Hola a todas! Lo primer agradecer a las chicas de los favs y alerts, me alentáis a que siga, de verdad, sois un encanto! :P
Lo segundo, sé que he tardado muchísimo, mi intención era subirlo la semana pasada pero, a parte de que la inspiración parecía haber salido de fiesta y no volver jamás, estoy llenísima de exámenes en estos momentos, de ahí que no esté particularmente contenta con el resultado de este capítulo. Es cortito, lo sé, y no muy allá, pero prometo compensar con el siguiente ;)
Espero que os guste!
Este capítulo ha sido beteado por Verónica Pereyra (Beta FFAD)
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Capítulo 3
El grito que salió de su garganta pronto fue tapado por una mano grande y fuerte. Bella se movió de manera desesperada, pero parecía que aquel abrazo era como una camisa de fuerza. Las lágrimas asomaban sus ojos mientras su labio inferior temblaba levemente.
Había conseguido escabullirse de su pasado pero éste se empeñaba en volver a salir. Primero fueron las charlas no muy constructivas que mantenía con su madre desde hacía dos meses sobre su reciente entrevista, segundo las cartas anónimas que estaba recibiendo, y por último, aparece el dueño de la correspondencia. Huyó una vez, pero no se veía capaz de volver a hacerlo, había abierto una agencia publicitaria, tenían tanto trabajo que su plantilla aumentó considerablemente a lo largo de los últimos tres años y no, no se veía capaz de renunciar después de haber trabajado tan duro.
—Isabella —la preocupación teñía la voz de Edward mientras zarandeaba el pequeño cuerpo de Bella —, Isabella despierta, ¿qué te pasa?
Bella dejó de intentar soltarse del fuerte agarre de Edward y miró fijamente al hombre que tenía delante. Era todo lo contrario al responsable de sus peores pesadillas. El alivio recorrió el cuerpo de Bella, la cual dejó caer su cuerpo sobre el pecho de Edward. Apoyó su cabeza sobre su hombro y soltó el aire que había estado conteniendo.
Sin embargo no pudo evitar mirar de reojo hacia el camino por el que había venido, no había nadie. Parecía que había sido solo una visión y lo más probable es que lo hubiera sido, con la que llevaba encima no le extrañaba. Cerró los ojos por un momento más para después alejarse despacio.
— Yo... esto... lo siento —empezó a la vez que se tocaba el cuello con nerviosismo—. Si me disculpa...
— Oh, no, no, no —dijo Edward cogiéndola del brazo—. Vamos a dar un paseo.
—Ya le he dicho que lo siento —espetó bruscamente Bella—. No quiero ir a ninguna parte con usted.
—Pues parecía que sí querías venir conmigo cuando estabas corriendo hacia aquí —se mofó él—, si a eso se le puede llamar correr...
—Si cree que con esas palabras tan halagadoras me va a convencer está muy equivocado —Bella empezó a andar sin saber a donde se dirigía y pronto se arrepintió, se había metido de lleno en el laberinto.
—Pues parece que lo he conseguido —alardeó él. De repente, ella sintió que la cogía de la mano, la giraba y la pegaba a él. Sus caras estaban a pocos centímetros—. Por cierto, me llamo Edward.
El agarre de él se estrechó todavía más cuando se oyó la voz chillona y estridente de una mujer. Edward maldijo, era Tanya. La rubia lo había estado siguiendo sin siquiera pararse a tomar aire. Estaba acorralado en una esquina como un ratón atrapado cuando vio a Bella, y supo que esa era oportunidad para salir corriendo.
Le entraban escalofríos sólo de pensar en Tanya. Era muy guapa y atractiva, pero lo estropeaba cuando abría la boca. En cambio Bella tenía carácter y eso le gustaba, lo excitaba sobremanera. En ese momento la tenía pegada a él, con todo lo que eso significaba. Sus maravillosas curvas debajo de sus ávidas manos. Estaba a punto de dar un paso más cuando la pesadilla volvió a aparecer.
— ¡Edward! —Su voz se iba acercando cada vez más. No se le ocurría ninguna excusa para que pudiese librarse de ella. Sintió que Bella se movía y, cuando sus ojos volvieron a conectarse con los suyos, una estupenda idea le vino a la mente.
— Sígueme el rollo —su voz sonó más ronca de lo que imaginaba mientras pronunciaba esas palabras. Bella le miraba enfurecida, seguramente estaría pensando que si tuviese un poquito más de libertad de movimiento le volvería a dar ese rodillazo que le dejó atontado por varios minutos.
—Estás loco si crees que te voy a salvar de esa—dijo adivinando sus intenciones—. Tú sólo déjame un poco de espacio que te vas a enterar de quién es Isabella Swan —. Sin poder evitarlo Edward estalló en carcajadas, había dado en la diana.
— ¡EDWARD! —en ese momento, Tanya ya se encontraba donde estaban ellos con los ojos entrecerrados y los brazos en jarras —. ¿¡Se puede saber qué estas haciendo aquí con esta rata!? —Sus labios rojos se retiraron hacia atrás con lo que pretendía ser una sonrisa—. Con un poco de suerte te espanta como hizo con James, claro... no fue todo lo mujer que tuvo ser y la abandonó. La verdad dudo mucho que lo seas ahora, Bellita —la burla asomaba sus ojos a la vez que la satisfacción de ver como las facciones de Bella se contraían por el dolor que aquellas palabras le produjeron —. Deja a Edward, ya tuviste lo que no era tuyo y no te merecías y viste las consecuencias, no pierdas el tiempo con alguien al que no llegas ni a la suela del zapato.
