¡Hola, FanFiction!

Muchas y muchísimas gracias, de todo corazón, a todos los lectores y lectoras que se han tomado la molestia en mandarme un review. Que como ya he dicho antes, son mi alimento, mi combustible y lo que me inspira a seguir escribiendo.

De hecho, gracias a los que me han llegado recobré mis ganas de escribir y ahora mismo estoy trabajando en el capítulo 24. En fin, no los entretengo más y disfruten de este impactante capítulo.


6. Fantasma inoportuno

El algodón, ya teniendo una coloración ligeramente rosada al haber absorbido algo de su sangre, volvió a posarse sobre una de sus heridas, haciéndolo soltar una leve queja otra vez.

La mujer que mantenía retenido su brazo no se apiadó, y continuó moviendo las pinzas con las que sujetaba el pequeño trozo de algodón hasta más abajo, abarcando toda la raspadura.

—Listo. Ahora sólo te cubriré las heridas— Avisó la mujer de piel morena, tomando ahora de una pequeña mesita metálica un par de vendas y curitas.

Hero suspiró tranquilo al saber aquello, pudiendo relajarse y dejando de sujetarse fuertemente a la cama con su otra mano. Encorvó un poco su espalda y comenzó a balancear ligeramente sus piernas de un lado a otro en el aire, mientras que la enfermera terminaba de colocarle las últimas curitas.

—Terminado. Puedes retirarte— Señaló la mujer, poniéndose de pie para luego dirigirse hacia otra de las cortinas que separaban los cubículos de la enfermería.

—Gracias, Nygus-sensei— Dijo el muchacho, tocándose ligeramente el brazo recién curado para toparse con una infinidad de parches, algunas vendas y muchas curitas cubriendo su piel.

Soul todavía lo miraba algo preocupado, sentado al lado de él en la misma cama.

—¿Seguro que te encuentras bien?— Sus ojos ahora se posaron sobre la venda que envolvía su frente. Se sentía culpable por haber sido tan inútil mientras que los Fantasmas lo atacaban.

Él asintió animado.

—Por supuesto, no es nada. Pronto estaré listo y recuperado para la siguiente misión— Aseguró confiado.

—En caso de que no se te castigue. Aún tengo que considerar si no te quito tu quinta estrella por haber cometido tantos errores de principiante en una misión tan sencilla como aquella— Habló una voz más grave y gruesa.

Pertenecía a aquél musculoso hombre azul que Soul había visto antes. Se hallaba de pie, firme y con una de sus manos sosteniendo su mandíbula a modo pensativo.

—¡S-Sid-sensei!— Hero se espantó ante aquello, y de inmediato se olvidó de sus pequeñas heridas y raspones recién curados para lanzarse a sus pies a modo de súplica. —¡Lo lamento mucho, no volverá a suceder!— Afirmó sin despegar los ojos del suelo ni levantarse, como haciendo una reverencia. —¡Pero por favor no me quite mi estrella!

El hombre de piel azul pareció pensárselo por un rato.

—De acuerdo, la conservarás…— Decidió, para alegría del muchacho. —Pero— Ahora la mano que se mantenía en su mentón alzó el dedo índice, señalando alguna condición. —Deberás de mantener un nivel excelente en tus próximas cinco misiones y no fracasar en ninguna. Oh, y también retomar el curso básico de entrenamiento para que se te refresque la memoria y no vuelvas a olvidar tus armas— Señaló lo último como el error tan básico que era.

El rubio suspiró desganado, pero terminó asintiendo.

—Sí señor— Acató, colocando su mano derecha a la altura de su frente en un saludo militar.

—Es todo por ahora, soldado— Concluyó el otro, para luego dar media vuelta y retirarse hacia otro sector.

Hero soltó un suspiro, y Soul lo miró curioso.

—¿Qué es eso de las estrellas?

El otro se volteó para sentarse como indio en el suelo y verlo a él y sus moretones. Era el único "suvenir" que le había quedado al albino luego de la batalla.

—¿Recuerdas los rangos que te comenté la otra vez?— El otro asintió. —Bien, cada uno de esos rangos está a su vez regido por puntos, lo que aquí son estrellas. Una vez que un Neófito alcanza las cinco estrellas, como yo, puede pasar a convertirse en Centinela— Explicó. —Debes pasar un examen para probar que estás listo para ascender de categoría.

