¡Hola, FanFiction!
Bueno, todavía no me han atrapado, así que puedo seguir subiendo... o eso espero.
En fin, ¡Mil gracias a todos aquellos que dejaron review! Me han ayudado a inspirarme para seguir. Sin más, los dejo con el cap.
8. Fantasma rumores
Las pequeñas nubes flotaban por entre las esbeltas cruces que indicaban tumbas, pasando también cada cierto tiempo por entre los pies de los ocupantes de la estancia.
Las puertas de la Death Room se hallaban completamente cerradas para evitar lo sucedido la vez anterior, y el cigarrillo de Stein terminaba de consumirse mientras que esperaba la respuesta que parecía no querer llegar.
—De seguir así, no sólo Maka terminará dándose cuenta y tomando medidas por cuenta propia. Nosotros también nos veremos obligados a intervenir— Volvió a insistir el científico ante la falta de respuesta del otro. —Sus poderes se están desarrollando a una velocidad increíble.
El enmascarado siguió sumido en aquél silencio que había decidido adoptar desde hacía ya varios minutos. Por más que intentaran ver a través de los oscuros huecos de la calavera para intentar descifrar sus facciones, les era imposible.
—En caso de que algo suceda, ya veremos qué hacemos— Contestó finalmente, con una respuesta tan floja como siempre. —De momento, dejemos que Maka-chan lo siga entrenando.
Stein, para nada satisfecho con aquella respuesta, entrecerró ligeramente los ojos. Ciertamente, a veces se preguntaba qué rayos tenía en la cabeza ese sujeto… tal vez fuera alguna de las nubes que flotaban por allí.
—Si Maka sigue con esto terminará sabiendo todo— Replicó, igual de serio que antes. —No podemos darnos el lujo de presenciar una pelea entre esos dos. Los necesitamos a ambos.
—No te estreses por esas cosas, Stein-kun~— Contestó ahora adoptando del todo su tono infantil de siempre, haciendo un ademán despreocupado con una mano. —Ya lo tengo todo planeado~— Le aseguró.
El otro enarcó una ceja. Ciertamente, dudaba que algún plan de él precisamente, pudiera funcionar.
—Sólo debemos dejar que Maka-chan se encariñe un poco con él, es todo~ si se encariña lo suficiente no podrá matarlo, por más que sepa la verdad— Explicó como si nada, ante la duda del otro.
El científico guardó silencio, un silencio de aquellos que se formaban cuando alguien acababa de decir una tremenda estupidez, porque realmente, lo había sido.
—Esa mujer es como un témpano de hielo cuando se lo propone, y considerando todo el odio que ha acumulado hacia ellos durante tantos siglos, dudo seriamente de que llegue a siquiera albergar algún sentimiento agradable hacia Soul si llega a enterarse— Contestó con toda la sinceridad del mundo.
—No obstante, por más descabellado que suene… concuerdo con mi padre— Habló finalmente el último ocupante del cuarto. Kid miraba hacia el suelo en esos momentos, probablemente por sentirse avergonzado al realmente coincidir con una de las extrañísimas y poco fiables ideas del Shinigami mayor. —Es cierto lo que dice el doctor Stein, pero también sé por experiencia propia que Maka puede llegar a ser muy afectuosa cuando logra formar lazos con una persona— Su mirada dorada se posó ahora sobre los ojos del científico, como intentando convencerlo. —El hecho de que a ti no te demuestre el afecto que te tiene es otra cosa, pero ustedes se entienden— Agregó.
Stein suspiró, y sujetó el cigarro con una mano para exhalar el humo y pensárselo por un momento.
—¡Eso mismo!~— Exclamó el Dios de la muerte con entusiasmo. —Sabía que Kid-kun me apoyaría~— Festejó, para luego mirar al otro. —Stein-kun, dale una oportunidad. Quizá ustedes no hayan conocido a Maka-chan desde hace tanto tiempo como yo— Y era algo evidente, ya que por más que ambos la conocieran desde hacía muchos años, el Shinigami mayor contaba con siglos y siglos de tratar con ella. —Pero les puedo asegurar que con un poco de ayuda y el tiempo suficiente se llevarán de maravilla~
—Bueno, tomemos en cuenta que no lo tratará jamás como trata a Hero— Agregó Kid, queriendo bajar a su padre de la nube rosa que se pudiera estar imaginando. —Pero sí estoy plenamente seguro de que algo se puede hacer.
