Capitulo XII

DESTINOS

- Sabes me parece estupendo que ya puedas hacer fuego control Aang, pero ¿no crees que deberías de practicar los demás elementos? – sugirió Sokka después de verlos entrenar a él y a Zuko.

Desde que habían llegado a la isla Ember no había hecho nada mas que entrenar su fuego control se podía decir que había aprendido mucho pero no debía descuidar sus otros elementos como decía Sokka.

- Tiene razón tontín – apoyo Toph – A tu tierra control le hace falta.

- Aunque llevas aprendiendo el agua control por mas tiempo si te hace falta algo de técnica – opinó Katara.

- El fuego control no es algo fácil de dominar – objeto Zuko – Necesita concentrarse en él.

- Oigan chicos basta – aclaro Aang – Me es difícil concentrarme en un solo elemento y ustedes quieren que practique ¿todos? Al menos denme un descanso ¿no creen? - dijo con lamento, y era verdad, había estado entrenando sin descanso más que cuando Toph le enseñó tierra control.

- Creo que Aang tiene razón – todos voltearon a ver a quien hablo – Sun Hee se había sentado a ver el entrenamiento y cuando los escucho hablar dijo su opinión – creo que se merece un descanso.

- El cometa esta cerca no puede permitirse descansar – objeto Zuko.

- Lo entiendo – dijo – pero que tal si hacemos las cosas mas justas para él – todos lo miraron – Tengo una idea ¿Qué tal si todos pelean contra todos? Incluso Aang, el que gane entrenara a Aang los siguientes días pero si Aang gana el descansará hasta que desee retomar su entrenamiento.

La propuesta resultaba tentadora y justa, aceptaron gustosos, especialmente Aang deseaba ese descanso más que nadie. Los cuatro se colocaron en posición. Cada uno en una esquina del patio. Eran todos contra todos. Una batalla entre los elementos. Sokka gritaba exaltado por la gran pelea que se llevaría acabo.

- Esto será fácil – pensaba Toph – ninguno podrá ganarme. Primero me desharé de pies ligeros, después de la princesita y al final de chispita.

- Solo tengo que vencer a estos tres. Será pan comido – decía Zuko. Aunque tenia cierta duda respecto a la maestra Tierra. Sabia que era fuerte y por otro lado estaba Katara, conocía a la perfección de lo que era capaz con o sin su agua control. Primero vencería a Aang, después a Katara y dejaría para el final a la maestra tierra.

- Tengo que lograrlo – se decía Katara – será fácil si actuó rápido, especialmente por Zuko y Toph que son muy fuertes. Atacare primero a Aang, después a Toph y finalmente a Zuko.

- Debo de vencer, debo de vencer, ¿Pero como rayos lo voy a lograr? – se decía Aang – Zuko era muy fuerte, aun no podía llegar a superar sus llamas y lo llevaba con años de ventaja, Toph por otro lado su capacidad de ver con sus pies la convertía en alguien imposible de atacar por sorpresa, pero contaba con la ventaja de su aire control, si la había vencido antes podía hacerlo de nuevo, pero no debía olvidarse de Katara, podía aparentar ser muy dulce e indefensa pero era muy fuerte. Estaba en grandes problemas si pensaba vencerlos solo con su aire control.

La tensión era grande, los cuatro maestros estaban listos para atacar.

- ¡Comiencen! – gritó Sun Hee quien seria el réferi de la pelea. El primer movimiento que realizaron fue un ataque conjuntivo hacia Aang.

El pobre a duras penas logro esquivar el trozo de tierra que Toph le aventó seguido de las llamaradas de Zuko, pero fue el chorro de agua de Katara quien lo saco de la pelea, lo lanzó con fuerza hacia el interior de la casa llevándose en el camino a Sokka.

- Aang queda fuera – declaro Sun Hee.

No podían darse el gusto de distraerse en ese momento Zuko fue atacado por un chorro de agua que rompió con una llamarada, Katara en ese instante fue atacada por Toph pero logro esquivar la roca que se aproximo a ella agachándose a tiempo. Zuko no se quedo atrás y contraataco a Toph mientras se encontraba distraída pero fue un gran error pensar eso, estaba mas concentrada que nunca, levantando un muro que la protegió de las llamaradas pero Zuko rompió su barrera con un látigo de fuego, al destrozar la roca Toph no percibió el contraataque de Katara, la envolvió en agua, sabia que Toph estaba indefensa cuando no estaba sobre tierra y la lanzo contra la casa justo cando Aang y Sokka estaban saliendo llevándoselos de regreso al interior de la misma.

- Y Toph queda fuera – declaro Sun Hee al ver como su prometida había salido volando con el chorro de agua. Al final solo quedaban dos de pie. Fuego y Agua.

Zuko miraba a Katara, le sorprendió que llegara tan lejos pero al mismo tiempo se sintió orgulloso, ahora pelearía contra ella y no pudo mas que sentir satisfacción por eso. Katara miraba al maestro fuego, sabia que no seria fácil de vencer pero no por ello no disfrutaría de ese combate y tampoco le dejaría las cosas tan fáciles.