—Oh…— Murmuró algo pensativo. —¿Y luego tienes que juntar las cinco estrellas otra vez?— Supuso.

—No, el número varía según la categoría. Para los Centinelas, la cantidad que deben alcanzar son tres estrellas para ascender de rango.

El albino tomó nota mentalmente, sin poder evitar sentirse atrapado en algún videojuego o algo similar.

Quiso seguir indagando, pero la estridente y repentina risa maniática de Black Star, del otro lado de la cortina les llamó inevitablemente la atención.

La cortina estaba semi abierta, permitiendo tener el panorama de una preocupada Tsubaki tratando de calmar y sujetar a su compañero y de Nygus tratando de curarle las heridas. Pero el muchacho no dejaba de resistirse.

—¡Déjenme ya, mortales! ¡¿Acaso creen que un ser tan supremo como yo necesita de sus terrenales atenciones?— Bramó con su ego al tope, como siempre, tratando de zafarse del agarre de ambas.

Una gotita resbaló por las frentes de los otros dos muchachos.

—¿Cuántas estrellas tiene Black Star?— Preguntó ahora, viendo con pena al chico.

—… Cero— Contestó en el mismo estado y mirando hacia la misma dirección.

A Soul no le pareció extraño, después de todo, se esperaba algo así.

El chico de cabello azul logró incorporarse hasta ponerse de pie sobre la cama, y ahora trataba de bajar de ella, pero las otras dos intentaban hacer que se acostara una vez más.

—¡Black Star, debes descansar o tus heridas volverán a abrirse!— Advirtió Tsubaki, frunciendo levemente el ceño y tratando por todos los medios de que el niño hiperactivo le hiciera caso.

—¡Me vale! ¡Ahora mismo voy a darle una paliza a ese maldito Kishin!— Espetó, sin dejar de hacer fuerza para librarse de ellas.

—Si no obedeces por las buenas, me obligarás a amarrarte a la cama y a sancionarte por un mes entero— Amenazó la mujer, sin soltarlo.

—¡Inténtenlo si pueden, pero no podrán jamás retener la grandeza del ser supremo que acabará con ese malnacido de Asura! ¡Cuando lo derrote se arrepentirán de esto, mortales!— Bramó una vez más, ahora con un poco más de seriedad, pudiendo finalmente librarse del agarre de ambas y de un solo salto, llegar hasta la puerta para huir de allí.

—¡Black Star!— Volvió a exclamar su arma, saliendo casi de inmediato tras él.

—¡Tráelo de regreso!— Pidió Nygus, viendo a Tsubaki desaparecer por la puerta. Negó resignada con la cabeza, claramente cansada.

—¿Quién es ese Asura?— Le preguntó el albino a su amigo en el oído.

—Así es como se llama el Rey Kishin— Explicó, poniéndose de pie.

Soul hasta pareció espantarse un poco con ello.

—¡¿Al Rey Kishin?— Exclamó incrédulo. —¿Tan grandes son las aspiraciones de ese demente?

—Pfff, lo dices como si no lo conocieras lo suficiente como para haber imaginado algo así— Contestó con toda tranquilidad el rubio. —Pero te aseguro que no son sólo las aspiraciones de él. Todos aquí tienen un fuerte motivo para luchar, casi todos los que estamos aquí peleamos para enfrentarnos algún día contra él y tomar venganza— Agregó, sentándose otra vez en la cama. Miró por un momento al suelo, pareciendo perderse en sus pensamientos.

Fue allí cuando Soul comprendió un poco el porqué Hero siempre desviaba el tema sobre su niñez. Ese "estamos" se lo dejaba en claro. Retiró también su mirada, desviándola hacia el suelo, y no volvió a decir nada. Incluso se sintió repentinamente "culpable" por no haber sufrido una mínima desgracia como el resto de los Cazadores.


Cerró el grifo tan pronto se llenó la tina, y a paso tranquilo se dirigió hacia el espejo. Pasó una mano por la superficie para desempañarlo un poco, lo suficiente como para ver su rostro.

