¡Hola, FanFiction!
Ha pasado un tiempo ya desde el último cap que subí, sí, culpa de las tareas. Este fic será el que más rápido actualice, pues ya estoy escribiendo el cap 24...
Los otros o están en proceso de reedición o simplemente... en proceso(?)
Veré si la U me deja seguir de una vez con Diamante Sangriento y Pacto con el Demonio, que son más o menos los tres que tengo más frescos en estos momentos.
En fin, no los entretengo más, ¡Y muchas gracias a todos por los reviews! Son mi alimento y combustible. :')
5. Fantasma sepia
Maka soltó una maldición por lo bajo al ver a todas esas Almas Pecaminosas infectadas por la locura, reuniéndose en ese mismo punto y acercándose peligrosamente hacia ellos. Algunos eran expulsados por la tremenda energía que el chico despedía, pero a pesar de todo, los que quedaban no dejaban de acercársele, como polillas atraídas por una lámpara en una calle nocturna.
La locura, en forma de energía oscura los iba envolviendo poco a poco, brindándoles más resistencia contra la energía de Soul y logrando hacerlos avanzar un poco más.
La Cazadora maldijo nuevamente antes de cortar con el filo de la guadaña a unos cuantos Fantasmas descontrolados que ya se encontraban peligrosamente cerca del albino, y entonces decidió soltarse de la reja para tomar impulso contra el alambrado, saltando hacia él y debiendo aferrársele para no salir despedida en el aire.
—¡Soul, idiota. Reacciona!— Le gritó más cerca, aferrada a él como coala, pero no había manera. Él seguía completamente sumido en aquél extraño trance.
Intentó empleando su último recurso. Respiró hondo, se hizo levemente hacia atrás para tomar impulso y con toda su fuerza propinarle un certero y destructor cabezazo que de inmediato logró derribarlo.
Con un sonoro quejido por parte del albino, la energía se disipó, al mismo tiempo que él recuperaba la conciencia. No tardó en llevarse ambas manos a la cabeza para seguir quejándose y rodar en el suelo de puro dolor. Sentía que se le partiría la cabeza, sin duda, peor que cualquier resaca que hubiera tenido antes.
Con el ceño fruncido y un dolor muy marcado en sus facciones, se incorporó para reclamarle, pero se le desvanecieron las palabras en la boca tan pronto vio el panorama. Estaban completamente rodeados por Fantasmas grises, envueltos en una energía negra y al parecer desorientados, ahora que no tenían aquella luz roja. Maka se encontraba frente a él, dándole la espalda y con su guadaña lista para atacar.
—¿Qué rayos…?
—Hasta que al fin despiertas— Se quejó ella, sin siquiera mirarlo. Apretó el agarre del mango de su arma al notar que los Fantasmas comenzaban a avanzar hacia ellos nuevamente.
—¿Ah?— Murmuró sin comprender sus palabras. Que él recordara, siempre había estado despierto. Lo que no entendía era qué significaban todos esos Fantasmas de un momento a otro. —¿Es otro de tus trucos?— Le preguntó levemente fastidiado. No pretendía caer dos veces.
—No seas idiota, si fuera un truco mío no estaría peleando contra ellos— Contestó con un tono obvio, cortando a un par de espíritus por la mitad.
Soul entonces se quedó sin habla. Observó nuevamente el panorama, sintiendo cómo el terror se le formaba desde lo más profundo de su ser y pronto recorría cada parte de su cuerpo. Retrocedió rápidamente, aún en el suelo hasta chocar con la pared.
De un momento a otro, el ambiente entero se congeló. Sintió que el aire se detenía, y todo el paisaje se tornaba de una coloración sepia, haciéndolo sentir como si estuviese atrapado en una vieja fotografía. Alarmado, alzó un poco la vista para contemplar las nubes inmóviles tapando al sol, la mariposa que revoloteaba por allí estaba completamente estática en el aire, y los pájaros que sobrevolaban la zona un poco más arriba en el mismo estado, completamente congelados.
Pero para mala fortuna suya, los Fantasmas sí se seguían moviendo. Su coloración grisácea era lo único que los hacía contrastar. Miró a Maka, también contrastando con todo lo demás al no estar envuelta por aquél inusual sepia, y pronto su vista se centró en él mismo, encontrándose en las mismas condiciones que la otra.
