Capitulo XIV

TRATADOS DE PAZ

Al entrar, Zuko se impresionó de ver que los curanderos no eran lo que él esperaba. El pensaba encontrar un grupo de ancianos u hombres mayores y canosos pero en su lugar encontró a un grupo de mujeres jóvenes de la tribu agua. También le sorprendió ver que había otros hombres como el Almirante Qian, el consejero Min, su nuevo ministro de paz Seung así como las familias de los mismos. Entre los invitados también estaban Ayu y Zheng junto con sus padres.

La entrada de los dos príncipes causo miradas de alegría y una que otra platica entre las jóvenes curanderas. La primera en acercarse a ellos fue Ayu.

- ¡Katara! – grito con alegría para abrazarla en el instante. Para molestia de Zuko tuvo que separarse un poco.

- ¡Ayu! Que alegría verte.

Las dos amigas se abrazaron con alegría. El día del cometa Ayu se quedo en el campamento del Loto Blanco, regreso a la capital cuatro días después, lo que hiso imposible que viera a Katara pues ella se marchó al Polo Sur. Pero ahora se veían de nuevo.

- Princesa Katara, Príncipe Zuko – se acerco a saludar Zheng haciéndole un saludo formal a ambos príncipes.

- Katara quiero que conozcas a nuestros padres – dijo Ayu.

Miro a la pareja que acompañaba a sus dos amigos. Sabia que no se habían visto desde hace cinco años y por lo que le había dicho Ayu, se encontraban en alguna prisión de la nación del fuego. Pero ahora se encontraban ahí. la apariencia de sus padres no dejaba a dudas que eran parte de la nobleza. Katara los saludó de manera formal. Se sentía feliz por su amiga, al fin estaba con sus padres.

- Es un placer al fin conocerla princesa – hablo el padre – y quiero darle las gracias por todo lo que ha hecho por nuestros hijos.

Cuando se reunieron por primera vez, hubo alegría y lagrimas y después de la conmoción Ayu y Zheng platicaron de lo que había pasado en esos cinco años. Bueno la que mas hablo fue Ayu. No dejaba de halagar a la princesa, de cómo la ayudó estando como prisionera en el palacio y su sacrificio en la isla Ember. Cómo se enteraron de que estaba viva y de lo que paso en su corto viaje acompañando al avatar y a sus amigos. Sus padres se quedaron impresionados por escuchar todo lo que les contaba su hija que no podían mas que desear conocer a tan valerosa, importante y bella persona.

- Al contrario – dijo Katara – soy yo quien debería darle las gracias a ellos. Ayu y Zheng me ayudaron mucho, me siento en deuda con ustedes. Muchas gracias – termino de decir para hacer una pequeña reverencia hacia ellos.

La pareja se miro a si misma como recordando las palabras con las que Ayu había descrito a la princesa.

No solo es hermosa por fuera si no también por dentro. Posee el corazón mas noble que he visto, siempre hace cosas buenas, aunque no se de cuenta de eso. Y nunca pedirá nada a cambio, al contrario, te dará las gracias y les dará una hermosa sonrisa.

Y se dieron cuenta que no podía estar mas acertada. Agradecieron que sus hijos tuvieran la suerte de conocer a tan hermosa persona.

De la misma manera y sin separarse de Zuko, que estuvo renuente en dejarla sola, Katara fue presentada ante las demás familias hasta que anunciaron que el banquete estaba listo. La gran mesa al ras del piso tenia forma de T. Zuko y Iroh se sentaron al centro de la cabecera, al lado de Zuko Katara y al lado de Iroh Yugoda. Antes de iniciar el banquete Zuko dio unas palabras de bienvenida.

- Es un placer para mi recibir a nuestras honorables invitados de la Tribu Agua del Norte y a la Princesa Katara del Sur – la miro – que nos brinden su ayuda en estos momentos y nos apoyen son los primeros pasos para conseguir la verdadera paz entre las naciones. Les estoy profundamente agradecidos de que hayan aceptado mi petición de venir a ayudar a mis soldados. Gracias.

Todos aplaudieron el discurso del príncipe y el banquete comenzó.

- Así que – habló la esposa del ministro – ¿Todos los curanderos de las tribus aguas son mujeres?

En la mesa todos estaban distribuidos de manera desigual. Permitiendo una platica amena entre las mujeres de la tribu del norte y las familias de la nación del fuego.

- Sí – respondió una de ellas – Cuando una mujer puede hacer agua control se le instruye en la curación.

- Pues que deleite para los soldados ser atendidos por tan hermosas mujeres – termino de decir la esposa del ministro provocando un ligero sonrojo en la muchacha y risitas divertidas en las demás mas jóvenes.

- Con razón todos mis hombres mueren por enfermarse – hablo el Almirante Qian – Algunos de mis hombres fueron atendidos por ustedes y no hicieron mas que hablar de su belleza. Pude ver después como algunos comían hasta casi indigestarse solo para tener la excusa de verlas. Pero les digo, si van solo con un dolorcito o una cortadita ¡No los atiendan! ¡Déjenlos sufrir!

- ¡Qian! – lo regaño su esposa.

Todos rieron por el comentario. Pero era verdad. El rumor de las hermosas doctoras del palacio se había esparcido por todo el reino, especialmente con los soldados y así como el almirante lo había dicho, todos buscaban alguna excusa para enfermarse e ir a comprobar el rumor.

En una semana el grupo de mujeres había terminado de atender a la mayoría de los soldados lesionados. Solo quedaban aquellos con heridas menores que, para mala suerte de ellos fueron atendidos por los doctores de la nación del fuego y no por las curanderas como lo habrían deseado.

Muchas de ellas recibían regalos u obsequios departe de las familias de los soldados a manera de agradecimiento y mas de alguno quiso conquistar a una de las muchachas, pero sus intentos se vieron frustrados por los hombres de la tribu agua que las acompañaban. Como las personas que habían atendido eran solo soldados, Katara le pregunto a Iroh si no necesitaban ayuda en los hospitales del reino, habían terminado mas rápido de los esperado y como no se irían hasta después de la firma de los tratados de paz podían seguir ayudando por el momento. Yugoda se sintió orgullosa por la idea de su pupila, en esos días Katara había podido lograr las operaciones de mas alto nivel, restaurar órganos internos. Iroh apoyo la idea y envió un mensaje al hospital general por si necesitaban ayuda el cual fue respondido de inmediato donde decía que eran bien recibidas.

Katara y otras cinco fueron las voluntarias para ir a ayudar acompañadas claro de uno de los maestros agua. Se dieron cuenta de que los enfermos no eran tan graves, solo heridas menores como golpes, dolores de estómago, una que otra fractura y algunos ancianos con dolores en sus articulaciones. Pero las chicas ayudaron gustosas.

Llevaban tres días como voluntarias en el hospital. Katara se encontraba en la zona infantil junto con Lavali ayudando a los doctores con los pequeños niños que venían con algún raspón y bebes llorosos por que les salían los primeros dientes.

Katara terminaba de aliviar la fiebre de un pequeño cuando una niña se le acercó y jalando de su vestido le dijo.

