Aquí les traigo el tercer capítulo, [Ahora no tengo mucho que decir así que solo les dejo el cap...]
-Necesito una esposa- dijo el sin rodeos.
Hizo la declaración de forma tan natural que al principio Naruko no supo si había oído bien.
-Lo siento, ¿ha dicho…una esposa?-.
El sonrió.
-No se muestre tan preocupada, se trata únicamente de un matrimonio por cuestión de negocios. No la quiero en mi cama…y no habrá nada inapropiado en el acuerdo-.
Naruko movió la cabeza y trato de ordenar sus sentidos de las emociones fragmentadas que remolineaban en su interior.
Sabía muy bien que Sasuke Uchiha podía tener a la mujer que le apeteciera y que ella no figuraba en su lista de las mujeres más apetecibles.
-A ver…explíquemelo de nuevo. ¿Por qué exactamente necesita una esposa? ¿Y porque me lo pide a mi?-.
-Se lo pido a usted porque resulta perfecta. Necesito una familia ya formada para un periodo de tiempo breve, sin ataduras ni complicaciones. Usted encaja muy bien- acerco la agenda que tenía en la mesa-. Es un caso de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado- añadió con una sonrisa mientras pasaba las paginas.
-Que afortunada soy- dijo en voz baja mientras trataba de contener la furia que crecía en su interior-. Pero tal vez desee explicarme con algo más de detalle cuales son exactamente esas razones de negocio-.
-No tiene por qué preocuparse de los detalles, Naruko- tomo una pluma del escritorio-. Son complicados y tienen que ver con una transferencia de acciones de mi empresa. Nada debe preocuparle-.
El tono condescendiente le encendió la mirada.
-Es demasiado complicado para que alguien como yo… ¿es lo que intenta decirme?-.
-No, no es lo que intento decirle- dejo lo que estaba haciendo y la miro-. Es evidente que usted es una mujer inteligente, así que permítame exponérselo de otra manera…no es asunto suyo-.
Detrás de sus palabras había una fortaleza firme que le indico que hablaba en serio y que esa era la última oportunidad de la que iba a disponer.
Trago saliva con gesto nervioso, pero se obligo a continuar.
-Tengo una hija en quien pensar, señor Uchiha…una hija cuyo bienestar es lo primero en mi vida. Y pienso que pedirme que me case con usted me da el derecho a saber exactamente que esta pasando-.
El frunció en ceño.
-Pensé que lo había dejado claro…no es una proposición real. Ni usted ni su hija me interesan en un plano personal…solo son negocios-.
-Si, eso lo ha dejado claro- sintió que comenzaba a ruborizarse-. Pero sigo necesitando tener más información…-.
-La única información que necesita saber es que el acuerdo es sincero y legal y que tanto a usted como a su hija los tratare con el mayor de los cuidados y respeto el tiempo que estén bajo mi techo y sean legalmente mi obligación-.
-Bajo su techo…- comenzó a mover la cabeza. La idea de estar con ese hombre en la misma casa la lleno de pánico-. No…No lo creo. Una cosa es poner mi nombre en un trozo de papel por usted y otra es mudarme a vivir a su casa-.
Sasuke se mostro levemente divertido ante el comentario. Había una fila casi interminable de mujeres que querían irse a vivir con el… y que se casarían con él con solo chasquear los dedos. Y, sin embargo…esa mujer simple lo miraba como si fuera un ogro salido de la laguna verde. ¡Asombroso!
Sin embargo, la hacía aun más perfecta para sus necesidades, ya que no plantearía ninguna complicación emocional.
-No se preocupe, probablemente solo la quiera durante…veamos…- callo para calcular el tiempo que su hermano tardaría en transferirle las acciones. Probablemente montaría un alboroto, pero todo estaba por escrito-. Digamos un mes…semana más o menos- concluyo-. En cuanto mi transacción comercial este acabada, podremos disolver el matrimonio y seguir nuestros respectivos caminos… no hace falta que volvamos a vernos-.
