Hi hi, nice people~
Les dejo aquí la continuación de este loco y nuevo fic. Espero que les guste. Oh, y al final del cap viene un aviso importante.
3. Fantasma inusual
Lo siguiente que supo, fue que se encontraba atrapado en uno de los fuertes y algo exagerados abrazos de aquella mujer rubia, quien no dejaba de zarandearlo de un lado a otro lloriqueando.
—¡M-mamá, estoy bien!— Logró articular tan pronto la mujer del parche en el ojo aflojó su agarre y le permitió volver a respirar.
Una mujer de cabello corto y oscuro, con gafas, le alcanzó a esta un pañuelo una vez hubo soltado al menor.
Stein y Maka observaban un poco apartados el "espectáculo", para luego voltearse y mirar frente a frente al Shinigami. Ambos rostros, serios y algo neutros, le exigían al enmascarado una pronta explicación, además de un llamado al orden para dar inicio a la reunión.
El Dios de la muerte finalmente pareció captar el significado más que evidente de sus dos penetrantes miradas, por lo que tras un ligero carraspeo, palmeó sus enormes manos para llamar la atención y silenciar la Death Room.
Marie, ya más calmada y con una amable sonrisa en el rostro, tomó a su "pequeño bebé" por los hombros para así encaminarlo junto a los otros dos y acercarlo al espejo.
En ese momento, Soul se sintió nuevamente como un niño pequeño, seguro entre los brazos de su madre. Ya no estaba nervioso como antes, porque ambos estaban allí, y fue la primera vez en mucho tiempo que realmente tuvo unas intensas ganas de abrazarlos sin importarle las miradas de todos… pero no, no lo haría. Se limitó a simplemente observar atento al enmascarado a través del espejo.
—Bien, debido a un pequeño incidente, nos vimos obligados a arrastrar a Soul-kun a este mundo antes de lo previsto— Comenzó a hablar el enmascarado, sin mucha seriedad realmente. —Supongo que Maka-chan ya le habrá explicado brevemente de qué se trata todo esto, ¿no es así?— Miró ahora a la muchacha, quien asintió levemente. —En ese caso, ¡Bienvenido a Shibusen, Soul-kun!— Exclamó alegre, saliendo de un momento a otro del espejo y sobresaltando al aludido. —A partir de ahora trabajarás con nosotros.
Soul inconscientemente se aferró a los brazos de su madre, que lo rodeaban por el cuello. Miró con cierta desconfianza al enmascarado antes de contestar.
—Están bromeando…— Espetó por lo bajo, completamente incrédulo. —Apenas logré entender algo ¿y ya me piden que "trabaje" con ustedes? No gracias, no me inspiran mucha confianza.
—Lamento decepcionarte, Soul— Esta vez habló la calmada y algo desganada voz de Stein, quien volteó ligeramente a verlo. Con una mano tomó el cigarro para exhalar el humo, y la otra la mantenía guardada en el bolsillo de su pantalón. —Pero no te estamos dando opciones. Lo vas a hacer— Sentenció autoritario.
El albino arrugó un poco el entrecejo y buscó la mirada de su madre, queriendo escuchar por lo menos a alguien que lo defendiera y apoyara.
—Lo siento, cariño— Susurró ella con la misma sonrisa delicada. —Era sólo cuestión de tiempo para que entraras en este mundo y siguieras los pasos de tu padre. Simplemente sucedió… un poco antes de lo planeado, y no precisamente de la mejor manera— Le acarició un poco los cabellos para calmarlo un poco.
—¿Y entonces por qué nunca me hablaron sobre esto?— Inquirió repentinamente molesto, pero aún así sin oponer resistencia a los mimos de su madre.
—Queríamos que disfrutaras de tu vida como cualquier otro chico normal antes de que te vieras envuelto en todo esto— Contestó el científico de cabello gris.
—En fin, la razón de la reunión no era para continuar explicándote lo que pronto… o eso espero, comprenderás, sino para tomar una decisión sobre tu futuro~— Recordó casualmente el Shinigami, haciendo que las miradas de todos los presentes volvieran a centrarse sobre él. —Pero como puedo ver, no tienen intención alguna de borrarle la memoria y esperar hasta que cumpla la mayoría de edad para que comience el entrenamiento, ¿verdad?— Ladeó un poco la cabeza, de forma divertida.
—No creo necesario esperar tanto— Stein tomó la palabra, mirando de reojo a su hijo. —Ya está lo suficientemente mayor como para iniciarse como un Cazador Neófito.
Nuevamente confundido y por milésima vez en el día, Soul enarcó una ceja.
