-S, DESPIERTA AHORA-

Los gritos de Quinn siempre eran el mejor despertador que podías tener, solo te retorciste en tu cama y cubriste tu cabeza con tus almohadas, no querías levantarte. Escuchaste unas zancadas y luego los golpes en tu puerta.

-S, MUEVE EL TRASERO YA-

-YO NO CENE ESOS TACOS QUINN, DEJAME EN PAZ-

Pero sabias muy bien que una puerta no detendría al monstruo llamado Quinn Fabray. Te levantaste de mala gana y justo cuando abrías la puerta un bólido rubio te tiro al piso.

-¡¿QUE RAYOS TE PASA?- gritaste

Unos segundos después se levantaba y se sacudía sus ropas.

-Debes cambiarte rápido ya casi dan las 6 de la mañana- y salió de la habitación

Todo tu autocontrol fue gastado para no correr tras ella y golpearla. Bufaste, rápidamente comenzaste tu rutina de todos los días; Ducharte, poner ropa deportiva y "orar" para pedir un buen día y por ellos.

Eran justo las 6:05 am, ibas bajando por el elevador de tu edificio lista para comenzar a correr. Quinn y tú corrían aproximadamente 2 horas con descansos de 10 minutos. Te gustaba correr, la sensación de sentirse libre y el sonido de tu corazón en tus oídos te hacía sentir más viva. Había transcurrido aproximadamente unos 45 minutos.

-Q, tiempo fuera- dijiste

Se detuvieron y miraban a su alrededor. La gente comenzaba a salir a buscar café y mucha gente apenas regresaba a sus casas.

-Cansada López- dijo siseando Quinn

-Para nada solo cuido tu ritmo no quiero tener que esperarte.-

Volvías a mirar el paisaje y reparaste en una limosina, era extraño ver una limosina por esos lugares no era que vivieras en un lugar de muerte pero ese tipo de carro pertenecía a Beacon Hill donde vivía la gente más pudiente de la ciudad.

-Una Limo…me pregunto si el chofer estará perdido- dijiste

-Tal vez debe llevar a los bebes de la realeza de Boston- te contesto Quinn

-Si los bebes de veintitantos años que no pueden hacer nada por si solos-

-Es hora de correr Fabray-

Volvieron a correr, era la rutina que hacían para poder mantenerse en forma, te habías acostumbrado a Boston no eras originaria de allí, tenias 7 meses viviendo en la ciudad junto con Quinn.

Pasaron de nuevo otros 45 minutos.

-Debemos dar otra vuelta- dijo contundentemente Quinn

-Claro que no-

-Vamos S, una vuelta y ya-

-Te cambio esa vuelta por una competencia hasta el edificio la perdedora hace el desayuno-

Quinn parecía pensarlo y justo cuando ibas a decir algo comenzó a correr.

-Me parece bien- grito mientras corría.

-Rayos- dijiste

Nueve cuadras y ya estabas llegando a tu edificio así que.

-Calambre- gritaste

Quinn pareció disminuir el ritmo y miro hacia atrás. Mientras tú cojeabas.

-Quinn…rayos duele…ven- decías haciendo tu mejor actuación.

La rubia rápidamente regreso sobre sus pasos y justo cuando estaba a menos de un metro de ti tomaste su brazo, la lanzaste hacia atrás y corriste como si tu vida dependiera de ello que prácticamente eso era lo que ocurría porque si Quinn te atrapaba serias mujer muerta.

-LOPEZ- la escuchaste gritar.

Visualizaste el edificio que sería zona neutra y comenzaste a correr más rápido.

-Gane- dijiste levantado los brazos.

-No es justo hiciste trampa- dijo una voz detrás de ti

Estabas respirando con dificultad.

-Tu…no tienes …derecho…de a..cusarme de tramposa- señalaste a Quinn

-Buenos días señoritas- dijo el portero.

-Buenos días Tim- dijeron al unisonó

-Siempre temprano- dijo el señor sonriendo.

Entraron discutiendo al elevador, la discusión se prolongo hasta la entrada del departamento.

-Perdiste acéptalo y cocíname el desayuno-

-Mañana me las pagaras-

Estabas muy cansada caminaste hacia el sofá y prendiste la tele.

-Quiero waffles y jugo de arándanos…rápido- y diste una palmada

Escuchaste como maldecía desde la cocina.