- Eres tu – le dijo la pequeña al verla. A Katara se le hiso familiar la niña – ¡Mami! ¡Mami! Es ella – grito mientras jalaba mas el vestido de Katara que no entendía que estaba pasando – ¡Ella es la princesa que nos salvo en la Isla!

Todos los que estaban ahí voltearon a ver a Katara, entones supo quien era la niña ¡Era la pequeña a quien se le había caído su nieve de sabor en la playa! En ese momento se acercó la madre.

- Suni no molestes a la señorita – dijo la señora tomando a la pequeña en sus brazos.

- Pero es ella mami ¡Es la princesa! – seguía diciendo la niña.

- Mi niña tu sabes que ella ya no esta con nosotros. Disculpe a mi hija, solo dice tonterías, cree que todas las jóvenes con piel morena son la princesa que nos salvó hace tiempo – se disculpo la mujer con una sonrisa por lo que decía su pequeña.

- Pero si es una princesa – intervino Lavali – ella es la princesa de la Tribu Agua del Sur.

Los ojos de asombro crecieron en la habitación. La mujer quedo con la boca abierta. Todos habían escuchado del sacrificio de la Princesa de la Tribu Agua al salvar la Isla Ember, aunque en el palacio trataron de ocultarlo las personas que habían estado en la Isla en ese momento sabían la verdad.

- No puede ser… - la mujer la miraba con gran sorpresa. Ella también había estado en la Isla y recordó como aquella joven se había perdido en el océano al salvarlos, se quedaron al funeral en su honor. Recordó que no encontraron su cuerpo. Katara la miro con una sonrisa, al parecer no sabían que estaba viva – ¡Esta viva! – exclamó y después con lagrimas en los ojos le dijo – ¡Muchísimas gracias princesa, salvo mi vida y la de mi familia! – se inclino ante ella con la niña en brazos – En verdad ¡Muchas gracias!

- Por favor no se incline – le dijo Katara haciendo que la mujer se incorporara de nuevo.

- ¿Por qué dice que le salvaste la vida? – pregunto Lavali. Hasta ese momento nadie a excepción de unos pocos miembros de la tribu del norte sabían lo que había pasado cuando Katara estuvo como prisionera en la nación del fuego.

- Hace unos meses ayude a que la Isla Ember no fuera inundada por una ola, pero, fue más de lo que yo podía soportar así que, la ola me llevó.

- ¿¡Moriste!? – dijo con asombro.

- No – le dijo Katara obviando que si estaba ahí es por que estaba viva – pero estuve cerca de estarlo.

- Nosotros creíamos que había muerto – dijo la mujer un poco más recuperada – después supimos que era la princesa de la tribu agua que estaba en el palacio la que nos había salvado. Me alegra mucho que se encuentre con vida – le dijo con sinceridad - Permítame invitarle a nuestra casa a cenar esta noche, es lo menos que podemos hacer como agradecimiento por lo que hiso por mi y mi familia. Sus amigas son bienvenidas también - dijo mirando a Lavali.

Katara no pudo negarse y acepto gustosa. Lavali, Jume y Hari la acompañarían. La mujer que se presento como Xiang Gong les dijo que enviaría por ellas al palacio a la hora acordada. Se despidieron con el ánimo de verse pronto. Desde ese momento las tres chicas no dejaban de preguntarle a Katara lo que había pasado. Querían conocer la historia completa, pero Katara solo les contó la versión corta y no quedaron muy satisfechas con ello.

En la casa de la familia Gong se dieron cuenta de que pertenecían a la nobleza. Pero Katara ya lo sospechaba, la Isla Ember era el destino de las familias nobles y ricas. Las cuatro chicas fueron recibidas con alegría y se dieron cuenta que no solo estaba la familia compuesta por los dos padres y los dos hijos menores, la parejita de niños que Katara había visto en la playa, si no también otros miembros. Fueron presentadas ante el hermano mayor de la señora Xiang y su esposa, así como sus dos hijos mayores que resultaron ser, para sorpresa de Katara, los dos chicos que les habían ofrecido a ella y a Ayu la nieve de sabor, también estaba una hermana del esposo de la señora Xiang junto con el esposo de la misma, la hermana tenia un muy avanzado embarazo, la joven pareja también les dieron la bienvenida a las chicas.

Durante la cena se evito el tema de la guerra, y se dedicaron a hablar respecto a las tradiciones y forma de vida de las Tribus Aguas, las chicas les respondían con alegría y orgullo de su tribu. Quedaron sorprendidos con la descripción de las ciudades, palacios y casas hechas de hielo. La pequeña Suni le había insistido a su madre si podían ir, Katara al escucharla le dijo que eran bienvenidas de ir a la Tribu del Sur cuando lo deseen. Durante ese tiempo la habían estado "remodelando" devolviéndola al esplendor que una vez tuvo y quedando casi igual que su tribu hermana. Cosa que fue necesaria pues el ataque del ministro de guerra provoco severos daños.

- Gracias por su invitación princesa – hablo el señor Wei, esposo de Xiang – pero entendemos que debido a la guerra, a las demás naciones les costará aceptarnos y vernos con buenos ojos, no queremos causar problemas en su tribu si llegamos a ir.

Lo que decía el señor Wei era algo muy verdadero, pero Katara con una sonrisa le dijo.

- Entiendo su punto, pero quisiera decirle que desde hace mas de dos años he estado refugiando a familias de la nación del fuego que habían sido exiliadas o culpables de algún crimen solo por estar en contra de la guerra. En mi tribu hasta ahora hay ocho familias pertenecientes a la nación del fuego y mi gente los ha aceptado con los brazos abiertos. Ellos incluso la defendieron de un ataque que sufrimos hace unas semanas.

Se sorprendieron por ello, y al escuchar las palabras de la princesa entonces el señor Wei acepto gustoso la invitación.

- Dice ¿que hay familias de aquí en la tribu agua? – pregunto Rin, la embarazada hermana del señor Wei.

- Así es – seguro Katara.

- De casualidad… ¿No sabe si hay una familia llamada Fáng? – pregunto con nostalgia.

Katara lo pensó por un momento. Las familias de la nación del fuego que habían llegado a la tribu del sur, cambiaron sus nombres para que no sospecharan de su procedencia, pero ahora que sabían quienes eran comenzaron a decir sus verdaderos nombres. Y Katara recordó ese en especial. Pues Fáng era el apellido de su maestro, quien le enseño a usar la espada. Ahora se dedicaba a entrenar a los jóvenes de la tribu. Entre ellos Sokka.

- Por supuesto, el señor Hyun Fáng y su hija Yuna.

La joven hiso una exclamación de alegría.

- Me alegra tanto que Yuna este bien, éramos amigas – dijo con nostalgia – me encantaría tanto ir a verla a visitarla en el polo sur

- Rin en tu estado no creo que llegues ni al puerto – le dijo su esposo, pues con el estado de su embarazo apenas podía moverse.

- Creo que algunas familias vendrán para la coronación y la firma del tratado de paz, llegaran en unos días junto con las demás personas de la tribu agua.