—Es el nombre oficial que se les da a los nuevos reclutas que terminan su entrenamiento y son aprobados por Shinigami-sama para erradicar a los Kishins— Acotó la mujer pelinegra, acomodándose las gafas, probablemente para parecer más intelectual.
—Tal cual como lo ha dicho Azusa-chan~— Secundó el Dios de la muerte, haciendo nuevamente ademanes graciosos con sus enormes manos. —Por ello es importante que comiences cuanto antes con tu entrenamiento.
Aquello no le agradaba del todo, otra vez tuvo ese mal presentimiento, y la mirada fija y escudriñadora de la tal Azusa se le clavaba como agujas en el cuerpo, por más que tratara de ignorarla. Sin duda, el sentir esa segunda mirada penetrante y algo molesta de Maka tampoco lo ayudó mucho. Se sentía como un pequeño animal acorralado, rodeado de salvajes fieras.
—Maka-chan se encargará de entrenarte— Sentenció el Shinigami, haciendo que muchos se quedaran con la boca abierta, en especial la aludida y la otra rubia.
Marie se apresuró a apretar el agarre de Soul.
—Pero Shinigami-sama… ¿No es un poco arriesgado?— Inquirió con notoria preocupación.
—Lo mismo digo. No puedo entrenarlo, a menos de que quieras que termine matándolo por accidente, claro…— Agregó la propiamente dicha, no muy contenta con la decisión del enmascarado.
—Es la única forma para que termine en menos tiempo su entrenamiento— Se excusó con un sobreactuado pesar. —De cualquier forma, sólo intenta moderarte un poco~
Un escalofrío recorrió al muchacho, y de repente le entraron ganas de gritarle un "¡No te lo tomes tan a la ligera!", pero se mordió la lengua y no emitió sonido alguno. Algo le decía que se metería en serios problemas de haber gritado aquello. Con cierto disimulo, observó a la pequeña fiera rubia y volvió a tragar grueso. Luego de haber comprobado su fuerza monstruosa cuando lo azotó contra aquella pared, estaba seguro de que en efecto, ella sí podría matarlo, de lo único que dudaba era de ese último "por accidente".
—Si nadie tiene más nada que decir, pueden retirarse~— Dio por finalizada la reunión el enmascarado, con la misma poca –o casi nula- seriedad que había mantenido durante todo el rato. —Oh, pero Stein-kun y Marie-chan tendrán que quedarse un momento para hablar en privado.
Ambos se miraron de reojo. Sabían perfectamente a lo que se refería, y tanto Maka como Azusa clavaron de inmediato sus miradas sobre ellos, queriendo descifrar lo que pasaba por sus mentes.
La habitación comenzó a desocuparse, y justo cuando la muchacha rubia retiró su vista de Stein para dar un paso hacia la salida, la voz del Dios de la muerte la interrumpió.
—Oh, y Maka-chan~— Llamó de un momento a otro, haciendo que ella se volteara para verlo. —Te sugeriría que comiences el entrenamiento cuanto antes.
Ella entrecerró los ojos y se mordió la lengua para no responderle nada muy "inapropiado", tomando en cuenta que aún había gente allí. Dio media vuelta y continuó su camino, con el ceño fruncido en una clara muestra de fastidio, aderezado con sus pasos pesados que le quitaban la duda a cualquiera que la viera.
Decir que estaba molesta era poco. ¿Cómo se atrevía a pedirle eso? No podía arriesgarse a que un pequeño mocoso como él la descubriera, ya bastante tenía con el personal docente que sí estaba autorizado para saber "aquello", sin contar que Stein lo había descubierto mucho antes y también fuera de los planes. No permitiría que sucediera una vez más, y mucho menos si se trataba de él.
—Vaya, puedo ver que esta vez perdiste la batalla, ¿eh?
Maka se detuvo algo sorprendida al oír aquella voz masculina tan familiar. Ladeó el rostro para, en efecto, topárselo. Se encontraba recargado "simétricamente" contra una de las paredes, de brazos cruzados y observándola con esos serios y precisos ojos ambarinos.
—No sabía que habías regresado— Comentó casual a modo de saludo, ignorando el comentario anterior. Había relajado un poco sus facciones al verlo.
—Acabo de llegar. Mi padre me llamó de emergencia— Comentó brevemente, soltando a propósito apenas un poco más de información de la necesaria, pero menos de lo suficiente, sabiendo lo mucho que a ella le fastidiaba aquello.
Y en efecto, pudo ver como Maka fruncía levemente el ceño al procesar sus palabras. Si lo había llamado de emergencia, significaba que realmente había pasado algo serio, algo que sin duda ella necesitaba saber. Frunció más el ceño ante ese último pensamiento.
