Capitulo XV
SEMANA DE LAS CULTURAS
- Caaa… ¿¡QUÉ!? – grito Katara sin creer las palabras de Zuko.
- No grites – la calló – podrían descubrirnos.
Pero Katara no se quedo callada.
- ¿Te das cuenta de lo que estas haciendo? – le dijo con voz no muy baja. Continuaban caminando por los estrechos pasillos.
Zuko se detuvo y la beso de nuevo pero por poco tiempo.
- Si, lo estoy, confía en mí – dijo satisfecho. Katara quiso decirle algo – Y si vuelves a hablar te callare de esa manera.
Katara se sonrojo y no dijo nada. Pero se veía molesta. Zuko no pudo mas que divertirse con su enojo, se veía tan linda. Llegaron al final del pasillo y antes de salir Zuko tomo unas capas que se encontraban colgadas en la pared, le puso una Katara cuando le coloco la caperuza y vio su rostro molesto la beso.
- ¡Pero si no he dicho nada! – le reclamó.
- Por si pensabas hacerlo – dijo divertido.
Después de colocarse su capa y cubrir su cabeza. Salieron del palacio hacia uno de los patios exteriores. Continuaron caminado por algunas calles y atreves de una pequeña puerta entraron a una casa muy grande. En el interior continuaron caminando por algunos pasillos y después entraron a un gran salón. Katara vio que ahí estaban Iroh y su padre, junto con ellos un hombre que parecía estar en pijamas.
- Zuko ¿que esta pasando? – le dijo Iroh.
Estuvo buscándolo para llevarlo a cenar pero no lo encontró por ningún lado y después de la cena recibió un mensaje departe de él diciéndole que se presentara en la casa del sabio Shyu. No entendía que podía estar planeando después de ver su extraño comportamiento todo el día de ayer y ese día. Al llegar se encontró con el jefe Hakoda y el sabio Shyu aparénteme recién levantado de su sueño. Ellos también habían sido llamados por el príncipe. Pero no tenían idea del porque.
- Tío – dijo Zuko a manera de saludo después se dirigió al padre de Katara – Jefe Hakoda, se que esto no es de acuerdo a sus tradiciones, pero deseo pedir su consentimiento para casarme con su hija.
Hakoda se quedo impresionado de que se lo pidiera a él y no a Katara. Miro al príncipe y después a su hija que tenia una cara de asombro ante lo que le había dicho. Relajó su mirada.
- Es mi hija quien debe decidir si aceptarlo o no – y agregó – pero si me lo preguntas, apruebo su matrimonio y les doy mis bendiciones – termino de decir.
Zuko sonrió por la aprobación.
- Papa… - quiso hablar Katara conmocionada por lo que su padre decía.
- Hija – se acerco a ella – Siempre has actuado siguiendo tu corazón, haciendo lo correcto bajo tus propios ideales. Estuviste dispuesta a casarte con Haack porque sabias que era lo adecuado para tu gente. Pero ahora te pido que sigas de nuevo tu corazón y tomes la opción que te haga feliz. Es lo único que quiero para ti.
Katara abrazo a su padre y el no pudo mas que sentirse dichoso por su hija. Iroh toco el hombro de su sobrino y lo miro con felicidad.
- Felicidades por su compromiso príncipe Zuko – hablo Shyu – Ahora díganme ¿Por qué me han despertado?
Zuko tomo las manos de Katara y se acerco a él.
- Quiero que nos case en este momento.
Iroh abrió la boca de sorpresa.
- Zuko… ¿no crees que debemos esperar a después de tu coronación? – le dijo Katara.
- No – respondió mirándola fijamente – Si me convierto en el señor del fuego, solo el Alto Sabio deberá llevar mi ceremonia de casamiento y él nunca permitirá que me case contigo, objetará y tu no podrás ser coronada como la señora del fuego – puso su mano en su mejilla – Pero si me caso contigo aun siendo príncipe, cuando me coronen mañana tu te convertirás en mi reina y no habrá manera de que el sabio se niegue a coronarte.
- Mi sobrino tiene razón Katara - dijo Iroh – hasta ahora las únicas personas que pueden interponerse en su camino son los sabios del fuego. Como guardianes espirituales y de las tradiciones nunca lo aprobarían.
- Solo algunos de ellos general Iroh – aclaro Shyu. El al igual que otros sabios estaban en contra de la estricta norma que rige en los ritos ceremoniales, a ellos no les importaba si la nueva reina era una simple señorita o una chica de la nobleza. Solo que cumpliera y diera el ancho como su posición mandaba era suficiente para ellos.
- Si, por eso quiero casarme en este momento. Nadie podrá separarnos después – termino de decir Zuko.
Katara estaba conmocionada. Hace unos momentos había tomado la decisión de casarse con Haack, porque seria lo adecuado. Pero así como su padre dijo, debía seguir su corazón, y su corazón estaba con Zuko. Katara asintió con la cabeza felizmente y después de eso Shyu comenzó la ceremonia.
Al finalizar Zuko y Katara se besaron. No hubo grandes aplausos, ni un esplendoroso vestido, no hubo una cena ni baile en su honor y a ninguno de los dos les importó. Solo eran ellos y las personas más importantes de su vida. Eso era más que suficiente.
Iroh se sentía feliz por su hijo y Hakoda orgulloso de su hija. Sabia que seria bien recibida en la nación del fuego. Aunque así como dijo Iroh, podían llegar a tener algunas dificultades, ambos podrían salir adelante.
- Y… ¿Cuando lo anunciaran? – pregunto Iroh satisfecho. Había ganado la apuesta, no se habían comprometido si no que se habían casado y eso valía mas. Y lo mejor de todo es que había sido un día antes de la coronación como el lo había predicho.
- Justo cuando me coronen – dijo Zuko con seguridad – Me gustaría que esto se mantuviera en secreto hasta el momento.
- Supongo que no deseas que el Alto Sabio se entere – dijo Shyu.
- No, podría tramar algo e incluso ser capaz de cancelar la coronación. En el momento en que me corone anunciare a Katara como mi esposa y el tendrá que coronarla.
- No podrá oponerse delante de todos los invitados – dijo Iroh
- Y estaría cometiendo una grave falta si lo hiciera – declaro Zuko.
- Tendré lista la corona para la princesa mañana, no se preocupe – aseguro Shyu – Y si tiene algún problema con el Alto Sabio después, nosotros nos encargaremos – termino de decir sonriente.
Al final los cuatro salieron por separado. Hakoda se despidió de su hija deseándole felicidad a los recién casados. Zuko fue muy claro con su tío de que no dijera nada, conocía como podía llegar a ser de insinuoso y hacer que todos supieran de su recién matrimonio. Los primeros en salir fueron Zuko y Katara por una puerta diferente a la que habían entrado. Y después Iroh y Hakoda.
- Creo que acaba de ganarse dos tableros de Pai Shu general – dijo Hakoda por la apuesta entre los tres hombres.
- Iroh sonrió gustoso – Si eso parece, pero sigo pensando que han sido ellos quienes los verdaderos ganadores – dijo refiriéndose a los recién casados.
- Una adivina del reino tierra me dijo, que mi hija estaría destinada a convertirse en la reina de una gran nación. Cómo estaba comprometida con el hijo de Arnook en el polo norte, sabia que se cumpliría. Pero cuando rompió su compromiso y después conocí al príncipe. Me di cuenta cuan equivocado estaba. Si esta destinada a ser una gran reina, es solo que me equivoque de nación.
- Creo que no existe otra persona que no sea ella que merezca ese cargo. Es la única que puede estar al lado de mi sobrino - El dragón del Oeste sonrió gustoso.
Katara y Zuko regresaron al palacio por los pasadizos pero no llegaron a la habitación de Katara.
- ¿Dónde estamos? – pregunto Katara en la obscuridad al no reconocer el lugar.