El Death Master se lo pensó seriamente, y después de unos segundos alzó la vista para centrarse en su jefe.
—Suponiendo que de verdad funcione— Comenzó, sin despegarse de cierta incredulidad ante la sola idea. —¿Cómo pretenden hacer que suceda?... Según tengo entendido, ella se muestra sumamente arisca y antipática con él… y reconozco que Soul tampoco hace de su parte para cambiar eso— Claro que conocía a su hijo, y sabía perfectamente que siendo como era, le estaría echando más leña al fuego en vez de intentar "hacer las paces".
Otro repentino silencio inundó el cuarto al darse cuenta de que sus posibilidades de lograrlo eran casi nulas, teniendo en cuenta la forma en la que se llevaban y sus personalidades tan conflictivas.
—¡Simple!— El Shinigami mayor alzó con entusiasmo uno de sus dedos para dar más énfasis a su idea, sorprendiendo un poco a los otros dos. —Sólo debemos encerrarlos en un lugar pequeño por un tiempo y…-
—Padre— Lo cortó Kid con indignación. —Recuerdo haberte dicho que dejaras de ver esas telenovelas— Lo regañó, sintiendo un leve tic en uno de sus ojos ante la idea y tratando de controlarlo para normalizarse y volver a verse simétrico. —Ya pensaré en algo…— Concluyó con cierto desgano. Él sabía mejor que nadie que de todas las misiones que había tenido, esa sin duda iba a ser la más difícil, por no decir imposible.
El sonido del silbato de Sid resonó por toda la cancha externa, indicando así el inicio de la carrera. Todos los corredores partieron de inmediato, trotando y cada uno intentando mantener su propio ritmo para resistir y no cansarse de inmediato.
—¡YAHOOO! ¡Abran paso a su dios, simples mortales! ¡Black Star va pasando!
… Y otros, como cierto chico de cabello azul, se empeñaban desde el principio en correr con todas sus energías para así llamar la atención de todo el mundo.
Soul trataba de mantener el paso, pero sinceramente ya estaba demasiado cansado como para ahora ponerse a correr. ¿Es que acaso ese tipo Sid no conocía el significado de la palabra "descanso"? Ya ni sentía sus piernas, el abdomen le dolía horrores por la monstruosa cantidad de abdominales que había tenido que hacer, los brazos los sentía de gelatina gracias a las infinitas lagartijas que sólo Black Star pudo terminar, y ahora esto. No gracias, no quería ocupar el puesto de su padre si tenía que estar matándose tanto.
—Vamos, Soul. Sólo son unas cuantas vueltas— Trató de animarlo Hero, sonriente.
Ambos llevaban el mismo uniforme del Shibusen. Una sencilla camiseta blanca, holgada y con la máscara de Shinigami de color negro y en pequeño a modo de escudo, y un pantalón también bastante cómodo de color negro, con tres líneas blancas verticales cruzándolo de principio a fin, recordándole inevitablemente a cierto Shinigami.
El aludido de inmediato frunció un poco el ceño con fastidio.
—Oh, claro, para ti es fácil decirlo— Le reclamó, todavía luchando por mantener siquiera un ritmo decente. —Por cierto… ¿Qué haces aquí? Con el nivel que tienes no deberías de estar haciendo esto.
—Recuerda que Sid-sensei me puso a hacer otra vez los cursos para principiantes— Le refrescó la memoria. —Por ende, debo repetir este curso también.
Ambos tuvieron que abrir camino de repente para no ser arrollados por Black Star, que seguía corriendo a toda velocidad como si fuera un auto de carreras, dejando una estela de humo tras él y atropellando a quien no se quitara del medio.
Soul lo miró con cierta incredulidad.
—¿Cómo es que él sigue aquí? ¿No ven toda la energía que tiene? Que lo aprueben de una vez, ni siquiera necesita hacer esto.
