¡Hola, Fanfiction!

Después de pelearme con el internet que no me quería cargar la pag, he aquí el segundo cap.

¡Muchas gracias por los reviews! Han hecho que mi fic se sintiera bienvenido en el fandom(?)

Oh, por cierto, una advertencia para quienes no hayan leido el manga de Soul Eater NOT, aquí salen algunos personajes, por lo tanto, significaría un ligero spolier.

Sin más que agregar, lean~


2. Fantasma confundido

El sonido de unas voces lejanas lo hicieron despertar. Algo adormilado todavía, sintió un ligero dolor de espalda, producto del lugar donde se encontraba acostado, que no tardó en reconocer. Era el piso, frío e incómodo. Sentía cada tanto algo un poco frío recorrerle la cara y atravesarlo sin problema alguno. Trató de moverse para acomodarse mejor, pero algo se lo impidió. Abrió los ojos de golpe al notar que aquello que le impedía moverse eran cadenas.

Se observó rápidamente, examinándose con la mirada en busca de alguna herida profunda. Es más, se conformaba con estar entero luego de recordar lo último que sucedió. Pero cuánta fue su sorpresa al detectar lo que parecían ser pequeñas nubes flotando por el suelo y pasando a través de él, haciéndole sentir aquella cosa fría que había notado antes.

En ese momento, dos cosas se le vinieron a la mente: La primera, que era el sueño más extraño que había tenido alguna vez en la vida. Y la segunda, era que por accidente se había tomado alguna sustancia de procedencia dudosa y ahora se encontraba seguramente tirado a mitad de la calle, alucinando todo eso.

Pero al parecer, su imaginación iba más allá, haciéndolo escuchar esas voces una vez más. Ahora se oían con un poco más de claridad, y buscó con la mirada el lugar de donde provenían. No le fue muy difícil, sólo tuvo que seguir la trayectoria de la cadena para encontrarse en el otro extremo a la misma chica que había visto antes, sujetándola con una de sus manos mientras que charlaba con un… ¿Qué se suponía que era esa cosa?

Lo observó de pies a cabeza unas tres veces con el mismo asombro. Sólo pudo catalogarlo como un "bicho extraño enmascarado", ya que hasta las proporciones de su cuerpo eran anormales. Sus enormes manos enguantadas se movían alegremente cuando hablaba, y su vestimenta negra se perdía en algún punto del piso, donde deberían estar sus pies. La propia máscara de calavera que usaba gesticulaba según el tono de su voz.

Se quedó mirándolo con la boca abierta de forma tan insistente, que al parecer atrajo su mirada.

—Oh~ parece que el pequeño ya despertó~— Comentó alegremente, haciendo que la otra también lo volteara a ver, algo molesta.

Soul por un momento observó los ojos de la muchacha. Ahora ambos mantenían esa tonalidad verde jade.

—Sigo insistiendo en que es peligroso dejarlo así como si nada— Habló la chica al enmascarado, señalando al encadenado acusadoramente con un dedo. —Lo traje precisamente para que le borren la memoria, de otro modo créeme que lo habría matado tan pronto me lo topé.

Bien, eso no sólo lo asustó un poco, sino que lo molestó. ¿Quién se creía ella para tratarlo de esa forma? Lo trataba casi como si fuera un objeto. Claro, está bien, ella era la "chica de la guadaña", pero una alucinación debía de tener sus límites.

—No exageres, Maka-chan~— Intentó calmarla el otro. —Créeme que es mala idea borrarle la memoria ahora. Además, en algún momento iba a tener que enterarse de esto.

El peliblanco arqueó una ceja ante aquello, pero antes de emitir algún sonido, la rubia volvió a captar su atención.

La tal Maka fulminó con la mirada al enmascarado.

—Debieron de haberle dicho mucho antes, fue molesto tener que darle esas explicaciones a los Cazadores principiantes que me acompañaron— Le reclamó. —Y yo que pensaba que por lo menos me dejarías comérmelo…— Murmuró muy por lo bajo, pero eso no evitó que llegar a oídos del muchacho.

—¡¿De qué demonios se trata todo esto?— Bramó cuando finalmente pudo hacer que le saliera la voz. Trató de incorporarse, pero las cadenas entorpecieron enormemente su movimiento y cayó de cara al suelo.

—Tú no te metas, pequeño gusano— Le reclamó tan o más molesta que antes, haciendo que el otro sujeto se viera obligado a intervenir.