- En mi habitación – Zuko la abrazó por la espalda mientras besaba su cuello.
- Pensé que no querías que nadie se enterara – le dijo Katara al sentir como poco a poco la desvestía sin dejar de besar su cuello y hombro dejándola sin aliento - ¿No quieres esperar… a mañana…? – hablo entrecortada por sus caricias.
- Es nuestra noche de bodas, y no puedo esperar – la volteó y se apoderó de sus labios.
Mas de dos meses desde la última vez que se tocaron, que hicieron el amor. Y ahora los dos se pertenecían. Esa noche se amarían sin descanso. Sus cuerpos se extrañaron, sus manos acariciaban cada rincón y besaban su piel. Zuko extrañaba el hermoso canto de Katara y no hacia otra cosa que provocarle que cantara con mas fuerza e ímpetu. Esa noche se demostraron su amor de todas las formas posibles.
Sus cuerpos sudados, temblantes y jadeantes. Zuko miro en sus ojos el cielo en su mirada de amor, paz y felicidad. Ese era ahora su futuro. Su futuro con Katara. Con su amada, con su esposa, con su reina. Le sonrió y ella le devolvió aquella sonrisa que el amaba.
Entregarse por completo a su amado, sentirse completamente suya. Por que así era, Katara dejo de pertenecerse a si misma para pasar a ser de Zuko. El la marco con su fuego y ella hirvió por el tacto. Ahora mas que nunca jamás separaría de él. Lo amaba.
Pronto amanecería y ellos acababan de demostrarse su amor por cuarta vez. Durmieron solo una horas y con mucho trabajo se levantaron de la cama, se dirigieron al baño y se tomaron una ducha juntos. Por primera vez Zuko tomo un baño siendo manipulada el agua por Katara, lo considero estimulante. Ella movía con suavidad el agua y la hacia brillar. Sintió como sus músculos se relajaron y el cansancio de la noche se iba. Al terminar el seco el cuerpo de ella con su calor. Sus manos tomaron una temperatura muy cálida y al rosar su piel desaparecía todo rastro de agua y humedad, le fue difícil resistirse a hacerla suya de nuevo, pero se contuvo. Continuo con su cabello, se dio cuenta que, mientras pasaba sus cálidos dedos entre los mechones de ella, la ondulación natural de su cabello se perdía. Al terminar Katara termino con un nuevo peinado, su cabello ligeramente lacio lo hacia ver más largo.
- ¿Cómo lo hiciste? – le preguntó al ver su reflejo al espejo, el cabello de esa manera hacia ver su cara mas afilada y sus ojos resaltaban más. Era increíble como algo tan simple como alaciar su cabello la hacia verse tan diferente.
- Supongo que fue el calor – le dijo – te ves bella – y la beso.
Después la llevo por el pasadizo a su habitación. Se despidió con un largo beso que Katara tuvo que terminar pues al parecer si continuaban así Zuko nunca se iría, se separo de él y lo arrojo al pasadizo.
- Tiene muchas cosas que hacer hoy esposo mío. Y no puedes seguir perdiendo tu tiempo aquí – le dijo con fingida autoridad.
- Estar con mi esposa nunca será perdida de tiempo – no creía que lo acabara de llamar esposo y él la llamo esposa. Simplemente todo parecía un sueño para él.
Se despidieron con un último beso.
Katara Se vistió y recogió su cabello, no podían dejar que la vieran con su pelo semi lacio, le harían preguntas, así que lo recogió en un moño de lado, se puso una peineta con la figura de una mariposa y salió a tomar el desayuno junto con su padre y los demás.
Todo el día estuvo muy "ajetreado" los sirvientes iban y venían Iroh preparaba el banquete para la celebración después de la coronación y la firma del tratado de paz, además claro por la festividad de los recién casados. No podía dejar de sonreír y solo en ese momento recordó algo muy importante.
Katara platicaba gustosamente con Suki y Ayu. Las tres estaban emocionadas por la coronación y la firma. Pero Katara en secreto estaba muy nerviosa. ¿Cómo tomarían sus amigos la noticia? En ese momento llego Haack y pidió platicar con Katara.
- Quería peguntarte - le dijo Haack tomando sus manos – Si querías que anunciáramos nuestro compromiso esta misma noche.
- ¿Cómo? – dijo sorprendida.
- Si. Ya que hoy es la firma de los tratados de paz que mejor momento ¿no crees?
- Haack yo… – soltó sus manos de las de él - yo no te dije que aceptaba comprometerme contigo.
Había considerado hacerlo, pero al final termino casándose con Zuko. El no se vio muy contento por sus palabras.
- Si, lo hiciste – dijo un poco disgustado.
- No, Toph llego en ese momento y yo me sentí mal y me retire. Nunca te di una respuesta – aclaró.
- ¿A que estas jugando? – le dijo – ¿Esperaras que te ruegue después de que fuiste tu quien me dejo? – hablo molesto.
- Por supuesto que no – le dijo Katara disgustada.
- ¡Nadie va a querer casarse contigo después de que estuviste comprometida! – le echo en cara – Conoces de nuestras tradiciones, y yo estoy dispuesto a aceptarte de nuevo.
¿Aceptarme? Katara no creía sus palabras ¿Acaso era ella la que le estaba pidiendo que se comprometieran?
- Lo siento Haack – le dijo seriamente – Pero no acepto comprometerme contigo.
A él no le gustaron sus palabras y se acercó a ella con furia, Katara retrocedió unos pasos, sintió miedo al ver a Haack acercándose a ella de esa manera amenazadora, no tenia nada de agua con que defenderse, pero si intentaba algo sabría de lo que era capaz. Pero Iroh y Pakku intervinieron.
- ¿Pasa algo? – dijo seriamente Pakku mirando al príncipe de la Tribu del Norte con el mismo disgusto que había estado mirándolo desde que Katara lo dejo.
La cara un poco nerviosa y temerosa de Katara solo ayudo a aumentar el desprecio hacia él por parte de los dos hombres.
- Katara ¿Podrías acompañarme? hay cosas que me gustaría platicar contigo – dijo Iroh.
Sin decir nada, mas que una reverencia hacia su maestro se fue con Iroh, dejando a Haack a solas con Pakku.
En el camino Iroh tomo la mano de Katara y noto que ella temblaba. También que hacia respiraciones pausadas y profundas.
- ¿Te hiso daño? – le pregunto preocupado.
- No, es solo que… nunca lo había visto así de molesto – tenia un ligero mareo por la conmoción de hace unos momentos.
- Sera mejor que olvidemos esto – y después con una sonrisa dijo – bien ahora te diré que es lo que vamos hacer durante la coronación.
No podía permitirse que el gran día de Zuko y de ella se viera arruinado por el idiota de Haack. Iroh le regreso los ánimos y después todo fue más fácil. No pudo ver a Zuko durante el resto de la tarde pero Iroh le prometió que antes de la coronación se verían.
Katara estaba en su habitación terminando su baño. Al salir tocaron la puerta y después de dar el permiso de que pasaran, entraron cinco mujeres. Cada una llevaba unos paquetes en telas azules que dejaron en la cama, al abrirlos, el rojo y el dorado inundaron la vista de Katara.
- El señor Iroh nos conto de su gran presentación que tendrá esta noche – dijo la mayor de las mujeres y Katara entendió que sabia de su coronación – Y nos pidió que le trajéramos esto.
Las diferentes telas y partes del vestido eran hermosas. Sin más perdida de tiempo comenzaron a vestirla. Cuando terminaron, no dejaron que se viera al espejo y las otras dos mujeres, comenzaron a peinarla y maquillarla. Acomodaron una parte de su cabello con el típico moño para poder ser coronada, el resto de su cabello caía por su espalda. La peinadora alagó su cabello diciendo que era hermoso. Después colocaron adornos en el cabello, para así, cuando fuera coronada, la corona en forma de llama resaltara de entre los demás adornos y pasadores con cuentas doradas. La maquillaron contorneando sus ojos en sombras obscuras. El azul de sus ojos resaltó enormemente. Al finalizar pudo mirarse en el espejo.
