Capitulo IX

PAGANDO DEUDAS

Frente a él, estaba Katara, la mujer que amaba, que pensó que había perdido para siempre y ahora volvía. No lo podía creer. Si era una broma, por los espíritus deseaba que no lo fuera. Su corazón dio vuelco de alegría.

- ¡PRINCESA! – la primera en salir a su encuentro fue Ayu.

- ¡Ayu! – dijo Katara con enorme sorpresa mientras su amiga la abrazaba y al mismo tiempo rompía en lagrimas.

- Pensamos que había muerto – le dijo mientras lloraba de felicidad.

Katara acaricio la cabeza de su amiga en señal de afecto. No sabia el gran efecto que tuvo su supuesta muerte.

- Todo esta bien, ya estoy aquí – le dijo.

- Tu si que sabes como dar sorpresas princesita – hablo Toph.

Katara le sonrió a su amiga, aunque ella no lo viera – Hola Toph – le dijo – te extrañe tanto.

- No tanto como yo a la hora de la cena – la respondió la maestra Tierra.

- Katara…

Sokka aparecía junto con Aang y al soldado de la nación del fuego. Ayu aun estaba aferrada a Katara pero eso no evitó que Sokka fuera a abrazarla. Seguido de Aang. Todos lloraban la reunión con la maestra agua.

- Ves, te dije que estarían aquí – dijo el soldado de la nación del fuego.

Ayu reconoció la voz. Se separo del grupo que abrazaba a Katara para ver a quien acompañaba a la maestra agua. Grito de alegría al reconocerlo.

- ¡Zheng! – lo abrazó con fuerza.

- Hola hermanita – le respondió el chico acariciando la cabeza de su hermana.

Katara preparo la cena, la cual Toph estaba muy agradecida. Todos se sentaron a cenar gustosos, el equipo estaba completo de nuevo, mas unos nuevos integrantes.

- Gracias a los espíritus que estas viva – dijo Toph al tomar su tazón de sopa y arroz – Estoy segura que hubiera muerto con la comida de Sokka.

Todos rieron por el comentario.

- Oye – se quejo el aludido – Yo cocino muy bien. Hago un estofado de pescado gato con robormelo y verdolagas exquisito.

- Eso suena horrible – dijo Zuko.

- Y sabe peor – se quejo Aang.

- No puedo creer que les hayas preparado eso Sokka, eres un pésimo cocinero.

Ayu solo sonrió mientras tomaba su cena y se la pasaba a su hermano. Para después recibir la de ella.

- A mi no me gustan los vegetales – se quejo El Duque al ver vegetales en la sopa.

Debes comerlos – le dijo Katara Pero El Duque, haciendo uso de su infantil e inocente cara de niño miro tiernamente a Katara diciendo un "por favor" silencioso para tratar de convencerla – Ni lo intentes – le dijo advirtiéndole que no la lograría convencer – Te comerás todos tus vegetales.

El Duque se quejo. Y Toph se rio – Ya escuchaste a Mamá – dijo a manera de burla. Y todos rieron.

- Si te comes tus vegetales – continuo Katara – te daré un postre muy delicioso que he traído conmigo. Cremas Dulces – le dijo con una sonrisa. Los ojos del niño brillaron con intensidad.

- ¿Cremas Dulces? – hablo Aang entusiasmado.

- Ni lo sueñes – advirtió Zuko – No puedes hacer fuego control. Te mantendré en una dieta estricta para que puedas lograrlo, no comerás cremas dulces hasta que puedas hacer al menos una flama – lo sentenció.

- Ya escuchaste a Papá – dijo Toph ahora, refiriéndose a Zuko. Todos rieron de la misma manera por el comentario y sobre todo al escuchar como Aang se quejaba por no poder comer postre. Su Sifu era muy estricto.

- ¿Zuko es tu maestro? – preguntó Katara.

Se había impresionado cuando lo reconoció después de que la atacara. Pero se impresiono aun más cuando Ayu y los demás salieron a recibirla. Zuko estaba con ellos. Le parecía difícil de creer.

- A si es hermanita – dijo Sokka mientras pasaba un brazo alrededor de del hombro de Zuko – El príncipe esta de nuestro lado – dijo con satisfacción.

- Valla… si que cambiaron algunas cosas – dijo con una gran sonrisa.

Zuko sintió que la vida regresaba a él. Ella le sonreía, por un momento sintió que estaba a punto de llorar, pero contuvo las lagrimas, y se concentro en su cena. La que había preparado Katara. Le pareció la comida más rica del mundo.

- Princesa – habló Ayu - ¿Cómo es que sobrevivió?

Todos guardaron silencio y la armonía se tensó. Hace apenas un día sus amigos habían recibido la horrible noticia de su muerte y ellos la habían aceptado, pero ahora resulta que esta viva y frente a ellos. Katara vio como todos la miraban expectantes.

- No lo se – respondió.

- La encontramos sobre un tempano de hielo flotando en el mar – dijo Zheng – mi barco se encontraba en ese momento en los límites de la Nación del Fuego. Fue arrastrada casi trescientos kilómetros mar adentro. Fue grande mi sorpresa cuando la vi. Tardo dos días en despertar, y se recupero en tres – después dijo con un tono diferente - Y todo ese tiempo se la paso comiendo Cremas dulces – dijo a manera de reclamo.

- Y a mi me obligas a comer vegetales - se quejo El Duque.

Y de nuevo las risas hicieron eco en el Templo aire.

Mas tarde Zheng se disponía a partir, no podía quedarse mucho tiempo y estaban sacando del globo los enormes paquetes con Cremas Dulces y demás provisiones y cosas que Katara trajo consigo.