—¿Qué es todo esto? ¿Qué sucedió?— Inquirió con cierto desespero.
—Es uno de los poderes de Kid. Congeló el ambiente para que los humanos no se vieran involucrados— Contestó sin dejar de cortar Fantasmas en dos.
Bueno, por lo menos algo lo aliviaba, pero no lo suficiente. Todavía estupefacto, logró ponerse de pie, sin poder evitar observar de un extremo al otro todo lo que lo rodeaba. Era algo tan irreal…
—Ve con Hero y quédate con él— Ordenó ella de repente, haciéndolo despertar.
La vio pasar uno de sus dedos por el filo de la hoja, dejando un rastro de sangre impregnado allí hasta llegar a la punta.
—¿No necesitarás ayuda?
—¿Contra estas Almas Pecaminosas? No gracias, puedo sola— De un solo movimiento se deshizo de casi cinco espíritus, haciendo retroceder un poco al pequeño ejército. —Además, tú ni siquiera eres un Neófito, no harías más que estorbar y meterte en problemas— Remató al ver que el muy insensato seguía allí.
Él de inmediato frunció el ceño ante aquello e intentó reclamarle, pero una inesperada mano lo jaló hacia atrás, del cuello de su camisa, adentrándolo en el pequeño cubículo de las escaleras y haciéndolo caer al suelo. Alzó la vista para toparse con el Shinigami, dirigiéndose rápidamente hacia donde estaba Maka para pelear a su lado.
Otra mano lo jaló de la ropa para arrastrarlo un poco escaleras abajo. Era Hero, mirando atentamente los alrededores en busca del enemigo.
—¡Oye! ¡Duele!— Se quejó entre escalón y escalón, logrando que el chico lo soltara a mitad de las escaleras.
—Entonces apresúrate, estamos rodeados— Contestó con un tono inusualmente serio, tratando de no alterarse.
Genial, eso no le ayudaba. Si hasta alguien con más experiencia como él tenía problemas para mantener la calma, ¿Cómo esperaban que se mantuviera tranquilo y siguiera las instrucciones como si nada pasara?
Rápidamente se puso de pie para seguir a Hero. Corrieron hasta que bajaron el último escalón y se dirigieron hacia uno de los pasillos que conectaba con la cafetería. Soul observó los cuerpos inmóviles de los alumnos, completamente capturados con lo que se encontraban haciendo antes de ser envueltos en el sepia, y no se percató de que el otro había detenido su carrera hasta que chocó contra su espalda, cayendo sentado.
Se sobó la cara una vez más, pretendiendo reclamarle, cuando sus ojos rojos divisaron la causa de su paro. Frente a ellos se encontraban tres espíritus grises, avanzando como si fueran zombies a juzgar por su caminar, y no tardaron en aparecer más.
Hero chasqueó la lengua.
—Demonios…— Bramó por lo bajo. —Quédate detrás de mí, intentaré despejar el camino— Avisó sin despegar la vista de los Fantasmas.
Buscó en uno de los bolsillos de su pantalón, para luego examinar el otro. Revolvió luego los de la parte trasera, y pronto comenzó a palparse por sobre la tela con cierta incredulidad y desespero.
—¿Qué sucede?— Preguntó no muy seguro el otro, no queriendo imaginarse.
El rubio de un momento a otro se quedó inmóvil, para luego voltear a verlo con lentitud y con una sonrisa nerviosa en el rostro, acompañada de un ligero tic en uno de sus ojos.
—… Olvidé mis armas en la clase…
Kid lanzaba pequeñas y certeras dagas que se incrustaban en las Almas Pecaminosas, torturándolas y haciéndolas desaparecer en una nube gris, al tiempo que Maka cortaba y partía al numeroso grupo, mas parecía no servir de nada, dado que continuaban apareciendo cada vez con mayor velocidad.
Chocaron espalda contra espalda para estar bien cubiertos y atacar cada uno a su mitad correspondiente, frustrados al ver que seguían perdiendo terreno.
—¿Qué fue lo de recién?— Preguntó ella sin voltearse, haciéndose un leve corte en la palma de su mano para salpicar con algunas gotas de su sangre a algunos Fantasmas. Como reacción inmediata, la sangre comenzó a quemarlos, y la Cazadora aprovechó para partirlos a la mitad.