—Vamos, Maka-chan~ no seas mala con él.

—¡Pero Shinigami!— Protestó ella una vez más, al parecer, tragándose el resto de lo que pretendía soltar.

Soul abrió los ojos de golpe al oír la palabra "Shinigami". Oh no, eso estaba muy mal. Primero las luciérnagas rojas, luego tipos encapuchados y enmascarados que matan gente y ahora un Shinigami. Genial, ahora estaba seguro de que ni drogado podría imaginar tantos disparates. ¿Qué rayos fue lo último que había consumido para soñar todo eso?

El Dios de la muerte volteó a ver al chico una vez más.

—No te preocupes, Soul-kun~ no te haremos nada malo— Le aseguró para calmarlo.

El aludido parpadeó ahora confundido antes de incorporarse.

—¿Cómo es que sabes mi nombre?— Luego sacudió la cabeza, como si hubiera hecho una pregunta estúpida. —Qué digo… con todo lo que acaba de pasar ya no me extraña que mis alucinaciones sepan mi nombre…— Corrigió ahora para él mismo.

—¿Alucinaciones?— Maka enarcó una ceja, algo ofendida al parecer.

—Lamento decepcionarte, Soul-kun, pero somos tan reales como esas cadenas que te sujetan ahora mismo— Shinigami señaló las cadenas con uno de sus enormes dedos.

Él por otro lado guardó un rato de silencio, para luego reír nerviosamente.

—Sí, sí, lo que digan… ahora, si fueran tan amables, ¿Quieren decirme qué tipo de droga o sustancia hace que alucine con todo esto?— Observó algo divertido el lugar, notando ahora las delgadas cruces incrustadas en el suelo a modo de tumbas.

Claro está, no vio venir ese golpe por parte de Maka.

—¡Oye…!— Iba a quejarse tan pronto captó lo que sucedió, pero ella lo interrumpió.

—Duele, ¿verdad?— Continuó tronándose los nudillos y mirándolo de forma amenazante. —¿Te sigue pareciendo una alucinación?

Y sólo en ese instante, Soul cayó en cuenta de lo sucedido, de lo que lo rodeaba, de esa realidad… de esa extraña y absurda realidad.

Sus orbes rojos pronto quedaron reducidos a un par de pequeños puntitos, al tiempo que sus ojos se abrieron de par en par. Intentó retroceder por instinto, comenzando a hiperventilar cuando su mirada volvió a recorrer todo el lugar. Negó con la cabeza unas cuantas veces, como queriendo evitar creer en la existencia todo aquello.

Maka por otro lado se limitó a suspirar con desgano antes de voltearse y señalar al chico con un dedo. Observó al otro.

—¿Piensas dejarlo así? Míralo, ya lo traumaste— Volvió a reclamar. —Insisto en que es mejor borrarle la memoria.

El enmascarado soltó un suspiro y pareció pensárselo.

—No lo sé… mejor dejemos que lo decida Stein-kun cuando venga.

Soul pareció salir un poco de aquél estado en el que se encontraba para mirar de inmediato al Dios de la muerte.

—¿Qué tiene que ver mi padre con todo esto?— Su pregunta estaba cargada con un tono extremadamente alterado, pero poco le importó si se veía o no cool en esos momentos.

Shinigami pareció meditar sus palabras. Soltó un suspiro.

—Mejor que lo explique él— Miró ahora a la chica. —Maka-chan, ellos vienen en camino, ¿Podrías vigilarlo mientras tanto?

La rubia hizo una mueca de fastidio, pero finalmente suspiró resignada.

—Bien… pero recuerda, esto te costará caro— Le advirtió con el mismo fastidio, antes de jalar de la cadena y comenzar a caminar hacia la salida.

Él estaba a punto de reclamar, cuando fue arrastrado por el suelo sin mucho cuidado, sintiéndose inevitablemente como si fuera un mísero costal de papas o algo similar para recibir ese trato. Un nuevo intento de reclamo le surgió en la garganta, por lo que trató de incorporarse un poco para mirarla, pero al hacerlo se percató del peculiar y escalofriante diseño del lugar. Ahora se encontraban atravesando un pasillo de guillotinas, cuyas hojas se alzaban amenazantes sobre ellos. Sentía que en cualquier momento una de ellas caería y lo partiría en dos.

—Más te vale comportarte en público, o te juro que te arrepentirás— Le advirtió ella de un momento a otro, sin mirarlo siquiera.

