Hola amigos, soy Yuzu Araki.

Vaya, se nota que mi ausencia de dos o tres meses aquí en Fanfiction se notó mucho, ¿No?

Esa ausencia fue debido a una fuerte carga laboral que me invadió desde octubre y lo sigue haciendo hasta hoy en fechas de diciembre pero en el poco tiempo libre que tengo he aprovechado para escribir algunas ideas que tengo en mente durante esos dos meses de ausencia.

Bueno, aquí hago mi regreso triunfal y esta vez retornando al fandom de Inazuma Eleven o Super Once en tierras latinoamericanas tomando en cuenta que estamos celebrando (No en gran mayoría por obvias razones) el mundial de Qatar 2022 por lo que decidí hacer una historia tipo What If sobre un evento que no me gustó, exactamente en la saga del Fútbol Fronteras Internacional donde los Super Once de Japón jugaron contra los Emperadores de Argentina, donde los nipones perdieron luego de una ardua y dura lucha contra los albicelestes.

La Argentina de Inazuma Eleven no fue de mi agrado, si no lo fue cuando veía la saga final a eso del 2012 o 2013, muchos menos me gustó cuando nuevamente ví la serie luego de la cagada que resultaron siendo Ares y Orión ante mis ojos (Sobre todo la última pero eso es una historia que no quiero contar para nada bien) y sin olvidar el doblaje mierdoso que le dieron a Ares.

Yendo al grano, los argentinos de Inazuma Eleven no me agradaron pues se supone que el fútbol sudámericano se caracteriza por ser de un fútbol altamente ofensivo y despliegue de ataque por lo que el alto uso de la defensiva en los albicelestes no fue de mi agrado, ese tipo de futbol es propio en el balompié europeo y no en este lado del charco.

Por lo que decidí hacer esta historia en la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si el capitán del conjunto argentino fuera un joven delantero? ¿Qué pasaría si Kageyama además de cambiar la fecha del partido también lo hizo con la selección argentina liderada por Teres Tolue/Thiago Torres? ¿Qué pasaría si además de tener un buen delantero goleador también tienen a un poderoso portero?

Aparte de que algunas cosas cambiaré con respecto al desarrollo del partido que fueron los episodios 94 y 95 de la serie anime.

Bueno, ya explicado todo esto, comencemos con esta historia.

Espero que les guste, si es que hasta la fecha hayan fanáticos en Inazuma Eleven teniendo en cuenta la situación actual de la franquicia por los supuestos retrasos derivados en la creación de Inazuma Eleven Heroes.

Yuzu y fuera.

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-Felicidades Orfeo. Lo han logrado. Ahora ya pueden ser dignamente la selección de Italia- Aplaudió Kageyama con una pequeña sonrisa mientras llamaba la atención de Fidio, Endo, Kido, Sakuma y Fudo.

El capitán del onceavo italiano y los otro cuatro japoneses se voltearon al ver al villano que estaba aplaudiendo sutilmente con caras de clarísima molestia ya que momentos antes, Reiji Kageyama, el directo culpable del accidente de Daisuke Endo y de los legendarios Super Once como de otros hechos cuestionables, se hizo cargo de la dirección técnica de Orfeo que era la selección de Italia para el fútbol fronteras aparte de querer reemplazar a sus miembros por otro equipo que creó.

Endo, Kido y compañía, luego de caer en una artimaña de Fudo llegaron al lugar de los hechos y ayudaron en vencer al denominado equipo D liderado por Demon Spada. Ahora estaban frente al hombre que seguramente estaba entre las sombras observando el transcurso del partido.

-Pero saben mis estimados amigos, siempre me he preguntado una cosa…- Con fingida curiosidad el malvado ahora rubio doctor K hizo la pregunta que hizo temer lo peor a Endo como a Kido- Ustedes los Super Once de Japón, ¿Seguramente tendrían que estar aquí?

-¿Qué dijiste?- Fudo quien fue uno de sus tantos perros ya estaba teniendo un muy mal presentimiento ante la interrogante del villano.

En eso la televisión plasma de pantalla plana se prendió dando en la pantalla la imagen de una que otra tribuna llena, sobretodo, la de muchas personas que usaban o tenían decorados en sus rostros banderas, pancartas, banderines y camisetas de una mezcla de azul claro y blanco.

Eran la hinchada de la selección de Argentina que estaban casi por montones en las tribunas del estadio y luego el canal cambió ahora dando la imagen de jóvenes de prayera azul y pantaloneta blanca calentando.

-Eh, ¿Es ese Gouenji?