-Soy uno de los mejores estudiantes de repostería de Estados Unidos y tú me tratas como una simple cocinera-

-Tengo hambre Fabray-

Cambiabas rápido los canales nada te satisfacía. Hasta que llegaste a un canal de cocina.

-Quinn están haciendo helado en la maquina que tu quieres comprar-

Rápidamente, la rubia estaba sentada junto a ti.

-Mi desayuno- dijiste y te levantaste a checar como iba todo.

Te encantaba cocinar era algo que te apisonaba, cuando accediste a mudarte pusiste una condición que el lugar tuviera una cocina preciosa y así era. Justo como siempre habías soñado.

Terminaste preparando tú el desayuno, freíste tocino para Quinn y se lo pusiste a sus waffles. La mañana era libre pero en la tarde les tocaba ir a trabajar. Fuiste al cuarto de lavado y pusiste una carga de ropa en lo que recogías la casa. Fabray está perdida mirando la tele.

-La 1 a bañarse Q-

Entran a trabajar a las 4 de la tarde viven algo retirado del Restaurante pero no te importa, no te quejas porque estás viviendo el sueño aun recuerdas como empezó todo.

Era tu examen final sobre comida india te estabas esforzando al máximo cuando terminaste el profesor Simmons se llevo tu plato a otro lugar lejos de donde estaban los de tus compañeros eso te dio una mala señal. Te quedaste nerviosa apretando las manos.

-Chicos todos pueden retirarse nos vemos mañana yo les daré sus notas, Santana por favor quédate-

Tus nervios estaban al máximo, cuando todos se habían retirado el maestro se acerco a ti y dijo.

-Acompañe por favor-

Caminaron hasta su oficina y dentro se encontraba un señor no muy viejo con cabello rizado

-Santana te quiero presentar a un gran amigo el Sr. Schuester-

El señor se levanto y te saludo.

-Mucho gusto- dijiste

-El gusto es mío- dijo él

-como te diste cuenta tu platillo lo separe de los demás quería que Will lo probara-

Miraste con incertidumbre al los hombres frente de ti.

-Santana me encanta la comida tengo unos cuantos restaurantes por todo estados unidos pero quiero abrir uno con un concepto diferente. Así que vine y le pide ayuda a tu maestro y me dio la mejor idea del mundo: Elegir a los mejores jóvenes genios que estudian para ser chef y llevármelos a mi restaurante-

Te quedaste pensando no era una muy buena idea.

-Pero la falta de experiencia- dijiste

-Eso está pensando pero a todos mis candidatos los he observado muy bien tienen lo que busco para mi restaurante, bueno iré al grano quiero que tu formes parte de todo lo que estoy planeando la escuela está de acuerdo en que te vayas conmigo a Boston, es una oportunidad única tendrás un pago, ganaras experiencia y podrás terminar tu carrera solo viniendo a presentar exámenes…porque aquí entre nosotros me han dicho que te aburren las clases-

Te sonrojaste, te aburrían las clases muchos de tus compañeros veían todo como una carga mientras que a ti te fascinaba.

-Pero ¿A dónde viviría? California está muy lejos de Boston, el transporte no saldrá barato y yo no tengo mucho dinero-

-Todo va por mi cuenta solo quiero que cocines como siempre en mi restaurante y no será todo los días por que tendré 3 equipos de jóvenes genios los cuales se repartirán los días de la semana. ¿Cómo ves?-

Era una gran oportunidad.

-Yo..-

-La señorita Fabray no dudo tanto- dijo Schuester.

-¿Quinn?- dijiste

-Claro ella será tu pareja sé que hacen un dúo excelente y sus postres son…de otro mundo.-

-Claro ella es la mejor chef de repostería que conozco y conoceré-

-Entonces ¿aceptas?-

Y allí estabas preparándote para cubrir otra noche, el señor Schuester estaba orgulloso del recibimiento entre los clientes, él se había convertido en un padre para ti así que siempre entregabas todo no querías defraudarlo.

La noche pintaba normal, muchos clientes pedían tu presencia para felicitarte siempre decían que la comida era magnifica.

-Chicas tengo a dos niñas de lo más inn diciendo que el Chef elija el postre-

-¿Qué pidieron?- preguntaste

Leíste y te hiciste cargo personalmente de sus platillos.

