¡Hola!
Gracias a CallMeStrange, Roxy Everdeen, Annie Thompson, damcastillo, Cris Snape, Mery Vedder, Gaby Sara y Silvers Astoria Malfoy por los reviews del one-shot anterior.
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Argus Filch
De magia y gatas consentidas
Argus es consciente de que tanto alumnos como profesores consideran ridículo su comportamiento, pero no le importa. Le da lo mismo que esas bestezuelas se rían o que esos endemoniados brujos cuchicheen cuando pasa junto a ellos y lo miren con lástima.
Ninguno de ellos tiene la menor idea de lo que ha supuesto para él perder a la Señora Norris. No era sólo una gata, ni una mascota; era el único ser en todo el castillo que jamás lo miró con desagrado o lástima. Era cálida cuando se posaba sobre sus piernas mientras él abría expediente a los infractores, agradable al ronronear cuando se le rascaba tras las orejas, y una cómplice indispensable en la misión de impedir que ese desorden que tanto parece atraer a los brujos sea tal que resulte imposible vivir en Hogwarts.
No tiene su lugar en el Cementerio de los Caídos; ¿a qué muerto le gustaría estar enterrado al lado de una gata raquítica y, la mayor parte del tiempo, antipática? Argus ni siquiera lo solicitó, porque él no quiere que la Señora Norris esté rodeada de brujos. Cavó él mismo la tumba, junto al huerto de las calabazas de Hagrid, cuando descansó después de que terminara la Batalla.
Argus supone que a su gata le gusta la ubicación de su tumba. Es un lugar solitario, donde los gritos de los alumnos en los jardines no son más que ecos lejanos, donde la brisa del bosque trae un olor fresco que alberga una magia que ningún mago será capaz de hacer. Recuerda las muchas veces que encontró a la Señora Norris en la linde del bosque, con un gato en la boca que ella depositó a sus pies, como un regalo.
Sólo lloró una vez por la gata, mientras la enterraba. Argus es consciente de que no va a lograr que vuelva llorando; nadie puede devolverle a la Señora Norris, ni siquiera esos magos con los ridículos palos de madera que tienen.
Así que no llora ni se pone triste cuando va a visitarla. Recuerda todas las veces que juntos atraparon a alumnos traviesos, las ocasiones en que intentaba comerse a Peeves cuando el poltergeist se burlaba de Argus y los bufidos que dirigía a los fantasmas.
Y le deja siempre una chuchería, para consentirla un poco. Porque eran su perdición, la manera en que el conserje conseguía camelarla para convencerla de que le obedeciera (porque la Señora Norris tenía mucho carácter, y no muy a menudo estaba por la labor de complacer a Argus). Y al día siguiente, Argus siempre encuentra una razón más para sonreír mientras recuerda a su gata. El regalo no está.
Y Argus sabe, de alguna manera, que la magia hace que él pueda seguir consintiendo a la Señora Norris.
Notas de la autora: No sé si es canon que la Señora Norris muriera en la Batalla de Hogwarts, pero jo, he leído un par de fics muy bonitos que me han afectado, así que como no se dice lo contrario, me lo tragaré. Todo sea por fomentar el drama...
¿Reviews? :)