- Por los espíritus Katara – se quejo Sokka de cargar las pesadas bolsas - ¿Acaso piensas alimentar a todo un regimiento?

- No pero tu cuentas como uno – le reclamo ella.

- El darle nuestras provisiones a la Princesa de la Tribu Agua, es mas que un honor para nosotros – dijo Zheng con satisfacción.

Zuko, mas que celos sintió curiosidad por el soldado.

- ¿Cuál es su cargo? – le pregunto sin más

Zheng miro al príncipe de la nación del fuego y seriamente le dijo.

- Soy capitán de la Flota del Este, me encargo de vigilar la frontera marítima entre la nación del fuego y el reino tierra – después haciendo una ligera reverencia dijo – Es un placer para mi saber que el Príncipe de mi nación comparte nuestra lucha.

Se impresiono que siendo tan joven, era si no de su edad, por lo menos uno o dos años mas grande, tuviera un cargo tan importante, Comenzó a preguntarse a cuantos más de la Nación del Fuego habían sido influidos por Katara. Por que al parecer no solo tenia aliados en el Palacio si no también una flota.

Antes de partir Zheng abrazo a Ayu con mucho cariño y le dijo "volveremos a vernos." Con Katara se despidió de una manera muy respetuosa y formal, e hiso lo miso con Zuko.

- Estaremos en contacto – dijo finalmente mientras el globo se alzaba.

Mientras Ayu acomodaban la comida y Katara limpiaba todo lo sucio de la cena no pudo evitar preguntarle sobre Zuko. Podía entender por que ella estaba ahí, pero ¿Zuko?

- Ayu… ¿cuándo se les unió Zuko?

El príncipe y yo llegamos ayer – le respondió con naturalidad.

- ¿¡Tu y Zuko!? – dijo sorprendida.

- Si, yo también me sorprendí cuando me dijo que el iba unirse al equipo del avatar. Los dos escapamos juntos el día de la invasión.

Katara estaba muy sorprendida. Pero si se unió a Ayu, eso quiere decir…

- ¿El sabia de… nuestros aliados?

Ayu sabia que se refería a los soldados y demás que estaban ayudando a la princesa.

- No. Bueno… se entero cuando llegamos aquí. El avatar no creía que usted fuera capaz de salvar a personas de la nación del fuego y menos de… dar su vida por ellos, así que yo les conté lo que hiso hace dos años por mi hermano y como ha ayudado a personas de la nación del fuego desde entonces. Todos quedaron muy sorprendidos de eso.

Guardo silencio, pero aun así eso no explicaba el por que Zuko estaba ahora con ellos. Recordó lo que paso en la Isla, como las salvo de morir ahogadas. Para el hubiera resultado muy fácil dejarlas morir, pero no lo hiso, además tampoco le había dicho a Azula de su agua control. Y cuando ella tomo la decisión de ayudar a las personas de la isla, el no la quería dejar ir. Recordó su abrazo y sus palabras… - Regresa, es una orden - era tan diferente a como le había hablado antes, sintió preocupación en esas palabras, preocupación por ella, pero además de eso, pensó en él, en ese instante antes de que la muralla cayera, pensó en Zuko y en su madre pero, ¿Por qué había pensado en el? Sintió como algo cálido dentro de ella se encendía. ¿Qué le estaba pasando?

Ya era entrada la noche y Zuko se hallaba en su habitación, mirando por la ventana. No podía dormir, no después de todo lo que paso ese día. Sus sentimientos estaban encontrados. Se sentía feliz, ella estaba con vida pero, ¿qué iba a hacer el ahora? ¿le iba a confesar sus sentimientos? Dentro de su estado de duelo y tristeza cuando ella murió se estuvo imaginando la vida de él junto con ella. Su declaración, ellos como novios, incluso en sus mas absurdos pensamientos, se imagino formando una familia con ella, pero todo era un mal sueño de lo que nunca iba a ser, ¡Pero ahora las cosas eran muy diferentes! ¡Esta viva! Muy viva… Le había dicho a su tío que no viviría con arrepentimientos ni dudas. El estaba seguro que la amaba, se dio cuenta de eso en la isla y al perderla sabia que no amaría a nadie mas como a ella. No había podido decirle nada de sus sentimientos, pero ahora…

Se dio la vuelta y se sorprendió de verla de pie, en la puerta.

Katara se hallaba un poco intranquila, Ayu le conto también como reacciono Zuko a su muerte. Y también la forma en que pidió unírsele al avatar. Estaba sorprendida. Nunca pensó que Zuko fuera capaz de todo eso. Sin querer se quedo fuera de su habitación mientras pasaba por ahí. Estaba de pie frente a la ventana, le daba la espalda. Le dio un poco de risa ver su postura, como la de un soldado, su espalda recta, sus pies separados y sus manos juntas en su espalda, una pose firme. Estaba admirándolo en silencio sin darse cuenta del tiempo que pasaba hasta que el se dio la vuelta. Cuando la miro se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se puso increíblemente nerviosa.

- Ah.. yo… - trataba de encontrar alguna excusa mientras miraba al piso – quería… emm… darte la bienvenida… - vaya escusa, pero lo que paso la dejo sin habla. Zuko la abrazó.

Su cuerpo se sintió pequeño cuando el la rodeo con sus grandes brazos y la apretaba con suavidad a su cuerpo. Un aroma la inundó, su aroma, ya lo había olido antes, cuando paso lo del baño, cuando llego a su habitación entre las sombras y cuando la abrazo ese día en la isla, de la misma forma, en que lo hacia en ese momento. Por instinto cerro los ojos y le correspondió el abrazo. Katara se pregunto si su cuerpo siempre estaba así de caliente.