- ¡Vamos Katara tu puedes! – grito Suki apoyando a la maestra agua.

- ¿De que estas hablando, es obvio que Zuko va a ganar – dijo Sokka cuando salió de la casa aunque todo empapado – Los hombres siempre seremos mas fuertes y nos apoyamos entre nosotros.

- Eso es un poco machista ¿sabes? – dijo Suki.

- ¡Tu puedes chispita! – grito Toph apoyando también al maestro fuego.

- ¡No te rindas Katara! – grito Aang. Prefería entrenar con Katara que era mas suave y condesciende con él que con Zuko que era muy estricto.

- Solo espero que no destruyan la casa… - dijo Ayu al recordar las condiciones en que ambos había dejado la habitación de Katara en el palacio después de sus peleas.

Los maestros de los elementos opuestos se miraban fijamente. Dando vueltas en círculos. La tención era grande.

- ¡Véncela Zuko demuéstrale quien los hombres somos más fuertes! – grito Sokka.

- ¡Sokka! – le regaño Suki.

Zuko había mirado por unos segundos a Sokka al escuchar su grito de apoyo pero eso fue un gran error, Katara aprovecho su pequeña distracción para atacar. Un látigo de agua fue lanzado hacia él. Con suerte lo esquivo a tiempo y contraatacó creando un látigo de fuego extinguiendo y partiendo los chorros de agua y hielo que Katara le lanzaba. Mientras lo hacia Katara se arriesgo al acercarse rápidamente hacia él, aunque su látigo era muy peligroso era un arma de larga distancia, en un enfrenamiento de frente a frente le seria inútil. Zuko entendió sus intenciones y antes de dejar que se acercara más creo un segundo látigo y después un torbellino de fuego con ambos envolviendo a Katara en él. Estaba en grandes problemas pero no tuvo miedo, formo una gran esfera de agua la cual expandió con fuerza apagando las llamas que la rodeaban. Inmediatamente contraataco con una lluvia de picos congelados. Zuko tuvo que correr para esquivar los mortales y puntiagudos trozos de hielo que se clavaban en el suelo, corrió por la pared en paralelo haciendo uso de sus habilidades, dejando a muchos impresionados, pero Katara lo seguía de cerca, haciendo una ola de hielo lo siguió continuando con su ataque. Zuko salto de la barda lanzando unas llamaradas hacia quien lo seguía, Katara las esquivó saltando hacia atrás quedando de pie en lo alto de la barda, Zuko había quedado en el techo de la casa.

Sokka tenia la boca abierta, Suki, Aang, Ayu y Sun Hee tuvieron que ponerse de pie para continuar observando el combate. Katara salto de la barda y lanzando un látigo de agua ataco donde Zuko se haya de pie, pero él de nuevo esquivó su ataque saltando hacia atrás, la parte de techo que fue golpeada por Katara quedo destruida. Ella al caer al techo fue recibida por una llamarada lo que la hiso saltar inmediatamente hacia atrás quedando arriba de una palmera, Zuko golpeo el tronco partiéndolo obligando a la maestra agua a caer, pero aun no estaba vencida, en el aire lanzo dos estacas de hielo que rozaron peligrosamente los costados de Zuko. Ambos cayeron al patio de nuevo, Katara cayo limpiamente y Zuko también.

- Hay que hacer las cosas mas interesantes – dijo Toph y lanzo al aire en dirección a Zuko sus espadas Dao, las cuales cacho con maestría, y las blandió una vez que las tomo.

- Oye eso es trampa – se quejo Suki.

- ¿Verdad que no cariño? – dijo dulcemente Toph hacia Sun Hee que era el arbitro de la pelea.

- Todo es valido – dijo él dándole el gusto a su prometida la cual sonrió victoriosa.

- Arbitro comprado – Se quejo Suki, después tomo la espada de Sokka y la lanzo hacia Katara – Toma Katara – le grito.

- ¡Suki! – se quejo Sokka.

Katara apenas logro atrapar la espada. Cuando lo hiso Zuko no pudo evitar decirle.

- ¿En serio crees que puedes vencerme? ¿A caso sabes usar una espada? – le dijo divertido. Después de eso hiso una pequeña demostración con sus espadas Dao, al terminar le dijo - Mejor ríndete.

Suki no había pensado en ese detalle, le lanzo la espada de Sokka solo por impulso. Katara miro como Zuko se veía muy confiado, pero estaba apunto de borrarle esa sonrisa. Con la espada de Sokka ella también la blandió realizando algunos movimientos para terminar en una posición de ataque dejando en claro que podía y sabia perfectamente usar una espada.

- No lo creo – dijo a manera de respuesta al terminar su corta demostración.

- ¿Cómo es que…? – trato de preguntar Zuko.

- No pasas en compañía de maestros fuegos por dos años sin aprender algo de ellos – le dijo adivinando su pregunta.

