Lo único que en verdad me pertenece es la trama de esta historia.


Capitulo#5: Un día agitado y de muchas preocupaciones.

Por fin, después del incomodo encuentro con Aang, el chico amable que conoció el primer día de su estancia en Ba Sing Se y que para rematar resultó ser el avatar y amigo de su padre, Katara pudo respirar al poder zafarse de su familia con la excusa de una plática con Suki y Toph.

La verdad es que ya estaba cansada de esta ciudad, y el tremendo rollo en el que se había metido por ir a una fiesta ilegal en la que de paso, fue encontrado el cuerpo el cuerpo de la hija del propio rey tierra ponía todo de cabeza y terminaba de complicar los asuntos. June estaba arrestada y si la interrogaban el primer nombre que iba a cantar era el de ella. Sería la peor vergüenza, y no solo eso, defraudaría a sus amados padres de por vida.

Tenía que impedir esas situaciones a toda costa, y Toph con sus poderes de tierra control era lo único que le permitiría llegar a las prisiones, hablar con June y sobornarla.

Encontró a Suki medio temblorosa junto a su prima en una zona muy alejada del bullicio de la gente. Llegó rápido hasta ellas y se aseguró de que nadie observara sus actitudes sospechosas.

-Ya le conté- afirmó Suki cuando su amiga morena estuvo cerca.

-¿nos ayudaras?

Toph simplemente asintió y tomó una postura de control. Suspiró suavemente.

-en estos momentos se hará el cambio de guardia, lo que implican diez minutos de total descuido de las celdas. Tienen todo ese tiempo para arreglar su situación, si no lo logran serán atrapadas…

Ambas jóvenes asintieron.

-me quedaré aquí afuera para asegurarme que nadie tenga rastros- abrió un hondo túnel que llegaba justamente a la vieja Ba Sing Se- cuando estén cerca lo volveré a abrir.

Tanto Katara como Suki empezaron a descender con cuidado por el camino pedregoso e inclinado. Estaba demasiado oscuro y el aire de este lugar se sentía demasiado pesado y seco. Katara empezó a sudar copiosamente y se llevó un gran susto cuando casi resbala cuesta abajo. De no ser por la inmediata intervención de Suki, hubiera arruinado todo.

-sería conveniente un maestro fuego en estos momentos, ¿verdad?

La sureña solo asintió.

-¿Por qué llevas unas cantimploras?- preguntó la pelirroja con curiosidad, segundos más tarde.

-por seguridad…

Justo Katara contestó eso, empezaron a ver destellos de luz al final del túnel. Apresuraron el paso lo más que pudieron y llegaron a un lugar enorme con estalagmitas verdes que irradiaban luz. Había un solo problema, en el lugar se encontraban muchos túneles, ¿Cuál debían tomar?

Y entonces escucharon pasos. Se escondieron tras una gran roca que tenían a su derecha. Era un soldado de la armada de tierra, eso solo significaba una cosa, era el cambio de turno y, de donde él había salido, era el camino a las celdas.

Cuando el hombre desapareció de su campo de visión, corrieron lo más rápido que pudieron, volteando a todos lados por señales de June y al fin la encontraron. Toda despeinada, sucia, descuidada y acurrucada a sí misma. Les dio pesar. Se acercaron con precaución ante cualquier movimiento que la mujer pudiera hacer. La peli negro levantó con dificultad la vista hacia ellas y sonrió de manera malvada.

-dos niñas de la alta sociedad me honran con su visita, ¿en qué puedo ayudarles?

Suki torció el gesto e hizo señas a Katara para que fuera ella quien hablara.

-venimos a ofrecerte un trato con tal de que no cuentes nuestra participación en la fiesta ilegal en la cual terminaste presa.

June rió histéricamente.

-¿y es que creen que alguna cifra de dinero me servirá ahorita?- preguntó irónicamente- estoy presa, creen que podré comprar algo de ropa en esta pocilga

-podemos liberarte…- intervino Suki, con voz angustiada- y darte el dinero necesario para que vivas cómodamente en otro lugar del mundo.

-¿y andar de fugitiva?- apartó la mirada desinteresada- no lo creo…

-¡hay algo que debas querer!- se exasperó la morena.

