AVATAR NO ES MIO, ¡QUE DESGRACIA!

Ahora sí que ha pasado tiempo y espero que la historia que he desarrollado en mi cabeza les guste. Espero que este capítulo les aclare algunas cosas pero que a la vez les deje duda. Me fascina mantener la tensión.

Por algunos elementos que iré incluyendo a la historia me temo que debo cambiar la clasificación d solo el tiempo dirá si debo cambiarla a M. por el momento queda así. Disfruten el capítulo =)

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Capitulo#3: Una presencia sorpresiva e inoportuna

Muy noche era ya en la ciudad de Ba Sing Se, tan noche que la luna, en todo su esplendor se encontraba casi a la mitad del cielo. En el Dragón de Jazmín todavía estaban dos personas despiertas. Iroh y el avatar Aang tomaban tranquilamente una taza de té caliente y miraban a las calles con preocupación.

¿Por qué no estaban en cama? Bueno… la respuesta era simple. Iroh era uno de los mejores jugadores a nivel mundial en Pai Sho y esa noche, junto con otros ancianos habían decidido hacer unas partidas con apuestas. Aang al rato, llegó a platicarle unas cosas a su amigo y se quedó viendo el juego.

Fue un éxito total para Iroh, pues en las grandes apuestas había ganado más de 100 piezas de oro y con eso aseguraba un cachito más en su fortuna. Ahora, ya desocupado podía hablar acerca de las preocupaciones que al joven avatar aquejaban.

Después de notar a Aang inquieto, colocó su taza de té en la mesa y dio un hondo suspiro que llamó de manera inmediata la atención del avatar.

-Me puedes decir Aang ¿Qué ocurre?

El muchacho pareció pensar el asunto unos minutos y después de dar un último sorbo a su taza de té pronunció: He hablado con el Rey Kuei acerca del asunto que se ha dado con la desaparición de su hija.

-¿Cómo se encuentra él?- Iroh siempre le daba a las conversaciones un toque informal que ayudaba a la gente a sentirse mucho más cómoda.

-como se debería encontrar un padre cuando pierde a su única hija-comentó él- a veces me pongo a pensar que quizá el hecho de ser mi novia haya llamado la atención de alguien que, por hacerme daño a mí, la ha capturado a ella.

-ni se te ocurra decir eso Aang, es claramente obvio que no ha sido tu culpa.

Aang se encogió de hombros algo entristecido.

-además, la posición de la joven es algo privilegiada. Hay muchos factores que la han podido hacer la más apta persona en la cacería de los criminales.

-puede ser- dijo el joven con voz apagada.

Después de unos minutos de total silencio, el viento sopló fuere a través de la ventana y la llama de las velas parpadearon notoriamente.

-¿Qué has investigado?

-¡ah si!- dijo el avatar saliendo de su estado de ensoñación- todas las jóvenes desaparecidas en la ciudad tienen características muy notables en común.

-¿Cómo es eso?

-Iroh, he descubierto que aunque las otras jóvenes son pobres o de clase media baja para captar la atención de algún caza fortuna son extremadamente bonitas, jóvenes de una edad promedio entre los 16 y 20 años y además poseían un encanto natural.

-bonitas y jóvenes… interesante. ¿Qué más?

-según los familiares de estas jóvenes, hay una coincidencia en particular que ha pasado antes de sus desapariciones.

-por favor continua Aang, me dejas en suspenso-contestó el anciano con su taza de té aun en la mano. Solo que esta estaba vacía.

-las jóvenes fueron acechadas y atormentadas por quien las secuestró- dijo Aang con una voz tremendamente preocupada- según sus familiares, ninguno de ellos creían las alucinaciones de sus hijas hasta que no aparecieron.

-¿hay algo característico que las jóvenes relataran a sus familiares sobre lo que les ocurría?

-no- contestó él- nada característico. Bueno… excepto que todas han despertado alguna vez con alucinaciones a altas horas de la noche.

-¿crees que lo que haya tomado a las otras niñas es lo mismo que se ha llevado a tu novia?

Aang frunció el ceño al oír la palabra novia pero decidió continuar con el asunto.

-me he dirigido con el rey tierra después de mis investigaciones. Intenté sacarle información pero no contestó nada. Luego me he dirigido con la institutriz y la nana y me han contado que la princesa era demasiado introvertida y callada, que no divulgaba nunca sus asuntos personales pero me dijeron después de un rato, la semana antes de su desaparición la joven pasó completamente aislada del mundo en su cuarto.

-mmm… esa es una curiosa señal.

-¿a qué te refieres con curiosa señal?

-si la joven- reflexiono Iroh-pasó aislada en su cuarto pudo haber sido por el miedo de enfrentarse a algo y creyó que la forma de estar segura era permanecer en un lugar vigilado las 24 horas por la guardia real.

