DISCLAIMER: Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo
CAP II
La mañana trascurría con gran normalidad en la ciudad de Karakura. Las rosadas hojas de sakura alfobraban de forma natural las calles y los rayos de sol iluminaban el hermoso cielo azul. No se veía ni una sola nube que fuera a empañar el día que prometía ser soleado.
Un grupo de niños, de no más de diez años, corrían por la calle y uno de ellos, de forma accidental, tropezó con ella. —L-lo lamento, Sempai— gritó el pequeño con mejillas ruborizadas antes de comenzar a correr calle abajo. Orihime no tuvo tiempo de decirle al pequeño que realmente no importaba. Ya él se había marchado.
—¿Estás bien?— cuestionó Ichigo con voz seria. Sabía muy bien que aquel pequeño no había podido hacerle mucho daño a Inoue, pero él jamas perdía la oportunidad de saber que ella se encontraba bien. Él le había prometido un día que la protegería y esa protección no sólo se refería a los eventos de hollow y otros seres sobrenaturales, sino de todo lo que le rodeara. Ichigo nunca ponía en duda el hecho de que ella era fuerte... Orihime era fuerte (emocionalmente era mucho más fuerte que él) pero su aspecto delicado y dekasiado inocente no le ayudaba a su sobreprotección.
—Estoy bien, Kurosaki-kun. Gracias.— replicó ella, con una pequeña y muy tenue sonrisa. Él asintió, para luego continuar caminando hombro con hombro hacia la escuela. Su relación no había cambiado del todo, todo era igual. A excepción de los besos de bienvenida y despedida... pero eso era otra cosa...
Ichigo no era idiota. Él podía ser en ocasiones demasiado despistado como para percatarse de algo... pero él no era idiota. Él sabía, muy en el fondo de su corazón, que Orihime estaba ocultando algo. A ella le ocurría algo y él no tenía idea de que era. Ella estaba la mayor parte del tiempo espaseada (algo que no era fuera de este mundo puesto a que ella era bastante espaciada en sus cosas), parecía nerviosa la mayoría del tiempo y...
... y sus sonrisas no eran las mismas.
Orihime poseía una sonrisa que él (que le llamaran tonto, le importaba una mierda) comparaba con los rayos del sol. Brillantes, tenues y podían iluminar la oscuridad de cualquiera. Sus risas eran parecidas al sonido de las campanas al ser sacudidas por una ráfaga de viento en la primavera. Ella era lo más parecido a la perfeción que él conocía. Por eso él no podía entender que ocurría.
¿Había hecho algo mal él?
¿Acaso él era el culpable de la infelicidad de ella?
Él estaba realmente confundido.
—¿Inoue?— faltaba poco menos de cinco minutos para llegar a la escuela, sólo debían cruzar tres esquinas más y listo.
Orihime se volteó y dibujó en sus labios una pequeña sonrisa, la que hizo que su corazón latiera de forma fuerte. —¿Kurosaki-kun?— preguntó ella. Los ojos color chocolate de Ichigo se veían ópacos y eso hizo que ella se preocupara. ¿Qué le ocurría a Kurosaki-kun? ¿Por qué sus ojos no brillaban?
Ichigo negó la cabeza. —Nada, Inoue. No es nada— murmuró él. Kurosaki jamas se había distinguido por ser el mejor con lo que a los problemas emocionales se refiere. Él era un guerrero. Él peleaba y salvaba al mundo de los cataclismos espirituales. ¡Él no era bueno distinguiendo las emociones de su novia! Quizas ella estaba actuando de forma normal y él la veía diferente... o quizas era un problema femenino. ¡Él no sabía!
Los dos continuaron caminando y de alguna forma u otra, sus pasos se volvieron lentos y sus hombros se despegaron, como si se estuvieran separando poco a poco... como si cayeran en la monotonía. Orihime lo sabía. Ella misma había tomado esa decisión.
¡Ella no podía herirlo de esa forma! Ella sabía que había sido demasiado egoísta la noche (hace unas cuatro semanas atras) en que le confesó sus sentimientos. ¡Ella no quería herirlo! Ella lo amaba, realmente ella lo amaba. Ella se sentía tan feliz a su lado...
