Perdón por la tardanza, aquí les traigo el siguiente capítulo y prometo que actualizare más seguido. Gracias a las personas que me dejaron sus opiniones, díganme también que opinan de este capitulo.
Disfrútenlo.
Aterrizaron en Hong Kong de madrugada. Fue una parada corta, de no más de unos cuarenta minutos. Naruko rodo en la cama matrimonial y subió un poco la persiana de la ventanilla para echar un vistazo al exterior, pero solo pudo ver las luces anaranjadas de los trabajadores. Un rato más tarde los motores se encendieron otra vez y comenzaron a recorrer la pista con creciente velocidad.
A pesar de su hija dormida al lado de ella, se sentía sola, aterrada de lo que podía deparar el futuro. Se dijo que estaba siendo ridícula… no había nada de que preocuparse.
Volvió a cerrar los ojos y recordó el momento en que había caído sobre la rodilla de Sasuke. Recordó la poderosa electricidad y la sensación de deseo a medida que sus manos le tocaban la piel. El recuerdo se burlaba de ella…la hacía temblar por dentro con impulsos que le provocaban un susto de muerte. Intento bloquear los pensamientos, odiándose por ser tan débil. Había sido un momento irreal y loco…había imaginado durante un instante que él había experimentado la tentación de acercarla, de tocarla más íntimamente.
Casi rio ante la estupidez de esa idea. Era el hombre que podía tener lo que quisiera cuando lo quisiera, y había dejado perfectamente claro que para él no era nada, una simple pertenencia adquirida a un precio…y para negocios, no placer.
Se sentía exhausta y las emociones del; día no paraban de dar vueltas en su interior.
En un momento se quedo dormida.
Se despertó con un sobresalto porque estaba en un sueño en el que se hallaba en brazos de él y deseaba que la besara, el contacto de sus bocas…y ese simple pensamiento hacia que se derritiera de placer. Pero al alzar la vista, no era Sasuke quien la miraba, sino Sai, con una sonrisa cruel en los labios.
Durante un momento el sueño pareció real y la domino el pánico.
Respiro hondo varias veces y se obligo a relajarse. Se sentó y miro a Midori. La pequeña empezaba a despertar; había apartado la cobija con los pies y se afanaba por liberarse del cinturón de seguridad que la sujetaba.
-Eh, pequeña diablilla, ¿Qué tramas?- rodo en la cama para hacerle cosquillas y ella rio, moviendo aun con más fuerza las piernas.
-Quieres desayunar, ¿verdad?- tomo en brazos a su hija y la acuno contra ella, pero Midori se aparto y emitió un grito impaciente. El hambre podía con ella y supo que si no desayunara pronto, las lágrimas no tardarían en aparecer-. De acuerdo, entendido- sonrió, se desabrocho su propio cinturón y se levanto.
Le habría gustado darse una ducha antes de ir a la cabina principal, pero por experiencia sabría que primero debía alimentar a Midori, de lo contrario, su naturaleza alegre se volvía rebelde y tosca. Así que se puso una bata y trato de arreglarse el cabello lo mejor que pudo.
Casi había esperado que Sasuke estuviera durmiendo. Pero al mirar pasillo abajo, vio que tenía la cabeza inclinada, todavía trabajando en algunos papeles. Sorprendida, se pregunto si habría estado así toda la noche.
Por suerte no tenía que pasar junto a él. La pequeña cocina se hallaba a su izquierda. Abrió la nevera en busca del plátano, los cereales y la leche que había guardado allí el día anterior. Los pequeños gritos de protesta de Midori empezaban a ser más sonoros y trato de aplacarla con palabras suaves mientras trabajaba.
Sasuke la oyó antes de verlos y dejo los papeles para mirar por el pasillo.
Formaban un fascinante cuadro hogareño. Ella llevaba una larga bata azul de satén y el cabello suelto le caía por la espalda. Hasta ese momento no se había dado cuenta de lo hermoso y largo que era.