-tienes razón-comentó Aang, pensativo- mucha razón.

-los ancianos somos muy observadores-Iroh canturreó con alegría y luego miró al avatar con picardía.

-¿Qué?-preguntó el muchacho, divertido.

-me he fijado en tu plática con la joven del otro día, ¿ha ocurrido algo ahí?

Aang se sonrojó.

-no, nada…

-puedes engañarme a mí, a tus amigos incluso puedes engañar a tu mente- dijo el sabio anciano-pero a tu corazón y a los espíritus, nunca.

En realidad-dijo después de un rato- no sé si pasó algo…

-¿Katara es su nombre verdad?

Aang se limitó a asentir tímidamente.

-encantadora joven-comentó Iroh después de un rato- me he fijado que después de tomarse el té los dos juntos se han marchado.

-¡no ha pasado nada!- dijo el avatar apurado- la acompañé hasta el parque, ella se despidió de mí y desde entonces no la he vuelto a ver.

-curioso es el destino.

-aunque quisiera algo con ella, nunca pasaría nada, estoy comprometido y no por voluntad.

Iroh iba a comentar algo acertado y lógico acerca de las vueltas del destino y muchas de sus otras manifestaciones hasta que unos ruidosos pasos fuera de su tienda los alertaron. Iroh y Aang se quedaron viendo a los ojos y luego se levantaron sigilosamente a mirar por una ranura a la calle.

Varios agentes Dai lee caminaban en filas hacia los barrios de la zona baja. No era para nada una buena señal.

-¿A dónde se dirigirán los agentes?-comentó Iroh intrigado.

-no sé-comentó el avatar muy serio. Tomó su planeador de la esquina de la puerta- pero lo voy a averiguar.

Y silencioso como el aire, fue tras ellos.

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-¿te diviertes?-preguntó Suki a Katara. La joven pelirroja estaba atacada en risa y los efectos del jugo de cactus ya estaban haciendo estragos en ella.

¿Qué es el jugo de cactus? Era el llamado alcohol popular, utilizado principalmente en las fiestas descomunales y en las reuniones de las personas de clase media y baja. Tenía un sabor muy peculiar y también amargo. Con una o dos copas no causaba efectos, ya si te excedías, otro era el caso. Y justamente eso le estaba pasando a Suki, quien parecía no querer detenerse y llevaba cuatro rondas del popular licor.

Katara puso cara preocupada por el estado de Suki, no podían llegar así a casa-no, no mucho ¿podemos irnos?

Suki hizo un exagerado mohín- ¡Por los espíritus Katara! ¿Qué ha pasado con tu ánimo?

Katara quiso hablar pero la joven la interrumpió cuando uno de los muchos jóvenes de la fiesta la invitó a bailar-no importa, hablamos después ¿sí? Ahora iré a prender la pista de baile.

Y en unos segundos desapareció del marco de visión de Katara. La joven morena suspiró cantarinamente y caminó unos momentos por la pista, volteando hacia todos lados. No le gustó la panorámica. Había muchos jóvenes mal intencionados, que la miraban con ojos hambrientos. Ella optó por no hacerles caso.

Estuvo un rato apoyada contra la pared hasta que una voz habló muy cerca de su oído.

-¿no te diviertes?

Inmediatamente frunció el ceño y volteó. Ante ella se encontraba June.

-no, en realidad para mí no hay diversión aquí.

-oye…-dijo June levantando sus manos al aire en señal de paz- para nada que he venido a pelear contigo- Katara tenía una mirada escéptica en su rostro- hablo muy en serio, esta noche estoy de muy buen humor.

Katara rodó los ojos, dispuesta a irse pero June volvió a hablar.

-lamento la propuesta que te he dado ayer- dijo fingiendo inocencia-no sé en qué pensé cuando lo hice.

-¿en verdad?- Katara intervino, claro que eso en tono irónico.

June asintió solemnemente.

-de verdad- respondió ella-como te dije, fue un error. Para que proponer eso a ti cuando a tu alrededor hay muchos otros dispuestos a hacer el trabajo sin precio.

Katara gruñó y apretó muy duro su puño derecho.

-¿Qué piensas hacer?- la retó June acercándose más y mostrando provocativamente su rostro.

-contigo nada-respondió Katara- pero ahora mismo pienso ir a buscar a mi amiga para largarnos de aquí. Permiso- y golpeando rudamente el hombro de la frívola mujer.

-suerte con eso-dijo mirándola con incesante odio-mucha suerte con eso.