Por su propia seguridad, se tragó su orgullo y sus quejas. Algo le decía que ella iba enserio. La aterradora vista de guillotinas fue reemplazada por lámparas comunes y corrientes y un distinto color en el techo, como un amarillo cremoso, y allí notó que habían salido de ese pasillo para ingresar a otro sector. Sintió un gran alivio recorrerlo al ya no verse amenazado por objetos punzocortantes, pero tampoco podía relajarse del todo teniendo en cuenta que estaba siendo arrastrado por una loca que tenía en su poder una afilada guadaña.

Si antes la había catalogado como un ángel, ahora estaba seguro. Era un demonio, el más perverso de todos.

Por los alrededores casi no había gente, y los pocos jóvenes que se encontraban allí miraban un tanto curiosos la escena, para luego volver a platicar como si se tratara de lo más normal del mundo. ¡¿Qué rayos les sucedía? ¡¿Cómo podían ser tan malditos y quedarse viendo como si nada a una peligrosa y malhumorada loca arrastrando a alguien con unas cadenas?

No, definitivamente NO había forma de que eso fuera real, no le importaba si el golpe anterior le había dolido o no, aquello era un infinito disparate propio de un loco de remate.

Iba a gritar, cuando de un momento a otro, notó a un peculiar muchachito de cabello rubio y ojos claros. Llevaba una camisa blanca abierta en los primeros y últimos botones, junto con una corbata negra, además de unos pantalones púrpura. Lo reconoció al instante, y por un momento estuvo a punto de desbordar felicidad al reconocer a alguien en aquél manicomio.

Antes de poder decir algo o gritar por ayuda, el chico divisó a Maka y de inmediato sonrió y corrió hacia ella.

—¡Ma…!— Se trabó un instante y observó a la gente, para luego sacudir con la cabeza, como si se reprochara algo mentalmente antes de continuar. —¡Maka!— Articuló finalmente.

La aludida alzó la vista, saliendo de sus cavilaciones mentales para atender al llamado y toparse inesperadamente con él.

—¡Hero!— Exclamó repentinamente contenta, recibiendo gustosa su abrazo y devolviéndoselo al instante, sin importar si jalaba más o no de aquella cadena que torturaba al albino. —¿Cómo te fue en la misión?— Preguntó sin perder su amable y alegre sonrisa.

—¡Excelente! Pateé unos cuantos traseros fantasmas y…— Se interrumpió cuando centró su vista en el encadenado. —¿Soul?

Tan pronto oyó su nombre y se recuperó un poco del repentino mareo que le produjeron las sacudidas violentas de las cadenas, vio la oportunidad perfecta para intentar librarse de aquello.

—¡Hero! Qué bueno verte ¡¿Cómo es que estás tan calmado? ¡Este lugar es un manicomio y esta loca me piensa matar! ¡Ayúdame y corre!

Maka perdió la sonrisa para cambiarla por una mueca irritada y descontenta tan pronto volvió a centrar su vista en el dueño de los ojos rojos.

—Te dije que te comportaras, pequeño gusano— Le reclamó, amenazando con darle otro puñetazo. —¿Lo conoces?— Preguntó ahora al rubio, pero sin dejar de mirar a Soul.

Hero soltó una risa un tanto nerviosa antes de llevar una mano hacia la parte trasera de su cabeza.

—Pues… sí, es compañero mío de la academia a la que asisto— Explicó brevemente, enviándole una mirada de disculpa al muchacho, como diciéndole que no podía hacer mucho por él.

—Hmmm…— Murmuró ella en respuesta, algo pensativa, pero igual de disgustada. Tras un suspiro, volvió a mirar al rubio, cambiando su expresión a una alegre sonrisa como la anterior. —Como sea, luego me contarás los detalles de tu misión, de momento tengo que encargarme de esta cosa y no quiero que gente indeseada escuche nuestra conversación— Comentó de lo más fresca.

—¡Oye, maldita plana, sigo aquí!— Bramó molesto, comenzando a moverse desesperadamente como un pez fuera del agua al hallarse encadenado todavía.

Hero tragó grueso y retrocedió unos pasos, sabiendo lo que venía, y Maka no tardó en tirar de la cadena y azotarlo contra una de las paredes, dejando un cráter a causa del fuerte impacto. El cuerpo de Soul cayó al suelo como si fuese una muñeca de trapo, sintiendo un horrendo dolor en toda la espalda y sin poder moverse luego de semejante golpe.

