DISCLAIMER: ninguno de los personajes pertenecen a mi persona, sino a SNK Playmore.
Capítulo ocho.- Cuestión de tiempo
Abrió los ojos, aún era de noche. Miró al costado y, sentado al borde de la cama, estaba él. Lo abrazó por detrás. Él simplemente la ignoró.
-¿Qué pasa?- preguntó algo herida.
-Lo hiciste otra vez- contestó él fríamente, sin mirarla- Ya me está empezando a cansar.
"¡Demonios!" pensó ella para sus adentros.
-No controlo lo que digo cuando estoy dormida, lamento no ser perfecta…- dijo en su defensa.
- ¿Enserio? Porque no es la primera vez que lo haces, Leona, y ya estoy harto de que me llames con otro nombre- gruñó él- Si tanto lo extrañas, vete con él…
-Escucha, Iori, estoy contigo. Te quiero a ti- le dijo ella.- ¿Quieres volver a dormir?
-Querer, amar… es lo mismo ¿no?- ironizó él, y se acostó, dándole la espalda. Ella no logró dormir esa noche. Hace varios meses que el Coronel se había marchado, y los días sin él pasaban lentos y pesados. Whip seguía sin darle siquiera la hora a Clark, y a Leona ya se le hacía incómoda esta situación. Pero si él no se hubiese ido, seguro todo estaría mejor. Mientras trataba de llenar un hueco en su corazón con Iori, más profundo éste se hacía. Era feliz con él, pero quería volver a sentir que tocaba el cielo con las manos… y no lo lograba. Cada sábado que tenía libre, se iba a la playa, sola, a sentarse en aquella roca en la que había encontrado a Ralf. Y no volvía hasta la noche…
Era domingo, y ya habían pasado más de cuatro meses desde que el Coronel se había ido. Volvía a la noche. Whip estaba en su habitación, cuando su celular sonó.
-Hola, Whip, te habla Iori. Una pregunta: ¿sabes dónde está Leona? Su celular está apagado.
-No, lo siento. No la veo desde el viernes.
-Ah, bueno. Gracias de todos modos, si la ves, dile que me llame, por favor.
A la noche, esperaba la llegada del Coronel, cuando Clark se le acercó tímidamente a preguntarle:
-¿Hablaste con Leona? Su celular está apagado y me dijo que le avisemos cuando llegaba.
-No, la vi el viernes a la noche y desde entonces no hablamos- contestó, algo preocupada.
-Oh, bueno… Escucha, Whip, necesito hablar contigo- empezó Clark, pero en ese instante la puerta se abrió y el Coronel entró. Whip corrió a abrazarlo. Después de charlar y comer algo en la habitación del Coronel, éste preguntó:
-¿Dónde está Leona?- estaba decepcionado de no haberla visto.
-No lo sabemos. Su celular está apagado. Iori me llamó en la mañana y me dijo que con él no estaba. Comentó Whip, algo preocupada.
-Ya aparecerá mañana. Leona nunca faltó al cuartel- concedió Clark.
-Eso espero. Bueno, me voy a dormir- dijo levantándose la muchacha.
-Hay una sorpresa esperándote en tu habitación- dijo sonriente el Coronel.
-¿Me estás diciendo que…?- dijo ella, incrédula y emocionada, y corrió a abrazar al Coronel.
-Su nombre es Kel'tuzahl, o algo así, pero yo lo llamo Mini-K, por que su pelo es del mismo color- dijo Ralf, travieso, abrazándola.
-Será mejor que K' no lo conozca. ¡Gracias, gracias, gracias!- Whip saltaba de la alegría, y tras darle un beso en la mejilla a Ralf, se fue como si en la habitación no hubiera nadie más. El Coronel le lanzó una almohada a Clark, que miraba atontado la puerta por la que había salido la muchacha, y le voló la gorra y los lentes.
-¿Qué pasó, amigo? ¿Terminaron?- le preguntó, curioso.
-Emm… algo así- contestó Clark, colocándose los lentes, y le contó lo que había pasado.
- Ah, pero… ¿acaso no la amas?- preguntó Ralf, arqueando las cejas.
-¡Sí! ¡No! Ash… ¡No sé!- respondió Clark caminando de un lado a otro.- Al principio, pensé que sólo era una más, pero ahora, no puedo dejar de pensar en ella, y extrañarla tanto ya me vuelve loco. No quiero ni imaginarme cuánto me odiaría si todo se acaba aquí.
