Llego el nuevo capítulo! Espero que les guste.
Sasuke salió de la ducha y se vistió de prisa. Había pasado dos horas enteras al teléfono con su oficina de Verona y aun le quedaba ir allí esa noche para ordenar unos papeles para la mañana.
Era un inconveniente, pero tendría que esperar hasta el día siguiente para saborear el placer de ver la sorpresa de su hermano. Ya había alimentado la curiosidad de Itachi… le había informado que deseaba discutir los detalles de su acuerdo de negocios con él y que había llevado a alguien a casa.
Este se había mostrado encantado y de inmediato los había invitado a cenar… quedando decepcionado cuando Sasuke que explico que por asuntos de trabajo deberían posponer la cena hasta el día siguiente.
-Dime, ¿A quién has traído contigo, Sasuke?- había preguntado.
-Tendrás que esperar para verlo en persona, hermano- indico con voz neutral-. Pero como sigo tus deseos, espero, desde luego, que tú sigas firme a tu parte del acuerdo-.
-Por supuesto, el año próximo, cuando estés casado y tengas un hijo, estaré más que encantado de retirarme y entregarte mis acciones de la empresa-.
Sonrió para sus adentros mientras se ajustaba el nudo de la corbata azul de seda. Su hermano iba a retirarse la semana siguiente, no el año próximo, e iba a ser muy dulce.
Lamentaría el día en que intento imponerle su voluntad.
Recogió la chaqueta antes de mirar la hora. Eran casi las seis de la tarde y no valdría la pena volver a la casa esa noche si no arreglaba las cosas en la oficina. Sería mucho más conveniente y cómodo quedarse en su departamento de la ciudad. Recogió el bolso con mudas para una noche y algunas llaves antes de salir de la habitación. Sakura se encontraba abajo lustrando los pomos de las puertas.
-No vendré a cenar, Sakura, y me quedare en mi departamento de la ciudad a pasar la noche- le indico.
-Muy bien- no giro la vista.
-Dile a mi esposa que la veré mañana. Tenemos una invitación para cenar en casa de mi hermano, de modo que tanto ella como la niña deberían estar preparadas para marcharnos a las siete-.
-De acuerdo- en ese momento lo si quieres decírselo en persona, se encuentra en el jardín. Esta tomando aire con su hija-.
-No tengo tiempo- repuso con brusquedad-. Así que díselo, Sakura, por favor-.
La joven asintió con una expresión de severa desaprobación.
-Parece una chica agradable-.
Sasuke se encogió de hombros.
Ella enarco una ceja y el sonrió.
-Te veré mañana. Recuerda…quiero ser el primero en darle la feliz noticia a Itachi-.
-¡No tienes que recordarme esas cosas!- apoyo una mano en su cadera y lo miro molesta- Siempre he sido muy discreta-.
-Claro- Sasuke asintió. Sabía que Sakura era de confianza… pero un pequeño recordatorio no hacia ningún daño. Pasó a su lado y salió al exterior.
El sol empezaba a ponerse, dejando una estela roja y dorada sobre la tranquila superficie del lago. Pensó que a veces olvidaba lo hermoso que era ese lugar y se detuvo para mirar a su alrededor.
En otro extremo del jardín vio a Naruko. Jugaba a la pelota con Midori, y cada vez que ella la atrapaba, Naruko aplaudía.
-Atrápala, Midori, atrápala…-.
La niña soltó unas risitas al fallar y luego corrió a la máxima velocidad que sus piernas diminutas la llevaron mientras su madre fingía que la perseguía.
Sasuke sonrió cuando ella alzo con facilidad a Midori y la hizo dar vueltas en el aire. Algo en ese momento despreocupado resultaba conmovedor…y con irritación pensó que desconocía la causa. Estaba a punto de dar media vuelta cuando ella lo vio.
Parecía una gacela a punto de huir de un depredador hambriento. ¿Qué diablos pensaba que le iba a hacer? Molesto, abrió la puerta de su coche.
-¿Te vas? – le pregunto.
Sorprendido por la pregunta, giro y vio que avanzaba despacio hacia el con Midori apoyada contra una cadera.
-Si. Tengo cosas que hacer- metió la bolsa con ropa en el maletero del deportivo rojo. Luego, consciente de que seguía mirándolo, volvió a centrarse en ella-. ¿Querías algo, Naruko?-.
-Bueno…-.
El miro el reloj de pulsera.
-Porque si no, soy un hombre muy ocupado-.
-Solo quería agradecerte- dijo.
- ¿Por que?- frunció el ceño.