Se impresionó al verse. El vestido era diferente a los de la nación del fuego, de manera extraña noto el parentesco a los que había usado mientras estuvo en el palacio como prisionera.
La primera capa de su vestido era en color dorado, en las mangas había un pliegue en color rojo con bordados de dragones en color amarillos opacos. La segunda parte de su vestido consistía en tres trozos de tela rectangulares al frente que caían a todo lo largo de la falda terminando en pico de un color rojo intensos, al igual que las mangas poseía un bordado con dragones en los mismos colores, su faja de color dorada con una cintillo grueso en color rojo con los bordados de un dragón, el cuello de la primera capa del vestido y el del segundo se habrían a la altura de sus hombros con un dobladillo grueso en color rojo con bordes dorados, de igual manera poseía bordado imágenes de dragones y demás formas. Realmente era increíble. Katara había visto vestidos de la nación del fuego antes y todos eran en tonos rojos obscuros y negro, pero ella resaltaba con aquellos colores, el dorado y el rojo combinaban a la perfección con su piel. Y por supuesto, el collar de la madre de Zuko. quedaba a la perfección con el vestido.
Las mujeres se miraron satisfechas con su trabajo. La princesa se veía como una verdadera Reina, una muy diferente. Katara noto que el vestido estaba muy bien hecho a su medida.
- ¿Cómo es que me queda tan bien? – Se dio cuenta que no necesitaba ni ajustes ni recortes, a pesar de que era muy largo y tenia cola podía caminar sin pisarlo. El largo de las mangas era el adecuado. Todo era perfecto.
- Sabemos sus medidas – respondió una de las mujeres, la mayor de todas.
Entonces supo que habían sido ellas las que hicieron sus otros vestidos.
- Es tan… diferente… - hablo con buenas intensiones. Le resultaba admirable ver tan hermoso vestido en ella.
- Lo sabemos. Antes así es como vestían antes las mujeres de la nación del fuego. Tenían un parecido a los del reino tierra.
- Es hermoso.
- Es digno de una reina.
Volteo a ver a las mujeres que la veían con orgullo y felicidad. Katara se sintió un poco apenada.
- Estamos felices por usted – dijo una de las jóvenes.
- Gracias…
Poco después llego un sirviente. Anunciando que "era hora". Las damas cubrieron a Katara con una capa en color azul, la cerraron del frente y cubrieron su cabeza con la caperuza de la misma. Y salieron rumbo a la plaza de ceremonias, donde se llevaría acabo la coronación.
La condujeron por pasillos diferentes, y extrañamente no se cruzaron con nadie por el comino. Las cinco mujeres actuaban como escudos para que, por si había algún perdido no la viera o reconociera. Iroh le había dicho que no saldría de su habitación hasta que todos los invitados estuvieran en la plaza de ceremonias. Ahí la escondieron en una habitación detrás de la cámara donde se hallaban Zuko y los demás sabios, así como el Rey Kuei, Bumi y los jefes de las tribus agua Hakoda, Arnook y Haack y por supuesto Aang, que firmarían los tratados de paz justo después de la coronación de Zuko. Los demás se encontraban en sus lugares.
Las mujeres quitaron con cuidado la capa de Katara especialmente la caperuza, no querían que ni el viento la tocara. Reacomodaron su cabello que se había despeinado ligeramente así como asegurarse que los broches y peinetas estuvieran fijas, la maquillista le dio un retoque a sus labios pintándolo de rojo. Terminaron de acomodar el vestido y la dejaron tan perfecta como hace unos momentos. Se retiraron de la sala cuando Zuko entro.
Se quedo sin aliento, sus ojos no creían lo que veía. No parecía una princesa de la tribu agua, se veía como una reina de la nación del fuego. Más hermosa incluso que cuando la presentaron ante su padre y los ministros. Se acerco a ella como si fuera un espejismo y la abrazó para asegurarse de que era real.
- Te ves hermosa – le dijo abrazándola y dándole un tierno beso.
- Tu también – respondió con una sonrisa.
Zuko tampoco vestía las ropas tradicionales de la realeza, su atuendo era de telas rojas un poco obscuras pero otras en color dorado, no llevaba los tradicionales picos en sus hombreras, y su vestimenta no era como una túnica, si no que poseía un uniforme elegante de guerra, la diferencia era los colores y algunos detalles. La capa que cubría la mitad de su hombro era de color roja con bordes dorados. Los dos iban combinados.
Poco segundos después una de las muchachas que vistió a Katara anuncio que ya iba a comenzar. Zuko se despidió de Katara con un beso y salió de la habitación.
El corazón de Katara comenzó a latir con gran fuerza al escuchar como la ceremonia daba inicio. Por un momento sintió un mareo pero al hacer respiraciones profundas se calmó, entonces las muchachas abrieron la puerta. Era momento de su aparición.
Se coloco detrás de una fina cortina, podía ver atreves de ella. Vio las espaldas de su padre y de los demás lideres y reyes. Aang estaba con su traje de monje. Un poco más lejos podía ver a Zuko que al salir, fue recibido con aplausos y alegría.
Cuando todos guardaron silencio dio unas palabras antes de ser coronado.
- Me prometí, que el día en que fuera coronado restauraría el honor de la nación del fuego y lo hare. El camino por recorrer es difícil. Cien años de guerra dejaron al mundo lastimado y herido, pero con la ayuda del avatar podemos volver al camino correcto, en una nueva era de paz.
El Alto Sabio se acercó. Zuko se hincó. Y la corona fue alzada.
- Que viva el Señor del Fuego Zuko
La corona fue colocada en su cabeza, el Sol se oculto en el horizonte y todos ovacionaron al recién coronado Señor del Fuego. Se levanto y después de unos momentos levanto la mano en señal de silencio.
- Esta noche, no solo se coronará aun soberano. Si no también quisiera presentarles a quien me acompañara en este camino de restauración y paz. Les presento a mi esposa, la Princesa de la Nación del Fuego. Katara – Zuko giro ligeramente hacia atrás extendiendo su mano.
La cortina se abrió. Los hombres voltearon a ver con asombro a la esposa del señor del fuego. Iroh sonrió. Hakoda se sintió orgulloso y asombrado de ver a su hija, es como si viera a su esposa, Kya, pero con ropas diferentes. Haack simplemente no lo podía creer.
Katara avanzaba con el porte natural que poseía, elegante y de realeza. Tomo la mano de su esposo, se paro junto a él y todos enmudecieron al verla.
El Alto sabio no podía creerlo, inmediatamente después de que Katara fuera presentada Shyu se acerco al Alto Sabio con la corona de la nueva señora del fuego. Después de que Katara se parara junto a Zuko se inclino para ser coronada. Con una mirada severa departe de Zuko, el Alto Sabio tomo la corona y se paro detrás de Katara.
- Viva la Señora del Fuego Lady Katara.
Los aplausos y los gritos tanto de alegría como de conmoción no se dejaron esperar. Todos estaban en Shock, ya veían venir un compromiso por parte de ambos, mas nunca pensaron que estos ya se habían casado. Katara levanto la mano y dio sus primeras palabras.
- En esta gloriosa noche no solo se unen dos naciones – miro a Zuko – si no también se une el mundo en una sola causa, y con su ayuda restauraremos la paz y el equilibrio. No nos miremos como diferentes, esta noche todos somos iguales.
Aplaudieron las palabras de la nueva soberana de la nación del fuego. En ese momento se acercaron los líderes de las demás reinos, una mesa se coloco rápidamente y en ella se procedió a la firma de los tratados de paz. Uno a uno fueron firmando, el último en hacerlo fue Zuko. Al finalizar alzo el pergamino mostrándolo a todos. La verdadera paz comenzaba.