Kid tardó en contestar, no por encontrarse ocupado deshaciéndose de la forma más "simétrica" posible de aquellas esencias oscuras, sino más bien por formularse mentalmente la manera adecuada para responderle.
—¿A qué te refieres?— Optó simplemente por hacerse el desentendido para ganar algo de tiempo e idear alguna forma para que ella se conformara con su "explicación".
—No te hagas, Kid— Contestó al instante, molesta. Se desquitó con unos cuantos Fantasmas que comenzaban a acercarse. —Esa reacción no es para nada normal, nunca antes había visto que un simple humano brillara de semejante forma al liberar su poder— Se notaba la molestia en su voz, pero no podía ni pretendía evitarlo. Detestaba que Kid le anduviera ocultando cosas, y eso él lo sabía perfectamente. —Además, esa energía atrajo a los Fantasmas.
El muchacho entrecerró los ojos, lanzándole un par de dagas a dos espíritus, dándoles justo en el centro del pecho y haciéndolos evaporarse.
—Sólo tiene más poder que el resto— Afirmó con su voz seria de siempre, sabiendo que no sería suficiente para ella.
—Oh, vaya. Gracias genio, no lo había notado— Contestó con sarcasmo e ira retenida, eliminando ahora a por lo menos diez de los espectros con un solo movimiento y derramando unas pocas gotas de su sangre en el suelo para que no se le acercaran.
Se volteó para hacer girar al Shinigami y así poder tomarlo del cuello de la camisa, encarándolo. A partir de ese momento ambos dejaron a un lado su trabajo y se concentraron en ese duelo de miradas de verde contra dorado, en donde Maka parecía llevar la ventaja.
—Desde que llegó ese niño han estado ocultándome algo. Habla— Exigió con un tono firme.
El pelinegro entrecerró ligeramente los ojos, viéndose ciertamente acorralado. No obstante, su expresión inmutable siguió sirviéndole de máscara.
Un punto oscuro de locura comenzó a formarse en el aire, reuniendo a unos cuantos espectros que comenzaron a fusionarse en una masa gris oscura, completamente deforme. Ellos no lo notaron sino hasta que una inusual sombra les llamó la atención, haciéndolos voltear para toparse con el enorme ser que comenzaba a adoptar una forma diferente a la de los demás.
Con notoria frustración, la Cazadora finalmente lo soltó para así centrarse en el nuevo enemigo, todavía estando rodeados por los demás Fantasmas.
—Encárgate de las Almas Pecaminosas, yo pelearé con el Ghost Gólem— Indicó la rubia antes de lanzarse contra el enorme espectro.
Los espíritus continuaban examinando los corredores, produciendo sonidos de ultratumba con sus agónicas voces. De uno de los oscuros pasillos, apareció corriendo a toda velocidad el muchacho rubio de ojos claros, sin dejar de arrastrar al otro de cabello blanco, dejando una pequeña estela de humo y apartando a cualquier ser fantasmal que se hallara en el camino.
A Soul le costaba mucho seguirle el ritmo, y recién en ese momento comprendió el por qué su compañero siempre era el más rápido a la hora de hacer deportes. Claro, con los entrenamientos para Cazadores y las persecuciones o huídas, como aquella misma, ¿Quién no podría desarrollar súper velocidad?
—¡Ya casi llegamos, sólo debes mantener el ritmo!— Le dedicó unas palabras de aliento al ver que el otro ya no podía más.
La aparición repentina y en masa de más Fantasmas lo obligó a detenerse, haciendo que el albino chocara contra su espalda y cayera al suelo una vez más. Quiso retroceder, pero rápidamente se vio rodeado.
Buscando alguna ayuda, Hero revisó rápidamente con la mirada, hallándose cerca de la bodega del conserje. Sus ojos lograron divisar cerca un palo de escoba, que no dudó en tomar, y antes de que los espíritus se lanzaran contra él o contra su compañero, extrajo del bolsillo de su pantalón una píldora blanca que estalló contra el mango, esparciéndolo descuidadamente.
