Capitulo III
FALSAS ALIANZAS
¿Qué estaba pasando? No tenia control sobre su cuerpo, sobre nada. No estaba consiente de lo que hacia ¿o si? Dejó que el agua fría recorriera su cuerpo y calmara la excitación que lo agobiaba.
Durante sus cuatro años nunca había pensado en mujeres, toda su concentración estaba puesta en capturar al avatar, aun así no entendía como podía haber caído en esos instintos y sobre todo ¿Por qué con ella? Una maestra agua. Era absurdo y ridículo. Eran opuestos, el un guerrero fuerte como el Sol y ella era una simple campesina. Era una prisionera de la nación del fuego y el, por decisión propia su captor, mas diferencias no podían existir. Era imposible que entre ambos surgiera un sentimiento mas allá del odio especialmente por parte de ella. Se sentía traicionada o al menos eso le había dado entender, entonces ¿Por qué ella también había accedido a eso? ¿Se había dejado llevar? ¿había cambiado de parecer respecto a él? ¿Acaso ella…? ¡MALDICION! ¿Qué estaba pasando?
Por más que Zuko tratara de negar lo que había sucedido su cuerpo le recordaba lo contrario. Su corazón aun latía con rapidez y su miembro se mantuvo erecto aun después de que el agua fría cayera en él. El aroma de ella seguía fresco en su nariz y con el agua se volvía más intenso. Cerro lo ojos y dejo salir un suspiro recordando el beso, su piel y sobre todo, abrió los ojos y miro su rodilla.
Era muy suave… esa parte de ella, era muy suave.
Necesitaba más agua fría.
Katara en su habitación se encontraba sentada en la ventana mirando hacia un punto en el infinito. Era una mañana muy linda y la habitación de ella daba vista aun hermoso jardín.
Suspiró.
Miro hacia el baño, ya no quedaban rastros de la pelea anterior, ella y Ayu se durmieron tarde acomodando todo. Aunque ya no hubiera nada, los recuerdos de lo sucedido aun estaban ahí. No pudo evitar un sonrojo.
Después de que Zuko se marchara Katara se quedo inmóvil en el frio piso del baño, respiraba agitada y jadeante. Su mente no le daba una respuesta coherente a lo que había hecho, su cuerpo comenzó a temblar, paso su mano sobre sus brazos abrazándose a si misma, pero aquel tacto le recordó el de él. Sus caricias estaban aun frescas y ella podía sentir sus labios sobre su piel. Sentía palpitaciones extrañas en su entrepierna.
Ayu llegó y haciendo un grito de sorpresa entro apresuradamente al baño, donde encontró una muy desorientada Katara, aún con su rostro sonrojado.
- ¿Que paso?
No tenia ni idea de que responderle. El desconcierto de Katara era mas que obvio para Ayu.
- ¿El príncipe Zuko estuvo aquí? – pregunto Ayu acercándose a la morena para ayudarla a levantarse.
- ¿Cómo lo supiste? – Katara sintió un nudo en su estómago, solo el escuchar su nombre hiso por un momento que le recordara lo sucedido y que no había sido su imaginación que, aun que era casi imposible negarlo pues todo a su alrededor comprobaba que había sido real.
- Lo vi salir, y se veía muy… confundido y molesto. Pero al ver todo esto…
Con cuidado levanto a la maestra agua solo para ver sorprendida que no llevaba nada debajo de la delicada bata.
- Princesa esta desnuda.
Se dio cuenta tarde que no había amarrado el nudo y al ponerse de pie la bata se abrió. Con pena se cubrió y ato fuertemente el nudo de la bata
- No me diga que el príncipe y usted…
Ayu no creía encontrar a la maestra agua en ese estado, una pelea tomaba el número uno de su lista pues, como la primera vez que la vio cuando el príncipe la llevó a esa habitación estaba hecha un desastre y ella con las heridas abiertas y sangrantes, además del escandalo escuchado desde afuera, no tuvo que pensarlo dos veces cuando al entrar y encontrar el tremendo desastre se diera cuenta de lo que habían hecho esos dos, pelear, pero todo cambió al ver a la princesa del agua semidesnuda cubierta nada más por una simple y delgada bata, la cual también estaba abierta exponiendo el cuerpo de la doncella. Otra idea cruzo por su cabeza.
- ¡O es que la quiso obligar! No puedo creerlo, ¡el príncipe Zuko haciendo eso!
No podía creer que el príncipe había caído en algo tan bajo, ¿cómo era posible que tratara de hacerle eso? Ella era una prisionera de guerra, pero eso no justificaba que quisiera tomarla y por la fuerza pues, por el desastre era obvio que la princesa no le puso las cosas fáciles. Ahora entendía su enojo cuando lo vio en el pasillo.
- No Ayu, espera, no es así. Bueno, en parte.
- ¿Qué quiere decir?
La declaración de la maestra agua hiso que olvidara, momentáneamente el malévolo plan que estaba llevando acabo en su mente para hacer pagar al príncipe por su osadía.