Las palabras frías remolinearon como un ciclón en su interior.
-No siente mucho respeto por la institución del matrimonio, ¿verdad, señor Uchiha?-.
-Como acabo de decir, se trata de negocios-. La miro con una ceja enarcada-. Pero si el trato no entra en sus principios, podre conseguir a otra persona-.
Naruko asintió aliviada. No se sentiría nada cómoda con todo eso.
-Creo que podría ser lo mejor-.
Sasuke frunció el ceño y se reclino en el sillón. ¡No había esperado eso!
-¿Mejor para quién? Desde luego, no para su hija- miro a la niña que tenia sobre la rodilla. La pequeña jugaba con un botón de su chaqueta. No pudo evitar darse cuenta de que la tela de la prenda estaba gastada, mientras que la ropa de la pequeña parecía nueva en comparación-. Comprende que esto marcara toda la diferencia en su vida, ¿verdad? Significara una educación privada y una casa agradable. ¿Y cuál es su alternativa? He estudiado sus cuentas, Naruko, e incluso con un cálculo optimista apenas le quedan dos o tres semanas antes de que su negocio tenga que cerrar-.
Había estado a punto de levantarse, pero volvió a sentarse,
-¿Se refiere a que el trato queda completamente cancelado?-.
-¿Qué esperaba?- extendió las manos.
-Pensé… Pensé que podría volver a la oferta original por el lugar-.
Sasuke movió la cabeza y en sus facciones atractivas en ese momento se veía una expresión agresiva.
-Pero usted mismo dijo que necesita que me marche de allí-.
-Puedo esperar- la observo con calma.
Ella intento tragarse el pánico que empezaba a crecer en su interior.
-Bien, pero no pienso irme a ninguna parte sin planear una fuerte oposición- en alguna parte encontró la fortaleza de mantener su posición.
Sasuke admiro su espíritu. Pero carecía del tiempo o de la inclinación para mostrarse desinteresado y dejar que se fuera. Quería que ese acuerdo se cerrara antes de que su hermano se enterara del error que había cometido y diera marcha atrás. Además, a la larga también la beneficiaria a ella.
-Cuesta luchar sin dinero y, créame, Naruko, no querrá enfrentarse a mí, porque la aplastare-.
Recibió las palabras duras como un puñetazo.
En ese momento lo odio…odio su arrogancia, su seguridad y su poder. Y más que nada odio el hecho de que tenía razón. Ella podía presumir todo lo que quisiera. Pero era imposible que pudiera ganar un combate con ese magnate multimillonario.
El noto el destello vulnerable que recorrió su rostro joven y la experiencia le indico que ese era el momento de atacar.
-En cualquier caso, usted pierde. Le diré a mi secretaria que la acompañe a la salida-.
-¡No!- lo detuvo antes de que pudiera alzar el auricular del teléfono y él le sonrió con expresión triunfal.
-Pensé que se impondría el sentido común- marco la agenda con una X roja-. El próximo lunes por la tarde dispongo de dos horas libres. Firmaremos los documentos a las dos…nos casaremos a las dos y media-.
Naruko guardo silencio. Con seguridad se dijo que el matrimonio no iba a salir adelante. Solo aceptaba para ganar tiempo. La siguiente semana ya había encontrado una salida de ese aprieto. Tenía que haber una…tenía que haberla.
-Ese hombre tan atractivo ha vuelto al restaurante- Temari asomo la cabeza por la puerta del apartamento de Naruko con expresión entusiasmada en su cara joven -.Y dice que quiere verte-.
No tuvo necesidad de preguntarle a la recepcionista a que hombre se refería. Experimento una oleada inmediata de nerviosismo.
Habían pasado dos días desde que vio a Sasuke y dos noches sin poder dormir desde que aceptara en su despacho la exigencia de que se convirtiera en su esposa.
