¡Hola, FanFiction!
He regresado con este fic para traerles la continuación, espero y la disfruten.
7. Fantasma despertando
Las palabras de Soul tuvieron todavía más peso que las anteriormente dichas allí dentro. Cortaron el aire como si fuese una afilada daga, y Marie fue la que más afectada salió por el comentario.
Otro silencio, mucho más pesado y denso que el anterior ocupó la estancia, y nadie más se atrevió a romperlo esta vez.
Soul de repente sintió cómo una terrible inquietud se le sumaba a todo lo demás, resultando en una mezcla atroz. Sintió la repentina necesidad, desde lo más profundo de su ser, de salir corriendo de allí, de alejarse lo más que pudiera, casi como si su vida dependiera de ello.
En ese instante, algo dentro de él se liberó. Lo percibió a la perfección, algo dentro de su alma había cambiado, algo que le hizo arder la sangre hasta el punto de sentir que comenzaba a quemarse vivo, como si el simple hecho de estar allí lo fuera destruyendo lentamente desde adentro.
Y fue la primera vez que lo escuchó.
Una voz que resonó en su cabeza, rasposa y algo aguda. Burlona y con una notoria maldad, que habló una sola vez, pero dejando muy en claro el mensaje: "Corre".
No lo dudó ni por un instante. Cerró los ojos con fuerza al dar media vuelta y echó a correr como nunca lo había hecho.
Dejó de percibir su alrededor, dejó de oír la insistente voz desgarrada y suplicante de Marie llamándolo, dejó de sentir cualquier cosa que estuviese relacionada con el mundo físico y se sumergió en un intenso rojo que ocupó toda su visión, para luego caer de lleno en una densa oscuridad.
No supo nunca qué fue lo que le pasó, ni parecía importarle en aquél momento. Se sentía cómodo en aquella oscuridad, protegido. Era apenas consciente de que seguía corriendo, pero no le importaba hacia dónde, ni mucho menos el camino que tomara.
En medio de toda la oscuridad, divisó una luz. Recordó inconscientemente los relatos contados por las personas que tenían una experiencia cercana a la muerte, recordaba la típica "luz al final del túnel", pero él no parecía estar cruzando por ningún túnel ni nada parecido. Simplemente se encontraba rodeado de negrura, y la luz no era de color blanca como esperó. Era roja, del más intenso de los rojos.
El rojo se acercó a él a una velocidad impresionante hasta envolverlo, llevándose la oscuridad para finalmente disipar todo aquello de una sola vez.
Se detuvo, cansado como nunca, respirando agitadamente y apoyando de inmediato sus manos en sus rodillas flexionadas. Le temblaba el pulso, y sentía un calor envolvente sobre todo su cuerpo.
Tras parpadear, se dignó a erguirse un poco y observar sus alrededores. Se veía como un desierto rocoso o algo similar. El lugar parecía infinito, siendo predominado por oscuros tonos de diferentes grises. No pudo ver ninguna planta ni ninguna otra señal de vida, sólo picos rocosos y puntiagudos que se formaban en el paisaje de forma extraña, doblada.
El gris del cielo no hacía más que ayudar al aspecto lúgubre y tenebroso hasta cierto punto, y entonces dejó de lado su inspección visual al detectar algo a lo lejos. Parecía ser una ciudad, con una enorme estructura que resaltaba más que todas las otras cosas. Tres esferas flotantes se alzaban por entre los picos de la estructura, dando así la sensación de estar viendo la máscara del Dios de la muerte.
Pronto lo comprendió, aquello era Death City.
Retrocedió algo perplejo y confundido. ¿Cómo era posible? ¿Tanto había corrido? No, no podía ser. En primer lugar, ni aunque fuera el mejor atleta del mundo habría podido recorrer toda esa distancia sólo corriendo, y mucho menos en el poco tiempo que recordaba. Apenas se había sentido atrapado en aquella extraña negrura por unos pocos minutos.
