Recomponerse-Punto de vista de Albus

Toda la alegría que invadía a Albus cuando volvía de clase con Hope se esfumó nada mas ver su prima sentada en el suelo llorando. Los Weasley eran una familia muy unida, no solían separarse, no tenían secretos y cuando uno sufría el resto también lo hacía. Por eso cuando Albus escuchó lo que Scorpious había hecho a Rose no prestó atención a Hope cuando se iba, una rabia enorme lo invadía. Odiaba a Scorpious Malfoy. Sus padres le habían enseñado a no juzgar a nadie y a respetar a todos, normalmente Albus lo hacía, pero está vez Scorpious había ido demasiado lejos. No se lo iba a perdonar, esta vez no. De las personas de las que más se preocupaba, Rose era la más delicada, no era débil pero le afectaba mucho lo que el resto de personas pensaban de ella, se esforzaba en hacer que la gente aceptase que no era solo una hija de héroes, quería demostrar que era inteligente y muchas veces salía herida. Albus siempre salía en su defensa, sin meterse en ninguna pelea lo arreglaba discretamente pero en este caso no bastaría solo con eso.

Para cuando se quiso dar cuenta Hope ya se había ido, se pregunto si le habría dicho a donde se dirigía, lo más probable es que fuese a su siguiente clase. Albus decidió hacer lo mismo, la mejor forma de reconfortar a Rose era tenerla ocupada y aparte de ir a la biblioteca lo que más le gustaba hacer era ir a clase. Ahora tenían clase de pociones en las mazmorras, tendrían que darse prisa para llegar a tiempo.

-¡Rose mira que hora es, llegaremos tarde a pociones si no nos damos prisa!- pensó que esa era la mejor forma de disuadirla y que era mejor no mencionar el incidente de minutos antes.

-No estoy de humor, ve sin mi. Dile a Slughorn que no me encuentro bien- la voz de Rose sonaba apagada, como sin vida.

-No, Rose lo mejor que puedes hacer para olvidar lo que ha pasado es mantenerte ocupada así que vamos- tiró de ella, Rose se dejo llevar sin problemas. En su cara se veía tristeza lo cual no ayudó cuando llegaron a clase. Todos estaban sentados, la clase acababa de empezar, Slughorn los miro y pareció darse cuenta de la tristeza que invadía a Rose porque permaneció callado y les invitó a tomar asiento. Rose y él se apresuraron a tomar asiento junto con otros Ravenclaws, Albus siempre era aceptado en el resto de las casas aunque fuese un Slytherin simplemente por el hecho de ser un Potter.

-Hola- dijo uno de ellos- ¿Aun sigues preocupada por lo de ese Malfoy? No te preocupes todos estamos contigo. Ese no volverá acercarse a ti, te lo prometo- la voz del Ravenclaw para referirse a Scorpious puso los pelos de punta a Albus. Viendo el panorama prefirió no hacerle nada a Scorpious, quizás debería advertirle de lo que le podía ocurrir pero no estaba seguro. No se lo merecía.

-N-n-no ha-ce fal-ta- la voz de Rose salía entre cortada porque aun seguía sollozando, Albus la rodeo con un brazo por los hombros para tranquilizarla. Notó como los sollozos empezaron a cesar.

-Mejor olvidémoslo o Slughorn nos quitara puntos por no prestar atención- los Ravenclaws se callaron instantáneamente, como no, jamás querrían dar la oportunidad a alguien de adelantarles en algo y mucho menos en la copa de la casa.

Slughorn hizo amago de hablar pero una voz lo interrumpió. Era la de Mcgonagall hablando por el megáfono:

-Atención alumnos, después de esta clase todos debereis dirigiros al Gran Comedor. El cáliz anunciara los elegidos para el torneo de la copa de Hogwarts. Muy bien, continuar con vuestras tareas.

Los alumnos comenzaron a hablar entre susurros, se oían nombres de posibles elegidos, la emoción era palpable en el ambiente. Con suerte Rose se olvidaría de lo de antes y se animaría un poco. Quizás James saldría elegido y le pediría ser su guardiana, seguro que eso la haría feliz. Pero Rose seguía mirando al suelo aunque ya no parecía tan triste. Albus se tranquilizó cuando Slughorn les mandó crear una poción que requería una máxima concentración, era muy difícil de hacer y muy pocos alumnos en quinto año lo habían conseguido. Sabía que Rose no se podría resistir, era demasiado lista como para no tomarse en serio un reto que demostraría su superioridad.

Tan predecible como siempre Rose se levantó la primera a por los ingredientes para la poción. El resto de clase tardó unos minutos en comenzar a elaborar la poción, para cuando la de Albus había obtenido el color rosáceo del segundo paso la de Rose ya era azul marino como indicaba el punto cinco. Al final de la clase la única que había acabado la poción era Rose, Slughorn la felicitó.

-Muy bien señorita Weasley, en los años que llevó solo unos 20 alumnos la han terminado. Enhorabuena. ¡10 puntos para Ravenclaw!

-Gracias profesor- Albus vio como la sonrisa de Rose desaparecía de su cara, había estado ocupado durante toda la clase y se había olvidado por completo de los sentimientos de su prima.

