Capitulo IV
REVELACIONES ENTRE LAS SOMBRAS
Caminaba por el estrecho pasillo con cuidado. El andar por esa sección noto que, extrañamente no había mucha suciedad como pensaba y en un punto pudo notar huellas sobre el piso polvoriento, se agacho para verlas mejor. Eran dos juegos de pies pero pertenecían a la misma persona de eso estaba seguro, uno de los pares iban en una dirección hacia delante, mientras que los otros iban en sentido contrario, eran recientes, tal ves de hace un día o dos. miro hacia donde iban las hullas que apuntaban hacia él, con seguridad lo llevarían a las habitaciones reales. Al parecer no era el único que usaba esos pasadizos. Tal vez su hermana o su padre iban y venían en ellos. Como no sabia exactamente por donde ir decidió seguir las huellas que iban hacia delante. Si tenia razón los conduciría hacia donde estaba la maestra agua. ¿A quien mas podrían espiar?
Estuvo caminando tratando de hacer el menor ruido posible y mirando por donde iba. En un punto se topo con un intersección de tres pasillos. Pero las huellas, para su mala suerte iban por dos de ellos. Tuvo que arriesgarse y tomar uno, si veía que no lo llevaba a donde quería, simplemente regresaría y tomaría otro. Continuo caminando hasta que escucho unas voces muy familiares.
Zuko apagó su flama y se acercó con cuidado, un poco de la luz se filtraba, pero no podía ver bien desde ese lado, solo escuchar.
- ¿Entonces es eso lo que vamos hacer? ¿No desea esperar a lo que diga la princesa?
Era el ministro, pensó que se había ido hace horas, pero al parecer seguía en el palacio. Al parecer había llegado a la oficina de su padre.
- El príncipe ha dicho que ella se ha rendido – continuo hablando el ministro de guerra.
- Lo se – era el señor del fuego – pero de todas maneras deseo atacar el Polo Sur. Mi objetivo es destruir todo lo que lo representa y construir un nuevo imperio ahí.
Escuchaba atentamente las palabras de su padre.
- Una nueva nación del fuego en el Polo Sur.
- ¿No cree que es un clima extremo para nosotros?
- Tal vez – su padre parecía dudar de su propia idea – mejor construiremos una fábrica, de ahí saldrán todo nuestro armamento. ¿Qué mejor lugar que una fortaleza de hielo para tener todo nuestro armamento.
Ambos hombres aprecian satisfechos por la idea. Sin mas Zuko se fue después de escuchar las palabras de despedida, ya no tenia nada que hacer ahí.
Siguió los pasos para regresar a la intercesión, tomo el segundo camino, para así, esperar llegar a donde el realmente deseaba ir. Camino por un momento para después ver como una parte mas adelante del pasillo dejaba entrar un poco de luz, las voces confirmaron que había llegado a su destino. Siguiendo las huellas vio que estas se detenían en un punto especifico, se paro justo donde estas terminaban y pudo ver unos tapones, con cuidado los movió y estos le dieron una vista casi perfecta de la habitación, estaba ligeramente cubierta por un tapiz trasparente desde el lado de adentro, el cual le permitía ver claramente hacia la habitación. De nuevo lo que veía lo dejaba sin palabras.
La abertura estaba al lateral de la cama, del lado izquierdo de la misma, pudo ver con claridad como la maestra agua se hallaba desnuda de la cadera hacia arriba, estaba sentada en la cama. le daba la espalda y una joven estaba detrás de ella, pero desde el punto de vista de Zuko podía ver perfectamente la figura de ella, el verla le hiso recordar lo que paso la noche anterior. Y pensar que el la había deseado. Se mordió el labio con disgusto. Después escucho un pequeño Auch, y fijo mejor su mirada.
- Lo siento princesa, pero es que las heridas se abrieron de nuevo por su pelea con el príncipe.
¿Acaso también se lo había dicho a la sirvienta? Recordó que cuando salió de la habitación se topo con alguien pero no le presto atención. Había dicho que habían peleado, tal vez solo le conto esa parte, pero supuso que cualquiera que hubiera entrado y viera el desastre en la habitación también pensaría que estuvieron peleando.
