Discleimer: Estos personajes no me pertenecen. Son de la magnífica Stephanie Meyer. La trama es de mí autoría, prohibida su reproducción total o parcial sin mi consentimiento.
La llave de tus recuerdos
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Maru M. Cullen
Capítulo 2
—¿Be-Bella? —preguntó Ben atónito.
—Si —respondí con una sonrisa radiante, era imposible no hacerlo. Una parte de mi familia estaba presente en ese momento.
—No te creo —dijo Ángela fríamente.
La miré con el ceño fruncido, no entendía porque no me creía hasta que caí en cuenta en donde estábamos. Nos encontrábamos en las mazmorras de los Vulturi, con un rey enfrente y las personas que los trajeron a la fuerza en la puerta; nadie estaría muy confiado en una situación así, era entendible, pero tenía que admitir que me había dolido su tono de voz.
Ben la miro a los ojos durante unos momentos, como si se estuvieran hablando con la mirada. Luego, clavó su mirada en mí y pude percibir algo de recelo pero había un brillo de esperanza en el fondo.
—Pregúntenme cualquier cosa que solo nosotros sepamos —los alenté, empezando a sentirme inquieta.
—No —fue la rotunda respuesta de Ángela—. Sabemos en donde estamos, pudieron habernos leído la mente o revisado nuestros recuerdos.
Me estaba comenzando a desesperar, al verlos fue como si una brisa de aire fresco me hubiera dado de lleno, avivando la esperanza que comenzaba a consumirse en mi interior, pero ahora parecía que se escapaban entre mis dedos como si estuviera tratando de agarrar arena con mis manos.
—¿Por qué no me crees? —pregunté algo dolida.
—Porque Bella nunca se hubiera unido a los Vulturi —respondió fieramente—. Ella nunca se hubiera unido a un grupo donde se creen mejor que los demás y asesinan a quien estuviera en contra suyo.
No pude sostenerle la miraba, me sentía algo avergonzada pero era algo necesario y no importara qué, lo haría nuevamente. Cualquier cosa para proteger a mi familia, incluso si eso significaba separarme de ellos.
—Solo hay algo que Bella podría hacer y que nadie podría imitar —Ben miró a los ojos de su compañera unos segundos y recibió un asentimiento de parte suya, algo reticente.
Yo asentí frenéticamente— Lo que sea.
—Crea fuego —demandó.
Lo miré y sonreí. Ben era astuto y pude ver en sus ojos que él me creía, pero la prueba era para que Ángela pudiera ver que en realidad era yo la que estaba parada delante suyo y no una ilusión óptica creada por alguno de la guardia. Invoqué el fuego y éste comenzó a crear un círculo alrededor mío. Sentí como todos se alejaban un poco de mi para que el fuego no los tocase, el fuego comenzó a rodearme, hasta que solo se podía ver un circulo completo de fuego. Tal como lo aparecí, lo desaparecí con solo pensarlo. Lo único que podía evidenciar de que no era ninguna treta ilusoria era el calor que todavía se conservaba en el lugar.
Y tenso silencio le siguió, pero pronto sentí un par de brazos rodearme el cuello y atraerme hacia su cuerpo. Yo la abracé de vuelta con la necesidad que crea no ver a tu familia durante cincuenta años.
—¡Bella! —exclamó con felicidad—, ¡Te he extrañado tanto!
—Yo también, Ángela —susurré con la voz rota—. No sabes cuánto me hicieron falta todo este tiempo.
Unos brazos nos envolviendo a ambas y nos atrajeron hacia un duro pecho— ¡Por fin tengo a las mujeres que más amo en mis brazos y juntas!
Nosotras reíamos mientras también lo abrazábamos. Me sentía tan feliz. Era como me hubieran devuelto una parte de mí que me habían quitado hacía tiempo, unas cuantas lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas y cayendo inevitablemente en la ropa de Ben. Él se separó un poco y me observó con curiosidad.
—Sabía que podías llorar y tus lagrimas eran sangre pero es algo sorprenderte verlo en vivo y en directo —me regaló una sonrisa y yo se la devolví. Ángela nos miraba con un brillo extraño en su mirada y nos volvió a abrazar.
No sabía cuánto tiempo permanecimos así con exactitud pero por la cara de aburrimiento que tenia Marcus supuse que había sido mucho. Me separé de ellos y me acerqué hacia donde estaba Marcus mirando la escena inexpresivamente.
—Chicos, les presento el que fue un mentor para mí —les sonreí para que se acercaran—, Marcus. Marcus —hice un ademan para que él también se acercase—, ellos son Ben y Ángela, aunque eso ya lo sabes.
—Mucho gusto —dijo escuetamente Marcus, mientras les tomaba la mano.
—Igualmente —respondieron al unísono.
—Jane, Alec, vengan aquí, por favor —los llamé sin que mi sonrisa se fuera de mi rostro.