Endo como sus demás amigos se dieron cuenta de que eran sus demás compañeros de equipo los cuales estaban disputando de manera repentina su debido próximo encuentro con la escuadra albiceleste cuando se suponía que el partido en sí era al día siguiente. Mientras tanto, los mismos argentinos estaban en su camerino también calentando resaltando a dos jóvenes rubios.

El portero y capitán de la selección de Japón se acercó hacia la pantalla sin creerse lo que estaba pasando.

"Bueno, ya podemos ver lo animado que está el partido ahora que las selecciones de Japón y Argentina, los Super Once y la Sociedad Popular Restauradora está a punto de empezar aquí, en el estadio Gato Montés, en la isla Gato Montés", dijo el narrador por la tele.

Luego de eso, la escena cambió a un grupo de tres hombres en traje negro y con bigotes, posiblemente los comentaristas de ese canal deportivo.

Endo: -¿Qué ha dicho el comentarista?

-¿La Sociedad Popular Restauradora contra los Super Once? ¿Qué no eran los emperadores?- Indagó Sakuma al respecto y claramente enfadado ante la nueva jugada sucia de su antiguo entrenador.

-Pero se supone que tendríamos que jugar contra Argentina mañana- El estratega de los Super Once se dirigió hacia su antiguo mentor- Dime, ¿Qué demonios hiciste esta vez, Kageyama?

Fudo: -Anciano, ¿No será acaso que tú…?

Los cuatro japoneses ahora estaban más que enfadados contra Kageyama, estaban completamente furiosos e indignados ya que una vez más el antiguo entrenador del Instituto Imperial hizo de las suyas para hacer que la selección japonesa se hundiera tal como él lo deseó aunque en este caso, no sólo le bastó para cambiar la fecha del partido contra los albicelestes, no solo le bastó para engañar a los entrenadores Hibiki y Kudo sino que también cambió la selección de Argentina.

La situación estaba más que clara como adversa para Endo y Kudo: Los Super Once de Japón estaban jugando sin dos de sus principales figuras y sin su entrenador y ante un grupo de desconocidos, posiblemente, otro equipo creado por Kageyama para deshacerse de los Super Once.

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Una hora antes del repentino encuentro…

Kazemaru y demás miembros de los Super Once de Japón recibieron una repentina notificación de que su próximo encuentro que tenían con los Emperadores de Argentina el cual debía ser para el día siguiente ahora se iba a disputar dentro de una hora.

-¿Qué dijiste Haruna?- Preguntó un extrañado peliturquesa mientras su amiga sacaba su móvil.

-Así es. Han cambiado la fecha del próximo partido.- Respondió la segunda gerente mientras señalaba en la pantalla de su celular móvil el dichoso cambio de horario- Nos acaban de avisar ahora mismo. Nos han dicho que el partido contra Argentina se disputará hoy a las 3:00pm.

-¿A las 3:00pm?

Algunos de los seleccionados nipones se miraron con extrañeza pues se suponía que el partido con los argentinos se disputaba para el día siguiente.

-¿Y que hora es?- Preguntó Someoka

-Son la 1:00PM- respondió la gerente peliazul.

-Entonces solo quedan dos horas

-¿Estás segura de que no es un error, Haruna?- Preguntó Kabeyama mientras se acercaba hacia su compañera mientras ésta les mostraba a sus demás el dichoso aviso.

-No parece que sea ningún error- La gerente negó con la cabeza mientras sus demás compañeros aprovechaban para corroborar la información y otros sacaban sus propios móviles dando cuenta de la dramática situación en la que se vieron.

-Entonces es cierto, cambiaron el partido para hoy- Dijo sorprendido Kurimatsu mientras miraba tan su móvil como la de su amiga de primer año.

Algunos de los jugadores japoneses quedaron totalmente en silencio y boquiabiertos, sobretodo Tachimukai que estaba entrenando a duras penas su nueva técnica pero que desgraciadamente no la perfeccionó del todo y para colmo de males era su debut con la selección japonesa.

-N-no puede ser… Esto es ridículo- Murmuró Hijikata.

En eso llegó Aki mientras tenía una cara algo sombreada mientras que en un su mano derecha tenía una especie de bolsa, venía de comprar para la cena de esta noche.

-Aki, ¿No te encontraste con Endo y los demás?- Preguntó Kazemaru notando el gesto lúgubre en la gerente peliverde debido a que ésta era la compañera sentimental del capitán de su selección.

-No, no los he encontrado. ¿Entonces Satoru y Kido no han vuelto?