Todos se sorprendieron de su reciente descubierta habilidad de Katara. Sin dudarlo ataco a Zuko. Atacaba con maestría y bloqueaba perfectamente sus golpes. En un movimiento de ella que logro esquivar corto su camisa. Zuko miro el corte, abarcaba todo lo largo de su estómago y después miro con molestia a su novia, que le devolvió una divertida mirada como diciendo "ups". La ataco con mas seriedad y Katara difícilmente logro esquivar su ataque, lo que provoco que las espadas cortaran también parte de su falda a la altura de su muslo. Ella miro el corte en su prenda y miro con el mismo desagrado que Zuko a ella, él le devolvió la mirada con la misma diversión.

Corto su falda con su espada para deshacerse de la tela sobrante mientras que Zuko rompía lo que quedaba de su camisa quedándose desnudo de la parte superior.

Ambos volvían a enfrenarse con el filo de sus espadas. Todos estaban sorprendidos de la habilidad de ambos maestros. No solo eran fuertes usando sus respectivos elementos si no que también lo eran con otras armas. Definitivamente la idea de Toph había dado un vuelco mas interesante a la pelea. Ayu admiraba el combate de ambos príncipes y se pregunto ¿Cómo había sido posible que no se mataran antes? Pero también comprendió como es que habían logrado destruir la habitación esas dos veces que pelearon.

Llego un momento en que se quedaron sosteniendo el ataque del otro. Zuko con sus espadas gemelas evitaba el ataque de Katara, ella hacia cada vez más fuerza y el no podría soportarlo, en un intento desesperado alzo sus espadas haciendo que no solo la de el si no también la espada de Katara salieran volando por los aires. Justo después de eso, trato de golpearla en su estómago pero ella logro bloquearlo enviándola lejos de él por el impacto pero sin caer. Cuando Katara se recupero vio como Zuko realizaba aquel movimiento de manos que lo vio hacer en el templo aire, con sorpresa vio como unas pequeñas chispas comenzaban a salir a su alrededor. Sabia lo que significaba, inmediatamente y después de ver como el se preparaba para lanzar su ataque levanto un muro de hielo que la protegió del rayo recién lanzado por él. Aunque su muro la protegió fue lanzada con fuerza hacia el otro extremo del patio debido al choque del rayo contra el hielo.

Katara había perdido.

Todos miraron estupefactos el final de la pelea.

- ¡GUAU ES INCREIBLE! – grito Sokka – ¡Zuko eres el mejor! – le dijo acercándose a él pasando su brazo sobre su hombro – Los hombres mandan.

Katara se puso de pie asombrada de lo que acaba de pasar.

- ¿¡Me lanzaste un Rayo!? – le dijo sorprendida. No sabia que era capaz de hacer uno ¡Y mucho menos de lo utilizara contra ella!

- Lo siento – se disculpo Zuko - Pero era la única forma de vencerte. Eres demasiado fuerte, más de lo que creí.

Olvido momentáneamente su enojo con sus palabras de halago. Que lo hubiera forzado a utilizar esa técnica tan peligrosa solo demostraba que ella en verdad era fuerte tal y como él lo decía.

- ¿Me vas a enseñar a hacer el rayo? – dijo con emoción Aang al acercarse a Zuko impresionado de su técnica. Como había ganado pensó que podía enseñarle.

- ¡Claro que no! – le quito sus esperanzas al joven avatar – Crear un rayo toma mucho tiempo y dedicación incluso a mi se hiso difícil hacer uno y no solo eso, tienes que aprender a controlar su intensidad, si no pudiera hacerlo no me hubiera atrevido a usarlo contra Katara – termino de decir con seriedad, al ver el desánimo de Aang le dijo – Pero te enseñare a desviar uno.

A la mañana siguiente se prepararon para su nueva clase.

- Bien, antes de enfrentar a mi padre debes aprender a desviar un rayo – los ojos de Aang se iluminaron - Si dejas que la energía de tu cuerpo fluya – le decía mientras hacia un movimiento con su cuerpo extendiendo su mano y señalando con la otra el camino que debía recorrer el rayo cuando entra – el rayo la seguirá y pones la energía de tu oponente en su contra – terminó de apuntar con su otro brazo en dirección contraria.

- Es como agua control – declaro Aang al ver el parecido de ambas técnicas. Katara también había coincidido con ello cuando lo vio tratar de realizar el rayo mientras entrenaba. Inmediatamente después comenzó a imitar los movimientos de su Sifu.

- Exacto – afirmó Zuko la observación de Aang – Mi tío inventó esa técnica observando a los maestros agua.

- Y dime… - le quiso preguntar sin dejar de realizar los movimientos – ¿Has desviado un rayo?

- Una vez – le respondió – contra mi padre.

- ¿Y como se sintió?

Zuko se detuvo de hacer los movimientos y tomando una pose de descanso le dijo – Muy estimulante - recordó cuando su padre lo atacó sorpresivamente uniendo peligrosamente dos rayos. Aang se vio muy estimulado al escuchar eso – Pero aterrador – y sus ánimos bajaron - Te sientes poderoso con toda energía contenida en tu cuerpo. Pero sabes que si haces algo mal. Es el fin – termino de decir.