Se le veía muy femenina y asombrosamente distinta…y durante un momento no pudo dejar de mirarla.
En ese momento lo distrajo la azafata que salió a preguntarle si quería algo, y cuando volvió a mirar hacia la cocina, Naruko ya no estaba.
No volvió a aparecer hasta que el piloto anuncio que iban a iniciar el aterrizaje final en el aeropuerto de Brescia. Se sintió aliviado al verla caminar hacia el con Midori apoyada en una cadera porque volvía a ser la mujer seria y formal que había conocido en el restaurante. Llevaba el cabello recogido y el rostro se veía demasiado pálido y dominado por las gafas; lucía un pantalón negro casi sin forma que no le favorecía nada. Sonrió para sus adentros… era evidente que la noche anterior había trabajado demasiado y alucinado al considerarla hermosa.
-¿Que tal la cama…has dormido bien? – le pregunto cuando llego a su lado.
-Si, muy cómoda, gracias- intento sonreír, pero se sentía penosamente tímida.
- Tienes que sentarte y abrocharte el cinturón de seguridad…ya casi estamos en casa-.
Aseguro a Midori en el asiento próximo al suyo y luego centro su atención en la ventanilla.
Sasuke se encontró de cara a la pequeña, quien al mirarlo, le sonrió de manera encantadora. Distraído, pensó que realmente era una niña preciosa. Y Naruko parecía gastar más dinero y dedicar más tiempo al aspecto de Midori que al suyo propio. La ropa que llevaba la pequeña en ese momento daba la impresión de ser de marca y nueva. Aunque el sabia muy poco de niños. Probablemente, no tenía un sentido paternal muy desarrollado; a algunas personas les pasaba.
El piloto les anuncio que aterrizarían en veinte minutos. Entusiasmada, Naruko esperaba su primer vistazo de Italia, pero durante un rato lo único que vio fueron nubes. Luego el avión descendió y disfruto de la primera visión despejada del paisaje. El sol brillaba y todo se veía de un verde exuberante y asombroso. Viñedos y montañas, caminos diminutos serpenteando entre campos de trigo. El ruido del motor se incremento y descendieron aun más; unos minutos más tarde, las ruedas se posaron con suavidad en la pista y todo rugió mientras el piloto comenzaba a frenar.
Miro a su hija para comprobar que no estuviera asustada, pero parecía encantada mientras asimilaba todo con gran interés.
Apenas habían hablado desde que subieron a la limusina en el aeropuerto. Iba sentada en un extremo del choche, con Midori sobre una rodilla, y Sasuke en el otro.
Se pregunto si era imaginación suya o si una vez en Italia la tensión se había incrementado. Quizá Sasuke lamentara ese matrimonio apresurado. Rio para sus adentros. No era un hombre que lamentara nada. Lo dominaba una absoluta y arrogante seguridad.
El camino estrecho seguía el contorno de un lago tan grande que durante un momento le pareció el mar. Luego cruzaron un espectacular paisaje montañoso con caídas casi verticales a los lados. De repente vislumbro el pueblo en lo alto del otro lado del lago. Parecía medieval, como un cuadro sacado de un cuando de hadas.
-Este lugar es hermoso- comento ella en un impulso.
-Se llama Limone- le informo Sasuke-. Limones en italiano…la costa es famosa por sus árboles cítricos. Sin embargo, el nombre no procede de los arboles sino de una antigua palabra en latín que significa linde, frontera-.
-Sabes mucho sobre ello-.
El sonrió.
-Creo que sí. La familia Uchiha se remonta a muchas generaciones en esta zona. El lago Garda prácticamente va en nuestra sangre- se adelanto y le hablo en italiano al chofer, quien a la primera oportunidad se detuvo-. ¿Ves ese lugar de ahí abajo?- señalo a través de la maraña de arboles una mansión que sobresalía en la costa. Las ventanas que había en sus enormes muros de piedra daban a la quietud del agua azul-. Ese lugar es de mi familia-.