El defensa central solamente negó de cabeza mientras que la pobre líder gerente estaba sintiendo ese vacío dentro en su ser.

-¿Acaso no han vuelto Endo y Kido?- Preguntó Someoka mientras se acercaba hacia sus amigos junto con Gouenji y Toramaru.

-No, no han vuelto.

-¡Aki! ¡Chicos!- Eran Fuyuka y el hermano gemelo de Anteojos los cuales corrieron hacia los jóvenes jugadores de Japón los cuales notaron un claro nerviosismo en la gerente pelilila.

-Fuyuka, ¿Estás bien?- Preguntó la líder de las gerentes mientras miraba fijamente a la joven amiga de infancia de su pareja.

-No, no estoy bien, Aki- La joven negó con la cabeza mientras algunas lagrimas amenazaban con salirse- Mi papá no está por ninguna parte y tampoco está el entrenador Hibiki.

-Por lo que hablaron ayer igualmente se encuentran con Endo, Kido y los otros- Dijo el hermano gemelo de Anteojos

El goleador de fuego como el 10 japonés miró a su amigo peliazul el cual estaba bastante alicaído mientras ponía su mano sobre la cabeza de la líder gerente en un vago intento de consolarla.

-No tenemos a Endo y Kido y ahora no tenemos al entrenador Kudo. ¿Qué debemos hacer?- Dijo el goleador de fuego el cual estaba mirando al suelo.

-Bueno… Pues….

Pasaron varios segundos hasta que el peliturquesa dio un suspiro y comenzó a pronunciarse ante su equipo con la voz alta.

-Chicos, creo que no tenemos otra opción que ir al partido- Eso dejó sin aliento a todos los jugadores japoneses- Lo sé, yo como ustedes me siento igual al respecto pero, ¿Qué debemos hacer? No podemos llegar tarde al compromiso.

-Kazemaru, ¿No me digas que vamos a jugar solos?- Dijo Kurimatsu sin creerse la decisión de su senpai.

-¡¿Cómo es posible?! ¿Cómo se supone que vamos a jugar sin el capitán y sin el entrenador?- Dijo Kabeyama el cual se notaba que estaba muy atemorizado solo por el hecho de no depender de dos figuras importantes tanto de Raimon como de la selección.

Someoka quien durante las eliminatorias asiáticas tuvo un entrenamiento especial dibujó una sonrisa pequeña en la cual era de total confianza y animosa.

-Someoka, ¿Por qué sonríes en momentos así? ¡Esto es en serio!- Le reclamó el enorme defensa de afro verde.

-Vamos chicos, no se preocupen. Seguro que Endo y el entrenador acabarán llegando, vendrán pase lo que pase. ¿Acaso no recuerden el dicho de que siempre los héroes llegan al último momento? Recuerden que Endo piensa tanto en el fútbol que siempre se le olvidan las cosas y eso es algo característico de él.

Los jugadores sobre todo los de primer año al menos tenían despejadas un poco sus dudas acerca de su capitán, era obvio lo que dijo el pelirrosa y es que su amigo era tan enfocado en lo que amaba con locura que todo en su mundo era solamente fútbol, los que estuvieron en Raimon sabían muy bien la clase de persona que era Satoru Endo.

Gouenji seguro de que su mejor amigo iba a venir asintió ante las palabras de su rival en Raimon.

-Muy bien chicos, ¡Vamos a enfrentarnos a Argentina!

-¡OOOHHH!

Como los relámpagos que eran decidieron zarpar de inmediato a la caravana relámpago y viajar al estadio donde se disputaría el encuentro con los albicelestes.

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En estos momentos…

Un grupo de hombres uniformados tácticamente de negro con chalecos antibalas, pasamontañas y armados hasta los dientes rodearon a Endo y sus tres compañeros, de hecho, el gatillo de uno de los esbirros apuntaba la cabeza de Kido el cual no evitaba sentirse furioso ante Kageyama el cual sonreía bastante calmo y seguro de haber logrado su cometido.

-Bueno muchachos, el partido comienza a las 3:00PM. ¿Cuánto podrán luchar sus compañeros sin ustedes? ¿Tendrán la fuerza suficiente para enfrentarse al Instituto Imperial Argentino?

-¿Qué dijiste?- En eso el joven estratega de gafas quedó en shock- ¿No me digas que la selección argentina es el Instituto Imperial Argentino?

-¿Instituto Imperial Argentino?- Endo quedó extrañado ante tal revelación de su nakama.