- ¡Que alegría! – expreso Rin.

- He escuchado que será un evento muy grande – dijo la señora Xiang – esperan recibir a mas de cien personas procedentes de las Tribus Agua y del Reino Tierra.

- Así es – afirmó Katara – esperan su llegada en los siguientes días. Será una celebración de una semana.

Todos mostraron alegría y emoción por la "semana de las culturas" como fue nombrada y que iniciaría después de la coronación y la firma de los tratados de paz. Pero las risas pronto pararon, Rin dejo salir una exclamación de dolor haciendo que todos se pusieran atención en ella.

- ¿Estas bien amor? – le dijo su esposo.

- Si – dijo ella no muy convencida – fue solo un pequeño… - no pudo terminar cuando otro dolor llegó asustando los demás.

- ¿Cuánto tiempo tiene? – pregunto Katara acercándose a ella.

- Ocho meses y medio – respondió el esposo con nerviosismo.

Rin siguió exclamando de dolor y cuando Katara llego a ella, vio como había rompido fuente, la labor de parto había comenzado. Ordeno inmediatamente que la llevaran a una habitación, pero los hombres se mantenían quietos - ¡RÁPIDO! – les grito Xiang y solo así obedecieron, cargaron con cuidado a rin y la llevaron a la habitación mas cercana, la de huéspedes. Al entrar Katara pidió agua caliente, y toallas limpias. Le ordeno a Lavali que fuera por Yugoda, a pesar que había ayudado en varios partos, nunca lo había echo sola y no sabría que hacer en caso de una complicación. La señora Xiang ordeno inmediatamente que llevaran a la chica de la tribu agua al palacio lo más rápido posible. Entre las cuatro mujeres prepararon a Rin para la labor de parto. Diciéndole que los ejercicios de respiración.

Al llegar el agua, Katara la tomo con sus manos y la coloco en el abultado vientre, Rin suspiro de alivio pues el dolor disminuyó un poco, pero Katara sintió que algo no estaba bien.

- Oh no – dijo con preocupación.

- ¿Qué sucede? – preguntó Xiang.

El bebe no esta en posición.

- ¡¿Qué!? – exclamó Rin.

- Viene al revés. Hari necesitare de tu ayuda.

Al escuchar eso, Rin se preocupó mucho, Katara se dio cuenta que era su primer embarazo y tener esas complicaciones no ayudaban en nada para una madre primeriza. La señora Xiang trataba de calmarla.

Todas las noches desde que estaban ahí, Zuko y Iroh habían estado cenando con las mujeres de la tribu del norte. Iroh se veía muy contento de estar en compañía de tan hermosas mujeres. No dejaba de halagarlas y como ellas ahora contaban con tiempo libre les había prometido un recorrido en la ciudad para que la conocieran mejor, esa noticia provoco gran alegría y emoción en las chicas

Debido a su trabajo como príncipe y próximo señor del fuego no tenia tiempo de ver a Katara de una manera mas intima y platicar con ella como quisiera, pero disfrutaba de verla por las noches durante la cena, y ahí estaba como niño pequeño esperando a que fuera de noche para poder verla pero esa noche Zuko noto la usencia de Katara, le pregunto discretamente a Yugoda de su paradero.

- La princesa y otras fueron invitadas a cenar esta noche.

Zuko no entendía quien pudiera invitarla a ella y a sus amigas a cenar, no conocían a nadie, la única persona que se le vino en la mente en ese momento fue Ayu. ¿Y por que no lo invitaron a él también? Se consideraba su amigo, estuvieron juntos un tiempo cuando acompañaban al avatar y pudo conocerla más en esos momentos, también lo había visitado en varias ocasiones en el palacio actuando como informante por parte de su hermano y en más de una ocasión preguntaba sobre Katara. Sospechaba que ella supiera de su relación con la princesa. En ese momento se sintió un poco excluido.

- Saben señoritas – dijo Iroh dirigiéndose a todas en general mientras cenaban – He escuchado que ustedes son expertas en preparar el té de una manera muy especial.

- Veo que se ha enterado de nuestra ceremonia del té – hablo Yugoda.

- Así es, y yo soy un gran conocedor del té – dijo alegremente - me encantaría que me pudieran demostrar esa ceremonia, si no es molestia – les pidió.

- Al contrario – dijo Yugoda – Akina es la mayor de todas y como mujer casada podrá realizarle la ceremonia – la mencionada hiso una ligera inclinación con la cabeza a manera de aceptación.

- Será un honor para mi mostrarle nuestras tradiciones – dijo Akina.

- ¿Cómo mujer casada? – pregunto Iroh.

- Solo las mujeres casadas pueden realizar la ceremonia del té – explico Akina – Cómo puede ver muchas de nosotras están solteras, la primera vez que realizamos la ceremonia del té es para los padres del novio, para que nos acepten como la prometida de su hijo y después la realizamos a nuestro esposo cuando nos casamos.

- Pensé que se comprometían cuando un hombre les entregaba un collar – dijo Zuko.

- Es correcto – afirmó Akina - la ceremonia se realiza después de eso. Es nada más para formalizar el compromiso con la familia del novio.

Zuko se imagino a Katara realizando tal ceremonia delante de su padre. Algo imposible pensó, su padre no es una gran fanático del té. También recordó que ella estuvo comprometida y a punto de casarse, debió de realizar aquella ceremonia en ese entonces. Iroh estaba mas que emocionado por ver la ceremonia del té y decidieron que la realizarían una vez que tuvieran los instrumentos adecuados para ello.

La cena continuaba pero en ese instante entro Lavali irrumpiendo con brusquedad.

- ¡Maestra! – dijo con fatiga pues desde que puso un pie en el palacio corrió con toda su alma hasta llegar al salón donde todas se hallaban cenando – venga rápido conmigo, la princesa la necesita.

- ¿Qué sucede? – pregunto Zuko preocupado.

- ¡Esta en trabajo de parto! – dijo Lavali entrecortada por la fatiga.

- ¿¡Katara esta en trabajo de parto!? – dijo Iroh asombrado.

- ¡No! – corrigió Lavali – Una de las señoras de la casa donde estábamos cenando si, la princesa me mando por usted.

Las demás mujeres comenzaron a hacer exclamaciones y comentarios.

- Akina – dijo Yugoda silenciando a las chicas – quedas a cargo, Lavali llévame a donde esta Katara.

- Permítame que las llevemos – dijo Zuko.

Yugoda acepto la ayuda del príncipe y, junto con Iroh se fueron los cuatro. Zuko se dio cuenta que no estaban en la casa de Ayu, si no con otra familia. Por un momento se preocupo, pensó que le había pasado algo a Katara, pero cuando escucho que estaba ayudando en un parto se tranquilizó. Llegaron a la casa e inmediatamente fueron conducidos a donde se encontraba Katara. La familia se impresiono de ver al príncipe y al general, pero más grande fue la sorpresa de los dos chicos al reconocerse. Miraron apenados a Zuko. Yugoda entro a la habitación, solo los hombres y los niños se quedaron afuera. Y escuchar los gritos de Rin no resultaba algo relajante, El señor Wei invito a todos a pasar a la sala cercana a la habitación a tomar el té. Sabia que su hermana estaba en buenas manos.