Soul había retrocedido hasta chocar contra la pared, pretendiendo recordar algo de su curso de defensa personal para cuando alguno de los espectros se le acercara, cuando el rubio se abrió paso a base de golpes con el palo de escoba.
Incrédulo ante lo que veía, fue arrastrado nuevamente por el muchacho, quien de inmediato aprovechó la oportunidad para escapar por el pequeño sendero que había logrado hacer, evaporando a los demás Fantasmas que le salieran por el camino al golpearlos con el palo.
—¿Cómo hiciste eso?— Preguntó ya librándose de su agarre para correr por su cuenta.
—Esparcí una píldora de agua bendita en el mango— Explicó, dándole a otra esencia oscura.
Doblaron a toda velocidad por una esquina, viéndose obligados a esquivar a los estudiantes congelados.
—¿El agua bendita sirve para los Fantasmas?— Inquirió algo confundido, siguiéndolo.
—Siempre y cuando se trate de Almas Pecaminosas o Kishins— Contestó ahora pasándole el palo, el cual atrapó al instante.
Ya estaban cerca de la clase, y se vieron obligados a esquivar a un espectro más grande que los anteriores y con una apariencia más definida y grotesca. Soul olvidó que traía aquella arma improvisada y se agachó para librarse del zarpazo, que impactó a otro de los estudiantes.
Alarmado por el suceso, detuvo su marcha para verificar que al pobre y congelado alumno no le hubiera ocurrido nada.
—No te preocupes por eso, este mismo ambiente los protege— Le aclaró Hero al notar sus acciones, volviendo a jalarlo para llevarlo dentro del aula y cerrar la puerta.
—¿Seguro que es buena idea cerrar la puerta? Esas cosas siempre aparecen de la nada.
—Estamos seguros aquí— Afirmó el rubio, acercándose a su respectivo asiento para tomar su mochila. —Mis propias armas los espantan— Agregó, sacando de allí unas cuantas dagas, algo que parecía ser una granada y un pequeño frasco con líquido transparente.
Soul se acercó para ver el arsenal, sorprendiéndose un poco al notar que llevaba todo eso al colegio, y el otro no paraba. Seguía buscando por el fondo hasta que sacó un pequeño tubo plateado. Pronto descubrió que en realidad era un bastón metálico plegable, que amablemente fue a parar a sus manos para reemplazar al palo de la escoba.
—Está bañado en agua bendita— Aclaró rápidamente, guardando sus otras armas en zonas estratégicas de su atuendo.
Sus ojos rojos inspeccionaron el bastón de arriba abajo, sin encontrarle nada realmente interesante. Por lo menos supuso que sería fácil de usar, tomando en cuenta que los Fantasmas se desintegraban al mínimo contacto con el líquido.
—Ahora sólo debes…-
Las instrucciones del chico fueron interrumpidas ante la aparición del mismo engendro gris que los había interceptado en el pasillo. Ahora se veía un poco más grande, y sus amenazantes garras daban un aspecto más intimidante.
Soul retrocedió otra vez, ahora empleando el bastón de forma defensiva… o por lo menos lo que él creyó que era una posición defensiva.
—¿No dijiste que las propias armas los espantaban?— Le preguntó un tanto nervioso, sin despegar los ojos de aquella cosa.
—Sí, a los Fantasmas normales— Aclaró con un poco más de seriedad, tomando una de sus dagas y haciéndola girar en la mano como todo un profesional.
—¿A qué te refieres?— Aquello no era bueno para sus nervios. Si ni siquiera podía con uno normal como los de afuera, ni quería imaginar cómo sería con los que se veían más fuertes.
—Eso que ves ahí es una combinación. Cuando hay muchas Almas Pecaminosas, entre ellas mismas buscan fusionarse, y si se unen más de diez se forma un enorme espectro que se conoce como Ghost Gólem— Tras la breve explicación, Hero saltó sin dudarlo contra aquél monstruo, dejando al otro petrificado momentáneamente en su lugar.
El espectro alzó sus garras hacia él y tomó impuso para atacarlo, pero el Cazador logró asestarle una cortada con su arma antes de que su enemigo pudiera hacerle algo. Mientras que el Fantasma soltaba un estridente grito con su espeluznante voz distorsionada, el muchacho aterrizó en uno de los escritorios, a cierta distancia.
