DISCLAIMER: ninguno de los personajes pertenecen a mi persona, sino a SNK Playmore.

Capítulo siete.- Si ya no estás cerca…

El Comandante le dio a Ralf unas cuantas semanas de descanso, pero cómo él odiaba no hacer nada, sólo aceptó una, pero no la usó en otra cosa más que en emborracharse y dormir. Leona había vuelto con Iori, y ella había tomado el pequeño descanso para cuidar de él. Clark y Whip ya no sabían que hacer: cuando trataban de hablar con Ralf, estaba borracho y hacía oídos sordos. Un día de esos, Whip entró a la habitación de su amigo: era un desastre, y le dijo:

-Ya no puedes seguir así, Ralf.

-¿Qué más da?- ironizó él, sonriendo. No estaba tan borracho.

-Deja de actuar como un niño. No puedes mandar tu vida al diablo así por así. Si no lo quieres hacer por ti, hazlo por nosotros: no soportamos verte así.

-Pero Whip, la amo. No puedo dejar de pensarla. Ella es lo único que me hace feliz. Y más que feliz: no sé cómo explicarte…

-Sí, se a lo que te refieres- comentó ella suspirando, mirando a Clark, quien se había asomado por la puerta para ver cómo iba todo. Él la escuchó, sonrió levemente y se marchó.

-Porque siento que mi lugar es con ella, que ese idiota no la amaría ni un cuarto de lo que yo la amo- continuó el Coronel. La chica se quedó pensativa y después sugirió:

-Ralf: ¿qué tal si te alejas un tiempo de ella?

-¿Alejarme? No, no podría…- empezó Ralf.

-¡Claro que sí! Digo, unos meses… no te hará bien estar aquí, y menos cuando vuelva. Necesitas hacer lo mejor para ti en este momento. Piénsalo- concluyó Whip, levantándose, y comenzó a ordenar la habitación de su amigo. Tomó todas las botellas de licor que encontró, y cuando estaba por irse, escuchó:

-¿Y si ella se olvida de mí?

-No lo hará… Yo me encargaré de que no. ¿Oíste alguna vez la frase "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde"?- preguntó Whip, sonriendo, y sus palabras resonaron en la cabeza de Ralf. Tal vez ella tenía razón, tal vez un tiempo sería lo mejor…

Dos semanas después, Leona volvía al cuartel. Se dirigió a la oficina de su Comandante.

-Ahora te encargarás de las órdenes de Still. ¿Entendido?- habló Heidern, sin darle importancia al asunto. Ella asintió, algo confundida- No te preocupes: Whip se encargará de las tuyas.

Como todo buen soldado, ella debía obedecer sin cuestionar las órdenes. Pero esta vez no pudo.

-Entendido, padre, pero ¿puedo saber el porqué?

-¿No lo sabías? Jones fue a una misión en Australia. Volverá en cuatro meses- contestó Heidern.

-¿Cuatro meses?- preguntó Leona, desconcertada. "¿Qué rayos…?" pensó.- ¿Por qué él solo?

-Bueno, había designado a otra persona para que vaya, pero él se ofreció. Dijo que siempre había querido ir. ¿Por qué te interesa?- preguntó algo suspicaz Heidern. Leona no respondió; simplemente negó con la cabeza, y tras hacer el tradicional saludo militar, se retiró, camino a la habitación de Whip. Tocó la puerta y la chica del látigo abrió, después de abrazarla, la invitó a pasar y a tomar un jugo. Sin dar más rodeos, Leona preguntó:

-¿Por qué se fue Ralf? – Whip respiró hondo antes de contestar.

-Antes de que me olvide: me dijo que lamentaba no haberse despedido de ti. Supongo que para distraerse…

-Mientes- dijo Leona, mirándola fijamente. Ya había aprendido a descifrar a Whip.

-¿Y tú qué, eh?- contestó Whip, desafiante.-No finjas que entre ustedes no pasaba nada, porque eso también sería mentir, más que a nosotros o a él, mentirte a ti misma. Volviste con Iori… ¿Qué esperabas, Leona? Eso debió dolerle… Tal vez debas dejar que se olvide de ti- dijo Whip, seria, tratando de hacerla extrañarlo. Hicieron una guerra de miradas, desafiantes, calculadoras… y ya no pudieron resistirlo más. Empezaron a reírse a carcajadas y se abrazaron. Las peleas entre hermanas no duran mucho. Pero en Leona aparecieron lágrimas y sollozó:

-Yo quiero estar con él… Pero no puedo siendo lo que soy. Me da miedo que él salga herido, o muerto. Tal vez se hubiera cansado de estar conmigo, porque sólo una vida desgraciada tendría conmigo. Y encontré a Iori: a él también le pasa esto. Nunca podría tenerme miedo o cansarse de mí…- dijo triste la chica del cabello azul.