Uno de los esbirros uniformados golpeó en el estomago al dorsal 14 pero no conforme con eso sacó un cuchillo de caza el cual colocó sutilmente cerca del cuello del joven como si planeaba decapitarlo, lo mismo que los otros tres que recibieron el mismo trato. De los cuatro que estaban tratados como si fueran escoria que fueran a matar a lo fácil, Kido como Endo miraban enfurecidamente al villano teñido de rubio el cual estaba gozando de la panorámica que estaba ante sus ojos.

-Kageyama, ¡Hijo de puta!- Gritó Kido mientras el esbirro noi dudaba en agarrarle los cabellos mientras que su cuchillo táctico amenazaba con cortarle el cuello en cualquier momento.

-Muchachos, si fueran ustedes me quedaría a vivir en la casa de seguridad que tengo en esta hermosa isla y disfruten del espectáculo que será ver perder a los Super Once de Japón. Llévense a esos cuatro fuera de mi vista y no les hagan nada hasta que acabe el partido.

-Como ordene señor.

En eso los militares esposaron y llevaron a base de amenazas a los cuatro jugadores japoneses hacia dos patrullas de policía que estaban en el estacionamiento y los llevaron en la parte trasera, Endo y Sakuma estaban en el primer auto mientras que en el último estaban Kido y Fudo.

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Mientras tanto en la Oficina del Futbol Fronteras…

Kudo y Hibiki que eran los entrenadores de los Super Once de Japón estaban solos en una oficina tipo junta de reuniones. De entre la larga mesa solamente estaban ellos dos y un computador portátil por el cual estaban viendo el partido que se suponía que debía ser mañana pero repentinamente ahora se jugaba a eso de las 3 de la tarde.

-Como lo suponía, fuimos engañados- Comentó el anciano veterano recibiendo un asentimiento del más joven.

-¿Y a usted que le parece, señor Hibiki? La organización internacional del Fútbol Fronteras nos hace venir para darnos información de Reiji Kageyama pero ya ha pasado una hora y nada.

-Me cuesta entender que Kageyama haya sido capaz de hacernos esto, cambiar no solo de fecha del encuentro sino también cambiar a la selección de Argentina. Me temo que los perros de Kageyama están extendidos por todo el mundo.

-Puede ser pero… ¿Y si el no lo hizo solo?

-Ya que lo mencionas, Michi…

En eso en plena oficina irrumpió un grupo de hombres vestidos de militares tácticos de color negro los cuales tenían katanas en mano y otros estaban con bolillo, al parecer el autor de la trampa que les tendió no se conformó con no solo engañarlos.

-Vaya, estamos rodeados…- Tanto Kudo como el viejo Hibiki se pusieron de pie mientras los uniformados los estaban rodeando por completo

-Mierda Michi, justamente cuando trataba de proponerte algo aparecen un montón de sujetos para dañarnos el momento.

-¿Qué plan tenía en mente?

-Simple, tratar de arrendar el próximo ferry y llegar probablemente en el segundo tiempo.

-¿Y a qué horas sería?

-A las 4:30PM

El entrenador de los Super Once de Japón se estaba quitándose la camiseta mostrando un trabajado cuerpo masculino con algunas pequeñas cicatrices mientras que el viejo entrenador de Raimon comenzaba a tronar sus puños mientras miraba fijamente a algunos uniformados.

-Entonces, ¿No podemos estar en el partido?

-Me temo que no, señor Hibiki. Creo que esta vez, los muchachos tendrán que arreglárselas solos contra esa extraña selección Argentina. Les será muy difícil contra su fútbol pero todo será por su bien y su futuro mientras tanto debemos dar más hasta llegar al fondo de toda esta mierda.

-Yo concuerdo contigo, Michi.

-Ahora hágase a un lado porque esto será feo.

En eso el viejo entrenador se puso a reírse a carcajadas.

-Señor Hibiki, ¿Qué es lo gracioso?

-El hecho de que sea un anciano y que haya dedicado una pequeña parte de su vida al fútbol no quiera decir que no sepa pelear. Fue tanta la frustración que me causó la muerte de mi maestro Daisuke que me convertí en alguien que no quería.

-¿Un buscapleitos?

-Yo diría un peleador callejero, me dediqué al boxeo para ganar algo de dinero hasta que me aburrí y decidí abrir mi restaurante y ahí me ves hasta el día de hoy.

-No me la creo, señor Hibiki.- Kudo sonreía levemente ante su ahora compañero de pelea.