Desde entonces, no había dejado de repasar sus cuentas en busca de una vía de escape. Algo que seguía haciendo. Pero hasta el momento no había encontrado nada y empezaba a sentirse cada vez mas acorralada por la opción que se le había presentado. O se casaba con Sasuke Uchiha o perdía todo por lo que había luchado. Esa idea le provocaba un pánico helado. Con violencia se dijo que no pensaba rendirse sin luchar. Miro el papeleo que tenia sobre la mesa.
Pero, ¿Qué podía hacer?
-No ha venido solo- continuo la recepcionista -. Lo acompañan dos hombres y una mujer. Van a tomar café en el salón bar-.
La idea de que hubiera cambiado de idea y hubiera ido para hacer otros negocios hizo que se sintiera mucho mejor.
-Deja que eche un vistazo- se levanto y fue al pasillo que unía el apartamento con el restaurante. Había una ventana pequeña en la puerta situada detrás de la mesa de recepción y si se ponía de puntillas podía ver a Sasuke Uchiha de pie, con una postura relajada mientras hablaba con otras personas.
Mirándolo, comprendió que era el poderoso hombre de negocios con un traje caro y que siempre conseguía lo que quería. Y lo que era más preocupante, incluso desde esa distancia parecía irradiar un magnetismo que sometía a sobrecarga a todos sus sentidos.
Estudio a la gente que lo acompañaba… a uno lo reconoció como su contador, Suigetsu; el segundo era un hombre próximo a los cuarenta que también lucía un traje elegante y su cabello negro resaltaba su pálida piel. La tercera era una mujer de ventipocos años. Era muy atractiva, probablemente del tipo de Sasuke, con un cabello rojo largo y lacio y una figura mortal embutida en un ceñido traje negro de falda y chaqueta corta.
Aparto la vista y la centro otra vez en Sasuke y en ese instante el miro hacia la puerta y sus ojos se encontraron. El asombro fue intenso y se aparto de la ventana como si le hubieran disparado.
Con calma se dijo que quizá no la había visto. Y aunque fuera lo contrario… ¡Y que!
-¿Le digo que saldrás en un minuto?-.
La pregunta hizo que bajara la vista hacia lo que llevaba puesto. No había planeado trabajar en el restaurante esa mañana, de modo que se había puesto unos viejos jeans y una camiseta sencilla de un bonito color naranja deslavado. ¡No podía presentarse de esa manera! Pero tampoco tenía nada mucho mejor por lo que cambiarlo. Hacía más de un año que no se compraba ropa nueva… no se había pactado sueldo alguno del restaurante ni había hecho nada por ella. Todo el dinero que sobraba lo dedicaba a darle a Midori lo que necesitaba y en mantener en funcionamiento el local. Y al terminar de pagar los sueldos de los empleados y la guardería de la pequeña, no quedaba nada.
-Dile…dile que estoy ocupada con papeleo de oficina y si podemos…reprogramar…- al hablar, vio que Temari enmarcaba las cejas.
-¿Tengo que decirle eso? – Inquirió Temari con cautela-. ¡No creo que sea la clase de hombre a la que le pides que reprograme una reunión!-.
Tenía toda la razón, desde luego. Se mordió el labio inferior y regreso a su apartamento. Sintió ganas de cerrar la puerta y bajar las persianas…o escapar de allí hasta donde la llevaran sus piernas temblorosas.
-Dile…- las palabras murieron antes de salir de su boca. Sasuke Uchiha se hallaba detrás de Temari en la puerta.
-Si tienes algo que decirme, Naruko, puedes decírmelo a la cara-.
Pero ella guardo silencio; no pudo encontrar su voz.
Temari dio media vuelta.
-Oh, lo siento, ahora mismo iba a verlo-.
-Esta bien- le sonrió a la recepcionista-. Ya puede dejarnos-.
Sin siquiera mirar a Naruko, Temari obedeció y cerró la puerta a su espalda.
-¿Hay algún problema, Naruko?-.
Con gran dificultad, recobro la serenidad.
