Recomponerse-Punto de vista de Rose
No tenía fuerzas para hablar ni para levantarse, no después de lo que le había pasado con Scorpious ni de haber tenido que contárselo todo a Hope y a Albus. Estaba sola, por mucho que Albus le abrazase y por mucho que Hope le intentase secar las lagrimas estas volvían y con ellas una tristeza que hacía que Rose se sintiese despreciable. ¿Cómo podía haberle hecho eso Scorpious, de verdad creía todas esas cosas sobre ella? Claro que si, por qué si no iba a hacer algo así. Scorpious tenía razón, era una debilucha y patética. No era para nada fuerte, si así hubiese sido no estaría ahora llorando, no se hubiese quedado callada. Le habría dicho algo, pero ¿el qué? No podría haberle dicho nada porque aunque le haya hecho daño aun seguía pensando en él. Hope seguro que hubiese sabido que hacer, parecía ser una persona muy fuerte y, por la forma en la que le miraba, se notaba que se preocupaba, de la misma forma en la que Albus o cualquiera de los Weasleys lo hacen. Los Weasleys, todos valientes y respetados, incluso Albus aun sin ser de Gryffindor era querido por todos en cambio ella era el blanco de muchas burlas. Si se encontraba sola el resto de alumnos lo aprovechaban. El único que lo sabía era Scorpious y ahora ya no tenía a quien contarselo. No quería preocupar más a sus primos, sabía que Albus les iba a contar todo y que durante semana no iba a poder estar a solas. No quería que se preocupasen tanto por ella, no les quería molestar una vez más.
Débil, triste, sola y decepcionada, así era como se sentía. Scorpious el chico por el que no sabía que sentía le acaba de romper el corazón y ella aun seguía pensando como recuperarlo, como arreglarlo. Era patética. Y ahí estaba Albus como siempre intentando animarla, ella no quería decepcionarle, de sus primos era con el que mejor se llevaba y sabía que lo que acaba de ocurrir le había destrozado a él también.
-¡Rose mira que hora es, llegaremos tarde a pociones si no nos damos prisa!- la voz de Albus la alejó de sus pensamientos. Era cierto iban a llegar tarde pero eso no le importaba.
-No estoy de humor, ve sin mi. Dile a Slughorn que no me encuentro bien- la voz de Rose salió sin fuerza. No tenía ganas de poner buena cara y sonreír como si nada hubiese pasado. Todos los de su clase habían visto lo ocurrido y lo que menos le apetecía era oírles despotricar sobre Scorpious.
-No, Rose lo mejor que puedes hacer para olvidar lo que ha pasado es mantenerte ocupada así que vamos- Albus tiró de ella, Rose sin fuerza se dejo llevar sin problemas. La cara de Albus reflejaba su preocupación cosa que no ayudaba a Rose. No quería que su primo se sintiese así por su culpa. Rose no pudo evitar seguir con una mirada triste al llegar a clase. Cuando entraron la clase acababa de empezar, Slughorn los miro y pareció darse cuenta de la tristeza que invadía a Rose porque permaneció callado y les invitó a tomar asiento. Slughorn tenía debilidad por lo alumnos inteligentes o especiales. Los Weasley eran sus favoritos así que su actitud al ver la cara de Rose no sorprendió a nadie. Rose y Albus se apresuraron a tomar asiento junto con otros Ravenclaws los cuales no tenían ningún problema con aceptar a Albus al ser un Potter.
-Hola- dijo uno de ellos- ¿Aun sigues preocupada por lo de ese Malfoy? No te preocupes todos estamos contigo. Ese no volverá acercarse a ti, te lo prometo- a Rose no le gustó anda el tono que empleo para referirse a Scorpious. Sabía que no lo iban a dejar pasar, tenía que avisar a Scorpious pero seguro que este no le haría ni caso. Por suerte él sabia como arreglárselas, no como ella.
-N-n-no ha-ce fal-ta- la voz de Rose salía entre cortada porque aun seguía sollozando, Albus la abrazó por los hombros para tranquilizarla. El calor de Albus hizo que se calmase y pronto paró de llorar.