Su abrazo fue por impulso, no estaba pensando cuando lo hiso, pero de una cosa estaba seguro, que ella no era una ilusión, era real, aunque la había visto hace apenas unas horas, había cenado junto con ella y sus amigos, pero.. una parte de él sentía que todo podía ser falso. Por eso la abrazaba, para darse cuenta que ella en verdad estaba ahí. Que había regresado. Su perfume, su cabello, todo era real.

La cabeza de Zuko estaba hundida en su cuello. Después de un momento sintió como él se apartaba un poco, solo para dejar sus frentes unidas. Estaban tan cercas, respiraba su aliento, era tan cálido sentirlo así. ¿Por qué le resultaba tan cómodo estar así de cerca? Se sentía bien sentir ese calor natural que su cuerpo emanaba, se sentía segura y protegida en sus brazos.

- Pensé que te había perdido para siempre – comenzó a hablar Zuko.

Abrió sus ojos y vio la expresión de él, cómo arrugaba su entrecejo en forma de dolor.

- Regrese, como me lo ordenaste – respondió ella.

El abrió sus ojos al escuchar sus palabras. Katara sintió como esas llamas ambarinas la atravesaban. Era una mirada cálida, templada y vio con asombro la delicada sonrisa que se formaba en sus labios. La sinceridad de sus sentimientos estaban mas claras que nunca, el estaba feliz de verla y ella por una extraña razón sentía lo mismo. Fijo su vista en sus labios inconscientemente, Zuko lo noto y sin pensarlo los unió con los de ella.

Su beso fue tierno, pausado, suave y sabia a crema dulce.

Katara se sintió en el cielo por ese beso. El cual ella también correspondió. Sintió como su cuerpo era atraído más hacia él y como ella se aferraba a su espalda. Sus labios eran tan suaves, tan cálidos como la última vez que los probó. Se hiso mas intenso, mas profundo. Zuko sintió como su cuerpo reaccionaba de manera natural ante la situación. Sintió que no era correcto que su cuerpo reaccionara de esa manera ante contactos tan sutiles como el besar. Pero debía admitirlo, el deseaba más que un simple beso de ella, recordó la forma de sus besos y caricias en el baño del palacio de la nación del fuego y sintió una enorme excitación, pero se separo de ella antes de que hiciera algo indebido. Katara sintió algo de desconcierto al sentir que él terminaba el beso, ella quería seguir sintiendo sus labios, pero la separación la hiso darse cuenta de lo que había hecho. Se sintió completa y absolutamente avergonzada. ¡Había besado a Zuko! ¡Por segunda vez!, bueno el la había besado primero, pero ella le correspondió. Por un momento sintió que hacia demasiado calor en la habitación.

-Yo… - trato de buscar alguna excusa o algo, pero sintió como el le tomaba las manos y ponía algo en ellas. Miro hacia ese lugar y se sorprendió. El collar de su madre.

- Es tuyo – le dijo Zuko – Cuando creímos que habías muerto buscamos tu cuerpo, pero solo pudimos encontrar tu collar.

Katara sintió como las lagrimas salían incontrolables. Pensó que lo había perdido en el mar y que jamás lo recuperaría. El único recuerdo de su madre, ahora lo recuperaba. Miro a Zuko con sus ojos llorosos y lo abrazó con fuerza.

- Gracias – le dijo – Significa tanto para mi.

- Lo se.

Zuko no cabía de dicha, ella estaba feliz. Y el se sintió el doble de felicidad por ser él quien había logrado esa alegría en la maestra agua, en su princesa.

Cuando se separo del abrazo, dejo que él le colocara el collar. Ahora se sentía completa, y le dio una gran sonrisa a Zuko. Pero seguía muy avergonzada.

- Bueno.. yo… Creo que ya es muy tarde – le dijo entre nervios y sonrisas tímidas – Que descanses.

- Si… tu también.

Katara salió inmediatamente de la habitación. Y con una tímida pero muy feliz sonrisa se dirigió a la habitación que compartía con Ayu y Toph.

- Oh si… esto va a ser muy divertido… - pensó Toph mientras regresaba a la habitación antes que Katara.


- ¡De nuevo!

Era la quinta vez que lo hacia repetir la posición. Aang aun no podía crear fuego, así que Zuko decidió que debía conocer las posiciones básicas del fuego control para ver si así, podía al menos lograrlo, pero no podía hacer ni siquiera eso. Sus posiciones no eran estables y su equilibrio y concentración las perdía con facilidad.

- ¡De que sirve que haga esto! – gritó hartado de que lo regañara – ¿Por qué debo aprender estas estúpidas poses?

- ¡No son estúpidas! Son simples ¡Hasta un niño las puede hacer! y sirven para poder manejar el fuego control – le respondió de igual manera.

- ¡Pues ni siquiera puedo crear fuego! así que no ¡SIRVEN!

- ¡El que no sirve eres tu!

- ¡BASTA! – la voz de Katara los calló.

Había tenido curiosidad por el entrenamiento entre Zuko y Aang, pero al escucharlos gritar supo no iba todo bien, especialmente cuando ambos empezaron a perder los estribos y gritarse entre ellos.

Zuko se toco el puente de la nariz y respiró profundamente para lograr la calma, había perdido el control y eso no era bueno.

- Aang ¿Es verdad que no puedes crear fuego? – preguntó Katara cuando logro ver que ambos se calmaron.

El solo agacho la cabeza.

