AVISO

Esta historia es mía, los personajes no me pertenecen, y espero no haya problema con que los tome prestados para esto.

Sabiendo lo anterior, también debo dejar en claro que la historia no tiene nada qué ver con la temática del anime, y sí mucho con temas muy fuertes como las drogas, alcohol, violencia, etc (así que si esperabas leer sobre magia o alguna continuación del último cap de la serie, me temo que acá no lo vas a encontrar y eres libre de dejar de leer). Tiene escenas sexuales fuertes y lenguaje explícito, muuuy explícito, así que están advertidxs de dicho contenido.

¡Probablemente odien a algún personaje!

Como sea, a leer.


[18] "De donde somos, las relaciones no deben iniciar en Diciembre o terminarán mal siempre".

Ella era una joven rica que vivía protegida en su burbuja.

Él vivía el día a día como viniera, no le importaba nada, porque al final, llegaría a casa y todo acabaría allí.

Cuando se conocieron, ninguno de los dos estaba preparado para afrontar su futuro, que cambiaría para darle paso a una vida fuera de los estándares de cada uno. Un futuro lleno de incertidumbre y pasos mal dados con muchos problemas únicamente solucionados por el amor que se tenían.

Ellos son la demostración de lo que le pasa a un amor nacido en diciembre...



Capítulo 1: Te vi...

-¡Wow?! Acabo de ver los ojos más bonitos del mundo...

-¿Qué?-.

Sakura Kinomoto había pensado en voz alta y su prima, que le había estado contando algo, se vio interrumpida por su comentario.

Y Sakura jamás decía cosas como esas porque era muy callada y al menos en el ámbito "hombres" ella siempre fue muy hermética por muchas razones. Nunca se dejaba nada por fuera.

-¿Acabas de decir lo que creo que acabas de decir?- Tomoyo no cabía en su asombro y Sakura no era así. Seguro el chico era realmente guapo.

Y por Dios que aquello era cierto, pero es que de verdad se había sorprendido de lo perfecto que era que era. Y no era para menos, el chico parecía medir 1.85, cabello castaño, ondulado. Ojos color ámbar, pestañas rizadas, tez blanca y un porte delgado muy elegante. Su nariz no tenía ningún carácter, pero sus labios eran gruesos e invitaban a Sakura a besarlo... ¿Invitar? ¿Qué cursilería era aquello?

-¡Ay, Tomoyo!-. Se cubrió la boca con sus manos. -Fue involuntario, como vómito verbal-. La miró avergonzada.

-¡No, no, no! Sakura, ¿quién es el chico? ¿Es alguien de la mesa tras de mí?-. Tomoyo giró los ojos hacía la derecha e hizo ademán de girarse lento, pero su prima la detuvo.

-¡No, no, no! No es nada, dejémoslo así-. Agitó sus manos con premura.

-¡Sak, no! He esperado por esto durante mucho tiempo, creo que ya era hora de que dejaras ver interés por algo que no fuera el gimnasio y tu trabajo. ¡Dime quién es! Yo me siento rara porque me dices que siempre que te invito a mis planes, eres un mal tercio, aún cuando Eriol y yo te hemos dicho que no es así. ¡Ya dime!-

Y Sakura suspiró, ya estaba atrapada.

-Es del restaurante... - suspiró.

-¿Cómo, trabaja aquí?- Tomoyo miró a los lados buscándolo con el ceño fruncido.

-¡Por eso no te quería decir!-. Renegó cubriéndose la cara con las manos.

-Tranquila, Sak, yo no soy ni tu mamá, ni la abuela, yo no te voy a juzgar por esto. Pero es que veo muchos meseros y no sé quién de ellos será. ¿O acaso es el Hosts?- La observó impresionada de que pudieran gustarle mayores cómo el anfitrión del lugar. Tendría al menos unos 40 años y no tenía pinta de ser un "suggar".

-¡NO, TOMY, NO ES EL ANFITRIÓN!-. Su rostro se tornó rojo y serio e hizo a su prima carcajearse en su lugar.

-¡Ay, Sak, ya dime!

Si no fuera porque su prima era su única confidente y gran amiga desde que tenía uso de razón, se lo hubiera guardado, pero ese no era el caso.

-Es el de ahí.- Lo apuntó con la mirada.

Y Tomoyo lo vio, entonces descubrió porqué su prima había dicho que tenía los ojos más bonitos del mundo.

-Oye Saku, si es muy guapo, ¡qué bien!-. La mirada pícara de su prima la puso tímida. -¿Te parece si le pido su número y le mandas mensajes? - Y ahora era la casamentera de su prima.

-¡No, Tomy!... - Pero no alcanzó a terminar su frase porque su prima ya se había levantado de su mesa e iba directo al chico. -Vuelve... - susurró angustiada y mirando a todas partes.

Tomoyo era muy lista, de hecho, la única cosa que quería era ver a su prima feliz y sabía que nunca había tenido novio, por lo tanto no tenía idea de lo que se sentía. Ese mesero se veía como un buen comienzo. "Que buen regalo de mi parte", pensó.

