Prohibido Enamorarte Del Enemigo.

Capítulo 1.- El Comienzo.

Todo comienza en la ciudad de Nueva York en el Hospital Saint Joseph en los pasillos de esta misma venia un grupo de doctores.

—Buen día a todos soy la doctora Higurashi y estaré a cargo de todos ustedes ya que son nuevos internos de medicina si tienen algún problema o duda se dirigirán conmigo yo los asesore en todo.

—Si Doctora Higurashi —Contestaron todos al unísono.

—Bien chicos les mostrare el Hospital.

Todos aquellos jóvenes que iban a hacer su residencia en el hospital siguieron a la doctora, tres jóvenes que iban cerca de la joven de cabello azabache.

— ¿Oyes Michael la Doctora Higurashi es muy linda?

—Si tienes razón Dylan, pero te quedas corto es muy hermoso y además es muy joven.

En ese instante son interrumpidos por una de sus compañeras —Pues dejen decirles que ella fue la mejor de su clase y salió de la universidad de medicina con mención honorífica, aparte se dice que ella antes de venir para los Estados Unidos estudio con una doctora muy reconocida en Japón, llamada Kaoru Ishida

Por eso es la doctora más Joven ella empezó a los quince años y al entrar aquí en la Universidad de Harvard fue escalando muy rápido se podría decir que ella fue una niña prodigio.

Tan solo con veintitrés años de edad es subdirectora de este Hospital.

—Ya veo Andy parece que investigaste sobre ella verdad—musitó Michael

—Si amigo he leído varios artículos e investigaciones de ella, algún día quisiera ser como ella.

—No creo, ella es muy hermosa, pero tú—dijo Dylan burlándose de Andy.

— ¿Qué dices? —Contestó aquella muchacha de ojos azules y cabello rubio.

Aquellos tres chicos empezaron a discutir en ese momento olvidándose donde estaban, Kagome se da cuenta y se detiene por un instante.

— ¡Chicos que pasa con ustedes!

— ¿Discúlpenos doctora Higurashi? —replicó Andy algo apenada.

—Ya ven torpes la doctora ya nos llamó la atención ahora estamos en problemas. —comentó Dylan.

—Pues Michael empezó. —reiteró la joven rubia cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.

Kagome al verlos cuando estaban discutiendo los tres, en esos momentos recordo su niñez.

Flash Back

— ¡Koga! ¿Eres un tonto?

— Discúlpame amiga no volveré a decirte que eres fea solo fue una broma.

—Tranquilos Kagome y Koga compórtense—dijo aquel joven de ojos azules muy serio con sus dos amigos.

— ¡Bankotsu! —Kagome se sonroja con tan solo ver aquel chico que amaba mucho en secreto.

Fin del Flash Atrás

En ese instante fue sacada de sus pensamientos repentinamente por una voz conocida para ella.

— ¡Kagome! ¡Kagome! —Ella mira hacia atrás, era un chico de cabello negro y ojos color café claro

— ¡Brandon!

- ¡Hola! ¿Cómo estás? — Él se acercó a ella.

—Bien y tú. — contesta la muchacha.

—También bien, podemos hablar un momento.

—No puedo ahora estoy ocupado, que te parece si nos vemos dentro de una hora en la cafetería de aquí.

—Está bien te espero no vayas a faltar. —Él se acerca a ella cambió un beso en la mejilla—se alejó de ahí dejándola con sus alumnos.

Ella continuo con lo que estaba haciendo le mostro a los jóvenes estudiantes todo el hospital, al terminar el recorrido miro a cada uno de ellos.

—Bien chicos ahora los dejare en los diferentes servicios que les asignare ahí estarán dos meses en cada área no estarán solos, los puse en grupo de tres.

Después de que ella dejo a sus internos de medicina en su área ella se dirige a su despacho se sentó en su sillón miro sobre su escritorio una fotografía que tenía ahí, la tomo entre sus manos y la vio detenidamente.

—Mamá, Papá tengo muchas ganas de verlos han pasado ya ocho años, no los he visto ya mis dos grandes amigos. —También tenía la fotografía de ellos, roda lagrimas sobre sus mejillas.

—Ahora ellos ya tienen sus vidas echas, al fin Yura te saliste con la tuya te quedaste con él, pero me alegra él fue mi amor de niñez, y tu mi tierno amigo y eterno enamorado al fin encontraste con quien te amara.