- Bueno…no es el fin… - trato de ver el lado bueno – Es decir… Siempre estará Katara con su agua de espíritu sanadora ¿No es así? – pregunto hacia donde se encontraba su amiga sentada observándolos.

- De echo la use toda después de que Azula te atacara… - le dijo la maestra agua. Aang se desaminó por ello, su plan de salvación se veía arruinado.

- Debes tomar la vida de mi padre antes de que tome la tuya – le dijo con seriedad Zuko.

- Si… tendré que hacerlo… - pero no se veía muy animado por esa idea.

Esa tarde hicieron un simulacro de cómo se llevaría acabo el ataque al señor del fuego. Habían estado de acuerdo que seria difícil para Aang enfrentarse solo a él, siendo un día en que su fuego control estaría al máximo necesitaría toda la ayuda posible y ellos estaban dispuestos en ayudar.

- Muy bien equipo avatar agrúpense – ordeno Sokka, se encontraban en la cima de una de las colinas donde realizarían el simulacro – Para derrotar al señor del fuego o en este caso el señor de la sandia – A falta de un algo que representara al enemigo crearon un muñeco improvisado con la cabeza de Sandía - nuestra combinación debe ser perfecta – el plan comenzó – Primero Suki, Sun Hee y yo distraeremos su ataque – señalo en la tierra que ellos atacarían por el lado izquierdo - entonces Katara y Zuko entraran con un ataque combinado – señalo el centro – y mientras el señor de la sandia este distraído Aang arremete – señalando su entrada por el lado derecho – ¡Y Bang! A dios señor de la sandia. Asienta el golpe final.

Aang seguía sin aceptar la idea de querer matar al señor del fuego.

- Ah… - hablo Toph – ¿Y que hay de mi? – señalando que no había sido mencionada en el plan de ataque.

P- or ahora… serás el señor de la sandia – le dijo.

- Entonces ¿Puedo arrojar rocas en llamas sobre ustedes? – dijo con emoción.

- Lo que sea para hacerlo más realista.

Y el simulacro comenzó. Toph se reía macabramente desde la cúspide de la escarpada colina metiéndose de lleno en su papel.

Sokka supervisó que estuvieran cada uno en su posición y después dio inicio al ataque. Por donde ellos se dirigían Toph hiso aparecer montículos de tierra con la forma burda simulando a soldados de la nación del fuego que envió a su ataque. Sokka derribo uno con su espada y Suki también, Sun Hee uso su tierra control para eliminar el resto, continuaron avanzando. Pero una enorme roca con fuego callo cerca de ellos. Sun Hee y Suki saltaron la roca pero Sokka se quedo tirado en el suelo muy cerca de la enorme roca de donde salían llamas por debajo de ella.

Toph continuo su ataque de rocas en llamas ahora hacia Katara y Zuko. ambos esquivaron el ataque, pero al avanzar se vieron rodeados por los soldados de tierra de Toph. Los vencieron fácilmente, atacando de manera coordinada continuando con su avance.

- Aang ¡Ahora! – grito Sokka.

Aang saltó al aire sobre el muñeco con su planeador en mano pero antes de llegar a él, vacilo y detuvo su ataque.

- ¿Qué estas esperando? ¡Acabalo! – grito Zuko.

- No puedo – respondió Aang.

- ¿Qué pasa contigo? – le reclamo Sokka llegando junto a él - Si esto fuera real ya estarías frito por un rayo amigo.

- Lo siento no creo que sea lo correcto. No me sentí yo mismo – le dijo con sinceridad.

Sokka miraba con reproche la actitud de Aang y tomando su espada corto parte de la cabeza de sandia dejando caer el trozo a la tierra, para después ser comida por momo. Miro con un poco de horror lo que Sokka había hecho.

Por la noche no había sido capaz de cenar nada, simplemente no tenia apetito. Pensar que debía matar al señor del fuego lo atormentaba y era algo que no deseaba hacer.

- Miren lo que encontré – dijo Katara mientras todos cenaban y desenrolló u pergamino delante de todos dejando ver una pintura de un bebe jugando en la arena – Es Zuko de bebe, ¿no es adorable? – Todos comenzaron a decir su opinión de ello. Katara lo usaba a manera de venganza por el rayo que le había enviado, seguía un poco resentida por eso. Zuko comenzó a molestarse por lo que decían.

- No soy yo – aclaro molesto – es mi padre.

Todos se callaron al saber de quien se trataba realmente.

- Pero si se ve tan inocente y adorable – dijo Suki.

- Ese inocente y adorable bebe creció para convertirse en un monstruo.

- Pero sigue siendo un ser humano… - opino Aang.

- ¿Vas a defenderlo? – le recriminó Zuko.

- No. Concuerdo contigo – explicó – El señor del fuego es una persona horrible y tal vez el mundo este mejor sin él… pero tiene que haber otra forma…

- ¿Cómo cual? – insistió Zuko.

- No lo se… ¡Lo tengo! Llevamos mucho pegamento, hacemos pegamento control y lo usamos para pegar sus manos y piernas.

- ¡Si! Y después les mostramos sus fotos de bebes y son buenos otra vez – dijo con sarcasmo Zuko provocando la risa de los demás.