La rubia continuaba molesta, se le notaba en la cara, por lo que el otro muchacho se vio obligado a meterse en medio para evitar que su pobre compañero de clases terminara molido a golpes e internado en el hospital.

—Maka… creo que ya es suficiente. No lo volverá a hacer— La miró con ojos algo suplicantes, la debilidad de ella.

Y acertó, ella no resistió esa mirada y soltó un suspiro, bajando la guardia y relajando su cuerpo para cruzarse de brazos.

—De acuerdo, pero la próxima vez sí lo mato…— Observó a ambos lados, notando que ya no había gente allí, y entonces agregó en voz baja: —Me lo comeré… no importa lo que diga Shinigami…

A pesar de encontrarse en aquél estado semiinconsciente, se estremeció ante aquello, regresando un poco a la realidad, sólo para sentir con más intensidad del dolor que inundaba toda su espalda y la parte trasera de su cabeza. Sintió que se le cortó la respiración por el dolor, y Hero lo ayudó a incorporarse un poco, retirándole ligeramente las cadenas para que pudiera respirar mejor.

Miró a Maka por unos momentos y se lo pensó un rato, para finalmente quitarle del todo las cadenas. Sabía que a él no le diría nada, y en efecto, así fue. Como único reproche, obtuvo una mirada reprobatoria por su parte, pero tras un suspiro se lo perdonó y continuó caminando delante de ellos. El rubio pasó uno de los brazos de su compañero albino por detrás de su cuello para ayudarlo a ponerse de pie y avanzar, siguiendo a la otra.

—¿Todavía te cuesta respirar?— Inquirió con amabilidad. De verdad que sentía lástima por él, pero se lo había buscado.

Soul todavía no podía articular palabra sin toser o necesitar inhalar desesperadamente para respirar, por lo que asintió a pesar de lo evidente, tratando de caminar y dejándose ayudar.

—Bueno… no puedo decir que no fue tu culpa porque sí la provocaste— Continuó, mirando a la muchacha, que se encargaba de marcar el camino, por más que él ya se hiciera una idea de a dónde lo llevaría. —Maka puede dar miedo a veces, en especial cuando está molesta, pero créeme que es adorable y muy amigable cuando está de buen humor— Trató de convencerlo, sin mucho éxito a juzgar por la mueca que hizo ante el comentario.

—Como sea…— Contestó con un poco de dificultad. —Dime de una maldita vez…— Hizo una pausa para tomar aire y continuar. —Qué rayos está sucediendo…— Claro que le hubiera preguntado por más, tenía miles de preguntas en mente, pero todavía no se recuperaba de ese brutal ataque, y sus pulmones recién comenzaban a permitirle respirar un poco mejor.

Hero hizo una mueca, pensándoselo un poco y mirando una vez más hacia la muchacha, quien los guiaba ahora por aquél tan conocido pasillo que comunicaba con las habitaciones.

—No creo que sea precisamente yo el que deba hablarte de esto… mejor cuéntame tú lo que sucedió para que llegaras aquí y… bueno, para que Maka te amarrara. Así tendré una idea de cómo explicarte.

Soltó un suspiro. Era una larga explicación como para contarla ahora y en el estado en que se encontraba, pero haría un esfuerzo. Lo que sea para tener medianamente una razón lógica para todos esos sucesos extraños y anormales.

—Estaba saliendo de la biblioteca cuando… oí unos gritos…— En lo que él pausaba para respirar, su compañero asentía atento con la cabeza. —Luego aparecieron unos sujetos encapuchados que rodearon a una chica… y de entre ellos salió esa bestia— La señaló con un ademán de la cabeza y el ceño fruncido. —Y la mató… después no sé qué me hizo y desperté aquí. Y todo se volvió extremadamente extraño.

—Hmmm… encapuchados…— Se quedó pensando principalmente en esa parte del relato, tomándose lo demás como si fuera lo más normal del mundo. —Oh, sí, lo había olvidado— Recordó de pronto. —Hoy Maka iba a entrenar a los nuevos reclutas, de seguro eran ellos— Explicó brevemente. —Normalmente sólo vamos en equipos de dos o tres, o a veces basta con uno solo.

Soul le reprochó con la mirada.