La joven colocaba con delicadeza algo trasparente y viscoso en la espalda de la maestra agua sobre sus heridas, solo en ese momento puso atención en ellas. La otra noche se había quedado como idiota mirándola pero ahora puso más atención. Pudo ver largas y múltiples cortadas, algunas de ellas mas grandes que otras. Realmente le habían hecho mucho daño y sin su agua control no podía curarse. Basta Zuko, se dijo así mismo, vienes a encararla no a compadecerte de ella. De nuevo fijo su vista en el objetivo.
- Supongo que debió de haberle dolido mucho cuando el la abrazó
- Si, fue un dolor muy fuerte – le respondió la maestra agua – lo suficiente para evitar que… ya sabes… continuáramos.
Maldición, si le había contado a la sirvienta lo que había pasado entre los dos. ¿Qué acaso no tenia vergüenza? ¿A cuantos más les habría dicho también?
- Pero lo disfruto no es ¿cierto?
- ¡Ayu!
- Oh princesa, no lo niegue, muchas chicas desearían estar en su lugar.
- Ser atrapada, torturada y con la amenaza de que destruyan tu hogar, huy si, que envidiable es mi situación.
- No me refería a eso, si no a lo que paso usted con el príncipe – Katara no dijo nada y dejo hablar a su amiga – he escuchado que tiene muchas admiradoras y que algunas criadas que lo han visto cuando entrena aseguran que tiene un gran cuerpo, muy trabajado, dijeron. ¿Es cierto?
No es que deseara escuchar esa conversación, pero sintió un ligero sonrojo cuando escucho las palabras de la joven que ponía el ungüento en la espalda de la maestra agua. No sabia que fuera tan famoso entre la servidumbre. Comenzó a poner mas atención en lo que decían. Especialmente en lo que respondería.
- No lo se, por si te diste cuenta, era yo la única que estaba desnuda, el estaba vestido.
- ¿Entonces él si la vio? – preguntó con asombro.
- Por supuesto que me vio – dijo con enfado - ¿Qué no recuerdas como me encontraste?
- Es que usted dijo que nada mas se habían besado.
- Fueron más que besos Ayu, Tu sabes lo que esa cosa es capaz de hacer, ¿crees que los dos nos hubiéramos conformado con solo besos?
- Tiene razón.
¿"Esa cosa"? ¿qué habrá querido decir?
- ¿Y besa bien? – pregunto la joven de nuevo.
- ¡Ayu! - Regaño de nuevo la maestra agua – No quiero seguir hablando de esto.
Después de eso la chica guardo silencio haciendo un reproche, comenzaba a cubrir su espalda con vendas. ¿Acaso todas las chicas hablaban de esas cosas cuando estaban solas? No podía imaginarse a Azula o a Mai hablando de eso, tal vez a Ty Lee si, pero a esas dos… sintió algo en el estómago solo de pensar en su hermana y en sus amigas haciendo algo como eso.
- Aunque…
Zuko puso mucha atención en lo que estaba a punto de decir, no quería negarlo pero quería saber la opinión de ella por como besaba.
- Besa muy bien.
La chica dio un pequeño grito de satisfacción. Y ambas se rieron por un momento.
Debía admitirlo, su orgullo se inflo bastante por escuchar que besaba bien.
- Cuando me toco, era extraño… - comenzó a platicar la maestra agua, captando de nuevo la atención de su amiga y del que espiaba en las sombras – sentía como si mi piel ardiera bajo su mano, era muy caliente, pero al mismo tiempo, no quería que dejara de tocarme. Sus labios son muy suaves, cuando me beso, perdí conciencia de todo. Solo deseaba que continuara, me sentía extremadamente atraída a él.
Ayu dejo salir un suspiro y Zuko no podía creer la declaración que acababa de escuchar. Saber que él la hiso sentir de esa manera, de cierta forma lo hiso sentirse, especial.
- Nunca pensé que me sentiría así con alguien sabes, - continuo hablando – en mi hogar no había muchos chicos de mi edad, el único hombre con el que estuve verdaderamente cerca fue mi hermano. Pero cuando encontramos a Aang y comenzamos nuestro viaje al polo norte, conocí a algunos chicos, y ellos mostraron interés en mí. Me sentí halagada y dichosa.
Sin poder contenerlo sintió una punzada de celos.
- Pero, ninguno de ellos fue lo que yo creí, me deje llevar por que alguien, se había fijado en mí, y no vi cuales eran sus verdaderas intenciones. Ellos dos resultaron ser una decepción. Cuando al fin llegamos al Polo Norte, las cosas no fueron muy diferentes. ¿Sabias que una de las reglas del Polo norte es que si una mujer puede hace agua control solo se dedica a la curación mas no en convertirse en una maestra agua?