-Deberías agradecer que no me volví un profesional con los puños- Se quitó los anteojos y su bandana negra haciéndose más de temer con su cicatriz en el rostro- Dime Michi, ¿Te molestaría que este viejo perro te de una mano?

-Nunca tuve la ayuda de alguien cuando se trata de una pelea pero, dos mentes piensan mejor que una.

-Entonces tomo eso como un sí.

Los dos entrenadores se pusieron en guardia esperando quien de sus verdugos se lanzaría primero. Uno de ellos se lanzó con katana en mano pero el viejo Hibiki logró doblegar al hombre tumbándolo al suelo con una maniobra de judo y logrando en el proceso una katana de utilería mientras que Kudo tenía entre manos un nunchaku logrando darle a dos en la cabeza.

Los encapuchados se lanzaron al ataque mientras que los dos entrenadores haciendo equipo usaban los puños y las patadas logrando enviar y volar a sus oponentes hasta llegar a un punto en que el pleito callejero se fue a los pasillos cercanos.

Iba a ser una larga tarde…

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Mientras tanto en el estadio Gato Montés…

Las dos selecciones estaban calentando mientras que en eso Kazemaru como Kabeyama miraban algo expectantes el tablero electrónico del estadio, de hecho, el arbitro al notar que en la selección japonesa no estaba su director técnico como algunos jugadores decidió darles una prorroga de 15 minutos para que llegaran los ausentes.

Eso haría que el encuentro entre Japón y Argentina se extendiera entre las 3:15 y 3:20PM o en el peor de los casos, hasta las 3:30.

El enorme defensa grandote y barrigón de afro verde miraba con algo de temor el tiempo de la prorroga establecida, ya habían pasado 13 o 14 minutos y aún no habían señales de Endo y Kido.

-Mierda, el capitán y los demás no han llegado.

-¿Y si no se han enterado de que han cambiado la fecha del partido?- Preguntó Kogure mientras se limpiaba la frente con su brazo, era una ardiente tarde de verano y con ella un calor insoportable, igual o peor cuando se enfrentaron a Qatar en las eliminatorias.

-No se preocupen chicos- Someoka tomó la palabra mientras trataba de apaciguar en vano el temor y el nerviosismo alrededor de ellos sobre el paradero de su capitán- Ya verán como acabarán llegando.

-Eso espero porque si no…- Kurimatsu miraba por todas partes y tristemente no había señal o indicios de que Endo, Kido y el entrenador Kudo estuvieran en el estadio ni siquiera en las tribunas.

-Basta de peros, Kurimatsu- Irrumpió el dragón goleador de Raimon- Por ahora debemos pensar en el calentamiento.

Kazemaru mientras tanto daba un leve puñetazo contra una de las vitrinas del banco donde estaba su selección mientras que en el banquillo de los argentinos, justamente al lado de los japoneses, estaban todos los albicelestes de pie destacando a un rubio de ojos verdes y otra rubia de mirada azul mientras que su entrenador estaba sentado en su banca posiblemente diciéndoles que hacer posiblemente durante este primer tiempo.

Ya habían pasado los quince minutos pero dieron otra prorroga, ahora el encuentro se daría a las 3:30PM.

"Otra media hora, ¿Dónde estás Endo?", pensaba Tachimukai mientras veía el reloj electronico.

Mientras tanto, Kazemaru alzaba su mirada hacia el cielo como si de alguna manera, su amigo y capitán llegaría haciendo una entrada quizás épica o chistosa pero eso sí, tenía que venir o de lo contrario todo se vendría abajo para los nipones.

Fue en eso donde de repente una marcha militar se estaba haciendo en el estadio, no eran tropas de la isla anfitriona del mundial sino que en realidad posiblemente era de un cuerpo antiguo de infantería vestidos de rojo mientras alzaban una extraña especie de bandera parecida a la de Argentina solo que era de azul oscura en primera y última franja, una estrella roja de ocho estrellas en la franja blanca del centro y unas frases inscritas de rojo sobre las tres franjas de la bandera.

En la primera franja que era de azul, estaba una frase que decía "¡Viva la Confederación Argentina!"; en la segunda franja como centro que era de blanco, a cada lado de la estrella roja estaba una palabra, dichas palabras eran "Instituto Imperial"; y en la última franja que era de azul estaba escrita una frase de tipo amenaza quizás para quien la viera o para quien le tocara enfrentarse a la supuesta escuadra argentina.

"¡MUERAN LOS SALVAJES ENEMIGOS!"