Maka ya no sentía dolor en su ojo izquierdo, lo cual le indicaba que si no se había curado todavía, se encontraba mucho mejor y cerca de recuperarse. Retiró sin prisas las vendas que cubrían su ojo, para luego abrirlo lentamente. Su color era verde, exactamente idéntico al otro.

Dejó caer sin mucho cuidado la larga venda al suelo, para acto seguido encaminarse hacia la tina y meterse allí. Al sentarse y recargarse contra uno de los extremos, se llevó una mano hacia su ojo izquierdo. Debía de evitar el usarlo tan seguido, ya estaba descuidando sus otras habilidades y bajando de nivel por depender tanto de su poder.

Soltó un suspiro, pretendiendo relajarse con el agua a temperatura, el vapor y los aceites aromáticos, pero no parecían surtir efecto, hiciera lo que hiciera, no dejaba de sentir aquella inquietud que no dejaba de fastidiarla desde que regresaron.

Su vista apuntó hacia el techo, pensando en el extraño Kishin con el que se habían topado. Por más que Shinigami le insistiera en que no había problema, tras haberle entregado el informe de la misión y reiterarle que el sujeto podía leerle la mente, ella no podía simplemente conformarse con eso.

¡El enemigo había descubierto el secreto de una de sus más eficientes armas! Era algo realmente preocupante como para que ese demente dijera con tanta simpleza que no se preocuparan por esos "detalles".

Tuvo que resistir el impulso de ir a la Death Room sólo para golpearlo.

Pero por otro lado, conocía al Shinigami mayor desde hacía siglos -de la forma más literal posible-, y ella misma sabía que aquella reacción había sido demasiado descuidada y poco seria, incluso para él. Sus ojos volvieron a bajar hasta centrarse en el agua, y movió sus piernas para reacomodarse. Pensó que quizá la reacción de su "colega" se debía a que posiblemente tenía otro as bajo la manga…

… Y ella de inmediato supo quién era ese as.

Se puso de pie y salió de la tina. Ya no lo soportaba más, iba a obtener una explicación costara lo que costara. El hecho de que le ocultaran algo de tanta relevancia a ella en particular, que formaba parte fundamental en la toma de decisiones del Shibusen, era algo completamente inaceptable.


—… Y esta otra de aquí sirve para espantar a los Duendes— Finalizó la explicación, terminando de mostrarle unas pequeñas gemas de distintos colores que tenía en aquella mano.

—Vaya… esto de ser Cazador es algo más difícil de lo que imaginé— Se lamentó Soul, llevándose una mano a la cabeza. Siempre creyó que se trataba simplemente de peleas y poder, pero no, también debía de aprender muchísima teoría y manejar demasiada información sobre los seres sobrenaturales, lo que significaba… sí, más estudio. —¿Y qué hace ese papiro?— Señaló el pequeño trozo de papel con inscripciones antiguas.

—Oh, este…— Murmuró Hero, viendo su otra mano que también sostenía gran cantidad de gemas, talismanes y anillos. —Es uno de los pergaminos que usan los Exorcistas, no le digas a Black Star que lo tengo— Pidió ahora en voz baja, guardando todo lo demás en los bolsillos de su pantalón. —Me lo regaló Akane.

—Hmmm…— Soul guardó ambas manos en los bolsillos y trató de seguirlo sin perderse entre la multitud del pasillo. Había mucha más gente de la que recordaba la última vez, cada cual con una apariencia más peculiar que el anterior. —Esos dos realmente se llevan mal, ¿eh?

—Algo así…— Le dio la razón, guardando también el papel en su bolsillo. —Es más bien una rivalidad. Los dos pertenecen al mismo clan, pero vienen de distintas ramificaciones.

Él por su parte arqueó una ceja con cierta curiosidad.

—¿Y entonces por qué se…?— Él mismo se interrumpió al ver pasar a una peculiar muchacha en dirección opuesta a la de ellos. Se quedó mirándola con toda la indiscreción del mundo, hasta que finalmente pudo volver en sí y reaccionar. —¡Esa chica no tiene pies!— Exclamó notoriamente alterado, señalándola con uno de sus dedos.