Estaba sumergida en sus pensamientos cuando es sacada repentinamente al sonar el teléfono.

— ¡Diga!

—Doctora. Higurashi, soy el Director Roberts.

—Hola, Doctor Roberts ¿Qué pasa?

—Solo le hablo para decir que fueron aceptados sus vacaciones y el permiso que pidió por un mes.

La azabache se pone feliz al escuchar lo que su jefe le decía. — ¡Gracias Doctor Roberts!

—Doctora también el consejo y yo aceptamos la petición que hizo de quien ocupara su puesto mientras no esté, lo consideramos ya que la persona que nos coincidió es una persona responsable y muy buena trabajadora entregada a su trabajo.

— ¡En serio! Entonces hoy hablare con ella, nos vemos Doctor Roberts. — Al colgar el teléfono tocaron a la puerta

—Adelante —dijo la azabache.

— ¡Hola! Amiga buenos dias.

—Keyla, no te vi llegar en la mañana.

—Lo que pasa es que se me hizo tarde.

—Con razón, adivina que.

— ¿Que pasa amiga?

—Pues al fin salgo de vacaciones.

—En serio —exclamó aquella chica de cabello rubio y ojos verdes.

—Si amiga y aparte me autorizaron el mes que pedía.

- ¿Que bien? Te lo mereces ya que todo este tiempo solo te la pasabas aquí en el Hospital, no me digas que te vas a ir a Japón.

—Sí, tengo muchas ganas de ver a mis padres y amigos. —dijo con alegría la joven de ojos color chocolate.

—Pero Kagome quien se va a quedar en tu lugar. —expresó aquella chica de cabello rubio.

—Pues te tengo una sorpresa, así que vamos a la cafetería y ahí te explico todo, me está esperando Brandon.

—No me digas que tú y el.

—No, No te equivocas entre él y yo no hay nada.

—Ah ya veo, aun no olvidas aquel chico de tu infancia verdad—dice Keyla con una mirada picara hacia su amiga.

Kagome se sonroja por el comentario de su amiga. —¿Qué cosas dices anda vamos con Brandon?

—No puedo tener mucho trabajo solo me di una escapadita para saludarte. —musitó aquel joven.

—Está bien Key, hoy en la noche te invito a cenar a mi casa y espero que vayas.

—Si con gusto iré, quiero saber que sorpresa me tienes.

Salen las dos de la oficina de Kagome y se despiden, ella ya llevaba cinco minutos tarde. —Espero que Brandon no se desespere no me gusta llegar tarde a mis citas.

Mientras tanto en Japón.

En la empresa más famosa de Japón llamada "Sengoku" de modelaje y telas finas de seda estaban de manteles largos, se estaba celebrando sus treinta años de fundación y de su éxito que han tenido tanto ahí como en varios países.

Estaban en un gran salón reunió a los trabajadores, empresarios invitados, socios de la misma empresa junto con sus familiares, todos se divertían y reían en esos momentos.

En ese instante un hombre alto, de cabello negro, ojos cafés claro pasa al frente y pide que guarden un momento de silencio, habla ante todos ahí.

—Buenas tardes a todos ustedes que trabajan en esta empresa para felicitarlos y gracias a que el éxito que ha tenido es a cada uno de ustedes tanto empleados como nuestros hijos que nos han apoyado mucho y ellos son la nueva generación que llevará a esta empresa como hasta ahora.

Todos los presentes aplauden al escuchar estas palabras por parte de aquel hombre, después de que hablo él, un joven de ojos color azul y piel morena de unos veinticuatro años de edad se levantó de su asiento.

—Pues gracias a ustedes que nos han dado la oportunidad y confiar en nosotros siempre esta empresa será el número uno. —El miro a su padre ya todos los socios de la empresa.

—Si así es Bankotsu en un futuro ustedes se harán cargo de esta empresa y sé que cada uno de ustedes lo hará muy bien. —reitero un hombre de ojos azul celeste.

— ¡Padre! —expresó Kouga.

—Así es Ryo —Musitó el Señor Higurashi.

—Si debemos confiar en nuestros hijos. —replicó el señor Taisho

—Así como dijo Higurashi ustedes son el futuro de esta empresa. —Comentó el señor Himura

— ¿Padre? —Expresó Yura.

Pero había alguien ahí que no estaba de acuerdo con los demás socios de la empresa al escuchar los comentarios.