Como todo desfile militar un numero enorme de personas vestidas de rojo llegaron a plena cancha mientras que por micrófono y casi por megáfono un hombre vestido de chaleco militar verde grana con decorados rojos y barba larga comenzaba a hablarles a los vestidos de contingentes rojos en un claro y fuerte lenguaje español.

Quizás ninguno de los hinchas ni siquiera los jugadores japoneses no entendían nada pero todo se resumía en: Vivan o mueren, guerreros contra los enemigos, lo uno, lo otro, lo esto y lo aquello que con solo oír por tanto tiempo aburre y no te interesa para nada pero se tenían que aguantar hasta que se terminara.

El arbitro no podía hacer nada ya que casi toda la mayoría de los jóvenes uniformados rojos como representantes del dichoso y mencionado Instituto Imperial Argentino o Sociedad Popular Restauradora llevaban rifles al hombro con bayoneta y sables envainados sobre la cintura izquierda lo que llevaba un gran peligro.

Los hinchas argentinos trataban de hacer un reclamo al respecto pero no contaban que un comando de militares locales como efectivos de seguridad del FFI estaban por todas las tribunas custodiando hasta la más mínima parte del estadio por lo que un movimiento por muy en vano que fuere era motivo para una fuerte respuesta.

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El arbitro luego de ver su reloj que todo esto hizo que se retrasara todo de golpe decidió ir hacia los dos equipos con su silbato mientras que una voz femenina anunciaba lo siguiente en diferentes idiomas.

-Por favor, las presentes selecciones de… Japón y… Confederación Argentina… salir al campo de juego.

-Muy bien chicos, vamos a divertirnos-noya- Decía una chica rubia de ojos azules y gorrita roja mientras comenzaba a sujetarse el hombro derecho y comenzaba a mover en círculos su brazo derecho.

En eso se le acercó un muchacho alto de cabello castaño y ojos verdes, el dorsal de su camiseta era el número 10.

-Divirtámonos pero no tanto como para regalarles la victoria, eso va sobretodo para ti- El muchacho se cruzó de brazos mientras sonreía algo divertido, cosa que no gustó a la joven portera.

-Hasta estando en el mismo equipo no dejas de tratarme como una niña.

-Por que aún lo eres. Te recuerdo que tienes 11 años y hasta la fecha eres la segunda jugadora más joven del mundial después de Toramaru Utsunomiya que e años que tú.

-Pero eso no es motivo para tratarme así, pasivo.

-¡¿CUÁNTAS VECES TE HE DICHO QUE NO ME LLAMES PASIVO?!

-¡ES PORQUE TÚ ERES UN PASIVO, PASIVO!

-¡TÚ ERES UNA TORONJA!

-¡¿QUE FUE LO QUE ME DIJISTE, PASIVO IDIOTA?!

-¡QUE ERES UNA TORONJA CON PATAS!

-¿AH SÍ? ¿QUIERES PELEA FRANCO FULETTI?

-CON MUCHO GUSTO.

Los dos jóvenes de Buenos Aires se pusieron a pelearse mientras sus demás compañeros ya estaban comenzando a incomodarse ante el alboroto que ya estaban haciendo.

-¿Otra vez Franco y Tachibana peleando?

-Siempre es la misma cosa con ese par.

En eso un joven alto de complexión algo musculosa y de cabello castaño claro comenzó a hablar en voz alta.

-¡Ya basta de peleas! ¡Todos ustedes salgan al campo, ¿De acuerdo?

-¡SÏ!- Asintieron los demás jugadores argentinos y fueron seguidos de la joven rubia presuntamente la portera del equipo creado por Kageyama, del dorsal 10 y del castaño alto.

La indumentaria del mencionado Instituto Imperial Argentino consistía en la clásica vestimenta de Argentina en los mundiales, camiseta albiceleste, pantaloneta negra y media blancas. La portera rubia tenía la dorsal de color negra y sudadera del mismo color con franjas laterales rojas.

Mientras los argentinos salían a la cancha, los Super Once de Japón ya debían resignarse ante la ausencia de su capitán aunque a algunos de ellos les pesaba mucho aquello.

-Kurimatsu, ¿Qué vamos a hacer?- Como siempre Kabeyama tenía algo de miedo- Esos sujetos de Argentina no me dan mala espina.

El chico ardilla de la selección japonesa miró a su compañero peliazul el cual estaba con la mirada gacha, ahora una batalla en la que ellos, sin nadie que los guiara debían dar, era una lucha de ganar o morir.

-Kazemaru, di algo. Esos sujetos son del Instituto Imperial o algo así. Temo lo peor.

