Naruto no me pertenece ni sus personajes tampoco.
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(Valentía)
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-¡Feliz Cumpleaños a ti!... ¡Felicidades Sakura!-De pronto una lluvia de aplausos se hizo presente, inundando aquel lugar de felicidad y alegría.
-Nunca lo imagine… ¡Chicos de verdad!...Muchísimas gracias, se los agradezco con el corazón-Respondió la joven realmente conmovida. No dejaba de sonreír ante tal acontecimiento.
-Vamos Sakura, sopla la vela y pide un deseo-le invitó una joven rubia animada.
La chica sonrió con ternura y observó aquel hermoso pastel de chocolate frente a ella, adornado con varias fresas y crema pastelera. Cerró sus ojos con fuerza mientras arrugaba la nariz graciosamente, esperaba que aquel pensamiento que corría por su mente se hiciera realidad en un no muy lejano momento.
-Espero que ese desea realmente valga la pena eh…Mira que convencer al señor Fugita para estos tiempos es realmente difícil-Dijo la rubia comenzado a sacar los platillos para repartir el pastel.
-¿Fue bastante difícil?-dijo Sakura asustada.
-Ino no le digas mentiras a Sakura, sabes perfectamente que cuando se trata de Sakura el señor Fugita suele ser muy compresivo-dijo esta vez una castaña de ojos oscuros.
-Si pero hablo del hecho que nos haya permitido hacer la celebración aquí y todo eso-dijo la rubia de ojos azules.
-Me alegra muchísimo haber podido celebrar este momento con todos ustedes, son realmente especiales chicos-dijo la joven sonriendo ampliamente.
-Bueno comamos nuestro pastel y luego limpiemos este lugar…aun me queda mucho plato por fregar-dijo esta vez un joven de cabello castaño.
-No seas aguafiestas Kiba, aún nos queda una hora antes de irnos-dijo la rubia comiendo su pedazo de pastel.
-Es cierto chicos, no hay que abusar, es verdad que el señor Fugita ha sido comprensivo pero saben cómo se pone cuando no hacemos el aseo antes de irnos-dijo matsuri.
12 AM TOKIO JAPON
Hace aproximadamente una hora todos los chicos habían realizado el aseo de sus respectivas áreas de trabajo. Ino y matsuri limpiaban las mesas y el área principal del restaurante. Mientras que Sakura y Kiba terminaban con la cocina.
Sakura Haruno a sus 24 años recién cumplidos, era reconocida por su talento culinario en la cocina, realizaba los mejores platillos de comida oriental e internacional, su compañero Kiba se especializaba en el área de postres y aperitivos, ambos se encargaban de dejar la cocina reluciente para el siguiente día pues era parte de sus responsabilidades en aquel restaurante.
-¿Sakura?-dijo un hombre mayor, con muchas canas en el escaso cabello que poseía.
-¿Dígame señor Fugita?-dijo Sakura al ver al hombre entrar en la cocina.
-Sígueme por favor a mi oficina-dijo el hombre con seriedad.
Sakura tragó grueso y salió rumbo a la oficina de su jefe, sabía que él era un hombre estricto y le gustaba la perfección absoluta, así que no sabía que era lo que quería en aquel momento.
-Toma asiento por favor-dijo el hombre detrás del escritorio.
Sakura así lo hizo y esperando ansiosamente lo que le diría.
-Estos meses que has estado bajo el cargo de cocinera han sido realmente buenos para el restaurante. La clientela ha aumentado considerablemente y ha sido por tu esfuerzo. Al principio tuve mis dudas con respecto a ti pero ahora me alegra haberte contratado.-dijo el hombre con seriedad.
Sakura sabía perfectamente a que se refería cuando hablaba de no estar convencido de darle el empleo, bajó la cabeza notoriamente desanimada, por años tuvo ese mismo problema de aceptación y se debía todo a su imagen.
La joven miró el reflejo que se formaba de ella en el vidrio del estante detrás de su jefe. La imagen distorsionada no era producto de ningún efecto, así es cómo se veía originalmente. La historia de su vida se remota cuando apenas era un bebe, la humilde choza donde vivía había sido incendiada provocando que las llamas destrozaron todo a su paso, incluyendo a su madre y parte de ella también. Su rostro y la mitad de su cuerpo habían sido alcanzado por las llamas, logrando así desfigurar su piel visiblemente.
-Es por eso que estoy complacido de darte la bienvenida oficialmente y nombrarte la nueva chef del restaurante de la hoja-dijo Fugita revelando una sonrisa.
-¿Chef?-dijo Sakura abriendo los ojos impactada.
-Así es…además esto es para ti. No se me ha olvidado tu cumpleaños…felicidades-le dijo entregándole una pequeña cajita.
-Wao…no lo puedo aceptar…es demasiado señor fugita-dijo Sakura al ver aquel collar de oro.
-Tonterías…es obvio que de ahora en adelante tú serás mi preferida Sakura-dijo el hombre con una sonrisa de lado.
-¿Cómo?-dijo Sakura frunciendo el ceño.
-No lo tomes a mal…eres una excelente muchacha-le dijo con cierto toque de arrogancia.
-Aun asi…no podría aceptarlo-dijo la joven realmente incomoda.
-Hablamos mañana Sakura, debo contestar esta llamada-dijo el hombre con un toque de frialdad.
Sakura se levantó y dudo en dejar el obsequió pero recordó lo difícil que había sido llegar hasta allí y que la aceptaran que no quería que el señor fugita tomara eso como un desprecio.
-Buenas noches señor fugita-dijo Sakura con agradecimiento.