—¿Serías tan amable de explicarme la situación?— Inquirió, colocando sus brazos a cada lado de la cintura.
—Lo siento, sabes que no puedo hablar a menos de que mi padre me de permiso— Se excusó hábilmente. —Pero tan pronto se me permita, te daré todos los detalles que quieras— Agregó un poco más amigable. —Si me disculpas, es hora de mi reunión— Para finalizar, hizo una muy leve reverencia antes de dirigirse a paso tranquilo hacia la Death Room, donde lo esperaban Marie y Stein para comenzar la reunión.
Se cruzó al mismo tiempo con Azusa, que por otro lado mantenía la vista firmemente clavada en Maka hasta que finalmente llegó a su lado.
—Tampoco confías en el chico, ¿ah?— Susurró lo suficientemente bajo como para que sólo ella pudiera oírla, con aquél tono inmutable que siempre empleaba.
—¿Cómo hacerlo?... hay muchas cosas que no concuerdan con respecto a él— Contestó del mismo modo, sin moverse de su sitio. —Y de ningún modo estaré satisfecha hasta saber qué hay detrás de todo esto.
Mientras la mujer de cabello negro terminaba de pasar al lado suyo, soltó unas últimas palabras para finalizar su disimulada plática.
—En ese caso, tienes mi apoyo, Albarn…— Las palabras se desvanecieron en el aire, junto a su caminar calmado y elegante que la hacía desaparecer a ella de la misma manera por el oscuro pasillo.
Ella se quedó allí, de pie, viendo cómo el albino salía del lugar y acto seguido, las enormes puertas dobles se cerraron para evitar el posible escape de cualquier palabra dicha allí dentro.
Hero le lanzó una lata que él de inmediato atrapó. Observó el envase azul que decía con letras graciosamente decoradas con formas calavericas "Death-Coffee". Vaya nombre para un café…
El rubio rió un poco ante su expresión.
—Deberás acostumbrarte, estamos en Death City después de todo. Aquí casi todo lleva delante un "Death"— Comentó divertido, abriendo su propia lata de café frío para luego ir a sentarse a un lado de él en la cama.
Soul suspiró, limitándose a abrir la lata y beber un poco. Por lo menos tenía un sabor interesante, era algo que sin duda jamás había probado en… "su mundo".
—No sabes cuánto me alegra haber encontrado a un conocido— Volvió a comentar. —De no haberte aparecido, quién sabe, probablemente me tendrían amarrado a una cama del manicomio… o quizá aquí sería el "Death-manicomio"— Agregó a modo de broma, haciendo reír un poco al otro.
—Si ya estás de humor para bromear, debo suponer que tu estado psicológico no está tan mal como al principio.
Soul asintió ligeramente, volviendo a beber el café y pasando sus ojos por toda la habitación para distraerse. El cuarto de Hero estaba pintado completamente de azul. Las paredes eran celestes, las cortinas con una tonalidad más clara. La colcha de la cama y la funda de la almohada eran del mismo turquesa de sus ojos, y las cerámicas claras del piso estaban casi en su totalidad cubiertas por una alfombra azul oscuro. Incluso en algunos muebles predominaba ese color. La pantalla plana podía ser negra, pero los controles del videojuego eran celestes.
—Deberás presentarme a tu decorador de interiores— Comentó algo divertido, terminando de inspeccionar con la vista el cuarto.
Su rubio amigo volvió a sonreír.
—Mi madre se encargó de decorarlo. Tiene un gran estilo de decoración— Comentó con una pequeña sonrisa.
Se lo pensó por unos momentos en ese pequeño rato de silencio que se formó al encontrarse ambos ocupados bebiendo café. Hacía mucho tiempo ya que tenía la pregunta rondando por la cabeza, pero siempre que estaba a punto de preguntarle, algo pasaba y se le iba la oportunidad.
—Por cierto— Comenzó diciendo. —¿Cómo fue que llegaste aquí?— Preguntó finalmente. —Me refiero a cómo descubriste todo esto…
Hero pareció atragantarse un poco con la bebida, viéndose obligado a darse pequeños golpes en el pecho para pasar el trago y poder respirar. Tan pronto el aire le volvió a llegar a los pulmones le envió una mirada junto con una sonrisa un tanto nerviosa, a juzgar por la forma en la que el otro se le quedó viendo.
—Es… es una larga historia— Contestó sin más, poniéndose de pie para tirar la lata vacía al pequeño basurero –también celeste- del cuarto, dejando una indirecta evasiva sobre el tema. —Oh, ahora que lo pienso…— Comentó repentinamente animado, volteándose para verlo. —Todavía no te han llevado a recorrer el Shibusen, ¿verdad?— Cambió hábilmente de tema.