-El único problema eres… tú- no supo de donde saco la fortaleza para decir eso, y también logro mirarlo a los ojos oscuros con desafío-. Este es mi alojamiento privado. ¡No tienes derecho a irrumpir de esta manera!-.
-Deberías haber salido al restaurante antes, entonces- sonrió. Le resultaba enternecedor el modo en que trataba de plantarle cara…asustada pero decidida a luchar-. Relájate, Naruko. Solo he venido porque tenemos que arreglar unos asuntos antes de la boda la semana próxima-.
No llevaba nada de maquillaje y, como de costumbre, las gafas grandes le cubrían el rostro. Tenía el cabello apartado de la cara de un modo que no la favorecía nada y solo recalcaba su palidez. En cuanto a su figura…quedaba oculta bajo una ropa completamente informe. La camiseta parecía una talla demasiado grande y los pantalones también eran holgados. Sin embargo, por lo que podía apreciar, daba la impresión de poseer unas curvas agradables ocultas bajo todo ese material, de modo que no se había equivocado en su observación hacia unos días. Aunque seguía sin saber por qué diablos se vestía de ese modo.
La evaluación descarada a que la sometió le causo una oleada candente de calor. ¡Como se atrevía a mirarla de esa manera! Con urgencia, recogió una cobija de una silla cercana y se la puso, envolviéndose en la lana gris como si se tratara de un escudo.
-¿Qué diablos haces?- pregunto el divertido.
-Me...me estoy poniendo cómoda- lo miro furiosa y espero que no supiera como esos atrevidos ojos masculinos la habían convertido en gelatina.
El la miro con sarcasmo.
Y Naruko se dijo que probablemente lo sabía. Y más después del sonrojo descontrolado que la había invadido.
-Sabes que aquí dentro estamos a unos treinta grados, ¿no?- aparto la vista de ella y miro el apartamento.
Se pregunto cómo diablos vivía ahí. Parecía haber solo dos habitaciones, limpias y arregladas, pero increíblemente básicas en su contenido-. ¿No tienes aire acondicionado?-.
- ¡Si! ¡Pero hoy no lo he encendido porque tengo frio!- la verdad era que no podía permitirse el gasto que generaba e intentaba ahorrar mientras Midori estaba en la guardería. Pero el orgullo la impulso a mentir.
-Entonces debes estar a punto de pillar algo- localizo el interruptor para el aparato de aire acondicionado y fue a encenderlo. De inmediato el aire fresco fluyo por la habitación.
¡Como se atrevía a hacer eso! ¿Quién demonios se creía que era?
-Tienes razón, probablemente vaya a pillar algo-suspiro-. ¡Creo que se llama caso terminal de miedo ante la idea de casarme contigo la semana próxima!-.
La miro divertido. Le gustaba su sentido del humor.
-No te preocupes por la ceremonia…solo durara diez minutos-.
Su tono relajado la irrito aun más.
- ¡No es la ceremonia lo que me preocupa, sino las consecuencias del acto!-.
-Te aseguro que las únicas consecuencias que habrá será un mejor estilo de vida para tu hija y para ti-.
- ¿Sabes?, el dinero no lo es todo- musito en un impulso.
Nunca alguien le había dicho eso.
-Tienes razón, por supuesto. Pero ayuda- afirmo, mirando otra vez el apartamento.
De pronto ella lo vio a través de sus ojos y noto lo pequeño y practico que era.
-Y necesitas la ayuda- continuo él con frialdad-. Además, no podrías vivir aquí mucho más tiempo. Para empezar, tienes una hija que esta creciendo. Necesitara espacio para correr y jugar-.
-Midori solo tiene dos años. Me sobra el tiempo para pensar en eso. Mientras tanto, la estoy criando con amor…y eso es lo único que cuenta- alzo la cabeza con orgullo.
-Admirable, no lo dudo. Pero el amor no paga las facturas, ¿verdad?-.
-¡Nos va bien!-.