Cada vez que le veía, su corazón palpitaba de forma estruendosa y una tonta sonrisa se formaba en sus labios cuando ella lo veía en sus vestimentas shinigamis. Un sentimiento de orgullo se extendía por su pecho cuando lo v eía sonreír triunfalmente cuando él le ganaba a un hollow.
Ella lo amaba.
Ella adoraba cuando él fruncía su ceño, cuando él le miraba con esas orbes de tonalidad café. Su amor hacia él era tan grande que al final... al final a ella le daba miedo. Le daba pánico el pensar en que algún día ellos serían separados para siempre. No sería una historia romántica como la de la princesa Vega y Altair, ellos no tendrían un puente para verse. No iba a ver nada.
Cuando ella muriera... si tenía suerte ella iba a convertirse en un hollow y eso era si tenía suerte, por que según las investigaciones de Urahara-san, lo más probable fuera que su alma fuera enviada al infierno. El perdón de la cámara de los 46 sólo duraría mientras ella estuviera con vida, luego... luego nadie sabía lo que iba a ocurrir.
Por eso ella no podía continuar asi con él. Ella sería demasiado egoísta si lo ilusionaba demasiado. Ichigo y ella no iban a verse despues de su muerte. Ellos iban a ser separados... aunque ella no tenía una certeza de que su amor durará toda la vida (por lo menos ella sí sabía que el suyo duraría no sólo en esta vida, sino en las próximas).
El edificio del instituto ahora se encontraba frente a ellos. Los dos miraron el enorme portón de la escuela y suspiraron. Ichigo fue el primero en dar un paso para entrar al instituto. —Kurosaki-kun— la llamada de la chica lo hizo voltearse y para su sorpresa recibir un fuerte y cálido abrazo por parte de ella. ¿Qué demonios estaba ocurriendo? ¡Ella no actuaba de esa manera! ¿Qué estaba pasando?
—I-Inoue...—
La chica lo miró con sus ojos repletos de lágrimas. Sus orbes grises brillaban ante los rayos del sol y una sonrisa tímida iluminaba su hermoso rostro. —L-lo lamento K-kurosaki-kun— murmuró ella, limpiando con su antebrazo su rostro repleto de cristalinas lágrimas. —Creo que estoy demasiado sensible hoy— se excuso tratando de embozar una amplia sonrisa. Lo único que consiguió fue una triste y débil mueca.
—Inoue...yo sé que probablemente no seré la persona más indicada para consolarte o entenderte... pero yo te juro que deseo entenderte, deseo saber el por qué en tampoco tiempo todo esto se está desmoronando. ¿Qué demonios ocurre?— exigió él, elevando la voz y ganándose unas cuantas miradas por parte de algunos alumnos que entraban al instituto corriendo.
—No podrías entender...
—¿Y por qué no me das la oportunidad a mi de decidir si puedo o no puedo entenderlo? ¿Acaso crees que soy tan idiota como para no comprender algo que tiene que ver contigo?— le espetó molesto y con ciertos matices de dolor escondidos tras sus duras palabras. Orihime negó la cabeza, testaruda. —¿Por qué no confías en mí?—
—¡Siempre he confiado en ti, Kurosaki-kun! ¡Es sólo que estoy harta de tener que sentirme inútil y de tener que recibir la ayuda de otros! Me siento enferma de sólo pensar en que tú podrías ser herido...
—¿Quien carajos tendría que herirme?—
—¡Ellos!— gritó ella, llevando sus manos a su rostro.
Ichigo suspiró, llevando su mano izquierda al hueso de su nariz, apretándolo con fuerza.
—Los arrancar, los espadas... Aizen, todos ellos han sido derrotados. No hay nadie que pueda hacernos daño ya, a excepción de los hollows de bajo nivel pero ellos jamas te harán daño a ti y mucho menos a mí— explicó él, tratando de calmar el creciente coraje en su interior.
—¡No! ¡No entiendes! ¡Ellos no son los que me preocupan!— le gritó ella, atrayendo la atención de unos estudiantes que caminaban a lo lejos.
—¡Pues explícame de una maldita vez que está ocurriendo, por que no entiendo!— cada vez más, los tonos de voces de ellos se elevaban y los estudiantes que a lo lejos se aglomeraban, se quedaban estupefactos de ver a los dos jóvenes gritarse el uno al otro.