El dolor se extendía por el cuerpo de Bella, pensaba que el reencuentro con Tanya iba a ser mejor, y más teniendo en cuanta que la había defendido delante de su hermana aunque ella no lo supiera. Irina tenía razón, era un zorra y no podría recuperarse de aquello ni aunque lo intentase con todas sus fuerzas.
Poco a poco el dolor dio paso a la rabia. Bella había cerrado los ojos, Edward la había soltado por fin pero temía que hubiese sido por las palabras de la rubia. En contra de lo que le dictaba la razón, que él la tuviese entre sus brazos la hizo sentir bien, realmente bien, por una vez en su vida... Pero ahora él se había alejado y tenía una perfecta perspectiva de Tanya. La rubia estaba riéndose a carcajada limpia mientras miraba su rostro.
Bella dibujó una sonrisa en su cara haciéndola parecer la mujer más tranquila y buena del mundo. Ante este gesto, la risa de Tanya fue decayendo hasta el punto de desaparecer cuando se encontró a Bella a escasos centímetros de ella.
— ¿Sabes qué es lo que más me gusta de ti? —Preguntó mientras la miraba de arriba a bajo sin poder evitar que el desprecio brillase en sus ojos chocolate—. ¡Lo buena persona que eres! —La afirmación pareció destrozar todos los esquemas que aquella mujer podría tener—. Te entregas tanto a los demás que hasta les haces favores sexuales para complacerles. No es que diga que eres una puta, no, que va —la ironía era palpable en las palabras de Bella, pero parecía no notarse tanto al lado de la expresión de idiota que Tanya tenía en la cara.
— ¡CÓMO TE ATREVES! —La voz chillona que parecía haber desaparecido volvió de repente haciendo que los oídos de Bella pitasen.
—No tendré lo que hay que tener, pero te aseguro que no voy follándome a todo lo que se mueve —una sonrisa socarrona se fue formando en la expresión de Bella—. Tu hermana tiene razón, eres una zorra.
Después de haber dicho esto, giró sobre sus talones y fue por el camino que había tomado en un principio. Se iba adentrando en el laberinto todo lo rápido que podía. Sabía que Tanya no la iba a seguir hasta allí, con lo tonta que era se perdería.
Sus tacones se metían en la tierra húmeda. A la vez que Bella iba avanzando su confianza iba decayendo. Giró hacia la derecha cuando se encontró con una bifurcación, sabía que por allí se iría a una parte del jardín que poca gente conocía.
Bella no pudo evitar que las lágrimas llenaran sus ojos, pero ahora era la furia que sentía la causante. No pudo evitar que los sollozos se mezclasen también. Tuvo que apoyar sus manos sobre una de las paredes del laberinto. Poco tiempo después Bella apoyó también su frente mientras respiraba acompasadamente para intentar calmarse, pero unos pasos la sobresaltaron.
Se limpió las lágrimas rápidamente antes de darse la vuelta y encararle con una dura mirada.
— ¿Qué quieres? —Preguntó tajante a la vez que cerraba los ojos con fuerza y cerraba los puños de igual manera a su espalda.
— Felicitarte —la voz ronca y sensual de Edward hizo que abriera los ojos sorprendida. Pensaba que iba a salir corriendo como hacían todos al enterarse de su pasado. Bella intentó por años eliminar aquellos recuerdos, pero su madre se encargó de que todo NY se enterara... —. Sólo lamento que no la pegaras —dijo mientras chasqueaba la lengua.
— ¿Acaso te gusta ver a dos mujeres pegándose? —Preguntó una escéptica Bella. Intentó pasar de largo por el lado derecho de Edward pero éste se lo impidió.
—No creas que te vas a ir tan pronto —Bella vio cómo Edward la miraba de arriba abajo y pudo ver claramente la excitación en su mirada —. Me estás volviendo loco con ese vestido.
— Uy, no, no, no, no —exclamó Bella mientras caminaba hacia atrás—. Sé por dónde van los tiros y te aseguro que no va a suceder nada de lo que está pasando por tu cabeza ahora mismo.
— ¿Y qué crees que está pasando por mi cabeza? —Su cuerpo se fue acercando al de Bella. Ésta fue dando más pasos hacia atrás hasta que se topó con la pared del laberinto. Aquello parecía la típica película en la que la mujer caía como una tonta ante los encantos de él, pero ella estaba decidida a no hacerlo, a olvidarse de las sensaciones que experimentó cuando las manos de él se pegaron a su espalda y la acercó de golpe. Olvidar la dureza que sintió contra su vientre y el escalofrío de anticipación que le recorrió el cuerpo. Un intento por liberar su mente de imágenes no muy decentes fue el carraspeo que emitió.
—Creo que ya lo has dejado bastante claro —intentó mantener a raya el fuego que asomaba sus ojos. Pegó sus manos a su pecho y empujó con todas sus fuerzas—. Pero yo también he dejado clara mi posición. Si me disculpas —todos sus esfuerzos por alejarle fueron en vano, ya que estaba hasta más cerca todavía. Él se había acercado a su boca sin que ella se diera cuenta, y ahora volvían a estar en la misma posición que cuando Tanya los interrumpió. Su aliento le rozaba la cara y se abría paso entre los labios de Bella. Sabía tan bien que creyó derretirse de un momento a otro. Sin poder evitarlo se relamió los labios y, momentos después, la boca de Edward se encontraba sobre la suya.
¿Qué os ha parecido la siempre encantadora Tanya? Se ve que Bella esconde un pasado "turbio" jeje. ¿Y el encontronazo con Edward?
Me gustaría mucho que me dejarais vuestras opiniones, con las cuales espero mejorar. Las espero con entusiasmo.
Muchos besillos a todas!
Valentine ^.^