- ¿Crees que funcione? – pregunto con los ojos bien abierto de esperanza Aang.

- ¡NO! – respondió seriamente Zuko.

Aang se desanimó bastante – Esto va en contra de todo lo que aprendí de los monjes – habló con desesperación mientras caminaba en círculos delante de ellos - ¡No puedo ir por ahí destruyendo a la gente que no me gusta.

- ¡Claro que puedes! Eres el Avatar, todo sea por mantener el equilibrio – dijo Sokka – seguro que el universo te perdonara.

No pudo soportarlo más, sus amigos no entendían como se sentía, como era cargar con el peso de tener que tomar una vida.

- ¡ESO NO ES UNA BROMA SOKKA! – gritó Aang - ¿QUÉ ACASO NINGUNO DE UTEDES PUEDE ENTENDER LA SITUACION EN LA ESTOY? – Su desesperación se volvió evidente con su muy claro disgusto en responder de esa manera

- Aang – Katara le habló para tratar de calmarlo – si te entendemos es solo que…

- ES SOLO ¿¡QUÉ KATARA!? ¿¡QUE!?

- ¡Es solo que tratamos de ayudarte! – le grito de igual manera.

- ¡CUANDO ENCUENTREN LA FORMA DE VENCER AL SEÑOR DEL FUEGO SIN MATARLO ME ENCANTARIA SABERLO! – Termino de gritar para después irse de ahí molesto.

- ¡Aang! ¡Aang! – le grito Katara pero el no hiso caso, quiso ir tras él pero Zuko la detuvo.

- Déjalo ir – le dijo – Necesita tiempo para resolverlo.

No pudo decirle nada por ello, tenia razón. Aang debía calmarse y solo él encontraría la respuesta a ese problema. Al final seria él quien se enfrentaría la señor del fuego frente a frente no ellos. A la mañana siguiente Aang desapareció. Lo buscaron por todos lados, en cada rincón de la casa, pero simplemente no estaba. En uno de los balcones Sokka encontró su planeador.

- Dejo su planeador. Esto es muy extraño – dijo.

- No esta en la casa – declaró Zuko – Busquemos en la playa.

Al bajar a la playa encontraron un rastro de huellas que no podían de ser mas que de Aang, pero terminaban justo donde llegaba el agua.

- Entonces… ¿Fue a nadar de noche y nunca regreso? – sugirió Suki.

- Tal vez fue capturado – dijo con temor Ayu.

- No hay muestras de pelea – aseguró Sokka.

- Seguro escapo otra vez – dijo Toph.

- No lo creo. Dejo su planeador y a Appa – dijo Sokka.

- Entonces ¿Que crees que le paso señor detective?

- Es bastante obvio – dijo Sokka confiado – Aang desaparece justamente antes de una importante batalla, seguramente se encuentra en un viaje espiritual.

- Si fuera así – dijo Zuko - ¿No estaría su cuerpo aquí? – la última vez que lo capturo lo había encontrado en ese estado. Solo cuerpo permanecía inmóvil mientras que el estaba en el mundo de los espíritus. La teoría de Sokka fue desechada.

- Separémonos y busquémoslo en la Isla – termino de decir Katara y todos la obedecieron.

Pero su búsqueda resulto inútil, Aang no estaba por ningún lado.

- Pareciera que hubiera desaparecido - declaró Zuko cuando todos regresaron de la búsqueda si éxito.

- Esperen un momento – hablo Ayu – No se si lo han notado pero… Momo tampoco esta.

- ¡OH NO! – grito Sokka con gran dramatismo – Sabia que era cuestión de tiempo ¡Appa se comió a Momo! – termino de decir para abrir la boca del bisonte y buscar al pequeño volador en su interior.

- Sokka – hablo Katara por la estúpida idea de su hermano – Appa no se comió a momo, tal vez este con Aang.

- Eso es lo que Appa quiere hacernos creer – declaro Sokka adentrándose en la boca de Appa. Katara solo suspiro por las idioteces de su hermano.

- Sal de ahí Sokka – le grito Zuko – Tenemos un enorme problema que resolver. Aang esta desaparecido y el comente esta a solo dos días.

- ¿Qué crees que debamos hacer? – le pregunto Katara.

- No lo se – sintió como todos continuaban mirándolo - ¿Por qué todos me miran así?

- Bueno tu eres el único experto en seguirle la pista a Aang – declaro Katara.

- Si – apoyo Toph – Si alguien tiene experiencia en cazar al avatar ese eres tu.

Zuko inclino su cabeza. No estaba seguro, pero había algo que se podía hacer. Les ordenó que subieran en Appa. Irían a visitar a quien podría ayudarlos. Solo pensó en esa única persona que seria capaz de encontrar a Aang donde quiera que estuviera.

- Zuko… no quiero decirte como hacer tu trabajo pero… ¿Por qué vamos al reino Tierra? Aang no esta allá. – dijo Sokka al anochecer cuando se dio cuenta del lugar en donde estaban.

- Confíen en mí – dijo solamente.