Una vez Slughorn dio por terminada la clase Albus ayudó a Rose a recoger y se la llevo lo más rápido posible. Lo que menos quería ahora mismo era que el resto de sus compañeros le preguntasen sobre Scorpious. Sabía que dentro de unas horas todos sabrían lo que había pasado, para proteger a su prima iba a recurrir a sus primos. Si los veían juntos no se acercarían a ella así que aprovechando que todo el mundo estaría ocupado pensando en la copa, con suerte ellos podrían sentare con el resto de los Weasley.

-Rose vamos, hay que ir al comedor, ¿no querrás perderte la elección del cáliz, verdad?- Albus no pudo evitar emocionarse con la idea. Quizás su hermano saliese elegido pero lo que a él en realidad le gustaría es ser él el elegido. Albus, el mediano de los hermanos Potter siempre tan tranquilo, inesperadamente un Slytherin y, como su padre, buscador del equipo de quiditch, pero no tan bueno como él ni como su hermano. No era algo que le atormentase mucho pero mentía si decía que no le hubiese gustado ser distinto, ser inolvidable.

-No me apetece…- Rose miraba fijamente al suelo con una expresión de absoluta tristeza- pero ve, no te preocupes por mi de verdad, si estoy bien, es solo que no quiero verle- intentó formar una sonrisa que no llegó a formarse del todo- ve, alguien tendrá que bajarle los humos a James si sale elegido, yo mejor me voy a la biblioteca.

-No, no te voy a dejar sola. Voy contigo

-No hace falta de verdad…

-Rose, lo que ha pasado no ha sido tu culpa. Scorpious es un imbécil y no se merece que pierdas el tiempo pensando en él.

-No, Albus-los ojos de Rose se empezaron a llenar de lágrimas así que Albus se la llevo a un rincón para que nadie los pudiese ver, cerca de la biblioteca. Ella se secó las lágrimas- no creo que haya sido mi culpa y créeme ya he aprendido la lección. Me ha dejado muy claro lo poco que quiere verme y lo que piensa de mi así que tranquilo, no me veras acercarme a él. No soy tan tonta.

-Yo nunca he dicho que lo seas…

-Déjame acabar, si, ahora mismo le odio pero no es fácil olvidar lo-que- lo-que… siento por él… Me es imposible-la cara de Rose ahora era firme y aunque su voz delataba lo herida que se sentía su rostro mostraba su convicción por lo que decía- y Albus, no tienes por qué protegerme siempre. Si sigues tratándome igual le darás la razón y no pienso hacerlo. No me va a volver a hacer daño. Nunca más- Albus asintió y abrazó a su prima. La admiraba, siempre lo había hecho y ahora mas que nunca. Le iba a dejar manejar la situación a su manera pero no le iba a perder el ojo de vista. No sabía que iba hacer con Scorpious pero tendría que hablar con él de alguna forma.

-Te creo y te voy a dejar espacio, sé que eres fuerte. Pero también te prometo que no voy a dejar que él te vuelva a herir, eres demasiado importante para mí.

-Albus… gracias, tu también me importas mucho- Rose le devolvió el abrazo- Bueno, ¿entonces vienes a la biblioteca?

-Claro, vamos- ambos se dirigieron a paso rápido a la biblioteca, cuando llegaron no había nadie. Todo el mundo estaba en el comedor así que no tendrían compañía durante unas horas. Se sentaron en la mesa de en medio y sacaron los deberes. Solo llevaban dos horas de curso y ya tenían deberes. ¿¡Como era eso posible? Bueno, a Rose no le parecería tena malo y si así se distraía Albus no iba a poner objeciones al asunto.

A los cinco minutos Hope apareció por la biblioteca. La cara de Albus se ilumino, se había olvidado del efecto que tenía sobre él. No podía evitar sonreír ni apartar sus ojos de los suyos. Ese marrón verdoso tan clarito que hacía que pareciesen casi transparentes lo tenía engatusado. Pero Hope no lo miraba a él, miraba a su prima que seguía triste. Sentía algo de envidia pero sabía que no debía, al fi y al cabo son amigas y Hope estaría preocupada por Rose. Pero si no se equivocaba ella acaba de tener clase con Scorpious. ¿Le habrá dicho algo? ¿Habrá aparecido por clase? Ahora no era momento de preguntarle.

-Hola ¿estas mejor?- la voz de Hope mostraba preocupación.

-Si, bueno, peor no puedo estar-intentó forzar una sonrisa pero no pudo, no se sentía con fuerzas. Parecía como si Hope le hubiese recordado algo.

-Vamos Rose no digas eso. En clase de Pociones los has hecho fenomenal y eso que era bastante difícil- Albus intentó animarla, ¿Qué habría hecho que su prima cambiase de actitud tan de repente? Rose no contestó, fijo sus ojos en la mesa y no los movió de allí.

-¿Qué ha pasado para que haya tanto revuelo?-pregunto Hope intentando cambiar de tema.

-¿No lo sabes? El cáliz está a punto de elegir a los elegidos. Por eso están todos por las escaleras, intentando llegar al comedor. Tendríamos que ir pero Rose ha decidido que no quiere ir si él esta ahí- Las palabras le salieron sin pensar, no pretendía decirlo de aquella forma y menos delante de Rose.

-Yo creó que tendríamos que ir, nos podríamos meter en algún lío si no vamos.

-Hope tiene razón, vamos Rose- Puede que si los dos la animaban ella aceptaba. Así quizás tendría tiempo de preguntarle que le rondaba por la cabeza, que había ocurrido para que cambiase de actitud.

-Está bien- dijo Rose soltando un suspiro.