El peliblanco decidió no prestarle mayor importancia al otro asunto. Se limitó a encestar la lata desde su lugar, para luego ponerse de pie.
—No, apenas conozco el pasillo, el corredor de las guillotinas, tu cuarto, el de la fiera, y la… ¿Death Room?— Hizo memoria para recordar la estancia de las nubes flotantes.
—Entonces seré tu guía. Te mostraré el resto, ¡Te encantará!— Asintió con gran entusiasmo, antes de dar media vuelta y abrir la puerta para salir del cuarto.
Soul sonrió ligeramente de forma torcida al ver la emoción del otro, parecía un niño pequeño en una tienda de dulces. Lo siguió con las manos guardadas en los bolsillos para adoptar una imagen un poco más cool. Ahora que lo pensaba, nunca había hablado mucho con Hero, ya que él siempre se veía como el típico niño tímido y solitario, pero de haber sabido que en realidad era todo lo contrario, se le habría acercado desde el primer día.
El rubio caminaba al lado de él, guiándolo y señalando cada parte para posteriormente explicarle, a lo que él asentía. Le mostró los pasillos y los diferentes corredores para que no se perdiera, pues para alguien nuevo aquella enorme academia simulaba ser un laberinto. Conoció el sector de las habitaciones de los hombres, acabando de salir de allí, y con un ademán de la mano le mostró el sector de las chicas. Reconoció un poco el camino, ya que recordaba perfectamente el ser arrastrado por los corredores y posteriormente el ser ayudado hasta llegar al cuarto de la pequeña fiera.
Lo siguió escaleras abajo, sin perder la oportunidad de echar un vistazo por los enormes ventanales que comunicaban con el exterior y dejaban ver un poco de las enormes y anormales velas que adornaban la fachada, con su inextinguible flama.
—Es una estructura de muchos pisos, por lo que si te cansas mucho, siempre tendrás algún elevador disponible— Acotó sin perder la sonrisa al ir por la mitad de las escaleras.
Soul volvió a asentir, perdiéndose en las apariencias de los "alumnos". Ciertamente, no paraba de encontrar gente extraña. Tanto por los peinados extravagantes como por las armas que cargaban. Algunos pasaban por allí con la ropa un tanto ensangrentada, probablemente regresando de alguna de esas misiones que tanto había oído hablar de la boca de su guía.
—Este de aquí es el tablero de misiones— Señaló de pasada un extenso tablero con millones de afiches en blanco y negro, anunciando avistamientos de seres sobrenaturales y adjuntando alguna que otra aterradora imagen.
Lo siguió unos pocos escalones abajo hasta llegar a lo que le pareció ser el restaurante más grande y "lujoso" que hubiera visto alguna vez en la vida. Era inmenso, estaba seguro de que la academia entera podría entrar allí al mismo tiempo.
—Esta es la cafetería. Normalmente estaría un poco más llena, pero como ya pasó la hora del almuerzo queda poca gente— Señaló ahora, avanzando hacia una pequeña barra/mostrador donde un sujeto con un delantal blanco limpiaba unos vasos.
Soul lo siguió y se sentó junto a él en uno de los banquitos dorados acolchados con terciopelo rojo.
—¡Hero! Qué bueno verte por aquí, pensé que te saltarías el almuerzo— Comentó el sujeto con una sonrisa amable que dejó al peliblanco algo sorprendido. Ciertamente, se veía bastante… normal como para ser cierto.
El aludido rió un poco y volvió a colocar una mano detrás de su cabeza de forma un tanto nerviosa.
—Lo sé, lo que pasa es que estamos un poco ocupados y mi reloj interno todavía tiene el horario de Madrid, así que aún no me da hambre— Se excusó brevemente. —Pero te acepto un café, he querido uno caliente desde que llegué.
El sujeto levantó el pulgar con entusiasmo, casi como si hubiera estado esperando esa petición.
—Enseguida, ¿Preparo otro para tu amigo?— Observó al chico de ojos rojos, quien se lo pensó por un momento para luego asentir. —Excelente, salen dos bien cargados— Avisó, antes de dejar uno de los vasos que limpiaba junto a otros cuantos bajo la pequeña mesa de su lado del mostrador y así perderse en la cocina.
—Él es Joe Buttataki, el mayor experto en café de toda Death City, te encantarán las maravillas que hace con el café— Aseguró contento el rubio.
—Oh…— Murmuró en respuesta, sin hallar muy bien qué decir al encontrarse todavía tan disperso observando el enorme lugar.