Hero de inmediato lo tomó del cuello de la camisa y lo hizo correr unos cuantos pasos hasta adentrarse más entre la pequeña y algo dispersa multitud.

—¡Oye! Sé más discreto— Lo regañó en voz baja una vez se hubo asegurado de escapar de todas las miradas. —La harás sentir mal.

Soul se soltó de su agarre, todavía algo perturbado y lo miró nuevamente con sus ojos abiertos como platos.

—¡¿"La harás sentir mal"? ¡¿Por qué lo comentas como si fuera algo normal?

El rubio volvió a taparle la boca para que dejara de armar escándalo.

—Pues la verdad que es algo normal en los Fantasmas— Explicó, aflojando un poco su agarre al ver que el otro quería volver a hablar.

—¿No eran ellos el enemigo?— Moduló un poco el tono de su voz, pero no por ello se tranquilizó.

—Sí… bueno— Suspiró y volvió a reanudar el paso, haciendo que el otro avanzara con él. —Te dije que Shibusen es una academia que entrena a Cazadores. Sus miembros son tanto humanos con poderes especiales como criaturas sobrenaturales— Le recordó, a lo que él asintió. —Unos de los tantos seres sobrenaturales son los Fantasmas. Son Almas Pecaminosas que han podido librarse del control y la locura de los Kishins y quieren enmendar sus pecados. Por ello vienen aquí y trabajan con nosotros— Aclaró, para luego pensárselo por un momento. —De hecho, tú ya conoces a un Fantasma.

Lo poco que había conseguido calmarse ante la explicación se fue a la basura con esa nueva aclaración.

—¿Ah… ah sí?— La verdad no quería saber, después de aquél ataque de Fantasmas-zombies estaba seguro de que no quería volver a topárselos nunca más.

—Sí, Tsubaki es un Fantasma.

Soul se detuvo, y por tercera vez en el día sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—Todo aquél que se transforme en arma es un Fantasma— Aclaró nuevamente el Cazador al ver su reacción, deteniéndose también para esperarlo. —Bueno, también tenemos un par de Súcubos aquí que pueden hacer eso, pero ya es otra historia…

Casi como un autómata y por inercia, el albino reanudó el paso.

—¿Qué…?— Tragó grueso, todavía sin recomponerse y realmente pateándose si de verdad quería saber. —¿Qué más hay aquí que deba saber para no infartarme la próxima vez?... ¿Qué son los demás?

—Pues…— Hero hizo una mueca a modo pensativo mientras enlistaba en su mente. —De los que tú conoces, los humanos somos Black Star, Akane, Maka, tú y yo— Los fue enumerando con los dedos de su mano. —Sid-sensei es un zombie, Nygus-sensei es un Fantasma, Kim y Chrona son brujas y Kid ya sabes que es un Shinigami.

Al no oír más respuesta por parte de su compañero albino decidió mirarlo, encontrándose con su rostro pálido y perplejo, además de que su caminar y movimientos se habían vuelto similares a los de una gelatina, a juzgar por la forma en la que caminaba. Tal vez no debió comentar todo aquello con tanta naturalidad.

Tras soltar un suspiro, decidió palmearle la espalda un par de veces para tratar de recomponerlo.

—Vamos, tampoco es algo tan raro. Pronto te acostumbrarás— Intentó alentarlo, pero no pareció servir de mucho.

Soul ya no sabía si estaba atrapado en un videojuego, una nueva película de Harry Potter o en una historia de terror. Concluyó por combinar todo eso y supuso que lo que saliera de esa mezcla, sin duda debía de ser Death City.

—¡Ya sé!— Exclamó de repente el rubio, para luego jalar al otro hacia una de las máquinas expendedoras de bebidas. —La leche de fresa hará que olvides todas tus preocupaciones— Colocó dos monedas en la máquina y esperó a que saliera su pedido.

—Vaya, muy masculino…— Comentó el peliblanco, ya saliendo un poco del repentino estado de estupefacción.

Soul volvió a guardar sus manos en los bolsillos y caminó unos pocos pasos, topándose inesperadamente con otra de las muchachas de cabello rosa. Ella se veía perpleja y asustada, con sus ojos sumamente abiertos y mirándolo con miedo, como si fuera un pequeño animalito frente a un depredador. La vio temblar un poco.