- Es que todo fue tan extraño…
Katara le conto lo que sucedió y después de ver las diferentes tonalidades de rojo que Ayu fue capaz de mostrare al sonrojarse, la joven de la nación del fuego le pudo dar una respuesta a lo sucedido. Ayu después de escuchar se percató de algo, un singular aroma en el baño. Miro en el suelo, vio como había líquido rojizo esparcido, tomo un poco con sus dedos y los olió, pudo darse cuenta de lo que había sucedido en realidad.
- Tal vez se Deva a la flor del dragón.
- ¿A que? – preguntó confundida Katara.
Ayu miro en el suelo como si buscara algo hasta que encontró un frasquito roto con algo de líquido rojo en su interior.
- Este es el culpable – tomando lo que quedaba del frasco en su manos – vera en la nación del fuego existe una muy rara flor que florece cerca de los volcanes, pero solo lo hace una vez cada ciertos años. Cuando lo hace, algunas personas usan la flor para crear este perfume, es un afrodisiaco muy fuerte. Por lo general lo usan las mujeres para atraer a los hombres o viceversa. Creo que también existe un incienso.
¿Un afrodisiaco? pensó Katara.
- Pero… yo… no lo usé, crees que Zuko lo hubiera usado?
Tendría más sentido, pues entro a su habitación y la miro cuando ella acababa de terminar su baño. Tal vez si era un pervertido después de todo y deseaba aprovecharse de ella drogándola
- Tal vez no fue necesario.
Katara se sorprendió por lo que dijo su amiga.
- El frasco se rompió, tal vez alguno de ustedes lo hiso por accidente así que los dos cayeron bajo los estímulos. Mi hermano me ha dicho que algunos soldados han caído bajo ese afrodisiaco y que una vez que lo huelen, es difícil contenerse. Con toda esta cantidad de líquido que fue derramado me sorprende que no los haya encontrado haciendo – hiso una pausa – "Eso"… - dijo en tono picaron y tímido la joven .
- ¡Ayu! – reclamó Katara, pero no podía negar lo que había pasado, si no fuera por el dolor que le causo el que tocara sus heridas, quien sabe hasta donde hubieran llegado.
¿En verdad hubiera sido capaz de hacer eso? ¿Con Zuko? ¡Por todos los espíritus se estaba volviendo loca! El era su enemigo. Los persiguió por tierra y mar además de la traición que acababa de sufrir. Ese golpe por parte de él hiso que la credibilidad del príncipe se fuera por los suelos. Katara lo odiaba profundamente y lo último que se esperaba era hacer "eso" con él. Pero claro, tenia que estar drogada para que algo así pasara. Y así fue, muy a su pesar había sucedido, ahora estaba muy confundida y todo gracias a esa estúpida fragancia.
- ¿Cómo… podría volver a la normalidad…? aun me siento, mal – comenzó a sentir un extraño mareo y la sensación en su entrepierna le estaba provocando un ligero dolor.
- Creo que un baño frio se sentirá mejor – le brindó una solución su joven amiga.
Aun que lo hiso no funcionó demasiado, se tranquilizó, pero las caricias aun las sentía. Katara hiso jurar a Ayu que no le diría a nadie de eso jamás, por lo que ambas recogieron todo en la habitación sin pedir ayuda de nadie.
- Princesa le traigo su té – Ayu se acerco con una bandeja, la coloco cerca de ella y le sirvió. Eso la despertó de lo que estaba pensando y recordando.
- Ya te he dicho que me llames Katara.
- Mi hermano siempre la llamaba princesa y yo deseaba llamarla así algún día, y no quiero desaprovechar la oportunidad.
Katara sonrió.
- Ayu, me he estado preguntando. ¿Qué hacia ese frasco aquí?
- Bueno… - Katara noto el leve sonrojo - Antes esta era una de las habitaciones donde el señor del fuego se encontraba con sus… concubinas – dijo con un poco de pena.
- Oh…
Abrieron la puerta, Ayu y Katara se sorprendieron al ver a la persona ahí de pie. Azula.
Con toda su real aura y grandeza entro a la habitación. Mirando con desprecio y altanería a la cautiva.
- Tú, largo – le ordenó a Ayu, la cual con una reverencia y sin mirarla salió de la habitación cerrando la puerta tras ella. Una vez que solas comenzó a hablar.
- Veo que estas muy cómoda campesina, pero supongo que debes disfrutar de estos lujos pues no creo que en tu tribu los tengas. ¡No puedo creer que vivan en casas de hielo cubiertas de pieles! – lo dijo riendo – Definitivamente ustedes son primitivos y salvajes.
Katara trato de ignorar las palabras ofensivas de Azula, no la conocía del todo, pero gracias a la información de Ayu, sabia de ante mano que era una persona que gustaba de manipular a los demás hacerlos hacer lo que ella quisiera con su juego de palabras, sonrió para sí misma, no caería en ese juego.
- Tienes razón, estas comodidades no se comparan con los que poseía en la tribu agua – respondió con calma y serenidad - Supongo que tiene bien merecido la nación del fuego el titulo de una "gran nación" pues no solo lo demuestran invadiendo tierras que no les pertenece si no también en llenar de lujos a una simple prisionera como yo.
Azula rio por lo bajo por el comentario.
- El que estés aquí no significa que no pueda mandarte de regreso a los calabozos. Aun no nos has dicho nada que valga que sigas con vida.