—Pero él no tiene ninguna estrella, y un Neófito sin estrellas es lo mismo que un novato pre Neófito como lo son todos los que están aquí— Señaló con la mirada al resto de los alumnos, que parecían estar en las mismas que Soul.
El dueño de los ojos rojos suspiró con fastidio.
—¿Cuántas vueltas debemos hacer?
—Esta es una prueba de resistencia, así que solamente debemos correr hasta cumplir la hora y media— Explicó como si nada, volviendo a mirar al frente.
El otro por poco sintió que se le detenía el corazón y caía tieso allí mismo.
—¡¿Hora y media? ¡Estás loco! ¡Jamás!— Objetó al instante, completamente incrédulo. —Nadie podría durar ese tiempo y seguir… conservando sus piernas.
—Bahh, te acostumbrarás— Afirmó con seguridad. —Cuando alcances mi nivel podrás correr tres horas sin pausa y ni siquiera lo sentirás.
Un ligero tic amenazó por atacar una de las cejas del otro.
—Sí, claro que no sentiré… mis piernas.
Una ligera y despreocupada risa por parte del rubio zanjó la plática, y a pesar de la lentitud del albino, Hero lo esperó y corrió con él, yendo a su ritmo y mirando cada tanto a Black Star, que nada lo hacía cansarse.
Soul deseó una vez más poder sumergirse en aquella cómoda oscuridad que lo había cubierto la última vez y así recorrer quién sabe cuántos kilómetros… o millas, sin siquiera percatarse. Pero tras su pequeña broma mental, se quedó pensando realmente en qué demonios había sido eso. El rumbo de sus pensamientos inconscientemente se desvió hacia la conversación que había escuchado por meterse donde no lo llamaban, y aquella molesta inquietud volvió a formarse en su pecho.
Tras haber regresado y sido regañado y besuqueado por Marie, no volvieron a tocar el tema. Ni él preguntó, ni ellos quisieron llegar a la conversación por ningún motivo, y aquello lo aliviaba y al mismo tiempo lo perturbaba.
Consideró la posibilidad de todavía no haber asimilado del todo el hecho de enterarse que Stein y Marie no eran sus padres biológicos, pues imaginaba que su reacción, fuera de salir corriendo, no había sido la más… normal de todas. Supuso que un muchacho normal preguntaría, indagaría sobre su pasado y trataría de buscar su origen, pero él no. No estaba seguro de querer hacerlo.
Suspiró frustrado y elevó su mirada al cielo, tratando de dejar de pensar en ello de una buena vez y así evitarse otro dolor de cabeza. Se centró en el sol, no podía dejar de verlo, no asimilaba el hecho de que tuviera cara.
Sintió la repentina risa de Hero, haciendo que volteara a verlo para encontrarlo observando con diversión al sol.
—Es una de las tantas cosas que me encantan de Death City, que el sol y la luna tengan cara— Comentó al sentir su mirada, adivinando la línea de sus pensamientos. —Nunca me acostumbré del todo a los del mundo humano… son tan aburridos…
Parecía nostálgico, observó el otro. Recordó que después de todo, Hero se había criado allí, por lo que para él debería ser algo normal preferir todo lo relacionado a ese mundo que a cualquier otro.
—¡Oh, cierto!— Recordó repentinamente Soul, llamándole la atención a su compañero. —Tus talismanes y gemas… lo siento, creo que sufrieron un… pequeño accidente— Admitió, sintiéndose algo culpable.
—¿Accidente?— Parpadeó un poco confundido. —Bueno, en todo caso, no te preocupes, siempre puedo pedir más y reequiparme en los abastecedores del Shibusen— Lo tranquilizó. —Pero ahora que tocas el tema… ¿Qué sucedió exactamente?— Su semblante cobró una ligera seriedad, aderezada con un vivaz interés.
Soul no supo bien cómo contestar aquello. No iba a contarle que anduvo husmeando bajo las faldas de las chicas, ni tampoco lo que había escuchado dentro de la Death Room.
—Amm…— Balbuceó un poco, mirando con gran interés la pista por donde corrían. —Bueno, pasó algo y un sujeto extraño me atacó. Creo que era un Kishin— Explicó vagamente.
