Disclaimer: Bakugan New Vestroia no me pertenece.

Nota: NO lamento la tardanza =D

Nota 2: Lo lamento pero creo que el final lo dejare en final, por tiempo y falta de creatividad en esta historia no hare una continuacion mas larga D:... Pero si alguien quiere hacerla no lo detendre n_n


Keith sentía que se le iba el alma, no peor, sentía que se le iba la vida, el mundo se acababa, sintió pasar su propia vida frente a sus ojos, su color de piel se volvió blanco, incluso más blanco que la leche con tonos azulados, con una mirada perdida hacia la ventana.

No había salido de casa más que una sola hora… ¡Una hora!, ¿Y qué hacia el neko?

-Tengo miedo…-decía Lync en un susurro, aferrándose fuertemente a su única vida

-¡IDIOTA!- le grito preocupado Keith, acercándose rápidamente a la ventana.

El neko, se había salido por la ventana cuando vio a una paloma, y como había un asta en posición vertical, decidió treparse para intentar alcanzarla –mientras Keith no estaba en casa- para mala suerte de ambos, tanto del amo como de la mascota, no faltaba decir que la linda mascotita de color rosadita* no tenía idea a cuantos pisos estaban… Y ahí se entero que estaban en el 9no piso

20 minutos después

Keith se encontraba sentado en su cama, con el neko entre sus piernas que le abraza fuertemente mientras lloraba, si el amo se había asustado mucho peor el pobre gatito de apenas 14 años de edad, probablemente el neko hubiese sentido que veía pasar toda su –corta- vida frente a sus ojos y se ponía a pensar en todas las cosas que no hizo

-Aunque puedo decir que no hay nada de interesante en el mundo- dijo el neko cuando se le había pasado el susto, aun abrazado de Keith

-Hum… -

Keith se encontraba molesto, enfadado, había salido solo una hora para pedir en su empleo que le dieran unos días de vacaciones, y como él nunca las había pedido obviamente se las habían dado –principalmente las pidió para estar con el neko y que este no hiciera nada peligroso- sin embargo, cuando volvió y abrió la puerta, primero se sorprendió.

El apartamento estaba limpio a medias, antes de salir le había pedido –u obligado- a Lync, que recogiera las cosas que ayer había desacomodado y que cuando el llegara, le ayudaría, pero que no se quedara sin hacer nada.

En segunda, no vio al gatito.

Al principio pensó que el animal* se había acostado para esperarlo ya que viendo como era, obviamente no iba a recoger todo, pero no… No señor, el mencionado gato tenía que tener la estúpida idea de subirse al asta vertical que ni el sabía porque había una cerca de su ventana.

Eso realmente le había asustado.

-Pensé que los gatos tenían nueve vidas-

-No… Snif… No es eso, lo que pasa es que siempre caemos de pie-

Y Keith suspiro, mientras acariciaba la espalda del más pequeño, no le agradaba mucho estar de esa forma con el más pequeño, sin embargo, lo que sintió en el momento que vio al más pequeño y la forma en la que este había bajado por el marco de la ventana abrazándolo y llorándole a todo pulmón… Le hacía sentir mal, preocupado. Cuando vio al neko en esa posición lo primero que hizo fue quedarse de pie, admirando el peligro y sintiendo que su vida se extinguía, y en segunda, de no ser por su consciencia, el hubiera casi saltado por la ventana para sacar a Lync de ahí.

-Tengo hambre-

-Si… Bueno, ¿Ya se te paso el susto?-pregunto el rubio, besándole la cabeza

-Algo…-

-¿Quieres azúcar?-

-¿Azúcar?-

-Sí, dicen que si tienes un susto, comiendo azúcar se te pasa… Oh algo así- recordaba brevemente a su madre, una hermosa joven de cabellera pálida y amable, que en una ocasión en su infancia había hecho eso

-Ya veo… -decía Lync- Mi madre hacia eso

-¿Eh?-

-Darme azúcar…-

-¿Tienes madre?-

-No idiota, me trajo la cigüeña – contesto con sarcasmo

Y a Keith solo le apareció una venita en la frente, bueno, ahora podría decir que el más pequeño ya se encontraba bien, aunque no quería soltarlo, había comenzado a sentir una agradable sensación mientras lo abrazaba, era cálida y hermosa, realmente le fascinaba sentir eso, aunque no entendía porque lo sentía con él.