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-¿Así que serás la nueva chef?-dijo Ino caminando al lado de ella, poseía un abrigo que cubría su uniforme de mesera.
-Tal parece-dijo Sakura también con un abrigo y un gorro que cubría su cabello.
-Espero que eso venga con un aumento de sueldo. El señor Fugita es un tacaño y nunca quiere aflojar nada para sus empleados-dijo Ino con malhumor.
Sakura recordó el regalo de su jefe y aunque moría por contarle a Ino no podía hacerlo, no quería que se prestara para una mal interpretación, de todas formas pensaba regresarle la cadena cuando tuviera tiempo.
-Mira mami, su rostro es extraño…-dijo una pequeña niña al pasar y observar a Sakura.
-Hija ven…-dijo la madre de la pequeña al ver a Sakura de frente.
-¿Sabe lo que son los modales?-gritó Ino cuando la mujer salió prácticamente corriendo.
-Dejalo ino…no importa-dijo Sakura con los ojos humedecidos.
-Pero Sakura…eres una persona como todo el mundo, no puedes dejar que te denigren-dijo la rubia enojada.
-Es verdad…pero mi aspecto siempre va a generar incomodidad…-dijo con sufrimiento.
-eres tan buena Sakura que te mereces lo mejor-dijo ino abrazándola.
-sabes ino, no me quejo…ahora que tengo un trabajo, una casa, unos amigos que me quieran, soy feliz-dijo con una pequeña sonrisa.
-Pero…¿y el amor de pareja?...¿no quieres hijos?-dijo ino.
-Tal vez tenga a alguien destinado a mi…o tal vez no-dijo la joven.
Ambas caminaron rumbo al departamento que compartían, se habían hecho muy buenas amigas y fue de allí que surgió la idea de rentar un departamento juntas para ahorrar gastos.
Ya en su cama Sakura recordó las palabras de ino y también lo que sucedió, además de eso recordó su deseo.
deseo salir a la calle y no ser señalada
Con mucha nostalgia durmió esa noche, y así pasaron días, semanas, meses en donde había experimentado diversos sucesos que no le agradaban del todo.
Esa mañana en el restaurante preparaba todo para comenzar con su labor, su compañero la ayudaba hasta que llegó su jefe con una sonrisa en el rostro.
-Muy bien chicos, les tengo una gran noticia, el restaurante ha sido alquilado para unos importantes empresarios. La voz se ha corrido de que somos el mejor restaurante y lo han reservado hasta la noche, vendrán en unas horas así que quiero que tenga el menú listo-dijo fugita.
-Como diga señor-dijo Kiba.
Sakura asintió pero miró de reojo como el señor fugita no dejaba de mirarla con cierto descaro, en las últimas semanas el hombre la había citado en su oficina con la excusa de platicar de sus avances en la cocina pero se había tomado libertades con ella, ofrecerle vino, incluso un día rozó su mano…estaba angustiada, no quería quejarse y perder su trabajo, pero por otro lado sabía que mientras más avanzara no le iba a gustar lo que encontraría.
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5:47 Pm Restaurante La Hoja de konoha.
-Dame otra orden del pollo con salsa agria, camarones empanizados y una sopa de fideos estilo ramen-dijo Ino a Sakura
-Ya está listo-dijo Sakura colocando todo en una bandeja.
-Tal parece que es una reunión de negocios, hay varios hombres vestidos de traje…por lo que escuche harán una sociedad-dijo ino realmente informada.
-Vaya que si le atinas a todo-dijo Sakura.
-Sabes que de cotillar yo soy la mejor…pero si vieras están todos guapísimos…-dijo la rubia emocionada.
-¿Tienes las ordenes?-dijo matsuri entrando apurada a la cocina.
-Si…vámonos-dijo ino saliendo con la bandeja.
-Y yo que no puedo salir a ver-dijo Sakura curiosa.
4 horas después…
-¿Aun no se van?-dijo Sakura a matsuri.
-Pues están hable que hable-dijo la chica trayendo un plato.
-Supongo que hoy no nos vamos temprano-dijo Kiba.
De pronto entro ino junto al señor fugita con rostro de seriedad.
-Sakura…los comensales han quedado fascinados con la comida y…desean conocer al chef-dijo fugita con seriedad.
Sakura miró impactada a todos los presentes, no se esperaba aquello.
-Estás de acuerdo en que no puedes salir…Kiba se presentara como el chef-dijo fugita.
-¿Qué?...no puede hacer eso señor fugita, discúlpeme pero ha sido Sakura la que ha hecho toda la comida…no puede hacerle eso-dijo ino muy enojada.
-Es cierto señor-dijo Kiba.
-Este es mi restaurante y yo decido…Sakura no puede salir porque no dará una buena impresión-dijo con crueldad.
-Pero Sakura es la chef…-dijo ino.
-Señor…si los comensales me desean conocer estoy dispuesta, me presentare frente a ellos-dijo decidida.
Su traje blanco lucia pulcro y limpio, su cabello rosado estaba sujeto en una coleta, pero su rostro en gran parte de él se asomaba grandes cicatrices del incendio.
Tomó valor y a pesar del miedo que poseía salió de la cocina y fue directo a sus comensales, tres hombres elegantes con sus pulcros trajes se encontraban sentados en una mesa disfrutando de su vino.
-Buenas noches señores-dijo Sakura apareciendo frente a ellos con una leve inclinación.
Los tres hombres fijaron su vista en ella, revelando sorpresa, lastima e incertidumbre.
mi deseo es ser reconocida frente a los demás