- Escucha, si no eres capaz de crear el fuego, es por que estas inseguro y confundido. Le temes – declaro Zuko.

- No – respondió Aang – Al principio pensé que era eso, pero… Ya no pienso así. En verdad deseo aprender, pero, no se por que no puedo.

Zuko pensó que el hecho que Katara estuviera de regreso le había dado los ánimos suficientes al avatar para crear fuego, pero al parecer no era eso.

- ¿Crees que puedas hacer algo? – pregunto Katara a Zuko.

-Pensé que no podías hacer fuego control por que te hallabas confundido – le respondió dirigiéndose a Aang - pero si dices que ya no es eso. Entonces no se que hacer.

- Tal vez – dijo Aang cabizbajo – no estoy destinado a ser un maestro fuego.

- Aang, eres el Avatar – dijo Katara.

- ¡Lo se! – cortó las palabras de su amiga – pero entonces ¿por que no puedo?

Aang se veía muy deprimido.

- Vamos – le dijo Zuko – mientras caminaba.

Katara y Aang se miraron confundidos.

- ¿A donde? – pregunto Aang

- Al Origen de todo Fuego Control - le respondió Zuko.

Esa misma tarde partieron a las ruinas de la civilización de los guerreros del Sol, para que Aang pudiera encontrar la respuesta al por que no puede crear fuego.

Esa noche Katara los estuvo esperando, pero no llegaron, se sentía un poco preocupada por ellos.

- Cálmate princesita, chispitas protegerá a pies ligeros de cualquier cosa – dijo Toph al notar la intranquilidad de la maestra agua - ¿O acaso estas triste por que no te darán tu beso de buenas noches? – termino de decir maliciosamente.

La vergüenza se le subió como espuma. Y solo por que Toph es ciega no pudo ver lo increíblemente roja que se puso, pero no era necesario Toph sintió el palpitar de su corazón y con eso fue suficiente para saber el estado en el que se encontraba Katara.

- ¿Po…ooor que dices eso? - le preguntó tratando de parecer lo mas calmada posible.

- Por nada – dijo muy divertida – Yo solo decía – y se fue de ahí.

Maldita Toph ¿Acaso ella…? No, imposible. La vergüenza le duro al menos dos horas mas.

Hasta la noche del día siguiente regresaron. Aang se veía completamente diferente y por primera vez en mucho tiempo pudo realizar fuego control. Todos estaba feliz por el. Pero Zuko le advirtió que era solo el comienzo. Que mañana comenzaba el verdadero entrenamiento, pero ni esa advertencia logro quitarle el sueño al joven avatar, ahora nuevo maestro fuego.

Katara siguió observando como maestro y alumno entrenaban desde muy temprano, por que según Zuko todos los maestros fuegos se levantaban con el Sol y Aang no iba a ser la excepción. Intentaba enseñarle las poses básicas y Aang hacia lo posible por hacerla de manera correcta. Estuvieron así hasta que les hablo para que tomaran el desayuno al cual fueron muy gustosos, especialmente Aang.

Katara y Ayu servían, mientras Sokka contaba alguna de sus anécdotas de cuando anduvieron en la nación del fuego antes de la invasión. Cuando Katara le dio su plato a Zuko, sus dedos se tocaron, Katara sintió una ligera corriente eléctrica pero en el instante en que la sintió él aparto su mano de la de ella. Se sintió extraña por su reacción.

Después del desayuno no volvió a verlo, pues el y Aang seguían con su entrenamiento, pero en las pocas ocasiones en que iba a verlos sentía como Zuko apartaba su mirada de la de ella, o simplemente trataba de ignorarla. Era extraño su comportamiento desde que había regresado de su viaje con Aang. En el almuerzo hiso lo mismo nada mas al sentir el contacto de sus dedos y durante la cena se dio cuenta que se sentó lejos de ella y como quedo en el otro extremo Ayu le sirvió la cena.

Mas tarde esa noche, Katara fue a verlo en su habitación.

- Hola – le dijo con una sonrisa. Pero Zuko pareció sorprendido de verla.

- Katara – dijo con sorpresa mientras se ponía de pie, estaba sentado en la cama – ¿Que haces aquí?

Se sorprendió por la pregunta.

- Bueno… yo… quería saber como les fue en su viaje. Aang parece que esta progresando mucho en su fuego control.

El no pareció muy emocionado ni convencido de verla. Ella lo noto.

- Lo siento, pero, no podemos hablar de nuestro viaje – le dijo mientras se pasaba una mano detrás de su nuca y desviaba la mirada.

- Oh… bueno… - ella no se esperaba esa respuesta.

- No creo – hablo Zuko – que sea correcto que estés aquí.

Y eso la destrozó. Sintió como algo se rompía en su pecho.

- Me refiero a… que tu hermano podía molestarse y… esta es mi habitación y tu eres una…

- Ya entendí – le dijo tratando de ocultar parte de su dolor – Lamento haberte molestado.

Y se fue de ahí. Que estúpida había sido. Que estúpida. El no siente nada por ti…

Al día siguiente Katara no fue a verlos al entrenamiento ni les aviso del desayuno. Ayu lo hiso. Pero ella seguía actuando como siempre, seguía sonriendo y regañando a Sokka por comer antes de tiempo. Nadie noto su cambio, excepto una persona, Toph.