Sakura miraba desde su elegante mesa como su prima hacía señas al platicar con el mesero, mientras ella estaba temblando de los nervios y su estómago estaba empezando a volverse un desastre. Entonces ocurrió algo muy osado. Tomoyo la apuntó y el chico la vio, lo peor no era eso, sino que empezaron a caminar en su dirección. Osea que no sólo le pidió el número, sino que también se lo iba a presentar.

"MUCHAS GRACIAS, TOMOYO". A Sakura se le estaba saliendo el corazón por la boca y estaba a punto de hiper ventilarse cuando su prima y el mesero llegaron a la mesa.

-Sakura, mira, quiero presentarte a un amigo que acabo de conocer. Su nombre es Shaoran y es un chico muy agradable. - Tomoyo sonrió de oreja a oreja, divertida con la escena.

Y Sakura estaba hecha un manojo de emociones, es por eso que su voz salió cortada cuando le dijo un simple "hola, mucho gusto".

-¿Tiene frío, señorita? Puedo pedir que suban la temperatura al lugar. - Dijo atento y ella escuchó esa voz que le enchinó la piel de lo deliciosa que se escuchaba.

¿Deliciosa? Aquello no estaba bien.

-No es necesario, muchas gracias. -tomando un poco de valor, preguntó por su edad.

-Veinte.- Murmuró. Genial, un año mayor que ella. Entonces Tomoyo interrumpió.

-Oye, Shaoran, se ve que eres un chico muy divertido y lindo, danos tu número, ¿quieres? Creo que ustedes dos podrían conocerse un poco y tener una gran amistad después, ¿no piensas lo mismo? - Sakura se quedó helada.

-¡Si, me encantaría!- La miró muy fijo, como si quisiera atraparla en sus ámbares ojos por siempre y entonces sacó su tasking y anotó algo para ella.

Se lo entregó directo en las manos, provocando que Sakura sintiera un muy pequeño escalofrío y se miraron un poco más antes de que el jefe de meseros lo llamara muy enojado. Entonces se retiró a la cocina.

-¡Wow! A eso le llamo química inmediata y eso no lo tuve ni yo con Eriol, no se ve en cualquier parte, ¡he! Sak, le gustaste, así que sí debes hablarle, ¿okay? - Le dijo su prima mientras se sentaba nuevamente y se acomodaba delicadamente la servilleta en las piernas otra vez.

-Tomoyo, no vuelvas a hacerlo, no estaba lista.- Reclamó.

-¡Sakura, no! Tú nunca te animas a nada y hay qué darte empujones a veces para que hagas las cosas.- Replicó. -Si quieres reclámame, pero te hice un favor y este es mi regalo de cumpleaños por adelantado, considéralo así.- Dicho esto, buscó con la mirada al mesero que las atendía y le hizo la típica seña de la cuenta.

Kinomoto no lo sabía ahora, pero se lo agradecería a su prima mucho más tarde.


-¿Cómo les fue, Saki? - Preguntó su madre asomándose por la puerta de su cuarto.

-Muy bien, mamá, fuimos a jugar boliche y luego a comer al Bistro.- estaba ocupada escribiendo en su computadora.

-No fueron a ver a tu abuela, ¿verdad? -

-No mamá, esta vez no, Tom Tom y yo queríamos sólo salir un rato y yo mañana tengo que trabajar.- La miró, sabía el sermón que se venía.

-Sakura, sé que ya eres mayor, pero a tu abuela le encantaría que tú, Touya y Tomoyo fueran de nuevo a la casa a quedarse unos días. Los extraña y tu hermano también quiere quedarse unos días con ella para cuidarla. - Insistió.

-Iremos pronto, mamá.- No era verdad, no mientras ÉL estuviese allí.

Su mamá no quedó conforme con la respuesta, pero decidió no pelear. Así que sólo le pidió que bajara a cenar en treinta minutos y se retiró.

Sakura suspiró. No quería hacerlo, pero iría al final del mes, si de casualidad Tomoyo se animaba también. Dejó su laptop Alien unos segundos y tomó su celular para mandarle mensajes al mesero. No se animaba, tardó casi cuarenta y cinco minutos y entonces le escribió.

"Hola, soy la chica del restaurante, mi nombre es Sakura Kinomoto"

Mandó el mensaje y luego se salió rápidamente de la conversación, las manos le temblaban y se había puesto ansiosa. Inmediatamente un minuto después su teléfono vibró.

"Hola, Sakura, me encanta tu nombre, ¿estas en casa? ¿Llegaron bien? "

Se mordió el labio y abrió la conversación para contestar.

"Si, muchas gracias, y ¿tú? ¿Sigues en el Bistro?"

"No, acabo de salir. Te busqué cuando me fui pero ustedes ya se habían ido."

La había buscado... Sakura nunca dejaba que los hombres se acercaran a ella por un motivo muy fuerte. No eran buenos o así los consideraba, pero este chico tan perfecto era su excepción, la primera en su vida.

Estaba esperando tu mensaje. ¿Quería saber si quisieras salir?

No le había contestado lo anterior y él ya le estaba preguntando aquello. Su respiración se entrecortó. Ese hombre de verdad le gustaba y su prima se lo había dicho. Habían tenido una increíble conexión. ¿Y si se trataba de amor a primera vista? No, eso era muy estúpido, pero si estaba muy encantada por su físico.