—Eso no contesta mi pregunta…

—No te molestes, Hero, es un imbécil con pocas neuronas, se le nota en la cara— Interrumpió la voz todavía molesta de la chica, abriendo una de las puertas del pasillo y volteándose para verlos y hacerle un ademán al muchacho para que ingresara. —Por más que se lo expliques con dibujitos, dudo que entienda.

El muchacho de pelo rubio hizo caso y entró ayudando al otro, riendo nerviosamente y lamentándose en su mente por su compañero. De verdad que el pobre había tenido la mala suerte de topársela precisamente ese día, con aquél terrible humor. Supuso que estaba en su período o algo…

… Hizo una corrección mental y comprobó que efectivamente estaba en su período al ver cómo tomaba sin ningún cuidado al chico del hombro para arrebatárselo y arrojarlo descuidadamente sobre la cama. La conocía, y ese mal humor, sumado a la violencia hacia el género opuesto la delataba. Estaba en sus días.

—Ahora limítate a quedarte allí y no causes problemas, ¿quieres?— Prácticamente le gruñó, sin prestarle atención al quejido que soltó él al impactar contra la cama.

Y una vez más, Hero se alegró de ser él mismo y no cualquier otro hombre, o de lo contrario, sabía que sería otro objetivo de su furia femenina.

Soul trató de incorporarse a pesar del dolor, lanzándole una mirada fulminante a su captora, quien no tardó en desaparecer de su vista tras pasar por otra puerta.

—¿Alguien quiere explicarme de una maldita vez qué rayos sucede?— Pidió por segunda vez, ahora más molesto que alterado. Bien, por lo menos esa loca violenta de algo servía, pudo reemplazar el pánico que sentía momentos antes por una increíble molestia.

Hero se sentó a un lado de él en la cama, y Maka contestó, nuevamente sin mucha alegría en la voz, desde el otro lado de la puerta.

—Es una larga historia, algo complicada, pero si insistes…— Hizo una pausa, y a juzgar por los leves sonidos, el albino supuso que se estaba cambiando de ropa o algo. —Estás en Shibusen. Ni te molestes en buscarlo en el mapa de la ciudad porque estamos ubicados en otra dimensión, cercana a tu mundo.

Fantástico, otra vez comenzaba a sentir que entraría en un nuevo ataque de pánico, y ella iba y lo explicaba tan a la ligera.

—Maka… creo que lo estás confundiendo más…—Intervino el otro muchacho, mirando con cierta pena a su compañero de escuela. —Yo te explico— Le aclaró, intentando mantenerse lo más amable posible para calmarlo. —Primero pregunta específicamente lo que quieras saber, porque contarte todo implica empezar desde el principio y… es una historia realmente larga.

Tragó grueso, intentando calmarse un poco.

—¿Cómo rayos es eso de que estamos en otra dimensión? ¿Dónde se supone que estamos? ¿Cómo regreso a Londres?— Y sí, nuevamente se notaba la histeria en su voz.

—Bueno… en ese orden, estamos en Death City. Es un pequeño espacio que comunica el mundo de los humanos con lo que la mayoría conocen como "El Cielo" y "El Infierno". Aquí se llevan a cabo los juicios de las almas que serán llevadas a uno de esos dos mundos dependiendo su historial— Explicó brevemente y de la forma más simple posible. —Death City es principalmente una zona de residencia temporal para muchas almas y nada más, pero aquí se ubica el Shibusen, donde nos encontramos ahora. Vendría siendo algo así como una academia…— Se quedó pensando por unos momentos, tratando de hallar una explicación más fácil y resumida. —¿Has leído Harry Potter?

—¿Son magos?— Preguntó ahora más escéptico que sorprendido, a lo que el otro rió un poco.

—No, no somos magos, pero es algo parecido… Con respecto a la academia, ya que es una "escuela para cazadores". Los alumnos principalmente son humanos especiales, capaces de detectar fenómenos sobrenaturales que pasan desapercibidos para los demás en nuestro mundo.

—¿Fenómenos sobrenaturales?— Arqueó una ceja. —¿Te refieres a fantasmas y eso?... espera, ¿Significa que lo de antes tampoco podrían haberlo visto humanos normales?

—No seas idiota— Contestó ahora la voz femenina desde detrás de la otra puerta, antes de ser abierta.

El vapor comenzó a escaparse y difuminarse de allí dentro, dando paso a la muchacha que salía secándose el cabello suelto, ahora con una simple blusa blanca y una minifalda roja a cuadros, algo más casual. Caminó descalza hasta encontrar un par de medias y ponérselas.