Con su respiración ligeramente más calmada, observó el cielo. Las nubes grisáceas y densas tapaban gran parte del brillo de la luna, pero se movían con cierta velocidad. Pronto la luna podría alumbrar un poco, y así tal vez podría contemplar un poco mejor el panorama para estar seguro.
Pero cuál fue su sorpresa al descubrir que la luna tenía cara. Y no sólo tenía cara, lo miraba fijamente, con esa gran y grotesca sonrisa sangrante.
Gritó y cayó al suelo de la impresión, sin poder despegar los ojos de allí. Los pocos días que había permanecido en Death City, nunca antes había podido observar ni al sol ni a la luna directamente, pues siempre se la había pasado dentro del Shibusen y nunca se le ocurrió siquiera asomarse por una ventana.
La terrorífica luna, sumada al cielo oscuro y lúgubre, el ambiente gris y tétrico, más la inquietante soledad fantasmagórica del lugar lo hacían sentir nuevamente atrapado en una película de terror.
Se quedó en la misma posición durante un largo rato, observando todavía con perplejidad a la luna y sin intención alguna de levantarse. De inmediato se refugió en la idea de estar atrapado en una pesadilla y nada más, una muy larga pesadilla. Lo mirara desde el punto que lo mirara, no había otra forma para explicar todo ese desastre ilógico que desafiaba las leyes de la realidad.
Todo tenía que ser una pesadilla y nada más. Probablemente en unos momentos despertaría en su cuarto, recibiendo de lleno la luz de un sol normal y radiante. Iría al comedor para recibir el desayuno y saludar a su padre con un corto y algo insípido "buenos días", como era la costumbre entre ellos dos, y luego aparecería su madre de la puerta de la cocina con un enorme plato de hot cakes, tarareando contenta una canción y regañando al otro por fumar dentro de la casa.
Eso pedía, nada más. Una mañana normal como cualquier otra, en su mundo normal y con su familia normal. Esa era la realidad que en unos pocos días se había distorsionado hasta el punto de perderse. Pero no, nada de eso último había pasado porque todo aquello era una pesadilla.
Tan sumido se encontraba en sus pensamientos, que no se percató de las pisadas a unos pocos metros detrás de él. Lo único que lo hizo voltearse fue su instinto. Sintió una ligera perturbación en el ambiente que le indicó de inmediato que algo andaba mal allí. Peligro.
Se encontró con un sujeto joven, quizá unos pocos años mayor que él. Su curioso atuendo ligeramente formal incluía unos detalles dorados en su chaleco negro, combinando así con sus ojos. Su cabello oscuro se meció levemente con la repentina ráfaga de viento, y su vista se clavó firmemente en él.
Además del terrible presentimiento que despertó en Soul aquél sujeto, se sintió repentinamente cohibido con esa mirada. Parecía no sólo estar viéndolo, más bien daba la impresión de estar analizándolo con detalle y viendo a través de él.
Se puso de pie de inmediato, adoptando una postura que le permitiera tanto defenderse en caso de que lo atacara o escapar.
El recién llegado esbozó una leve sonrisa, y el albino no supo descifrar con exactitud si guardaba malicia o soberbia en ese gesto.
—Finalmente nos encontramos, Soul Evans— Habló con voz calmada.
Al aludido le sorprendió el detalle de que supiera su nombre, y de inmediato frunció un poco más el ceño, totalmente desconfiado.
—¿Quién eres?— Preguntó a la defensiva, sin relajar su postura.
El otro rió ligeramente, acrecentándole así su mal presentimiento.
—No importa realmente, considerando que vas a morir en breves instantes…— Contestó de lo más casual, acercándose unos pocos pasos, al tiempo que el de cabello blanco retrocedía. —Pero si tanto insistes, no le veo nada de malo conocer el nombre de tu verdugo…— Agregó, haciendo aparecer en una de sus manos una pluma dorada. —Soy Gopher, un placer conocerte— Entrecerró sus ojos con malicia, y su sonrisa cobró una retorcida diversión. —O mejor dicho, matarte.
