¿Anthony, Albert o Terry? Una historia con tres finales, elijan con cual se quedarán.

Capítulo 5. FINAL CANDY & ANTHONY

Había pasado un año desde esa semana en que las tres personas más importantes de la vida de Candy habían llamado a su puerta. Durante ese año ella tomó la decisión más difícil de su vida pero sin duda alguna había sido la mejor de todas.
Estaba en su habitación sentada en la cama con algo entre las manos recordando lo que había pasado en los últimos meses de su vida cuando dos golpes a la puerta sacaron a la joven de sus pensamientos, "entre" dijo cerrando una caja pequeña en la que aun guardaba sus tesoros.
-buenas tardes señorita-escuchó una dulce voz que la hizo sonreír.
-buenas tardes caballero-dijo levantándose con gracia de su asiento-¿Le puedo ayudar en algo?
-desde luego, quiero que vengas conmigo-respondió Anthony de manera normal dejando a un lado la broma del protocolo
-¿A donde?-preguntó curiosa
-al jardín solamente- le dijo tomando su mano.
Salieron de la enorme casa y llegaron hasta el jardín que se encontraba en la parte trasera. Todo estaba cubierto por un bello techo de un material especial, era casi un invernadero que Anthony y Candy habían construido tres meses atrás desde que ella había aceptado pasar una temporada en Washington con él y su padre después de que Albert se enterara que su sobrino estaba más que vivo...


Candy había llamado a Anthony al día siguiente de su cita para hablar de una buena vez de todo. Él llegó puntual a su departamento, llamó un par de veces y la puerta se abrió dándole paso. Se saludaron como dos grandes amigos y el joven entró en el apartamento donde se llevó una gran sorpresa.
-¡No puede ser!-exclamó una tercera persona que había dentro-¡Eres tú!-
Anthony se quedó de piedra, no pensó nunca que Candy podría decir lo que había ocurrido con él y menos que lo hiciera en tan poco tiempo.
-Anthony perdóname, sé que debí consultarte antes esto pero no pude y Albert que es tu tío, siempre he confiado en él, lo sabes y por eso lo he llamado-intervino Candy
Anthony no sabía qué pensar o hacer. Sabía quien era Albert gracias a las noticias que había causado su presentación en la sociedad y cuando lo supo recordó que ya lo conocía, de muy niño, pero sabía que Albert el hombre que tenía en frente era el hermano de su madre.
-no sé qué decir Candy.-respiró profundo y siguió- señor le pido una disculpa por todo esto. Siempre me reproché que no tuviera el valor de regresar a casa con la familia después de tanto tiempo y dar una explicación pero sabrá que la situación no era fácil para un muchacho asustado en ese momento pero...-iba a continuar su oración cuando unos fuertes brazos lo rodearon negándole las palabras.
-Anthony no tengo nada que perdonarte me basta y sobra con saber que estas vivo y que estas bien-dijo Albert con una alegría y sentimiento irreconocibles incluso para Candy-no sabes las veces que ilusamente pensé que por arte de magia aparecieras frente a nosotros y dijeras "estoy vivo"
-querrá saber lo que ocurrió ¿No es así?- dijo aun en estado de shock internamente pero sereno ante las personas que tenía en frente.
-no, me basta con saber que estás vivo y que Candy te ha encontrado-dijo Albert retrocediendo unos pasos mientras la joven rubia se acercaba a Anthony y lo abrazaba con demasiado cariño.
-le conté a Albert todo lo que ha pasado en estos días-dijo Candy al soltarlo dirigiendo una mirada a Albert que con un asentimiento de cabeza le decía que todo estaba bien y que entre ellos dos nada cambiaría, que seguirían siendo los mejores amigos- la manera en la que llegaste y el día maravillosos que pasamos juntos

-¿en serio?-dijo Anthony sin saber qué debía decir

-así es Anthony-intervino Albert- lo sé todo y te juro que me siento muy feliz de tenerte aquí, pero…-guio sus ojos azules a Candy y agregó- lo mejor será que me vaya y los deje solos, ya después podremos hablar tú, tu padre y yo-le dijo dándole un apalmada en el hombro encaminándose a la puerta

-gracias Albert-dijo Candy con profundo cariño al momento de abrazarlo- sé que encontrarás a la mujer que te entregará su corazón-le dijo al oído

-gracias Candy-respondió él girando la perilla de la puerta y salir del departamento con una serenidad que cualquier persona envidiaría.

Candy giró entonces a ver a Anthony y le sonrió con ternura-eso fue raro ¿no?-dijo ella

-demasiado, no creí que fuera a reaccionar de esa manera, fue muy sencillo todo esto-respondió Anthony relajándose más

-así es Albert, es una persona maravillosa-lo invitó a sentarse y le ofreció algo de beber pero Anthony se negó y siguieron charlando.

-él siempre ha estado a tu lado-comentó el joven después de varios minutos en los que la charla giró en torno a Albert y lo maravilloso que era

-sí, ha sido un hermano para mi-aclaró Candy un poco nerviosa-lo sabe todo de mí

-¿todo?

-sí y creo que es necesario que tú también lo sepas.

La charla duró un par de horas en las que Candy le contó al muchacho todo lo que había vivido desde su supuesta muerte y con todo nos referimos a que no omitió detalle ni persona que habían aparecido en su vida.