Ayu no dijo nada, pero su silencio fue la respuesta para Katara.
- Creo que soy la única maestra agua que existe.
- ¿Pero entonces como se convirtió en maestra?
- Vencí al maestro que le enseñaría a Aang, el reconoció mi talento, incluso era mejor que sus alumnos. Y créeme eso no me hiso popular entre los chicos. Ellos buscaban a una linda y sumisa esposa que se dedicara a cuidar del hogar y los hijos, no a una maestro agua que aparentemente era más fuerte ellos.
En silencio el príncipe escuchaba los pesares de la maestra agua. Era estúpido que alguien la rechazara solo por que era maestra agua, era fuerte y hermosa, inteligente y mortal, una combinación muy rara en una mujer. Como ella habían pocas, y aun así, esos patéticos hombres la avían rechazado. Bueno la respuesta era fácil para eso. No se la merecían.
- ¿Pero que no esta usted comprometida? Al menos el hombre con el se va a casar esta orgulloso de usted ¿no es así? – Dijo Ayu con la inocente intención de darle ánimos.
Zuko también recordó muy a su pesar que ella ya estaba comprometida a un hombre.
- Lo estuve. El compromiso se rompió, cuando yo me convertí en maestra agua y Aang pudo dominar el agua control, decidieron que era mejor llevar acabo la boda, yo acepte, pero justo el día de la ceremonia, Haack mi prometido dejo muy en claro que no deseaba que yo continuara acompañando al Avatar, me iba a quedar en el Polo Norte una vez convertida en su esposa, y que si deseaba que mi tribu recibiera ayuda no seguiría con mi entrenamiento de agua control. Me dio rabia escuchar eso. Pero ese día la nación del fuego atacó, entendí que jamás renunciaría al mi agua control, a si que, el mismo día de mi boda rompí el compromiso.
La joven estaba sorprendida por las palabras de la princesa.
Zuko recordó la vestimenta de ella ese día, a pesar de llevar ese gran abrigo, cuando pelearon pudo ver el hermoso vestido que ocultaba debajo y que ella misma rasgó para poder moverse mejor. Así que ese vestido era por que se iba a casar.
- Pero yo escuche que usted lo estaba. Dicen que el collar que usted posee es el símbolo de una mujer comprometida.
Katara toco su collar y dejo salir una lastimosa sonrisa.
- Si, representa eso, pero no para mi. ¿Sabes? este collar le perteneció a mi abuela, ella se lo dio a mi madre y cuando ella murió paso a mí, es el único recuerdo que me queda de ella – No lloraría, la última vez que hablo de su madre había sido con Zuko, en esa ocasión fue sincera y se abrió a él, pero ahora por segunda vez lo estaba haciendo, pero ella sabia que Ayu no la traicionaría - Tal vez los informantes del señor del fuego no se enteraron de eso. Creo que al final me quedare soltera – dijo soltando un suspiro, tratando que con él se fuera también su pena.
Recordó lo sucedido en aquella ocasión cuando la capturo y le quito el su collar, ella se molesto baste por ello. Ahora entendía la razón, era algo muy preciado para ella. Un recuerdo de su madre, no pudo evitar pensar en su propia madre, habían pasado años desde la última vez que la vio, si el tuviera algo material de ella realmente se aferraría a él como a su vida.
- ¿Sabes que es lo mas curioso? Que una adivina me dijo que me casaría con un poderoso maestro, comienzo a pensar que me mintió – en lugar de decirlo con dolor lo dijo en forma de reclamo fingido, para quitar el ambiente de pesadez.
- No diga eso princesa. Usted es muy bella, en verdad – decía con alegría – tal vez no encuentre al hombre indicado en el Polo Norte, pero usted no esta allá, si no aquí, en la nación del fuego, es probable que el hombre que en verdad la quiera se lo encuentre aquí.
- ¿Un maestro fuego? ¿Crees que me voy a casar con un maestro fuego? ¿te das cuenta de lo que estas diciendo? – pregunto Katara con exaltación - No existen elementos mas opuestos que el agua y el fuego. ¿Y tu crees que un maestro fuego se va a fijar en mi? Ayu creo que algo te ha afectado la cabeza.