En menos de lo que se hubiera esperado, Joe regresó con dos humeantes tazas de oscuro café.
—¿Nuevo recluta?— Volvió a hacer conversación tras dejarles sus respectivas órdenes, recargándose un poco en la barra para observar con más detalle a Soul.
—Sí, llegó apenas ayer y todavía está un poco perdido— Asintió Hero, soplando un poco su café para poder beberlo.
—Oh, ya veo… Y dime, ¿Qué te trae por aquí?— Le preguntó ahora más específicamente a él.
—Amm…— Soul tomó una cuchara y revolvió un poco el café. —La verdad, vine por accidente… pero resulta que de alguna forma u otra ya estaba "predestinada" mi llegada— Agregó un tanto pensativo, más para él mismo.
—Es el hijo de Stein y Marie— Acotó el rubio con la lengua afuera y una mueca tras haberse quemado.
—¡Oh, me lo hubieras dicho antes!— Exclamó el hombre con gran entusiasmo. —En ese caso, el café corre por cuenta de la casa.
Algo perplejo, Soul agradeció el gesto.
—Parece que mis padres son muy conocidos por aquí…— Le comentó a su compañero a modo de indagación. Quería más explicaciones.
—Sí lo son— Contestó, sin rendirse todavía a esperar que su bebida se enfriara un poco para tomarla. —Stein además de ser un importante miembro del Consejo, es uno de los mejores profesores del Shibusen— Explicó brevemente, comenzando a beber por cucharadas el café. —Y Marie es…-
Un repentino y estridente ruido interrumpió sus palabras, sobresaltando al chico de cabello blanco y haciendo que ambos se voltearan para ver qué era ese escándalo.
Soul no pudo evitar abrir los ojos como platos y dislocarse la mandíbula cuando vio la escena.
En el centro del comedor, una larga mesa había sido partida en dos, y en el suelo, en cada extremo, se encontraban dos muchachos jóvenes, en posición defensiva y asesinándose mutuamente con la mirada. Uno de los chicos parecía tener casi la misma edad que Soul. Tenía el cabello inusualmente azul y llevaba en la mano una katana. El otro parecía unos pocos años mayor. Usaba lentes y tenía el cabello negro, y a juzgar por la enorme espada negra que sostenía, podría haber sido él quien partió la mesa.
Unos cuantos muchachos huyeron del lugar, y otro montón se reunió rápidamente a su alrededor para gritar a coro "¡Pelea, pelea, pelea!".
Joe suspiró cansado desde su lugar y negó con la cabeza un tanto resignado, y Hero se acomodó mejor en su asiento para mirar el "espectáculo" tras haber terminado finalmente el café, como si aquello fuera cosa de todos los días.
—Ya empezaron otra vez…— Comentó ligeramente cansado, recargando su espalda contra el mostrador y poyando cómodamente uno de sus brazos allí.
Soul lo miró incrédulo.
—¿Quieres decir que esto es normal?
—Claro, esos dos siempre pelean— Contestó como si nada.
—¡El que pierda me pagará esa mesa! ¿Oyeron?— Les gritó Joe desde su lugar, echándole más leña al fuego para impresión del peliblanco.
¿No se suponía que él, como el único adulto allí, "responsable", debía de detener la pelea?
Ambos contrincantes sonrieron ligeramente sin romper el contacto visual en ningún momento, para luego saltar hacia el otro con espada en alto, como si estuviesen sincronizados.
El ruido que el metal produjo al chocar en el aire contra la espada contraria resonó en el lugar, y pronto ambos comenzaron a intercambiar ataques que parecían ir muy enserio, aumentando la velocidad hasta alcanzar un punto en el que los ojos rojos de Soul ya no pudieron seguirles el ritmo.
Ambos contrincantes tomaron impulso y volvieron a saltar en el aire, pendientes del movimiento del otro y preparándose para realizar su propio ataque.
El de gafas y traje sonrió ligeramente, pero con notoria arrogancia.
—Sigues siendo el mismo inútil de siempre, Black Star— Comentó al esquivar sin mucho problema el ataque resultante de esa provocación. —¿Crees que un Cazador de tu nivel podrá derrotarme?— Aterrizó en otra de las mesas, un poco alejado de la multitud que se había formado en círculo para ver la pelea y acto seguido, realizó algunos movimientos con una de sus manos, haciendo aparecer unas flamas de fuego azul a su alrededor.
—¡Cállate, simple mortal!— Espetó molesto Black Star. —¡Haré que te arrepientas de haber insultado al grandioso yo! ¡Ya lo verás!— Y sin pensárselo dos veces, se lanzó hacia él, con su espada en alto para dar un certero ataque.