-Por tomarte la molestia de tener preparada la habitación de Midori- se obligo a mirarlo a los ojos.
-Oh, eso- se encogió de éeme, no fue ninguna molestia, Sakura se encargo de todo-.
-Si…pero no deja de ser un buen gesto de tu parte. Todos esos juguetes y cosas debieron costarte una fortuna y… bueno, la habitación es preciosa. Yo jamás pude tener un dormitorio propio para Midori-.
Por algún motivo, la conmovedora sinceridad del comentario lo hizo sentir incomodo.
-No quiero tu agradecimiento, Naruko- le dijo con brusquedad-. Dije que me encargaría de ti y de Midori y siempre cumplo mi palabra. Lo único que pido es que mantengas tu parte del trato, que no te interpongas en mi camino y que estés disponible cuando te necesite-.
-Hare…lo que pueda- ruborizada, retrocedió un paso de él, cómo asustada por sus palabras.
-Mi hermano nos ha invitado a cenar mañana. Sakura te dirá los detalles-.
-¿Y esta bien que lleve a Midori? –inquirió insegura-. Es que no quiero dejarla…yo…-.
-Claro que tienes que llevar a Midori-frunció el ceño como si la pregunta fuera una gran estupidez-. ¡No quiero ni oír hablar de dejarla sola!-.
-¿No?- pregunto desconcertada.
-No, y si eso es todo lo que querías, tengo que irme…-.
-Bien…ah, una cosa más. ¿Qué quieres que me ponga?- pregunto en un impulso antes de que él pudiera subirse al coche.
-¿Ponerte?- la miro como si la pregunta lo divirtiera.
-Si, ¿Qué sería más apropiado?- se sintió tremendamente abochornada en ese momento.
-No importa lo que te pongas, Naruko- corto con indiferencia-. Ponte lo que quieras…El traje que usaste en la ceremonia de boda- sugirió sin rodeos.
Noto como la blusa se le tensaba sobre los pechos por el modo en que sostenía a Midori. Y por un momento recordó la sensación de ese cuerpo contra el suyo cuando había caído sobre su rodilla en el avión. EL recuerdo lo puso tenso. ¿Por qué diablos pensaba en eso? ¡Todo era por negocios!
-Si, de hecho ese traje esta perfecto- comento con determinación al recordar lo poco femenina que la hacía ver.
-¿De verdad?- Naruko frunció el ceño. No parecía que necesitara causar una buena impresión con su hermano. No daba la impresión de ser una verdadera cuñada. De hecho, estaría allí poco tiempo-. Esta bien- murmuro-. Si tú lo dices-.
-Si- asintió- y lleva el cabello también igual…- la estudio-. Si, te queda mejor retirado por completo de tu cara- el modo en que lo llevaba en ese momento por encima del hombro, la hacía parecer más joven y vulnerable…y casi bonita-. No me gusta cómo se te ve suelto-.
-Claro…me lo recogeré- musito.
-Bien- subió al coche-. Te veré mañana- le dijo con sequedad.
Al verlo marcharse, ella se pregunto adónde iba, donde pasaría la noche.
Y de inmediato se recordó que no era asunto suyo.
Estudio su reflejo delante del espejo. El traje era aburrido. Pero quizá Sasuke quería que ofreciera una imagen profesional para que pudieran tomarla seriamente como su esposa.
En cualquier caso, había hecho caso a sus deseos e incluso se había recogido el pelo como se lo había pedido. Se mordió el labio inferior. Le había dolido el comentario de que no le gustaba el cabello cayéndole por los hombros, aunque no entendía porque, hasta que se recordó que no le importaba lo que pensara de ella.
La noche anterior se lo tuvo que recordar varias veces sentada a solas en el comedor formal mientras Sakura le servía. De hecho, se sentía más sola ahí que en su apartamento cuando Midori estaba acostada y ella cenaba sola.
Quizá se debía a que echaba de menos a sus empleados y a los amigos del restaurante. Tal vez era porque no estaba acostumbrada a que la atendieran y eso la incomodaba. Había preguntado si podía cenar en la cocina y si podía ayudar en alguna tarea, pero Sakura se había mostrado sorprendida.
- ¡Su lugar no es trabajar en la cocina, señora Uchiha!-
-Pero he trabajando en una cocina casi toda mi vida- le había explicado a la mujer-. Además, me gusta cocinar-.
Aun así, ese día había ido a la cocina y había preparado el desayuno para Midori y para ella antes de que Sakura se diera cuenta de su presencia.
