Muchas gracias a la gente que me ha mandando reviews, me encanta leer sus comentarios tan lindos.
El tan esperado capítulo de la reacción de Itachi esta aquí! Disfrútenlo :D
Había considerado que la casa de Sasuke era grandiosa, pero esa era otra cosa; se parecía mas a un castillo que a una casa. El suelo de mármol del recibidor enorme conducía a una zona de recepción alineada con lo que parecían retratos familiares que se remontaban a generaciones. Detrás, una majestuosa escalera se separaba en dos direcciones distintas que llevaban a la galería que tenían arriba. Tuvo la impresión de que si vagara sola por ese palacio se perdería.
Sasuke despidió al mayordomo que a ella le pareció intimidador y la condujo por un pasillo.
Abrió unas puertas dobles de un salón donde se veía una chimenea encendida. Las lámparas centelleaban por encima de unas exquisitas alfombras persas y una sala algo sombría.
No había rastro del hermano de Sasuke y se hallaban solos.
-Empiezo a sentirme un poco nerviosa…-admitió ella con voz suave.
-No te preocupes…a Itachi le encanta planificar su entrada-.
Midori se movía impaciente para que la soltara y antes que luchar contra ella le permitió deslizarse al suelo para poder jugar con su osito.
-¿Quieres una copa?- fue al aparador y alzo una de las botellas de cristal.
-No, gracias- estaba demasiado nerviosa para beber-. ¿Crees que tu hermano creerá por un momento que nuestro matrimonio es real?- le pregunto de repente.
Sasuke la miro. Hasta ese día, habría respondido que no le importaba especialmente lo que creyera su hermano; de hecho, había esperado ansioso el placer de contarle la verdad, pero una conversación mantenida con su abogado lo había apartado de esa idea. Jugo le había aconsejado que lo mejor era mantener la relación hasta que la transferencia de las acciones a su nombre fuera una realidad. Supo que tenía razón.
-No veo por qué no va a creerlo- respondió con ecuanimidad-. Llevas mi anillo. Estamos casados-.
-Si, pero…- trago saliva-. Yo no soy tu tipo, ¿verdad? Y todo el mundo lo sabe-.
-¿A que te refieres?-.
-Bueno…a todo el mundo… Tu contador se mostro incredulo…pude verlo en su expresión-.
-Suigetsu no es más que un empleado que solo piensa en el dinero-.
-Bueno, entonces…Sakura. Sabe muy bien…-.
-Sakura no dirá nada-.
-No necesita decir nada, es lo que quiero aclarar. La gente sabe que has salido con algunas de las mujeres más hermosas del mundo. Tu hermano comprenderá que este matrimonio no es coherente nada más verme-.
-No lo creo- musito, mirándola fijamente hasta que ella se ruborizo.
-Estoy siendo realista, Sasuke- lo vio ir hacia ella. Tenía que ser realista…no podía permitirse el lujo de engañarse por un instante con esa situación.
-Bueno, creo que no nos costara nada engañar a Itachi con que somos una pareja de verdad-.
-¿Lo crees?- lo tenía muy cerca y sintió que sus emociones comenzaban a fundirse en el caos al perderse en la oscuridad de esos ojos.
Vagamente fue consciente de pasos que se acercaban desde el pasillo, pero fue incapaz de apartar la vista de Sasuke.
El apoyo las manos en su cintura estrecha y el corazón le dio un vuelco al tiempo que se sentía aturdida.
-¿Sasuke?-.
¿Iba a besarla?
-¡No!- la suplica susurrada no sirvió para nada cuando inclino la cabeza hacia ella.
No quería que la besara; no quería saber lo que se sentiría al ser poseída por esos labios, porque instintivamente sabría que sería una especie de éxtasis peligroso. Pero fue demasiado tarde… porque él no dudo en adueñarse de sus labios.
Tembló con frenesí ante ese ataque a sus sentidos, deseando no responder. Pero resultaba tan…tan agradable. El placer le recorrió el cuerpo rígido, la libero y antes de darse cuenta de lo que hacía, le devolvió el beso.
Sasuke sintió un aguijonazo de sorpresa al acercarla. Solo la había besado para mostrarle algo a Itachi…su única intensión había sido que fuera una demostración de falsa emoción. Pero…le resulto intensamente placentero.