June la miró con malicia.

Bueno, ya que tanto se preocupan…- se enderezó un poco para poder hablar mejor- les puedo decir que alguien de mucho prestigio y poder está interviniendo por mí, así que mis segundos están contados en esta prisión. Yo no diré nada de su presencia en la fiesta ilegal de hace un día si ustedes me recompensan con un favor…

-¿y que será eso?- exigió la maestra agua.

June se encogió de hombros- todavía no lo sé, pero cuando necesite algo de ustedes, se los haré saber.

Las dos jóvenes tragaron sonoramente.

-¿seguro no dices nada de nuestra participación entonces?

-mis labios están sellados- intervino con una sonrisa- ahora sí que deberían tener cuidado…

Katara y Suki iban a preguntar qué significaba eso hasta que oyeron fuertes pisadas tras ellas. Se detuvieron en seco. Un minuto de silencio. La joven morena con un suave movimiento abrió sus cantimploras. Una voz áspera y ronca habló tras ellas.

-¿Quiénes son ustedes?

Se quedaron paralizadas y no voltearon. El hombre se acercó a ellas pero Katara fue rápida y con un movimiento suave pero elegante de su mano, el lugar se llenó de neblina. Suki salió corriendo rápidamente en dirección al lugar por donde habían entrado. El soldado entonces pudo distinguir unas sombras corriendo a su lado. Las iba a perseguir, pero una mano helada le obstruyó la nariz y le quitó aire el tiempo suficiente para que cayera desmayado.

-¿pero qué hiciste?- preguntó Suki asustada.

Katara regresó el agua que tenía envuelta alrededor de su mano y siguió corriendo.

-¿está…?- volvió a preguntar la pelirroja con precaución.

Antes de que pudiera terminar, Katara la paró en seco.

-solo está desmayado.

-no creo que eso fuera necesario.

-era eso o nos pillaba.

Siguieron corriendo hasta que un túnel se abrió frente a ellas. Sin pensarlo dos veces entraron a él y este volvió a cerrarse como que si nunca hubiese sido abierto.

Llegaron a la superficie casi al desmayarse, Toph las esperaba de manera sorprendida, pero eso no impidió que ella cerrara el hueco a la perfección. Frunció el ceño.

-¿pero qué demonios pasó ahí?

-pequeñas complicaciones…-murmuró Suki.

-por lo menos nadie las reconoció, ¿verdad?

-además de June- dijo Katara algo agitada- nadie…

Siguieron en aquel lugar un buen momento, esperando regular sus respiraciones para ponerse en marcha. Una vez listas caminaron de manera casual al salón fúnebre solo para ser interceptadas en la puerta por el propio Aang. Las tres se tensaron visiblemente y voltearon a verse de manera preocupada.

Aang se aclaró la garganta muy señorialmente.

-señoritas…- dijo mirando a la vez a Suki y a Toph- ¿me podrían permitir un momento con la señorita Katara? Es para una razón que quiero que le dé a su padre.

Ambas asintieron y voltearon a Katara con preocupación.

-¿quieres que te esperemos para irnos juntas adentro?

-no, no- dijo Katara volteando a Aang repetidas veces- adelántense chicas, las encuentro en el salón. También le tengo que hacer algunas preguntas que mi padre me ha encomendado- les sonrió de manera tranquilizadora y ambas jóvenes, sintiéndose un poco mas calmadas entraron en la habitación.

-¿Cómo estás?- preguntó Aang de manera nerviosa.

-supongo que bien…

Silencio incómodo.

-así que… eres hija de Hakoda, ¿la menor?

Katara asintió levemente sin saber el rumbo que tomaba esta conversación.

Aang movió sus dedos nerviosamente sin dejar de verla.

-va a ser todo complicado desde hoy ¿no es así?

-¿a qué te refieres?- preguntó Katara, extrañada.

-me refiero al simple hecho de que soy amigo de tu padre y que no puedo fingir que no te conozco.

-pues así debería ser…- intervino la joven.