—Señor Taira ¿Qué le pasa? —comentó un joven de ojos negros y piel blanca quien era el asistente de él.

—No es nada Renkotsu tu bien sabes que Reiji Higurashi no tiene hijos a quien heredar su parte de esta empresa yo siempre le he insistido que me lo venda, pero se niega rotundamente, Haré que me lo venda de una manera u otra.

—¿Qué te pasa Taira? te veo algo molesto.

—No es nada, Hayashi

—Discúlpelo Señor Hayashi —replicó aquel joven de piel blanca—con una leve sonrisa

Un joven que estaba sentado a un lado de aquel chico de cabello negro y de ojos negros miraba sin decir nada y muy serio se cruzó de brazos pareciese que estaba algo aburrido.

— ¡Hermano! ¿Quita esa cara de pocos amigos? Sé más alegre.

—No molestas a Inuyasha, mejor porque no te vas con tu esposa y me dejas de molestar la cabeza hueca.

— ¿Que dices tonto? Yo solo quise hacer amable contigo—refunfuño aquel chico de cabello plateado. —cruzándose de brazos.

—La verdad no se ¿Por qué vine a esta fiesta tan aburrida? —Dijo ese joven de ojos dorados algo molesto.

—Pues por simple hecho de que trabajas aquí torpe y eres el director general de esta empresa no se te olvide.

En eso fueron interrumpidos. —Tranquilos hermanos guarden silencio los dos —dijo una chica de cabello castaño y ojos color café claro—No les da vergüenza que los vean discutir —espetó la hermana menor de los Taisho.

—Vaya ya llego otra molestia más nada mas eso me faltaba, que no puedo tener tranquilidad en ningún lugar me voy para que no me molesten.

—Espera no te vayas ¡Sesshomaru! —le hablo su hermana

Él se retira de ahí dejando solos a sus hermanos —Inuyasha nuestro hermano necesita que conozca una chica que lo haga cambiar ese mal genio que se carga—acotó la castaña con una leve sonrisa.

—Si hermana, pero con todas las chicas que ha salido parece que no le sirve de nada sin embargo hay una que se muere por él, pero hermanito ni caso le hace.

—Ah ya sé a quién te refieres hermano es ella, la hija del señor Taira, pero Sesshomaru es tan testarudo que no le hace caso, y eso que han salido varias veces juntos.

— ¡Sango! En realidad, no sé qué busca mi hermano en una chica, todas con las que ha salido son muy lindas.

—Pues sí, espero que pronto encuentre a la chica que lo haga feliz. —mientras platicaban los hermanos de aquel joven de ojos color dorado, él se dirigió con el señor Fujiwara y el señor Higurashi.

—¡Disculpe! Señor Higurashi y Fujiwara puedo hablar con ustedes un momento.

—¡Claro! —contestaron al unísono ambos hombres.

Los tres se dirigen hacia una de las oficinas cerca del salón para platicar sin ninguna interrupción y bullicio de la gente en la fiesta.

—¿Qué pasa? Sesshomaru. —musitó el Señor Higurashi.

—Pues hace tiempo hice una petición de que necesito un asistente para mí ya que últimamente he tenido bastante trabajo, a veces me ayuda mi hermana, pero necesito alguien que este conmigo de tiempo completo. —Replicó aquel chico de cabello alvino

— Lo hemos considerado, así que a partir de la próxima semana tendrás quien te ayude, pero mientras te pondré a alguien déjame veo. —Dice el Señor Higurashi.

—Ya está resuelto —intervino Fujiwara —Ahora mismo le diré a mi hijo que se haga cargo de contratar personal.

El señor Fujiwara le habla a su hijo por el móvil para que fuera a la oficina para platicar con él. El chico de cabello negro y ojos azules quien estaba con sus amigos platicando se excusó por un momento para ir con su padre.

Entro a la oficina y miro a su padre con el señor Higurashi y su amigo. —Si padre que pasa.

—Bankotsu quiero que busques una asiste para Sesshomaru lo más pronto posible ya que tú eres el encargado de seleccionar personal.

—Claro Padre abre la convocatoria, así que amigo pronto tendrás quien te ayude.

—Está bien Bankotsu esperare.

—¿Qué te parece Sesshomaru? Si mientras consiguen a alguien te pondré quien te ayude —Comentó el señor Higurashi —Bueno si no hay ningún inconveniente por parte de Bankotsu.