Un espectáculo de fuegos pirotécnicos iluminaron el cielo. La música comenzó y la inauguración de la semana de las culturas dio inicio.
Kuei se acerco a felicitar a Katara y a Zuko por su sorpresivo matrimonio. Bumi también lo hiso a su manera. El jefe Arnook les deseo lo mejor. Pero cuando Haack se coloco frente a ellos solo les dio una, algo forzada sonrisa de felicitaciones. Pero Zuko pudo notar el resentimiento y disgusto en el príncipe.
Después los soberanos de las naciones bajaron a donde estaba el resto de los invitados. El Alto Sabio pidió hablar con los Señores del Fuego a solas.
- ¿Qué clase de Insulto es este? – dijo con severidad - ¿Se da cuenta de lo que acaba de hacer?
- Si – respondió Zuko con seriedad – Acabo de convertir a mi esposa en la Señora del Fuego, como le corresponde.
- ¡Esta niña nunca podrá ser la Señora del Fuego! – arremetió - ¡Usted acaba de ir en contra de nuestras tradiciones! – apunto a con Zuko.
- Ella es mi esposa – asevero Zuko elevando su tono – y su soberana, no tolerare que le falte el respeto y si no se siente cómodo con ello puede renunciar a su puesto – termino de decir.
La pareja salió y el Alto Sabio solo miro con desprecio a los que acababa de coronar.
Cuando llegaron con los demás invitados todos rodearon a la pareja con alegría y buenos deseos, la mayoría con sorpresa por la noticia de que ya estaban casados. Pakku fue a dar sus felicitaciones. Después vio a Iroh muy sonriente y nada más volteó los ojos. Katara inmediatamente fue rodeada por las chicas de la tribu del norte, todas con grandes felicitaciones.
Ayu corrió y la abrazó con fuerza, pues su amiga se quedaría ahora en la nación el fuego. Después Zheng la regaño pues debía de mostrarle más respeto, pero ella simplemente lo ignoro. Estaba demasiado feliz. Sokka casi daba el grito en el cielo, pero Suki, Toph y Sun Hee se mostraron felices por ellos.
Por obligación, tuvieron que acercarse a saludar a las demás familias de nobles. Fueron bien recibidos por los cercanos a ellos, pero aquellos que no contaban con su simpatía el saludo fue algo forzado y falso, las mujeres y las hijas miraban con algo de arrogancia a Katara, pero era más que obvia la envidia, no eran capaces de decir que no se veían bien juntos, o que la princesa de la tribu agua era indigna. Desde que el antiguo Señor del Fuego Ozai había anunciado el baile en honor a la princesa muchas mujeres tuvieron la mezquina curiosidad de conocerla. Pero ahora que la veían no eran capaces de intrigar en su contra.
La superioridad que mostraba Katara y su belleza opacaba por mucho a las demás jóvenes de la nación del fuego y era algo que nunca serian capaces de reconocer.
A mitad de la velada Iroh invito a los señores del fuego a que pasaran a la pista de baile, aun no habían tenido su primer baile como pareja. Todos los miraban. Se movían majestuosamente a través de la pista. Zuko solo tenia ojos para Katara, le encantaba perderse en el océano de su mirada. Podía considerarse el hombre más afortunado del mundo por tenerla.
Su búsqueda la llevo a ella, los persiguió, se enfrentaron, le confeso sobre su madre, fue su prisionera y después simplemente no pudo dejar de pensar en ella. En medio del baile no pudo evitar besarla, aquel gesto provocó algunos murmullos y suspiros pero simplemente los ignoraron, en ese momento solo existían ellos.
Katara miraba a su esposo con amor, esas llamas ambarinas brillaban con fuerza y sabia que era por ella. Se había casado por amor, así como sus padres y eso la hacia muy feliz. Sabia que su nueva vida con Zuko solo le deparaba felicidad.
La Semana de las Culturas dio inicio con la demostración de la nación del fuego como la ciudad anfitriona. Festivales de comida y demostraciones de fuego control así como obras y bailes. Sokka quedo mas que convencido de lo bueno que era tener al señor del fuego como cuñado pues podía comer todo lo que quisiera y gratis. Nunca tuvo nada en contra de Zuko después de que se les unió, y cuando fueron a la prisión a rescatar a su padre y a Suki, se formo una amistad entre ellos. Y lo que más le había gustado, fue cuando venció a Katara, él sabia que su hermana era muy fuerte pero al verlos pelear supo que Zuko era igual de formidable y la forma tan asombrosa como la venció con ese rayo, fue lo que hiso que se ganara mas la simpatía del chico. Pero, sobre todo, se sentía feliz por su hermana. Se veía muy feliz. El también había visto como chicos de otras naciones se le quedaban viendo y provocaban sus celos enfermizos de hermano, pero cuando estaba con Zuko era así como un escudo repelente de idiotas interesados y eso le calmaba. Había preferido que Zuko se quedara con ella a cualquier otro, especialmente Haack y así fue. Estaba seguro que Zuko jamás la lastimaría.
Era el tercer día de la semana cultural y le tocaba al reino tierra demostrar por dos días parte de su cultura. El equipo avatar se hallaba desayunando. Zuko y Katara no se encontraban vestidos con elegantes ropas como días anteriores, siempre que estaban con sus amigos, preferían crear un ambiente intimo libre de posiciones, incluso Toph andaba descalza, pero a ella nunca le importo que dijeran de su forma de vestir, pero con sus padres en el palacio junto con los de Sun Hee, le habían advertido que debía comportarse como la señorita que era, lo que significaba para ella, vestirse adecuadamente y caminar de manera correcta. Pero en esos momentos, al igual que Zuko y Katara, vestían de manera informal mas no tan desaliñada.
- Y bien chicos ¿Que hay en el programa de ahora? – pregunto Aang mientras le daba a momo una fruta.
Se había tomado un descanso de las juntas que él como avatar debía estar presente.
- Yo participare con las guerreras Kyoshi, daremos una presentación en la noche – hablo Suki.
- Nosotros nos presentaremos en el combate de tierra control – dijo Sun Hee – Alguien llamado la piedra tiene muchas ganas de enfrentarse a Toph.
- ¿¡QUÉ!? – grito Sokka - ¿La piedra va a venir? ¡Si! Voy a ver su combate. Estoy seguro de que esta vez si va a ganar.
- Sokka se supone que debes apoyar a Toph. ¡Y deja de comer así! Que me esta dando asco – dijo Katara al ver como su hermano comía la carne de su plato.
- Llevas tres días comiendo carne ¿no crees que es suficiente? – dijo Suki.
- ¿Para el carnívoro este? ¡Ha! Me sorprende que no se haya acabado toda la carne del festival de ayer – hablo Toph.
- Así es, tengo que aprovechar que estoy aquí no hay mejor carne como la de la nación del fuego – hablo mientras devoraba otro trozo de carne – cuando me vaya me voy a llevar toneladas de carne al polo sur.
- ¿Y como piensas hacerlo? – dijo Aang – No durara hasta el polo sur, se echara a perder.
- Ya tengo todo planeado – se trago la comida en su boca y explico – Llevare toda la carne, ¡En un congelador!
Todos miraron con sorpresa al chico come carne.
- ¿En un congelador? – dijo Sun Hee, el no sabia a que se refería.
- Así es, veraz cuando estuvimos en la roca hirviente usaban unos congeladores como salas de castigos para los prisioneros – Zuko suspiro del recuerdo, el había estado ahí – Si uso uno de esos congeladores y guardo la carne ahí, llegara perfecta al polo sur.
Por más increíble que pareciera tenia razón. Incluso Zuko dio afirmación de eso.
- Tienes razón en eso – apoyó Zuko – Es una grandiosa idea para evitar que la carne se eche a perder además de que podíamos usar esos congeladores con otros fines. Podíamos comenzar a exportar comida a otras naciones.