Zuko se sintió mal por como se dieron las cosas pero era necesario, debía mantener sus distancias. Esa noche cuando la abrazó y le regreso su collar de no ser por que pudo detenerse hubiera hecho algo indebido, algo que pudiera lastimarla. Y el nunca haría nada que le hiciera daño. Desde que se fue con Aang en su viaje a ver a los guerreros del sol de dio cuenta de lo mucho que la amaba y deseaba. El recuerdo de cuando se besaron y se tocaron en el baño del palacio lo hacia perder la cordura y si estaba cerca de ella le resultaba muy difícil concentrarse y resistirse las ganas de besarla y hacerla suya. Debía ser cuidadoso.

Después de la cena, Sokka llamó a Zuko. Este sorprendió que el chico de la tribu agua lo llamara.

- ¿Qué ocurre? – le pregunto viéndose de lo mas tranquilo.

Sokka se detuvo y comenzó.

- Cuándo alguien es capturado por la nación del fuego, ¿Adonde lo llevan?

Zuko comenzó a pensar en el por que de esa pregunta, entonces recordó que si ellos fueron los únicos capaces de escapar el día de la invasión, entonces los demás fueron capturados. Pudo deducir las intenciones de Sokka.

- No te lo puedo decir – le respondió – Créeme es mejor que no lo sepas – y dando por terminada la conversación se dio la vuelta, pero antes de poder dar un paso, Sokka lo detuvo por el hombro.

- Es mi padre – le dijo seriamente - Es uno de los prisioneros. Necesito saber donde se encuentra.

Respiró profundamente, se arrepentiría de eso.

- Creo que… pudo ser llevado a la roca hirviente.

- ¿Qué es eso?

- Es la prisión de más alta seguridad de la nación del fuego. Esta en una isla en medio de un lago hirviente, es imposible escapar de ahí.

- ¿Y en donde esta ese lugar?

- ¿Por qué deseas saberlo? – le pregunto el seriamente.

- Por nada – dijo Sokka con indiferencia – ah eres un paranoico.

Pero Zuko no era idiota así que le respondió para que, lo que sea que estuviera planeando se le quitara esa idea.

- Se encuentra en medio de un volcán entre este lugar y la nación del fuego – le dijo la misma seriedad – Es probable que hayan pasado volando sobre él para poder llegar hasta aquí.

- Gracias Zuko – y haciendo un ademan de bostezo y estirando los brazos en señal de cansancio y sueño y se fue de ahí.

En la madrugada, Sokka comenzó su plan de ir a rescatar a su padre. Y la primera parte de él era escapar en Appa.

Silencioso, tienes que ser Silencioso – se repetía mientras subía en Appa.

- ¿Vas a algún lado Sokka?

- ¿Eh..? – la sorpresa de ver a Zuko en Appa hiso que Sokka se cayera del mismo golpeando con fuerza contra el suelo – ¡Zuko!

- ¿Qué planeabas? – le pregunto bajando del bisonte.

- Es mi culpa que fueran capturados – dijo Sokka mientras recogía sus cosas del suelo - Fui yo quien decidió que nos quedáramos en lugar de retirarnos. Es mi deber. Por mi honor.

Honor, que palabra mas complicada. Pero entendía su significado.

- Lo entiendo. Te ayudare.

- No. Esto es algo que debo hacer solo.

- No podrás hacerlo solo. Además al lugar al que vamos no es para un bisonte volador. Iremos en el globo de guerra.

A la mañana siguiente Katara encontró la nota de Sokka que estaba abrazando momo.

De Sokka.

No hay carne Zuko y yo iremos por mas. No se preocupen por nosotros. Aang tienes que hacer veinte repeticiones y doce sentadillas cada vez que escuches el croar de una rana. Zuko

Y como cosa de adrede los croar de las ranas no se dejaron esperar.

- ¿A nadie más le dejaron tarea? – dijo con fastidio Aang cuando escucho el croar de la rana.

Katara no se sintió muy tranquila cuando llegó la noche y ellos aun no regresaban.

- Princesa – era Ayu.

- Dime Katara Ayu – le replico – Ya no estamos en el palacio, y yo no estoy en el Polo Sur.

- Lo siento… Katara – dijo con alegría su nombre – ¡Oh lo olvidaba! Esto acaba de llegar es de mi hermano – le entregó un pergamino muy pequeño.

Katara lo leyó, su semblante cambió.

- ¿Sucede algo?

- Dile a Zheng que envié para una sola persona. No lo necesitare para el viaje de regreso.

Ayu solo asintió y se marcho de ahí.

- Toph – la bandida ciega puso atención – Si esos dos idiotas no regresan para la mañana, quedas a cargo.

- ¿A dónde iras?

- Por mi padre… y si tengo razón por ese par de idiotas también.


Solo espero que el plan de Sokka funcione - Zuko se hallaba en una de las celdas cuando unos guardias llegaron por él - ¿Genial y ahora que? - Después de andar un rato lo aventaron a una de las celdas de interrogación – ¿Por que me han traído aquí?

- Por que yo se los ordené – dijo una figura en la sombra que después salió a la luz.

- ¿Mai?

Y tenia toda la razón. El solo hecho de escuchar deliberadamente a uno de los guardias que el príncipe de la nación del fuego estaba preso supo que Sokka también debía andar por ahí en algún lado. En la madrugada Zheng envió un pequeño globo al templo a recoger a Katara, viajaron muy rápido hasta llegar al volcán donde se encontraba la prisión. cuando bajo se despidió del soldado y le ordenó que regresara, que ellos regresarían por sus propios medios. Miro fijamente el dirigible que estaba ahí. Pero ahora tenia que ver como sacar a su hermano, a su padre y a Zuko solo por que a ese par de adelantados le arruinaron su plan original – ¿En que rayos estaban pensando esos dos? - Ahora iba en camino a liberar a Zuko, fue el más fácil de ubicar. Una vez que lo encontrara tenían que buscar a Sokka y a su padre y escapar de ahí cuanto antes. Especialmente por que Azula, ya estaba ahí.