—Amm… tú debes ser Chro…-

Ella chilló antes de dejarlo terminar, y un repentino flash encegueció al albino. En un solo parpadeo, el chico había desaparecido de allí.

Hero se acercó hacia ella con dos pequeñas cajitas de leche de fresa, con los ojos abiertos por la impresión. Observó el lugar donde antes había estado su amigo, y luego a Chrona.

La bruja se dignó a abrir uno de sus ojos, para luego abrir el otro, y al toparse con la mirada sorprendida de Hero no supo qué hacer o decir.

—L-lo lamento… m-me asustó— Balbuceó nerviosa, haciendo de inmediato unas cuantas reverencias exageradas a modo de disculpa. —N-no sé lidiar con g-gente nueva— Se lamentó.

El chico soltó un suspiro, tranquilizándose un poco, para luego sonreírle ligeramente y así tratar de calmarla.

—Descuida… ¿A dónde lo enviaste?

Ella dejó de hacer reverencias para dignarse a mirarlo, algo asustada. Tragó grueso.


De un momento a otro, se sintió suspendido en el aire. No tardó en ser arrastrado por la fuerza de gravedad hasta aterrizar en algo suave. Tardó en reaccionar y en tratar de asimilar las cosas, ¡No entendía nada!

Iba a hablarle a esa chica y de un momento a otro vio un flash que le inutilizó la visión por unos momentos, y al volver a abrir los ojos se encontraba en… ese lugar.

Por mera costumbre se incorporó y observó con detalle, sin salir de su asombro. El color anaranjado oscuro de las paredes se le hizo ligeramente conocido así como también la enorme cama de sábanas color crema en la que había aterrizado. Divisó frente suyo y sobre el respaldo de la cama un espejo ovalado decorando la pared. Fue girando en su lugar, recorriendo con los ojos la enorme habitación, hasta toparse con el espejo de cuerpo completo situado al otro lado del anterior. Sólo allí algo en su cabeza hizo "click", y vio cómo su reflejo le mostraba su rostro repentinamente pálido.

La puerta del baño se abrió, y Maka salió de allí envuelta sólo con una toalla, secándose el cabello con otra más pequeña.

Y entonces el tiempo se congeló cuando ambos hicieron contacto visual. Soul dejó de respirar, dejó de parpadear, y hasta podría jurar que sus latidos también se detuvieron. Pensó que si se quedaba inmóvil completamente, podría por lo menos retrasar su inminente y violenta muerte.

Pero le duró poco.

La fiera rubia tomó un grueso y enorme libro de una pequeña pila que se hallaba en un mueble cerca de donde se encontraba, y a una velocidad impresionante se lo incrustó de lleno en la cara, mandándolo a volar hasta hacerlo caer de la cama.

—¡¿Qué demonios estás haciendo en MI cuarto, pequeño engendro pervertido?— Estalló finalmente, acercándose peligrosamente y tronándose los nudillos de forma amenazante.

El pobre muchacho ni siquiera pudo emitir algún sonido favorable que simulara ser algún tipo de respuesta o excusa, pues se encontraba ocupado revolcándose de dolor en el suelo, con ambas manos sobre la zona afectada y sin poder articular nada más que cortos balbuceos similares a gritos torturados.

Te mataré…— Sentenció ella, y a juzgar por el tono de su voz, iba muy enserio.

Estaba a punto de lanzársele encima para molerlo a golpes y succionar hasta la última gota de su sangre, cuando la puerta de su cuarto se abrió de golpe.

—¡Espera espera!— Habló atropelladamente Hero, con la respiración un tanto agitada después de semejante carrera. —No es su culpa, Chrona lo envió aquí por accidente— Aclaró antes de que la otra pudiera dejarlo en un coma permanente.

—Oh…— Murmuró ella, viéndolo a él y ablandando sus facciones al instante. —Bien, en ese caso…— Su vista fue a dar con el agonizante intruso, y volvió a transformarse en aquella expresión asesina que ni los monstruos de las películas podían igualar. —Te las verás conmigo más tarde, agradece que postergaron tu muerte— Siseó, sin dejar de fulminarlo con la mirada.