- Oye, ¡Es mi idea! – aseguro Sokka para que no le robaran su grandiosa idea y le dieran el mérito a otro.
- Bien genio, ahora dime ¿Cómo piensas traer ese congelador que dices desde esa prisión hasta acá? – hablo Toph.
Sokka se quedo en blanco, no había pensado en eso.
- Si quieres puedo mandar a hacer uno y lo instalen en su barco – sugirió Zuko al ver que a su amigo, por más grandiosa que fuera la idea no había pensado en ese detalle. Sokka estuvo muy agradecido por ello y continuo devorando su carne.
Katara no podía soportarlo más, ver a Sokka comer como un salvaje y la forma en que removía cada pedazo de carne de su platillo le estaban provocando estragos.
- Sokka por favor, deja de comer así – rogo Katara.
- ¿Qué tiene de malo? – dijo Sokka hablando con la boca llena haciendo que Katara mirara toda la masca de comida provocando que el asco que ya tenia fuera aun más difícil de soportar y vomitó.
Todos miraron como Katara vomitaba por debajo de la mesa, al hacerlo aun lado de Sokka tampoco resistió el asco y regreso toda la carne que acaba de comer, pero lo hiso justo sobre la mesa, provocando el disgusto mas grande en los amigos. A pesar de que Katara se había vomitado, Sokka fue el mas asqueroso al hacerlo sobre sus comidas. Al final todos se levantaron sin ganas de reanudar el desayuno.
En la habitación real, Katara se terminaba de bañar. Los dos días anteriores se habían estado reuniendo con los mandatarios y líderes de las otras naciones para terminar de aclarar puntos respecto a los tratados de paz. Aunque no era parte de las obligaciones de la Señora del Fuego presenciar tales reuniones, Zuko nunca excluyó a Katara de ellas y siempre lo acompañaba, ella era más que fundamental, sus aportaciones y elocuencia lograba llegar a soluciones rápidas y sin necesidad de mucha discusión. Uno de los puntos más importantes fue sobre el regreso de los habitantes que habían estado en la colonias conquistadas por la nación del fuego en el reino tierra. La sorpresa que se llevaron fue una petición de parte de uno de los ciudadanos del reino tierra, pidiendo que no se llevaran al mandatario de la nación del fuego que había estado gobernando ahí. El hombre a cargo de esa colina nunca había marginado a los habitantes y siempre los trato con respeto y cuidado, de hecho era una de las colonias más prosperas que proveía los alimentos a algunas tropas y protegía a sus ciudadanos cada vez que algún regimiento se quedaba por ahí algunos días. Lo consideraban un buen líder y querían que se quedara.
Zuko supo que se trataba de uno de los aliados a favor de la caída de su padre. Pero el había dado la orden de regresar y devolver las colonias a sus respectivos habitantes.
- Entiendo la petición pero creo que en este punto no me corresponde a mi decidir eso – dijo Zuko – he ordenado a los líderes dejar las colonias para que sean retomadas por sus respectivos habitantes, pero si algunos desean quedarse no creo que sea buena idea que conserven sus títulos de presidentes de dicha colonia, estarían gobernando en nombre de la nación del fuego y eso violaría los tratados de paz.
- Podemos entenderlo – dijo el mandatario.
- Pero – agregó – Si el rey Kuei aprueba que ciudadanos de la nación del fuego puedan quedarse en sus colonias y tener funciones como presidentes entonces yo no estaré en contra de ello – sugirió Zuko.
- Los ciudadanos de la nación del fuego son bienvenidos si los habitantes de dichas colonias así lo quieran, pero, que se conviertan en los presidentes no estoy seguro de ello – dijo Kuei.
- ¿Qué hay de una ciudadanía? – hablo Katara, los hombres la miraron – Las personas de la nación del fuego que están viviendo en esa colonia estoy segura que llevan años ahí. Por lo tanto es común que lo vean como su hogar y pedirle que lo dejen puede resultar cruel, por otro lado, si la nación de la tierra les concede una ciudadanía a las personas que nazcan o lleven un determinado tiempo en dicho lugar puede igualar las cosas. Podrán considerarse como parte de la colonia y una vez obtenida esa ciudadanía podrán formar parte de la misma haciendo funciones como presidentes si los demás así lo quieren. Yo lo hice en el Polo Sur con las familias que llegaron, pasaron de ser refugiados a ser parte de la tribu, algunos de ellos incluso ahora tiene cargos importantes.
- Pero… no es como si le estuvieran dando la espalda a su propia nación? – pregunto Kuei.
Katara sonrió por el comentario.
- Rey Kuei soy el claro ejemplo de ello. El que ahora forme parte de la nación del fuego no significa que deba olvidar de donde vengo, si visto con los colores de mi tribu, es por que estoy orgullosa de mi nación y si visto los de la nación en donde me encuentro es por que siento respeto por ella. Por mi nuevo hogar.
Zuko se sintió feliz de que llamara hogar a su nación, y el ejemplo de ella misma no pudo haber sido más claro. Todos sabían la devoción de la princesa hacia su tribu, pero aun ahora en su nuevo hogar seguía manifestando aquella devoción. El rey Kuei estuvo de acuerdo con la sugerencia de la soberana y Zuko aprobó que todo habitante de la nación del fuego que desee vivir en alguna otra nación deberá cumplir con los requisitos necesarios para obtener su ciudadanía si deseaban participar de manera activa en las mismas.
Al final de esos dos días ya no había mucho que resolver, todo se soluciono de manera rápida. En los dos meses previos a la coronación se habían hecho cargo de la mayor parte del trabajo pesado y ahora con la idea de la ciudadanía le daba pase libre a los habitantes de relacionarse más con las otras naciones para así olvidar el hostigamiento que hubo antes, crear lazos entre habitantes era fundamental para restablecer el honor de la nación del fuego y de esa manera demostraban que no todos eran malos. Eran buenas noticas también el saber que otras naciones aceptaban a los que hace poco eran considerados enemigos del mundo.
Ya no quedaban asuntos que resolver y el señor del fuego dejo sus otras reuniones hasta después de la semana de las culturas, en su lugar su tío lo suplantaría, le había dado el título de organizador oficial de la semana de las culturas, así que fue él quien se encargo de tener todo en orden durante esa semana. Zuko lo había hecho a manera de castigo por que no haber hecho casi nada durante los dos primeros meses de la restauración, pero el ex general acepto gustoso que incluso participaba en algunas actividades.
- ¿Te encuentras bien? – pregunto Zuko a Katara cuando ella salió del baño.
- Si, es solo que ver a Sokka comiendo de esa manera tan temprano no fue muy placentero – dijo Katara mientras cepillaba su cabello - ¿Tenemos algo para hoy?
- Tenemos la mañana libre, pero iré a ver a mi tío. Por la tarde veremos el combate de los maestros tierra y las presentaciones de las guerras Kyoshi y demás.
- ¿Qué te pareció la idea de Sokka? – le pregunto - ¿Crees que sea posible?
- ¿Te refieres al congelador? – Katara asintió – Creo que si. Cuando estuve ahí me di cuenta que podía usarse de otras maneras aunque en ese momento no había pensado en como. Pero la idea de Sokka es muy buena.
- ¿Estuviste en uno de esos congeladores? ¿Cómo funcionan exactamente?
- No estoy seguro, pero son capaces de generar mucho, mucho frio. Casi al punto de congelación. Los usaban como castigo para los prisioneros que usaran fuego control. Te dejaban ahí por horas congelándote.
- Bueno supongo que es mejor llenarlos de comida que de criminales.
El solo hecho de recordar la palabra comida y lo que paso en el desayuno no fue nada agradable y le provoco a Katara ganas de vomitar de nuevo. Corrió apresurada al baño para vaciar de nuevo su estómago. Zuko se preocupo.