-Quinn quiero de tu torta de chocolate y has una crema dulce de frutas rojas-

-¿Qué vino pidieron?-

-Les lleve un rosado Rose Laudun-

-Muy bien chico- dijiste

Te pusiste a trabajar, tenias clientes del sector más pudiente de Boston y había muchas personas que se creían todos unos críticos culinarios, tratabas siempre de hacerlos callar y eso es lo que harías.

Debían ser niñas que fueron criadas en pañales de oro, las que se sentía que por tener dinero podían dejar en ridículo a cualquier persona, guardabas cierto rencor a ese tipo de personas porque hicieron tu primera semana un infierno en el restaurante.

La entrada tenía 10 minutos que había sido entregada y al cordero le faltaba menos de 1 de cocción la codorniz estaba perfecta y lista para servir.

-Quinn quiero esos postres en menos de 15 minutos ya casi listos- gritaste

-Hago lo que puedo Santana-

Los platillos lucían fabulosos.

-Vamos muchacho llévaselos.-

Fuiste a ver cómo iba Quinn con los postres.

-Sabes que la torta tiene como 10 minutos que acaba de salir verdad- te dijo

-Sabrá deliciosa-

Rápidamente entraron otras órdenes y te pusiste ordenar que hacer a cada persona, te sentías con cierto poder. El sonido de los sartenes, los olores de los alimentos, el vapor , todo creaban para ti el mejor ambiente del mundo.

-chicas han conquistado otros paladares, requieren su presencia- dijo el camarero

-¿Qué mesa?- pregunto Q

- 11- dijo

-¿Me veo bien?- preguntaste

-Sí, ¿Y yo?- pregunto Quinn

-Perfecta- dijiste sonriendo

Salieron juntas, no te imaginabas salir sola Quinn te daba ánimos con su presencia.

Viste la mesa eran dos chicas muy hermosas pero la rubia te llamo la atención. Su sonrisa era preciosa.

-Buenas noches Señoritas nos avisaron que requerían nuestra presencia-

Sus ojos eran tan perfectos…tan azules…tan hermosos.

-Claro…¿son los chefs?-

La morena había preguntado tenía cierta hermosura pero todo lo opacaba la chica rubia.

-Sí, mi nombre es Santana Lopez la chef encargada de la cocina hoy y ella es Quinn Fabray la mejor Chef de repostería que conozco.-

Te presentaste, siempre adulabas a Quinn porque ella se lo merecía hacia siempre resaltar tus platillos con finales extraordinarios.

-¿Estuvo bien todos los platillos?, ¿Alguna recomendación que quisieran hacer?- pregunto tu amiga

-Oh, nada estuvo perfecto solo…queríamos felicitarlas por los deliciosos platillos- continuo la chica morena.

-Estaban magníficos y la elección del postre fue la mejor…Soy Brittany Pierce y ella es Rachel Berry-

La belleza tenía un nombre Brittany y sonreíste. Su voz era dulce.

-Mucho gusto- contestaste al unisonó con Quinn

-¿Chef encargada?- dijo la morena que respondía al nombre de Rachel su tono de voz contenía algo de curiosidad

-Somos en total 6 Chef nos dividimos para abarcar toda la semana asi que hoy yo estoy a cargo de aquí- dijiste con un dejo de sabihondez

-Bueno, si nos disculpan debemos seguir atendiendo a algunos clientes- dijo Quinn

En ese instante odiaste a tu amiga solo querías seguir observando a la bella rubia de ojos azules. Querías decir que serian bienvenidas siempre cuando:

-Claro, un gusto conocerlas…¿Están todos los Sábados?- dijo la dulce voz de Brittany

Te sentiste eufórica.

-Sábados, viernes y domingos- dijo Quinn sonriéndole

Les sonrieron y caminaste sintiéndote que flotabas.

-Ella es hermosa.- se te escapo cuando llegaron a la cocina.

-No te metas con la morena…yo la vi primero-

-No hablaba de ella es tan diminuta como…un hobbit- dijiste riendo

-Siempre insultas a la gente- te reprendió

-Aparte la hermosa era Brittany- dijiste

-¿Crees que sean pareja?- pregunto Quinn

NA: ¿Qué les parece? Espero sus comentarios!

Muchas gracias por leer!