"Sí."

Sólo mandó eso, sus manos temblaban.

"¿A donde quisieras ir?"

Su respiración se hizo muy pesada. No se le ocurrió nada en ese momento, su mente estaba en blanco. Así que sólo le escribió un mensaje muy corto.

"Sorpréndeme."

Su audacia la impactó. Nunca se habría animado a hacer algo así, así que sólo soltó su celular y lo dejó en la cama. Vibró una vez más y justo cuando lo iba a levantar para contestar, entró una videollamada por skype. La contestó porque tenía qué contarle lo que había pasado.

-¿Hola, Drama Queen, ya te pusiste a trabajar otra vez?-.

-Tomoyo, le acabo de escribir y estoy asustada.- Se tapó la cara con las manos.

-¿Y qué te dijo, Sak?- Preguntó muy emocionada.

-Dijo que nos buscó al terminar su turno, pero ya no estábamos, luego me invitó a salir.

-¿Qué le respondiste?

-Que sí, que me sorprendiera.- Se puso completamente roja.

Su prima soltó una gran risotada.

-¿Y ya te respondió?-. Sakura afirmó y entonces su prima la apuró para que revisara su conversación, pues no lo había hecho.

Cuando vio el mensaje, se sintió como si volara.

Podemos vernos mañana temprano si quieres.

Tomoyo la apuró a responderle que sí y el mesero le mandó una emoji con ojos de corazón.

Ya estaba hecho, Sakura iba a salir con él. Por primera vez en la vida iba a tener una cita.


Shaoran nunca se había sentido tan raro como ese mismo día en que conoció a esa bonita muchacha riquilla porque todo le había salido bien esa ocasión y ella fue la cereza a el pastel para coronar su tarde.

Primero porque se había comprado por la mañana un kilo de la verde a un precio muy bajo en internet, luego se hubo encontrado 100,000 yenes de camino al restaurante. Seguro a algún tonto se le cayeron en su borrachera de medio día o tal vez alguien muy despistado había tirado su salario. Sea cual fuera el caso, no le importaba, él se había visto beneficiado y ese dinero le daba para vivir bien durante un rato en su pequeño departamento, que en ese momento se encontraba tirado patas arriba porque por la mañana no encontraba su zapato para irse a trabajar. Pero eso no importaba.

Se estaba mandando mensajes con ella, que parecía una "muñequita", con ese rostro tan bonito y por donde la vieras, se veía muy cara. Claramente no era una chica para él, pero hasta que ella se diera cuenta, no haría nada para demostrárselo.

Y esa era su suerte con las chicas de dinero y mundo. Lo veían siempre, salían con él, se acostaban y luego desaparecían discretamente para volver siempre que querían. Nunca tuvo qué pedirles fotos íntimas, porque siempre le mandaban, las disfrutaba y luego las borraba. No era un estúpido, sabía lo que pasaría si no lo hiciera y él tenía un lema: "el que come callado, come dos veces", y lo llevaba a raja tabla. Tal vez esa chica fuera así también y sinceramente eso quería, porque estaba muy hermosa. Además él sabía que ellas nunca lo buscarían para nada serio. Eran mujeres de la alta y él ni siquiera era clase media. Obvio no era alguien para ellas, más que un juguete sexual.

¡Y vaya que le encantaba aquello!

Ella le había dicho que la sorprendiera. Excelente, porque planeaba traerla al departamento, hacerle su famosa pasta Alfredos con espinacas y un buen filete de pescado. Luego, la relajaría con un masaje y finalmente se la comería completita. No podía haber mejor plan, porque tampoco tenía mucho dinero cómo para sacarla a pasear, aunque contara con esos 100,000 yenes y la más que increíble propina que se había ganado esa tarde, él sabía que ese dinero no podía tocarse, cuando se vive solo uno no sabe cuando va a volver a tener dinero para comer, sobre todo con un trabajo tan inestable cómo lo es el de mesero, a veces le iba bien, y otras no.

Estaba pensando muy seriamente en volverse gigoló y cobrar por sus servicios, cuando le llegó una notificación al celular. Sabía quien era y sinceramente no planeaba contestarle.

Se fue a la ducha, se bañó y al salir, miró el mensaje.

Ven, te necesito...

¡Noup! Esta vez pasaba. No iba a correr hacia ella esta vez, la última ya había tenido suficiente y ella nunca aprendía .

Se miró al espejo, encendió la tv y fue a la cocina por una cena instantánea. Ese era su plan de viernes por la noche. No saldría, no tendría sexo y sobre todo, se quedaría tranquilo en la comodidad de su casa con su hitter, su pijama y nada más que una serie de Netflix a la que ya le traía ganas.

Si la muñeca quería ser sorprendida, eso iba a tener. Una grande y suculenta sorpresa...


¡Holaaa! si te gustó, déjame un review, que te lo contesto, voy a ver si puedo volver acá, espero que sí. Tengo esta historia sobre Shaoran y Sakura y quiero conocer su opinión, los leo 3...