¡Hola!
Mmm... Tengo que comentar unas cuantas cosas. Lo primero es que estoy teniendo unos problemillas en casa que tengo que solventar, así que no creo poder escribir tanto como antes. De momento, las viñetas y Entropía estarán en hiatus hasta que se arreglen las cosas y tal...
Lo segundo... ¡INOCENTES! (aunque ya han pasado las doce, y por tanto, en España ya es veintinueve de diciembre). Qué va, por suerte -toco madera- las cosas van bien.
En fin. Gracias a Mery Vedder, Sakhory, Cris Snape, Fiera Fierce, Bella Valentia, damcastillo y Kei Salvatore por los reviews de la otra viñeta.
27
Teddy Lupin
Hermanos de corazón
Teddy es hijo único.
No es algo que suela molestarle en exceso, aunque a veces siente envidia de Vic, que aunque se queje porque Dominique siempre le lleva la contraria y Louis directamente pasa de ella sabe lo que es eso. Teddy siempre ha vivido con su abuela, y, aunque a menudo va a la Madriguera o a la casa de su padrino, no es lo mismo que tener un hermano todo el rato al lado. Algo que, aunque Victoire asegure que es genial, a él no se lo parece.
—Teddy, ¿te queda mucho?
La voz de su abuela sube por la escalera y se cuela por la puerta entreabierta del dormitorio del niño, que da un respingo. Deja la fotografía que estaba observando en la mesita de noche y baja rápidamente al salón, donde Andrómeda Tonks lo está esperando.
—Ya estoy. ¿Harry va a tardar mucho?
Su abuela niega con la cabeza.
—Vamos nosotros a su casa. Dame la mano, Teddy.
Él obedece y, tras varios segundos de oscuridad y opresión se encuentra ante la encantadora estampa de Godric's Hollow cubierto de nieve. Teddy sonríe. Le gusta el lugar.
Se encamina con Andrómeda hacia la casa de los Potter, cambiando su pelo de color al ritmo de sus pensamientos, sin darse apenas cuenta. Su abuela lo mira con una expresión extraña, pero Teddy no puede adivinar que se trata de melancolía al recordar a su hija haciendo lo mismo.
Unos segundos después de que Harry les abra la puerta, una criatura de tres años y rostro sonrosado y pecoso se cuela entre las piernas de su padre y se engancha a Teddy, que no podría liberarse de él aunque quisiera.
—Hola, James—lo saluda.
—Hola, Teddy—replica el niño, sonriendo. Se separa de Teddy y aferra su mano—. Ven, yo y Al hemos hacido una cosa.
—Se dice hecho—lo corrige Harry. Su hijo arruga la nariz, obviamente nada contento por el apunte, y tira de nuevo de la mano de Teddy.
—Ven, ven—insiste.
Teddy se ve obligado a seguir al hijo de su padrino por toda la casa, saludando a Ginny cuando la ve en el salón con Lily en brazos por el camino, hasta que llegan al jardín trasero, donde Al está muy entretenido dando patadas a la nieve. Teddy se fija en lo que parece un ocho blanco, y deduce que eso es lo que James y Albus han hacido.
—¿Es un muñeco de nieve?—inquiere, examinándolo. James asiente, entusiasmado.
—¿Te gusta?—Teddy asiente y ve al niño dar un salto—. ¿Puedes hacerlo más alto?
—Grande—lo corrige él automáticamente. James infla los carrillos, como siempre que está enfadado. No le gusta que lo corrijan—. Luego, James. Vamos dentro; hace frío.
Se acerca a Albus y toma su mano para guiarlo al interior de la casa. James se aferra a la manga de su chaqueta, algo contrariado, aunque la promesa de Teddy parece haberlo aplacado un poco. Teddy se dirige al salón, donde Andrómeda, Harry y Ginny charlan animadamente. Se sienta en uno de los sofás, y James no tarda en imitarlo. Albus, por su parte, se acerca a su padre y alarga los brazos para que lo siente en su regazo.
Al principio, a Teddy no le caía bien James. Recuerda claramente haber deseado, a los pocos días de conocer al hijo de su padrino, que el bebé se hubiera quedado en la barriga de su madre, donde no molestaba ni acaparaba la atención de Harry y sólo daba patadas. Pero le fue imposible no encariñarse con él; le permitían tenerlo en brazos mucho rato, ya que hasta entonces no había tenido edad suficiente para sostener a los demás bebés. Y cuando James empezó a andar y a seguirlo por todos lados, Teddy no pudo evitar empezar a llevárselo a hacer travesuras con Victoire por la Madriguera.
Ahora, el niño lo mira atentamente. Teddy está casi seguro de que, haga lo que haga, James lo imitará. De modo que se cruza de brazos, sólo para probar. Ve al hijo de su padrino intentarlo, pero a James no sabe qué brazo poner por encima y lo mira haciendo un puchero.
—Otra vez—le pide. Teddy repite el gesto, más lentamente, y en esta ocasión James consigue hacer algo parecido—. ¿Así?
—Más o menos. Choca ésos cinco—James no tarda en hacerlo y sonríe. El pelo de Teddy adopta un tono parecido al del niño.
—Yo quiero hacer eso—asegura, observándolo con admiración. Teddy prefiere no decirle que no puede por mucho que lo intente.
En su lugar, le revuelve el cabello y sonríe, dándose cuenta de que, aunque no pueda tener hermanos de sangre, tiene a James, que lo quiere, lo admira y se pasa el día preguntando por él. Que no tienen los mismos padres, ni falta que hacen.
Porque ser hermanos no es algo que vaya en los genes, sino en el corazón.
Notas de la autora: Según la lista que me hice hace unas semanas, hoy tocaba otro personaje, pero Teddy es más mono que pa qué, así que lo he adelantado. No creo que se note mucho...
¿Reviews?