-Te estás poniendo excusas innecesarias. Ralf siempre te entendió, te cuidó y te amó tal y como eras…- dijo Whip, resueltamente. Leona la miró en shock y balbuceó:

-¿Él… me… AMA? – Demonios, Whip había soltado la lengua demasiado. Como ya no había vuelta atrás, exclamó emocionada:

-¡No te hagas, Leona! ¡Es obvio, mujer, lo demuestra en todo lo que hace por ti! La única razón por la que convenció a tu padre para que te deje estar con Iori, fue porque quiere verte sonreír. Lo mejor del mundo para él es verte feliz, muñeca- concluyó, guiñándole un ojo.

-P pero yo siempre fui tímida, complicada, peligrosa… ¿Cómo puede amar a alguien así?

-Es que las virtudes atraen…- concedió Whip.

-Pero los defectos, enamoran…- terminó Leona, recordando las palabras del Coronel.

-Ese hombre sabe decir frases románticas- dijo sonriendo Whip.

Días después, llegó una carta del Coronel. Mandó una foto de él con un canguro que, al parecer, no le gustaba que le sacaran fotos. En la hoja decía:

"Clark, Whip y Leona:

¿Qué onda? ¿Cómo están? Si se preguntan quien es el animal de la foto, pues soy yo. El canguro es la mascota del cuarte: Gazoo. Me dio unas cuantas patadas, pero a mí no me gana nadie... En fin, en cuanto a la misión, vamos bien, aunque recibí un balazo en el hombro, nada serio. Amigo: aquí también hay pollo frito, idiota. ¿En dónde no puede haber, por el amor de Heidern? Whip: gracias por los consejos, espero que den resultado. Como recompensa, trataré de llevarte un koala, no prometo nada, pero sé que te encantan. Leona: espero que Iori ya esté bien, y que te esté TRATANDO BIEN. Sino, le mandaré a Gazoo. Los extraño mucho, compadres, pero estos meses pasarán volando. Y cuando vuelva, nos iremos de parranda una semana entera, si el Comandante nos deja, claro está. Bueno, me voy a dormir. Cuídense mucho, los quiero (Clark: no babees, no te quiero en ese sentido).

Atte: Su coronel sexy, Ralf.

P.D: no le muestren esto al Comandante, me ahorcaría"

Los tres se rieron y decidieron responderle. Cuando terminaron la carta, Whip se levantó para enviarla, pero Leona se la quitó de las manos, torpemente, y dijo.

¡No te preocupes, lo hago yo!- se esfumó como el viento. Whip se quedó confundida, pero Clark le dijo, sonriendo:

-Seguro quiere agregar algún punto y coma a la misiva ¿entiendes?- dicho esto la besó.

-¿Puedo preguntarte algo?- preguntó tímidamente Whip.

-Emm… acabas de hacerlo- bromeó él, pero al ver que ella no estaba para juegos, asintió.

-¿Somos algo…? Me refiero a que… ¿Somos algo serio? ¿O sólo nos estamos divirtiendo? Porque te dije que te amo y no me respondiste nada- dijo ella, mirándolo fijo. El se puso algo nervioso y contestó:

-Es que no quiero que vayamos tan rápido…- ella parpadeó, no creyendo lo que oía.

-Entiendo… Entonces, como no somos NADA, esto no sería terminar, ¿no?- dijo ella sonriendo, pero con lágrimas en los ojos.

-No llores, Whip, nosotros…

-Buenas noches, Clark- dijo ella cortante y se marchó.

-¡Whip, vuelve!-gritó Clark, pero ella ya se había ido.

-Tengo una carta para usted, Coronel- dijo una pequeña niña, poniendo el sobre en sus manos.

-Gracias- dijo él entusiasmado, y la abrió con su cuchillo favorito. Comenzó a leerla, y rió con algunas líneas, cortesía de Clark, pero dentro del sobre había un papel pequeño en el que ponía:

"Ahora que estás lejos, ya puedo tener miedo, ¿no es así?"