- ¿No abras comido algo en mal estado? – le pregunto cuando por fin salió del baño – tu también has estado comiendo mucho.
- Tal vez, y después de lo que paso esta mañana créeme que no tendré ganas de comer – hiso una pausa para contener el asco – carne en mucho tiempo – termino de decir.
Zuko le sonrió y beso su frente para reconfortarla. En ese momento un fuerte mareo golpeo a Katara que incluso hiso que le flaquearan las piernas, Zuko la sujeto para que no cayera.
- ¿Katara? – le dijo asustado mientras que ella se reponía de manera vacilante - ¿Te encuentras bien? – no la soltó, la cargo hasta llegar a la cama.
- Si, yo… – trato de hablar mientras que todo dejaba de dar vueltas – Es solo un mareo, no desayune y acabo de sacar todo.
- ¿Estas segura?
- Sí, solo debo de comer algo y estaré bien.
- Ordenare que te traigan de comer, algo ligero ¿esta bien? – Ella asintió – Deberías mejor quedarte a descansar ¿no crees? Los últimos dos días hemos estado muy ocupados.
- No será necesario – le dijo ella con calma – después de comer estaré bien.
Y así fue. Después de que desayuno nuevamente, se sintió mucho mejor. Como tenia la mañana libre, Zuko iba a verse con Iroh. Katara y Aang fueron a ver los entrenamientos de Toph y Sun Hee. En un auditorio que fue modificado para la ocasión. Los prometidos peleaban aunque no lo hacían enserio, se estaban guardando para la verdadera batalla.
- ¡Ha! ¿Crees que podrás vencerme niño bonito? – le gritaba Toph a Sun Hee – Solo quiero decirte que no por que eres mi prometido tendré piedad de ti.
- Eso espero, por que tampoco quiero hacer llorar a mi linda novia – dijo dulcemente Sun Hee.
Toph se sonrojo, Katara y Aang lo notaron. Mientras peleaban vieron como Sun Hee le decía cosas como "ah mi amor casi me pegas" o "cariño te vas a quedar sin padre para tu hijos" y "Te ves tan hermosa cuando me lanzas esos ataques" cada vez que le decía algo como eso, Toph perdía notablemente la concentración o se equivocaba y eso era realmente muy extraño en la maestra tierra.
- Oye Aang – dijo Katara - ¿No crees que Toph esta actuando muy raro?
- Si…
Sun Hee daba saltos por toda la arena esquivando que atacando y no dejaba de decirle más cosas a su prometida.
- ¿No crees que tiene muy roja la cara? – dijo Aang al ver la rojiza cara de la maestra tierra y no era por el esfuerzo de la pelea.
Katara inmediatamente supo lo que estaba pasando. Toph nunca había recibido cumplidos como los que su prometido le decía y como sabia que era verdad no podía evitar sonrojarse.
- ¡Hey Sun Hee! – grito Katara – ¡A Toph le encantan tus palabras!
- ¿En serio? – dijo el chico deteniéndose de correr y volteando a ver a la maestra agua.
- Si, mira lo sonrojada que esta ¡Se ve tan linda! Creo que le gustas.
- ¡A mí no me gusta nadie! – Grito Toph lanzando a Sun Hee que se había distraído fuera de la plataforma cayendo sobre Aang. Sobra decir que los dos quedaron noqueados.
- Oh vamos Toph no lo niegues, hasta yo podía verlo. Solo admite que te gusta.
- ¡No digas estupideces! – pero el sonrojo de ella era muy evidente – No lo veo como mi prometido si no como mi contrincante y yo no perderé contra él como lo hiciste tu con Zuko – termino de declarar la maestra tierra.
- ¡Al menos yo no me sonrojaba cuando peleaba con el! – contraatacó – Y si no lo recuerdas, yo te vencí en esa misma pelea.
- De acuerdo princesita, ¡Tu y yo a pelear!
- ¡Bien!
Katara bajo a la arena extrajo el agua de una de las tomas que había para los combatientes y se preparo. Toph estaba lista. Y el combate comenzó. Mientras que Toph lanzaba los grandes pedazos de tierra Katara contraatacaba con agua y hielo. En un punto la arena de pelea se convirtió en un enorme charco de lodo. Sokka y Zuko se encontraron por casualidad y sabiendo donde iban a estar sus amigos fueron a echarle un vistazo. Se sorprendieron al ver los pedazos de lodo y chorros de lodo salir disparados de un lugar a otro y sobre todo a Katara y a Toph totalmente sucias en medio de la pelea.
- ¿Qué esta pasando? – dijo Zuko.
- Toph quiso la revancha – hablo Sun Hee.
Los cuatro chicos miraron a las dos que estaba peleando. Ambas corrieron para enfrentarse en el centro, Katara había formado un torbellino de lodo y Toph estaba preparando un montículo de lodo, pero cuando Katara quiso lanzar su ataque resbaló y se fue directo a la maestra tierra llevándosela en el camino haciendo que las dos cayeran de la plataforma. Los cuatro chicos se rieron de ellas.
Las dos amigas se levantaron como si nada hubiera pasado y se sonrieron como siempre.
- Katara… - Toph le hablo mientras se limpiaban el lodo - ¿No te molesto que Zuko te ganara en la pelea?
- ¿Por qué lo dices? – le respondió mientras trataba de quitar el lodo de su cabello.
- Por nada… solo respóndeme.
- Me molesto que usara un rayo para ganarme, pero – con una sonrisa dijo - Zuko también es muy fuerte, se ha convertido en un poderoso maestro – se quedo muda por un momento al escuchar sus propias palabras. Recordó lo predicción de la Tía Wu – Al final se disculpo por hacerlo ¿recuerdas? – termino de decir.
- Si, pero… Zuko es un hombre, ¿Qué hubiera pasado si tu hubieras ganado?
La forma en que lo dijo preocupo a Katara, después de un momento pudo entender las intenciones de la maestra agua detrás de la pregunta.
- Toph – le dijo acercándose a ella - ¿Te preocupa que seas más fuerte que Sun Hee?
La postura de la maestra tierra se encogió. Y Katara tuvo su respuesta.
- No creo que quiera que su prometida sea más fuerte que él – dijo cabizbaja.
- Te equivocas – le dijo Katara – El ya sabe que eres muy fuerte. ¿Sabes? Cuando estuvimos en la isla Ember el dijo que se sentía feliz de que su prometida fuera muy fuerte y no una delicada señorita como le habían dicho.
Toph pareció alegrarse por las palabras de su amiga.
- Además – agregó Katara – Todavía no sabes que tan fuerte es. A lo mejor y te vence esta noche – termino de decir Katara golpeando suavemente el hombro de la maestra tierra – Y sabes - se agacho para susurrarle al oído – Es muy guapo y tiene buen cuerpo.
La cara de Toph se puso roja y Katara comenzó a reírse.
- No te fijes en los hombres de otras – le dijo sonrojada y nerviosa – Tu ya estas casada – le grito - … ¿Katara?
Súbitamente había dejado de escuchar la risa de Katara y después sintió como había caído al suelo fuertemente.
- ¡Katara!
El fuerte grito de Toph alerto a los chicos. Inmediatamente corrieron hacia donde se encontraban ambas maestras. Toph estaba al lado de una inconsciente Katara. Zuko se dirigió inmediatamente al lado de ella.
- ¿Qué paso? – pregunto Zuko, mientras tomaba a Katara y sin levantarla trataba de ver que había de malo en ella.
- No lo se, simplemente se desmayó – dijo la maestra tierra.
- ¿Estará enferma? – pregunto Aang – esta mañana vomitó ¿recuerdan? – lejos de ayudar solo recordaron el horrible desayuno.
- Esperen – dijo Toph – siento algo en ella.
- ¿Qué quieres decir? – hablo Sun Hee.
- Si… es como si hubiera algo dentro de Katara, puedo sentirlo.