- ¿A no? – pregunto con fingida duda – Pensé que con mi presencia era más que suficiente para justificar mi existencia aquí. Pues al parecer soy el "símbolo de la victoria sobre las tribus agua" – remarco las palabras dichas por el señor del fuego refiriéndose a ella - Pero si quieres devolverme a la prisión y seguir azotándome esta bien. Aquí casi no se escuchan las ratas cuando intento dormir, Oh si, la otra anoche creo que escuche una – y con voz seria dijo – Creo que estaba detrás de las paredes.
Miro seriamente a Azula. La cual levanto la cara después de escuchar la comparación. Katara se había dado cuenta que la espiaban por las noches. Creían que dormía pero durante los primeros días escuchaba, aun que con mucho esfuerzo como alguien se movía detrás las paredes. La espiaban. Por esa razón platicaba con Ayu durante el día, no era muy seguro, pero era mejor que en la noche cuando estaba más segura que la estaban espiando.
- No me tientes campesina – dijo Azula después de ver la mirada retadora de la maestra agua, quién iba a pensar que la salvaje era capaz de morder – puedo hacer que mi padre envié una flota y acabe con tu estúpida tribu del sur y hacerla desaparecer por completo. Eso les dará una lección a los vecinos del Norte. Y creo que después de eso se la pensaran dos veces antes de rechazar nuestra oferta de rendición.
Katara abrió con furia sus grandes ojos azules solo para clavarlos en la mirada ambarina de la mujer que tenia enfrente. Sabía el gran poder de Azula y pedir que destruyeran el Polo Sur seria cosa fácil. Aun que odiara admitirlo Katara sabía que su tribu no se encontraba en las mejores condiciones, no sobrevivirá a un ataque de la nación del fuego, la imagen de Gran Gran llegó a su mente. Azula había tocado un punto débil de ella. Pero aun así no debía perder el control. Se calmó, pero era tarde. Azula había visto la desesperación y odio al mencionar a su pueblo natal.
- ¿Y bien? ¿No tienes algo que desees contarme? – pregunto con satisfacción, la tenia entre la espada y la pared – Si me dices donde están tus amiguitos y la resistencia te prometo que no destruiré, por el momento, tu patética tribu.
Por mas deseara no ver a su aldea destruida Katara no podía traicionar a sus amigos. De todas maneras ella no sabia nada de lo que decía Azula. Todo ese tiempo que estuvieron viajando con Aang nunca se toparon con algún grupo que en verdad estuviera trabajando para enfrentar al señor del fuego. Solo rumores. Pero nada en concreto. Al final ella no sabia ni tenia idea. Si existía un grupo o no ella lo desconocía.
- No se nada – dijo con seguridad sin demostrar debilidad ni miedo – todo el tiempo estuvimos nosotros solos, nadie nos brindaba apoyo, tu misma pudiste darte cuenta de eso – termino de hablar.
Después de sus palabras una silenciosa batalla de miradas se llevo acabo entre ambas mujeres. Una demostraba poder y soberanía y la otra tenacidad y valor. Fueron largos segundos que parecieron eternos. Ninguna inclusive parpadeaba era una batalla silenciosa que no estaban dispuestas a perder, Azula trataba de encontrar una señal de que la maestra agua mentía pero la fría mirada azul no daba tregua.
- Si eso es lo que dices – dijo como si no le importara, pero por dentro estaba que rabiaba, no había podido hacerla hablar, – De todas formas yo ya termine contigo. Mi hermano se hará cargo de ti.
El que mencionara a Zuko la hiso recordar lo pasado entre ellos, pero también ciertos datos que prefirió sacar a la luz.
- Que conveniente – sabia por donde iba el juego de Azula – Soy la única que sabe que tú mataste al avatar y no Zuko, y resulta que aquí todos creen que el lo mato. Y ahora el se hará cargo de mi.
- Supongo que sabes cual es tu situación – amenazó la princesa. – Zuzu estuvo tan desesperado de regresar a casa con su honor que me vi obligada en cederle el triunfo de la muerte del avatar. Y la única que se interpone en su camino eres tu. Así que si fuera tú, tendría mucho cuidado con lo que diría.
Y tenia toda la razón, Azula trataba de intimidarla.
- Oh no te preocupes – hablo con extrema calma - No tengo pensado desmentirlo, se lo deje muy claro anoche, el fue muy… persuasivo.
La mirada que le dirigió a Azula no fue otra mas que la que revelaba sus verdaderas intenciones, aun que le daba pena admitirlo pudo sacar provecho de la vergonzosa situación que tuvieron la otra noche. Pero la verdad era que no había pasado nada entre ellos pero si habían tenido algo, ya sea por efectos de la droga o no ambos habían hecho algo comprometedor, aun que no paso a mayores.
- No pensé que Zuko tuviera gustos tan… corrientes – dijo Azula al entender la indirecta de la maestra agua.
- Oh, Azula, no puedes culparlo del todo – Azula se molesto que aquella campesina la llamara por su nombre con tanta familiaridad – Se elegir mis batallas y nada ganaría con tener a tu hermano como enemigo, cuando tu padre termine su larga cruzada de conquista, la persona que tomara su lugar después será él. Al fin y al cabo es el legitimo heredero.