Naruko abrió mucho los ojos.
- ¡Parece un castillo!-.
-Si, la familia siempre tuvo ideas presuntuosas- comento -. Mi hermano vive allí. Yo me crie con mis padres en una casa más pequeña y modesta un poco costa arriba…allí te llevo ahora-.
-¿Así que no viven juntos?-.
-Nos separamos cuando yo tenía 10 años. Éramos mi padre mi madre y yo, pero mis padres ya han muerto- continuo-. Fallecieron hace años-.
Le hablo otra vez en italiano al chofer y reprendieron la marcha.
-¿Así que tu hermano los dejo?- trato de continuar la conversación, curiosa por conocer más de su vida.
-Si, mi hermano gano poder en la empresa y cambio todo, termino corriendo a mi padre de su propia empresa-.
La respuesta la tomo por sorpresa.
-No suenas como si tu hermano te gustara mucho-.
-Nos toleramos-.
-Es triste… ¿no crees?-
La miro un segundo, como si la pregunta lo desconcertara.
-No, Naruko, creo que es una realidad-.
El coche volvió a detenerse, pero en esta ocasión para esperar que unas enormes puertas metálicas y eléctricas se abrieran despacio.
Luego continuaron por un camino de grava entre hileras de cipreses [es un árbol de zonas cálidas que puede alcanzar los 20 metros de altura] y unos jardines muy bien cuidados hasta que apareció una inmensa casa blanca que se alzaba segura en una curva del lago.
-Si crees que esta es una casa modesta, entonces no me extraña que consideres pequeño mi apartamento- índico ella.
El rio y abrió la puerta a un cálido día italiano.
-Entra y siéntete como en tu casa-.
Una joven los recibió en la puerta. Naruko dedujo que era el ama de llaves y supo que se llamaba Sakura, pero aparte de eso, no pudo entender nada de la rápida conversación mantenida en italiano.
Si noto que la joven se mostraba muy sorprendida cuando Sasuke la presento como su esposa. Estudio a Naruko y luego poso la vista en su hija, a la que sostenía en brazos, con visible consternación.
Alzo el mentón y se enfrento al frio inspecciona miento de aquella mujer.
-Por favor, lleva a la señora Uchiha a su habitación, Sakura- le indico Sasuke en italiano.
-¿Se refiere a su habitación?- inquirió Sakura.
-No, al otro dormitorio…el que te pedí que prepararas cuando ayer te llame por teléfono- en ese momento su voz sonó rígida por la irritación. Sakura llevaba trabajando ahí desde hacía casi 5 años y sentía cariño por ella, pero no tenía derecho a cuestionarlo ni a mostrar tanta desaprobación-. ¿Y arreglaste que trajeran las cosas que compre…la cama con barandillas y todo lo demás?-.
-Si, todo esta en la habitación-.
-Bien…entonces, ya sabes dónde va a dormir mi esposa, ¿verdad? -la miro fijamente y luego miro el reloj de pulsera con impaciencia-. Tengo que hacer unas llamadas. Estaré en mi estudio- no disponía de más tiempo que perder con eso.
Iba a marcharse cuando noto lo confundida que se veía Naruko y el gesto protector con el que sostenía a Midori. ¡Cualquiera pensaría que la había llevado al mismo infierno!
-Ve a relajarte. Te veré luego, Naruko- le indico antes de recibir una de esas típicas miradas de desafío. Sonrió mientras giraba-. Cuida bien de ella, Sakura- ordeno en italiano por encima del hombro, pero con voz más gentil-. Asegúrate de que tenga todo lo que necesite-.
-Si…desde luego- la joven lo observo alejarse con confusión.
Naruko lamento no hablar ni entender el italiano.
-Por aquí- le indico Sakura con un ingles fuerte.
Pensó que la casa era espectacular mientras la seguía por la amplia escalera curva y pasillos anchos.
El dormitorio al que la llevo era la habitación más grande y lujosa en la que había estado jamás. Había una cama gigante, y una ventana que daba a una terraza pequeña de cara al agua azul del lago.