La rubia retrocedió unos pasos hasta internarse tras un mueble para cambiarse, y Hero, todavía con una caja de leche en la mano, suspiró con alivio y se le acercó al otro para verificar que no tuviera ningún trauma craneal severo.

Se agachó y lo picó un par de veces con su dedo índice, casi como lo que hacían los niños con alguna varita cuando se topaban con un animalillo atropellado y medio descompuesto en una carretera para ver si todavía se movía.

—¿Sigues vivo?

Soul le lanzó un manotazo en respuesta, para luego intentar incorporarse.

—No, me morí y ahora soy un zombie— Contestó sarcástico.

—Bueno… Puede pasar, ¿Sabes? Así fue como Sid-sensei se transformó en un zombie— Comentó de lo más casual, dejando al otro con un ligero tic momentáneo en un ojo.

—Dejen de parlotear y salgan de mi cuarto de una vez, tengo prisa— Avisó la chica tras salir de allí vestida.

Su atuendo era el mismo que el de la vez anterior: Camisa blanca, corbata verde y minifalda roja escocesa, con la única diferencia de que ahora había dejado su cabello suelto.

—De acuerdo, ya me lo llevo— Acató Hero al instante, tomando al otro de un pie para comenzar a arrastrarlo.

—¡Oye, no me arrastres, puedo caminar!— Le reclamó desde el suelo.

—Por ahora… espera a que te haga picadillo, pequeña rata— Le contestó Maka antes de salir del cuarto.

El pobre muchacho sintió otro escalofrío recorrerlo de pies a cabeza. Siendo como era ella, no lo dudaba. Tragó grueso.

—Vaya aguante que tienes para soportar una novia como esa…— Comentó todavía con cierta palidez.

Hero de inmediato se atragantó con la leche que estaba bebiendo y tuvo que escupir para no morir ahogado. Se encorvó ante el ataque de tos que no paró hasta hacerlo quedar rojo, pero Soul en realidad no supo distinguir si la coloración de su rostro se debía a la insistente tos o a su comentario.

—¡Ella no es mi novia!— Le reclamó tan pronto pudo volver a hablar, con el ceño ligeramente fruncido.

—¿Ah no?— Le sorprendió un poco la respuesta. —Pues pareciera, siempre se están abrazando…

El muchacho carraspeó y se irguió nuevamente, queriendo simular que nada había pasado.

—Eso es…— Volvió a toser. —No importa, es una larga historia— Se palmeó el pecho para intentar dejar de toser y luego intentó respirar hondo. —De momento será mejor que salgamos antes que…— De repente se interrumpió a sí mismo tan pronto su vista se posó ligeramente sobre el reloj de la mesita de noche de Maka. —¡Oh, rayos!— Soltó al instante.

Se dirigió hacia la salida corriendo, sin poder evitar tropezarse con la alfombra y caer de rodillas al suelo. Atrapó a tiempo la cajita de la leche de fresa, pero unas cuantas gemas y otros artículos se le salieron de los bolsillos ante la caída. Maldijo por lo bajo.

Soul se puso de pie algo extrañado y comenzó a recogerlos.

—¿Qué sucede?

—Sid-sensei me citó para una de sus clases, tendría que haber estado ahí desde hace cinco minutos— Contestó con apuro, recogiendo también con cierta torpeza el resto de las cosas. —De seguro cambiará de idea y me quitará la quinta estrella si lo hago esperar más— Se lamentó en aquél estado alterado.

—¿Tan estricto es?— Inquirió Soul, buscando por debajo de la alfombra otras cosas que pudieran habérsele caído.

—Más de lo que imaginas— Contestó no muy contento. De pronto se puso de pie y le entregó la leche para así tener ambas manos libres y revolverse el cabello con desespero. —¡Arghh! Mira, debo correr, nos vemos más tarde— Avisó con prisa, dándose media vuelta para disponerse a salir de allí.

