Disclaimer: Ao no Exorcist es propiedad intelectual de Kazue Kato.


A tragedy story

por Onmyuji


I.


Yuri contuvo la respiración. Ni en el más loco de sus sueños (tal vez en alguno que ahorita no podía evocar, y consciente de qué locuras había soñado infinitas veces) se habría imaginado que algo así sucedería.

Que él se acercaría. Tomaría la iniciativa. Sin esperar que ella intentara eliminar la distancia entre ellos de nuevo. Esa que siempre crecía cuando parecía tan cerca de sus dedos, escapando, decidida a no permanecer con ella.

No pensaba hacer el esfuerzo de acercarse de nuevo, desde luego. No desde que ella había dejado en claro que esperaría a Satan, rechazando todo lo demás. Ella siempre se consideró madura para su edad, y plenamente consciente de sus sentimientos. Sentimientos que tenía por el exorcista de primera clase que tenía frente a ella y que no eran correspondidos.

—¿Shiro?

Estaba ansiosa y muy frustrada. El Asilo no había sido amable con ella ni con nadie, y sus métodos dejaban demasiado qué desear. No estaban haciendo nada. Eran imposibles. Así que cuando ella solicitó acercarse a Satan, el mismo que había desaparecido durante un largo tiempo y que ahora volvía sobre sus pies, exigiendo por ella, le negaban el acceso.

Así que tenía que tomar partido y actuar por su cuenta si quería salvar a todos. Especialmente al Rey de los demonios.

Porque estaba asustado. Su cuerpo humano estaba muriendo, deteriorándose cada vez más rápido.

La necesitaba.

Ya no había vuelta atrás. Estaba lista para decirle adiós a su vida como hasta ese momento la conocía. Para huir, para morir, para entregarse al cuidado de Satan. Por esa razón había sustituido su llave de acceso al Asilo por una falsa, conservando ella la original. Decidida a ingresar a las instalaciones una vez que la retiraran oficialmente.

Iba a luchar en cuerpo y alma para regresarle un poco de paz a Satan.

Hasta que Shiro la detuvo.

Ella no había visto venir este escenario. Shiro no era el de los que tomaba la iniciativa, al menos no cuando se trataba de ella. Yuri solamente había dicho «¿No puedes ser honesto conmigo por lo menos una vez en tu vida?»; y él se había lanzado contra ella, tomándola del brazo, mirándole como quien acaba de cometer un error. Y ella siente la expectativa subiéndole por la garganta. Como si esperara las palabras que nunca serán dichas.

Ya fue una eternidad lo que había transcurrido desde que él tomó ese atrevimiento y Yuri no podía sacudirse esa sensación extraña del cuerpo al tenerlo tan cerca. Quizá esta es su forma de ganar tiempo para evitar que se vaya.

Lo que él no sabe es que la decisión está tomada.

Necesita apurarse. Antes de que el personal del Asilo la descubra y la detenga.

Se le acaba el tiempo.

—Shiro, —Comienza ella, sintiendo el pesar en el fondo de su cuerpo, sintiendo que destroza su corazón con sus propias manos, mientras lo ve con la desolación trepando por sus piernas—, yo-...

Quédate.

¿Huh? Ella le miró con un mohín, tanteando las palabras del albino, casi sin poder creerse lo que acaba de escuchar. «¿Él dijo QUÉ?». Los ojos se le llenan de lágrimas, pero aguanta ahí. «Seguramente escuché mal». Trató de soltarse de su agarre, pero él no lo afloja ni por un momento.

Ahora sentía que las piernas no le estaban respondiendo bien, y ya le estaban temblando.

—Shiro, yo no-...

—Quédate... quédate conmigo.

Yuri abrió los ojos más grandes, sintiendo que finalmente las lágrimas rompían la barrera de su temple y comenzaban a fluir a borbotones de sus ojos, emocionados.

Esto tiene que ser una broma de mal gusto.

Pero su pecho ardía. Era su corazón, saltando de verdadero júbilo.

Pero Satan...

—Shir-... —Apenas suena un hilillo pusilánime de voz, cuando Shiro ya había tomado su rostro entre sus manos. No puede evitar retener la respiración por un instante, mientras se contenta percibiendo la caricia áspera de sus manos y lo mira con la expectativa en la mirada, antes de ser besada sin decir más palabras.

Un beso desesperado con un afán necio por retenerla ahí.

Un beso corto que la dejó sin aliento, pero con las emociones vigorizando cada rincón de su cuerpo.

Un beso al que le siguieron muchos otros, tan efímeros como el primero, pero no por eso menos cargados de sentimientos.

Te quiero. Desde que nos conocemos, siempre te he querido.

Ahí está. Es la confesión de Shiro, directa y sin anestesia.

Yuri siente que su interior se desborda de la emoción con aquellas palabras. Ahora todo en su cabeza es él. Él y lo que está pasando en esos precisos momentos.

Él la vuelve a besar. Ella finalmente se deja llevar y se concentra en el tacto suave de los labios de él. Empieza a creer que podría acostumbrarse rápidamente.

—¡Padre Fujimoto!

—¡Padre Fujimoto, un vampiro!

Shiro se aleja de ella, casi de mala gana. La mira con las emociones contenidas, con el rostro empapado en lágrimas y la expresión más ofuscada que podría verle jamás.

—Yuri-...

—¡Padre Fujimoto! —Y entonces Shiro parece perder la paciencia ante ese llamado tan necio e insistente y apretando los dientes, se dirige a sus espaldas, de donde vienen aquellas voces exigentes.

—¡Ya escuché! ¡Ahora voy! ¡Argh! —Y luego la mira, aún a la expectativa. Y se sonroja, consciente de lo que acaba de hacer, pero se traga la vergüenza y le habla, claramente nervioso—. Yuri... no... n-no te vayas. Tenemos... tenemos que hablar de esto. De... d-de nosotros. Solo... solo no te vayas. ¡Enseguida vuelvo! Solo quédate aquí-... —«Y no me dejes solo de nuevo», quiso añadir, pero no quería sonar demasiado desesperado.

Así que echó pies en polvorosa a donde el equipo de exorcismo le llamaba, dejándola con los labios adormecidos y un sopor extraño en el cuerpo.

Junto a la realización de que Shiro la quería.


TBC.


PS. Bueno, no me quedé con las ganas de publicar esto. Yo dije que aún no había terminado de publicar de Shiro y Yuri, así que aquí estoy de vuelta :D este es un longfic de capítulos cortos, es un what if y como pueden ver, está ambientado en el arco del pasado. Algunas cosas les parecerán similares y tendrán modificaciones, pero es para adaptarlo a esta historia.

En fin, no les entretengo, esperando que lo hayan disfrutado y nos leeremos pronto con el capítulo dos de este fanfic.

¡Cuídense mucho y nos estamos leyendo!

Onmi.