Ahora la situación estaba cambiando, Katara le echaba en cara que azula nunca seria la soberana de nada y al parecer que se lo dijera no fue algo muy de su agrado. Y lo peor era que estaba confirmando que el avatar en verdad estaba muerto, así como su próxima estrategia, ponerse de lado de su hermano.
- Mi padre nunca le dará el titulo del señor del fuego a Zuko, no es más que un débil, un desterrado, no se lo merece. – escupió con desdén Azula tratando de cubrir su enojo.
- ¿Y tu si? – pregunto Katara observando el semblante de la princesa– Según he escuchado el regreso siendo proclamado como un héroe, mato al Avatar y me capturo a mi, la princesa de la tribu agua sur con la que aseguraran su victoria sobre el Polo Norte. Creo que se lo tiene mas que merecido. O debo decir, gracias a TI, se lo tiene merecido.
Las palabras de Katara dieron en el blanco. Azula estaba furiosa, había logrado cambiar el juego a su favor, o mejor dicho a favor de Zuko, pero no importaba, ahora todo estaba en contra de Azula. Pero pudo ver algo que no había percibido antes, los deseos de Azula por el trono. Al parecer tenia la clara intención de convertirse en el próximo Señor del Fuego, pero ahora sus planes se habían visto frustrados.
- Que fácil te das por vencido – dijo Azula – Al parecer tu lealtad hacia el Avatar no era tan fuerte como pensé. Mírate, hace unos momentos preferirías morir en vez de que te usáramos como carnada para hacer caer a la tribu del Norte y ahora los estas traicionando.
- Te equivocas Azula, solo estoy haciendo lo mejor para mi gente, tu misma has dicho que ya no tenemos oportunidad ante la nación del fuego, que su victoria es inevitable ¿Por qué seria tan raro que ahora me pusiera de su parte? ¿Qué acaso no es eso lo que quieren? Si no es así entonces me tiene muy confundida.
Azula no sabia que contestar, por primera vez las cosas no salían como lo había planeado.
- Ya veremos hasta donde eres capaz de llegar por tu gente campesina – amenazo la princesa de la nación del fuego antes de salir de la habitación.
Katara se sentía satisfecha. Había vencido a Azula en su propio juego, pero sabia que eso podía traer consecuencias, además estaba la mentira que incluía a Zuko, ellos dos estaban lejos de tener alguna alianza donde esta le asegurase que no diría nada, pero pudo descubrir también las bajas intenciones de Azula, al parecer quería que Zuko se hiciera cargo de ella, no como su custodio si no para ponerle fin a su vida. ¿Acaso el había ido a verla con esas intenciones anoche? Para amenazarla de que no hablara. Las cosas se habían complicado, le costaría caro si Azula se entera de la verdadera situación entre el príncipe y ella. Debía de hacer algo.
Por otro lado la princesa de la nación del fuego estaba que hervía de rabia. Ella deseaba convertirse en el señor del fuego, pero la mentira que ella misma había creado ahora se le estaba saliendo de las manos, Zuko estaba tomando más poder del que ella creía, siempre había sido la favorita de su padre, su orgullo y Zuko no era nadie, "Ella había nacido con suerte, Zuko tuvo suerte de nacer" esas habían sido las palabras de su padre. Confirmo sus miedos cuando se dio cuenta que al salir de la pasada reunión su padre llamo a Zuko y no a ella para platicar con él. Azula sabia de lo que platicaron, su padre siempre la había llamado a ella para poner en orden lo que se había platicado en las juntas pero en esa ocasión había sido Zuko, y no ella al que había llamado. La campesina tenia razón, si las cosas continúan así a ese paso su patético hermano se ganaría la confianza de su padre y si este poseía la confianza de la maldita maestra agua eran mas cosas a su favor, por que al parecer ya la había "convencido" de estar de su lado.
Al salir le pregunto a los guardias, debía estar segura si era verdad que Zuko y la campesina tenían una alianza.
- ¡USTEDES! - le grito a los guardias que custodiaban la puerta de la maestra agua – ¿Quién más ha venido a verla?
Los hombres se quedaron un poco sorprendidos por la pregunta de la princesa además del tono con el se dirigía a ellos, ya conocían de su temperamento y con temor le respondieron.
- Nadie, solo usted.
- No me refiero a hoy, si no a noche – el enojo de Azula iba en aumento. ¿Por qué tenia que estar rodeada de gente tan estúpida?
- Nosotros no estábamos cuidando por la noche su alteza.
Azula mostro su inconformidad en su rostro, a ese paso esos hombres iban en camino a ser atacados por la furia de la princesa. ella giro el rostro y con satisfacción se encontró con alguien que si podía darle las respuestas que quería.
- Tu – le grito a la temerosa joven que estaba con la cabeza agachada temblando – tu me dirás lo que quiero saber.
Ayu temblaba de pies a cabeza, Azula era muy despiadada. Se acerco a ella y tomándola de la barbilla con fuerza la obligo a mirarla, le dijo.
- ¿Quién ha visitado a la campesina? Y cuida bien tus palabras o de lo contrario – con su otra mano comenzó a hacer aparecer chispas. Ayu sabia lo que estaba haciendo estaba formando un rayo.
