¡Hola! Y feliz Navidad, por cierto.
Gracias a Fiera Fierce, Bella Valentia, Sakhory, kawaiigiirl, laura malfoy, Silvers Astoria Malfoy y Cris Snape por los reviews de las viñetas anteriores.
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Especial Navidad (Weasley y allegados)
Cómo llegamos hasta aquí
Todo el mundo sabe, o supone, que en la Madriguera siempre reina el caos.
Por tanto, todo el mundo debería saber, o suponer, que en Navidad el caos es diez veces mayor. Hace tiempo que dejaron de ser siete hijos incapaces de mantenerse callados. Empezaron a venir con amigos, con parejas, con las parejas de sus amigos… y no tardaron en llegar con sus hijos y hacer de la Madriguera un auténtico pandemónium cada vez que se reúnen. Y si a eso le sumamos un grupo de niños deseosos de encontrar sus regalos y verlos antes que nadie, hay que alejarse varios kilómetros del hogar de Arthur y Molly para encontrar un lugar tranquilo y silencioso.
Que no es que a nadie le moleste. Al contrario; es imposible no sonreír rodeado de tanta ilusión.
Hace un rato que han terminado de comer. Dominique parece haberse levantado hoy en son de paz, y charla con Frank en uno de los sofás. Lucy y Fred, por su parte, han convencido a Roxanne de que se una a ellos en la travesura que tienen planeada, y los tres han desaparecido escaleras arriba hace rato. Molly está tumbada en la alfombra, redactando una carta para Philip Nott –un amigo suyo que, por cierto, a Percy no le cae bien–, aunque de vez en cuando mira alrededor con cautela por si su hermana y sus primos aparecen para hacerle alguna jugarreta.
James y Louis están sentados a la mesa junto a Noah, que ha decidido ponerse a adelantar deberes, y tratan de convencerla de que no es necesario. ¡Si todavía están en segundo! Lo comprenderían si fuesen a hacer los TIMOS o los EXTASIS, pero los dos están de acuerdo en que Noah es una empollona de cuidado.
Lily y Hugo están también en la mesa, jugando a los naipes explosivos y de vez en cuando metiéndose con el hermano de la niña para picarlo. Lorcan y Lysander, que suelen llevarse más con Rose y Albus, han salido al jardín a jugar con la nieve.
Oh, y por si os lo estáis preguntando: Albus y Rose no están en la Madriguera. Scorpius Malfoy los ha invitado a pasar el día de Navidad en su casa, y, para inmenso disgusto de Ron, los dos han aceptado. Parecen haberse hecho buenos amigos en el trimestre que ha pasado desde que se conocen.
—Ya ves tú, qué amistad puede crearse en tres meses—refunfuña.
Hermione arquea las cejas al oírlo.
—Ron, te recuerdo que Harry, tú y yo tardamos menos. Halloween, por si no te acuerdas—precisa.
—Pero hubo un trol de por medio—interviene el moreno—. Scorpius debe de ser simpático, porque desde que se le pasó la impresión de estar en Slytherin las cartas de Al son monotemáticas.
Ron mira a Harry agradecido.
—El que tampoco está es Teddy—comenta Ginny. Bill y Fleur, que están contándose algo al oído, miran alrededor al darse cuenta de que su hija mayor tampoco está con el resto de la familia—. ¿Dónde se ha metido?
—Liándose con Vic, seguro—responde James desde la mesa, mirando con burla a Louis. Él pone los ojos en blanco y se desquita tirándole de la trenza a Noah, que no tarda en darle una colleja para que deje su pelo tranquilo.
Molly aparta la vista de su carta.
—¿Y qué más os dará?—murmura, sacudiendo la cabeza con desaprobación.
—¿Crees que está saliendo con alguien?—le pregunta Percy a George en voz baja, sin apartar la vista de su hija mayor. Él se encoge de hombros.
—Probablemente. Perce, tiene dieciséis años—agrega al ver el disgusto pintado en el rostro de su hermano—. Es lo más normal del mundo.
Charlie está en un rincón, charlando con Rolf y Luna. Cuando no salen nargles y torposoplos en la conversación, resulta de lo más interesante hablar con ellos sobre criaturas mágicas. Neville mira por la ventana, distraído, en tanto que Hannah pasa el rato contándole a Angelina y a Audrey los cotilleos de los que se ha enterado últimamente.
Desde la puerta de la cocina, Arthur observa a sus hijos, sus nietos, sus nueras y su yerno, sonriendo. Al verlos a todos ahí, charlando, le es imposible no recordar todo lo que les ha costado llegar hasta donde están. Las peleas, los problemas… todo ha valido la pena sólo por esa escena. Aunque falte una persona, no cabe duda de que todos lo han hecho lo mejor que han podido.
Se gira entonces para mirar a su esposa, que está vigilando que los platos se frieguen bien. Se acerca a ella y la abraza y la besa, porque sabe que sin Molly el día de hoy no hubiera sido posible.