Oyó que la puerta del salón se abría, pero no soltó a Naruko de inmediato, siguió besándola. Podía saborear la necesidad que temblaba a través de sus labios…notar el apetito en cada escalofrió de ese cuerpo esbelto.
-¡Buenas noches, Sasuke!-.
Su hermano hablo en italiano y el recobro los sentidos al tiempo que daba un paso atrás.
¡Besar a Naruko no se suponía que fuera algo placentero! ¡Era terreno prohibido! ¡Se trataba estrictamente de un acuerdo de negocios!
La miro y vio que estaba agitada…mortificada.
-¿Te encuentras bien?- le susurro.
No le contesto…no podía hacerlo.
Era evidente que el beso también la había sorprendido. Con firmeza, se dijo que no se había cometido nada irreparable. Había sido un momento de locura que había cumplido con el objetivo planeado. Miro por encima del hombro hacia el lugar donde Itachi observaba.
-Tendrás que disculparnos, Itachi- indico con serenidad también en italiano-. Pero aun estamos en nuestra luna de miel nos cuesta separarnos-.
-¿Están…de luna de miel?- la pregunta sonó sobresaltada.
-Si- sonrió y se puso a hablar en ingles-. Me gustaría presentarte a tu nueva cuñada- miro a Naruko-. Date la vuelta y saluda a mi hermano-.
No era capaz de pensar con claridad…su mente estaba llena de las sensaciones que le había provocado Sasuke y la llenaban olas de confusión.
-Naruko- dijo con voz firme, igual que sus ojos al mirarla.
Despacio, ella giro y obedeció.
Pensó que jamás olvidaría la expresión de sorpresa que apareció en la cara de aquel sujeto cuando la vio.
-Y también deberías conocer a tu sobrina- Sasuke volvió a hablar en italiano al señalar a Midori, sentada tranquila en el suelo junto a ellos y mientras jugaba con su peluche-. Me temo que no es un familiar de sangre… pero algunas cosas no están destinadas a suceder-.
Fue obvio que Itachi Uchiha no había notado la presencia de la pequeña hasta ese momento.
Naruko vio que la expresión del hombre pasaba de consternación a sorpresa y después a furia.
No entendía nada de lo que se decía, pero por el tono sombrío supo que no se trataba de un intercambio amable y no necesito dominar el italiano para ver Itachi estaba muy disgustado con la elección de esposa hecha por su hermano.
Como si percibiera la tensión en el aire, Midori se puso a llorar.
-Vamos, cariño, no te preocupes- Naruko se agacho y la alzo en brazos, pegándola a ella.
Entonces, sin decir una palabra, Itachi giro y se marcho, cerrando a su espalda de un portazo.
El ruido hizo que Midori dejara de llorar y miro alrededor con el fin de ver que había pasado.
Reino el silencio y Sasuke sonrió.
-Creo que eso ha ido muy bien-.
- ¿Disculpa?- lo miro fijamente como si estuviera loco-. ¡Ha ido fatal! Es evidente que me odia…y... ¿a que diablos vino ese beso?- la voz le tembló.
-Sabes muy bien la causa del beso- entrecerró los ojos con frialdad-. Creía haberlo dejado claro…era para asegurar que Itachi se tomara en serio nuestro matrimonio-.
La recorrió un dolor intenso al recordar con cuanta pasión había respondido ella. Que tonta era…
Se veía tan vulnerable…tan herida. Durante un momento fue como si la viera por primera vez. La ternura con la que sostenía a su hija, la expresión de sus ojos…el rubor en sus pómulos altos…el modo en que fingía no haber disfrutado el beso.
Musito algo en italiano que sonó muy enfadado.
-Crees que podrías hablar en ingles… ¿por favor?-.
El titubeo y luego movió la cabeza.
-Vayámonos a casa, Naruko-.
Estaba en la cama con la vista clavada en la oscuridad. Había conseguido exactamente lo que se había propuesto y las acciones de Empresas Uchiha eran prácticamente suyas.
No le extraño que Itachi fuera a llamar a sus abogados a primera hora de la mañana… pero él se había asegurado de que no tuviera escapatoria del error cometido por él.
Se había evitado una catástrofe importante gracias a un matrimonio de conveniencia, entonces, ¿Por qué no se sentía eufórico?