—Espera, tus cosas…

—Quédatelas mientras tanto, no sé, juega con ellas, ve familiarizándote— Le indicó, ahora echándole un vistazo nuevamente al reloj, logrando alterarse más. Volvió a mirar al albino para ya despedirse, pero lo encontró examinando con curiosidad uno de los talismanes. Tenía el símbolo de un alma en color azul. —Ah, ese es el Soul Protect, oculta la presencia de tu alma— Indicó alejándose unos pasos y buscando algo en un bolsillo. Lo encontró al instante, y le lanzó otra gema. —Esa te hace invisible, si los combinas nadie te notará y…— Volvió a ver el reloj, dándose cuenta de que había gastado estúpidamente otros tres valiosos minutos. —¡Hasta luego!— No perdió más tiempo y salió corriendo a toda velocidad, dejando una estela de humo detrás de él.

—Amm… ¿Suerte?— Murmuró al verlo correr de semejante forma.

Observó luego las dos piedras que tenía en ambas manos, y de inmediato se le formó una sonrisa algo traviesa. Ser invisible e indetectable, ¿Qué más podría pedir para hacer lo que se le viniera en gana?

Con una sonrisa divertida en el rostro, se puso de pie para guardar el resto de los objetos en sus bolsillos, dejando en sus manos las dos piedras indicadas. No tenía ni la más remota idea de cómo usar aquello. Intentó dándole ligeros golpecitos, frotándolas como si fueran la lámpara de Aladino, e incluso haciéndoles reverencias, pero no notaba ningún cambio.

Chasqueó la lengua y torció la boca con cierto disgusto. Volvió a tomar ambas piedras y se dignó a salir del cuarto. Lo que descubrió accidentalmente al pasar por el espejo, fue el no ver ni rastro alguno de su reflejo. Incluso parpadeó un par de veces y comenzó a moverse de un lado a otro, agitando una mano frente al espejo, y nada.

La sonrisa divertida volvió a su rostro. Sólo para estar seguro, dejó las piedras en la cama y volvió a mirarse, encontrándose con su imagen reflejada en el cristal. Tomó ahora las piedras y desapareció por completo. Repitió aquello una y otra vez sin aburrirse, riéndose como un niño que acaba de jugarle la broma del año a su profesor más indeseado.

—Me ves, ahora no me ves, me ves, ahora no me ves~— Y volvió a reír una vez más, decidiéndose finalmente por quedar invisible. Sujetó con firmeza los dos amuletos y se sintió como el gato Cheshire. —¡Cool!

Salió dando brinquitos del cuarto, disfrutando del hecho de que absolutamente nadie podía ni verlo ni sentirlo. Aprovechó para tirarse al suelo y observar por debajo de la falda de cada chica que se cruzaba en el camino, saliendo completamente impune y desapercibido. Claro está, evitó a toda costa generar algún sonido que pudiera delatarlo.

¡Aquello era lo mejor del mundo! ¿Por qué Hero no se lo había mostrado antes?

Siguió arrastrándose felizmente por el suelo para observar con un ángulo perfecto debajo de las faldas femeninas, hasta hallarse con una falda que le pareció conocida. Retuvo un bufido al ver unas simples bragas blancas, sin nada más que despertara su "imaginación", y cuando la vio alejarse pudo contemplar el resto de su ropa, hasta su cabello.

Estuvo a punto de soltar las piedras de la impresión, y de haber podido observarse en algún espejo, estaba seguro de que se encontraría con un rostro tan pálido como el papel.

Allí iba la pequeña fiera.

Otro escalofrío.

Si se llegaba a enterar de esto… no quería ni pensarlo. Volvió a tragar grueso y con cuidado de no hacer ningún ruido se puso de pie. Respiró hondo, y su lado estúpido le ganó a las pocas neuronas sobrevivientes a tantos Maka-Chops que quedaban en su lado racional. Volvió a pensarlo por las dudas, pero antes de que se diera cuenta, ya se encontraba siguiéndola, de puntillas para hacer menos ruido.

Tan concentrado se encontraba intentando imitar a los ninjas de las películas y su modo de caminar silencioso, que poca atención le prestó al camino. Cada vez que ella volteaba, él se quedaba quieto, rígido y tenso completamente. Retenía incluso la respiración, hasta que la fiera volvía a voltearse y seguir su camino.

Ya que había comprobado que ella realmente no lo notaba, podría sacar provecho de la situación y jugarle alguna broma como venganza por tanto golpe. Antes de siquiera poder planear algo, se vio inesperadamente rodeado por aquél escalofriante corredor de guillotinas. Alzó la vista para ver las afiladas hojas apuntándole, y cuando volvió a mirar al frente se topó con aquél salón extraño de nubes flotantes.