La pluma le fue lanzada con una puntería inigualable, y tuvo que moverse rápidamente para poder esquivarla. No lo logró del todo, y le fue cortado un mechón de su cabello, viendo con perplejidad cómo la pluma se incrustaba en una roca detrás de él, partiéndola como si se tratara de simple mantequilla.
Echó a correr nuevamente, deseando alcanzar aquella velocidad de hacía unos momentos, o lo que fuera que haya sido para poder librarse de aquella cosa, pero otra pluma le fue lanzada, haciéndolo saltar para esquivarla.
No logró aterrizar de pie debido al improvisado salto, por lo que rodó en el suelo rocoso hasta poder frenar con sus manos. Al intentar incorporarse, con el cuerpo dolido por el golpe, notó que se le había salido de los bolsillos algunos talismanes de los que Hero le había dado.
Los había olvidado por completo.
Sin perder tiempo, tomó todos los que pudo con sus manos mientras que el otro se acercaba a paso tranquilo hasta él, con otra pluma dorada entre sus dedos.
Soul no recordaba cuál era para qué cosa, simplemente se dedicó a lanzarle puñados de talismanes y gemas, esperando que alguna surtiera efecto. Pero para horror suyo, su enemigo no parecía ni mínimamente afectado, más bien, continuaba manteniendo su sonrisa divertida y perturbadora, disfrutando el momento.
El chico volvió a retroceder, buscando más en sus bolsillos y encontrando entre las pocas municiones que le quedaban una de aquellas píldoras blancas de agua bendita. No se explicó cómo el otro pudo darse cuenta de aquello, ya que frunció el ceño y se lanzó hacia él de una vez, pero él no perdió el tiempo y le lanzó todo lo que tenía en la mano.
La píldora le impactó en la frente, deshaciéndose y generando una pequeña nubecita blanca que lo hizo detenerse para llevarse ambas manos a la cabeza y quejarse. Y Soul aprovechó el momento para escapar de él, corriendo con dirección a Death City.
Gopher se hallaba de rodillas en el suelo, soltando todo tipo de maldiciones por lo bajo y frotándose constantemente la zona afectada.
—¡Maldito mocoso! ¡¿Cómo osas hacerle daño al cuerpo perfecto que me dio Noah-sama? ¡Te mataré!— Siseó, con su voz ahora adoptando una tonalidad más grave e intimidante.
Soul ni quiso mirar, siguió corriendo con desespero, y en ese instante los ojos de Gopher se tornaron de un rojo brillante. De su espalda salieron unas majestuosas alas doradas, y de un solo salto lo alcanzó sin dificultad.
El muchacho de cabello blanco vio con horror cómo el otro caía en picada hacia él, con un brillo dorado en una de sus manos, listo para matarlo. Cerró los ojos con fuerza, no queriendo ver lo que seguía y tropezándose al no poder ver el camino.
Un estruendo muy cerca suyo lo hizo sobresaltarse, y de inmediato se esforzó por sentir cada parte de su cuerpo para averiguar en dónde le había dado. Su sorpresa más bien fue no sentir dolor alguno más allá de los raspones, y entonces decidió abrir con cautela uno de sus ojos.
No tardó en reconocer la figura que se hallaba frente a él, por más que le estuviera dando la espalda. Abrió los dos ojos enseguida, sin perder la sorpresa en sus facciones.
Stein había conseguido derribarlo al darle de lleno con el martillo gigante que sostenía, y el otro fue a parar unos cuantos metros lejos, hasta chocar contra una roca.
—Intenta poner un solo dedo sobre mi hijo y te mato a base de disecciones, Kishin— Advirtió con su voz seria y sin perder la calma, pero con un claro tono de amenaza que generó en Soul un ligero estremecimiento.
Los ojos rojos del muchacho no se despegaban de la espalda de su padre, sintiendo un cosquilleo extraño en su interior ante sus palabras. Era una sensación agradable, pero a su vez venía cargada de una repentina culpa con tintes de inseguridad que lo obligaron a permanecer quieto, observando como hacía unos segundos.