-No debería estar haciendo eso- le había dicho la joven al entrar y encontrarla-. ¡Se supone que yo tengo que cuidar de ustedes!-.
-Pues no estoy acostumbrada a eso- había respondido con sinceridad-. Esperaba que si pasaba algún tiempo en la cocina, podría obtener algunos consejos sobre la verdadera cocina italiana durante mi estancia aquí-.
Tras un momento de vacilación, las facciones severas se habían relajado y Sakura se había encogido de hombros.
-Cada región de Italia tiene su propia y diferente cocina autentica… ¿Qué zona le interesaba?-.
Era extraño, pero después de aquel intercambio de palabras, dieron la impresión de llevarse bastante bien. Pasaron unas horas agradables mirando recetas y Naruko se había sentido más relajada que en mucho tiempo. Desde luego, que en ese momento al mirar el reloj y ver que eran casi las siete, decidió que lo mejor era bajar a esperar a Sasuke, por lo que recogió a Midori, quien ya había cenado, y se dirigió al salón principal. Sakura apareció unos minutos más tarde para preguntarse si deseaba algo.
-No, gracias, Sakura- se pasó una mano nerviosa por la falda.
En ese momento se oyó el sonido de un coche al subir por el sendero y Naruko giro la cabeza hacia la ventana.
-Ah, debe ser el señor Uchiha. Iré a decirle que esta esperándolo-
Pareció reinar un silencio, con el único sonido del reloj de oro que había sobre la repisa de la chimenea.
De pronto oyó pasos en el suelo de madera.
Alzo la vista en el momento en que Sasuke aparecía en la puerta y su corazón pareció encogérsele. Llevaba un traje oscuro que resaltaba sus hombros. Y la camisa a rayas con la sencilla corbata gris de seda complementaba a la perfección su aspecto. Hizo que ella se sintiera totalmente fuera de lugar.
-Buenas noches, Naruko- saludo al tiempo que evaluaba su aspecto-. ¿Lista para irnos?-.
-Si- ¿es que acaso no lo parecía? Con timidez, se puso de pie-. Llevo esperándote desde las siete, como me pediste- murmuro con un leve tono de desafío en la voz.
-Bien- pareció divertido y no se disculpo por la demora.
Volvió a mirar el traje sin forma que llevaba y Naruko se sintió acalorada.
-Tu me pediste que me lo pusiera- se excuso a la defensiva.
-Si…y tenía razón. Es perfecto- la miro a los ojos-. Tú eres perfecta-.
Sabía muy bien que no lo era. Durante un momento recordó como su tío solía burlarse de su aspecto. Giro la vista hacia Midori, de pie, observándolos en silencio.
-Creo que deberíamos irnos- cambio de tema con rigidez-. No quiero estar hasta muy tarde, ya que ahora mismo Midori debería estar acostada-.
-Por supuesto- volvió a notar la expresión vulnerable cuando dejo de mirarlo, como desesperada por escapar.
Había algo en su actitud que… ¿Qué? ¿Lo impulsaba…a protegerla? Frunció el ceño, cuestionándose el camino que seguían sus pensamientos.
Era un trabajo… y le estaba pagando muy bien por su tiempo.
-Yo no me preocuparía…no estaremos fuera mucho tiempo. De hecho, cuando lleguemos quizá descubramos que la cena tendrá que posponerse-.
-¿Por qué?- pregunto desconcertada.
-Porque mi hermano puede ser un hombre difícil- musito él con expresión súbitamente dura.
-Comprendo- aunque en realidad no lo hacía-. ¿Crees que se enfadara por haberte casado sin haberlo invitado?-.
Ese razonamiento lógico hizo que le sonriera.
-No, puedo garantizar con certeza que eso no le molestara en absoluto- miro a Midori quien en ese momento jugaba con su oso de felpa-. ¿Qué es lo que tienes ahí?- se puso en cuclillas hasta quedar a la misma altura que la pequeña-. Reconozco ese oso-.
La niña se lo acerco con seriedad para que lo inspeccionara mejor.
-Ah…-comento Sasuke con aprobación-. Muy buena elección, de los mejores compañeros en el rio entre dientes al verse alzada en esos brazos tan fuertes-. Cierto, deberíamos irnos-.
Había despedido al chofer por ese día y su coche los esperaba en la entrada principal.
-¿Tienes un coche diferente para cada día de la semana?- pregunto Naruko sorprendida.
-No, solo para cada segundo día- la miro divertido, aunque ella estaba distraída por el hecho de que había un asiento de seguridad para niños en la parte de atrás.