-¿y él volvió a buscarte?-preguntó o afirmó Anthony al hablar de Terrence Grandchester

-sí, lo vi a él esta semana y…

-aun lo amas-se atrevió a afirmar

-no Anthony-respondió de inmediato-no niego que lo quise mucho pero ahora todo es diferente, yo hice mi vida y mi corazón ha cambiado, tengo nuevas cosas en la cabeza, sueños, proyectos que quiero cumplir y para eso es necesario que comience de nuevo, como una nueva vida-dijo emocionándose a cada palabra- Anthony yo…esto sonará loco pero…quiero comenzar de nuevo y quiero que tú estés ahí, junto a mi- dijo ruborizándose de una manera que Anthony sintió una gran emoción y miró a la joven con más cariño del habitual, ese cariño que nunca había perdido y tal vez era iluso pensarlo pero al parecer ella tampoco lo había olvidado por completo

-¿hablas en serio Candy?-preguntó caminando hasta el lugar en que ella estaba sentada

-sí Anthony, lo he pensado y quiero conocerte de nuevo, quiero crear nuevos recuerdos a tu lado, tal vez solo como amigos, pero no quiero volver a perderte- Anthony no supo qué decir, estaba tan emocionado que aunque se esforzara las palabras no saldrían de su garganta y lo único que hizo fue abrazar a Candy y besar su mejilla

-yo también quiero volver a conocerte Candy-dijo recuperando su voz- como amigos si tu prefieres pero tampoco quiero volver a alejarme de ti por tanto tiempo

Pasaron mas tiempo hablando sobre su situación, no podrían comenzar una relación de noviazgo ya que no se conocían como para hacerlo, pero por algo empezarían y seria como amigos, creando nuevos recuerdos y sentimientos y así pasaron varios meses en los que ambos se enfrentaron a diversas situaciones. Candy tuvo que hablar con Terry de una buena vez para no crearle una falsa esperanza, aunque no le dijo sobre Anthony para no crear una segura pelea entre ambos ya que Terry siempre sería Terry, ese chico rebelde y sarcástico que no tardaría en encontrarle un apodo a Anthony después de una buena rabieta.

-viajaré a Inglaterra con mi padre en un par de meses, suerte Pecas-fueron las ultimas palabras que había dicho el joven inglés al despedirse.

Anthony le informó a su padre todo lo acontecido, le dijo que todo había sido inesperado pero que tal vez tendría la oportunidad de estar al lado de Candy y que eso lo tenía feliz. Su padre había leído esas palabras con una sonrisa en el rostro que cambió abruptamente al leer que debía ir a Chicago a hablar con Albert y explicarle lo que había pasado en los últimos años. Así lo hizo una semana después y habló con el jefe de la familia Andley, con su cuñado que no hizo ningún reproche por lo sucedido y nuevamente como hacía tantos años quedaron "como amigos"

Cuando Archie se enteró de todo estuvo a punto de desfallecer aunque él no negaba en cada reunión que se recordaba su rostro pálido y la voz chillona que había salido de su garganta pero finalmente estaba emocionado por haber recuperado a su primo.

Anthony y Candy siguieron conociéndose cada día más creando un sentimiento que ninguno podía explicar con palabras sino con simples hechos de confianza y cariño entre ambos. Cada vez que tenían la oportunidad salían a pasear solos para hacer lo que ellos quisieran como siempre habían querido. Desde simples caminatas por la ciudad hasta uno que otro viaje a Lakewood o al Hogar de Pony y, fue en uno de esos viajes en los que Anthony propuso a Candy pasar un tiempo en Washington, cambiar de aires y conocer nuevas cosas. La joven había aceptado de buena manera y poco tiempo después ya se encaminaba a una nueva aventura al lado de Anthony.


-¿Qué hacemos aquí?-preguntó Candy echando una mirada por todo el lugar que no tenía nada diferente desde la mañana que ella lo había visitado.
-te tengo una sorpresa, algo que creí que no pasaría aquí-dijo Anthony tomando su mano para llevarla a una parte mas adentrada. -al fin floreció-dijo emocionado señalando un rosal de Dulce Candy
-¡No puede ser!-exclamó emocionada-¡Lo lograste! Dijo besando la mejilla de Anthony.
-¿Te gusta?
-claro que sí, son hermosas, como siempre.
-¿recuerdas que te había comentado que en todo el tiempo que llevo aquí nunca lo había logrado?-ella asintió-desde que estás aquí todo cambió y mira-señaló las flores

-son bellísimas Anthony, son tal como las de aquella vez-dijo recordando varios años atrás. Anthony con sumo cuidado cortó una de aquellas flores y se la dio a Candy-gracias-dijo ella con pícara mirada

-¿podemos hablar de algo importante?-dijo él un tanto nervioso intentando contener los nervios y la emoción lo cual consiguió rápidamente. Candy asintió y el respiró profundo- Candy, llevamos mucho tiempo juntos, no tanto como el que me hubiera gustado pero en estos meses mi corazón ha sentido lo que nunca había experimentado. Desde aquel día en que aceptaste ser mi novia he querido hacerte una pregunta pero sabia que no era el momento y me propuse que cuando estas flores parecieran lo haría- tomó con delicadeza la mano de Candy y ella sintió todo un torrente de emociones en su ser- Candy, te amo, te amo y quiero saber qué es lo que sientes tú y…

-te amo Anthony- dijo interrumpiéndolo

-¿te gustaría ser mi esposa?-preguntó inmediatamente al oír esas palabras

-sí-fue lo único que ella dijo al momento de rodearlo con sus brazos- claro que si Anthony- dijo plantándole un beso en los labios.

La noticia fue tan rápida como el viento y llegó hasta Chicago donde todos se emocionaron de sobremanera con la buena nueva. Los preparativos comenzaron y en el tiempo necesario Candy se convirtió en la señora Brower y la persona más feliz del mundo al tener a su lado, y esta vez para siempre al amor de su vida.

FIN


AQUÍ TERMINA ESTA LOCA HISTORIA QUE ESPERO LES HAYA GUSTADO.

GRACIAS A:

Verenice Canedo, dajannae8, Amparo de Grandchester, lupita1797, Sharon De Cullen