Gopher se levantó con el ceño totalmente fruncido y la boca deformada en una "V" invertida, pareciendo un niño pequeño haciendo berrinches. Extendió sus alas y emprendió vuelo de un salto.
—¡Maldito, te mataré a ti también!— Siseó furioso, cargando en sus manos dos esferas con un reluciente dorado.
—¡Papá!— Soul intentó ponerse de pie, pero un repentino brazo firme que se interpuso frente a él a modo de barrera lo hizo detenerse.
Maka estaba a su lado, viendo entretenida y algo seria la pelea.
—Quédate quieto y deja que ellos se encarguen— Indicó confiada.
"¿Ellos?" Se preguntó el albino en su mente, retornando su mirada rojiza hacia la pelea.
Stein se preparó para recibir el ataque con su martillo. Llevándolo hacia atrás desde abajo para tomar impulso al momento de dar el golpe, que dio como resultado un inminente choque de poder, lanzando una potente ráfaga de viento hacia todas direcciones y haciendo que Soul tuviera que cruzar ambos brazos frente a él a modo de escudo. Maka ni se inmutó, continuaba como si nada, observando atenta.
El Kishin retrocedió en el aire, logrando estabilizarse, y se percató demasiado tarde de que el científico había llegado a su altura de un solo salto. Todo lo que pudo hacer para repeler el siguiente ataque fue cubrir sus manos con plumas doradas y así detener por un momento el golpe del martillo.
El destello nuevamente iluminó el lugar como un relámpago dorado, y ambos contrincantes tuvieron que retroceder. El Cazador aterrizó perfectamente en el suelo, usando apenas una de sus manos para frenar del todo, mientras que el Kishin se estabilizó en el aire una vez más.
El pelinegro esparció unas cuantas plumas en el aire, resaltando en el firmamento nocturno por su peculiar color y brillo dorado. Con un simple movimiento de sus manos, todas se dirigieron hacia él, cobrando rápidamente una velocidad demasiado alta.
No obstante, el semblante de Stein siempre se mantuvo inmutable. Desvió unas cuantas con el martillo y saltó para esquivar las restantes.
Gopher sonrió y movió sus dedos, haciendo que las plumas giraran en el aire y regresaran a su objetivo, sin darle tiempo para realizar contraataque alguno.
Soul contempló perplejo e impotente la enorme cantidad de sangre que salió de las profundas heridas del Cazador, quien no parecía mostrar signos de debilidad o dolor pese a esto.
El Kishin repentinamente comenzó a carcajearse en el aire, llevándose ambas manos a la cara y acumulando dos pequeñas lagrimitas de la risa. Una risa desquiciada y carente de cordura.
Una risa que Maka reconoció al instante y la obligó a apretar fuertemente sus nudillos para no saltar directo hacia él y matarlo allí mismo al ser acosada por los fantasmas del pasado que tanto le afectaban.
El otro seguía mofándose descontroladamente en el aire, incluso pataleando. Lo señaló con un dedo y se siguió riendo, hasta sentir finalmente que las carcajadas cesaban.
—¡Tonto humano! ¿Crees que tienes alguna oportunidad contra alguien que puede leerte la mente? ¡Eres tal cual como un libro abierto!— Y una vez más, la risa lunática y burlesca resonó por todo el lugar.
El albino no lo soportó más, sentía hervir su sangre, y una nueva sensación potente surgía en su interior, quemándolo. Se puso de pie, sin dejar de observar con furia al monstruo, pero un despiadado libro se incrustó en su cabeza, derribándolo y apagando el fuego dentro de su ser.
Fulminó a la chica con la mirada.
—No subestimes el poder de un Death Master y una Death Scythe— Habló ella tranquilamente, mirando fijamente al Kishin. —Es tu padre, confía en él.
Bastaron esas simples palabras para que Soul volviera a centrar su mirada en el campo de batalla.