- ¿Y por que no? – defendió la chica – El príncipe es un poderoso maestro y como usted recordara creo que le dejo muy en claro su fijación en usted.
Katara se sonrojo inmensamente y Zuko de igual manera. Jamás creyó conocer todo eso de la maestra agua, pero sobre todo aquella revelación que se casaría con un gran maestro, y que él podría ser ese sujeto. Sintió algo en su pecho de solo pensarlo. Ella y él, juntos, los recuerdos regresaban, no se veía tan mal un futuro con la maestra agua ¿Pero que rayos estaba pensando? ¿Realmente estaba considerando quedarse con ella? Ni siquiera estaba seguro de lo que pasaba entre los dos, de lo que él sentía, y ya estaba planeando una vida con ella.
- Tu sabes que eso no fue verdad Ayu.
Salió de sus fantasías al escuchar hablar a la maestra agua.
- Ambos estábamos bajo el efecto de ese estúpido perfume. Nada de lo que paso fue real, solo fueron nuestras hormonas alborotadas y ya.
La sorpresa fue grande, así que en verdad lo había engañado. Uso un perfume para seducirlo.
- Pero lo que dijo hace un momento, sobre como se sentía cuando él…
- Ya lo dije Ayu, solo fueron los efectos de esa cosa, nada fue real. Zuko no me tocaría ni aunque su vida dependiera de ello, el me odia, me ve como una sucia campesina, solo por los efectos del afrodisiaco fue que lo hiso. Estoy segura que el estaba igual que yo, aturdida, sin poder controlar sus acciones. Ambos caímos en ello. Tal vez asta se arrepiente de a verme tocado. De seguro le doy asco.
Zuko estaba sorprendido, no solo por que admitía que habían estado bajo los efectos de una droga si no por la forma en la que expuso lo que él pensaba de ella. De alguna forma, y en ese punto estaba un poco lejos de lo que ella pensaba. Aunque hubieran sido por efecto de una droga, el no sentía asco por haberla tocado. Pero se sintió como un idiota. Ella lo había llevado a eso, ese era su plan y lo había logrado. Jugo con él y si no fuera por Azula ahora mismo estaría a los pies de la maestra agua. Por mas que le costara negarlo, deseaba hacerlo de nuevo. Pero ya no caería en su juego. Ya no. Apretó sus puños con fuerza.
- ¿Y usted princesa? – pregunto Ayu – después de que paso el efecto del perfume ¿Cómo se sintió?
Sus besos, sus caricias, aquel hermoso canto que hacia cuando él presionaba con su rodilla la entrepierna de ella, la forma en que se aferro a él. Katara se sonrojó al recordarlo. Se sintió muy bien… pensó. Pero nunca lo admitiría.
- Creo que ya es tarde Ayu, me siento cansada y deseo dormir.
Cobarde, pensó.
Zuko la miraba con reproche y odio. ¿Por qué no admitía que si le había gustado? O al parecer ella no quería ser presa de su propio juego y fingió todo. Bien era de hora de confrontarla. De saber la verdad aunque ya estaba seguro de ella.
Katara no quería admitir la verdad de sus sentimientos, no en ese momento. aun estaba confundida y sentía que ya había hablado de más. Ayu no le dijo nada más, la ayudo a ponerse una bata para dormir y después se despidió de la princesa y salió de la habitación.
Se quedo de pie en medio de la habitación. Después de unos segundos, comenzó a apagar las velas y poco a poco todo se quedo en penumbras. Cuando la obscuridad fue completa, Zuko perdió la completa visibilidad de la habitación. Pero no fue por mucho tiempo. Katara había abierto las cortinas para dejar que la tenue luz de la luna entrara. Ella se quedo de pie un momento frente a la ventana.
Supo en ese momento que debía salir de su escondite.
Zuko la miraba en silencio, parecía una visión, sus facciones lucían bellas con la luz de la luna. Por primera vez fue más consiente de su figura. Era delgada pero tenia curvas, tal vez fuera por la condición de entrenar su cuerpo que había adquirido esa figura, de eso no había duda.
Katara estaba perdida mirando la luna con la pregunta de Ayu en su cabeza. ¿Qué sentía ella?
- Hay Ayu, creo que ni yo misma lo se – se dijo en voz alta respondiendo la interrogante de su amiga.
- ¿Qué es lo que no sabes?