El defensa como lateral estaba con la mirada hacia la nada mientras que un resignado pero decidido Gouenji tuvo que suspirar mientras notaba el aire de descontento e incertidumbre entre sus compañeros.

-No hay otra manera… Tendremos que jugar solos.

-Gouenji…

El goleador de fuego asintió quedamente ante la mirada desconcertante de Kazemaru mientras que los más menores del onceavo japonés, comenzando por Kogure le comenzaron a cuestionarle.

-Gouenji, decirlo es muy fácil pero no te das cuenta que no tenemos ni al capitán y ni al entrenador.

-¿Y eso que más da?- Irrumpió Tsunami que miraba con ceño fruncido a sus kouhai de selección- El capitán esto, el capitán lo otro. Ustedes como yo y Gouenji somos también jugadores de la selección de Japón

Los tres defensas menores de edad en el conjunto nipón quedaron boquiabiertos, ellos estaban olvidando que también eran el equipo.

-A ver si ustedes demuestren tener un poco de agallas. Miren hermanos, yo entiendo como se sienten al respecto pero vamos, no todo depende de Endo siempre. Todos nosotros, uno por uno estamos destacando en lo mejor que podemos y hacemos e incluso llevamos la esperanza de todo nuestro país hasta de las personas quienes no están con nosotros. Todos llevamos la esperanza de todo Japón, no por algo somos una selección. Y como selección que somos tenemos las esperanzas que nos han puesto… Fubuki que está lesionado nos confió a nosotros, las esperanzas de Midorikawa y demás que se quedaron en casa o también de los que no lograron la dicha de ser seleccionados.

Kabeyama, Kogure y Kurimatsu estaban con las cabezas bajas, quien creía que Tsunami, el surfista y amante de los mares les estaba dando una arenga que los hacía entender el error en el que estaban. De alguna manera, sentían que estaban defraudando a primeras de cambio a quienes no lograron asistir al mundial con ellos.

-Justo es este momento donde deben responder a sus sentimientos, pero, ¿Cuándo van a hacerlo?- El pelirrosa o llamado vulgarmente el Patricio Estrella por su corte de cabello relajó su mirada retornando a aquel muchacho despreocupado y alegre que era en realidad- Nah, es broma hermanos. Hay un dicho que dice que cuando sale a aguas bravas siempre se tiene que luchar con las olas.

-Te pasas de lanza, Tsunami- Dijo Aki entre risas mientras que los tres defensas al menos sentían que las palabras de Tsunami les dieron algo de ánimos para poder luchar contra los argentinos.

Kazemaru como Gouenji ahora muy motivados por la arenga de su amigo surfista decidieron salir adelante seguidos de los demás guerreros japoneses que estaban comenzando a trazar historia en una difícil epopeya.

-Muy bien…- El dorsal 2 de los japoneses se puso la venda roja de capitán mientras que los demás estaban a sus órdenes- Esto es lo siguiente: En la delantera van Gouenji, Someoka y Toramaru; en el centro del campo, yo mismo, Hiroto y Hijikata; en la defensa van Tsunami, Kabeyama, Kogure y Tobitaka. El portero será Tachimukai.

-Y en el banquillo estaremos yo, Haruna y Kurimatsu como defensas y centrocampistas- Dijo Aki logrando un asentimiento por parte de sus amigos.

-Saben, sobre la Sociedad Popular Restauradora...- Comenzó a hablar la menor de las gerentes mientras comenzaba a investigar a través de su móvil- Ese equipo es una filial donde jugó mi hermano, el Instituto Imperial. El último partido que se tiene registro de ese equipo es un amistoso que tuvieron con la selección de Inglaterra donde golearon a los ingleses 10 a 0. A diferencia de los Emperadores, el Instituto Imperial Argentino se caracteriza por tener un gran fútbol basado en el ataque lo que les ha permitido ganar todos sus encuentros sin recibir un solo gol.

-El resultado de este partido consistirá en que deberán hacer todo lo posible para doblegar su fútbol ofensivo y lograr la victoria- Concluyó el hermano gemelo de Anteojos logrando otro asentimiento quedo de los once que iban a luchar en la cancha- Deben cuidado con su portera, Ángel Tachibana, ella es menor que nosotros pero sus técnicas de portera son letales para cualquiera que se le cruce en su camino.

-Cuenten con nosotros. Haremos todo lo posible para meterle gol a esa Tachibana.- Dijo con seguridad Someoka mientras Gouenji estaba muy de acuerdo con el rapado rosa.