La sangre escurría en grandes cantidades por el brazo de Stein, quien apretó el agarre de su martillo. El brillo de sus lentes hacía imposible tener visibilidad alguna de sus ojos, pero el resto de su rostro mantenía la misma seriedad con la que había comenzado la pelea.
—Oh, ya veo…— Comentó de lo más casual, llevando su otra mano ensangrentada hasta el bolsillo de su atuendo para de allí extraer una caja arrugada de cigarros.
Gopher detuvo su risa al verlo, y hasta pareció ofendido ante sus despreocupados actos.
El hombre del tornillo en la cabeza ya tenía el cigarro en la boca, a punto de encenderlo, cuando una certera pluma se incrustó en el suelo. El cigarrillo se partió, así como el encendedor.
—¡Oye, pequeña sabandija! ¡Por sentido común, debes de tenerle más respeto a un enemigo que te supera en fuerza y poder!— Le reclamó desde el aire, haciendo nuevamente algo parecido a un berrinche.
El Cazador observó atentamente el cigarro en el suelo, y dejó caer la parte que había quedado en sus labios. Se agachó para tomar ambas partes e ignorar olímpicamente a su oponente.
—Era el último…— Murmuró, con el mismo tono de voz calmado. De un momento a otro, el brillo de sus lentes desapareció cuando le envió aquella mirada asesina y espeluznante a su oponente. —Te diseccionaré…— Sentenció, de forma aterradora.
El otro fingió que aquello no lo había intimidado, y la locura en él le ayudó a recobrar la carcajada maniática.
—¿Y qué piensas que puedes hacer contra mí? ¡Sé lo que estás pensando, me darás con tu martillo en…!-
En el último segundo, Stein lanzó su arma al cielo, haciendo girar el martillo en el aire, y sin siquiera pensarlo le clavó en el pecho y de un solo tiro un certero y bien afilado bisturí, haciéndolo callar al instante.
Gopher se silenció por completo y observó perplejo el metal incrustado en su pecho, sintiendo cómo comenzaba a caer. Aquello logró desconcentrarlo lo suficiente como para salirse de la mente del otro, lo que ayudó al sorpresivo ataque del Cazador, que se apareció de la nada, una vez más frente a él y le dio de lleno con el martillo.
El Kishin se precipitó a tierra hasta incrustarse violentamente en el suelo, haciendo un cráter debido al fuerte impacto, y a pocos metros de él, su contrincante volvía a aterrizar sin mayor esfuerzo.
Soul contempló sorprendido y maravillado la escena. Estaba a punto de saltar victorioso, hasta que se percató del movimiento del monstruo.
Stein apenas se giró para enviarle una severa mirada de soslayo, vigilando sus movimientos, pero sabiendo de antemano que el otro ya difícilmente sería capaz de retomar la batalla o realizar algún ataque significativo.
Salió de entre los escombros con mucho trabajo, y sus alas se deshicieron en un brillo dorado que no tardó en apagarse. Le dedicó otra iracunda mirada al sujeto, y se propuso levantarse una vez más para hacerle pagar por ello. Pero entonces se detuvo. Observó al cielo con los ojos sumamente abiertos y hasta podría decirse que albergaba algo de miedo. Comenzó a temblar.
—P-pero Noah-sama…— Murmuró con una voz tremendamente sumisa y temblorosa, para luego resignarse y bajar la mirada. —C-como ordene…
Una ráfaga oscura lo envolvió, y su última mirada fulminante no fue para Stein, como todos hubieran creído, sino más bien para los ojos rojos de Soul, quien contemplaba con sorpresa y confusión todo aquello.
Gopher desapareció por completo, sin dejar rastro alguno de su presencia.
Maka entrecerró los ojos y se puso de pie, ligeramente disgustada ante el resultado. Pero proponiéndose matarlo la próxima vez que se lo topara.
El martillo se iluminó y fue cubierto por el mismo vapor rojo que envolvía a todas las armas antes de retornar a su forma humana, y de allí salió Marie, para sorpresa del albino.