-¡no!- dijo con dureza- ¡claro que no debería ser así! Te lo dije aquella vez y te lo digo ahora, me gustas Katara. Y simplemente será difícil para mí ahora, verte en estos tipos de reuniones o junto a tu padre y no poderte cortejar como un caballero a una dama de manera normal.

-para ti no es el único que no va a ser fácil. Digo, la incomodidad entre nosotros era palpable. Por eso es mejor dejarlo. Olvídate de esa tarde, por favor…

-¡no quiero!- replicó Aang de manera dura.

-¡pero yo sí!- contestó ella.

Aang iba a volver a intervenir cuando un soldado se acercó corriendo donde él.

-Avatar Aang, hubieron problemas en las mazmorras.

Katara agrandó la vista.

-en seguida llego- volteó a ver a Katara con expresión herida- la veo luego.

Y se marchó.

La joven morena se quedó con el corazón en la mano, sabiendo lo que había pasado en las mazmorras. Entró lentamente al salón para ver a Suki platicando animadamente con su hermano. Sonrió y negó con la cabeza absorta de todos hasta que, una mano cálida se posó sobre su hombro. Pegó un brinco del susto.

-¡Toph!- replicó.

La joven maestra tierra sonrió y se acercó más a ella para susurrarle tranquilamente.

-se que el avatar y tu, estaban mintiendo…

Katara quedó petrificada.

XXXX

Aang entró en las mazmorras con aquel porte de avatar que solo el poseía. Justo llegando a las celdas vio al pobre guardia de turno oliendo un trozo de tela con alcohol y sentado en una banca de rocas. Más cerca de él pudo notar su rostro algo morado por la falta de oxigeno. Puso su mano en su hombro.

-¿se encuentra bien?

-he estado mejor mi señor…

Aang sonrió simpáticamente a él y se sentó justo a su lado.

-recuerda que ocurrió.

El guardia asintió, indeciso.

-vi dos figuras- comenzó su relato- y justo cuando empecé a interrogarlas el lugar se llenó de neblina. Vi sus sombras huir y las intenté perseguir pero una mano helada se posó en mi cara cortándome el oxígeno. Luego de eso perdí el conocimiento.

Aang asintió, pensativo.

-recuerda algo más.

El señor pareció pensarla para luego fruncir el ceño.

-sí, las personas estaban justo frente a la celda de ella…- y apuntó a June.

La seductora mujer solo sonrió burlonamente. Aang caminó decisivo hacia ella.

-¿Quiénes eran, June?

-no lo sé, la neblina me impidió identificarlos…

-¡Mientes!

-¿con que razón mentiría, avatar?

Aang resopló frustrado.

-si era un intento de escape…

La mujer lo cortó en seco.

-¿y cuál sería el beneficio de ser fugitiva? ¿Vivir mi vida entera escapando de ti?- rió sonoramente- tengo otros métodos, legales de hecho, muy pronto, saldré de aquí.

-ni creas que se te hará tan sencillo… te has negado a decir el nombre de los involucrados en aquella fiesta.

-son muchos los jóvenes de Ba Sing Se, ¿Qué le hace pensar que conozco a alguno?

Aang resopló duro. June sonrió más grande cuando vio al paje real acercarse justo detrás del avatar.

-Avatar Aang, noticias del rey tierra.

-dígame…

-manda a dar autorización a la libertad de la señora June.

-¿¡Qué!?

La miró de manera sorprendida.

-se lo dije avatar, se lo dije…


Como lo prometido es deuda, empiezo mi periodo de actualizaciones, y Castigo Divino es el inicio. Retomo mi escritura y es por bastante tiempo desde ahora. Lo prometo.

Espero este capítulo haya gustado y los siga guiando a la historia. Me interesan que se entretengan pues, en este fic, faltan muchas sorpresas por descubrir. Cualquier crítica, sugerencia o simple comentario será bien respondido en próximas actualizaciones. Agradezco a todos los lectores de esta historia, en especial a Damaris y Kori, quienes se han mantenido al pendiente de mis actualizaciones.

Gracias a los lectores fantasmas, a los que han agregado la historia a favoritos y a los que la siguen cada semana. Son grandes y me animan a escribir y a superarme. Hasta la próxima actualización. Se despide

KATITABENDER