- Las únicas personas que ha venido a verla han sido usted y el príncipe – respondió casi al borde del terror por la clara amenaza.
Los guardias miraban con asombro y miedo el horrible interrogatorio en el que estaba la muchacha.
- ¿Cuándo vino a visitarla mi hermano?
- A… Anoche.
Azula sentía que las palabras de la maestra agua se volvían realidad, realmente habían hablado.
- Y supongo que no sabes de que estuvieron haciendo ¿verdad?
Ella quiso negarlo, pero Azula vio la vacilación antes de que ella moviera la cabeza en forma de negación.
- ¡No me mientas! Si no me dices lo que paso en este momento te matare aquí mismo – las chispas crecían con mas intensidad y el ruido solo hacia que la princesa en verdad cumpliría su amenaza.
- ¡No lo se! – grito Ayu con desesperación haciendo que sus lagrimas se desbordaran – Yo salí antes de que el príncipe llegara. Cuando regrese vi al príncipe salir de su habitación y la princesa estaba… - Ayu se detuvo, no deseaba contar la forma en la que encontró a la maestra agua.
- ¿Cómo estaba? – Azula presionaba con fuerza el rostro de la joven. Quería saber todo, pero la joven guardo silencio - ¡HABLA! – le exigió
- ¡Ella estaba desnuda en el baño! – termino de gritar, incluso los guardias habían escuchado.
Azula soltó el rostro de la muchacha y la dejo caer al suelo. Las chispas del rayo se desvanecieron pero la molestia de su rostro enfurecido no. Camino lejos de ahí rápidamente. ¡ERA INCREIBLE! Su hermano había seducido a la estúpida campesina para que no hablara y lo peor de todo era que ella ahora estaba de su lado. Que estúpido, debió de haberla matado. Ella misma debió de haberlo hecho cuando la capturaron en Ba Sing Se.
Ayu aun temblaba en el piso, no era capaz de levantarse, sus piernas no le respondían. Y seguía llorando, llevó su mano a su boca para tratar de ahogar sus sollozos pero era inútil, su corazón latía con fuerza. Estuvo a punto de morir. Estaba presa del miedo, no sintió cuando uno de los guardias se le acerco para tocarla en el hombro, ella se sobresalto por el tacto.
- ¿Ayu estas bien? – le pregunto el hombre.
Ella no le respondió solo agacho su cabeza en forma de acierto, tal vez si estaba bien físicamente, pero psicológicamente no.
- Si Ryu estoy bien – logro decir finalmente, cuando pudo recuperar parte de su control.
El hombre la ayudo a levantarse, y la condujo a la habitación para que se reuniera de nuevo la princesa, ella podría consolarla.
Al abrirse la puerta, Katara vio como un soldado escoltaba a Ayu llevándola del brazo, sus ojos estaba llenos de miedo y las lagrimas se veían claramente en su cara.
- Ayu ¿qué paso? – Katara corrió inmediatamente hacia su amiga y puso sus manos en los hombros de la misma, la muchacha al sentir el contacto de la maestra agua se dejo llevar y la abrazó con fuerza mientras dejaba salir todo su miedo en amargas lagrimas.
Katara miró al hombre tratando de que este le dijera el por que su amiga se hallaba en ese estado, el hombre solo le dijo.
- Fue la princesa Azula.
Sintió miedo cuando escucho el nombre de la princesa. Sabia que había hecho mal en decirle aquello, ahora se estaba desquitando con los mas cercanos a ella.
- Ayu perdóname fue mi culpa – le dijo a la joven.
- No princesa, - hablo Ayu en su pecho con voz ronca por el llanto – Yo le dije, yo le dije que el príncipe Zuko estuvo aquí anoche y que la había encontrado a usted desnuda, perdóneme por favor - sin mas se puso a llorar desconsoladamente.
Dejo salir un suspiro y acaricio la cabeza de la muchacha, al menos con lo que le había dicho confirmaba lo que le acababa de decir a Azula hace un momento. eso era un punto a su favor, ahora Azula pensaba que en verdad tenia una alianza con Zuko, al menos eso era bueno.
El hombre dejo sola a ambas mujeres y salió de la habitación sin antes decirle a la princesa que en caso de necesitar algo les dijera y que la próxima vez que Azula se apareciera ellos le avisarían antes. Katara agradeció el gesto, pero algo le decía que Azula no regresaría, al menos no por el momento.
- ¿Es verdad? - Pregunto el otro guardia cuando su compañero regreso – Que la princesa y el príncipe…
El otro solo suspiro.
- Aun que así fuera no es de nuestra incumbencia.
Un poco lejos de ese pasillo y oculta se encontraba una persona que había escuchado todo. Con fuerza apretaba sus puños hasta el punto de sangrar.
- Oh aquí estas Mai – Ty Lee se acerco a su amiga - ¿Ya encontraste a Azula?
- No – respondió cortante la chica, para después comenzar a caminar en dirección contraria al pasillo donde se hallaba la prisionera la maestra agua.
- ¿No iras a ver a Azula?
Me fastidia estar en este palacio. Me voy a casa – fueron sus últimas palabras y después se fue de ahí dejando a su amiga sola.