—Este debe ser una fusión de tres o cuatro, como mucho— Añadió, preparándose para volver a atacar.
Lo que ninguno esperaba, fue que aquél aullido fuera en realidad una llamada de auxilio, que no tardó en ser respondida. El aula comenzó a llenarse de espíritus simples, que fueron uniéndose al más grande, logrando incrementar su tamaño y reparar su brazo herido.
—Oh, rayos…— Soltó Hero por lo bajo, sacando su segunda daga y lanzándose hacia el espectro una vez más. —¡Soul, golpéalo! ¡Tenemos que eliminarlo antes de que se convierta en un Ghost Gólem!— Indicó, luchando por mantenerse firme y resistir las sacudidas del Fantasma, quien se empeñaba en quitárselo de encima por todos los medios y aquello no impedía que dejara de absorber a los otros.
Bastante intimidado todavía, asintió. Redujo todo lo que pudo el temblor de sus manos para aferrarse bien a la vara de metal, y de un salto que no pudo igualar al del Cazador, se lanzó hacia la masa grisácea. Antes de poder golpearlo, otra de las Almas Pecaminosas se metió en su camino, recibiendo el golpe y evaporándose con más facilidad que con el palo de escoba.
El oscuro espectro aprovechó aquello para embestir una pared, golpeando al muchacho contra ésta y haciéndolo escupir un poco de sangre por el fuerte impacto más la presión ejercida.
—¡Detente, maldito!— Siseó el albino tan pronto contempló la escena, sintiendo un repentino calor en el pecho que se extendió hacia afuera.
Vio rojo por un momento, y el Fantasma lo observó con esos pequeños hoyos vacíos que simulaban ser ojos, para luego retroceder chillando como lo había hecho hacía unos momentos. Estaba a punto de darle con su varilla de metal, pero pronto sintió un espantoso ardor en las manos que lo obligó a soltar su arma. Cayó de rodillas, sintiéndose repentinamente entumecido.
Fue gracias a que Hero volvió a incorporarse y lanzó aquella granada, que se libró de los ataques de las otras esencias. El aula entera se sumió en un vapor caliente, que le hizo arder los ojos y toser. Buscó a tientas el bastón, pero más bien fue una mano la que consiguió encontrar su muñeca, jalándolo y obligándolo a ponerse de pie.
Su compañero lo arrastraba hacia una de las ventanas que se encontraban abiertas, saltando por ella y jalándolo con él hacia el exterior. Rodó un poco, todavía secándose las lágrimas que le produjo el ardor en los ojos, y el rubio aterrizó a su lado, de pie, secándose la sangre que escurría por la comisura de su boca.
Lo miró algo extrañado desde arriba, suponiendo que lanzó la granada demasiado cerca de él. Pronto le extendió una mano para ayudarlo a ponerse de pie.
Ya un poco más recuperado, Soul aceptó su ayuda y parpadeó un par de veces hasta asegurarse de encontrarse mejor.
—¿Te encuentras bien?— Le preguntó con la voz algo ronca todavía.
Hero le sonrió en respuesta.
—Estoy perfectamente— Volteó ahora hacia las ventanas para mirar el humo disipándose dentro de la clase. —Esperemos que el vapor del agua bendita acabe con todos.
Dentro del aula prevalecía una quietud inquebrantable. Ni un solo sonido, ni un solo movimiento, absolutamente nada. Pero ambos sabían que no podían confiarse, no se movieron de sus lugares, y por precaución Hero sacó otra de sus dagas. Sabía que luego de haberse fusionado tanto, algún mínimo espectro habría podido sobrevivir a aquello.
Y no se equivocó.
Unas poderosas garras fantasmales salieron del suelo para aprisionar el pie del Cazador, quien no pudo ni siquiera hacer uso de su arma, pues de un momento a otro había sido mandado a volar por el aire.
El Ghost Gólem daba pelea, y al estar fusionado con tantas Almas Pecaminosas se había hecho increíblemente fuerte. Maka tuvo que bañar la hoja de la guadaña en su sangre para poder hacerle daño, lanzando también unas cuántas gotas que le quemaban la capa opaca y grisácea que simulaba ser piel.