Su oponente sonrió satisfecho ante aquello, y con un movimiento de su brazo, hizo que las llamas azules impactaran contra el otro, mandándolo a volar hacia el otro extremo del lugar, y destrozando media cafetería de paso.
—Me gustaría ver eso, sin duda presenciaría un milagro— Se mofó con tono tranquilo y sonrisa soberbia el de cabello negro.
Soul retrocedió hasta que su espalda chocó contra la barra y se aferró a esta para encogerse en su lugar.
—¿No deberíamos irnos de aquí?— Le preguntó con cierta histeria en la voz a Hero, quien todavía miraba de lo más entretenido.
—Nahh— Soltó a modo de respuesta. —Quiero ver si esta vez Black Star puede vencerlo.
Y ya no pudo decir más, porque de un momento a otro, el aludido salió de entre los escombros a una velocidad impresionante para lanzarse de nuevo contra el otro.
—¡Milagro será si quedas en una pieza luego de haberme provocado!— Bramó molesto, dándole con todo el filo de su espada y haciendo que los espectadores tuvieran que tirarse al suelo para no sufrir las consecuencias de su ataque.
—Si por lo menos ganaras una neurona cada vez que me dices eso, te aseguro que ya serías un poco más inteligente y te darías cuenta de una vez que no eres rival para mí— Detuvo su ataque sin mucho esfuerzo, con la hoja de su propia espada. Ni siquiera tuvo que usar sus dos brazos, cosa que irritó más al otro.
—¡Yo por lo menos peleo sin trampas, no como tú, que no puedes pelear sin usar tu magia barata!— Se alejó de él de un salto, aterrizando en otra mesa.
—Soy un Exorcista, no brujo— Lo corrigió, acomodándose las gafas como si nada. —No uso magia, son técnicas de invocación y manipulación de esencias espirituales.
Una venita sobresaltó en la frente del chico de cabello azul.
—¡Me importa medio pepino!— Reclamó molesto. —¡Deja de lado tus trucos baratos y pelea como un hombre!
El muchacho nuevamente esbozó una ligera sonrisa confiada, antes de adoptar una posición con su espada y prepararse para atacar.
La pequeña multitud volvió a incorporarse para ver con emoción lo que seguía, pero para mala suerte suya no fueron capaces de observarlo. La voz autoritaria de un hombre interrumpió la pelea.
—¡Akane, Clay!
Tanto el aludido como Black Star se voltearon para encontrarse con el insensato que osó interrumpirlos. Soul también lo hizo, y estuvo a punto de morir infartado por segunda vez en el día al toparse con un enorme y musculoso sujeto de piel azul.
—Shinigami-sama les tiene una misión, repórtense en la Death Room ahora— Exigió antes de retirarse, sin mencionar absolutamente nada acerca del desastre y la pila de escombros a la que había quedado reducida la cafetería.
El del traje suspiró y volvió a relajar su postura hasta erguirse y bajarse de la mesa, y su espada fue envuelta en un humo rojo para dejar paso a un muchacho de cabello castaño y de la misma edad aparentemente que el otro.
El dueño de los ojos rojos tuvo que parpadear un par de veces.
—¿De dónde salió?— Inquirió sorprendido.
—Siempre estuvo allí, lo que pasa es que regresó a su forma humana— Volvió a explicar Hero con toda la tranquilidad del mundo.
Black Star chasqueó la lengua disgustado, para luego cruzarse de brazos y girarse indignado.
—¿Huyendo de la pelea? Vaya, sabía que me tenías miedo, pero esperaba más de ti, Akane— Espetó con autosuficiencia y el ceño fruncido.
El aludido no se molestó, más bien sonrió algo divertido ante el comentario.
—Te daré una paliza la próxima vez que nos veamos— Sentenció tranquilamente, al tiempo que guardaba sus manos en los bolsillos y salía como si nada hubiera ocurrido, seguido de cerca por el otro muchacho.
Black Star comenzó a hacer un berrinche ante aquello, exclamando que debería de tenerle más respeto a un "Dios" como él, mientras que la cafetería se desocupaba con los curiosos decepcionados que se habían reunido para ver la pelea, dejando el lugar casi vacío.
Un brillo envolvió a su espada, antes de ser envuelta por una nube roja y dejar paso a una muchacha de peculiar vestimenta y largo cabello negro, amarrado en una coleta alta.
—Tranquilo, Black Star, sé que lo derrotarás la próxima vez— Habló ella con voz amable y calmada, sonriéndole de la misma forma.