Aquel chico algo extrañado miro aquel hombre de ojos color chocolate — ¡Porque yo señor Higurashi!

—Pues he pensado mucho en eso y la persona indicada es tu esposa Bankotsu

—¡Yura!

—Sí, pero solo mientras conseguimos quien se quede con Sesshomaru de planta.

—Está bien por mí no hay problema, siempre y cuando esté de acuerdo Sesshomaru el miro a su amigo.

—Por mí no hay problema. —reiteró el joven de ojos dorados.

—Entonces deja le hablo. — él se comunicó con su esposa a su móvil y le dice que la espera en la oficina, después de unos segundos ella llego ahí con ellos.

—Si ¿Qué pasa?

—Yura solo te queremos pedir de favor que esta semana sea la asistente de Sesshomaru mientras conseguimos a alguien. —replicó el señor Higurashi.

—Si acepto con mucho gusto. —respondió esa joven de cabello negro con una leve sonrisa.

Mientras platicaban había alguien escuchando detrás de una maceta grande que estaba ahí.

—Así que yo conseguiré ese trabajo a como dé lugar y estaré cerca de él y no permitiré que ninguna chica se acerque a él, solo será mío.

En ese momento la toma del hombro— ¡Kagura! ¿Porque estas escondida aqui? No sabes que es mala educación espiar a las personas.

— ¡Hojo! yo solo. —acotó la joven sonrojada y sin mirar aquel chico a los ojos.

—Ya veo así que estabas espiando al joven Taisho.

La chica de ojos color rojizo algo molesta hacia el —Es cosa que no te interesa.

—Pero ¿Por qué te enojas?

—Pues solo estaba buscando algo por aquí que se me cayó.

—Si tú dices —Dijo ese joven de cabello castaño y ojos café con un tono de sarcasmo. —En ese momento le hablan aquel joven de ojos color café el miro hacia atrás y vio que era su esposa. —¿Qué sucede linda?

—Llevo rato buscándote, los chicos están organizando una salida a una discoteca para esta noche. Y quiero saber si vamos a ir.

—Pues vamos. — respuesta aquel joven con una leve sonrisa hacia su esposa.

La joven que estaba platicando con Hojo — ¡Hola! Señora Sato.

- ¡Hola! señorita Taira, ¡Discúlpenme! Por no saludarla antes.

—No se preocupe. —dijo aquella joven de cabello negro y ojos color rojizo.

— Va con nosotros también a la discoteca.

—No sé, tendré que pedirle permiso a mi padre.

—Bueno si, se decide me habla por teléfono para decirle a qué horas nos vemos y en qué lugar que le parece.

—Sí, está bien yo le aviso—la joven se retiró del lugar dejando ahí a Hojo y su esposa, cuando se quedan solos ambos.

— ¡Hojo! Puedo hacerte una pregunta, desde hace tiempo tengo una duda y no he podido sacarme de la cabeza.

—¿Qué sucede Sora?

—Pues, el otro día cuando le llevaba a firmar unos papeles al señor Higurashi a su oficina, estaba platicando con el señor Fujiwara y él le pregunto por su hija. ¿A caso él tiene una hija?

Hojo al escuchar eso de Sora — ¡Por favor no digas que él tiene una hija!

Sora algo confundida—¿Pero por qué?

—Pues solo puedo decirte que sí y es amiga de mi prima Yura, pero ella se fue América ya tiene mucho tiempo allá y no hemos sabido nada de ella.

—Pero porque no quiere decir que tiene una hija. —comentó algo extrañada aquella chica.

—No se amor, pero ella y el señor Higurashi discutieron no sé por qué motivo, se marchó a América.

—¡Bueno no diré nada! —espetó aquella chica de cabello castaño y ojos color negro.

En América

En la cafetería del Hospital Saint Joseph llego aquel joven de cabello castaño con su amigo

— ¡Disculpa! Brandon por llegar tarde estaba platicando con Keyla.

—No te preocupes Kagome.

—¿Qué querías decirme?

—Pues quiero invitarte mañana en la noche a la casa de mis padres cumplir el aniversario de su boda.

—¡Claro! Que si voy contigo.

—Entonces paso por ti mañana a las ocho de la noche.

-¿Esta Bien ? Oyes Brandon cambiando de tema me voy a ir de vacaciones la próxima semana.

Continuara…

Próximo Capítulo: Mi Secreto 1era. Parte.