El parto había avanzaba muy rápido, más de lo norma. Xiang les había dicho que las mujeres de la familia de su esposo tenían partos rápidos. Con ayuda de Hari, Katara logro poner al bebe en posición y ya estaba a punto de nacer. En ese instante llego Yugoda. Noto el trabajo bien echo por parte de Katara y Hari de acomodar el bebe pero ahora ella se haría cargo.

Después de unos largos minutos, el bebe salía por fin al nuevo mundo con un fuerte y saludable llanto, Yugoda lo recibió y se lo paso a Katara, entre ella y Hari lo limpiaron y lo pusieron en una mantita rosa, era una niña. Se dirigió a con Rin para mostrársela, Xiang hiso una exclamación de ternura, pero cuando Katara se acercó Rin no se movió. Con preocupación se dieron cuenta que se había desmayado y no solo eso, perdía sangre.

Al escuchar el llanto del bebe, el nuevo padre se conmocionó. Al abrirse la puerta de la habitación salió Xiang con la bebe en brazos. Se la dio a su cuñado. Al tomar a tan delicado ser el hombre lloro de felicidad. Pero cuando pregunto por su esposa, Xiang puso una cara de preocupación.

- Ella ha perdido mucha sangre, la princesa y las demás están tratando de ayudarla.

La preocupación envolvió a los presentes. Cuando vieron salir a las chicas de la tribu agua con paños empapados de sangre solo hicieron que sus preocupaciones aumentaran más. La tristeza de ver como su esposa podría morir opacaba la felicidad de tener a su hija recién nacida.

Media hora después que fue la más larga de sus vidas salió Yugoda. Los hombres estaban impacientes por saber la situación de Rin.

- Ella esta bien – dijo y todos soltaron un respiro de alivio.

- ¿Puedo verla? – preguntó el esposo.

- Esta débil, pero pregunta por ti, y por su niña.

Segundos después de que entro salieron las curanderas dejando a la nueva familia a solas. Katara se impresionó de ver a Zuko y a Iroh ahí. Les dijo a todos que había sufrido una hemorragia pero ahora estaba bien y fuera de peligro, Zuko se acerco a ella, se veía muy cansada, además de que su ropa estaba manchada de sangre.

- ¿Estas bien? - le preguntó.

- Si – le dijo con una sonrisa que dejaba mas que obvio lo cansada que estaba.

Xiang les dio las gracias a las muchachas y la maestra Yugoda por su ayuda. Especialmente a Katara que había sido ella quien salvo a Rin. Pero antes de que Katara pudiera decir algo sintió como todo a su alrededor temblaba y su vista se nublo. Paso tan rápido. Zuko pudo atraparla antes de que cayera al suelo. Todos se preocuparon por la princesa.

- Ella esta bien – dijo Yugoda – es por todo el esfuerzo que ha hecho.

En ese momento se retiraron.

Zuko cargo en sus brazos a Katara aun cuando llegaron al palacio, negándose a entregarla a algún sirviente. Él mismo la llevo a su habitación. Iroh decidió dejarlos solos.

Veía su rostro dormido, retiro uno de los mechones de su cabello de la cara. Tan fuerte y tan frágil. Acaricio su rostro. Su piel seguía igual de suave desde la última vez que la toco. ¿Por qué no podían estar juntos? Se amaban y eso era más que suficiente para ellos. Pero era más que eso, el sabia el porque y ella también. Ambos aceptaron sus destinos, sin embargo el se negaba a que fuera así. Ver el rostro de aquel hombre cuando le entregaron a su recién nacido hijo le abrió los ojos de que un día el también estaría así, lo deseó y no pudo mas que ver a Katara junto con él.

Su pecho subía y bajaba pausadamente. Miro entonces que esa ropa no era la adecuada para que ella descansara. Entonces comenzó a desvestirla. No la desnudo, solo la dejo con la última prenda de su vestimenta. Antes de irse le dio un beso en sus labios. Al separase noto como ella abría los ojos con pesadez.

- Zuko… – dijo casi como un susurro.

- Aquí estoy – le respondió.

Katara levanto poco a poco su mano dirigiéndola hacia su rostro, Zuko la tomo y el mismo la coloco ahí. se sentía tan cálida y suave. Ella lo miraba con tanto amor y dulzura que sentía que su corazón se saldría de su pecho por las emociones que le hacia sentir. Se acerco a ella y la beso otra vez. Katara le correspondió débilmente. Fue un beso dulce y suave, al separarse Katara le dijo

- Te amo – apenas audible.

Se quedo dormida de nuevo. En ese momento Zuko tomo una decisión.

A la mañana siguiente Katara no recordaba mucho de lo que había pasado. Y se sorprendió de que se había dormido hasta muy tarde. Se levantó rápidamente pero un fuerte mareo casi la hiso que se cayera. Al parecer su trabajo de anoche la había dejado débil, pero no era de extrañarse, se había esforzado mucho. Comenzó a respirar pausadamente y después de que el mareo se fue, se dio un baño, se alistó y salió hacia donde se encontraban las demás.

Al llegar al comedor encontró a todas las chicas almorzando, incluso se impresiono de encontrarse a Ayu ahí. Al verla comenzaron a preguntarle por su salud. Se habían enterado por Hari, Jume y Lavali de su desmayo y de cómo el mismo príncipe la había cargado en sus brazos. Remarcando mucho esa parte. Katara no recordaba nada de eso. Se quejo porque no se le había despertado para ir a ayudar al hospital pero Yugoda había dado instrucciones de dejarla descansar, además de que ya no ayudarían en el hospital, ahora se dedicarían a descansar, Katara lo acepto de mala gana. Pero sus ánimos se vieron renovados cuando llego Iroh anunciando que irían a dar el paseo a la ciudad como lo había prometido. Las chicas se entusiasmaron mucho por eso. El general se acerco a Katara para preguntar de su salud y ella le respondió con una sonrisa que se encontraba bien. El grupo salió a su recorrido.

Se detuvieron en plazas y mercadillos donde vendían todo tipo de cosas típicas de la nación del fuego. Algunas compraron adornos para el cabello y otras vestidos, y las mas afortunadas se los obsequiaban los vendedores. Incluso Iroh les regalo a todas un hermoso abanico. Hubo un vendedor de nieve de sabor que al reconocer a la princesa les regalo a todas un cono de nieve, la alegría y la degustación por tan ricos sabores no se dejaron esperar y el hombre no pudo mas que sentirse dichoso de que las lindas damas lo halagaran por lo rico que estaba su helado. Se convirtió en una tarde muy divertida para las chicas.

Al llegar al palacio Katara vio con asombro unos rostros muy familiares. Toph, Sun Hee y Aang acaban de llegar. Corrió para abrazarlos con alegría. La comitiva del reino tierra acaba de llegar. Esa noche se hiso un banquete en honor a los recién llegados. El rey Bumi y Kuei presentaron sus saludos al príncipe Zuko.