Los labios de Inoue temblaban y sus puños estaban fuertemente cerrados. Ella jamas había pensado discutir de esa forma tan fea con Kurosaki-kun y menos enfrente de los portones del instituto. Ella sabía que él sólo trataba de ayudarla, pero ella no podía permitir que él se enterara de lo que estaba pasando. —Y-yo lo lamento Kurosaki-kun— sus puños se relajaron y con un rápido giro de talones, ella comenzó a caminar en dirección opuesta del instituto, dejando a Ichigo con la palabra en la boca.
—¡Inoue!— gritó él, antes de ser alcanzado por unos muy preocupados Ishida y Sado.
Knock Knock Knock
—¡Inoue!— la voz fuerte y perfecta de Rukia resonó por su apartamento. ¿Qué hacia Kuchiki-san allí? Ella ni siquiera le había abierto la puerta a Tatsuki-chan cuando había ido a verla, mucho menos le abriría Kuchiki-san.
Knock Knock Knock
—¡Inoue!— volvió a llamar Rukia, tocando fuertemente a la puerta del apartamento. Orihime continúo observando el techo de su habitación, recostada de su futon. ¿Acaso nadie podía entender el hecho de que ella no deseaba hablar con nadie? ¿Tan difícil era? Si bien era cierto de que ella siempre había sido una chica amorosa y muy amable con todos, ella también era una humana. Los humanos son imperfectos y aunque nadie lo creyera, ella también lo era. Ella merendaba comidas extrañas, lloraba a menudo, platicaba con un cuadro y soñaba con cosas raras... ahh y también ella había sido excluida de la Sociedad de Almas.
Knock Knock Knock
—¡Inoue! Juró por Kami-sama que sino me abres esta maldita puerta, voy a contarle a Ichigo acerca de la decisión de la cámara 46— dijo Rukia de forma fuerte y logrando que Orihime se colocara de pie de un salto y corriera hacia la puerta, abriéndola de un tirón.
—¡No le digas, Kuchiki-san! ¡No le digas!— suplicó la chica, observando a Rukia. La shinigami de cabellos negros negó la cabeza y asintió.
—No planeo decirle nada, Inoue— comentó ella, entrando al apartamento.
—¿Cómo lo supiste?— cuestionó Orihime luego de un minuto de silencio.
—Todos en la Sociedad de Almas lo saben, Inoue. Es una gran sorpresa que Ichigo no lo sepa, y tampoco el resto de los chicos. Urahara-san me explicó que Ichigo no lo sabía y prácticamente tuve que darle un puñetazo a Renji para que no metiera la pata— ese cabeza de piña podía ser en ocasiones un gran dolor en el trasero, igual que Ichigo.
—Gracias por no decírselo, Kuchiki-san—
—Somos amigas, Inoue. Ademas, no voy a ser yo la que se lo diga. Ese es tú trabajo y por eso vine. Tú vas a decirle a Ichigo toda la verdad y listo. Yo no quiero ver a ese baka sumergido en una gran depresión y todo por que tú no quieres hablar.— le espetó seriamente Rukia.
Orihime la observó paralizada un instante, antes de tragar seco —Yo no puedo decírselo, Kuchiki-san. Kurosaki-kun se enfadaría muchísimo y podría...
—¿Cometer una locura?— la mujer sonrió ante la sacudida de cabeza de Orihime. —Déjame decirte algo, Inoue. Yo soy una shinigami y siempre mostraré respeto hacia la Sociedad de Almas... pero yo ya me fui en contra una vez por una muy querida amiga. Créeme, no va a importarnos a Renji y a mi hacerlo mismo una vez más por salvar a nuestra querida amiga.
Y ese fue el comienzo de todo.
N/A: Sintiéndome realmente triste, puesto a que mi computador se ha dañado ( :'( en paz descanse Sam Winchester, mi ordenador) me he puesto a escribir este cap sumamente corto pero no peleen mucho, mi musa realmente sockea en estos días xDD Aparentemente mi cerebro a ideado una nueva batalla SS contra KT xD abrá que ver que formo. Sobre Ichi & Hime peleando... me gusta el drama xDD
Los veo en la próxima (probablemente dentro de dos o cuatro meses, xDD buuu Killer, estas actualizando muyyyy lentooo... peleen con mi cerebro!