-No solo ella, también hay una figura llamada Franco Fuletti el cual tiene una habilidad y gran poder que puede igualar a las de Fubuki- Comentó el hermano gemelo de Anteojos

-¿Fubuki? ¿Quieres decir que hay otro sujeto que puede usar las técnicas de Atsuya?- Por alguna extraña razón eso despertó curiosidad en el dragón goleador de Raimon.

-Probablemente sí

-Entonces chicos, ¡Derrotemos al Instituto Imperial Argentino!- Exclamó Kazemaru mientras todo su equipo le siguió con un gran y efusivo "¡OOHH!"

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Ahora el partido luego del desfile militar se realizaba a eso de las 5:00 o 5:30PM por lo que ya no habría contratiempos, en eso los dos equipos salieron al campo de juego mientras tanto se izaban las banderas de Japón y la bandera argentina de azul oscuro y símbolos rojos dando a entender que era un enfrentamiento contra una Argentina diferente.

Los dos equipos hicieron una gran fila horizontal por todo el terreno de juego mientras se entonaban los himnos correspondientes pero como siempre pasan hechos curiosos, los japoneses capitaneados por Kazemaru cantaban "Los Guardianes del Universo" y los argentinos terminaron cantando el opening de Candy Candy… Ya saben, típicos errores humanos en ese tipo de certámenes.

Luego de eso, los dos equipos salieron al campo de juego para desempeñar sus posiciones designadas aunque en el lado de los japoneses, cierto pequeño castaño esponjosito y ojitos azules estaba con la mirada perdida pues era técnicamente su debut en el Mundial pero desgraciadamente no tenía muy dominada su técnica original.

Si su equipo terminaba siendo derrotada, prácticamente era su culpa aparte de que tenía que dejar de ser la sombra de quien lo inspiró a llegar hasta aquí, el gran portero Satoru Endo, el chico idiota del fútbol que resucitó la leyenda de los Super Once y terminó haciendo hazañas que ni el equipo dirigido por su abuelo, Daisuke Endo nunca pudo hacer en vida.

Fue en eso cuando una gran y enorme mano tocaba su hombro, era el grandulón carismático de Kabeyama quien le estaba sonriendo en señal de apoyo y consuelo y junto con él estaba su mejor amigo, aquel pelirrosa con peinado gracioso de estrella de mar.

-Kabeyama… Tsunami…

-Tranquilo hermano, no dejes que lo sad te derrote- Dijo el surfista mientras le dedicaba una grande sonrisa a su pequeño hermanito como le decía al portero suplente.

-Lo sé Tsunami pero…

-Vamos Tachimukai…- El enorme defensa de afro verde con su amable sonrisa dirigió su mirada hacia el banquillo donde estaban Kurimatsu y Haruna, en especial, la menor de las tres gerentes como ocasionalmente centrocampista como su hermano mayor, Yuuto Kido- Con todo lo que hemos entrenado los cinco, sé que podrás proteger muy bien la portería.

El muchacho castaño dibujó una sonrisa mientras sus ojos azules brillaban con total intensidad mientras escuchaba las palabras de aliento por parte de sus amigos los cuales tenían la relación de ser de primer año de preparatoria.

-¡Vamos Tachimukai!- Gritaba el chico ardilla con todas sus fuerzas desde la banca -¡Animo Tachimukai! ¡Buena suerte!

-¡YUUKI! ¡YUUKI! ¡YUUKI!- Esa chica de cabello azul le gritaba con todas sus fuerzas haciendo que de pronto su corazón comenzara a latir a mil por hora- ¡YUUKI, ERES EL NÚMERO UNO!

Aquellas cinco palabras… No eran la primera vez que las había oído pero a pesar de ello, esas palabras de aliento de las personas con quienes tenía muy estrecha relación le estaban haciendo olvidar sus problemas y le motivaban mucho para luchar ahora portando la dorsal 20 como portero titular.

Era su debut, esas personas eran su motor a seguir luchando hasta el final y esa chica de cabello azul y hermosos orbes verdosos era la persona con quien juró eternamente unir su corazón con el suyo aunque antes de eso, cuando se trata de adolescentes tuvieron la brillante de unir sus almas y cuerpos en uno solo.

Aki ignoraba que su kouhai de cabello azul era otra joven más que había entregado su flor hacia el hombre que amaba y la primera había sido la misma líder de las gerentes que lo hizo junto con aquel chico idiota y loco del fútbol, aquel individuo que dio comienzo a todo y los llevó hacía donde estaban el día de hoy contra el mundo entero.