—¡Soul!— Lo llamó con cierta histeria en la voz, corriendo hacia él.
El aludido tardó en reaccionar a causa de la impresión, pero no tardó en imitar sus acciones y correr hacia ella, sintiendo la repentina necesidad de abrazarla, por muy cursi que sonara.
Pero entonces la fuerte bofetada le desvió violentamente el rostro e hizo un sonoro eco en el lugar.
El chico se llevó lentamente una mano a su mejilla, regresando la vista hacia ella con cierto temor y perplejidad.
—¡Tonto! ¡No vuelvas a salir corriendo de esa manera!— Le regañó ella, con su tono claramente enfadado, pero maternal. Como cada vez que él se metía en problemas cuando era niño. —¡Nos preocupaste mucho!— Agregó al borde del llanto, para luego dejarse caer de rodillas y abrazarlo con fuerza, permitiéndose sollozar un poco.
Él dudó por un instante, pero al final decidió corresponder el abrazo y no quejarse ante la descomunal fuerza que lo estaba estrangulando en ese momento. Sabía que siempre que su madre se emocionaba tendía a usar mucha más fuerza de la necesaria.
—Lo siento…— Murmuró, verdaderamente arrepentido. Él también sentía sus lágrimas a punto de salir, pero no. No iba a llorar, por ningún motivo. Recordó las palabras de su padre una vez más "Llorar es una muestra de debilidad, por eso los hombres no lloramos", e instintivamente desvió su mirada hacia él. Tal vez tenía razón, pero él tenía sus propios motivos para no hacerlo. Un tipo "cool" como él no lloraría, simple y sencillamente por eso.
Stein contempló la escena desde lejos. La imagen pudo haberlo ablandado por dentro, pero no estaba dispuesto a expresarlo en su rostro, ni tampoco a unirse al abrazo. Caminó hacia Maka, quien veía con una pequeña sonrisa el reencuentro de madre e hijo, y si no la conociera, habría jurado que de verdad era una tierna e inocente niñita de quince o dieciséis años. Pero no, porque él sí la conocía, y sabía por experiencia propia que ella estaba muy pero muy lejos de ser aquello.
La rubia despegó su mirada por un momento de la melosa escena para centrarla en él, cambiando de inmediato su semblante por uno más serio.
—Debo admitir que…— Maka volvió a mirar a los otros dos, colocando ambas manos a cada lado de su cadera. —Lo has criado bien— Completó, sorprendiendo ligeramente al otro, pero claro, borrando aquella emoción de su rostro enseguida.
—Lo tomaré como un cumplido— Contestó él, no del todo confiado.
—Es un cumplido, cerebro de tornillo— Espetó ella al instante, algo mosqueada. Suspiró, y tanto sus facciones como su mirada volvieron a tornarse serias e inmutables, volviendo a centrarse en él. —Y no creas que olvidaré el tema en discusión— Advirtió. —Mucho menos después de haber visto la forma en la que desapareció en aquella cosa oscura— Miró de reojo al albino, quien no dejaba de abrazar a Marie, y ella a su vez lo zarandeaba con fuerza sobrehumana de un lado a otro.
Stein entrecerró ligeramente sus ojos, y entonces ella volvió a hablar.
—O has estado experimentando con él, o ese niño no es humano del todo— "Por más que huela como uno" Agregó en su mente, para luego dar media vuelta y proceder a retirarse a paso tranquilo.
Estaba cada vez más y más cerca de descubrir qué rayos era ese chico, y estaba completamente decidida a lograrlo.
CONTINUARÁ…
Bien, les comunico que acabo de terminar de escribir el capítulo 27 de este mismo fic *aplausos(?)*.
Espero que ya no odien tanto a Maka, se está ablandando, y ella tiene sus razones para ser como es. Pronto sabrán el por qué, y sé que cuando lo hagan la adorarán ewe aaahahaha... ok, no... pero no la odiarán e3e
Nos leemos~
Kmi-nyan~
¿Review?
