¿Anthony, Albert o Terry? Una historia con tres finales, elijan con cual se quedarán.


capítulo 3

FINAL 1 CANDY & ALBERT

Cuando Candy regresó a su casa al tercer día, después de despedirse de Anthony en el marco de su puerta y después de que esta a cerrara, con paso lento llegó hasta el sillón de la sala donde se dejó caer y, llevándose las manos a la cara, los rostros de los tres caballeros se hicieron presentes en su mente.

Primero estaba Albert, su amigo de toda la vida, la única persona que siempre había estado a su lado apoyándola, ese caballero que siempre le prestó su hombro para llorar cuando mas lo necesitaba, aunque también era el único que hacia que pusiera los pies en la tierra. Con él había compartido tantas cosas, más que con Terry o con Anthony.

Pero la imagen de Terry también llegó a ella y sin poder evitarlo, el primer recuerdo que le venía a la mente era el último y más doloroso que tenía. Ellos dos separándose aquella cruda noche de invierno cuando ni siquiera tuvieron la oportunidad de decirse lo que habían sentido por tanto tiempo. Aunque ese no era el único recuerdo y las imágenes de su época en el colegio comenzaron a parecer, sin duda Terry era una gran persona a la que pocos conocían como ella lo hacia y para Candy, conocer a Terry era de las mejores cosas que le habían pasado en la vida.

Por ultimo estaba Anthony, aunque intentar recordar algo sobre él era mas difícil ya que solo tenía vagos recuerdos de su infancia, pero de alguna manera comenzó a imaginar la vida que Anthony pudo haber tenido y no pudo evitar estremecerse al imaginarlo en un ataúd...vivo.

-debo tomar una decisión, mejor y ésta vez no será para satisfacer a otros… ¡Dios! Estamos hablando de mi felicidad-decía en voz alta y ya que estaba sola se sentía segura y libre de decir o hacer lo que le pareciera. Respiró profundo y se talló los ojos como para aclarar sus pensamientos y sentimientos.

Fue a su habitación y se cambio de ropa, ya había caído la noche así que se puso un camisón blanco que le encantaba, se cepilló su cabello y un poco más relajada fue a la cocina preparar un té, después de esto regresó a la sala y se acomodó en un sillón después de haber puesto algo de música.

Las imágenes, los recuerdos, las experiencias, los sufrimientos a lo largo de su vida llenaron la habitación. En algunas cosas se rio como una niña y, en otras no pudo evitar derramar algunas lágrimas.

Eran las dos de la mañana y ella seguía despierta, el té se había terminado un par de horas antes y la música era inexistente pero…después de una larga meditación la respuesta a su pregunta sobre a quién amaba era más que clara…

Con una sonrisa en el rostro y más segura que nunca se levantó y se acercó a un escritorio que tenía; tomó pluma y tres hojas en las que sin ningún problema pudo escribir las palabras que requería. Eran tres notas, una para Anthony quien le había indicado la dirección de s apartamento, otra era para Terry con la dirección del hotel en que se hospedaba, y, la última era para Albert con la dirección que ella sabía de memoria. Dejó las notas sobre el escritorio y después fue a dormirse más tranquila, segura de haber tomado la mejor decisión de su vida.

Seis meses habían pasado, seis meses que habían sido maravillosos para Candy al lado de la persona que amaba aún sin saberlo, aunque también en esos meses se había enfrentado a una persona que la había odiado desde el primer momento en que la había visto, pero, con el apoyo de su prometido ese problema pasó a la historia. Durante esos meses también había aceptado cierta responsabilidad en algunos asuntos de sociedad, que si bien no eran lo que más le agradara no quería decir que los hacía mal, sino todo lo contrario, para ese entonces Candy era la persona más bondadosa, responsable, consciente y feliz con su vida.

