¡Hola!

Gracias a Roxy Everdeen, Sakhory, damcastillo, Mery Vedder, Cris Snape, Gaby Sara y CallMeStrange (¡ánimo con el castigo! Seguro que te lo levantan pronto) por los reviews del one-shot anterior.


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Luna Lovegood

Un mundo mejor

El día del tercer aniversario de la Batalla de Hogwarts, Luna llega antes que nadie al Cementerio de los Caídos.

Al principio, Hagrid no quiere dejarla entrar tan pronto, pero basta con que Rolf, con el que siempre se ha llevado bien por su amor a los animales, intercambie unas palabras con él para que el guardabosques permita a ambos entrar. Luna camina algo adelantada, tirando de la mano a su novio.

—¿Por qué estamos aquí tan pronto?—inquiere él.

—Porque luego hay mucha gente—responde Luna sencillamente—. Además, cuando hay silencio es más fácil oírlos.

Rolf no responde, y Luna comprende que piensa que ésa es otra de sus extravagancias. Pero Luna cree que nadie se va hasta que el mundo lo olvida, y ella piensa recordar a todos los que se fueron hace dos años siempre. Porque sacrificaron su vida por un mundo mejor, no para caer en el olvido.

Se acerca con Rolf a la puerta del recinto y observa las más de cincuenta lápidas blancas. Luna podría decir al menos una cualidad de cada una de las personas que yacen bajo ellas. Aunque no hablase jamás con muchos de ellos, sabía que el chico que está en la tercera lápida de la cuarta fila era un Hufflepuff de cabello negro y llamaba la atención del amigo que siempre lo acompañaba dándole un codazo en el costado. O que la persona que hay junto a su antiguo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras era una mujer de cabello rosa que iba por la Batalla tropezando con todo, pero que tenía una puntería increíble con los encantamientos.

Luna saca su varita y hace aparecer un enorme ramo de flores de todas las formas y colores. Camina por entre las tumbas, dejando una en cada lápida, sin seguir ningún orden. No obstante, tras unos minutos todos los Caídos tienen una flor diferente sobre su tumba.

—¿Por qué haces eso?—pregunta Rolf con curiosidad. Se ha quedado en la entrada del cementerio, observando el homenaje de su novia a los muertos. Luna se acerca a él y se refugia entre sus brazos, sintiéndose curiosamente pequeña; algo que, teniendo en cuenta los once años que le saca Rolf, no resulta tan extraño cuando uno lo piensa detenidamente.

—Así saben que los recuerdo—explica.

—Ya, pero… ¿no sería más práctico poner la misma flor en todas las tumbas?

Luna lo mira sorprendida. Esperaba que Rolf lo hubiese entendido. Una vez más, el señor Scamander no se da cuenta de nada. La joven sonríe.

—¿Es que todos son iguales?—replica, mirando las lápidas de nuevo. Rolf le da un beso en la mejilla.

Un débil murmullo llega hasta los oídos de la pareja. Los dos giran la cabeza y observan acercarse a los asistentes al acto que tendrá lugar en unos minutos. Luna alza la vista hacia Rolf, y él comprende lo que quiere decir.

—¿Nos vamos?—Luna asiente.

Toma la mano de Rolf de nuevo y camina hacia la salida de los terrenos de su antiguo colegio, ignorando las habituales miradas de extrañeza de las personas con las que se cruza al ver a una pareja con tanta diferencia de edad. Sabe que a su novio le da igual, o más igual que cuando empezaron, hace poco más de un año.

Cuando salen de los terrenos, Luna se gira para contemplar el castillo. Se promete que siempre recordará a todos los que perecieron en la Guerra; es lo mínimo que se merecen después de haber dado la vida por un mundo mejor.