Ayu aun lloraba desconsolada, y Katara le dijo lo que había ocurrido con Azula, por un momento la chica se logro calmar.
- ¿Pero por que le dijo eso?
- Por que Azula desea convertirse en el señor del fuego. Ella no esta segura de que el Avatar este muerto, así que quiere hacer cargar con la culpa a Zuko, si resulta que el avatar esta vivo, será él quien cargue con las consecuencias, pero si yo digo que fue Azula quien en verdad mató al avatar el de todas formas saldría perjudicado. Creo que lo que en verdad quería es que Zuko me matara para silenciarme.
Ayu puso una cara de sorpresa y abrió sus ojos como platos.
- ¿Es por eso que él vino anoche? ¿El trato de matarla? ¿Por eso pelearon?
- No lo se, peleamos, obviamente por lo que el hiso, pero no se exactamente por que había venido a verme.
- Deje veo si entendí – comenzó a decir Ayu – Azula mato al Avatar, pero al llegar aquí dijo que había sido el príncipe quien lo hiso, porque no sabe que el avatar esta vivo o no, si vive el príncipe no será el señor del fuego y ella si.
Katara afirmó con su cabeza en sentido de que estaba en lo correcto.
- Ahora – continua hablando – usted es la única que sabe la verdad. Y el príncipe trata de matarla para que no diga nada.
- Eso fue lo que Azula me dio a entender.
- Pero usted le dijo a la princesa que estaba de lado del príncipe y que no diría nada ¿Cierto?
- A si es.
- Pero el príncipe Zuko no sabe que usted esta de su lado. ¿Cómo se lo dirá?
Por la forma en que Ayu lo dijo todo estaba complicado y enredoso.
- No lo se, supongo que tratare de convencerlo la próxima vez que venga.
- ¿Y si no le cree? ¿Y si mejor decide matarla?
La mirada da Katara se volvió de asombro, Ayu tenia razón. Existía una posibilidad de que Zuko no le creyera. No le gustaba admitirlo pero que ella muriera era la mejor opción para él. Tenia que encontrar la manera de que le creyera.
Todo el día Zuko se la pasaba divagando por lo sucedido con la maestra agua. Se había convertido en su tormento. No pudo ni siquiera concentrarse en su entrenamiento sus llamas habían sido del asco, un simple soldado lo había derribado en varias ocasiones, solo cuando calló al suelo por tercera vez fue cuando, por un momento, se concentro y pudo derrotarlo.
Pero aun así su mente seguía divagando.
Durante la cena trato de no pensar en ella, pero le resultaba más difícil. Las cenas con su "familia" eran de lo más aburridas, su padre casi no hablaba y Azula solo se la pasaba recordándole su exilio preguntándole en muchas ocasiones sobre sus viajes y sus intentos fracasados de capturar al avatar.
En raras ocasiones el Señor del fuego invitaba a uno de los nobles a cenar, pero al parecer se sentía de "buen humor" por lo que su ministro de guerra estaba presente junto con su familia. La esposa del hombre era mujer de la nobleza, muy estirada, como la catalogo Zuko con solo mirarla y una hija de la edad de Azula, que compartía la misma opinión que la madre.
La platica era monótona, La hija del ministro trataba de sacarle conversación pero el solamente respondía con monosílabos, los otros que conversaban eran el ministro y su padre, ambos se regoldaban de su nueva "adquisición". Por alguna razón azula estaba más callada de lo normal.
En esos momentos era cuando Zuko mas recordaba a su tío. Todos esos años que lo acompaño el siempre trato de darle buena platica y agradable compañía, pero el lo consideraba en ocasiones un poco molesto. Se lamento por haber tenido esos pensamientos, era increíble pero ahora más que nunca deseaba más estar en compañía de su tío en una humilde casa del reino tierra que con su familia. ¿Había sido por esto que había regresado?
- ¿Es verdad que la princesa de la tribu agua esta aquí mi señor?
Preguntó la mujer del ministro, esa pregunta hiso sacar a Zuko de sus pensamientos.
- Así es – afirmó el señor del fuego y se le podía ver un gesto de orgullo en ello – La princesa se encuentra ahora mismo en el palacio.
- ¿Es verdad que es muy bella? – preguntó casi con altanería – Es que me resulta difícil creer que una persona salvaje de su procedencia sea considerada bella.
- Es una muchacha común Rin – hablo el esposo – nos es nada del otro mundo.
Zuko casi se ríe por lo descarado que era el hombre, cuando él también había querido "valorar" a la princesa. Realmente muchos de los hombres al servicio de su padre no eran mas que unos rabos verdes.
- Pero aun así, piensan dedicarle una fiesta – siguió hablando la mujer mostrando su indignación ante tal evento para una simple mujer que se hace llamar princesa - ¿En verdad lo vale?
- Por supuesto – dijo el señor del fuego – la princesa es un símbolo de nuestra victoria en las tribus agua. De esa manera dejamos en claro que ahora los Polos son nuestros.
- ¿Ya han conquistado los Polos? – pregunto la mujer con alegría – Es excelente, en ese caso, debemos de festejarlo.
- Para eso es la fiesta querida – aclaró el hombre, dejando un poco en ridículo a su propia esposa por estar en contra de la misma hace unos momentos – Pero aun así, no hemos obtenido la respuesta de rendición por parte de las tribus, pero en unos pocos días lo sabremos.