La gruesa voz hiso que a Katara se le enfriara la sangre, volteo rápidamente hacia el lugar donde pudo haber salido y quedo impresionada al ver a la figura semi oculta en las sombras.
Un par de ojos ambarinos que conocía perfectamente la miraban con frialdad, Por desgracia Katara había reconocido el timbre de la voz y su pesadilla se hiso verdad cuando vio a la persona que salía de las sombras.
- Zuko…
Solo el escuchar su nombre se estremeció, pero no caería, debía seguir con su faceta y conseguir saber las verdaderas intenciones de la maestra agua.
- No me has respondido – le dijo tajante y frio mientras se acercaba, se detuvo a una distancia prudente, tampoco deseaba estar muy cerca de ella.
Katara estaba mas que sorprendida con la presencia del príncipe.
- ¿Cómo entraste aquí? – dijo la maestra agua después de salir de la sorpresa de verlo en su habitación.
- Estoy aquí por que quiero saber tus verdaderas intenciones.
Ella se veía confundida y claro que lo estaba, la había tomado por sorpresa y eso le daba la ventaja.
Por un momento no entendió a que se refería Zuko, pero una pregunta se formuló en su mente.
- ¿Cuánto tiempo llevas ahí? – pregunto sabiendo con temor la posible respuesta de él.
- Lo suficiente.
Y ahí estaba su miedo, Zuko la había escuchado hablar de cosas un poco intimas para ella, especialmente por lo que dijo cuando él la toco. Su cara se sonrojo bastante. Se sintió muy apenada y avergonzada.
- Responde a mi pregunta.
Su tosca voz la saco de sus pensamientos.
- No entiendo de que hablas.
Zuko se acerco a ella rápidamente, por instinto Katara retrocedió dos pasos, había algo muy diferente en Zuko, se veía muy molesto. Pero el se acercaba mas y mas a ella, mientras que esta retrocedía, al final topo con la pared y el se quedo parado frente a ella, colocándose muy cerca.
Lo miro a los ojos, y en verdad esos ojos brillaban con una furia que Katara no entendía.
- Me refiero a tu jueguito de seducirme – le dijo finalmente Zuko una vez que se paro frente a ella.
Abrió sus ojos con sorpresa ¿Seducirlo? ¿Acaso pensaba que ella había planeado seducirlo?
- ¿Qué acaso no escuchaste? Todo fue culpa de ese estúpido perfume – le respondió con indignación, mas no alzo la voz, pero le dejo en claro su molestia de que la culpara de seducirlo.
Verla molesta le divirtió a Zuko. Pero aun no estaba satisfecho con esa respuesta.
- ¿Y que? ¿Acaso no fuiste tu la que lo uso con esas intenciones? Eso era lo que querías ¿verdad? – recargo sus manos en la pared aprisionando a la chica con su propio cuerpo – Deseabas seducirme para que yo me pusiera de tu lado – le susurró muy cerca de su cara.
Sus frentes casi se tocaban y podían sentir la respiración de uno sobre el otro, a pesar de estar confrontándola Zuko no despegaba la vista de sus orbes azules, lo miraban con ferocidad y miedo, eso le gustaba, que ella sintiera miedo de él. La miraba como su presa y él era el cazador.
- Yo nunca trataría de seducirte, Lo que paso anoche fue un error, no lo planee. Fue culpa de ese perfume, no mía – le dijo para tratar de hacerlo entrar en razón.
Ella tenia razón, al final él se había arrepentido y sentía asco de ella, de haberla tocado. Su orgullo como mujer se hirió pero no se lo dejaría ver. Debía ser fuerte.
- ¿Un error? – repitió secamente sus palabras – desde mi punto de vista parecías disfrutarlo.
¿En serio pensaba que le iba a creer semejante mentira? Si el sintió en su piel los tactos de ella, sus besos, sus caricias, Y ahora le venia diciendo que era un ¡error! Esta mujer lo estaba poniendo al borde la de desesperación no hacia mas que contrariase a si misma.
- Eso no es verdad – Katara se sonrojó de golpe, Zuko le susurro de una manera muy provocativa esas ultimas palabras.
- ¿Y por que le dijiste lo contrario a tu sirvienta? Que habías disfrutado de mis caricias que no querías que me detuviera – la comenzó a mirar con excitación, Katara se sintió desnuda ante su mirada – Y también se lo contaste a Azula ¿no es así? Ella cree que nosotros somos amantes, pero sospecha que lo hiciste para ganarte mi confianza y mantenerte protegida – le dijo con desdén.