-Vaya… ¡Estás enamorado hasta las patas, amigo!-comentó juguetón Ralf- ¿Nunca oíste la frase "nadie sabe lo que tiene hasta que se le va… o se lo quitan" o algo así? ¡Así son las mujeres! Debes decirle que lo sientes y lo que sientes, antes de que se te vaya el tren. Clark asintió y se fue. El Coronel decidió llamar a Leona, sin éxito, y pensó que seguro estaba con Iori, dándole los beso que él daría la vida por tener. No quiso torturarse más y fue a dormir.
-Whip: ¿puedes abrir la puerta? Quiero hablar contigo…- dijo Clark en la puerta de la habitación de la chica, quien le abrió con Mini-K en los brazos.
-Hola ¿Qué quieres?- preguntó riendo, porque Mini-K le hacía cosquillas al caminar por su cuerpo.
-A ti- contestó él, sonriendo.- Eres lo único que quiero. Lamento no haberme dado cuenta de que eres lo mejor que me pasó en mucho tiempo. Te amo, y no…
-¡Hablas mucho!- exclamó ella, tapándole la boca- Entra de una vez y deja de llorar como nena- dijo, entrando a su habitación. Clark la siguió y cerró la puerta.
A la mañana siguiente, como todo lunes, se levantaron a reportarse ante el Comandante, en el camino se encontraron con el Coronel, que en tono pícaro preguntó:
-¿Descansaron bien?
-Mejor que nunca- concedió Whip, y besó a Clark. Al entrar a la oficina de Heidern, se decepcionaron de no ver a Leona ahí. El Comandante serio, preguntó:
-¿Saben algo de mi hija?- los tres se quedaron callados un instante.
-No la vemos desde el viernes y su celular está apagado. Hablé con su novio, Iori, y me dijo que no estaba con él- comentó Whip.
-Llámalo, por favor- ordenó Heidern, y Whip obedeció.
-Su celular está apagado también, Señor- dijo Whip, preocupada.
-¡¿Dónde puede estar?!- exclamó desesperado Heidern- ¡Esperen!, su celular tiene un localizador…- Sacó unos aparatos, y los insertó en su computadora. Después de unos momentos, Heidern exclamó:
-¡Ahí está! En las afueras de la ciudad… Si no me equivoco, ahí hay una fábrica abandonada, tal vez esté en problemas, vamos a buscarla.
Se fueron los cuatro en el Jeep, estaban nerviosos y preocupados. Casi al llegar, vieron que había varios coches, y decidieron esconder el coche y entrar sin ser vistos. Caminaron, sigilosamente, y se asomaron por una ventana, pero lo que vieron dentro no les gustó para nada. Había un montón de hombres armados, al mando de Goenitz, y Leona e Iori encadenados, separados por una distancia corta, ambos con el cabello rojo y retorciéndose bruscamente. También reconocieron a Shermie, Yashiro y Chris, entre otros, del mismo modo.
-¿Qué no estaban muertos?- preguntó Clark, sorprendido.
- ¡Hay que sacarla de ahí!- exclamó Ralf, enojado.
-¿Pero cómo hacemos? ¡Son un montón!- dijo Whip, preocupada.
Pero en ese momento se tuvieron que tapar los oídos, porque Leona soltó un grito desgarrador, al tratar de liberarse de sus cadenas. Al no lograr nada, agarró a uno de los hombres que estaban cerca de ella, y empezó a destrozarlo. En su desesperación, el tipo disparó su arma y un balazo llegó al estómago de Leona. Eso fue suficiente para que el Ikari Team entrara, y empezaron a luchar con cuantos hombres se les pusieran en el camino. Estaban a punto de llegar a Leona cuando Goenitz actuó rápidamente, y se acercó a Leona, que no paraba de sangrar por la herida del disparo. Puso sus manos en la cabeza de ella.
-¡No la toques!- rugió Ralf, que corría hacia Goenitz, seguido de los Clark y Whip.
-¿O qué?- se mofó Goenitz- No me la van a quitar. Orochi me dio su poder. La pequeña Leona está ahora bajo mis órdenes. ¡No podrán contra nosotros!- rió maliciosamente y liberó a Leona de sus cadenas, y sus secuaces hicieron lo propio con los demás- ¡Mátenlos a los tres!- ordenó y el Ikari se preparó a luchar. Cuando estuvo solo, Goenitz recibió un puñetazo venido de Heidern.
-¡No te metas con mi hija!- rugió el Comandante.