-No, Naruko. Estabas al borde de la bancarrota-.
-Reconozco que el negocio ha ido lento- confeso con voz ronca- ¡Pero habríamos aguantado! Y un montón de mis problemas se han visto potenciados por tu aumento implacable del alquiler-.
Sasuke movió la cabeza y miro su reloj de pulsera.
-Se llaman negocios…no te lo tomes como algo personal. Solo tenemos que asegurarnos de que no tengas esos gastos en tu nuevo local-.
El tono condescendiente la enfureció.
-Bueno, como iba diciendo- prosigo el-. Este acuerdo te favorece mucho. Y no te preocupes por la ceremonia en sí, no es más que una formalidad. Si quieres, preséntate en jeans…no me importa-.
-Puede que lo haga. Aunque también existe la posibilidad de que no me presente…Nunca se sabe…tal vez me arrepienta- le dedico una mirada obstinada.
Pero en vez de exhibir alguna ansiedad, Sasuke la miro con ojos firmes.
-Eres una mujer inteligente…estoy seguro de que lograras apareces-.
En otras palabras, tenía que asumir el riesgo que implicaría su ausencia. Con un escalofrió, comprendió que se había engañado al pensar que podría existir una salida de esa situación.
-Dime, ¿tienes pasaporte?- pregunto el de repente.
-¿P…pasaporte?- lo miro extrañada-. Si…-.
-¿Y la pequeña?-.
-Midori- mostro desconcierto-. Bueno, si… ¿Por qué?-.
-Porque en cuanto termine la ceremonia nos marcharemos a Italia-.
-¿Italia?- el corazón se le desboco- ¿De que me estás hablando? ¡No iré a ninguna parte! ¿Por qué iba a hacerlo cuando aquí tengo un negocio que dirigir?-.
-Porque te casas conmigo, ¿lo recuerdas?- en sus ojos volvió a aparecer ese destello de diversión tolerante.
-Pero… ¡pero tú no dijiste nada de ir a Italia!-.
-Naruko, te deje perfectamente claro que vivir bajo mi techo las siguientes semanas formaba parte del acuerdo-.
- ¡Pensé que te referías a un techo aquí en Sídney!-.
-Bueno, tengo unos cuantos techos aquí en Sídney, pero ninguno al que llamar hogar. Mi hogar esta en el Lago Garda, y es allí adonde iremos-.
- ¡Pero no me lo dijiste!- el pánico crecía en su interior.
-Pues te lo digo ahora- respondió el con serenidad-. Te necesito en Italia-.
-No lo entiendo. Si solo vamos a permanecer casados unas semanas, ¿Por qué importa que estemos…?-.
-Porqué yo vivo en Italia- repitió paciente-. Sera provechoso para mí. Además, quiero presentarte a mi hermano- volvió a estudiarla. Se pregunto que diría Itachi cuando la llevara al hogar familiar. Sabía que su hermano esperaría que se casara con alguien como su anterior novia, una mujer cosmopolita perteneciente a la aristocracia.
Sonrió. Iba a darle a ese hipócrita algo más en lo que pensar aparte del nombre de los Uchiha. Se quedaría aturdido al ver a Naruko, pero se pondría furioso en cuanto comprendiera que había sido más hábil que el. Se dijo que se lo tendría merecido. Desde luego, seria la venganza definitiva por el desprecio y la humillación a los que había sometido a sus padres tantos años atrás.
-Pero, ¿y mi negocio?- pregunto ella-. ¡No puedo dejarlo dos semanas seguidas!-.
-Si puedes. Yo hare que todo eso sea posible- desterró la objeción con firmeza-. Vendrás a Italia conmigo…eso es innegociable-.
-¿Durante cuánto tiempo?-.
-Ya te lo he dicho, unas pocas semanas…como mucho un par de meses-.
- ¿Y luego nos divorciamos?-.
-Si- volvió a mirar el reloj-. Y ahora, ¿te parece bien que nos pongamos en marcha? Me espera un día ajetreado-.