Era primavera, una temporada perfecta para celebrar una gran fiesta, una fiesta natural, elegante, que daría mucho de qué hablar por varios meses y porqué no, de años. A las ocho de la mañana Candy se despertó sin ningún problema, estaba de perfil abrazando una almohada y, al abrir los ojos encontró una nota con un dulce encima. Tomó el dulce y pensó en comerlo después de desayunar si tenía tiempo claro está, tomó la nota y leyó claramente: "esperé muchos años para que llegara este día, y, hoy que ha llegado solo espero la hora en volver a verte y saber que siempre estaremos juntos"

En ese instante escuchó como la puerta se abría lentamente y daba paso a Dorothy, su amiga de siempre que venía a despertarla y a ayudarla a prepararse para el gran día.

-buenos días Candy-saludó la joven y futura madre-¿dormiste bien?

-como nunca-respondió Candy con una sonrisa estirando los brazos-¿traes el desayuno?-preguntó tocándose el estómago

-primero quería ver si ya estabas despierta, en seguida te lo traigo-respondió Dorothy corriendo las cortinas de la ventana y, diez minutos después Candy bebía un poco de jugo como parte de su desayuno.

La mañana no podría decirse si se fue como el viento o si cada segundo era un a eternidad, ya que en algunos momentos las cosas pasaron demasiado rápido como el desayuno o la llegada de algunos regalos y visitas o eternos al ponerse su vestido de novia o el peinado, o el maquillaje.

Lo que si puede decirse es que el momento había llegado y a las dos de la tarde Candy estaba lista para dar un gran paso, sería en pocos momentos la esposa de William Albert Andley o solo como ella prefería llamarlo Albert o su Príncipe de la Colina que era el nombre que solo ellos dos sabían.

Ya en las escaleras, de la mano de su primo Archie comenzó a recordar lo que había pasado seis meses atrás, cuando tres personas se acercaron a su puerta a pedirle su amor, ya que en pocas palabras eso había pasado. También recordó cómo había dado la noticia a los tres…


A la mañana siguiente de escribir las notas Candy pagó a un niño de doce años para que llevara las notas a sus destinatarios, en estas venía la hora fijada en la que tendría que hablar con cada uno. Habría preferido hablar con los tres al mismo tiempo, y eso habría sido más fácil para ella pero más doloroso para ellos, así que a Anthony lo citaba a las dos, a Terry a las cuatro y a Albert a las seis.

Anthony llegó puntual a casa de Candy algo confundido por la urgencia de la cita, pero no había perdido tiempo y a las dos en punto entraba ya al departamento de Candy.

-hola Anthony-saludó ella invitándolo a pasar

-hola Candy. ¿Sucede algo?-preguntó de inmediato

-sí, es que…quiero hablar contigo-respondió sirviendo un poco de limonada

-gracias-aceptó el vaso-¿sobre qué quieres hablar?

-sobre lo que pasó ayer y lo que medité toda la noche, bueno, gran parte ya que me quedé dormida-fue sincera. Anthony solo asintió con la cabeza y creyó que la decisión había sido muy rápida pero eso era de esperarse- verás Anthony-respiró hondo y continuó-cuando tú desapareciste yo sufrí mucho no te lo niego, creí que nunca podría superar una pérdida tan grande y así fue por mucho tiempo pero hubo alguien que me ayudó a hacerlo-hizo una pausa y miró el rostro de él que no mostraba ninguna expresión- ese alguien estuvo siempre a mi lado-se atrevió a continuar- en la buenas y en las malas, como un hermano, un amigo, un confidente, un hombro para llorar y en fin él ha sido todo para mí y hasta hace poco yo no sabía lo que él sentía ni lo que yo sentía por él y aunque todo ha sido muy rápido estoy segura de mis sentimientos y…perdóname que sea tan drástica pero no sería justo que le de vueltas al asunto, no sería justo ni para ti ni para mí así que-tomó aire nuevamente-perdóname Anthony pero no puedo volver a verte, al menos no de la manera que tú esperas, yo, yo no podría amarte como te mereces y no quiero que sufras, porque aun te quiero ya que hiciste en mi infancia momentos maravillosos que nunca, nunca olvidaré y…-la voz de ella se quebró justo en ese momento. Anthony no se notaba sorprendido, sino todo lo contrario, de alguna manera sabía que a eso se atenía al presentarse con Candy después de tanto tiempo, él sabía que ella tenía que haber hecho su vida cuando él no estuvo más, y, consiente de todas estas cosas sonrió con algo de pesar, dejó su vaso en la mesa de centro y se levantó despacio, se acercó a Candy y besó su frente, no como un pretendiente, no como un amor, solo como un fantasma que se despide de los que ama.