No dejaba de ver el rostro alterado de Naruko ante él en la casa de Itachi. ¿Por qué se sentía enfadado consigo mismo por haberla llevado allí?
Por enésima vez, se recordó que ella iba a ganar mucho con lo sucedido…un restaurante nuevo y fabuloso y una casa nueva y hermosa. ¿Qué diablos le pasaba?
Impaciente, retiro las sabanas y se levanto. Comenzaba a amanecer; empezaría a trabajar temprano en la oficina y se olvidaría de esas tonterías.
Un rato más tarde, después de bañarse y vestirse, bajo. Había planeado ir directamente a su coche, pero un rápido vistazo al reloj de pulsera lo impulso a tomar primero un café.
Lo sorprendió encontrar a Naruko en la cocina. Estaba de espaldas a él, perdida en sus pensamientos mientras miraba por la ventana.
Apoyo el portafolio en la barra y ella se volvió sobresaltada.
-¡Me has asustado! ¡No pensé que hubiera alguien levantado a estas horas!-.
-No eres la única que madruga… -llevaba la bata azul de satén que se había puesto durante el vuelo en el jet. Aunque no le ceñía el cuerpo, si le marcaba con suavidad las curvas; el cabello claro caía lacio alrededor de sus hombros.
Objetivamente pensó que se veía diferente. El azul de la bata resaltaba sus ojos azules y tenía un cabello realmente hermoso; resplandecía bajo las luces de la cocina con un exuberante color rubio.
Recordó haberle dicho que no le gustaba que lo llevara suelto.
Impaciente consigo mismo, traslado su atención al maletín y lo abrió. No estaba interesado en Naruko y no quería dar la impresión contraria.
-Me levante temprano para evitar el tráfico denso hasta Verona- repuso con distracción- ¿Cuál es tu excusa?-.
Ella titubeo antes de responder con sinceridad.
-No podía dormir-.
La miro.
-Probablemente aun sufres del cambio de horario…desde luego a mi me pasa-.
-Probablemente-.
-Si me sirves una taza de café antes de irme, te lo agradecería- pidió mirando hacia la cafetera. Luego fue hacia la mesa y hojeo algo de correspondencia de la que necesitaba ocuparse cuando se pusiera a trabajar.
-Aquí tienes- depósito la taza humeante en la mesa junto con una jarra con leche y azúcar-. Y ahora, si me disculpas, iré a vestirme-.
Lo irrito su manera distante.
-Antes de que te marches a toda velocidad, debemos hablar de algunos compromisos-.
-¿Compromisos?- lo miro desconcertada. Lo único que deseaba era huir. ¿De que diablos hablaba?-. ¿Qué clase de compromisos?-.
-Cenas… ya sabes, ese tipo de cosas. Especialmente, de negocios, pero necesitare que asistas conmigo-.
-¿Porque?- lo miro horrorizada por la sugerencia.
El sonrió.
-Porque es el tipo de cosas que hacen las esposas. Y por el momento como eres mi esposa, Naruko, se esperara tu presencia- dejo algunas invitaciones que acababa de abrir.
Tomo una tarjeta con rebordes dorados. Estaba en italiano, pero a juzgar por la hermosa ilustración de un hombre y una mujer, el atuendo debía ser formal de vestido largo y esmoquin.
-¡Es para mañana por la noche!- noto sorprendida- ¡Y en Venecia!-.
-Si, la acepte hace semanas- le informo el-. Es para un baile benéfico, y como soy uno de los benefactores principales y daré un discurso especial, tengo que asistir-.
-Pero no creo que me necesites contigo- lo miro casi suplicante-. Quiero decir, iras todo el tiempo solo a estos acontecimientos-.
-No, por lo general voy con una acompañante- le dedico una mirada sarcástica que la sonrojo-.Y acepte una segunda invitación- continuo-. Así que tendrás que ir conmigo-.
-¡No puedo! No tengo a nadie que cuide de Midori…-.
-Sakura lo hará-.
-Podrías disculparte- le dijo con tono hosco-. ¡Podrías decir que estoy enferma!-.
Le alzo el mentón con un dedo para obligarla a mirarlo.