Lo miro perdida. Todo iba demasiado rápido para ella.
-Traeremos al equipo aquí- continuo sea mejor que en el restaurante. Hay más intimidad-.
- ¿El equipo…?-.
-La gente que va a dirigir el restaurante por ti-.
- ¡Yo puedo llevar mi propio restaurante!-.
-Ahora juegas en otra liga, Naruko- fue hacia la puerta y llamo a la recepcionista de ella-. Dígale a mis compañeros que ya pueden venir-.
Naruko observo mientras el equipo cruzaba la puerta. En el restaurante, su aspecto elegante no había quedado fuera de lugar, pero en el apartamento diminuto, con la decoración y el equipamiento básicos, parecían alienígenas de visita en un planeta nuevo.
-Usaremos la mesita de centro- Sasuke les indico el sofá.
Naruko vio como la mujer recogía el osito de peluche favorito de Midori y lo apartaba como si se tratara de material contaminado.
Incomoda, alargo la mano para que se lo diera y la mujer le sonrió con frialdad.
-Felicidades por su matrimonio-.
-Gracias- no supo que mas decir. La sorprendió que todos estuvieran al tanto del acontecimiento cuando él le había insistido en mantener la discreción. Lo miro nerviosa.
-Esta bien…Se puede confiar en todos los presentes para que guarden nuestro secreto-.
Se pregunto si eso significaba que sabían que era un matrimonio de conveniencia.
-Permite que te presente- continuo Sasuke- Karin esta a cargo del traslado y el diseño del restaurante. Orochimaru va a supervisar el funcionamiento diario del restaurante durante tu ausencia. Y a Suigetsu, por supuesto, ya lo conoces…el supervisara los gastos-.
El contador le ofreció un agrio gesto de asentimiento. Era evidente que no le agradaba nada ese acuerdo.
Pues ya somos dos, pensó ella.
-Escuchen, aprecio que cumplan órdenes y hagan su trabajo- después de guardar el peluche de Midori en la caja que había junto a la puerta, se dirigió con firmeza al grupo antes de que pudieran poner más carpetas sobre la mesa-. Pero me gustaría ser yo quien tomara las decisiones sobre mi propio restaurante-.
Todos se detuvieron y miraron a Sasuke.
El movió la cabeza y les indico que continuaran, lo que hicieron de inmediato.
-Aquí tú tienes el control Naruko. El equipo responde ante ti y solo ha venido a ayudarte-.
¿A quien quería engañar? Esa gente estaba ahí para obedecerle a él. Pero guardo silencio… ¿Qué sentido tenía hablar cuando no había nada que pudiera hacer?
-He seleccionado algunos locales para que les eches un vistazo- decía Karin mientras abría una de las carpetas-. Este se encuentra en Darling Harbour…y este en la zona de Rocks…-.
Naruko abrió mucho los ojos mientras la mujer empujaba las carpetas hacia ella. Todas las direcciones se hallaban en locales de primera y a juzgar por las especificaciones estaban en venta y, en circunstancias normales, fuera de su alcance económico. Despacio miro las excelentes fotografías.
-He elegido lugares que vienen con alojamiento propios- prosiguió Karin-. Este también tiene un comedor exterior para invitados, además de un pequeño jardín privado y una piscina- giro las paginas para mostrarle del que hablaba.
¡El lugar era maravilloso!
-¡Costara una fortuna!- murmuro.
Suigetsu musito algo inaudible que Naruko tomo por una confirmación de ese hecho.
-Si lo quieres, Naruko, solo tienes que decirlo y será tuyo- comento Sasuke relajado.
Alzo la vista y encontró su mirada firme. Realmente no era capaz de evaluar esa situación, ni a él. En un momento parecía la persona más odiosa del mundo y al siguiente la más generosa.
-Entonces, ¿te gusta el del jardín y la piscina?- pregunto Karin.