El monstruo aulló, y la Cazadora saltó lista con su arma para dejarle un enorme corte que por poco logró partirlo en dos. Parte de su cuerpo fantasmal comenzaba a desintegrarse, pero no era suficiente para que dejara de dar pelea. Le surgió una cola que usó como látigo para enrollarse en una pierna de su enemiga y así lanzarla contra el Shinigami, tomándolo desprevenido al encontrarse eliminando a los otros Fantasmas.
Cayeron rodando por las escaleras hasta llegar al primer descanso, haciendo que un par de maldiciones escaparan de las bocas de ambos, y Kid fue el primero en intentar incorporarse. Antes de poder ponerse de pie, la mano de Maka volvió a derribarlo, y ella no perdió tiempo en colocarse sobre él y mirarlo de aquella forma algo hambrienta.
Ella se relamió los labios, y él ya sabía lo que eso significaba.
—Estoy algo baja de energía, ¿sabes?... necesito recargarme— Comentó, aflojando descuidadamente el nudo de su corbata y abriéndole los primeros botones de la camisa para desarreglarlo lo más posible, sabiendo lo mucho que a él le fastidiaba eso.
El pelinegro se limitó a hacer una mueca de desagrado, pero nada más, y Maka se inclinó hasta respirar sobre la piel de su cuello. Abrió la boca, dejando al descubierto sus finos y ya crecidos colmillos, para luego morderlo sin ningún cuidado.
Kid reprimió una queja ante la brusquedad de la mordida, pero lo resistió. Sabía que esa era su forma de desquitarse por su silencio, y de cierta forma se lo tenía merecido. Esperó paciente a que ella terminara de beber, deseando que no le quitara demasiada sangre.
No le llevó mucho tiempo, nunca tardaba más de tres minutos para un "aperitivo", como ella los llamaba. Se separó de él, relamiéndose los restos de sangre que hubieran quedado en sus labios, y acto seguido se puso de pie. Le tendió la mano para ayudarlo a levantarse, y una vez que el muchacho también se hubo incorporado, la rubia tomó su guadaña para desvanecerse en una nube de murciélagos.
Del piso de la azotea emergieron unos cuántos esqueletos que se encargaron de inmovilizar a los Fantasmas, y otros cuántos que atraparon al Ghost Gólem. Maka se materializó frente a él, y su ojo izquierdo cobró una tonalidad diferente hasta que se tornó rojo por completo. Su guadaña creció, lo suficiente como para atravesar completamente al enorme ser oscuro y hacerlo desaparecer.
Kid se asomó una vez más a la azotea –con el uniforme arreglado de forma simétrica- para hacer lo suyo con los espectros que quedaran, aprovechando que Maka los tenía atrapados.
Y entonces, hubo algo que rompió el ambiente.
Ambos se tensaron al sentir aquella presencia.
—Vaya sorpresa… Pensé que los Vampiros Nosferatu ya estaban extintos— Habló una burlona voz muy cerca de la rubia, haciéndola retroceder al instante hasta colocarse de un salto sobre el techo del pequeño cubículo que conectaba con las escaleras.
El ojo rojo de Maka rompió en pedazos la ilusión que lo había estado manteniendo oculto hasta ahora, revelando su posición. El sujeto se hallaba de cabeza, flotando en el aire, muy cerca de donde ella había estado anteriormente.
El muchacho usaba un curioso traje ligeramente formal, su cabello oscuro flotaba graciosamente en el aire, y sus ojos dorados y profundos centraron completamente su mirada en la chica.
—Un Kishin…— Reconoció al instante ella, poniéndose en guardia.
—Una lástima que estés del lado equivocado… estoy seguro de que si tu clan te viera en estos momentos estaría muy decepcionado…— Comentó con una fingida lástima.
Las nubes, anteriormente color sepia y congeladas como el resto de la imagen, se tornaron repentinamente rojas y oscuras. Fueron tomando la forma de un dragón alargado que en cuestión de segundos se enrolló alrededor del Kishin, atrapándolo completamente.
Maka apareció detrás de él, con el filo de la guadaña peligrosamente cerca de su cuello.
—Humm… así que este es el poder del tan famoso "Ojo Sangre"…— Comentó curioso, observando al dragón y sin brindarle mayor relevancia a la guadaña.