-se muy feliz Candy, yo sé que siempre lo has sido así que sigue siendo así, feliz, sigue siendo tú, y, si algún día ese alguien sabe de mí dile que es el hombre más afortunado aunque seguramente eso él ya lo sabe-

A los cinco minutos antes de que dieran las cuatro de la tarde, tres golpes se escucharon en la puerta. Candy sabía perfectamente de quien se trataba y después de inhalar profundamente fue a abrir e inmediatamente apareció Terry frente a ella sin ninguna expresión en particular.

-pasa-dijo ella simplemente dándole el paso

-¿querías hablar de algo verdad?-fue directo y Candy se quedó de piedra, sabía perfectamente que Terry sería la parte difícil de la historia.

-sí, pero antes quieres tomar algo-ofreció un tanto nerviosa.

-gracias, pero acabo de comer-respondió mejorando su expresión.

-ya veo-susurró ella-siéntate por favor-señaló el sofá y Terry lo hizo-no sé cómo empezar-dijo frotándose las manos.

-primero cálmate que yo te escucharé sin interrupción alguna-

Candy miró dudosa el rostro de Terry pero en sus ojos vio algo que le dio la confianza para seguir. -Terry, hace unos días tú llegaste aquí a mi casa y sin mas ni mas me pediste una oportunidad para que intentáramos algo pero...-Terry movió la cabeza de arriba a abajo y siguió escuchando-yo creí que podía haber algo nuevo entre nosotros, pero la verdad es que en estos días he aclarado mas mis sentimientos de lo que he hecho en toda mi vida y, y tú y yo no podemos comenzar de nuevo, como si nada hubiera pasado y a pesar de que en un momento te quise mas de lo que podrías imaginar, ahora, todo ha cambiado, seguimos nuestros caminos por separado y lo mejor será que continuemos así-

Candy no quería herir a nadie con sus palabras pero debía dejar las cosas en claro para poder continuar y si para ellos necesitaba utilizar esas palabras, tenía que hacerlo. Terry la escuchó y, como lo prometió sin decir palabra alguna hasta que terminó de hablar y fue el turno de él.

-de alguna manera sabía que esto pasaría-se encogió de hombros-pero tenía que intentarlo porque yo a pesar del tiempo, la distancia y nuestra situación te sigo amando, y por ese amor que te tengo, lo mínimo que puedo hacer es alejarme en buenos términos y solo desearte una cosa, que seas muy feliz Candy, siempre has sido una mujer llena de virtudes y tu mayor virtud es esa, que siempre a pesar de todo sabes ser feliz, y yo con eso también lo seré

-Terry, si en algún momento quieres que nos veamos...

-será mejor que no Candy, lo mejor será que nos despidamos de una buena vez. Aclarado todo no hay motivo para rencontrarnos-se levantó de su lugar y como todo un caballero tomó su mano y la besó con elegancia y respeto en señal de despedida, una despedida definitiva. -se feliz Pecosa-dijo justo antes de cerrar la puerta y marcharse definitivamente de la vida de Candy.

Durante el día Albert hizo todo lo que debía de la manera mas rápida que uno pueda imaginar. Firmó documentos, asistió a una junta, habló con algunos trabajadores y de esa manera sintió que el tiempo corría mas rápido para estar a las seis en punto besando la mejilla se Candy que lo esperaba con impaciencia.

-ya estoy aquí-dijo alegre

-me alegra que llegaras puntual-dijo ella de la misma manera-¿Quieres algo de tomar?