- ¡Claro que le gusta!- intervino Suigetsu.
- ¡Suigetsu!- la voz de Sasuke mostro una quietud mortal, con una nota de advertencia que hizo que el otro palideciera y cerrara la boca de inmediato.
-Me gusta…- reconoció ella con cautela mientras miraba las fotos y leía los detalles-. Pero, claro, tendré que ir a echarle un vistazo en persona-.
-Eso no es ningún problema. Te organizare visitas para esta tarde- índico Karin sin vacilar.
-Bueno, los dejare para que repasen los detalles- dijo Sasuke mientras miraba su reloj de pulsera-. Tengo una reunión con mi arquitecto-.
-¿Te vas?- Naruko lo miro consternada. No sabía que era peor… ¡tenerlo allí o estar a solas con esas personas!
-Me temo que debo hacerlo- le sonrió-. Pero el equipo se encargara de todo lo que necesites. Y Suigetsu organizara que tengas una línea de crédito para que no pases apuros y que el restaurante funcione sin problemas durante este periodo de transición- miro a su contador – Te aseguraras de que Naruko tenga todo lo que necesita, ¿verdad Suigetsu?-.
-Por supuesto-.
Las palabras parecieron atragantársele a su contador y Sasuke sonrió para sus adentros. No le había gustado el modo en que Suigetsu había tratado a Naruko esos últimos meses, de modo que hacer que en ese momento le mostrara respeto le parecía un castigo justo.
-Los dejare trabajar-.
Mientras iba hacia la puerta, Naruko lo siguió.
-¿Dónde esta la trampa?- demando, cerrando a su espalda para que los otros no la oyeran.
- ¿Trampa?- se volvió y la miro.
-Vamos, Sasuke, me trasladas a una ubicación maravillosa y a un local mejor, y ahora ordenas una línea de crédito para este restaurante… ¿Cuál es el precio?-.
-Ya lo conoces-.
De pronto deseo no haber cerrado la puerta, porque el espacio reducido del pasillo hacia que estuviera demasiado cerca de él.
-Ser tu esposa en una transacción comercial…pero… ¿Qué alquiler vas a querer cobrarme en el nuevo local? ¿Qué interés vas a querer por el préstamo que estas ofreciéndome?- se obligo a encarar la obscuridad de su mirada-. La gente no concede líneas de crédito sin esperar algo a cambio-.
-Ya he dicho mis condiciones, Naruko. No quiero nada mas- comento con suavidad-. No tendrás que pagar ningún alquiler y puedes considerar el dinero como un regalo-.
- ¿Un regalo?-.
-Si- noto la mirada cautelosa de ella, aunque lo había mirado de esa manera desde el primer instante en que entro en su restaurante, y eso había sido antes de que supiera quién era…antes de que le ofreciera ese acuerdo. Era evidente que la habían herido mucho en el pasado. Probablemente, tenía dificultades para confiar en los hombres en circunstancias normales… ¡y esas no eran para nada normales!
Se pregunto cuál sería su historia y luego frunció el ceño. No le importaba.
-Mira, Naruko…-noto como trataba de apartarse de él en el espacio reducido-. No hay nada por lo que debas estar asustada… ¿de acuerdo? Solo cumple tu parte del trato-.
La súbita gentileza de su voz la desconcertó.
-No estoy asustada- lo miro desafiante-. Únicamente necesito saber que esperas exactamente de mí-.
-No espero nada. Solo tienes que aparecer, convertirte en mi esposa, pasar unos pocos meses en Italia y luego se acabara-.
-Haces que parezca tan sencillo, pero…-.
-Sera sencillo, Naruko. Porque eso es lo que quiero- corto con firmeza-. De hecho, es probable que podamos lograr que el matrimonio se anule al final de nuestro tiempo juntos, ya que no se consumirá-. [Dato curioso: (es solo para sacar de dudas) Para que un matrimonio se consuma es necesario que la pareja en cuestión tenga relaciones sexuales. Fin :D]
En otras palabras, no consumar el matrimonio sería lo más fácil del mundo para él. Eso debería haberle proporcionado un gran alivio; sin embargo, sintió un remolino de dolor en su interior que no entendió. Golpeo a su orgullo con ese comentario… ¡lo cual era ridículo! ¡Sabía que no era su tipo y no quería serlo!