Todos voltearon a ver a la aludida en los brazos de Zuko.
- ¡Oh no! – grito Sokka - ¡Lo sabia! – todos voltearon a verlo - ¡Katara esta siendo comida por un parasito desde adentro! ¡Rápido tenemos que sacárselo! – inmediatamente comenzó a buscar algo con que sacarle lo que sea que tuviera Katara adentro.
- No creo que sea eso exactamente - dijo Toph sonriendo.
Sin perder mas tiempo se fueron al palacio. Zuko inmediatamente mando a llamar a la maestra de las curanderas. En las habitaciones reales Yugoda, Gran Gran y Akina eran las únicas dentro revisando a Katara. Afuera un muy desesperado Zuko junto con Sokka, Aang, Toph y Sun Hee esperaban por saber que pasaba con Katara.
- Te lo digo Zuko, ese parasito es capaz de matar a mi hermana ¡Debemos sacárselo ya! ¡Antes de que se coma sus entrañas y la devore para salir por su estómago! – grito histéricamente.
- ¡Basta Sokka solo dices estupideces! – regaño la maestra tierra.
- Pero tu dijiste que sentiste algo dentro de ella – hablo Aang.
- Aaah Hombres – dijo con lamentación – Ustedes si que son lentos.
Segundos después salió Yugoda, Zuko se acerco a ella pero en lugar de decirle lo que tenia lo dejo entrar para que la misma Katara se lo dijera. Después de que el príncipe entró Hakoda, Iroh y Pakku llegaron. En ese momento Gran gran y Akina salieron de la habitación.
- ¿Cómo esta Katara? – le pregunto Hakoda a su madre con preocupación. Habían escuchado por las chicas de la tribu del norte que Yugoda había sido llamada para atender a la Señora del Fuego, y el rumor de que Zuko llego con ella en brazos inconsciente se expandió con rapidez en el palacio.
Ella con una hermosa sonrisa dijo.
- Vas a ser abuelo hijo – Los ojos de Hakoda se agrandaron como platos – Mi nieta esta embarazada.
Ahora los ojos de todos se abrieron como platos. ¡Katara estaba embarazada!
Zuko estaba de pie al lado de la cama donde Katara estaba con la sonrisa mas grande que nunca llego a tener y lagrimas en los ojos. ¿Había escuchado bien? Katara estaba… ella seguía sonriendo. Se acerco y se sentó a su lado casi por inercia. No lo podía creer. Simplemente no sabia como reaccionar a las palabras que Katara le acababa de decir. Llevo una de sus manos a su vientre plano. Un hijo, ahí había un hijo suyo. Una sonrisa dejo salir de su boca. Miro a Katara y su amor por ella aumento con creces.
- Tendremos un hijo – hablo Katara pero Zuko comenzó a besarla. Se encontraba feliz, mas que feliz. No existía una palabra que describiera su estado de dicha.
- Tendremos un hijo – repitió él. Se creyó el hombre más feliz del mundo cuando Katara le correspondió en sus sentimientos y se caso con él. Pero ahora ella llevaba en su vientre una pequeña vida. Una vida que ellos dos crearon y esa felicidad era insuperable.
- Tengo dos meses.
Se sorprendió. Comenzó a darse cuenta que pudieron haber concebido en el templo aire o en la isla Ember. En solo esas dos ocasiones pudieron crear ese pequeño ser que ahora crecía en ella.
La noticia sacudió al palacio y pronto toda la capital se entero de la buena nueva.
Al parecer, hiciste más que entrenar al avatar sobrino – le dijo Iroh cuando se entero del tiempo de embarazo de Katara con una gran sonrisa. Zuko se sonrojo al recordar lo que hicieron en el templo aire y la isla Ember. Aunque podría verse como algo impropio que una pareja haga eso, antes de casarse. Su tío era mas que comprensivo al saber lo que las hormonas pueden provocar en los jóvenes, especialmente en un maestro fuego que es de sangre caliente y una maestra agua vigorizante. A pesar de ello, el resultado de su amor daba frutos y pronto, un nuevo miembro en la familia real nacería.
Felicitaron a los señores del fuego que no dejaban de sorprender a los ciudadanos. Primero con el sorpresivo matrimonio del que nadie supo y ahora el embarazo de la señora del fuego. O iban demasiado rápido o tenían las cosas muy bien planeadas. Pero no por eso aquellas noticias eran mas que bien recibidas. Las familias que simpatizaban con ellos les dieron las mas grandes felicitaciones y otras mezquinas lenguas solo hablaban de que la princesa se había aprovechado del príncipe y se dejo embarazar para asegurar su lugar como la Señora del Fuego. Iroh que sorpresivamente alcanzo a escuchar la platica de aquellas mujeres se atrevió a interferir argumentando que jamás toleraría platicas como esas referente a la Señora del Fuego. Era increíble que la servidumbre del palacio tuviera más respeto por su Señora que los que no hacían nada por ella.
El Alto Sabio al enterarse inmediatamente mando a llamar a los dos jóvenes señores para dar su opinión de aquello. Desde que lo vieron se dieron cuenta de la repulsión que desprendía hacia Katara con su mirada. Despreciaba lo que habían "creado" y se atrevió a llamar abominación al hijo que llevaba dentro. Zuko exploto y no der por la intervención de Katara hubiera matada en ese momento al anciano Sabio. Lo dejo solo con la advertencia que jamás volvería a decir algo parecido en contra de Katara o de su hijo o de lo contrario terminaría lo que había comenzado.
Llegó el último día de la Semana de las Culturas y ahora llegaba el momento del cierre. Iroh había tenido la idea de cómo hacer aquella clausura que en unos momentos se llevaría acabo.
Zuko se encontraba un poco impaciente afuera su habitación, cuando Yugoda salió solo lo dejo entrar y se marcho para estar lista para el evento de clausura.
- ¿Cómo te encuentras? ¿Es algo malo? – le pregunto con preocupación.
- Estoy bien no te preocupes – le dijo con una sonrisa para calmarlo.
- No Katara, no es normal que a las mujeres embarazadas tengan fiebres tan altas – le dijo preocupado.
- Es normal cuando tal vez este pequeño – toco su vientre - sea un maestro fuego – le dijo ella – al igual que su padre.
Abrió los ojos con sorpresa. ¿Un… maestro fuego…? ¿Su hijo seria un maestro fuego? Katara sonrió al verlo, tenia la misma cara que cuando le dijo que estaba embarazada.
- ¿Estas… segura? – pregunto de manera muy dudosa y poco creíble.
A las mujeres de las tribus agua no le dan fiebre cuando están embarazadas y los maestros fuego tiene una temperatura un poco mas alta de la normal. No dudo que sea él que me provoque estas fiebres – le dijo calmada.
- ¿No será malo para ti? – Hablo con preocupación. Después de salir del encanto de la noticia de que su primer hijo seria un maestro sabia que una fiebre puede ser algo inocente pero puede llegar a causar mucho daño.
- No. Mi maestra ya me dijo que mi propio cuerpo equilibra la falta de calor provocando un aumento en mi temperatura para mantener al bebe con la cantidad de calor adecuada. No es un riesgo para mi, ni para el bebe que suceda eso. Me dejo un té que deberé tomar todos los días hasta que nazca el bebe. Es medicinal.
Zuko dejo salir un suspiro.
- Creo que debemos irnos – le dijo Katara – nos están esperando y quiero ver la grandiosa idea de tu tío.
Los dos señores salieron y fueron hacia la plaza de ceremonias. Toda la nación del fuego estaba en completa obscuridad. No había ni un solo rastro de luz, en el instante en que ellos salieron apagaron las luces del palacio. Ahora se hallaban iluminados nada mas que con que la débil luz de la noche. Iroh los estaba esperando.
- Solo deben prender aquí y sola hará el resto – indico el ex general.