Se detuvo antes de entrar, quedándose con un completo panorama de lo que sucediera allí dentro.

Maka por el contrario sí ingresó a la estancia, al parecer, interrumpiendo una pequeña charla entre el Dios de la muerte y Stein y Marie, quienes de inmediato se voltearon para verla.

—Maka-chan~ no esperábamos verte por aquí— Comentó el enmascarado con su usual tono divertido, pero ciertamente con un leve desconcierto.

—Lo sé, y perdonen que interrumpa, pero veo que llegué en buen momento— Comentó ella al mirar a la pareja. Su vista volvió a centrarse en el Shinigami. —Ahora que los tengo a todos aquí, quiero aprovechar para hablarles sobre un asunto importante.

Marie apartó ligeramente la mirada, y Stein, con su siempre permanente cigarro en la boca, decidió encararla y observarla fijamente, previendo lo que tenía en mente.

El enmascarado suspiró.

—Maka-chan, sé lo que vas a decirnos, pero realmente necesitamos evitar que sepas esto, es por el bien de todos— Intentó convencerla, ya dejando de fingir que nada sabía y dándole cierta ventaja al hacerlo.

Ella avanzó un paso, decidida. No iba a conformarse con eso, había ido por explicaciones, y sólo con explicaciones se iría.

—De acuerdo, no perderé el tiempo insistiéndote. Te conozco perfectamente como para saber que cuando te niegas a hablar, no hay forma de hacerte cambiar de parecer— Centró sus ojos verdes en la pareja. —En ese caso, me gustaría intentar con ustedes dos— Hizo más énfasis en el científico.

—Maka-chan, no creo que sea prudente…-

—Marie— La interrumpió ella, mirándola de reojo. —Ni lo intentes. Ya tengo suficiente evidencia, lo vi yo misma— Contraatacó incluso antes de que la otra pudiera soltar palabra. —Hay algo raro con ese niño— Miró ahora al fumador. —Aunque bueno, ya sospechaba desde el momento en el que decidiste quedártelo.

Stein no se inmutó.

—¿Hay algo malo con eso?— Espetó.

—Claro que lo hay— Le contestó ella de inmediato, terminando de girarse hacia él para encararlo. —Por favor, no te hagas el inocente ahora. Te conozco desde hace años y sé que de ningún modo serías capaz de apiadarte y recoger a un niño por pura buena intención. De Marie me lo creo, ella estaba más que dispuesta a adoptar, pero ¿Tú?, no me hagas reír. ¿Qué planeas hacer con…?-

El sonido que produjeron los dos amuletos al impactar contra el suelo interrumpió las palabras de la chica, generando un tremendo silencio en todo el lugar.

Todos voltearon de inmediato al ver a Soul allí.

Había soltado las piedras por la impresión, y se había sumido en una completa rigidez, mirando sin poder creerlo toda la escena. Tenía los ojos abiertos de par en par y los orbes rojos contraídos.

Marie, no en mejor estado que él, fue la primera en reaccionar y romper el silencio.

—Soul…— Murmuró apenas, con la voz ligeramente quebrada.

Él retrocedió.

—Ustedes no son mis padres…

CONTINUARÁ…


Chan chan chan chaaaan~ (?)

Ya no los cansaré repitiendo lo de que ya sé que odian a Maka y que todo tiene una razón de ser y... blah, pasemos a lo importante. ¡Soul finalmente conoce la verdad! O bueno, parte de ella... ¿Qué pasará de ahora en adelante? ¿Quiénes son los verdaderos padres de Soul? ¿Por qué Maka se lleva tan bien con Hero? ¿Cómo es que Tsubaki es un Fantasma? ¿Por qué esta loca tipa sigue haciendo preguntas para dar intriga al asunto?... Todo esto y más en el siguiente capítulo.

¡Muchas gracias una vez más a todos los que mandan un review! Es gratuito y no toma más de un minuto, además de que animan al autor a continuar la historia.

Nos leemos próximamente~

Kmi-nyan~

¿ R e v i e w?

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