Hero no sólo abrió los ojos a más no poder y dejó que su mandíbula cayera libremente hacia abajo, sino que frenó en seco y lo miró como si estuviese viendo a un Fantasma… como si estuviese viendo a un Fantasma y él fuera un humano común y corriente.
Sin entender para nada su reacción, él también se detuvo.
—¿Qué pasa?— Enarcó una ceja.
—T-tú…— Balbuceó todavía perplejo, apuntándolo con un dedo. —¿Peleaste contra un Kishin?
El repentino sonido estridente que produjo el silbato de Sid para llamarles la atención los hizo cortar momentáneamente la plática.
—¡Ustedes dos! ¡No es una plaza para que se queden chismoseando como ancianitas, muévanse!— Exclamó estricto, volviendo a hacer sonar el silbato.
Los dos retomaron la carrera sin pensárselo dos veces, y Soul miró a su compañero.
—¿Qué tiene?— Indagó curioso.
La perplejidad de Hero ahora no sólo se debía a lo anterior, sino también al hecho de que preguntara eso.
—¿Cómo que qué tiene? ¡Nadie con un rango menor a Centinela tiene permitido enfrentarse a un Kishin!— Explicó hasta cierto punto alterado. —Las reglas son muy claras en ese sentido, si vemos a un Kishin debemos emprender retirada inmediata y aguardar a que venga alguien apto para derrotarlo.
—Oh, vaya… no sabía que tenían reglas para eso— Siguió de lo más casual.
—Pues sí las hay… deberías leértelas, ¿sabes?— Suspiró algo resignado. —Pero de todas formas, aún siendo Centinela, no es muy seguro enfrentarse a los Kishins. Generalmente envían a los que rondan por el rango de Legionarios o sino a los Exorcistas, debido a las dificultades que pueden afrontar al tratarse de un Kishin.
Todo lo que hizo fue mirarlo con duda, indicándole con ese simple gesto que le explicara con más detalle.
—Los Kishins también tienen diferentes niveles, pero nosotros no hemos podido averiguar mucho sobre eso ni sobre su estructuración jerárquica. Incluso en los libros viene muy escasa información— Aclaró. —Por eso mismo hay Kishins fuertes y otros más débiles, y no tenemos forma de detectar cuál es cuál, por eso es más prudente ir a lo seguro y enviar sólo a los más fuertes para acabar con ellos.
—Hmm…— Murmuró el albino, retornando su vista hacia el frente y preguntándose en qué nivel podría catalogarse el tal Gopher.
—Me sorprende que sigas entero— Comentó sinceramente.
—Bueno, no es que me haya enfrentado contra él y durado siquiera un tiempo decente. Sigo intacto porque mis padres vinieron en el momento preciso y le dieron una paliza— Aclaró, recordando el momento.
—Oh, espera. No me digas— Exclamó nuevamente, ligeramente impresionado. —¿Los destellos dorados que vimos anoche se debían la pelea entre Stein-sensei y el Kishin?
—¿Tanto se vieron?— Inquirió en respuesta, extrañándose de que haya podido distinguirse debido a la distancia. —Pues sí, casi me quedo ciego con eso.
—Cielos, me hubiera gustado ver eso— Soltó repentinamente frustrado, haciendo que el otro enarcara una ceja. —No todos los días puedes presenciar a un Death Master con su Death Scythe peleando contra un Kishin— Explicó. —Tienes suerte— Bufó, ligeramente celoso.
—Yo no lo llamaría suerte, más bien, creo que fue todo lo contrario— Contestó con desgano, recordando toda la racha de mala suerte que había tenido.
—No, de verdad— Insistió, un poco más serio para que le prestara atención. —Tuviste suerte, ¿Qué no oíste los rumores?
—¿Qué rumores?— Vaya que se sentía ignorante ese día, y se reprochó mentalmente por eso. No era cool.
—El rumor de que algo se metió al Shibusen. Ayer algunos estudiantes vieron pasar una especie de masa oscura a toda velocidad, y dijeron que desprendía un poder tremendo. Nunca se supo si era un Fantasma o qué rayos...