-¿Has puesto eso especialmente para Midori?- pregunto mientras veía como acomodaba a su hija en el asiento.
-Bueno, no es para mí portafolios, si es lo que estas pensando- bromeo antes de girar para mirarla con más seriedad-. Pensé que ya que esta noche no usaríamos la limusina sería lo mejor-.
-¡Es fantástico, gracias! Pocos hombres solteros habrían pensado en eso-.
El sonrió.
-Puede que hayas salido con demasiados hombres desconsiderados- le abrió la puerta del acompañante hasta que subió.
-La verdad es que no, pero tampoco tengo mucho tiempo para una vida social- se encogió de hombros.
Noto que la falda se le había subido un poco al entrar en el coche, revelando unas piernas torneadas y bonitas.
Cerro la puerta y rodeo el vehículo.
-¿Cuándo fue la última vez que tuviste una cita?- no pudo resistir a formularle la pregunta al arrancar el poderoso motor.
-¿Te refieres a esta cena como una cita?- le devolvió la pregunta con rapidez-. Porque técnicamente hablando, creo que no lo es-.
Sasuke sonrió; le gustaba su carácter tímido pero encendido e inteligente. Hacía que deseara desafiarla.
-¿Tu no? Bueno, corrígeme si estoy mal, pero, técnicamente, yo diría que una cita puede ser cualquier encuentro social, ¿no?- se encogió de hombros.
-No lo creo. No en la manera en el que empleas la palabra-.
-¿En serio? ¿De que manera la uso?- pregunto con humor-.
Ella sintió que enrojecía.
-En un modo romántico…y, bueno, ya lo sabes-.
-No me di cuenta de que fueras tan delicada para los detalles, Naruko-.
La sonrisa que le dedico le hizo cosas extrañas a sus sentidos.
Odiaba que pudiera tener ese efecto en ella. Porque sabía muy bien que estaba jugando, que no le interesaba en absoluto cuando había sido la última vez que había tenido una cita.
Y si supiera la verdad, que llevaba casi tres años sin salir con un hombre, que su noche atrevida con el padre de Midori había sido su única experiencia con hombres, probablemente también le resultaría divertido.
Aparto la vista.
-Si, bueno, puede que lo sea…delicada, tal como lo has expuesto tú. Pero yo prefiero el término profesional. Después de todo, es lo único que quieres de mi ¿no?-.
-Si, es exactamente lo que quiero- el modo en que levantaba barreras lo intrigaba, aunque no iba a permitir dejarse llevar por esa platica.
El silencio reino entre ellos.
Naruko observo el camino que serpenteaba entre las montanas. A su lado, el lago titilaba plateado bajo la luz de la luna llena. Si Sasuke y ella hubieran sido realmente recién casados de luna de miel, habría sido un momento tan romántico…tan perfecto.
Giraron y se detuvieron ante unas puertas metálicas altas. El bajo la ventanilla para introducir un código de seguridad en un sistema colocado en la columna. Eso les permitió el acceso y en unos momentos más tarde avanzaban por un sendero largo y oscuro.
La casa apareció a la vista, sus torres majestuosas ensombrecidas contra el fondo de la montana y el lago.
Naruko pensó que era hermosa, pero, de algún modo, completamente siniestra. O quizá se lo parecía debido a la tensión que aumentaba en ella.
Se detuvieron ante la enorme puerta principal protegida a ambos lados por leones de piedra que parecían mirar furiosos la noche.
-Bienvenida a la casa familiar- murmuro Sasuke con tono burlón antes de pronunciar algo en italiano.
-Lo siento… ¿Qué significa eso?- pregunto ella.
-Significa, bienvenido al ojo de la tormenta…-.
Quiso preguntarle que pretendía dar a entender, pero dio un vistazo a su expresión seria y no se atrevió. Bajo del coche y se ocupo en sacar a Midori del asiento de atrás.
Sasuke se adelanto hasta la puerta de entrada y llamo al timbre.
A pesar de la calidez de la noche, ella sintió frio al seguirlo. Le agrado disfrutar del calor de Midori en sus brazos…porque de pronto se sintió aterrada.
Y ¿Quien no lo estaría?
De acuerdo! Antes de que lleguen las quejas porque aun no sale Itachi, saldrá en el siguiente capítulo, así que no se preocupen, también pasara algo muy interesante cuando lleguen las presentaciones.
Sera un capitulo muy….interesante, la espera valdrá la pena.
No olviden agregar este fic a favoritos si aun no lo han hecho, y déjenme muchos reviews.
Nos vemos hasta el siguiente capítulo!