Tras un suspiro y un poco más calmado con aquellas palabras, desvió ahora su mirada hacia la barra, topándose con los últimos ocupantes de la estancia. Una amplia sonrisa altanera volvió a dibujarse en su rostro, y de un solo salto aterrizó al lado de Hero para atrapar su cuello con un firme brazo y despeinarle bruscamente el cabello con el otro puño.
—¡Hero! ¡Deberías sentirte orgulloso de haber presenciado una magnífica pelea del grandioso yo!
—Sí, sí, lo que digas… ¿Podrías dejar de despeinarme?— Pidió algo incómodo, tratando de librarse de su agarre.
El chico de cabello azul lo soltó de improvisto, haciendo que este cayera al suelo y de inmediato se centró en el albino, que todavía se encontraba algo estupefacto.
—¡Un nuevo! ¡Oye, no sabes la suerte que tienes de haberte topado conmigo! Yo sé que mi grandiosidad hará que tengas buena suerte el resto de la semana— Exclamó a modo de saludo, palmeándole la espalda con cierta brusquedad que lo hizo aferrarse a la barra para no caer y toser un poco. —Yo soy el magnífico Black Star. Dime tu nombre, mortal.
Él lo miró un tanto extrañado, pero decidió que a pesar de todo el egocéntrico muchacho no le caía mal.
—Soul Evans…— Contestó tras incorporarse un poco.
—¿Evans?— Musitó curiosa la voz amable de la pelinegra, quien se aproximaba a paso tranquilo hacia ellos. —Oh, ya veo, eres familiar de Stein-sensei, ¿Verdad?— Supuso con una amable sonrisa.
—Sí… es mi padre— Aclaró, mirando ahora a su compañero rubio que volvía a incorporarse, ayudado por el banquito.
—No lo espanten, apenas sabe algo sobre las dimensiones y Death City— Advirtió tras acomodarse la camisa y la corbata.
—¡En ese caso deja que el gran Black Star te explique cómo funciona este mundo!— Espetó animado el chico hiperactivo, para luego ser derribado cruelmente por un libro volador que fue a parar a su cabeza, dejándole una marca humeante en el cráneo.
—Tú mejor ni abras la boca, lo vas a traumar— Le advirtió la lejana voz de Maka.
El resto de las miradas rápidamente se enfocaron en ella, que venía llegando por otra de las entradas de la cafetería, seguida de dos chicas de cabello corto y color rosado.
Una de las muchachas de cabello rosa, un poco más apagado que la otra y de ojos celestes, observaba algo alterada el destrozado lugar, y permanecía siempre escondida detrás de las otras dos.
—Maka— Exclamó contento el rubio, antes de acortar la poca distancia de un salto para abrazarla, a lo que ella correspondió contenta.
—Tiempo sin verlos— Saludó la otra chica de cabello rosa, un poco más encendido y sus ojos verde agua examinaron con más detalle los rostros de los presentes, deteniéndose más tiempo en el de Soul.
—Kim-chan— Saludó alegre la pelinegra tras ayudar a su compañero a incorporarse. —¿Cómo les fue en Rusia? Escuché que la misión resultó ser más difícil de lo que debería.
—Lo fue, la información del afiche estaba mal y en vez de enfrentarnos a un Fantasma nos topamos con una manada de Hombres Lobo, pero nada de qué preocuparse— Contestó casual, haciendo un ademán con la mano para restarle importancia.
Hero se separó un poco de Maka para mirar ahora a Soul.
—Cierto, lo olvidaba…— Murmuró más para él mismo. —Soul, ellas son Kim y Chrona— Las presentó, señalándolas respectivamente, para luego mirar a los otros dos. —Ella es Tsubaki— La señaló también. —Y creo que ya no hace falta presentarte a Black Star.
—Ah… mucho gusto— Le costó un poco encontrar qué decir, y finalmente optó por lo más sencillo, a lo que las demás asintieron contentas.
Observó algo curioso a Maka, extrañado de ver que en todo el día no lo había tratado mal, pero ella parecía más ocupada acomodándole el cabello a Hero tras haber sido despeinado por Black Star. De repente observó a la chica de cabello negro con la misma ligera sonrisa amable en el rostro.
—Tsubaki, las chicas y yo vamos a comprar algunas cosas a la tienda de los Exorcistas, ¿Quieres venir?
A pesar de la mueca fastidiada que esbozó el chico de cabello azul ante la palabra "Exorcista", ella asintió contenta.
—Estaba pensando en ir, me llama la atención el nuevo pergamino de invocación.
—Perfecto, y yo de paso veré si consigo un descuento en la parte de los artículos mágicos— Añadió Kim algo pensativa, probablemente planteándose alguna estrategia para regatear.