- No pensamos encontrarte tan pronto por aquí Katara – le dijo Aang durante la cena

- La comitiva de la tribu agua llegaran mañana ¿no? – dijo Toph.

- Así es, vine junto con los curanderos de la Tribu del Norte para ayudar a los enfermos. Llevo cerca de dos semanas aquí – les explicó.

- Y supongo que hasta estado muy ocupada ¿verdad? – le dijo Toph.

- Si, hemos estado ayudando mucho por aquí.

Pero el comentario de Toph no era por eso.

La velada continuo. Al terminar Aang, Toph y Sun Hee fueron llevados a sus respectivas habitaciones, al igual que Katara eran invitados de honor y ocuparon habitaciones cercanas a la suya. La de Toph y Sun Hee, tenían motivos del reino tierra y la de Aang de los nómadas aire. El joven avatar agradeció el gesto.

A la mañana siguiente Katara junto con Yugoda, Zuko y Iroh le dieron la bienvenida en el puerto a los recién llegados miembros de la Tribu Agua. Los dos grandes navíos con detalles de la típicos de las tribus agua y símbolos de la luna y el mar adornaban la coraza de los barcos. Del primero descendieron Hakoda, Sokka y Suki y para sorpresa de Katara Gran Gran así como su maestro Pakku. Katara corrió a abrazar a su familia. Se había ido del polo sur después de su cumpleaños número dieciséis, fue al norte junto con Pakku para restablecer las relaciones entre ambas tribus, pues les debía una disculpa, no había pasado ni un solo día cuando llego la carta de Zuko. Aunque quería ir para poder ayudar, ella no había sido invitada, pero Pakku la obligo, ya que era la princesa de la tribu del sur su deber era ir para demostrar a la nación del fuego que también podían contar con su apoyo, pues ellos les ayudaron a detener al ministro de guerra que ataco su tribu. Mas que nada les estaba "devolviendo el favor". Pakku se encargaría de informárselo a su familia.

Después del abrazo de Katara Zuko les dio la bienvenida. Bajaron del barco demás personas de la tribu agua, entre ellos, las familias que alguna vez vivieron en la nación del fuego. Katara saludo formalmente a un hombre acompañado de una joven mujer, la cual supuso que era su hija, lo que le impresiono es que lo llamaba maestro. Entonces logro reconocerlo, Hyun Fáng, había sido el quien le hiso sus espadas Dao, era un herrero y excelente espadachín. No tenia idea de que había sido exiliado. Ahora pudo saber de donde Katara había aprendido a pelear con la espada.

Del segundo barco los primeros en bajar fueron el jefe Arnook y su hijo, el príncipe Haack. Zuko vio por primera vez a quien se hubiera convertido en el esposo de Katara, sobra decir que en el instante en que lo vio no le agradó. Haack tenia un aire de superioridad demasiado alto y Zuko sabia reconocer a un niño mimado cuando lo veía. Era de la misma altura que Sokka y aunque le costara admitirlo era en cierta parte atractivo. Sus finos ojos azules miraron los ambarinos del príncipe, hiso una reverencia por cortesía y les dio la mas cálida bienvenida. Después ellos le dieron el saludo a Katara, Zuko noto como el semblante serio del príncipe se volvía suave al saludar a Katara y ella le devolvía el saludo con una sonrisa. ¿Por qué rayos le sonreía? Vio entonces como trato de sujetarle las manos para escoltarla pero el se le adelanto.

- Vamos Katara – y le tomo la mano que Haack había intentado tomar y sin mas comenzaron a caminar.

Era SU invitada de honor, bueno tenia otros ahora, pero ella había llegado primero y eso le daba prioridad. Como su tío le decía, debía mostrarse respetuoso con ella y fungir como su escolta, aunque tal vez ya no era necesario ya que su familia estaba ahí, pero no le importo, Katara era una persona muy importante para la nación del fuego y era SU deber estar junto ella.

Aquel gesto no paso desapercibido para tres hombres, Pakku, Hakoda y Iroh observaron la acción del príncipe. Pakku sonrió satisfecho, desde que se entero que Haack le había prohibido a Katara usar su agua control una vez que se casaran solo logro ganarse el desprecio hacia él, no se la merecía y agradeció que fuera la misma Katara quien hubiera roto el compromiso. Le hubiera dolido ver como su mejor estudiante y probablemente la mas fuerte maestro agua de todos los tiempos dejara de usar su agua control solo por cumplir con su deber de casarse y seguir las ordenes de un principito malcriado. Por le momento le comenzó a agradar el príncipe de la nación del fuego, tenia un punto a su favor, ver la cara de disgusto de Haack cuando le arrebato a Katara fue digno de admirar.

Faltaban tres días para la coronación y la firma de los tratados de paz, por lo que, los recién reunidos amigos aprovecharían para estar juntos. Esa misma tarde Ayu llego muy molesta a ver a Katara.

- ¿Por qué nunca me lo dijiste? – le reclamaba.

Katara, Toph, Aang, Sokka y Sun Hee miraban como las guerreras Kyoshi preparaban su acto para la semana de las culturas y platicaban entre ellos sobre lo que pasaría en esa semana.

- ¿Qué quieres decir Ayu? – le dijo Katara confundida.

- Me refiero a tu cumpleaños, ¿Por qué no me dijiste que ya paso? Pude haberte dado un regalo cuando llegaste ¿sabes?, o incluso ¡Pude haber ido al Polo Sur!

- Ayu, no es la gran cosa – le dijo Katara al saber los motivos por los cuales su amiga estaba molesta.

- ¿¡Cómo que no es la gran cosa!? – grito - Los dieciséis años es una fecha muy importante para las chicas de las Tribus Agua por que ya pueden ¡Comprometerse! ¿¡Y tu dices que no es la "Gran cosa"!?

- No te preocupes Ayu – hablo Sokka – mi hermana ya estuvo comprometida una vez y rompió el compromiso – dijo - Ningún hombre querrá casarse con una mujer ya estuvo comprometida.

- Gracias Sokka – le dijo Katara con enojo a su hermano.

- ¿Así que la princesita ya esta en edad para casarse? – dijo Toph divertida – seria interesante ver a los idiotas que traten de comprometerse contigo y tu los rechaces.

- Pobres bastardos sin suerte, los compadezco – dijo Sokka.

- ¡Acabas de decir que nadie querría casarse conmigo! – le reclamo Katara.

- Si pero nunca sobra el idiota que no te conozca realmente y quiera hacer el intento – termino de decir aumentando el disgusto de Katara.

la conversación giro en torno a los pretendientes que katara podía tener y Sokka no dejaba de decir que nadie querría a una mujer tan fuerte e indomable como Katara, se imaginaba lanzando por un chorro de agua a su marido después de que le dijera algo en lo que ella no estuviera de acuerdo.