-ahora no-se sentó en una silla del comedor y echó in vistazo por su antiguo hogar-me sorprendió tu nota, ¿Sucede algo?-preguntó posando sus ojos azules en el rostro de Candy, que se frotaba las manos y tenía una sonrisa se oreja a oreja que no podía ocultar.

-sí, es que quería hablar contigo y es urgente...creo-dijo nerviosa

-te escucho Candy, qué pasa-preguntó intrigado.-¿Estas bien?

-mejor que nunca-respondió sentándose a su lado-es que, estuve pensando todos estos días sobre nosotros y...

-aguarda Candy-la detuvo nervioso colocando su mano sobre la de ella- yo no quiero que tomes una decisión precipitada sobre "nosotros"- acentuó la palabra- por favor piensa bien en todo y llegará el momento en que tomes tu decisión.

-Albert, ya tomé una decisión-dijo sonriendo ante la actitud de él ya que nunca lo había visto así y eso de alguna manera le gustaba- Me he dado cuenta de lo que siento, de lo que siempre he sentido pero no sabía. Albert tu siempre has estado a mi lado, en las buenas, en las malas y en las situaciones que ni siquiera sé cómo calificar. Pero eso no importa, lo único que importa es que importa es que tú siempre has estado ahí, apoyándome sin pedirme nada a cambio, escuchándome sin ningún problema, en sí, has sido todo para mí y aquel día en que viniste a verme y me dijiste sin miedo lo que sentías yo...comencé a aclarar todo esto que siento-señalo con su mano su pecho, el lugar donde estaba su corazón.-Albert yo te amo, te amo y no solo por estar conmigo siempre, sino por ser quien eres, por tus virtudes, tus aficiones, tus gustos y disgustos, te amo por ser tú y...y no sé por qué mas ya que si continuo nunca terminaré-dijo llena de emociones que no supo si los que había dicho tenía alguna coherencia o no.

Albert, Albert la escuchó, cada palabra penetró en su memoria. Candy, su Candy, su amiga, hermana, confidente, su amor secreto le decía que lo amaba de mil maneras, Candy correspondía a su amor. Se levantó de su lugar y se arrodilló frente a Candy, tomó sus manos entre las suyas y las besó con devoción.

-me haces el hombre mas feliz del mundo Candy-besó una de sus manos y llevó su mirada al rostro de ella que también lo miraba con aquellos ojos verdes que lo hipnotizaban cada vez que los suyos chocaban con ellos-te amo Candy, te amo.

Ambos se levantaron y se fundieron en un abrazo que duró varios minutos hasta que él la separó un poco de él y contempló su rostro. Poco a poco se fue acerando mas hasta sentir el roce de la piel de ella con la suya.

Ella sonrió, él sonrió y acarició su mejilla con ternura, ella colocó sus manos en su rostro y recorrió con su dedo índice cada centímetro de la piel de él. En ese momento se estaban conociendo como nunca lo habían hecho y, completamente seguros uno del otro fueron eliminando la poca distancia que separaba sus bocas, para finalmente terminar en un beso que seria el primero de muchos.

Archie acompañó a Candy hasta el altar, donde la esperaba ya Albert impaciente.

La ceremonia fue muy emotiva, ya que al final de la parte religiosa ambos aprovecharon el momento para hacerse una promesa: la de amarse y estar juntos para toda la vida.

-te amo-dijeron justo un segundo antes de sellar su amor con un beso


Hola, pues este fue el primer final, ganó Albert con 10 votos, Terry obtuvo 9 y de él será el próximo final. Agradezco sus votos y respeto mucho sus opiniones, concuerdo con muchas de ustedes en varios puntos así que gracias a todas por sus comentarios:

Dejannae8, Keilanot2, Val rod, Mazy Vampire, Paola Cornwell, Blanca Andrew, Black dyan 12, lupita1797, Amparo de Grandchester, Sharon de Cullen, Srta. Andley, Zoe, Belledy, LeBelle Andrews, Verenice Canedo, RVM85, Vane234, LILO, Paradise , Terry x Candy, gracias a las personas que se toman algo de su tiempo para leer esto.

PROXIMO FINAL: CANDY & TERRY