Tardaron un poco en cruzar la puerta, y cuando lo hicieron estaban con la cabeza gacha. Se situaron a cada lado mío y un paso detrás. En ningún momento levantaron la mirada y me enternecí por el hecho. Ángela y Ben los miraban algo desconfiados pero muy curiosos por su actuar. No era que me sorprendía, cuando estaban rodeados de gente eran los mellizos sádicos que les gustaba torturar a la gente por diversión pero cuando estábamos solos, se comportaban más acorde a la edad que tenían antes de ser convertidos.
—Chicos, estos son Jane y Alec. Me han comentado que las condiciones en las que se conocieron no fueron muy amables —ambos me miraron con las cejas levantadas, era claro que no fueron amables, los habían torturado después de todo, pero yo obvie ese hecho. Estaba segura de que mis niños no lo hicieron porque en verdad tenían deseos si no porque la situación lo ameritaba—. Ellos son como unos hijos para mí —me miraron asombrados—. Alec, Jane, ellos son Ángela y Ben. Son los amigos de Forks que les había contado antes.
El primero en levantar la mirada fue Alec y tomando su ejemplo Jane también lo hizo. Ambos miraban apenados a mis amigos y la expresión que estos pusieron fue bastante cómica que no pude contener una pequeña risita.
—Lamentamos lo que sucedió —dijo Jane en un susurro.
—No nos gusta hacerlo —le siguió Alec inmediatamente—, pero no teníamos otra opción. Estaban Félix y Demetri ahí. —terminó, Ángela y Ben se veían atónitos y nadie lo podía culpar.
—Cla-claro —aceptó Ángela cuando recuperó el habla, mientras que Ben simplemente se limitaba a asentir.
Un incómodo silencio se extendió por el pequeño espacio en el cual no encontrábamos. Jane y Alec evitaban mirar hacia donde la pareja se encontraban, estos —al contrario de los mellizos— los miraban fijamente. Yo miraba todo con la sonrisa que hacía tiempo se había instalado en mi rostro y Marcus nos miraba a todos con aburrimiento —algo típico en él.
—Tenemos mucho que conversar —dije después de un tiempo, apiadándome un poco de mis chicos que cada vez se encogían más ante la penetrante mirada de mis amigos. Ellos me miraron a mí y asintieron en silencio—. ¿Qué sucedió cuando me fui? Cuando los fui a buscar a Alaska los Denali me dijeron que se habían marchado y que no sabían dónde.
—Bueno —comenzó Ben—, habíamos decidido irnos a Colombia, pero no queríamos que ellos se enteraran —enarqué una ceja—. No nos malentiendas, fueron muy amables con nosotros pero nos sentíamos como intrusos y queríamos un tiempo a solas. Pasaron algunas semanas después de nuestro viaje y no habíamos tenido ninguna noticia tuya o de los Cullen asique decidimos visitarlos para ver si había sucedido algo.
—¿Cuál fue nuestra sorpresa? —siguió Ángela con algo de enojo—. Ellos no nos recordaban, por lo menos, no recordaban a Ben ni que yo estaba trasformada. Después de ello, comenzaron a preguntarme como me encontraba y algunos, más que nada Rosalie, comenzaron a recriminarle a Ben el haberme convertido. No te puedes imaginar lo confusos que nos encontrábamos.
Yo asentí algo apenada pero sin arrepentimiento, había hecho eso por el bien de todos. No sé que hubiera sido de Edward y Alice si hubieran tenido que entrar forzosamente a la guardia Vulturi. Si Edward ya se creía un monstruo mientras cazaba animales, no quería ni pensar como se hubiera sentido al tener que alimentarse de seres humanos. Lo hubiera destrozado completamente.
—Nos asombramos aún más cuando preguntamos por ti y nos miraron sin saber de quién les estábamos hablando —Ben dijo mientras miraba hacia la nada, como si estuviera recordando exactamente lo que había sucedido. Los deseos de leerle la mente no se hicieron esperar y aparecieron con mucha fuerza, pero los controlé. No hubiera sido amable de mi parte—. Aunque, en sus ojos pude ver una chispa de reconocimiento, en mayor medida en los de Edward, pero desapareció muy rápidamente, tal vez solo fue mi imaginación.
Sentí que mi pecho se calentaba, ellos me recordaron por un momento. Luego, un miedo paralizante me arrasó, ¿cómo fue posible que me reconocieran si les había encapsulado sus recuerdos? Tranquilízate, me dije, si ellos por alguna extraña razón hubieran podido escaparse de tu don, ya hubieran aparecido. Traté de tranquilizarme, pero no lo logré del todo. Si con solo nombrarme pudieron librarse —aunque solo hubieran sido unas pocas milésimas— eso quería decir que mi barrera no era tan fuerte como pensaba.