Después de unas horas llegaron a su destino.

- ¿Por que nos has traído a esta taberna? – pregunto Katara al observar el lugar. No entendía como podían encontrar a Aang estando en un lugar así.

- Por ella – señalo Zuko a la chica de negro que se hallaba en una mesa bebiendo tranquilamente mientras que con su pierna evitó el ataque de un hombre casi el doble de su tamaño.

- Oh si, es la extraña caza recompensas con el topo gigante – dijo Sokka recordándola.

Gracias a ella, Zuko había podido dar con Katara haciendo oler a su "mascota" el collar de ella.

- El shirshu es el único animal que es capaz de detectar el olor de Aang. Es nuestra única oportunidad de encontrarlo – dijo Zuko.

Se acercaron a ella e inmediatamente reconoció a Zuko.

- Oh mira, es el príncipe llorón ¿Dónde esta tu viejo abuelo? – le dijo con desgana.

- El mi tío y no esta aquí – le dijo con seriedad.

- Veo que arreglaste las cosas con tu novia.

Zuko y Katara se sonrojaron de inmediato. Pero Zuko actuó rápidamente.

- Necesitamos de tu ayuda – le dijo – ocupamos que busques al avatar.

- No suena muy divertido – dijo June echándole un trago a su bebida.

- ¿Acaso el fin del mundo te suena divertido? – le dijo con extrema seriedad que hiso que la caza recompensa le pusiera toda su atención. Sin mas acepto ayudarlos.

Salieron a donde se encontraban Appa y el shirshu de June. Al llegar esta le dio un trozo de filete crudo el cual devoro rápidamente. Después pido que le entregaran un algo que le perteneciera al avatar con su aroma. Katara le entrego su planeador. June se lo dio a oler, el animal después de olfatear comenzó a dar vueltas alrededor de ellos tratando de encontrar el camino hacia donde se encontraba el dueño del aroma, pero al final terminó en el mismo punto echándose en el suelo.

- ¿Y que significa eso? – preguntó seriamente Zuko cruzando sus manos en el pecho.

- Que su amigo no esta – le respondió June mientras acariciaba a su mascota.

- Ya sabemos que no esta – dijo Toph – por eso intentamos encontrarlo.

- No, me refiero a que él no esta. Él no existe.

- ¿Qué quieres decir con que no existe? – pregunto Sokka – Quieres decir que el esta… muerto.

- No, lo encontraríamos si estuviera muerto – aseguró – bueno, buena suerte – June subió al shirshu y se fue de ahí.

- Y Ahora ¿que haremos? – dijo Toph.

- Solo existe una sola persona que puede vencer a mi padre además de Aang. Mi tío. Vamos por él – dijo Zuko, era su última alternativa.

Subieron de nuevo a Appa y se fueron rumbo a Ba Sing Se. Les tomo todo un día llegar hasta donde se encontraba el campamento de su tío. El lugar donde le dijo que estaría junto con los miembros del loto blanco. Llegaron por la noche al gran muro, en una parte donde había una apertura.

- ¿Tu tío esta en Ba Sing Se? – pregunto Sokka.

- Así es. Acampemos por ahora, ha sido un largo día, lo buscaremos al amanecer.

Appa cayó rendido por tan largo viaje. Sun Hee tenia nostalgia de regresar a su hogar. Pero el gusto les duro poco. Una cortina de fuego los rodeó, se quedaron sorprendido, ¿Acaso los estaba esperando? ¿una emboscada? ¿Los habían descubierto? Pero sus dudas fueron aclaradas al ver al grupo de maestros que se asomaron en lo alto de las rocas. Pakku, Jeong Jeong, Piandao, Bumi y por último Iroh, todos vestían los uniformes de la orden del loto blanco.

- Tío – Zuko abrazó con alegría a su tío y este también. Se sentía feliz de encontrarlo bien.

- Me da mucho gusto verte sobrino – le dijo al separarse. Después miro con asombro a Katara – Pero si es…

- Tío permite que te presente a Katara – le dijo Zuko acercando a la maestra agua a él y a su tío.

- Me alegro mucho de que se encuentre bien general Iroh – le dijo Katara mientras le saludaba formalmente haciendo una reverencia. Mientras lo hacia Iroh miro a su sobrino y solo pudo adivinar con su mirada de felicidad como iban las cosas entre ellos.

- Y yo me alegro mucho de que se encuentre sana y salva princesa – le respondió – pero llámame tío no hay necesidad de ser tan formales – le dijo con una sonrisa.

- Katara

La fría voz de Pakku hiso que a Katara se le helara la sangre, sabia por que le hablaba. Aun quedaban asuntos que resolver que no podían esperar.

Pakku se encontraba de pie frente a su pupila mirándola con seriedad. Katara estaba sentada en silencio con la cabeza gacha mirando hacia el piso. Desde lo lejos los demás observaban. Sokka suspiro sabia lo que venia.