Esa misma noche algunas familias, la de los consejeros, almirantes y obviamente no podía faltar la de Ayu y la familia Gong fueron a darle "casualmente" las felicitaciones y obsequios a Katara por su cumpleaños atrasado. Y "casualmente" esa noche Iroh decidió hacer una pequeña cena y todos quedaron invitados, pues ya estaban ahí. Otras familias comenzaron a llegar "casualmente" también a felicitar a la princesa y que "casualmente" iban vestidas de fiesta y con regalos. Se dio cuenta que la "casual cena" contaba con mucha comida y músicos. Las familias que se presentaban ante ella, eran en su mayoría aquellas a las que Katara había salvado en la isla Ember. Todos demostraban su gratitud hacia ella y le decían con sinceridad cuanto habían lamentado su muerte, pero también demostraban real alegría al verla sana y salva.

Al parecer tales "casualidades" se le hacían demasiadas, la primera persona en la que pensó como maestro detrás de todo eso fue Ayu, pero la "casual cena" apuntaba también a otro culpable.

- Buenas noches general Iroh – dijo Katara acercándose al barrigón maestro fuego que comía gustosamente.

- Oh Katara – dijo con sorpresa Iroh - No te pude felicitar por tu cumpleaños – dejo su plato de comida a un lado - Muchas felicidades – le dijo alegremente – Aunque espero y me disculpes por hacerlo tan tarde.

- No se preocupe, por que "casualmente" muchos pensaron igual que usted y "casualmente" vinieron hoy a felicitarme.

- Si – dijo el general sonriendo – que casualidad…

Katara negó con la cabeza pero sonriendo ¿Cómo podría molestarse con él?

- No debió de haberse molestado – le dijo – usted no tiene ninguna obligación de hacer esto y se que Ayu lo convenció de que lo hiciera no trate de negarlo.

Iroh sonrió, lo habían atrapado.

- Esta fiesta es en tu honor Katara – le dijo – estas personas están agradecidas contigo.

- Pero yo no he hecho na…

- Si lo has hecho – le corto – Salvaste la vida de muchas de estas familias sin que nadie te lo pidiera, cambiaste su vida y sin ti esta paz no seria posible.

- Aang venció al señor del fuego, fue el quien trajo la paz.

- ¿Y quien fue la que despertó a Aang?

Katara se quedo callada

- Distes el primer paso al cambio al ayudar a aquellos soldados de la nación del fuego, le devolviste al mundo la esperanza cuando trajiste de regreso al Avatar, lo ayudaste a terminar esta guerra. Cambiaste la forma de pensar de los ciudadanos de la nación del fuego uniéndolos a tu causa. Salvaste la vida de muchas personas sin que te lo pidieran – y agregó - Guiaste a Zuko por el camino correcto – Katara miro a Iroh con sentimientos encontrados – Fuiste tu, y lo sabes. Mira a tu alrededor – le dijo.

Alzo la vista a todos los presentes en su "casual cena". Lo que mas resaltaba de toda esa gente fue la diversidad de colores, verdes y azules se entre mesclaban con el rojo, platicas entre personas de diferentes naciones, alegrías y sonrisas. Vio a Sokka haciendo una competencia de comida con un chicos de la nación del fuego siendo observados por Suki, Toph y Sun Hee platicando con Ayu, Jume, Hari y Lavali. Zuko platicaba con los reyes y líderes del reino tierra y la Tribu agua. Las chicas de la tribu del norte y las guerreras Kyoshi platicaban animadamente con las demás familias de la nación del fuego.

- Esta es la verdadera paz – le dijo Iroh – el comienzo de una nueva era, y todo es gracias a ti. No pienses que no lo mereces Katara, Nosotros somos los que deberíamos estar agradecidos contigo. Ninguno de nosotros estaría aquí esta noche de no ser por ti.

Katara dejo salir unas lagrimas. Se llevo una mano a su cara. Estaba llorando y no sabia por que. Abrazó a Iroh y le dio las gracias. Y se unió a su "casual" celebración con alegría.

Hakoda vio con asombro como las familias de la nación del fuego admiraban y alagaban a su hija. Pero aquella admiración era algo que él ya sospechaba. Cuando estuvo en la prisión del palacio, los guardias y soldados no hacían mas que dirigirse con respeto cuando hablan de ella, e incluso le mostraban el mismo respeto a él. Y esa noche comprobaba que su hija, había logrado grandes cosas.

- Se ha convertido en una bella mujercita – dijo el almirante Qian acercándose a Hakoda, Pakku y al jefe Arnook. Cuando se volvieron a ver al ayudar a atrapar al ministro que ataco al polo sur, ambos hombres se convirtieron en amigos y no sentían mas que respeto uno por el otro. Pakku sintió el mismo respeto hacia el Almirante, pues demostró ser en parte, igual de sarcástico que él. En ese momento Hakoda entendió que se refería a Katara, pues miraba hacia donde estaba ella – Y posee el mismo corazón noble que hace tres años – termino de decir.

En silencio los cuatro hombres estuvieron de acuerdo en que Katara estaba en camino de convertirse en una mujer muy bella.

- Es igual a su madre – dijo Hakoda con orgullo.

- Según escuche a los dieciséis años las mujeres de la tribu agua pueden comprometerse – dijo Qian.

- Así es como la tradición manda – hablo Pakku.

Todos observaban como Katara estaba platicando con unos jóvenes de la nación del fuego, eran cinco en total, y mas de alguno estaba acompañado del padre o la madre. Por lo que veían parecía que le preguntaban del polo sur, pues solo cuando hablaba de su ciudad natal es cuando Katara ponía esa expresión de felicidad en su cara. Inmediatamente después llego Haack y trato de llevársela del grupo invitándola a otro lado pero Katara prácticamente lo ignoro y siguió con su conversación, segundos después llego Zuko y en esa ocasión sí se fue con él.

Los tres hombres miraron como el príncipe de la nación del fuego se "apoderaba" de la princesa y no se separaba de ella, ningún otro joven se atrevió a acercarse a Katara con semejante custodio.

- Le aposté a mi esposa que se comprometerían durante la semana de las culturas – dijo Qian.

- ¿Qué aposto? – le pregunto Hakoda.

- El cambio de pañales durante un mes de mi recién nacido hijo.

- Prepárese a cambiar pañales Almirante – dijo Pakku – apuesto que será justo después de la coronación – dijo con seguridad.

- Y yo apuesto un tablero de Pai Shu cubierto en oro y plata a que lo anuncian antes – dijo Iroh acercándose a los hombres.

- ¿No es una apuesta muy arriesgada? – le dijo Hakoda – faltan tres días para la coronación.

Iroh volteo a ver a su sobrino y por la forma en que no se despegaba de Katara dijo.

- Si, estoy seguro.

- Sin interferencia – dijo Qian.

- Sin interferencia – Aseguro Iroh.

Pakku y Qian se voltearon a ver. Ambos amaban jugar al Pai Shu y Iroh lo sabia.

- Acepto – dijo Qian

- Igual yo – dijo Pakku

- Y yo apuesto a que si mi hijo no es congelado de aquí hasta que nos vayamos saldrá quemado por el príncipe – dijo Arnook al ver como Haack trataba de robarse a Katara de las manos del príncipe Zuko pero este no hacia mas que alejar a Katara de él y no dejaban de enviarse miradas de desprecio.