-Mejor olvidémoslo o Slughorn nos quitara puntos por no prestar atención- Albus intuía lo poco que le gustaba esa conversación a Rose, le podía leer como un libro y ella a él también. Era lo que tenía el crecer con alguien y no separase jamás. Albus y ella habían vivido tantas aventuras juntos, con o sin sus hermanos, que ambos eran inseparables. Los Ravenclaws se callaron instantáneamente.
Slughorn hizo amago de hablar pero una voz lo interrumpió. Era el Mcgonagall hablando por el megáfono:
-Atención alumnos, después de esta clase todos deberán dirigirse al Gran Comedor. El cáliz anunciara los elegidos para el torneo de la copa de Hogwarts. Muy bien, continúen con sus tareas.
Los alumnos comenzaron a hablar entre susurros, se oían nombres de posibles elegidos, la emoción era palpable en el ambiente. Rose quería que James saliese elegido, seguro que ganaba e igual la elegía como guardiana. De todos lo primos Rose era la más lista y todos lo sabían. A los cinco minutos Slughorn los mandó callar y crear una poción que requería una máxima concentración, era muy difícil de hacer y muy pocos alumnos en quinto año lo habían conseguido. Era todo un reto, justo lo que Rose quería y necesitaba.
La poción no era anda fácil pero seguro que había algún truco. Rose se levantó la primera a por los ingredientes para la poción. El resto de clase tardó unos minutos en comenzar a elaborar la poción, Rose les llevaba mucha ventaja a todos, para cuando la de Albus había obtenido el color rosáceo del segundo paso la de Rose ya era azul marino como indicaba el punto cinco. Al final de la clase la única que había acabado la poción era Rose, lo cual no le sorprendía mucho a nadie, Slughorn la felicitó.
-Muy bien señorita Weasley, en los años que llevó solo unos 20 alumnos la han terminado. Enhorabuena. ¡10 puntos para Ravenclaw!
-Gracias profesor- La tristeza volvía, Rose había estado concentrada durante toda la clase y se había olvidado completamente de Scorpious pero cuando acabo la hora el recuerdo de las palabras de Scorpious volvierón de un golpe.
Una vez Slughorn dio por terminada la clase Albus ayudó a Rose a recoger y se la llevo lo más rápido posible. Rose sabía que Albus trataba de alejarla de sus compañeros lo antes posible. Sis e quedaban un poco más estos no pararían de hacerle preguntas. Seguramente los de Slytherin ya lo sabían también.
-Rose vamos, hay que ir al comedor, ¿no querrás perderte la elección del cáliz, verdad?- Rose no quería que su primo se perdiese la elección, probablemente, de su hermano. Además lo veía ilusionado y lo que menos le apetecía era obligarle a cuidar de ella.
-No me apetece…- Rose miraba fijamente al suelo no se atrevía a mirar a Albus, si sabía lo mal que se sentía ahora no la dejaría irse- pero ve, no te preocupes por mi de verdad, si estoy bien, es solo que no quiero verle- intentó formar una sonrisa pero no pudo- ve, alguien tendrá que bajarle los humos a James si sale elegido, yo mejor me voy a la biblioteca- Con suerte Albus le haría caso pero tratándose de Albus y de ella lo mas probable es que no se separasen en días.
-No, no te voy a dejar sola. Voy contigo
-No hace falta de verdad…- Rose suplicó. De todo corazón quería que Albus la dejase sola. No era porque se sintiese agobiada ni nada por el estilo. Era porque quería que él se olvidase del tema, que no se sintiese culpable de haberla dejado sola, él no tenía la culpa de nada. La culpa era de Scorpious y de nadie más. Durante toda la hora de pociones se había olvidado de todo y ahora podía verlo con claridad. Ella no había hecho nada malo. No iba a dejar que Scorpious le pisotease.
-Rose, lo que ha pasado no ha sido tu culpa. Scorpious es un imbécil y no se merece que pierdas el tiempo pensando en él.