- ¿Cómo supiste que estaba aquí? – pregunto Zuko a Mai.

- Por que te conozco muy bien – respondió con su típica frialdad.

- Pero… como…?

- Mi tío me lo dijo idiota.

Oh cierto… su tío era el Alcaide de la prisión.

- Pero… ¿por qué? – Estaba confundido. ¿Por qué le dijo a Mai y no a su padre o Azula?

Por que su tío conocía sus sentimientos hacia él. Por eso. Pero no se lo diría. No podía. pensaba Mai.

- Creí que te conocía – comenzó a hablar tratando de cambiar el tema - Pero tus acciones dicen otra cosa.

- Mai…

- ¿Por qué hiciste esto? - Le recriminó - ¿Por qué nos traicionaste?

- ¡Por que esto esta mal! – le dijo con fuerza – Todo lo que la nación del fuego ha estado haciendo esta mal. Y yo debo enmendar ese error Mai.

- ¿Estas seguro que solo lo haces por la nación del fuego?

- ¿Qué quieres decir…?

- Zuko… – cambio su tono de voz - yo estuve ahí cuando ella murió ¿recuerdas?

Mai pudo ver el cambio en el carácter de Zuko cuando murió la maestra agua, al principio pensaba que era indiferencia, que como Azula le había dicho, solo había sido su amante y ya. Pero ella sabia que no era verdad. Que hubo algo más entre ellos. La abrazó con fuerza y lloro en su hombro cuando la vio morir, algo que la impresiono de sobremanera. Aunque Zuko se comportara frio y serio después, nadie mas que ella sabia que era una mascara para cubrir el dolor. Ella era la experta en eso. A Zuko le había dolido mas que nadie la muerte de la maestra agua.

- Estas haciendo esto por ella ¿no es así? – le pregunto con dolor.

Zuko respiró profundo y le dijo.

- Yo… solía pensar en esta cicatriz que me marcó. Era la marca del príncipe desterrado, condenado a perseguir al Avatar para siempre. Pero me di cuenta de que soy libre para determinar mi propio destino, incluso si nunca voy a estar libre de mi marca. Al principio – empezó a explicar - estaba confundido entre lo que estaba bien y mal. Tu misma pudiste darte cuenta de eso – Mai recordaba esa noche en la Isla Ember donde expreso esa confusión – Pero cuando la vi morir… - su voz se corto por el amargo recuerdo – Ella se sacrifico por nosotros Mai, no le importo dar su vida para salvarnos, ¿Sabias que un soldado de la nación del fuego mato a su madre? – Si Mai se sorprendió no se dio cuenta, su rostro seguía serio – Y aun así, ella no dudo en ayudarnos, incluso a mi… Gracias a Katara ahora he encontrado mi destino. Y es el que ahora estoy siguiendo.

Katara estaba afuera de la celda. Supo que seria difícil sacar a Zuko de la celda de interrogación especialmente con Mai estando ahí. Pero no entendía. ¿Qué hacia Mai hablando con Zuko? intervino al guardia que se supone debía cuidar a la "señorita" y ella tomo su lugar, pero antes de intervenir se detuvo a escuchar la conversación. No es que fuera chismosa, pero ella también tenia curiosidad de saber por que Zuko se había unido a ellos. Pero al escucharlo hablar de esa manera se sorprendió. Una gran emoción albergó su pecho. Ella fue la razón de que Zuko estuviera ahora de su lado. No pudo mas que sentirse feliz de eso.

- ¿La amabas? – preguntó Mai con un nudo en la garganta al escuchar como se había expresado de la maestra agua.

Tanto Zuko como Katara se sorprendieron por la pregunta. Pero a Katara le latía el corazón con fuerza. ¿Cuál seria la respuesta de Zuko?

- ¡Hay un Motín! – un guardia la alerto – Saca a la sobrina del Alcaide de ahí.

No tuvo de otra mas que obedecer.

- ¡Madame! – entro a la celda – Hay un motín, y me ordenaron protegerla y sacarla de aquí.

- ¡No necesito protección! – se quejó Mai por la interrupción.

- Créeme no la necesita – apoyó Zuko.

- Yo creo que si – y después haciendo uso de su agua control saco el agua que guardaba en sus cantimploras escondidas bajo la armadura y atacó a Mai apresándola en la pared y congelando el agua después dejándola atrapada.

Zuko se puso a la defensiva y Katara se quito el casco.

- ¡Soy Yo! – le grito.

- Katara… pero que…?

- ¡Estas viva! – exclamo Mai con sorpresa.

- Si, estoy viva – dijo con una sonrisa – Perdón Mai, pero tenemos que irnos – le dijo, Zuko y ella salieron corriendo de la celda.

- ¿Por qué estas aquí? – le preguntó Zuko mientras la dirigía al jardín, donde se estaba llevando el motín. Se sorprendió al verla y por un momento se pregunto si había escuchado lo que le dijo a Mai.

- No hay tiempos de explicaciones – le dijo - ¿Cuál es su plan? –

Cierto se dijo Zuko. después podría saber que hacia ahí. Pero ahora lo importante era escapar.

- Capturar al alcaide y usarlo de rehén para escapar – le informó.

Bien. Se dijo Katara, era un buen plan. Solo que había un problema y tenia nombre.

- Tenemos que movernos rápido. Azula esta aquí.

Zuko se sorprendió de escuchar que su hermana estaba ahí. Pero claro, si Mai lo estaba ¿Cómo no pensar que Azula también?

