DISCLAIMER: ninguno de los personajes pertenecen a mi persona, sino a SNK Playmore.
¿Te volveré a ver?
-¿Cómo dices?- preguntó Ralf con los ojos bastante abiertos.
-Eso, que creo que está deprimida. Me dijo que necesitaba irse y cuando la seguí, desapareció- contó Clark, preocupado.
-¡Tenemos que buscarla! No pudo ir lejos, tal vez esté en su cuarto. ¡Vamos!- dijo el Coronel y empezó a correr, seguido de los otros dos. Leona escuchó unos ruidos, y cuando tocaron su puerta, se quedó quieta. Sabía que no la dejarían salir sola.
-¡Leona!¿Estás ahí?¡Abre, por favor!-dijo Ralf, golpeando su puerta. Ella no respondió y se le ocurrió una idea.
-¿Crees que le haya pasado algo?- dijo tímida Whip.
Ralf se vio consternado ante esa pregunta, y recordó cuando encontró a Leona a punto de quitarse la vida. Le dio pavor y gritó más fuerte:
-¡Leona, abre la maldita puerta!- Clark lo llamó desde afuera, donde daba la ventana de Leona.
-Salió por aquí- le dijo el de los lentes cuando él llegó con Whip. Vieron que la puerta principal estaba abierta y decidieron buscarla por la ciudad. Corrían por el sendero, cuando Clark se paró en seco. Ralf y Whip lo miraron, extrañados.
-Es sólo que ella me dijo que…-titubeó un momento y miró a sus compañeros, que estaban impacientes.-Me dijo que nosotros estaríamos mejor sin ella-. Whip se sentó en una roca y se puso a llorar, Clark se sentó a su lado, abrazándola. A Ralf el mundo se le vino abajo, a él le había costado mucho aceptar una vez que ella estaba dispuesta a quitarse la vida, y le costó aún más convencerla de que no lo hiciera, dos veces ya no podía. Entonces corrió lo más rápido que pudo, no faltaba mucho para la ciudad.
Leona caminó por la ciudad, vio un lugar que le llamaba la atención: un club. Se acercó y en la puerta vio a alguien conocida.
-¡Pero si es Leona Heidern!-exclamó la joven de una silueta envidiable.- La última persona que pensé ver por aquí…- vio que Leona estaba sola.- ¿Quieres entrar con nosotras?- le preguntó, señalando a Yuri, que la saludó alegremente. Leona lo pensó. Aun que Mai no le agradaba mucho, juzgarla habiéndola conocido tan poco sería volver a la Leona de antes. Entonces dijo que sí y mientras esperaban a Athena, vio a alguien pelirrojo que le sonrió. A ella le pareció que conocía muy poco a Iori Yagami para que sonriera así con sólo verla, así que pensó que podían pasar dos cosas: él le sonrió a alguien detrás de ella o Yagami era un idiota baboso. Athena llegó y entraron, fueron al mostrador. Mai fue donde estaba Andy; y Athena se encontró con Kensou. Yuri miró a la chica del cabello azul como diciendo "¡Qué predecible!" y ella le sonrió. Sólo conocía a los del torneo, y después e saludarlos a cada uno se acercó a King, que atendía en el mostrador.
-Deme algo fuerte, quiero emborracharme- King se sorprendió de ver a la soldado en su club, le sonrió y le pasó un vaso pequeño a Leona, quien se disponía a beberlo de un solo trago.
-¡Despacio, mujer! Será pequeño pero es muy poderoso- le dijo divertida.-¿Qué penas vienes a ahogar, Leona querida?
-Sólo digamos que vengo a des estresarme - respondió ella, terminando el primer vaso, que le quemaba la lengua.- ¡Otra ronda, para todos!- todos se alegraron y se acercaron más a ella. Después de un rato de charla entre todos, Leona fue al tocador y al volver, lo vio otra vez: Iori pedía unos tragos y le sonreía de nuevo.
-Leona, ¿cómo has estado? No te veo hace mucho tiempo…
-Muy bien, de hecho. Y tú, ¿cómo estás?-preguntó ella más alegre por el alcohol.
-Bien, hoy es mi cumpleaños y vinimos a pasarla bien… ¿quieres brindar conmigo?
-¡Feliz cumpleaños!- le dijo ella, sonriendo, alzando su bebida.
Ralf, Clark y Whip recorrieron la ciudad, no tardaron en llegar al lugar donde se encontraba el club.
-¿Creen que está ahí?-dijo Whip, señalando al club.
-No-respondieron al unísono Ralf y Clark. Whip miró por la ventana y se estaba por ir, pero volvió a mirar por un acto reflejo.