Soul sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Ese "algo" había sido él. No había duda alguna, recordaba la oscuridad envolviéndolo, y además de la forma en la que había llegado tan lejos en tan poco tiempo. Tragó grueso, planteándose seriamente sobre pedirle una explicación a sus padres.
—Y… ¿No lo atraparon o algo?— Preguntó con lo primero que se le ocurrió, haciéndose el desentendido y desviando con cierto nerviosismo la mirada hacia el frente.
—No, parece que esa cosa era demasiado rápida— Contestó sin prestarle mayor atención a los gestos del otro y sumiéndose en sus propias cavilaciones mentales.
El de cabello blanco comenzó a sudar de los nervios, pero pudo disimularlo al haber estado sudando todo ese rato por el ejercicio. No paraba de mirar inquieto hacia el frente. Se sentía nervioso, y a pesar de todas las cosas extrañas que le habían sucedido desde que Maka se le apareció por primera vez, aquello sin duda no parecía ser algo normal.
Tan preocupado lo tenía ese tema que ni se percató de que Sid ya había sonado el silbato, indicando que podían dejar de correr, ni tampoco de que todos se habían desplomado en el suelo de cansancio y que ahora sólo él y otro más se encontraban corriendo en la pista.
—¡Finalmente un valiente que quiere desafiar al gran Black Star!— Señaló entusiasmado y con una gran sonrisa en el rostro el chico hiperactivo.
Sólo entonces Soul salió de sus pensamientos y lo volteó a ver confundido.
—¿Ah?— Fue todo lo que alcanzó a decir, antes de ser derribado bruscamente hasta aterrizar unos metros más adelante por culpa de un balonazo directo a la cabeza.
Soul tardó en reponerse un poco para todavía en su estado de perplejidad, intentar incorporarse con cierta dificultad y un espantoso ardor en la cara, producto de haber arrastrado con ella gran parte de la superficie de la cancha.
—¡¿Qué demonios…?-
Otra vez, no llegó a terminar lo que iba a decir. De inmediato sintió un desconsiderado y pesado pie posarse sobre él como si se tratara de un simple banquillo o algo así, enterrándole la cabeza en la tierra una vez más.
—¿Lo puedo tomar prestado? Es hora del entrenamiento diario— Le preguntó Maka al profesor, apoyando muy cómodamente uno de sus pies sobre él y con sus brazos cruzados, de lo más casual.
Sid no se sorprendió al ver aquello.
—Adelante, llévatelo. Nosotros ya terminamos con la clase de hoy— Afirmó el zombie.
—Perfecto— Contestó contenta, para luego desviar su mirada hacia el suelo, donde estaba el muchacho. —Y tú, deja ya de andar de vago, tenemos un entrenamiento pendiente— Lo tomó sin mucho cuidado del cuello de su camisa, pretendiendo llevárselo a rastras sabiendo que el otro se resistiría.
Soul en cambio logró escupir algo de tierra y piedras y luego volver a mirarla con una notoria venita sobresaliéndole de la frente por el enfado.
—¡Deja de andar mandoneándome, maldita plana!— Siseó molesto y harto.
Claro que aquello Maka no lo dejaría pasar así como así. Su rostro se ensombreció, dándole un aspecto aterrador, y una sonrisa perturbadora asomó por su cara, haciendo que el pobre chico se arrepintiera en ese mismísimo instante de haber abierto la boca.
—Pequeño mocoso ¡Date por muerto!— Sentenció con toda la furia antes de lanzarse contra él.
De no haber sido por Hero, que hábilmente logró llegar a tiempo para sujetarla desde atrás, la rubia ya se encontraría desmembrando al otro y bañándose en su sangre.
—¡Perdónaloperdónalo!— Pidió atropelladamente, tratando de retenerla. —¡No sabía lo que decía! De seguro se le atrofió el cerebro por tanto golpe, no lo volverá a hacer, pero no lo mates— Siguió intentando frenarla, pudiendo apenas retenerla lo suficiente como para que no lo asesinara.
El calor a esa hora de la tarde era verdaderamente insoportable, y más para Soul, que no había parado en todo el rato de seguir haciendo ejercicio.