De alguna forma se sintió sucia por la manera en que se lo decía. Maldijo para sus adentros, sabia que su platica con Azula traería fuertes consecuencias, mas no pensó que se movería tan rápido.
- Azula es un problema muy grande, me deberías agradecer…
- Azula es MI PROBLEMA, no tuyo – le cortó secamente las palabras.
Katara sintió que estaba perdiendo.
- Así que al final tenia razón – dijo con una sonrisa – me sedujiste solo por tu propio beneficio. Y todavía tuviste el descaro de andarlo pregonando. Pensaba que eras diferente, pero eres igual a todas las demás, usas tus encantos para conquistar a los hombres y después de que obtienes lo que quieres te deshaces de ellos.
- Mira quien lo dice – hablo Katara con un nudo en la garganta todo se estaba tornando difícil, pero ella no caería sin rendirse – la persona que uso la excusa de su madre para hacerme caer en su jueguito de niño bueno, solo para después traicionarme no solo a mi si no también a tu propio tío.
- Y por eso que me sedujiste ¿Por venganza? – le reclamo con fuerza, pero al igual que ella no levantaba mucho la voz, los guardias estaban afuera y no deseaba que los interrumpieran – Pues felicidades, casi lo logras, si no te hubiera escuchado hablar hace un momento me tendrías como estúpido en tu jueguito.
- ¿Qué no puedes entender lo que esta pasando? La única razón por la que le dije a Azula lo que paso entre nosotros fue porque ella desea esta situación, ponernos a uno en contra del otro.
- ¿¡Por qué insiste en culpar a mi hermana de todo esto!? – le grito muy enfadado - Tu fuiste la que me sedujo Katara, nadie más que tu se beneficiaria de esto.
Por primera vez escucho que le hablaba por su nombre. Por desgracia no era de la manera que a ella le hubiera gustado. Podía ver el enojo en él, su rabia. Estaba contra la espada y la pared. Si Zuko seguía con la idea de que ella era una amenaza podría acabar con su vida en ese instante. Algo dentro de ella le decía que el no era capaz de matarla, no a sangre fría, pero el verlo tan enfurecido dudaba su alcance. Ella no podía hacer agua control. Estaba indefensa ante él.
No le creería, pero tenia que hacer el intento.
- Azula quiere convertirse en el Señor del fuego.
Las palabras de ella le provocaron un desconcierto aunque momentáneo en el príncipe. Se rio por la pobre excusa que le estaba dando.
- Sabes, si hubieras dicho cualquier otra cosa te lo hubiera creído, no esa estupidez.
- ¿No te has preguntado por que dijo que TU habías matado al avatar y no ella? – soltó con fiereza.
Zuko pareció dudar, alejo su rostro del de ella mas no retrocedió.
- Por favor Zuko, ¿qué podría yo ganar dejándote a ti todo el crédito por matar al avatar? A no ser… que el avatar en realidad este aun vivo. Entonces toda la gloria se convertiría en vergüenza y deshonor.
Katara estaba tocando un punto importante, uno que el mismo debatió con su propia hermana, y las intenciones de ella eran claras. Si el avatar vivía, el seria el único que cargaría con las consecuencias. pero aun así todo seguía confuso para él ¿Qué tenia que ver una cosa con la otra?
Katara observó su reacción, su semblante se volvió serio. Por un momento pudo respirar tranquila, mas no todo acababa ahí. Zuko no le respondió. Debía continuar para ganarse sus confianza exponiendo los planes de Azula, era la única manera.
- Pensé que habías sido tu el que había dicho que mato al avatar, pero me di cuenta que fue ella quien en verdad lo dijo – su voz era firme sin vacilación - Ahí pude ver su trampa Zuko. Te lleno de gloria pero te puso en un estado difícil. Si el avatar vive todo lo que tienes ahora se ira a la basura y eso es lo que ella quiere, desea quitarte del camino para así poder tomar tu lugar en la sucesión al trono.
Silencio, Zuko se alejo un poco, al parecer estaban dando efecto sus palabras pero no estaba del todo segura si le creía o no.
- Cuando vino a verme me dejo en claro que yo era la única que se interponía en tu camino, ahí me di cuenta de otra de sus insinuaciones, Si yo era un obstáculo para ti, ¿Qué seria lo que tu me harías?