-Esa de ahí, con el pelo azul, ¿no es ella?- dijo Whip, incrédula. Los tres pegaron las caras al vidrio.
-¡Sí, es ella!-exclamó Clark, respirando aliviado.-Parece que está hablando con Iori Yagami…
-¿Por qué habla con él?- dijo Ralf con el ceño fruncido.
-No lo sé… Pero ¿acaso tiene puesta una minifalda?- dijo Whip, creyendo que estaba loca.
-¡¿CÓMO?!- exclamaron a la vez Clark y Ralf, y pegaron las narices aún más al vidrio.
-¡Es verdad!- dijo Clark.-Vaya, vaya. Tacharé esto de la lista de cosas que tengo que ver antes de morir- dijo entretenido.
-Yo tengo una lista parecida, pero la mía tiene escrito verte a ti sin tus gafas, ¿podrá ser?- dijo Whip, acercándosele.
-Todo es posible- respondió él señalando a Leona.
-Oigan, tórtolos, hay que sacar a Leona de ahí- dijo Ralf inquieto.
-Amigo, ella está pasándola bien. Mira, si quiso venir sola, por algo será-le dijo Clark.
Ralf miró molesto a Leona. Él siempre la había visto hermosa, pero el hecho de estar así vestida y sonriendo, la hacía bellísima. Vio que Yagami le daba un vaso de alcohol.
-¡La está emborrachando!- exclamó furioso a sus amigos- ¿Y si le hace algo malo?- pero en ese momento vieron que Iori la sacaba a bailar, y se acercó a besar a Leona. Clark y Whip se miraron: si no lo hubieran visto con sus propios ojos, no lo hubieran creído. Se voltearon, temerosos de la reacción del Coronel, pero él ya no estaba.
-Oh, demonios- suspiró Clark.
Leona abrazaba a Iori. Sentía sus besos aún más ardientes que el alcohol. Estaba en eso, cuando sintió que lo arrancaban de sus brazos... Abrió los ojos y tardó un rato en entender lo que sucedía. Ralf estaba a los empujones con Iori, así que se interpuso entre los dos.
-¿Qué diablos hace, Coronel?- exclamó, molesta.
-Te llevo a casa-dijo Ralf, mirando amenazadoramente a Iori.
-¿Qué? ¿Está usted loco? ¡No! No puede mandarme fuera del cuartel, y menos en mi día libre- protestó la muchacha.- No me iré, la estoy pasando bien.-le espetó ella con firmeza.
-¿Estás segura de eso?- le preguntó él, mirándola fijo, a lo que ella asintió. Entonces Ralf la levantó del suelo y se la puso en los hombros, ella le golpeaba débilmente en la espalda: estaba borracha. Leona miró al chico pelirrojo y le dijo:
-Lo siento, Iori…
-¿Te volveré a ver?- le preguntó éste, sonriendo.
-¿Quieres volverme a ver, Yagami?- le dijo Ralf con rudeza, Iori se rió. Una vez fuera del lugar, dejó a Leona en el suelo.
- Ay, Coronel…-le dijo ella riendo sarcásticamente.- Dígame: ¿Cuándo me he entrometido cuando ustedes salían por ahí? ¿O cuando me metí en lo que pasa entre usted y Whip?
-¿Entre Whip y yo? ¡Entre nosotros no pasa nada, Leona…!
-El punto es que a mí no me interesa lo que haga usted con su vida privada. Y no me importa si pasa o no pasa algo entre ustedes, por mí pueden hacer lo que quieran- dijo ella, seria. Vio a Clark y a Whip, les dedicó una mirada llena de ira y caminó rumbo a casa.
-Demonios, Ralf- dijo en voz baja Clark.-Está enojada en serio.
-¿Qué querías que hiciera, que la dejara con ese idiota?- le respondió él, y Clark se calló, sabiendo lo terco que era su amigo. Llegaron al cuartel y Leona entró a toda velocidad a su cuarto, Ralf la siguió, pero recibió un portazo en medio de la nariz. Ignorando el dolor del porrazo, le dijo:
- No me iré hasta que quieras hablar conmigo, y lo sabes.
Entonces la puerta se abrió y Leona empujó a Ralf contra la pared para decirle:
-Escúcheme bien: si no me deja tranquila llamaré a mi padre. O mejor aún, no dudaré en darle una paliza que se acordará hasta el día en que se case. ¿Oyó?- volvió a entrar dando un portazo otra vez. Ralf se sentó al lado de la puerta y le dijo:
-Hoy estabas preciosa, pero para mí, siempre eres perfecta.
Leona escuchó esas palabras y le dio ganas de perdonarlo, pero estaba tan cansada y enojada que se echó a dormir… y no le costó mucho.