-No, Albus- Rose trató de contener las lágrimas pero no así que Albus se la llevo a un rincón en donde nadie los pudiese ver, cerca de la biblioteca. Ella se secó las lágrimas y trato de continuar hablando. No era fácil hablar de ello en voz alta y menos si se trata de alguien por el que sentías o creías sentir algo- no creo que haya sido mi culpa y créeme ya he aprendido la lección. Me ha dejado muy claro lo poco que quiere verme y lo que piensa de mi así que tranquilo, no me veras acercarme a él. No soy tan tonta.
-Yo nunca he dicho que lo seas…
-Déjame acabar, si, ahora mismo le odio pero no es fácil olvidar lo-que- lo-que… siento por él… Me es imposible- Con cada palabra la cara de Rose se volvía más firme aunque su voz aun delataba lo herida que se sentía. Estaba decidida a hacerle ver a Albus que no se tenía que preocupar - y Albus, no tienes por qué protegerme siempre. Si sigues tratándome igual le darás la razón y no pienso hacerlo. No me va a volver a hacer daño. Nunca más- Albus asintió y abrazó a su prima Ese abrazo fue distinto al anterior, Rose lo pudo sentir, Albus le creía.
-Te creo y te voy a dejar espacio, sé que eres fuerte. Pero también te prometo que no voy a dejar que él te vuelva a herir, eres demasiado importante para mí.
-Albus… gracias, tu también me importas mucho- Rose le devolvió el abrazo- Bueno, ¿entonces vienes a la biblioteca?
-Claro, vamos- ambos se dirigieron a paso rápido a la biblioteca, cuando llegaron no había nadie. Todo el mundo estaba en el comedor así que no tendrían compañía durante unas horas. Se sentaron en la mesa de en medio y sacaron los deberes. Rose sabía que Albus odiaba hacer los deberes pero a ella no le molestaba en absoluto. Era algo que había adquirido de su madre, Hermione Granger.
A los cinco minutos Hope apareció por la biblioteca. La cara de Albus se ilumino, Rose se percato de ello, su primo no podía evitar sonreír ni apartar sus ojos de los suyos. Sabía que Hope despertaba una gran interés en Albus pero también en todos. Incluso en ella, aunque que no de la misma forma que a su primo, pero si tenía algo misterioso. Algo que no alcanzaba a adivinar. Le vino a la mente la forma en la que Scorpious miró a Hope en el vagón, era como si tratase de averiguar algo. Un ataque de celos la invadió, no podía ser. Hope era su amiga pero también la de Scorpious. ¿Y si..? No, desde luego que no, Hope no sentía nada por Scorpious. Al único al que Hope parecía dedicar su atención de esa forma era a Albus. Pero por precaución iba a hacer todo lo posible por averiguarlo todo sobre Hope. Además eran amigas y eso es lo que hacen. Al pensar en Scorpious Rose no pudo evitar volver a sentirse mal justo cuando Hope y Albus la miraban.
-Hola ¿estas mejor?- la voz de Hope mostraba preocupación.
-Si, bueno, peor no puedo estar-intentó forzar una sonrisa pero no pudo, no se sentía con fuerzas.
-Vamos Rose no digas eso. En clase de Pociones los has hecho fenomenal y eso que era bastante difícil- Albus intentó animarla pero el recuerdo de el incidente aun seguía en su cabeza. ¿Cómo era posible? Sabía que aun le iba a doler pero por qué el recuerdo de Scorpious mirando a Hope le dolía.
-¿Qué ha pasado para que haya tanto revuelo?-pregunto Hope.
-¿No lo sabes? El cáliz está a punto de elegir a los elegidos. Por eso están todos por las escaleras, intentando llegar al comedor. Tendríamos que ir pero Rose ha decidido que no quiere ir si él esta ahí- la forma en la que Albus se refirió a Scorpious no gustó a Rose pero él tenía razón. No quería enfrentarse a él ahora y mucho menos después de darse cuenta de que lo que había dicho antes no fue tan sincero.
-Yo creó que tendríamos que ir, nos podríamos meter en algún lío si no vamos.
-Hope tiene razón, vamos Rose- dijo su primo.
-Está bien- dijo Rose soltando un suspiro. Bueno tarde o temprano tendría que verlo pero si estaba en compañía de Hope y Albus quizás conseguía evitarlo.
