La confesión
Capitulo III
Ya hacían casi las 8:00 pm, Cobra estaba por llegar. La casa se había quedado a oscuras y todos a escondidas, el pelirrojo entra a casa algo exhausto, aun sin encender las luces y tirando la mochila a un lado del sofá se oye un quejido.
Auchhh – Se escucha en la oscuridad.
Pero que carajo – Dice el pelirrojo con sorpresa.
En ese instante se encienden las luces, Hot eye las había encendido, Racer y Ángel saltan sobre Cobra, congelado por la sorpresa. Mayonaka estaba acostado en el sofá, quitándose la mochila de encima mientras Kinana, algo apenada se acerca.
Feliz cumpleaños Cobra – Se oye decir a la pequeña entre murmullos.
FELIZ CUMPLEAÑOS COBRA – Se escucha gritar a todos los presentes.
Mientras Cobra cae al suelo por el peso de Racer y Ángel, observa a todos los que están presente, con algo de nostalgia y felicidad pero con algo mas, ver a la luz de sus ojos hay presente también, Kinana.
Gracias chicos – Dice el cumpleañero, sonrojado y con una sonrisa.
Al levantarse, se enciende la música y comienza la diversión. Racer le da licor al dormilón de Mayonaka para que espabile, aunque se le había pasado un poco la mano. Mientras Hot Eye traía los bocadillos, Mayonaka comienza el karaoke seguido de Racer. Kinana no podía contener la risa, casi quedando sin aire y Ángel algo aturdida, ya que los cantantes no tenían una voz melodiosa que se diga. Cobra también aturdido no pudo aguantar y les abalanzo un almohadazo, que derribo a Mayonaka. Racer siguiéndole comienza una guerra de almohadas, Ángel se une a la lucha.
Kinana trata de apartarse pero Racer le asesta un almohadazo que la saca de sus casillas, Mayonaka se levanta y resulta victima de los almohadazos debido que estaba en medio. Kinana, aprovechando la libertad, toma la almohada más grande y se la abalanza a Racer encima, dejándolo en el suelo. Continúa la guerra de almohadas, con la ayuda de la pequeña Kinana, Mayonaka y ella ganan dejando a Cobra, Ángel y Racer bajo tantas almohadas sin poder moverse. Interviene Hot Eye con los bocadillos y los chicos debido al anterior juego estaban exhaustos y hambrientos, devoran hasta las migajas. Al terminar los aperitivos, Hot Eye se incluye a la diversión con sus chistes que dejan sin aires a todos y luego con las adivinanzas de Mayonaka y Ángel.
Luego de buenos chistes y adivinanzas inimaginables, traen el pastel de cumpleaños. Se apagan las luces y todos se reúnen para cantarle al pelirrojo que estaba intentando hacerse el serio. Mientras el oía a sus amigos cantar, el solo podía pensar en la suerte que tenia en tener a sus raros amigos, mas que eso eran su familia, una que el solo deseaba no perder jamás, ya que ese había sido su deseo al culminar el canto y soplar las velas. Al terminar Racer se sienta junto a Ángel que estaba algo exhausta ya, Mayonaka debido a la bebida se fue al baño mientras Hot Eye se encargaba de repartir el pastel. Cobra se acerca al balcón, Kinana al verle le sigue notando de que el rostro de él es algo diferente al habitual.
Estas bien Cobra? – Dice la pequeña algo dudosa.
Estoy más que bien Kinana – Dice el pelirrojo con una sonrisa.
La pequeña se acerca a él, situándose a su lado y apoyando su cabeza en su brazo. El notando lo que sucede se sonroja mientras ella solo sonríe y cierra sus ojos. El con su mano le acaricia una mejilla.
Gracias – Dice la pequeña.
Porqué? – Dice el joven de piel canela.
Por cuidar de mí, nunca nadie se había preocupado por mí como lo haces tú – Dijo la pequeña, apartando su cabeza y situándola frente a la de él.
Ki…na…na – tartamudeaba el pelirrojo.
En ese momento se intenta acercar Hot Eye a ellos para darles su pieza del pastel, pero se ve detenido por los demás que saben en que dirección va la conversación de Cobra y Kinana. Ángel le tapa la boca y se lo llevan a rastras a la cocina, dejando a los dos tortolos solos.
Ya se hacían las 11:54 pm y el habiente entre Cobra y Kinana se hacía cada vez más tenso, pero de alguna forma eso a ellos no le molestaba, todo lo contrario, parecía que les agradara. De cierta forma, Kinana quería esto tanto como Cobra, realmente ella le correspondía el sentimiento aquel joven.
Los latidos de ambos se desbordaban, como si sus corazones quisieran salir y chocarse mutuamente. La pequeña estaba más que nerviosa por el momento que estaba encarando, ella sentía algo inexplicable por el, algo que jamás había sentido antes por alguien. Cobra de igual manera estaba nervioso por el momento, ya que solo quería y debía hacer una sola cosa ahora.
Desde la primera vez que te vi, me enamore de ti – Dice el pelirrojo, fijando su mirada en ella.
Co…br…a – Se escucha decir a la pequeña, mientras su rostro se pintaba con el color de las manzanas.
Las manos de la pequeña Kinana, temblorosas se posan en las mejillas de aquel joven de piel canela. Ella ya no puede contener sus latidos, como si le empujaran y le manipularan. El rostro de ambos se acerca al punto de sentir sus respiraciones, fundiéndose en una sola. Sin más los labios del joven se posan sobre los labios que temblaban, de Kinana. La pequeña sorprendida, por lo que estaba pasando, ya que ese era su primer beso. Y de igual forma era el de Cobra, por mero impulso él toma a la pequeña entre sus brazos y ella le sigue poniendo sus antebrazos en los hombros de él.
Luego de unos instantes sumergidos en el beso, Cobra aparta sus labios intentando ver el rostro de ella. Pero ella hunde su rostro en el pecho de él, intentando ocultar su rostro que estaba más que rojo. Cobra al notarlo, piensa que fue muy apresurado y una expresión de disgusto hacia si mismo llena su rostro. Kinana bajando sus brazos, sujeta con fuerza la camisa de él y alzando su rostro.
Yo…yo te qui…e…ro – Dijo la pequeña, mientras alzaba su cabeza, con sus rostro todo sonrojado y ojos como dos gotas de agua que están a punto de caer.
Cobra le acaricia una mejilla a la pequeña, intentando hacerle sentir segura y tomándola una vez mas en sus brazos. Kinana solo se apoya en su pecho. Los minutos pasan y Cobra tomando conciencia de la realidad, se aparta con delicadeza y la toma de la mano, para entran a casa y continuar con la fiesta. Y efectivamente la fiesta continuo, hasta que ya todos estaban con mucho sueño, la sala del pelirrojo era espaciosa y con muchos cojines y almohadas, nos les hizo difícil y se acostaron a dormir.