Sakura abrió la puerta del cuarto de baño.
-Encontrara las toallas en el armario. También hay una selección de productos de belleza…todo a su disposición-.
-Gracias- permaneció de pie incomoda mientras el chofer depositaba sus maletas junto a la cama. No puedo evitar notar lo pobre que parecía su equipaje en un entorno tan grandioso y fue consciente de que Sakura había observado lo mismo.
-La habitación de la niña esta por aquí- Sakura abrió otra puerta que revelo una habitación espaciosa que contenía una elegante cama con barandilla y un bonito móvil para cuna con varios animales de colores encima de ella.
Todo irradiaba lujo. Las colchas mostraban un bordado exquisito y junto a la ventana había un sillón tapizado a juego. Sobre una mesa había diversos cuentos y en un anaquel todo lo que necesitaría para Midori… desde un aparato para escucharlo hasta una selección de ropa y lociones para bebe.
-¿Alguien en la familia de Sasuke tiene un hijo? –le pregunto a Sakura. No había esperado nada semejante.
-Si- Sakura frunció el ceño-. Si…usted. El señor Uchiha me pidió que comprara todo lo que una pequeña de dos años podría necesitar- con la mano indico la habitación-. He hecho todo lo que he podido-.
-Gracias…es maravilloso- la habitación la abrumaba…nunca antes había tenido un dormitorio solo para Midori; siempre había dormido en la cuna junto a su cama. Consciente de que Sakura la miraba recobro la serenidad-. Y… ¿Qué hay ahí?- señalo hacia otra puerta próxima a la que conducía a la habitación de su hija.
-Esa, lleva a la habitación de su marido-.
-Oh, comprendo…- sintió que empezaba a ruborizarse al mirar a la otra mujer a los ojos -. Bueno… gracias otra vez por prepararme una habitación tan hermosa.
-De nada- le sonrió un momento-. ¿Necesita alguna otra cosa señora Uchiha?-.
El repentino tono de respeto la sorprendió, al igual que el titulo, aunque supuso que era así como se llamaba…por el momento.
-No, gracias. Tengo todo lo que necesito-.
La joven asintió y se marcho con prisa.
-La cena se servirá a las ocho en el comedor principal- anuncio antes de cerrar la puerta a su espalda.
Naruko se sentó en la cama. De pronto se sentía agotada, a pesar de lo mucho que había dormido en el avión. Por el contrario, Midori parecía rebosar de energía y se retorció impaciente para poder bajar de su rodilla. Le permitió deslizarse al suelo y luego la observo explorar la habitación.
-No toques el espejo, Midy- le dijo al apoyar los deditos en las puertas con espejos de los armarios.
Midori giro su cabeza y sonrió, luego fue hacia su maleta y trato de abrirla.
Pero la mirada de Naruko estaba clavada en el aspecto que ofrecía ante el espejo.
El traje que llevaba había visto mejores días, tenía la piel pálida y se le veía tensa y ansiosa. No le extraño que Sakura se mostrara sorprendida cuando Sasuke la presento como su esposa.
Con una simple mirada la joven se había percatado de que ese no era su sitio.
Fue a recoger a Midori y se recordó que no importaba lo que pensaran los demás porque no le importaba. Recogió la maleta de su hija y fue a la habitación de la pequeña.
Su prioridad era Midori.
Pero Sasuke parecía que también la había considerado una prioridad, dadas las cosas que había comprado especialmente para ella.
Ese hombre estaba lleno de sorpresas.
Midori había visto la caja de juguetes en la esquina y quería bajar para ir a investigar.
Por lo general, a esa hora tendría sueño, pero era evidente que su reloj biológico se hallaba confundido por el viaje y el cambio de horario.
Al mirar la vista espectacular a través de la ventana pensó que quizá algo de aire fresco las ayudara a ambas.
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Nos vemos hasta el próximo capítulo!