- Me he enterado de algo muy alarmante – comenzó Pakku – mis informantes me han dicho que durante dos años estuviste ayudando a soldados de la nación del fuego y no solo eso, también los dejaste vivir en tu propia tribu – su voz se hacia cada vez más autoritaria - Te tome como mi pupila por que demostraste contar con la disciplina y la determinación necesaria para convertirte en una maestra agua, pero nos ofendiste gravemente a mi y a mi tribu al romper el compromiso con tu prometido, el día de tu boda.

Todos escucharon con asombro las palabras del maestro agua del Norte, especialmente Iroh, al escuchar que la maestra agua estuvo comprometida, volteo a ver como su sobrio apretaba con fuerza sus puños. Katara solo permanecía callada escuchando sus crímenes, había causado tanto daño, aunque fueran por los motivos correctos eso no simplificaba sus faltas cometidas.

– También te entregaste a la nación del fuego y no solo eso, accediste a la rendición de tu propia tribu convirtiéndote en una traidora y nos pediste descaradamente que también nos rindiéramos – Zuko no pudo soportarlo más iba a intervenir pero Iroh se lo impidió. Era algo por lo cual Katara debía de pasar sola – Y sobre todo - Katara estaba lista para escuchar la ultima palabra de reprimenda de su maestro – No podía sentirme más orgulloso de ti – le dijo calmadamente.

Abrió sus ojos con asombro. ¿Habría escuchado mal? miro a su maestro y vio como la miraba no con ojos serios y duros, si no amables y cariñosos.

- Yo… - no podía hablar simplemente no lo entendía.

- Ayudaste a personas que se podían considerar enemigas del mundo – comenzó a hablar Pakku calmadamente y con tranquilidad hincándose para quedar a la altura de su amada pupila colocando un mano en su hombro – Tu viste aquello que nadie mas pudo ver y realizaste el primer paso para conseguir la paz en esta guerra. Pusiste tus principios sobre tus obligaciones. Y arriesgaste tu vida para salvarnos a nosotros. Te estamos agradecidos – Pakku hiso una reverencia frente a su pupila.

No podía creerlo, su frio y estricto maestro que se había negado a enseñarle agua control ahora se encontraba haciéndole una reverencia.

- Pero… yo pensé que ustedes… por mi compromiso…

- Un hombre que reprime a una talentosa mujer como tú no te merece – sentenció Pakku – Se los deje muy en claro cuando partiste con el avatar para ayudarlo después de romper tu compromiso.

- ¿Y la carta…? La que envié mientras estuve como prisionera en la nación del fuego.

- Solo podíamos pensar que te estaban obligando a ello, por que conociéndote sabia que jamás accederías a todo eso que escribiste.

- ¿Y qué respondieron?

- Digamos que todavía lo estamos pensando.

Katara sonrió con lagrimas en los ojos, todo ese tiempo pensó que seria exiliada de la tribu de norte por sus faltas y que su padre haría lo mismo al enterarse de su ayuda a ciudadanos de la nación del fuego, pero todo estaba resultando inesperadamente bien. – Gracias maestro no sabe lo que significa esto para mi.

- Al contrario, soy yo quien debería darte las gracias a ti y… puedes llamarme abuelo – le dijo un poco sonrojado. Katara lo miraba con duda – Viajamos a la tribu agua del sur para ayudar a nuestros hermanos pero nos dimos cuenta de que los maestros fuegos que ahí viven se habían encargado de proteger muy bien la ciudad, y yo… - raspó su garganta y se volvió a sonrojar - Le talle un nuevo collar a tu abuela.

Katara sonrió enormemente y abrazó a su nuevo abuelo con gran felicidad. Todos miraban con alivio y felicidad la escena. Iroh lloraba por enterarse de las cosas realizadas por la joven maestra agua.

- ¡Esperen! – Bumi apareció de repente interrumpiendo el momento. Observando a los recién llegados dijo – falta alguien en su grupo alguien muy importante – todos se voltearon a ver con pesadez - ¿Dónde esta momo? – termino de preguntar quedando frente a frente de Sokka

- No esta – dijo Sokka – Y tampoco Aang…

- Oh bueno – dijo mas tranquilo – mientras esos dos estén juntos les aseguro que no tendrán nada de que preocuparse.

Iroh noto también como el joven avatar no estaba, miro a su sobrino buscando respuesta.

- Es por eso que hemos venido – le dijo Zuko al ver la duda en el rostro de su tio.

- Me lo dirás mañana sobrino – le dijo poniendo una mano en su hombro – Por ahora deben descansar – y en voz baja agregó – Ahora dime ¿Cómo fue que te le declaraste a la hermosa princesa? – le dijo con una pícara sonrisa.

- Eh… bueno… - Zuko se sonrojo, recordó la manera exacta como se lo dijo, y lo que estaba haciendo cuando eso paso, y lo que hicieron después de eso - Fue normal… - solo logro decir.

Iroh se desanimó por la muy corta explicación de su sobrino. Pero debía conformarse con eso. Después vería la forma de obtener una respuesta más detallada. A la mañana siguiente durante el desayuno Zuko le explicaba a su tío lo que paso con Aang.

- …Y por eso tío tu eres la única persona además del avatar capaz de derrotar al señor del fuego, debes venir con nosotros – termino de decir.