Llegaron al jardín donde estaban los presos peleándose todos contra todos. Katara pudo divisar a Sokka, a su padre y a ¡Suki! Y aun enorme extraño.

- ¡Zuko! – grito Sokka al verlo llegar - ¿Katara? – se sorprendió de ver a su hermana - ¿Qué haces aquí?

- No hay tiempo de explicaciones – le corto Zuko - ¿Qué hace falta?

- Solo tenemos que agarrar al alcaide y dirigirnos a los Ferris – dijo Sokka mientras señalaba a la terraza donde se hallaba el alcaide viendo toda la revuelta.

- ¿Y como lo aremos? – preguntó Zuko.

- Eh… no tengo idea –Sokka se quedo en blanco.

Katara se llevo la mano a la cara. Sokka era un idiota, después le dirigió una mirada de complicidad a Suki.

- ¡Pensé que habías pensado esto! – le regaño Zuko.

- ¡Yo pensé que tu habías pensado como hacer todo esto! – le recriminó Sokka.

- Eh… amigos – hablo Chit Sang – creo que sus novias se están encargando de eso.

- ¿Novias? Pensó Zuko. Los cuatro hombres voltearon a ver lo que hacían Suki y Katara.

Suki se había adelantado y subiéndose por los hombros de uno de los presos comenzó a caminar sobre sus cabezas. Katara la siguió con la misma habilidad. Antes de llegar al muro, Katara hiso con su agua al congelarla un puente por el que ambas subieron con maestría hasta subir a la terraza del segundo piso. Una vez ahí fueron atacadas por un maestro fuego pero Suki lo noqueo, se aproximaba un segundo pero no fue nada ante el látigo de agua de Katara. Inmediatamente después, le grito a Suki, ella corrió hacia Katara y usando sus manos como palanca impulso hacia arriba, logrando así, escalar sobre la pared y poder llegar hasta donde estaba el Alcaide. Katara la siguió de cerca, y segundos después de que Suki llego a la terraza Katara también lo hiso, una vez ahí, derribo a los dos guardias que había y Suki atrapo al Alcaide.

Lo siento Alcaide, usted es nuestro prisionero ahora – le dijo Suki una vez que ato sus manos y tapo su boca.

- Ya tenemos al Alcaide – dijo Katara cuando llegaron los hombres – ¡Salgamos de aquí!

Pero ellos con trabajo pudieron llegar hasta ahí. La condición de ambas chicas y sus habilidades estaban un poco por arriba de la de ellos. Estaban jadeantes cuando llegaron a donde se encontraban las dos chicas.

- Esas si que son mujeres – dijo Hakoda entre jadeos asombrado de las habilidades no solo de su hija si no también de la otra joven.

- Ni que lo digas – dijeron al mismo tiempo Sokka y Zuko.

Corrieron hasta el techo del edificio donde estaba el control de los Ferris, advirtiendo que tenían al Alcaide los dejaron pasar. Una vez que todo estuvieron dentro del Ferri, Zuko lo puso en marcha y destruyó la palanca de control. Después corrió hasta el ferri que ya se estaba alejando, cuando se lanzó fue Sokka quien lo agarro del brazo y lo hiso subir.

- ¿Por qué hiciste eso? – le preguntó Sokka.

- Lo hice para que no puedan detenernos.

Lo habían logrado. O al menos eso creían.

- ¿Quién es ella? – pregunto Hakoda.

Se acercaron a donde estaba él y miraron a la persona a la que se refería. De pie en el techo en el que hace unos momentos se encontraban, estaban Azula y Ty Lee.

Problemas – dijo Zuko – es mi hermana y su amiga.

Azula – dijo Katara.

Desde el techo, Azula observaba como se alejaba el Ferri con los fugitivos, entre ellos su hermano, pero no permitiría que escaparan tan fácilmente. Inmediatamente tomo las esposas de uno de los guardias y se impulso con sus flamas hasta los cables, una vez alcanzado los cables, hiso que una de las esposas se cerrara alrededor del cable que sostenía el ferri, después con sus llamas se impulso hacia ellos. Ty Lee corría por la cuerda a gran velocidad.

- Esta es la venganza que he estado esperando – dijo Suki.

- Yo también – hablo Zuko.

Katara, Zuko, Suki y Sokka, salieron al techo del Ferri a enfrentar a Azula y a Ty Lee. Las cuales no se hicieron esperar.

Cuando llegaron Ty Lee saltó colocándose detrás de ellos mientras que Azula estaba de frente. Suki y Sokka se pusieron a la defensiva contra la chica de circo, mientas que Katara y Zuko contra Azula.

- Vaya vaya – dijo Azula - ¿Quién lo diría? La campesina sobrevivo.

Ty Lee se sorprendió también de verla con vida y por extraño que parezca se sintió aliviada.

- ¿Decepcionada Azula? – le respondió Katara.

- ¡Solo de que no fui yo quien puso fin a tu vida! – dijo mientras lanzaba con una patada baja una ráfaga de fuego, la cual Zuko neutralizo usando su fuego dando una fuerte patada hacia el mismo, rompiendo con el fuego de Azula.

Katara lanzó sus chorros de agua hacia Azula, y esta los neutralizó con fuego, pero después de ese ataque, Zuko contraatacó con dos grandes llamaradas. De nuevo Azula las esquivó, pero Katara fue más allá y comenzó a enfrentarse a ella cuerpo a cuerpo. Azula trataba de mandar golpes con fuego hacia la maestra agua, pero cada intento era inmediatamente bloqueado por ella y ese instante lo aprovechaba Zuko para enviar ráfagas de fuego. En una apertura Katara la hiso tambalearse y casi caer, quedando muy a la orilla del techo del ferri.