Se había quitado la camiseta empapada en sudor, y si fuera por él, también se quitaría el pantalón. Pero la fiera seguía allí, y si llegaba a hacer algo como eso de seguro no perdería la oportunidad para incrustarle otro de sus libros destructores en la cabeza con excusa de que era un pervertido o algo así.
Maldijo mentalmente una vez más, intentando no desmayarse sin terminar antes con aquellas malditas lagartijas.
—241…
"Maldita plana"
—242…
"Esto es el infierno"
—243…
"No, qué digo… ELLA es el infierno"
—244…
Ya no aguantaba los brazos, y no sentía el resto del cuerpo por culpa de tanto ejercicio. Sobrevivir a una de las rutinas de Sid y tras de eso tener la mala suerte de caer en las garras de la otra para hacer cosas muchísimo peores y en más cantidad… Oh, los dolores musculares que debería soportar al día siguiente… y por todo el resto del mes.
Maka por otro lado leía muy cómodamente uno de sus libros, sentándose sobre una de las rocas. Cada tanto observaba de soslayo a su "alumno", todavía preguntándose cuánto más podría resistir.
Lo había puesto a hacer una cantidad exorbitante de ejercicio y todavía podía moverse. Ese sin duda no era un chico normal. Nadie podría resistir a tanto… a menos de que se tratara de un segundo Black Star, cosa que creía realmente poco probable.
Se secó el sudor de la frente con una de sus mangas, pasando a observar con mala cara al sol allí en lo alto del cielo. Parecía incluso querer burlarse de ella a juzgar por su sonrisa, y Maka maldijo una vez más el calor que comenzaba a asfixiarla.
Hacía demasiado sol para ella, y realmente agradecía que los Nosferatu tuvieran más resistencia que los demás Vampiros, o de otro modo ya estaría carbonizada en el suelo.
Marcó la página donde había quedado y cerró el libro antes de ponerse de pie. A paso tranquilo, o más bien, cansado, se dirigió hacia una tentadora sombra que producía uno de los picos del Shibusen, terminando por apoyarse con una mano contra el muro y hacerse aire con el libro.
Tampoco debía de abusar de aquella manera de su resistencia. El sol tal vez no podía carbonizarla, pero sí le afectaba si se exponía a él durante tanto tiempo. Sentía la garganta arderle, y percibió al instante cómo sus colmillos comenzaban a crecer dentro de su boca, delatando su sed.
Observó nuevamente al otro, que no dejaba de hacer lagartijas, con mala cara y ya bastante dificultad. Soltó un suspiro. Iba a tener que suspender el entrenamiento para beber algo de sangre y recomponerse un poco.
Ella no tenía silbato como Sid para llamarle la atención, y no pretendía gritarle tampoco. ¿Cuál otra le quedaba? Ah, claro, la más lógica y normal para ella: Arrojarle el libro y atinarle justo a la cabeza.
Soul cayó de inmediato en estado semiinconsciente, y luego, como impulsado por una enorme furia se levantó para fulminarla con la mirada.
—¡¿Qué rayos te pasa?— Le espetó completamente molesto.
—Es todo por ahora, tómate un descanso y luego retomaremos el entrenamiento— Avisó ella como si nada.
Al chico le extrañó un poco encontrar en ella una leve señal de cansancio, que la hacía ver de cierta forma vulnerable. Dejó a un lado su molestia para mirarla algo curioso.
—Oh, por cierto…— Volvió a detenerse ella para girarse y mirarlo. —No dejes de moverte o tus músculos se enfriarán y todo el calentamiento no servirá de nada. Cuando regrese pelearás contra mí— Dictó antes de entrar por otra de las tantas puertas.
El peliblanco por un momento sintió que caía en un enorme pozo sin fin. ¿Calentamiento? ¿Ella había dicho "calentamiento"?... Sí, para su desgracia, lo había escuchado muy claro. Aquello era un "calentamiento".
Se dejó caer al suelo, exhausto.
—… Quiero morir.
Maka continuaba sintiendo los efectos del terrible calor, y debía llegar a la enfermería antes de que alguien conocido la viera e intentara hablar con ella. No podría hallar explicación para sus colmillos. Pero al parecer, el karma parecía querer vengarse de ella. No tardó en sentir una mano sujetarla del brazo para luego jalarla hacia uno de los estrechos y oscuros pasillos de la academia.