- Así es – dijo con orgullo el señor del fuego.
- Deberías de quemar el polo sur padre – hablo Azula finalmente – de esa manera les servirá de lección, y creo que eso adelantaría las cosas con la rendición de la tribu del norte.
Zuko se quedo impresionado por las palabras de Azula. De nuevo daba esa sugerencia, la única diferencia era que ahora se le veía molesta cuando lo dijo. Tal vez nadie lo noto, pero Zuko si.
- Es una excelente idea – le dio la razón el ministro – Conquistaremos el Sur antes que el norte, usted siempre con buenas aportaciones princesa – hiso una ligera inclinación hacia la misma.
- No cabe duda que usted es una verdadera princesa de la nación del fuego – ahora era la mujer la que la halagaba.
Azula no respondió al comentario.
- ¿Qué opina usted mi señor?
Cuando el ministro le pregunto a su padre Zuko supo que las cosas no estaba bien. No era que no deseara que conquistaran el polo sur pero el recordaba la situación de la tribu cuando fue la primera vez, una fortaleza resguardada solamente por mujeres, niños y ancianos, no tendrían oportunidad contra ellos. Seria una masacre. Por alguna razón le inquietó mucho la idea. Y antes de que su padre dijera algo el se adelanto y dijo:
- No será necesario eso ministro – hablo con calma Zuko, llamando la atención de los presentes – he hablado con la princesa y ella esta de acuerdo en las condiciones de rendición de ambas tribus.
Azula puso mucha atención a lo que su hermano decía. Incluso su propio padre se vio impresionado por las palabras del príncipe.
- Me impresionas hijo – Zuko, solo por un momento sintió algo en su pecho al escuchar a su padre llamándolo "hijo" y por alguna razón pensó en su tío – Hice bien al dejarte al cuidado de la princesa.
Por otro lado Azula estaba que rabiaba. Zuko se acercaba más al poder y eso no le gustaba.
- Podremos hablar después estoy interesado en lo dijo la princesa – dijo después el señor del fuego.
- Si Zuko – hablo Azula – yo estoy interesada en saber cómo fue que la convenciste. La estuve azotando por tres días y no dijo ni una sola palabra. Y al parecer tu lo lograste en un solo día. ¿Qué fue lo que le dijiste?... O que fue lo que le hiciste para que ella accediera a rendirse tan fácilmente.
Por la forma en lo miraba pareciera que Azula sabia más de lo que el creía, solo podía pensar dos cosas, una, que Azula sabia la verdad y que ella no se había rendido o dos, que sabia lo que había pasado la noche pasada. Decidió jugársela y haciendo uso de uno de los mejores consejos de su tío dijo:
- Hermana – comenzó – A las mujeres hay que tratarlas como una delicada flor, con amabilidad y cuidados, solo así te ganaras su confianza, y ellas te regresaran la misma cordialidad mostrándote sus hermosos pétalos – termino de decir con una ligera sonrisa en su boca.
El señor del fuego rio por lo bajo, la joven hija del ministro incluso la esposa se sonrojaron por las palabras del príncipe.
- ¿Y qué fue lo que te mostro a cambio de tus atenciones? – dijo finalmente Azula con celos tratando de descubrir a su hermano.
- Se ha rendido, lo recuerdas - Miraba con triunfo a su hermana y ¿Por qué no? Con un poco de satisfacción. Por primera vez le había ganado a Azula y eso lo hiso sentir muy bien.
Al finalizar la cena el señor del fuego y el ministro quisieron hablar con el príncipe para saber lo que había dicho en realidad la princesa.
Se maldijo por dentro, había hablado sin pensar otra vez y como estuvo muy entretenido en ver las caras de disgusto de su hermana no pensó en la enorme mentira que había dicho. Definitivamente cuando se trataba de la maestra agua el perdía todo sentido y decía cualquier estupidez que salía de su boca.
- Mañana te lo diré padre, Aun quedan unas cosas que aclarar con ella, además me encuentro un poco cansado – fue lo único que se le pudo ocurrir responder. Por suerte su hermana no estaba ahí, se había ido disgustada y no pudo notar el ligero nerviosismo que tenia, realmente estaba rezándoles a los espíritus para que le creyeran.
Cuando tuvo la respuesta de aprobación de su padre, hiso una reverencia despidiéndose de él y deseándola las buenas noches, así como al ministro. Hasta que estuvo en su habitación dejo salir un gran suspiro. Le habían creído, pero ahora estaba en un nuevo problema. ¿Cómo rayos iba a convencer a la maestra agua de que se rindiera?
Estuvo dando vueltas y vueltas por su habitación tratando de encontrar una solución, tal vez podía convencerla si la amenazaba con que destruirían el polo Sur. Esa era una buena opción, pero el problema no era ese realmente, si no que para convencerla tenia que ir a verla, y ese era el punto que más temía.
Ellos no se encontraban en las mejores situaciones, las dos ocasiones que la había visto para platicar habían terminado en peleas y la última en algo, muy diferente. Todo el día trato de evitar pensar en aquella situación, pero ¡RAYOS! era difícil.