Katara entonces se adentró en la multitud buscando por Suki. Todos los jóvenes bailaban frenéticamente al ritmo del sonido de los muchos cuernos, tambores y guitarrones. Buscó por todos lados y no pudo encontrar a Suki y lo peor que había muchos lados y escondites en ese lugar en el cual podría encontrarse. Frustrada se detuvo a mitad de la pista y entonces, en un abrir y cerrar los ojos todas las velas se apagaron, dejando a todos a oscuras.

Hubo murmullos de muchos jóvenes inquietos. Katara estaba comenzando a desesperarse hasta que todas las velas volvieron a encenderse, todas al mismo tiempo. Todos pegaron un grito de horror y se quedaron parados donde estaban.

Katara se llevó las manos a la boca totalmente aterrada y las lágrimas amenazaron salir de sus hermosos ojos. Enfrente de ella se encontraba un cuerpo colgado de una soga.

Parecía haberse ahorcado. Era sin duda de una mujer. Estaba totalmente golpeada y se encontraba para mayor sorpresa, desnuda. Su cabello negro caía encima de todo su rostro y ahí fue cuando Katara terminó más desconcertada.

No le dio tiempo de reflexionar pues en ese mismo instante uno de los muchos jóvenes de la fiesta entró gritando totalmente aterrado.

-¡los Dai lee!- dijo a todo pulmón- se aproxima un grupo de Dai lee.

Los próximos minutos todo fue todo un caos. Jóvenes corriendo de un lado a otro, gritando y empujando. En todo ese caos Katara se dispuso a buscar a Suki, pero no la encontró y en una de muchas alguien la empujó al suelo causando que cayera muy fuerte.

Se quejó e intentó ponerse en pie. Ahora estaban pasando otras cosas. Mesas caían, los muros de piedras se caían, el suelo retumbaba como si estuviera ocurriendo un temblor y de pronto, al establecimiento muchos hombres fornidos, con túnicas largas de colores negros con un símbolo verde y oro entraron.

De inmediato apresaron a muchos jóvenes que gemían de dolor. Ahora debía escapar. Corrió a una de las salidas más cercanas pero una mano de piedra la retuvo. Volteó con temor.

Su brazo tenía el agarre potente de uno de esos hombres de ojos fríos y ya le estaba comenzando a sangrar. Gritó de dolor e intentó forcejear.

-¡Suélteme, déjeme!- gritó. Pero el hombre ante ella no se movió ni un ápice. Era el fin hasta que el hombre cayó inconsciente al suelo. No supo que ocurrió después, estaba demasiado perturbada para reflexionar.

El hombre que la había rescatado le dijo que subiera con él a un animal enorme. Ella lo hizo, sin enfrentarse a las consecuencias lo hizo y luego desaparecieron a toda máquina por las calles del lugar. Katara en ese momento ni por Suki se preocupó.

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Los Dai lee entonces inspeccionaron cada centímetro del lugar buscando pistas sobre lo ocurrido esa noche. Aquella había sido una fiesta ilegal y una grave falta al toque de queda impuesto por el rey Tierra y por esa situación, esta falta iba a ser gravemente penada. Con cárcel para cada uno de los que habían sido atrapados. Incluso para la dueña del establecimiento, quien había sido prácticamente arrastrada y los miraba con incesante odio.

El lugar era toda una ruina y muchos jóvenes lloraban en las jaulas de hierro llevadas por los agentes. Todo era en ese momento un descontrol total y muchos de los agentes Dai lee aprovecharon su posición para manosear a las jóvenes arrestadas, todo hasta que Aang llegó y cada uno con temor inmenso se quedó paralizado en su lugar.

-¿Qué demonios ha pasado aquí?

Todos se estremecieron por su tono de voz.

-mi señor avatar, se nos ha informado de esta fiesta clandestina e ilegal y por obligación hemos venido a detenerla.

Aang miró al hombre con enorme rabia y agarró su cuello duramente, casi asfixiándolo.

-¿me cree bruto acaso?- preguntó.

El agente a duras penas contestó-No mi señor.

El avatar exasperado y con un gruñido lo dejó caer al suelo. El de inmediato intentó estabilizarse.

-se que ocurrió una fiesta prohibida aquí- dijo con voz dura y fría- lo que pregunto es por qué, ustedes los dueños del orden en la ciudad, abusan del poder que se les ha otorgado para hacer actos inmorales a las muchachas arrestadas.

-Mi señor nosotros…

-No hay excusa-cortó Aang con un grito- y después de que lleguemos a palacio me encargaré de darles un debido castigo.

Todos los agentes se estremecieron ante esa frase pero no dejaron mostrar sus nervios.

Aang los observó unos instantes y luego se dirigió al interior del establecimiento. Algunos agentes Dai lee buscaban pistas en medio del desorden, otros solo estaban parados viendo el cuerpo colgado en el centro de la ahora destruida pista.

