Disclaimer: HP es de Rowling.

Capítulo Cuatro

Astoria se sienta en el taburete y acaricia las teclas negras y blancas. Cierra los ojos y empieza a desgranar una melodía. No es ninguna melodía conocida, más sin embargo suena familiar, suena cercana a ella. Un suspiro sale de sus labios. La melodía sigue sonando, envuelve formas y colores. Habla de la esperanza, esa vaga esperanza del futuro de una chica que quiere conocer a su príncipe azul.

Astoria se siente acalorada, sus mejillas se ruborizan, la música nunca se detiene. Ahora habla del encuentro de dos almas, de dos seres que se miran y se reconocen en los ojos del otro. Esas dos almas son felices mientras se tocan de las manos, en un baile que sólo ellos conocen. La música dibuja los giros de la bailarina, la música dibuja los suaves movimientos del hombre. La música traza los rostros, los perfiles de ambos amantes.

Astoria sonríe, estremecida por las sensaciones que le trasmite la música. Las notas se aceleran unas con otras, en un vaivén que asemeja el clímax antes del final. Una avalancha rodea a la pianista, cierra los ojos, se siente libre de un peso que cargaba desde hace mucho. Los amantes jadean y se miran. Astoria abre los ojos. Es sólo ella y el piano. Se ha dejado llevar por sus fantasías.

Niega con la cabeza, como siga así Daphne va a informarles a sus padres. No debería soñar con imposibles, pero no puede evitarlo. Él tiene novia, le dice la voz de la conciencia. No me importa, le replica. Astoria acaricia las teclas del piano.

- Muy pronto - se dice - Muy pronto, mi príncipe rubio.


¿Reviews?