El primer acercamiento

Capitulo II

Al día siguiente en el instituto, todo continúo con su habitual normalidad hasta la hora del almuerzo. En el comedor, Cobra intenta ubicar a Kinana en alguna de las mesas, a lo lejos le ve sola en una de las mesas de una de las esquinas. Con bandeja en mano, él se acerca para hacerle compañía, ya que se le ase un poco extraño que ella este sola en el comedor.

Puedo sentarme? – Dijo el, esperando una respuesta de la pequeña.

S… si – Se oyó decir a la pequeña mientras tartamudeaba.

Él se sienta frente a ella, el sin mas comienza a devorar su almuerzo, ella se sorprende al ver como come el, dejando escapar una leve carcajada.

Sucede algo? – Pregunto el joven con la boca llena.

Nada – Dijo la pequeña retomando su bandeja.

Continuaron almorzando hasta que dicha acción se interrumpió por la llegada de unos extraños para los ojos de Kinana.

Vaya vaya, comer así de rápido, podrías atragantarte Cobra – Dijo uno de los recién llegados.

La pequeña Kinana les miraba con cierta incógnita, no sabia quienes eran esas personas.

Racer, llegas tarde – Dijo Cobra con la boca llena.

Termina de digerir la comida en tu boca y luego habla – Dijo una chica que estaba al lado de Racer.

Terminen de sentarse – Dijo un chico de cabello negro, mientras se sentaba, más que sentarse parecía que quisiera acostarse.

Los otros dos, tomaron asiento. Racer el chico adicto a las carreras de motocicleta, con anteojos oscuros y con una cresta rubia. Ángel, la chica coqueta, de piel tan blanca como su cabello y Mayonaka, el chico con anemia, de ojos rojos y cabello negro algo despeinado debido a que siempre se queda dormido donde pueda.

Quien es la niña?.. Cobra – Dijo Ángel mientras la veía.

Es mi vecina, y como veras le hago compañía en el almuerzo – Dijo el pelirrojo sin para de comer.

Mi nombre es Mayonaka, mucho gusto – Dijo el dormilón, con su mano extendida hacia la pequeña sin levantar su rostro recostado de la mesa.

Kinana, es un placer – Dijo la pequeña apenada.

Ángel – Dijo la chica, con una picada de ojo.

Puedes llamarme Racer pequeña – Dijo el chico de anteojos.

Mucho gusto en conocerlos –Dijo Kinana sonriente.

Sin mas, Ángel entablo una amplia conversación con la pequeña Kinana, intentando conocerle mejor y que se sintiera a gusto en el grupo, Racer le siguió el juego y se inmiscuyo en la conversación, mientras Cobra terminaba su comida y Mayonaka sin participar se quedo dormido.

Al terminar la hora de almorzar, se dirigieron a sus respectivas aulas de clases.

Hasta luego Kinana –Dijo Ángel.

Hasta luego chicos… Cobra – Dijo la pequeña mientras subía las escaleras.

Ya que su aula quedaba en el tercer piso mientras que la de ellos quedaba en el segundo piso, el grupo se dirigía a su aula.

Te llamo Cobra – Dijo Ángel.

Le dejaste que te llamara así – Dijo Racer, con una sonrisa picarona.

Te encariñaste con la pequeña? – Dijo el dormilón.

Si si, llegaremos tarde si no nos apresuramos – Dijo Cobra, intentando evadir el tema que veía venir, eh intentado evitar sonrojarse.

Ángel y Racer, se rieron por la actitud de Cobra. Ellos sabían que Cobra se empezaba a encariñar de cierta forma extraña con la pequeña Kinana. Sin saberlo, el pelirrojo comenzaba a sentir algo más que una simple atracción hacia la pequeña. La inocencia y sobre todo la sonrisa de ella, le brindaban una luz y calidez, una calidez que el jamás había sentido antes. Le iluminaba los días, el sintió la necesidad de sentir aquella luz cada día, cada instante, cada segundo de su vida.

Durante varias semanas, la pequeña Kinana se reunía a menudo con los amigos de Cobra, para hablar. Ella ya les había tomado cariño. Ellos mas que una amiga la vieron como una hermana pequeña y se fueron encariñando con ella. Cobra como siempre manteniendo una mínima distancia con la pequeña, no quería que sus acciones le delataran los sentimientos que mantenía ocultos por ella.

Las nuevas amistades de la pequeña, incluso pensaron en ponerle un apodo.

Veamos, como podríamos llamarte – Dijo Racer pensativo.

No se te ocurre nada Cobra – Dijo Ángel, intentando integrar a Cobra al tema.

No se me ocurre nada – Dijo el pelirrojo mientras se rascaba la cabeza.

Que tal Cubelios – Dijo el chico de cabello negro, mientras bostezaba.

Los demás se quedaron mudos y pensativos, por la sugerencia del dormilón.

SIII – Grito la pequeña.

Me gusta el nombre, gracias Mayonaka – Dijo la pequeña animada.

De nada – Dijo el de cabello negro, mientras se acostaba.

Entonces te llamaremos Cubelios – Dijo Ángel.

Los días fueron pasando, hasta llegar el cumpleaños de Cobra. Ángel, junto con los demás pensaron en darle una mini fiesta sorpresa en casa del mismo. Racer, Ángel, Mayonaka y Kinana, le darían una fiesta sorpresa en su propia casa. El plan era, después de clase ellos entrarían a casa del pelirrojo mientras él trabajaba y al el llegar le darían la sorpresa, además de que era un viernes 15 de mayo, el cumpliría 17 años de edad, era perfecto. Racer utilizaría la copia de llaves que tenia de la casa de Cobra para emergencias, y que mejor emergencia que esta, Ángel acompaño a casa a Kinana para pedirle permiso a su mama. Ya que eran vecinos no le importaba mucho el que llegara tarde, incluso le dio permiso de quedarse hasta el día siguiente. Habían invitado al tío de Racer, Richard, un hombre algo corpulento de cabello ondulado de color naranja, con fracciones algo extrañas en el rostro, él ya había ayudado al grupo en diferentes ocasiones. Richard era chef, mejor conocido como "Hot Eye", así que le habían dejado todo lo referente a la comida y el pastel a él. Ya casi todo estaba listo, solo faltaba que Cobra llegase a casa.