- Piensa Zuzu ella es la única que sabe que fui yo quien en verdad mató al avatar… Es tu decisión lo que desees hacer.
Las insinuaciones de Azula eran mas que claras, quería que se encargara de ella, quería que la matara. Pero hasta el momento el no había echo nada.
- Después de que me dijo eso, fue cuando decidí cambiarle la jugada – Katara camino hacia la ventana bajo la atenta mirada de Zuko. Miro la luna deseando que le diera las fuerzas que le hacían falta para continuar, pero se mantenía fuerte, no debía dudar – Le dije que me había rendido y que tu me habías "convencido" de no hablar respecto de lo del avatar, también le dije que yo había jurado lealtad hacia ti, por que tu serias el próximo señor del fuego.
Katara lo miro pero en el rostro de Zuko mantenía su ceño fruncido, no estaba segura si le estaba creyendo o no. Seguía sin decir nada. Ahora debía aclarar un punto delicado.
- El que ella pensara que somos amantes fue mi culpa – su voz era firme y sin vacilación - yo se lo insinué mas no se lo dije. Pero al final ella lo comprobó cuando amenazó a Ayu para que dijera la verdad de lo que había pasado la otra noche. Ella le dijo que te vio a ti salir de mi habitación y que a mi me encontró desnuda en el baño – sin querer su vista fue a dar a la entrada del baño, los recuerdos la golpearon mas se deshizo de ellos en ese instante – Me dijo que Azula se molesto mucho cuando se enteró – hiso una pausa - Sabia que Azula no se quedaría de brazos cruzados, si sabe que hay una alianza entre nosotros seria más difícil hacerte caer y su plan de convertirse en el señor del fuego se verían arruinados, y algo me decía que trataría de ponernos en contra, o al menos a ti en contra mía. Y como me doy cuenta, veo que tuve la razón.
- ¡Ella solo te esta usando!
Las insinuaciones de Azula, le sorpresiva actitud de ella hace unos momentos. La idea de que su hermana deseaba el trono le parecía absurdo, pero ahora después de escuchar la explicación de la maestra agua, se dio cuenta que podía tener razón. Se sintió tonto, solo fue el juego de su hermana. De nuevo había caído en la trampa de Azula, en sus redes. Entonces la duda se formo.
- Si es verdad lo que dices – hablo finalmente Zuko sin dejar de mirarla fijamente - ¿Por qué te pusiste de mi lado? – se acerco a ella - ¿Por qué me estas ayudando? - quedaron frente a frente.
Ella sonrió.
- No me malinterpretes – le dijo con seguridad - La verdadera razón de que este de tu lado por el momento, es gracias a tu hermana – Katara había vuelto estar a la defensiva – es tan odiosa que cualquier oportunidad de hacerla bajar de su pedestal y arruinarle sus planes es bienvenida, aunque eso signifique que tenga que mentir diciendo que soy tu amante. Además – agregó – De nada me sirve tenerte en mi contra. Puedes estar tranquilo de que no diré nada.
- ¿Y que me asegura eso? – le dijo desafiante – Puedo deshacerme de ti en este instante y ahorrarme problemas.
- ¿En verdad lo harías? – lo retó.
Se acerco lo suficiente para intimidarla. Y acerco su rostro a ella.
- No me tientes campesina – le susurro.
Sus rostros estaban tan cerca, se daban miradas desafiantes, el azul versus el ambarino, ambos eran personas fuertes y aunque no pelearan con sus elementos lo hacían en silencio.
Era difícil dada la circunstancias en las que se encontraban que no pensaran en la situación de la noche anterior, Zuko fue consiente de la situación, resultaba demasiado tentador y peligroso estar cerca de ella debía de tener cuidado, pues en esos momentos ni el era consiente de lo que podía hacerle. Se aparto de la maestra agua.
- Por ahora te creo – le dijo, pudo ver como la maestra agua soltó un ligero suspiro – Date la vuelta.
Pudo ver el desconcierto en su mirada.
- Hazlo - le ordenó.
De mala gana lo hiso. Pero en el instante en que giró Katara dijo lo siguiente:
- ¿Qué harás si resulta estar vivo? Me refiero al Avatar.
El se acerco a su oído y le susurró.
- El avatar es mi problema, no tuyo.
Katara se dio la vuelta para confrontarlo, pero al girar, se dio cuenta que estaba sola.