-Pero no estás enferma ¿verdad?-musito-. Entonces, ¿a que le tienes miedo, Naruko?-.
Lo tenía demasiado cerca. Y de pronto noto que los ojos de él se habían posado en sus labios.
Con violencia se aparto. ¡Tenía miedo de permitirse incluso pensar en aquel beso! ¡De que le rompieran el corazón…de quedar como una boba con alguien que estaba fuera de su alcance!
-¡Simplemente no quiero ir!-soltó agresivamente-.Y no recuerdo haber aceptado algo así. ¡No me dijiste que nuestro…acuerdo de negocios incluiría este tipo de cosas!-.
-Te lo digo ahora- indico con suavidad.
-¡Tendrás que llevar a otra persona!- sugirió desesperada.
-¿A una novia?- reino un silencio tenso- Yo no soy de ese tipo, Naruko. Eso queda descartado-.
Las palabras remolinearon incomodas entre ellos y Naruko aparto la vista.
El cerro el maletín y alzo la taza de café.
-Y ahora ve a vestirte- le dijo con firmeza-. Te llevare a Verona conmigo para que puedas comprarte ropa nueva-.
Se sintió completamente dominada por el pánico.
-Pero tengo que cuidar a Midori y aun sigue dormida-.
-Sakura la cuidara. Bajara en un momento y lo arreglare con ella- alzo una mano antes de que ella pudiera hablar-. Le confiaría mi vida- dijo seriamente-. Es la persona más confiable que conozco…y ahora deja de discutir conmigo y haz lo que te digo-.
Se había quedado sin razones… al menos razones que pudiera manifestar en voz alta.
Lo único que sabía era que pasar demasiado tiempo con Sasuke era un error peligroso. No podía permitirse el lujo de intimidar demasiado con el.
Tras un momento de titubeo, fue hacia la puerta. Por el momento, no parecía tener otra alternativa que seguir con eso.
Media hora más tarde conducían junto a las aguas cristalinas del Lago Garda y luego por un exuberante paisaje montañoso lleno de viñedos.
-¿Es tu primera visita a Italia?- Sasuke quebró el silencio de repente.
Ella asintió.
-Cuando vivía en Inglaterra, mis padres jamás tenían dinero para irnos de vacaciones. Y con eso no quiero decir que no fueran felices- se apresuro a añadir-, porque lo fueron. Se amaban mucho-.
-Y que me dices de ti… ¿fuiste feliz?-.
La pregunta la sorprendió.
-Si, cuando estaban juntos, lo fui. Solíamos ir durante días a Brighton- sonrió- Recuerdo a mi padre comprándome helados y dejándome subir a las atracciones de la feria-.
-Lo echas de menos-.
-Si, supongo que aun lo hago. Prácticamente todo se desmorono cuando murió. Mi madre lo amaba demasiado. Era el amor de su vida-. Se sonrojo-. Siempre y cuando creas en esas cosas-.
-En realidad, no- sonrió-. Aunque sé que debería…los italianos tenemos fama de ser románticos, pero…- se encogió de hombros.
-Eres un realista-.
-Algo así-.
-Yo también- se sintió bien al decirle eso…en especial después del beso de la noche anterior.
El sonrió y acelero, hasta que en la distancia, debajo de los campos de amapolas y viñedos, ella pudo ver la ciudad de Verona titilar bajo la luz del sol.
-Se ve preciosa- murmuro.
-Y para siempre vinculada con el amor y el romance- le informo Sasuke-. Hay una casa en el centro de la ciudad conocida como Casa di Giulietta, que se dice fue el hogar de Julieta…como en Romeo y Julieta. Según se dice, Shakespeare se inspiro en esa construccion. El famoso balcón es, probablemente, la atracción turística más famosa de la ciudad-.
El silencio volvió a reinar entre ellos; la miro y vio la expresión de emoción en la cara de Naruko cuando entraron en la ciudad.
-Es hermosa ¿no?- musito.
-Si, no esperaba que lo fuera tanto, y parece tan mediterránea con las colinas con sus viñedos-.
Sasuke asintió.
-Esas colinas son el hogar del famoso vino Amarone de Veneto-.
-Creo que no he probado ese vino- comento ella.
Recibió una mirada de fingido horror.
-En el almuerzo tendremos que solucionar semejante error-.
