Disclaimer: Bakugan no me pertenece.
Muy a pesar de que ya era de noche, y el frio del aire entraba por la única ventana abierta a tan altas horas de la noche, no significa que todos en el mundo se encontraran frescos y sin calor… Mucho menos para ellos dos.
El calor que aquellas cuatro paredes se encargaban de intentar retener, era demasiado, podríamos decir que se encontraban a una temperatura de 40° y nada más que ellos mismos podrían hacer que la temperatura bajara.
Y un golpe en seco se escucho nuevamente, acompañado por un gemido y una sonrisa torcida, demostrando que aquel culpable del golpe no había hecho otra cosa más que sentirse aun más satisfecho.
Mientras el más pequeño, que poseía cola y orejas no había hecho otra cosa más que quejarse debido al golpe que había recibido al ser posicionado en la mesa, quejas, que habían sido acalladas cuando el mayor, totalmente fascinado por lo que estaba ocurriendo y que prefería ignorar a su conciencia y compañía lo había comenzado a besar nuevamente, sin delicadeza alguna, no era más que un beso salvaje y feroz, digno para un neko con carácter igual.
Y obviamente, lo hizo callar.
Las manos del mayor se movían rápidamente en el cuerpo de quien se encontraba debajo –y que aparte se encontraba rasgándole la ropa- para comenzar a quitarle la estorbosa ropa que impedía que lo tocara abiertamente.
Cuando finalmente logro quitarle la parte de arriba se separo del más pequeño, dejando entre sus lenguas un fino hilo de saliva. Lo primero que el rubio hizo fue apreciar la bella y frágil figura que se encontraba debajo de, el. El pequeño nekoro, con su cola descansando encima de la mesa, esa hermosa cola que cada vez que el neko sentía un espasmo de placer, oh algo por el estilo, se enrollaba por completo, sus mejillas, totalmente sonrojadas, y los ojos vidriosos.
Una hermosa vista
Keith estaba que se lo llevaba quien fuera que lo haya traído. Estaba de peor humor, que peor, digo mal, muy mal humor.
-¡Por un demonio! ¡¿Y no me detuviste?!- le grito Keith al más pequeño, que en ese momento se encontraba poniéndose su ropa con total tranquilidad en la sala de la casa, mientras el mayor gritaba quien sabe cuántas cosas.
Ayer en la noche, oh más bien ese día en la madrugada, el rubio teñido, también conocido como Keith Clay, se había despertado, incomodo al tener que dormir en el sillón. Aunque lo hacía a voluntad propia ya que el mismo Lync le había dicho que no le importaba compartir cama con él.
Pero no, ah no, el rubio era demasiado orgulloso oh quien sabe que era, para dormir junto a su mascota, y prefería dormir en el sillón.
Con lo que ninguno de los dos contaba, era que esa misma noche, el mayor iría a su propia habitación, solo para notar al nekoro tiernamente dormido.
Aunque claro, el verlo de aquella forma le causo cierto enfado. Puesto que prácticamente Lync no ocupaba toda la cama, muy apenas y ocupaba la tercera parte de esta. El neko se encontraba totalmente acurrucado en una esquina con dos cojines, estaba engarruñado y totalmente dormido.
¿Cómo habían pasado de la cama de Keith para terminar en la sala?
-Tú y tus fantasías…- susurro Lync una vez que se había terminado de cambiar
-Mejor cállate- hablo Keith, sentándose en la mesa, aunque no duro mucho ahí y se fue a sentar a la sala
-No me culpes, ¿Quién se levanto en la madrugada y comenzó a…?-iba a continuar, de no ser que el mayor le vio de manera amenazadora y prefirió guardarse sus comentarios
-Olvídalo, ahora arréglate y vámonos- aviso mientras se agarraba la cabeza con ambas manos
-Si tu dices… -dijo Lync mientras se iba a la habitación que compartían ambos ah darse un baño rápido, ignorando por completo el montón de papeles que se encontraban en el suelo debido a lo que había ocurrido en la madrugada de ese miércoles.
El más pequeño se agarraba fuertemente del brazo de Keith, el cual no se sentía para nada incomoda ante la situación, principalmente porque al mirar a su alrededor notaba que no era el único que paseaba con su mascota, aunque claro, si era de los pocos que la llevaban sin correa, aunque le agarraba fuertemente de la mano, no vaya a ser que cuando menos se lo espere Lync se perdiera y terminara siendo el llamado por el altavoz
Oh peor aún, que Hydron encontrara a su mascota
-¡Hey Keith!-
Una joven de cabellera anaranjada con un montón de personas a su alrededor llamo al rubio, quien solo los miro con aburrimiento y sintió desagrado en la boca de su estomago, su mascota por su parte, los noto, y se dio cuenta que la mayoría de los que estaban ahí era ni más ni menos que las personas que habían estado presentes cuando él había sido regalado por Keith.
Y se encontraba a punto de hacer un comentario cuando se sintió jalado por Keith, que había decidido tomar otro camino con tal de no encontrárselos.