- Eso seria digno de ver – dijo Pakku.

Y los cuatro hombres sonrieron. Hakoda suspiro por la ridícula apuesta que hacían sobre el futuro de su hija y el príncipe. Pero debía admitir que no estaba lejos de ser realidad. Por la forma en que él la miraba no había duda de que la amaba y Katara tenia esa misma mirada que Kya cuando ambos decidieron unir sus vidas.

A la mañana siguiente se hiso la tan esperada ceremonia del té que Iroh había estado esperando. Se reunieron en el jardín del salón del té, como Aang era el invitado de mas estatus de entre los presentes por ser el avatar, se le haría la demostración en su honor. Encantado el joven avatar se sentó frente a Akina, que vestía un muy elegante traje de la tribu agua. Todos observaron atentos la ceremonia.

- Sabes Zuko – le dijo Iroh a su sobrino en voz baja mientras observaban – cuando mande a preparar los utensilios para la ceremonia, me enteré que ya habían hecho unos iguales.

- ¿Qué tiene de extraño? – le pregunto con indiferencia.

- Bueno, pregunté cuando se habían hecho y me dijeron que fue hace cuatro meses.

- Sigo sin entender por que me dices esto – dijo ligeramente molesto de que no lo dejara apreciar la ceremonia.

- No se si recuerdes pero esta ceremonia solo la hacen las mujeres casadas y las que quieren que los padres del novio las acepten.

- ¿Cuál es tu punto? – pregunto un poco fastidiado.

- Bien, si alguien ya había mandado hacer los utensilios hace cuatro meses, solo tu padre pudo haberlos ordenado, y durante ese tiempo Katara estuvo aquí ¿recuerdas? – Zuko hiso el calculo en la cabeza - Solo puedo pensar que si tu padre los mando a hacer, es por que Katara le hiso la ceremonia del té. Y si fue así es como si la aceptara como tu prometida – termino de decir.

En ese instante Pakku, quien estaba sentado al lado de Iroh carraspeo su garganta fuertemente y miro con seriedad al general adivinando sus intenciones. Iroh inmediatamente guardo silencio y no hablo el resto de la ceremonia.

Zuko por otra parte se había quedado pensando en las palabras de su tío. Si Katara había aceptado hacer la ceremonia del té lo hiso solo con la intensión de complacer a su padre, pero… si así lo hiso y sabia la importancia de dicha ceremonia entonces entendía que su tío podía tener razón. Su padre había aceptado que él se quedara con Katara cuando estuvo como "invitada" en el palacio como él lo decía.

Desde que se entero que era una princesa la comenzó a tratar con demasiados lujos y mimos y Zuko seguía preguntándose el porque. Sabia que su padre no seria ajeno a la situación que le hicieron creer a Azula de que eran amantes, el mismo inconscientemente lo había insinuado durante una cena. La pronta rendición de ella y la disposición que dio después de eso solo podían confirmarlo. Pero, ¿En que momento realizaron la ceremonia? Casi todo el tiempo el estuvo con su padre el único día en que no estuvo con el fue el día de su viaje a la Isla Ember. Se lo habían avisado la noche anterior, como estaba muy molesto no lo vio en el desayuno esa mañana, había preferido desayunar en su habitación. Y ahí estaba la otra duda, ¿Por qué su padre la había enviado a la Isla Ember? Podía entender las bajas intenciones de Azula por que no la vio molesta al ver que Katara los acompañaría pero, ¿Y su padre? ¿Qué intenciones tenia él?

¿Cuáles eran las verdaderas intenciones de su padre hacia Katara?

Cuando la ceremonia termino Iroh noto que su sobrino se retiro inmediatamente del lugar. Vio que su semblante se volvía serio. Estaba lejos de tener la reacción que deseaba provocar en él. Zuko se mantuvo ocupado en juntas para terminar de organizar la semana de las culturas y repasar los puntos del tratado de paz, así como los papeles que firmaría después una vez convertido en el señor del fuego. Se dio cuenta que le esperaba mucho trabajo después de que fuera coronado. En todo el día no se presento ante sus invitados después de la ceremonia y le pidió a su tío que lo excusara durante la cena.

Al día siguiente tampoco se presentó, con su coronación a un día el Alto Sabio, que para su inconformidad no había sido removido de su puesto, le dio una tediosa platica sobre lo que era la responsabilidad del señor del fuego, sus deberes hacia su nación y las tradiciones, remarcando mucho esa parte. Le aclaró que una vez coronado debía buscar esposa y tener un heredero, pues era fundamental que demostrara estabilidad a la nación. Al final le dio las indicaciones y la hora en se realizaría la coronación, pero Zuko cambio la hora, en lugar de ser a mediodía que es cuando el Sol esta en su punto más alto, pidió que fuera al atardecer. El Alto sabio no estuvo de acuerdo, pero Zuko le dio su explicación de ello. Le dijo que si iba a ser el nuevo señor del fuego seria en el momento en que el Sol se ocultara, anunciando el fin del mandato de su padre y el comienzo del suyo. No de muy buena gana acepto, pero algunos sabios del fuego, de parte de Zuko, apoyaron su idea. Al final todo fue acordado y se retiraron para tener las cosas listas para el día siguiente.

Al salir se dio cuenta que su junta con los sabios había tomado más tiempo de lo que había planeado. Inmediatamente al salir se dirigió a un lugar al que por mucho tiempo no había ido.

La prisión.

Usando los mismos pasadizos que cuando visitaba a su tío Zuko se dirigió al lugar donde se hallaba su padre. Entro y miro la figura del una vez tan temido y aun señor del fuego.

- Que honor que te dignaras en visitarme, Príncipe Zuko. ¿Acaso vienes por consejos antes de tu coronación? – le dijo Ozai – ¿O vienes a darme un sermón respecto a la paz y el equilibrio?

Zuko miro con algo de desprecio a su padre, aun en las condiciones en las que estaba no dejaba de ser arrogante.

- Viene a preguntarte algo – le dijo con seriedad - ¿Cuales era tus verdaderas intenciones con Katara?

- ¿Por qué lo preguntas? – le dijo sin importancia.

- Siempre has considerado como indignos a las personas de las demás naciones. Tu idea de superioridad y gente de buena clase solo se limitan a los nobles y seguidores tuyos de la nación del fuego. Pero a ella la trataste diferente. Era la maestra agua del avatar y una enemiga muy peligrosa. Se que intentabas usarla para obtener la rendición de las Tribus Agua, pero ambos sabemos que ellos no se rendirían solo por que la hubiéramos capturado.

Ozai dejo salir una risa ahogada. Su hijo resultaba ser más listo de lo que esperaba.

- Tenia planes para la princesa.

- ¿Y cuales eran esos planes? – Mas que una pregunta era una orden.