El chico se detuvo, y ella de inmediato miró con cierta intriga a Kid.
—¿Qué sucede?
—Sucede que te estás sobrepasando un poco con tu entrenamiento, ¿No crees?— Respondió él, con un tono que a ella le pareció ser un regaño.
Ella rió por lo bajo, algo divertida.
—Oh, vamos. Lo dices como si no me conocieras— Movió una de sus manos de arriba abajo, como restándole importancia. —Sabes cómo trato yo a mis "alumnos" y cuál es mi forma de entrenarlos— Se defendió, colocando ambas manos en sus caderas.
—Sí, claro que lo sé— ¿Y cómo olvidarlo? Él tuvo que vivir en carne propia uno de esos brutales entrenamientos. Afortunadamente, sólo duró unas pocas semanas, no como los demás, que normalmente duraban años con ella. —Pero también sé que rara vez los pones a ejercitarse de esa forma tan brutal y sádica bajo el sol. A mí sólo me entrenaste en combate— Le recordó.
—Con él tengo que hacerlo así porque a diferencia de la mayoría, él es un completo debilucho que parece ni haber ido a un gimnasio en su vida. ¿Cómo quieres que lo entrene en combate si ni siquiera está en forma?— Contestó con cierto fastidio, para luego soltar un bufido. —Vaya, parece que Marie lo ha mimado demasiado y se le olvidó que el chico iba a tener que entrar al Shibusen— Espetó por lo bajo.
Kid suspiró al ver que no había forma de ayudar al pobre desafortunado. Lo había intentado, pero sabía que cuando Maka quería hacerle la vida miserable a alguien, no se detenía hasta lograrlo. Bien, ya pensaría en algo para por lo menos tratar de aliviar el calvario del otro, y con suerte ablandar un poco a la rubia para que no fuera tan malvada con él.
Pero todavía había algo que lo inquietaba, y era la forma en la que lo miraba al entrenar. Él reconocía esa mirada perfectamente, lo estaba examinando, esperando como un depredador a punto de cazar para detectar la más mínima señal de algo que pudiera delatarlo.
—¿Qué pretendes?...— Murmuró en voz baja, casi que para él mismo.
Maka se dio cuenta al instante, y le sonrió ligeramente.
—Ya que ustedes no planean decirme nada, tendré que hacer unos pequeños "experimentos" para averiguar por mí misma qué me están escondiendo— Contestó con una sonrisa casi felina en su rostro.
Malas noticias para él. Realmente se preguntaba cómo era que su padre pretendía que ella lo siguiera entrenando, si estaba claro que pronto iba a saber todo. Con esa decisión, el hecho de que por lo menos uno de ellos resultara muerto ya era inminente.
—En fin, si eso era todo lo que tenías para decir, me voy. Necesito sangre— Avisó, disponiéndose por fin a retirarse.
El Shinigami no le había puesto mucha atención a esas últimas palabras, pues seguía tratando de idear alguna forma para cumplir con su "misión". Hasta que finalmente procesó lo que ella había dicho. Aquello significaba que iría a la enfermería, y en estos momentos allí estaba…
"Oh, no…"
Salió corriendo de allí, queriendo alcanzarla, pero ya era tarde. La vio abriendo la puerta de la enfermería.
—¡Maka espera! No entres todavi…-
Muy tarde, ella ya tenía la mitad del cuerpo dentro, y era inevitable que no se haya percatado aún de su presencia.
Kid se detuvo y tragó grueso, planteándose realmente si entrar allí para evitar el cataclismo del siglo o salvarse y conservar su simetría ahí afuera.
CONTINUARÁ…
¿Qué les ha parecido este capítulo? ¿Siguen odiando a Maka a pesar de ir conociendo algunas de sus razones? De ser así, sé que más adelante, cuando sepan todas y la principal, la amarán...
En fin, espero que les haya gustado. ¿Quieren saber qué fue lo que vio Maka en la enfermería y por qué Kid se puso tan nervioso? Lo sabrán en el próximo capítulo.
Sería todo de momento, veré si puedo subir ahora otro fic más.
Kmi-nyan~
¿Review?