Katara lo sujeto, y Zuko encendió el mechero. Al calentarse, la lámpara comenzó a elevarse, la soltaron y se fue elevando al cielo nocturno. Después, decenas de lámparas comenzaron a acompañarla, lámparas amarillas, verdes y azules iluminaban la noche, un espectáculo hermoso. Su tío había tenido una grandiosa idea. La Semana de las Culturas había terminado por fin. Zuko abrasó a Katara cruzando su brazo sobre su hombro. Ella se acomodo en su pecho. Todo era perfecto.
Las pequeñas olas de agua salada mojaban los pies de Katara mientras caminaba por la arena. Era un atardecer hermoso como solo en la Isla Ember se podía apreciar. Continuaba su paseo de regreso a la casa de playa. Iroh se había tomado la molestia de mandar a remodelar la vieja casa donde muchos años atrás la familia real había pasado sus veranos. No quedaba rastro de la casa donde se habían ocultado. Iroh se encargó se transformarla por completo. Ahora era una hermosa mansión. Lo hiso como regalo de bodas, había declarado el futuro abuelo y ansioso de ver a su futuro nieto había llegado dos meses antes de la fecha destinada al nacimiento del primer hijo de la pareja. En esos momentos se encontraba con ellos en la isla, lo había dejado a él y al señor Wei jugando una partida de Pai Shu en su nuevo tablero de madera y oro con piezas de plata y pedrería.
- ¿Nerviosa Lady Katara? – Pregunto Xiang – Solo faltan dos meses.
Katara suspiro y se llevo ambas manos a su abultado vientre de siete meses.
- Un poco, pero estoy mas ansiosa que nerviosa. Ya deseo tenerlo en mis brazos.
La mujer sonrió al ver el entusiasmo de la joven.
- ¿Es posible que usted con su habilidad pueda ver si es niño o niña? – preguntó.
Katara sonrió - ¿Cómo van las apuestas? – dijo sonriendo. Después de la semana de las culturas se entero de la apuesta entre el Almirante, su abuelo Pakku y el general Iroh sobre cuando se comprometerían, y al ver los dos tableros de oro y plata de Pai Shu que Iroh repentinamente tubo supieron quien había ganado.
- Todos afirman que será un varón, pues es lo que esperan ya que se convertiría en el príncipe heredero, pero las apuestas de que será una niña de ojos azules están por lo alto.
- ¿En verdad desean que sea una niña? – pregunto un poco incrédula. Katara sabia que lo ideal seria que el primer hijo fuera un varón, para asegurar el futuro del trono. Pero que prefirieran una niña a un niño resulto algo desconcertante.
- Ya ve como son los hombres, solo desean una hermosa princesa de la cual poder presumir. Y las niñas, siendo sinceras, son mas tiernas que los niños.
- Pero usted tiene un hijo – hablo Katara viendo al mayor de los hijos de Xiang jugando con su hermana.
- Adoro a mi hijo – hablo viendo con el profundo amor que solo una madre puede dar a sus hijos – Pero jamás podre vestirlo con la nueva moda para las niñas. Esos vestido son tan hermosos – dijo con lamentación – Solo Suni podrá disfrutarlos.
- ¿Qué aposto usted? – pregunto curiosa.
- Aposte a que será un niño.
- Pensé que quería una niña – dijo con extrañeza Katara.
- He tenido dos hijos y créame que se reconocer la figura de una mujer embarazada que espera un varón.
- Bueno, no estoy segura que sea o no un varón, pero… - hiso una pausa – de lo que estoy segura es que será un maestro fuego.
La cara de sorpresa de Xiang fue grande. Hasta ese momento solo la familia de ellos sabia de que se esperaba que fuera un maestro fuego el primer hijo de la pareja, nadie mas se había enterado de ello. Así que recibir aquella noticia fue demasiado impactante para la amiga de la Señora del Fuego.
- ¿¡Esta usted segura!? – le pregunto asombrada.
- Si, desde que me di cuenta que estoy embarazada he tenido fiebres al inicio de cada mes. Mi maestra Yugoda me explico que probablemente se debía a que mi hijo seria un maestro fuego, desde entonces me he estado cuidando.
Aquella noticia hiso feliz a su amiga. Y como estaba muy segura de que seria un varón el que ahora sepa que será un futuro maestro fuego hacia que valiera más su victoria. Las dos mujeres regresaron a la casa donde la señora Xiang y su esposo estaban como invitados. Pero un dolor muy fuerte hiso que Katara se detuviera de su paso.
- ¿Se encuentra bien? – le pregunto con preocupación Xiang.
- Si... – respondió un poco nerviosa – fue solo... – el dolor se repitió pero más fuerte en ese momento, no pudo mantenerse de pie y la Señora Xiang la sostuvo para que no cayera, haciendo que se quedara de rodillas en la arena.
Inmediatamente le ordeno a sus hijos a que fueran por ayuda. El camino de regreso a la capital fue el mas largo para Zuko. Durante el trayecto estuvo al pendiente de Katara. Se envió un mensaje para que estuvieran listos a los doctores para atenderla al llegar, no solo pareciera que el parto se adelantaría si no que también una intensa fiebre comenzó apoderarse de ella. Le provocaban ligeros desmayos. Al llegar al puerto fue trasladada inmediatamente al palacio.
Los gritos ahogados de dolor y la creciente fiebre que había obligado a Zuko a no poder sostenerle la mano estaban provocando estragos en él. El médico real aseguró que efectivamente estaba en trabajo de parto pero no podían entender el porque de la fiebre, si eso continuaba era posible que ni Katara ni el bebe llegasen a sobrevivir.
Zuko no podía creerlo. Debía de ser una horrible broma del destino que estuviera pasando aquello. La maestra curandera de Katara había sido llamada para atenderla durante el parto, pero faltaban dos meses para que ella llegara y estaba a días de distancia. Y la única capaz de ayudarla era ella misma. Pero estando inconsciente por la fiebre y débil no podía hacer nada. Iroh consolaba a su sobrino mientras que los doctores buscaban una manera de ayudar a su esposa.
- Es el castigo por sus actos – El Alto Sabio se presentó.
- ¿Qué hace usted aquí? – le dijo Zuko con odio dirigiéndose a él de manera amenazadora.
- Cálmate Zuko – Iroh lo detuvo antes de que hiciera algo, después miro al sabio – Si esta aquí debe ser para ayudar. ¿No es así? – asevero el tono.
Zuko no creía que ese hombre fuera capaz de hacer algo, ¿Qué podría saber de partos? En ese momento necesitaban a un medico no a un anciano con mentalidad anticuada que se había atrevido a llamar abominación a su hijo.
- Se como ayudar a su esposa y a su hijo – hablo seriamente. Vio como el señor del fuego lo miraba con duda y el seño fruncido.
Rio con ironía. ¿En serio cree que le iba a creer? ¿Qué el podía ayudarlos?
- ¿Qué le hace pensar que voy aceptar su ayuda – le dijo con desagrado.
- ¡Zuko! – llamo la atención de su sobrino, después se dirigió al Alto Sabio – Cualquier ayuda es bien recibida. Explíquenos de que se trata.
- Como dije antes, puedo ayudarlos, pero solo lo hare con una condición.
- ¿Y cual es esa condición? – pregunto Zuko con incredulidad, realmente dudaba que aquel hombre fuera su salvación en esos momentos.
- Que su esposa renuncie a su posición y que abandone la nación del fuego para siempre.
CONTINUARA…
Ya esta la segunda temporada de Revelaciones
"DESCUBRIMIENTOS"
espero y la disfruten
Agradecimiento a
LYr
Fuiste la primera en comentar y nunca habría continuado esta historia ya que me había deprimido por que pensaba que nadie la estaba leyendo
...Gracias...
Tambien a todos los que dejaron sus comentarios e hicieron de esta historia su favorita así como seguidores
Zuko 18
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Gracias a todos y espero y les guste la continuación
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