Al inicio el joven avatar se tensó y la vista de ese cuerpo desnudo, con marcas de violencia y sangre, además de otra peculiaridad le causó repulsión y casi vomitó, pero pudo recomponerse a tiempo y enderezando sus túnicas lanzó una afilada corriente de aire que cortó la soga que sostenía el cadáver. Este cayó de bruces al suelo.

-no se queden ahí- les dijo a los agentes, sin despegar su vista del cuerpo- envuélvanlo en una manta y llévenlo al palacio. Llevaremos a caso el reconocimiento.

Sus acompañantes asintieron y sacaron una manta totalmente grande con la cual envolvieron el cadáver.

Katara iba aferrada fuertemente a la cintura de su rescatista mientras, se abrían paso por las deshabitadas calles de la ciudad. La luna ahora se encontraba en el centro. Ya era muy noche. Entraron en unos instantes a la parte alta de la ciudad y para su suerte no había nada de vigilancia en las calles. Dio un soplo de alivio.

-¿por dónde vives?-habló el hombre.

-¿p-perdón?-dijo desconcertada.

-¿Dónde vives?- preguntó y esta vez volteó- ¿o prefieres que te lleve a mi casa?

Ella se aclaró la garganta-¿eh? ¡sí! Da vuelta en esta esquina y sigue derecho hasta final de la calle.

El asintió con una sonrisa y con las cuerdas le dio una orden al rápido animal para que virara. Katara suspiró de alivio cuando, al acercarse notaron a Suki apoyada contra la pared del muro de su casa y respirando costosamente por el agotamiento.

La cara de la pelirroja se iluminó.

-¡Katara!-exclamó mientras salía a su encuentro. Katara se bajó ágilmente del animal y abrazó a su amiga- Pensé que los Dai lee te habían arrestado ¿estás bien?

Ella asintió y Suki sonrió más amplio.

-bueno… debo irme- dijo el joven héroe con una sonrisa y dio vuelta a su animal.

-¡espera!- gritó la morena, él se detuvo- debo darte las gracias por salvarme, pero no sé tu nombre.

-me llamo Jet- contestó él- y ha sido un placer.

Katara sonrió- bueno… de todos muchas gracias a tu Jet y a tu…

-Shirshu-completó él.

-gracias.

-de nada- respondió- ahora debo irme, antes de que algún Dai lee decida atraparme y será mejor que ustedes entren también.

Las dos jóvenes asintieron y se quedaron viendo como el animal desaparecía en la penumbra de la noche.

-Es guapo-comentó Suki con una sonrisa. Katara se sonrojó y luego subieron al cuarto.

El resto de la noche ninguna de las dos jóvenes pudo dormir aunque entre sí tampoco pudieron hablar. Perdidas en sus propios pensamientos fueron testigos de cómo el cielo se iba aclarando hasta que la luz del sol iluminó el cuarto. Pero nada, nada distraía a las jóvenes de lo pasado la anterior noche y mucho menos del cuerpo. Y entonces se escuchó el ruido de un carruaje a las afueras de la casa de Suki. Después de unos minutos pasos correr por las escaleras a la habitación de la joven y luego la puerta abrirse levemente. Katara y Suki se asustaron pero se tranquilizaron cuando viendo a la mamá de Suki entrar. Tenía la cara llena de preocupación y sus ojos algo desorbitados.

-¿mamá, que ha ocurrido?- Suki mostró demasiada preocupación por el estado de su querida madre.

-Una desgracia niñas, una muy grande desgracia.

Las dos adolescentes se voltearon a ver sin comprender nada aún.

-acaban de venir de palacio con la terrible noticia- dijo la señora antes de proseguir- se ha encontrado el cadáver de la hija del rey tierra.

Y toda la habitación quedó en profundo silencio.

N/A: eso fue todo por ahora. Trataré de ser mas constante en mis actualizaciones y espero que la historia cause buen impacto. Si es así háganmelo saber a través de sus reviews. Suben mucho el ánimo.

Ctin939: Thanks for your review. Please update soon your story.

Jessy: gracias por el comentario y si, nuestro querido avatar tiene 24 años. No pude resistirme a la idea de un joven maduro y tuvo que escribirlo además de que me encanta que sea mucho mayor que Katara. Le da dinamismo a la historia.

Kristen: gracias por el comentario y pues si te digo se arruina la sorpresa. Las cosas se aclararan poco a poco.

Jane: Thanks for your review =)

Nieve Taisho: tienes más o menos una idea de la hija del rey. Espero que ahora que he terminado el capitulo se haya cambiado la panorámica para ti de la historia. Muchas gracias por comentarme. Nos leemos =)