- No Zuko, no resultara bien – dijo su tío.

- Tu puedes derrotarlo – le insistió – te ayudaremos tío.

- Aunque derrotara a Ozai, y creo que no podre hacerlo, no seria una forma de terminar la guerra. La historia lo vería como más violencia sin sentido, un hombre que mata a su hermano para tomar el poder. La única manera de que esto termine en paz es que el avatar derrote al señor del fuego.

La palabras de Iroh tenían razón, solo Aang podía poner fin a la guerra.

- ¿Qué hay de tus amigos Katara? – preguntó Sokka – ¿No podrían ayudarnos?

- No, solo se encargaran de detener a los generales y algunos de los consejeros que están a favor de la guerra para evitar que nos confronten cuando lleguemos a la capital, pero derrotar al señor del fuego le correspondía a Aang y a nosotros.

Estaban solos. Zuko no pudo evitar preguntarle a su tío.

- Entonces… ¿Regresarías a tomar tu legitimo lugar en el trono?

Iroh negó firmemente – No, alguien nuevo debe tomar el trono, un idealista de corazón puro y honor incuestionable. Debes ser tu príncipe Zuko.

- Honor incuestionable – repitió el con pesadez – pero he cometido muchos errores.

Lo único que había echo bien fue unirse al avatar y ayudarlo. Pero todo lo demás dejaba mucho que decir de él.

- A sí es – le respondió su Tío con calma – has luchado y has sufrido pero siempre siguiendo tu propio camino. Restauraste tu propio honor y solo tu puedes restauran el honor de la nación del fuego – termino de decir Iroh.

Zuko creyó en sus palabras y estaba decidido a cumplir aquella misión.

- Lo hare tío – le respondió con seguridad.

- Pero… ¿Qué pasara si Aang no regresa? – pregunto Toph.

- El cometa de Sozin esta por llegar y nuestro destino se aproxima. Aang se enfrentara al señor del fuego – dijo con seguridad, después agregó – Cuando era niño tuve la premonición de que algún día tomaría Ba Sing Se, solo ahora me doy cuenta que debo arrebatársela a la nación del fuego para que el reino tierra vuelva a ser libre otra vez – después miro seriamente a su sobrino – Zuko, debes estar en la nación del fuego para cuando el señor del fuego caiga tu puedas tomar su lugar y puedas restauran la paz y el orden – y agregó – pero Azula estará ahí esperando por ti.

- Me encargare de Azula – dijo seriamente.

- Pero necesitaras ayuda – declaro su tío.

Zuko solo podía pensar en una solo persona que lo pudiera ayudar a vencer a su hermana. Miro a Katara pero antes de decir algo ella dijo.

- No necesitas decirlo. Iré contigo aunque no quieras.

Iroh y Zuko sonrieron con orgullo de la valentía de la maestra agua.

- ¿Y cual es nuestro destino? – hablo Sokka.

- ¿Cual crees tu? – le dijo Iroh.

- Bueno, aunque Aang no este – comenzó a adivinar Sokka - debemos detener las tropas aéreas.

- Así cuando Aang se enfrente al señor del fuego, estaremos ahí para apoyarlo – termino de decir Toph.

Iroh asintió al ver la determinación en los jóvenes. Al final Sokka, Suki Toph y Sun Hee partieran en dos anguilas cazadoras gigantes para ir al lugar donde saldrían los dirigibles. Con dos maestros tierra y metal control, así como dos habilidosos guerreros no podían fallar.

Antes de que Katara y Zuko partieran se despedían de los maestros. Katara ya no usaba su vestido de la nación del fuego. Su nuevo abuelo Pakku le dio un nuevo uniforme de batalla, especial para ella. Medias negras con una falda azul abierta de los costados con bordes blancos. Una blusa negra ceñida a su cuerpo por encima de la misma una segunda blusa corta azul con el símbolo de la tribu agua del Sur en su pecho. sus zapatos no eran como los que había llevado hasta entonces, si no que eran una botas azules que llegaban debajo de su rodilla. En sus brazos llevaba protecciones y guantes sin dedos en sus manos. sus dos inseparables cantimploras. No llevaba el pelo trenzado o suelto si no que lo llevaba sujeto en una cola alta con un listón azul. Por algún motivo no se quito el collar que Zuko le había dado.

- Que tengan mucha suerte Katara – le dijo Ayu despidiéndose de su amiga.

- Nos volveremos a ver Ayu. Y será en un mundo sin guerra – aseguró.

- Si me voy a convertir en el señor del fuego – le dijo Zuko a su tío estando arriba de Appa - ¿Qué será de ti?

- Después de que reconquiste Ba Sing Se, voy a reconquistar mi tienda de té. Y voy a jugar Pai Shu todos los días – declaro alegremente el ex general.

El grupo de amigos se miró, ahora tomaban caminos separados.

- Adiós tío Iroh - dijo Katara.

- Adiós a todos – agregó – Hoy el destino es nuestro amigo, lo sabia.

Y sin más partieron hacia sus destinos.


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