-Pero si tienes madre… ¿Por qué te dieron en adopción?-

-Mis padres murieron cuando tenía 4 años y mi demás familia no se quiso hacer cargo de mí, así que me dejaron en la tienda… Y ahí me cuido Kairi, la encargada- decía lo último con una leve sonrisa

-Oh… ¿Cómo eran?- le pregunto, tratando de alargar la conversación lo más posible para no tener que soltarlo

-Pues… Mi madre era una nekoro también, de cabello largo y rosado… Mientras mi padre era una persona normal, de cabello blanco/plata y ojos azules- decía Lync recordándolos brevemente- tenía una foto de ellos, pero se me mojo cuando tenía 9 años y la perdí

A Keith le salió una gran gota estilo anime, aquella forma de perder la fotografía ¿no significaba que realmente no la quería?

-¿Y cómo fue tu estancia en la tienda? –pregunto mientras, lentamente, abrazaba mas al neko, quien cerraba los ojos, sintiéndose a gusto

-Entre divertida y temerosa-

-¿Temerosa?-

-Sí, digamos que a pesar de todo, las mascotas tenemos carácter, y entre toda la tienda había una Kitsune de cabellera y cola plateada, de ojos verdes… Ella era la maldad encarnada- Tembló levemente

-¿Te hizo algo?-

-Para mi suerte no-

-¿Cómo era? ¿Ya la compraron?-

-Bueno, ella era realmente seria, no te atrevieras a tocarle la cola o el cabello o terminarías con tu rostro deformado, raramente hablaba con alguien que no fuese un encargado, no cuidaba de nadie más que de sí misma, siempre estaba durmiendo… Era mi héroe-Decía con brillitos en los ojos

-¿No que era la maldad encarnada?-

-Por eso mismo, ella me enseño que no porque mi amo, sea mi amo, significa que le deba de obedecer ciegamente, yo tengo personalidad y mente propia, no seré lo que la gente quiere que sea-

Keith se quedo pensativo ante esas palabras, y se dio cuenta… De que era verdad, cualquier persona que comprara una mascota, esperaba que esta fuera sumisa, le obedeciera en todo, y jamás de los jamases renegara algo aparte de tener que acostumbrarse a cosas del hogar oh a ser un simple amante en la casa.

Pero descubrió que Lync no era así, y eso le agradaba.

Su actitud de "Destruiré medio mundo si me das la espalda", le agradaba de cierta manera, aparte de su cambio de actitud que sucedía cada 2 por 3, y su forma de manipularlo –sí, porque el día de ayer, después de pensarlo por 3 horas, noto que el neko lo había engañado vilmente con su miradita de "yo no hice nada" y para su mala suerte, le creyó-

-Pero no creo que la hayan comprado, dudo que en el mundo haya alguien suicida- dijo Lync, solo para volverse a acomodarse en el pecho de Keith quien le recibió gustoso con una leve sonrisa.

-Qué lindo… Se ve tan adorable- pensó el rubio

Keith le observo por un momento, sus orejas totalmente calmadas, su cola de igual manera, su respiración lenta y acompasada…

-Oh por dios… - pensó nuevamente- Creo que deberíamos de continuar recogiendo el lugar

Hablo rápidamente Keith, solo para levantarse y quitarse a Lync de su pecho, sabía que si continuaba de aquella forma con el más pequeño, sabía que haría algo de lo que probablemente se arrepentiría y el más pequeño probablemente parecía que no lo detendría porque no parecía molestarle totalmente

-¿Eh?- dijo Lync, recostado en la cama, sin saber exactamente que le había pasado a Keith, a lo que con flojera se giro en la cama y comenzó a mover su cola- No quiero

-Vamos- dijo sin girarse a verlo- Lync

Y lo vio… De aquella forma tan… Tan suya, se veía pequeño, tierno, una criatura adorable que podría ser violado en cualquier momento.

Lync solo alzo una ceja al notar como Keith se había cacheteado así mismo y salía de la habitación, el peli rosa solo sonrió y se acomodo en la cama.

-Perfecto, Keith limpiara todo-

Y con este pensamiento el más pequeño se quedaría en la cama por el resto de la tarde, mientras Keith intentaba no tener pensamientos sobre Lync.

-Te odio consciencia-

-A mi no eches la culpa- le respondió su consciencia