En ese momento conducían alrededor de lo que parecía un antiguo coliseo romano. El lugar era fascinante. Enfrente, había una calle ancha alineada con terrazas y restaurantes sofisticados.
-Por desgracia, tengo que ir directamente a la oficina- dijo Sasuke-. Pero después de que hayas hecho tus compras, podemos vernos aquí para almorzar-.
Se sintió muy aliviada de que no fuera a acompañarla de compras. Habría sido un bochorno horrible.
Al girar en una calle lateral, le señalo por donde debería ir y donde se verian y luego bajo a un aparcamiento subterráneo que exhibía el emblema dorado de Empresas Uchiha.
-Esta es la sede central de mi compañía- le informo mientras aparcaba en un lugar que exhibía su tienes cualquier problema, me encontraras aquí. Toma el ascensor hasta mi despacho en la última planta- señalo una puerta que había enfrente-. Dile al guardia de seguridad que eres mi esposa y el te mostrara el camino-.
Por algún motivo, esas palabras jugaron de forma tentadora en su mente, antes de desterrarlas. No era su esposa…no en un sentido verdadero.
-No tendré ningún problema- le contesto con rapidez.
-Bien- saco la cartera del bolsillo de la chaqueta-. Pero quizá sea mejor que te lleves mi tarjeta, donde esta mi celular…ah, y tu tarjeta de crédito- saco una tarjeta color dorada-. He abierto una cuenta para ti con tu nombre de casada-.
Aturdida miro la tarjeta. ¡No tenía intención de estarle agradecida de ese modo!
-¡Puedo comprar mi propia ropa!-.
-Naruko, ¿Cuánto dinero tienes?-.
Lo miro furiosa.
-El suficiente para comprarme un vestido-.
-También necesitas comprar accesorios y algunos vestidos de coctel para otros compromisos. Y no quieres ahorrar en calidad-.
Sintió que se sonrojaba, porque si quería ser sincera consigo misma, el tenia razón…no tenia dinero suficiente para comprar la ropa de marca de la que hablaba Sasuke. ¡Pero tenía su orgullo!
-No pasa nada. ¡Me las arreglare!-.
El movió la cabeza.
-¡Jamás me he encontrado con una mujer como tú, que pareciera insultada porque me ofreciera a comprarle un vestido…! ¡Y el hecho de que estemos casados hace que sea aun más extraño!-.
-Pero no es un matrimonio real, así que no nos dejemos llevar por la situación-.
-No- Durante un segundo callo y en el coche reino la tensió sigues teniendo que desempeñar un papel, Naruko-.
-¿Temes que vaya a estropear tu reputación de que solo se te ve con las mujeres más hermosas y mejor vestidas del mundo?-.
-¡No, no seas absurda!- la miro a los ojos-. Y estoy seguro de que estarás hermosa sin importar que te pongas-.
-Mentiroso…- el susurro tembló en el aire entre ellos.
-A veces me da la impresión de que te gusta esconderte…pero, de hecho, tu sentido severo del estilo empieza a gustarme-.
¡Que descarado podía ser! ¡Como se atrevía a decirle algo así!
-¡Yo no me escondo! ¡Me visto de forma profesional solo para ocasiones profesionales! ¡Y nuestra así llamada boda fue una de ellas!-.
-Me parece perfecto- se encogió de hombros-. Pero no puedes llevar un vestido de trabajo a una gala veneciana, ¿verdad?- le tomo la mano-. Pero si significa que puedes aceptar esto con el mismo espíritu profesional con el que yo te lo ofrezco- le puso la tarjeta en la palma y le cerró los dedos sobre ella-. Llámalo una inversión al negocio- añadió con sarcasmo.
-Muy gracioso-.
-Tienes unas tres horas para comprarte tres trajes…vestidos de coctel y un vestido de noche apropiados. Y ahora, vete-.
Fue lo último que le dijo Sasuke antes de marcharse.
La relación entre Naruko y Sasuke va mejorando, y parece que Itachi no esta muy feliz que digamos…pero después arreglaremos eso. Espero que les haya gustado este capítulo, no olviden agregarlo a favoritos si aun no lo han hecho y déjenme sus opiniones mandándome muchos reviews!
Nos vemos hasta el próximo capítulo!