-¡Eso es algo bueno!- alzo el mentón-. ¿Sabes?, no entiendo porque no le has pedido a una de tus novias o amantes que se case contigo. ¿No habría sido más fácil?-.
-No lo creo. No quiero drama emocional de por medio, Naruko…ahí radica todo. Por eso tú eres perfecta-.
El color se encendió en sus mejillas. ¿Tenía que ser tan directo? Sabía que no era lo bastante glamurosa o hermosa para él y que era prácticamente imposible que se enamorara de ella.
Alzo aun más el mentón.
- ¿O sea que he de interpretar el papel de esposa casta en Italia mientras tu continuas con tu vida normal en compañía de tus amigas? ¿Ese es el plan?-.
El frunció el ceño.
-Lo creas o no, Naruko, le guardo cierto respeto al matrimonio…y creo en ser sincero, ¡No heriría a nadie de esa manera!-.
- ¡No me herirías! ¡No me importaría!- dijo enfadada.
-Puede ser, pero seguiría sin hacerlo-. Comento con particular gentileza -. Y cuidare de ti. Lo creas o no, soy capaz de contenerme ante la tentación- sonrió irónicamente.
Ella trago saliva. Podía romperle el corazón a una mujer sin siquiera darse cuenta de ello.
-Se cuidar de mi misma…-.
El apoyo un dedo en sus labios, silenciándola. Fue un contacto sutil, pero hizo que la piel le hormigueara.
-Yo cuidare de ti. Todo saldrá bien- musito- Tienes mi palabra-.
La soltó bruscamente y Naruko sintió nauseas en el estomago, como si estuviera mareada.
- Las condiciones de nuestro matrimonio quedaran escritas para tu seguridad- continuo con suavidad-. Y te enviare los contratos para que los leas antes de firmarlos-.
¿Cómo podía tocarla de esa manera y luego fusionar los términos de matrimonio y fidelidad en un contexto comercial? Se trago un nudo de emoción que por algún motivo parecía haberse atascado en su garganta.
Enfadada consigo misma, se pregunto que diablos le pasaba. Debería estar diciéndole que repasaría los contratos con una lupa porque no confiaba en el. Pero lo más ridículo era que había perdido la voz.
-Ah, una última cosa -añadió el-. No aceptes tonterías de Suigetsu…no es más que el contador. Ahora eres tu quien manda en tu negocio-.
¿Esperaba que le diera las gracias?
Fue evidente que no, porque al siguiente instante volvió al restaurante, dejándola allí de pie, con los ojos clavados en su espalda.
Aun podía sentir el hormigueo en los labios y coloco una mano sobre ellos, deseando detener la sensación.
¿Cómo un contacto tan ligero podía perturbarla tan profundamente?
Respiro hondo, giro hacia el apartamento y se recordó que Sasuke Uchiha no era su aliado…era su enemigo. La única razón por la que le prometía que cuidaría de ella mientras con generosidad la sacaba del problema en el que se encontraba era porque le convenía.
No podía permitirse el lujo de olvidar eso.
Porque la semana siguiente, sin importar la importancia que él quisiera darle. ¡La semana siguiente seria el enemigo con el que estaría obligada a casarse!
Perdón si encuentran algún error en este capítulo, no me dio tiempo de editarlo y lo quise subir lo más rápido posible… Espero que les haya gustado este nuevo capítulo, la boda se aproxima y Naruko no puede ni siquiera pensar correctamente cuando Sasuke anda cerca.
¡Déjenme reviews! Sus palabras son lo que me inspira a seguir escribiendo.
¡Nos vemos hasta el próximo capítulo!