Tanto ella como el Shinigami entrecerraron los ojos ante el comentario. Se suponía que esa técnica era secreto único del Shibusen, no había forma de que el enemigo tuviera conocimiento de aquello.
El sujeto rió divertido, desviando ahora su vista hacia la muchacha.
—Es realmente entretenido verte tan desconcertada— Comentó con cinismo, a pesar de que el rostro de su oponente continuaba casi tan serio como el del Shinigami. —"¿Cómo lo supieron?" "¿Se filtró la información?" "¿Tenemos un traidor entre nosotros?"
Maka abrió los ojos de golpe al escucharlo y retrocedió en el cielo.
—Exacto…— El Kishin volvió a tomar la palabra, colocando una mano sobre la cabeza del dragón para destruirlo en pedazos. Giró en el aire hasta quedar en una posición normal. —Puedo leerte la mente.
La mano de Kid que fue a parar debajo de su chaqueta, se detuvo tan pronto el Kishin le lanzó aquél ataque. Una pluma dorada se incrustó a pocos metros de él en el suelo, abriéndole una ligera herida en una mejilla.
—¿No oíste lo que dije, pequeño?— Inquirió desde arriba, sin siquiera mirarlo. —Puedo leerte la mente. No te conviene intentar nada estúpido, ni mucho menos pensarlo.
La cazadora preparó su guadaña para intentar otro ataque. No rompió el contacto visual, y trató de desechar todo pensamiento que pudiera aflorar en su mente. Contra los de su tipo, la única alternativa era pelear impulsivamente.
—No te molestes, querida— Espetó el enemigo nuevamente, sin siquiera inmutarse. —Los de tu clase tienen muchos problemas para bloquear su mente, además de que casi nunca lo logran— Advirtió sin perder la sonrisa de soberbia. —En fin, no vine para pelear, o por lo menos no directamente… Yo sólo soy un observador, hasta que mis superiores me ordenen hacer algún movimiento.
Kid de inmediato puso especial atención a la última parte, ya que tal vez podría extraerle algunos conocimientos de la estructuración de los Demonios. Y a juzgar por sus palabras, él debía de ser algún simple soldado. Si descubría quienes eran sus "superiores"…
—No es tan sencillo, pequeño Shinigami— Le detuvo la línea de sus pensamientos con extrema facilidad. —Pero si tanto deseas saber, descuida. Pronto tendrás todos los conocimientos que quieras…— Comenzó a desvanecerse en el aire, y Maka advirtió que aquello no se trataba de ninguna ilusión. Estaba escapando. —… Cuando Asura-sama convierta el mundo humano en el nuevo Infierno…— Completó la frase a la lejanía, terminando de desaparecer.
La locura y las otras Almas Pecaminosas restantes desaparecieron tan pronto el otro lo hizo, y el pelinegro hizo un ademán de querer detenerlo. A pesar de esto, Maka de inmediato lo retuvo al colocar su guadaña frente a él.
—Déjalo por ahora. Vayamos a ver cómo está Hero— Desde hacía algunos minutos olía en el aire el aroma de su sangre.
—… Y Soul— Agregó, queriendo corregirla. Volvió a alzar la mirada, ciertamente inquietado ante aquellas palabras.
Sabía que su padre se veía venir algo como aquello, y sinceramente, esperaba que tuviera un plan de respaldo para la guerra que se aproximaba.
CONTINUARÁ…
Tachán(?) Eso ha sido todo por ahora.
¿Qué les pareció el cap? Y sí, yo sé lo que me van a decir: "Me sigue cayendo mal esa Maka", "Maka es insoportable, está muy OoC".
Todo eso lo sé perfectamente, y se los repito: Calma. Más adelante sabrán por qué. Más adelante también Maka estará más IC, a pesar de que desde el inicio intenté hacerla lo más parecida a la original, pero como es obvio... no pude.
En fin, ¿Comentarios? ¿Amenazas de muerte? ¿Patadas a distancia? ¿Regalitos de chocolates? Lo que quieran, díganmelo por medio de un review, que de otra forma el monstruo come reviews me comerá a mí. D:
Nos leemos, y si tienen facebook, ahí nos vemos~
Kmi-nyan~
¿ R e v i e w ?
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