- Bueno, ya que estas tan interesado en saber y yo en hablar te lo diré – hiso una pausa, Zuko le prestaba toda su atención – Al saber que era una princesa me di cuenta que podía usarla para nuestro beneficio, no solo para obtener la rendición de las tribus Agua, si no también era una aliada muy poderosa. Si la convencía de que se pusiera de nuestro lado no solo gobernaríamos las tierras y los aires del mundo, si no también los mares. Obtendría la conquista perfecta. Pero, solo por un momento creí que seria difícil lograrlo, la lealtad que demostró a hacia su tribu me lo dejaba en claro, sin embargo, cuando tu pediste por ella, encontré la solución a mis problemas – Zuko lo miro con más intensidad – Tu podrías convencerla de estar de nuestro lado, y como lo esperaba así lo hiciste. Supongo que no fue capaz de resistirse a ti – dijo divertido – Después de eso todo seria fácil. La comenzaría a tratar más formalmente y le insinuaría un compromiso entre ustedes. Estaba seguro de que no lo rechazaría.

- ¿Querías que me casara con ella? – le pregunto Zuko entre la duda y el asombro.

- Así es – le dijo con seguridad – Quien tuviera a la princesa controlaría las Tribus Agua. Te casarías con ella antes de la llegada del cometa y serias coronado como el señor del fuego una vez que yo me convirtiera en el Rey fénix. De esa manera yo conquistaría el reino tierra, y tu como el nuevo señor del fuego y ella como tu Reina, mantendría un control absoluto en las Tribus Agua. Ella se encargaría de doblegar a su pueblo y jurar lealtad hacia mí. Todo seria perfecto.

Las bajas intenciones de su padre le dieron rabia. Pensar usar a Katara de esa manera resultaba desquiciado. Si supiera las verdaderas intenciones detrás de lo que él creía como romance entre ellos. De cómo ella había doblegado a su propia gente para levantarse en su contra. Su padre estaba lejos de saber el verdadero alcance y poder de Katara.

- ¿En serio crees que tu plan funcionaria? ¿Qué ella se casaría conmigo solo porque éramos amantes? – le dijo sin mas.

- Solo era cuestión de tiempo para que ella accediera – le aseguró - pero debía acelerar las cosas entre ustedes – dijo después.

- ¿Por que? ¿Temías que cambiara de opinión? - le dijo con sarcasmo.

Ozai rio por lo bajo.

- Ella no se negaría a ti – dijo con seguridad – pero no podía permitir que se decidiera por ti después de que fueras coronado. Los sabios jamás coronarían a una extranjera, aunque fuera de sangre real como señora del fuego y eso le quitaría el estatus que era necesario en ella, se convertiría en princesa de la nación del fuego y ese título no tiene tanto poder que como el de reina. Convertirla en la señora del fuego era fundamental, le daría poder, el poder que necesitaría para mandar sobre su propia gente en los polos.

Zuko se quedo en silencio. Su padre tenia todo meticulosamente planeado. Convertir a Katara en la señora del fuego no solo le daría el poder suficiente para mantener controlados a los de su tribu, también garantizaría su seguridad, no había duda de que ella aceptaría casarse con él. Estaría obligada a hacerlo. Zuko no dijo mas y se fue de ahí.

La platica con su padre había sido muy reveladora. Pero hubo algo muy bueno en todo eso. Su padre sin querer le había dado la respuesta que tanto quería.

Al llegar al palacio, dio unas ordenes advirtiendo la mas mínima discreción.

Katara extraño a Zuko durante esos dos días. Iroh lo excusaba entre los demás diciendo que como estaba próxima su coronación debía prepararse para ello. Todos entendieron. A Katara no le quedo más remedio que asimilarlo.

En su habitación tomo el collar que Zuko le había dado. El que perteneció a su madre. Era hermoso, se lo coloco. Toco el collar con sus dedos delicadamente. Pronto todo acabaría. Para mañana Zuko seria coronado y su destino seria hacia con su nación. Y el de ella hacia su tribu. Esa noche Haack se había disculpado con ella, por la forma en la que había actuado meses atrás antes de su boda. Reconocía que era su destino ayudar al avatar, y que nunca debió prohibirle el uso de su agua control e incluso le dijo que si era capaz de darle una segunda oportunidad a su compromiso.

Katara no le respondió en ese momento pues intervino Toph dándole una oportunidad de escaparse. No se sintió bien después de eso, se disculpo y se retiro a su habitación. Pakku, Hakoda y Iroh miraron como se retiraba, los tres hombres sintieron preocupación por ella y Iroh sintió que debía hablar seriamente con su sobrino.

Apenas y pudo llegar a su habitación. Un fuerte mareo la inmovilizó a medio camino haciendo que se recargase en la pared por largo tiempo mientras hacia respiraciones pausadas y profundas, un guardia se acerco a ella y le pregunto si necesitaba ayuda, pero ella lo negó. Se repuso y continuo su camino.

Ahora miraba el collar, lo atesoraría por siempre. Sin arrepentimientos, sin dudas, se dijo así misma, y se sonrió a su propio reflejo para darse fuerzas.

Tocaron la puerta muy suavemente, se levanto y al abrirla se encontró con Zuko. El inmediatamente entro a la habitación antes de dejar que Katara le dijera algo y cerro la puerta tras él.

- ¿Qué sucede? – le pregunto algo preocupada. Para que Zuko entrara de esa manera y con esa cara seria, algo debía estar pasando.

Pero antes de que pudiera decir algo más Zuko la atrajo hacia él y la beso. No fue un dulce ni suave, si no exigente y necesitado. Había extrañado sus labios. Ella le correspondió con la misma necesidad y después cuando sus pulmones necesitaron oxigeno Zuko le dijo.

- ¿Me amas? – le pregunto sin separar sus frentes quedando sus rostros cerca.

Katara estaba confundida.

- ¿Por qué… - no pudo terminar, Zuko la beso de nuevo. Pero ahora sus manos bajaban por su espalda hasta llegar a su trasero. Después del largo beso separaron sus bocas.

- ¿Me amas? – volvió a preguntar Zuko.

Katara quiso responder pero el de nuevo la besaba, la cargo y la recargo en la pared. Katara aferro sus piernas en su cadera. Zuko dejo su boca para apoderarse de su cuello, Katara había extrañado tanto sus caricias.

- Si, si te amo – dijo en éxtasis – te amo demasiado y te amare por siempre – tomo su cabeza y lo beso con frenesí. No solo lo amaba, lo necesitaba, su corazón, su mente y su cuerpo se lo pedían a gritos. Una ultima vez, se dijo así misma. Quería mas de él y comenzó a desvestirlo. Pero Zuko la detuvo.

Se separo de ella y la dejo delicadamente en el suelo. Katara no lo entendía. Zuko le sonrio.

- Era todo lo que quería escuchar.

Después la tomo de la mano, la dirigió a una esquina cerca de la cama y haciendo presión en la pared abrió un puerta secreta. Katara estaba impresionada. Inmediatamente después entro Zuko y Katara detrás de él. Prendió un antorcha en su mano y caminaron por el pasadizo.

- ¿Zuko que sucede? ¿A dónde vamos? – preguntó. No entendía su comportamiento. El la sujetaba firmemente de su mano.

- Vamos a casarnos – le respondió.


... (^-^) ... el siguiente será el último capitulo ... Gracias por tomarse el tiempo y leer esta historia ...