Por otro lado Ty Lee peleaba contra Suki y Sokka, la primera en atacar fue Suki, empezó una batalla cuerpo a cuerpo difícil de superar, Sokka auxiliaba a Suki con cada uno de sus movimientos de espada para evitar que esta la golpeara en sus puntos de presión. Después el ferri se sacudió con fuerza. Haciéndolos tambalearse. Katara había perdido el equilibrio y por la inclinación del ferri se estaba resbalando, hasta que una mano fuerte la sostuvo, era Zuko, la sujeto hasta que el ferri se estabilizo. Sintió una fuerte emoción en su pecho por sentir su contacto.

Habían logrado parar el Ferri. Ty Lee corrió hacia el soporte del mismo y observó como los guardias cortaban la gruesa soga con un enorme serrucho.

- ¡Van a corta la cuerda! - le advirtió a Azula. Azula volteó comprobando que era verdad.

En ese momento el segundo ferri iba de regreso a la isla, cuando paso cerca de con ellos, Azula y Ty Lee saltaron para caer encima de este dejando a los otros a su suerte.

Azula miraba con satisfacción, Zuko moriría y la maestra agua también, fue grande la sorpresa de verla con vida, pero ahora ya no importaba, los dos morirían junto con aquellos que habían ido a rescatar. Ty Lee se veía triste. Ella estimaba a Zuko y no le deseaba la muerte, por otro lado había vuelto a ver a la maestra agua, a la princesa de la Tribu del Sur, quería darle las gracias por que lo que había hecho por ella días atrás, pero ahora era muy tarde, de nuevo la vería morir.

Los cuatro entraron al ferri de nuevo.

- ¡Están cortando la cuerda! – advirtió Zuko.

- Solo espero que esta cosa pueda flotar – dijo Hakoda.

- ¿Katara no puedes hacer algo? – le dijo Sokka.

- El agua esa demasiado caliente, si intentara golpearlos con ella podría romper la cuerda.

Estaban perdidos pero entonces el ferri comenzó a moverse de nuevo. Todos dirigieron su vista hacia el techo de la prisión.

- ¿Qué paso? – preguntó Sokka.

Zuko, a pesar de la distancia pudo reconocerla.

- Es Mai.

Atacó a los guardias con sus cuchillos y demás. Permitiéndoles escapar. El ferri llegó a la orilla y todos corrieron saliendo de ahí.

- Bien ya salimos, ¿Ahora que? – Pregunto Suki.

- ¿Cómo saldremos de aquí? – preguntó Zuko – ya no tenemos el globo.

- Ustedes si que piensan las cosas ¿verdad? – dijo Katara parada al borde del volcán – Tienen suerte de que yo este aquí, o mejor dicho, de que Azula lo este.

Caminaron hacia el borde y vieron, sujeto a una explanada con cuerdas, el gran dirigible en el que Azula había llegado.

En la prisión, los guardias habían capturado a Mai. Azula y Ty Lee estaban frente a ella.

- Déjenos solas – ordenó a los guardias – Nunca espere esto de ti – le dijo con rencor una vez solas.

Mai guardaba silencio. Ty Lee estaba temerosa de lo que pudiera pasar.

- Lo que no entiendo es ¿por qué? – le reprochó Azula - ¿Por qué lo hiciste? ¡Sabes las consecuencias!

- Supongo que no conoces a la gente tanto como crees – le respondió Mai – Calculaste mal. Amo mas a Zuko de lo que te temo a ti.

Esas palabras hicieron enfurecer a Azula.

- ¡NO! ¡Tu has calculado mal! – le grito – ¿Crees que con esto Zuko te hará caso? ¡El no te ama! ¡Y ahora pagaras por tu insolencia!

Se puso en posición de ataque, le lanzaría un rayo. Mai también tomo posición tomando uno de sus cuchillos lista para atacar, Azula se movió y estaba apunto de lanzar el rayo cuando, Ty Lee la golpeo en el brazo y su espalda anulando su ataque y dejándola caer inmóvil. Mai estaba muy sorprendida de ver lo que su amiga había hecho. Ty Lee corrió hacia con Mai.

- ¡Vamos! ¡Salgamos de aquí! – le gritó. Y las dos corrieron hacia el segundo ferri.

Azula rabiaba en el piso sin poder moverse. ¡Me las pagaran! ¡Me vengare de Ustedes! – Advertía la princesa…

Una vez en la otra orilla se toparon con el tío de Mai ya desatado. El se sorprendió de verlas e inmediatamente les dijo.

- ¡Han Huido! Rápido Debemos alcanzarlos.

- No – dijo Mai – Tío fui yo quien les ayudó a escapar, ahora soy una traidora.

- Mai… - el alcaide no sabia que decir, sabia que si su sobrina había hecho algo tan arriesgado lo había echo por el príncipe – Rápido vayan al puerto. Ahí esta mi barco. Huyan en él - aun que era un hombre honorable que no perdonaba las ofensas, era su sobrina después de todo y su hermana nunca se lo perdonaría.

Mai no creía en las palabras de su tío. Pero le agradeció que estuviera de su lado. Ella y Ty Lee se fueron al puerto y obligando al capitán se marcharon. Mai miro el cielo. El dirigible en el que habían llegado ahora se alejaba velozmente de ahí con Zuko y la maestra agua.

- Ya pague mi deuda. Ahora estamos a mano.

Palabras que fueron dirigidas a una sola persona. A la maestra agua.