—Bien, entonces— Miró al rubio, terminando de acomodarle algunos mechones del cabello. —Cualquier cosa que necesites ya sabes dónde estamos— Avisó contenta.
—De acuerdo— Asintió, llevándose disimuladamente una mano al cabello para despeinárselo ligeramente. Maka lo había peinado demasiado para su gusto. Las despidió con una mano, viendo al grupo femenino salir por la otra puerta de la cafetería.
—Mujeres…— Exclamó Black Star, entrelazando sus manos por detrás de la cabeza para adoptar una pose más cómoda y despreocupada. —De seguro se aburrirán sin mi presencia.
Restándole importancia a ese último comentario, Soul observó a su rubio amigo con cierta curiosidad.
—¿Qué es todo eso de los Exorcistas?— Preguntó finalmente, guardando otra vez las manos en los bolsillos.
—Oh, cierto, se me olvidó comentarte sobre eso…— Recordó una vez más. —Son los distintos niveles de los estudiantes. Verás, el nivel más alto que tienen los Cazadores de élite, como tu padre, se conoce como Death Master, y son los que tienen acceso a una Death Scythe. Luego le siguen los Legionarios, más abajo están los Centinelas y debajo de toda la escala se ubican los Neófitos… tú todavía no llegas a ese nivel— Aclaró, riendo un poco ante la mueca del otro. —Los Exorcistas son otra ramificación que estaría unida a los Neófitos y a su vez conectada con el rango más alto. Son otro tipo de Cazadores que se rigen por un sistema completamente diferente hasta que lleguen a ser Deaths Masters.
—Bah, tonterías, los Exorcistas son los niños debiluchos y engreídos que no son capaces de pelear cuerpo a cuerpo y por eso deciden pelear con espíritus y efectos especiales— Se quejó Black Star, todavía molesto por haber perdido.
Tras oír las quejas del otro, volvió a centrarse en Hero.
—¿Cuál es tu rango?
El aludido volvió a sonreír algo nervioso.
—A pesar de que llevo años metido en esto… prácticamente desde que nací, aún soy un Cazador Neófito— Comentó con cierto pesar. —Pero pronto ascenderé a Centinela— Aclaró, recuperando cierta emoción.
La estrepitosa risa de Black Star les llamó la atención a ambos, haciendo que se giraran para verlo.
—Hero, Hero… no te lamentes, no todos pueden ser dioses como yo, que superan claramente a todos los demás— Se mofó con arrogancia, pasando un brazo por el hombro del muchacho.
Éste por su parte lo miró con pena, al tiempo que una gotita resbalaba por su cabeza.
—Tú mejor ni hables, que tu rango de Neófito está mucho peor que el de los nuevos— Le recordó, haciendo que al chico de cabello blanco se le escapara una risotada.
Black Star también rió, sin perder su aire altanero.
—¡Pero claro! El grandioso yo se compadece de las pobres almas debiluchas de los nuevos y para no desalentarlos les permite avanzar— Contestó con su ego al máximo.
Soul siguió riendo, y el otro negó resignado con la cabeza, dignándose a seguir al hiperactivo chico que ya se iba del lugar.
—Oye, y dime… ¿Qué rango tiene la fiera plana?— Preguntó a su compañero una vez le alcanzó el paso mientras caminaban por aquél corredor.
—Pues…— Hero se lo pensó un momento. —La verdad, no se supone que deba decirte esto pero…— Se inclinó un poco hacia él, a modo de cuchicheo para que nadie más pudiera oírlo. —Maka está por encima de los Deaths Masters.
CONTINUARÁ…
Y esas fueron las 15 hojas en Word que logré sacar con este cap. ¿Qué les va pareciendo? Lamento si las personalidades de los del NOT no son muy parecidas a las del manga, pero como todavía está empezando, no conozco con exactitud su forma de ser, pero estoy intentando hacerlos lo más parecidos con lo poco que he visto.
En fin, ¿Dudas? ¿Quejas? ¿Comentarios? ¿Tomatazos? Todo eso y más pueden hacérmelo llegar por medio de su precioso review.
Ahora lo siguiente...
ATENCIÓN: Haré una pequeña encuesta para así poder continuar escribiendo el fic: ¿Cuál nombre les agrada más de los siguientes: Link, Loki o Luke?
Esto es importante para los capítulos que escribiré próximamente, ya tengo escrito hasta el 19, y de verdad necesito que ustedes decidan uno de esos nombres.
Sin más, me despido, y espero recibir sus votos para poder continuar. Nos leemos~
Kmi-nyan~