Se había metido en un gran problema. ¿Qué iba a pasar cuando la viera? ¿Tenia que disculparse?
- ¿Preparándote para encontrarte con la campesina? – la voz de Azula lo trajo a la realidad.
- ¿Qué haces aquí Azula? – le dijo cortante.
Ella entro a su habitación y comenzó a pasearse en ella.
- Solo venia a verte antes de que te fueras a tu cita con la campesina.
Zuko solo sospechaba de que tenia otras intenciones su hermana.
- Sabes, me parece bien que te diviertas con ella por el momento.
El príncipe abrió los ojos con gran sorpresa. Recordó también el comentario de ella durante la cena, tal vez Azula sabia lo que había pasado entre él y la maestra agua, después se enteraría de cómo lo supo, pero por ahora lo mejor seria seguirle el juego.
- ¿Y desde cuando te interesa con quien me divierto, hermana? – le dijo con tono arrogante, pero al mismo tiempo divertido, como si en verdad disfrutara de lo que su hermana pensara que hubo entre él y la maestra agua.
Azula noto la diversión en la cara de su hermano y con gusto dijo lo siguiente.
- Solo recuerda que ella es la prometida del príncipe de la tribu del norte, no creo que les guste la idea de que su adorable princesita le habrá las piernas al príncipe de la nación del fuego.
Zuko sintió aquellas palabras. Era verdad, ella estaba comprometida, pero si era así, ¿Por qué lo había besado la otra noche? Dejo de lado sus pensamientos solo para seguir con su actuación y responderle a su hermana.
- Oh Azula, no he hecho nada que ella no quisiera – de cierta forma era verdad – y si tu aprendes a quedarte callada nadie se enterará. No creo que a nuestro padre le guste la idea de que los del Polo Norte se enteren de lo hace la princesa por tu culpa, eso arruinaría los planes de rendición.
- ¿¡Mi culpa!? – gritó indignada – ¡Tu eres la que se acuesta con ella!
Zuko tenia toda la razón Azula sabia de lo que había pasado entre él y la maestra agua, pero al parecer su conocimiento llegaba más allá de lo que había pasado en realidad, aun así no le diría la verdad, seria muy estúpido si lo hiciera, en el peor de los casos seria que la maestra agua se enterara y ella misma contradijera lo que sucedido, eso arruinaría los planes, debía asegurarse de que Azula no hablara.
- Y tu eres la única que lo sabe – le respondió - así que si alguien se entera sabré que fuiste tu la que hablo – terminó por sentenciar Zuko.
- Fue ella misma la que me lo dijo, mejor dile a la campesina que mantenga la boca cerrada.
A Zuko tomo por sorpresa que hubiera sido la misma maestra agua la que le contó lo que había pasado entre ellos.
Azula no lo aceptaba, que la maldita campesina y su estúpido hermano estén juntos era un problema muy grande, pero tenia que hallar una solución y romper la alianza de ellos.
- ¿Realmente crees que no va hablar? – Comenzó a atacar Azula - ¿Qué ella no va decir la verdad de quien mató al Avatar? Lo más seguro es que te sedujo para que tu no le hicieras nada, y de paso seguirte el juego de que se rendía para que no atacáramos su tribu.
Ese había sido un golpe bajo, pero por desgracia su hermana tenia razón. El aun no hallaba explicación para lo sucedió entre ellos, había perdido el completo control de si mismo y ella lo había permitido, aun estando comprometida, ella se había dejado tocar por él. ¿Acaso era parte de una estrategia?
- Ella solo te esta usando – las mezquinas palabras de Azula lo hicieron enojar.
- Si es así, entonces lo disfrutare hasta el final – dejo ver una mirada de rabia y posesión que, por un momento Azula se sintió ligeramente intimidada - Y a ti no tiene que importarte lo que decida o no hacer con ella.
Después de decir esas palabras sacó a Azula de su habitación para después cerrarle la puerta en sus narices.
Estaba molesto, ¿En verdad lo había usado? Debía admitir que era una estrategia muy baja, incluso para ella. El conocía su determinación y su apego al Avatar, lo había defendido con fiereza, pero siempre usando métodos tácticos, peleando siempre por el y defendiéndolo, pero no creyó que fuera capaz de llegar a tanto.
De seguro se estaba riendo de él. De lo fácil que fue él cayera en sus brazos. Que estúpido fue. Fue una jugada muy inteligente. Pensó con rabia el príncipe, y lo peor de todo es que ella misma se lo había contado a su hermana, ni siquiera tuvo el recelo de mantenerlo en secreto.
Bien, si ella quería jugar de esa manera el también lo haría.
Sentía mucha ira y para desquitarse golpeo con fuerza la pared. Para su sorpresa un pedazo del muro se abrió. Zuko se sorprendió. Un pasaje secreto. Lo había olvidado, en el palacio existían muchos pasajes como ese. Se asomo y solo vio obscuridad, encendió una llama en su mano. Aunque tenia la idea de ir a ver a la maestra agua, que mejor seria hacerlo de esa manera, así la tomaría inadvertida.
- Bien, es momento de hacerle una visita a mi prisionera - Se dijo Zuko, y sin perder más tiempo se adentro al obscuridad del pasadizo.