Otra inquietud me golpeó, ¿cómo los liberaría de la barrera? Nunca me había detenido a pensar ese hecho. Nunca había tratado de encapsular recuerdos antes de ellos, ni tampoco lo había hecho después, nunca lo necesité. Y, ciertamente, nunca había intentado romper esa barrera. Teóricamente no debería de ser muy difícil, yo lo había hecho después de todo.
—¿Vieron mucho? —pregunté secamente, con el ceño fruncido.
—Obviamente, cuando preguntamos por ti estábamos pesándote —dijo Ben—, pero cuando nos dimos cuenta de que algo sucedía, cerramos nuestras mentes, como nos habían enseñado los Denali el poco tiempo que estuvimos con ellos.
—Aunque —prosiguió Ángela—, estamos seguros que Edward vio tu rostro.
Mi ceño se frunció aún más. Eso era algo inesperado. Edward debió estar muy confundido, y frustrado. No le gustaba no saber lo que sucedía a su alrededor. Sonreí con solo pensar en él. Lo extrañaba tanto… Pero no iba a ir por ese camino, si ya me había encontrado con Ángela y Ben quería decir que no faltaba tanto tiempo para encontrarme de nuevo con los Cullen.
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Ben, luego de unos minutos en silencio.
—¿Con qué? —lo miré con curiosidad.
—Bella —dijo como si le estuviera hablando a un niño—, estamos encerrados en unas mazmorras, esperando que Aro venga y nos asesine. Me parece que tenemos que pensar que vamos a hacer.
—No los va a asesinar —respondió Marcus antes de que yo pudiera siquiera abrir la boca—. Sus dones son demasiado valiosos para hacerlo.
—Exacto —Alec le regaló una tímida sonrisa—, seguramente los va a persuadir para que se unan a la guardia.
—Aunque si se niegan —siguió su melliza—, es muy probable que los asesine, Aro no deja ir tan magníficos dones para que en algún momento se vuelvan contra él. —Jane siempre había sido la más realista de los mellizos, y tenía razón.
—No se preocupen por ello —Marcus hizo un movimiento con la mano, luciendo despreocupado—. Tenemos a Bella después de todo.
La atmósfera en a mazmorra se fue relajando luego de lo dicho por Marcus y yo agradecí que estuviera por aquí en este momento. No pasaba mucho tiempo con la guardia, me desagradaba demasiado este lugar para pasar más de unas cuantas semanas seguidas, en realidad, estaba pensando irme antes de que los chicos llegaran.
En ese momento, mi visión comenzó a nublarse y todo empezó a cambiar. En un segundo estaba en un lugar muy diferente.
Estaba en una especie de claro, el sol iluminaba todo el lugar mientras veía como mi piel resplandecía. Sentí como me miraban y levanté mi vista. Estaba rodeada de personas, mirándome como si esperaran indicaciones.
—Se están acercando, Bella —dijo un muchacho, moreno con ojos cafés. Mirándolo detenidamente me di cuenta de que lo conocía, era Seth.
—Lo sé —respondí mirándolo a los ojos.
—Esto será difícil —me giré y con asombro vi que se trataba de Jasper.
—Son los Vulturi después de todo, ¿Qué esperabas? —dijo alguien a su lado que en vida había visto.
—No tenemos que luchar —una suave voz dijo desde mi izquierda.
—No vienen con intención de dialogar, Carlisle. —Alice dijo.
—¿Qué haremos, Bella? —alguien susurró a mi lado. Mis ojos se encontraron con unos orbes dorados que me miraban con preocupación.
—No te preocupes, Edward. Tengo un plan —respondí con una sonrisa.
La visión terminó y cinco pares de ojos me miraban con curiosidad.
—Ya es tiempo —susurré y sus rostros se llenaron de entendimiento.
Hello!
¿Cómo están? Tanto tiempo ¿no? Bueno, yo ahora estoy bien.
Sinceramente lamento que hayan tenido que esperar 9 meses por este capitulo que no fue la gran cosa pero que me tomo TANTO escribir. Como siempre digo, que actualice no quiere decir que ahora voy a empezar a subir seguido, mi bloqueo sigue y pienso que he perdido práctica en esto de escribir que ya no me gusta mucho lo que escribo pero me gustaría terminar de escribir mis historias.
Capaz comiencen a verme subiendo traducciones de One Direction, si me encanta esa banda y amo Larry Stylinson, asíque si, si empiezo a subir historias que no son de Twilight ya saben de que se trata, aviso para que no se sorprendan si lo hago jaja
Gracias por todos los comentarios, favoritas y alertas, sinceramente mi hacen sentir muy feliz
Espero que nos leeamos pronto.
Maru M. Cullen
"Puede que no este de acuerdo con lo que dices, pero defenderé a muerte tu derecho a decirlo" Voltaire