—Lo que viste fue por mero accidente. Cualquier humano común y corriente habría podido vernos, y al Kishin también, porque había tomado forma humana— Agregó, dejando la toalla sobre una silla.

Soul volvió a fruncir el ceño.

—¿Y qué se supone que es un "Kishin"?— Inquirió, un poco más a la defensiva por culpa de ella.

—Los Kishins son los Fantasmas más poderosos en la escala, ya que son esencias oscuras, influenciadas por el Rey Kishin, o como ustedes lo llaman, Satanás, y por ende son más parecidos a un demonio— Explicó el rubio antes de que la otra lo hiciera, intentando prevenir otra disputa entre ellos.

—¿Fantasmas?— Palideció un poco. No era algo de lo cual enorgullecerse precisamente, y mucho menos al considerarse un tipo "cool" como él, pero desde que era pequeño les había temido.

Maka despedazó sin darse cuenta el peine que tenía en la mano. La sacaba de quicio el tener que estar dándole explicaciones a un pequeño mocoso que ni siquiera era aprendiz, sino un intruso. Un intruso que le había arruinado la fabulosa demostración de hacía unos momentos atrás frente a los otros principiantes y que tras de eso no paraba de sacarla de las casillas cuando estaba en su período. Debía agradecer que Hero estuviera allí, o de lo contrario, ya lo habría decapitado.

—Somos Caza-Fantasmas, pero en realidad no nos limitamos sólo a esa área. Hay muchos otros seres sobrenaturales causando disturbios en el mundo humano y es el trabajo del Shibusen mantenerlos bajo control, pero los Fantasmas son los más problemáticos y abundantes, ya que son fácilmente influenciados por el Rey Kishin— Él más bien parecía emocionado y contento por compartir sus conocimientos con el "nuevo", ya que si Maka no lo corregía, significaba que estaba haciendo bien su trabajo.

Ella por otro lado parecía más ocupada buscando algo en su escritorio. Sacó finalmente dos cintillas para amarrarse el cabello en dos coletas, y luego dirigirse al baño una vez más.

Ya un poco más calmado con las "explicaciones", miró una vez más al rubio.

—¿Y qué se supone que harán conmigo?— Preguntó un tanto desconfiado.

—En condiciones normales, cuando cometemos un error y nos dejamos ver por algún humano, se lo trae aquí para que Shinigami le borre la memoria— Esta vez la respuesta se la dio ella. Por lo menos parecía haber disipado un poco de su enojo, ya que por el tono de su voz, no parecía estar tan a la defensiva. —Pero como tu caso es especial, estamos esperando a que lleguen los demás para que se reúnan con él y decidan qué harán contigo.

—¿Cómo que mi caso es especial?— Frunció un poco el ceño. —Yo nunca he visto ningún ser sobrenatural o algo parecido— Aclaró, y según lo que le contó el otro, en ese caso él era un "humano normal" y no había razón para retenerlo allí.

—Tal vez, pero eres hijo de un importante miembro del Consejo del Shibusen, por lo tanto, en algún momento debías de enterarte de esto para seguir los pasos de tu padre— Volvió a contestarle la voz de Maka desde el baño.

Soul puso especial atención. Otra vez volvían a mencionar a su padre… sabía que no era precisamente el padre más normal del mundo, con esa obsesión suya de andar diseccionando cualquier ser vivo con el que se topara –sin contar las veces que trató de diseccionarlo a él- pero le costaba creer que él pudiera pertenecer a todo este embrollo, que por cierto, ni él mismo creía al cien por ciento.

Antes de poder decir algo, vio a Maka salir del baño y guardar un pequeño espejo en el bolsillo de su falda.

—Vamos, Shinigami te convocó a ti también a la reunión— Habló una vez más con su tono firme, para luego tomarlo del cuello de la camisa y sin esperar respuesta por su parte, arrastrarlo fuera del cuarto.

CONTINUARÁ…


Y eso ha sido todo por ahora. ¿Qué les parece ahora que ya vamos entrando un poco en la trama? Espero que les guste este fic, pues considero que será uno de los mejores que he escrito, y ya tengo hecho hasta el capítulo 14... sí, estoy de lo más inyectada con este.

En fin, cualquier comentario, de verdad que les estaría agradecida si me lo comunican, así sé si estoy haciendo bien o no mi trabajo.

¡Nos leemos!~

Kmi-nyan~

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