-¿No es grosero?-
-¿Te pregunte?-
-Sabes que solo los estúpidos se contestan con preguntas-
-…-Y Keith ni siquiera se digno a volver a dirigirle la palabra a su mascota
Claro, no hasta que llegaron a una tienda de ropa
-¿Qué hacemos aquí?-
-Comprar ropa- respondió el teñido con paranoia, mirando a todas partes
-¿Por qué diantres estas tan nervioso?-
-Mira, te diré tres razones: 1.-Aquí está la bola de gente que no creo soportar este día, 2.-Probablemente este el malnacido de Ace y me empiece a joder y no lo puedo golpear y 3.- No creo soportarlos-
-Creo que repetiste la tres-
-Mira… -respira tratando de tranquilizarse- Solo tienes que entrar, probarte ropa, la que quieras, y nos largamos de aquí
-Pero yo quiero comer…-
-Está bien, elijes la ropa, nos vamos a comer…-
-Pero yo quiero estar más tiempo fuera de tu apartamento-
-Está bien… -con una venita en la frente- elijes la ropa, te llevo a comer, te subo al metro, te amarro para que no te vayas a bajar y te dejo ahí por un rato para que te des un paseo, y nos regresamos a mi casa, ¿Si?-
-Que cruel… Te quieres deshacer de mí…-decía el menor con lágrimas en los ojos
-Cla… Claro que no-Retrocedió Keith, ahora con una gota estilo anime
Pero su comentario no funciono, si no que el más pequeño parecía no haberle prestado atención a este y amenazaba con agarrarse a llorar en cualquier momento, y justo cuando el más pequeño había abierto la ropa para agarrar aire y comenzar a llorar escandalosamente
-Te comprare un helado-
Y el más pequeño entro feliz a la tienda –jalando a Keith- en busca de ropa, mientras el rubio solo suspiraba con cansancio
Estuvo a punto de hacerlo llorar
Por un instante había pensado que Lync sería igual que las mujeres, y que este se tardaría más de dos horas en elegir la ropa que querría llevarse, pero no, se encontraba totalmente equivocado, apenas habían pasado 30 minutos cuando el neko había elegido ya su ropa, la cual era principalmente en color verde y negro, aunque no un verde exagerado, más bien era uno oscuro sin llegar a ser negro.
Y como lo había prometido, lo llevo a comer… ¡¿Cómo un niño puede comer tanto?! Seguía sin entender cómo diablos le había cabido tanta comida a Lync, aunque claro, solamente fueron dos hamburguesas y 3 burritos con 4 vasos de soda y ahora el helado que se encontraba comiendo
A pesar de esto –y mientras checaba el dinero- Podía notar como Lync, a pesar de ser todo lo que fuera, no era tan aprovechado –en cuanto al dinero, claro- principalmente porque la ropa no era de marca, mas bien, la había elegido por cuanto costaba –hasta noto eso- la comida, bueno si, pero era comida y no podía decir nada ya que la hamburguesa y la soda estaban en combos y los burritos a pesar de ser aparte no estaban tan caros, el helado costo menos que la comida –mucho menos- pero no fue caro…
-¿No quieres algo más? –
-No…-
-¿Seguro?-
-Si-
-….-
-…-
-…-
-…-
-Ven- Keith tomo la mano del neko para entrar a una tienda de joyería, dejando al neko sorprendido, ya que este no necesitaba nada
-No es necesario- dijo moviendo su cola de un lado a otro, acabándose su helado
-No me importa- le contesto, mirando los distintos tipos de joyería y después voltear a ver a su neko
-¿Mmm?-
-¿Tienes las orejas horadadas?-
-No que yo sepa-
-¿Te gusta un collar?-
-No-
-Reloj-
-Se le acaba la pila rápido-
-Un anillo-
-Demasiados problemas-
-Un relicario-
-¿Un relicario?-
-Sí, podría ser… Uno con forma de corazón, podrías guardar una fotografía pequeña en este, por el tamaño lo puedes usar de dije en una pulsera o llevarlo en una cadena-
-Mmm… Suena bien- comento con una sonrisa, acercándose al vidrio y mirando atreves de este los distintos tipos de joyería, notando entre ellos, los dijes.
Mientras que fuera de la tienda, mucha gente veía atenta a la parejita de amo y mascota que se encontraban dentro de la tienda
-Que adorables-
-Ufh… Yo que quería esa mascota-
-Mala suerte Hydron- dijo Dan entre risas
-Se ven tan bien juntos- comento Alice
-Miren, miren, ya le compro algo… Oh parece-les llamo Runo
Y todos se giraron a ver como Keith le abrochaba un collar, donde se encontraba el mencionado relicario, no era tan grande y obviamente no debería de pesar para que así el más pequeño no tuviera ningún problema en llevarlo en el cuello
-Neh… ¿Algún día compraras anillos?-
-Probablemente-
Respondió el rubio mientras salían de la tienda con dirección a la casa de Keith
-Aww… No quiero recoger-
-No me importa- le regaño Keith en el camino- No me dejaras recogiendo otra vez
-¿Quieres apostar?
-Es una tonta apuesta-
Lync se soltó de la mano de Keith, a fin de cuentas ya estaban en la entrada y sabia donde estaba el departamento
-¡Y tu eres el tonto!- le dijo antes de agarrarse a correr
Keith miro por un momento, la huido del nekoro…
1…2…3…4…5…6…7…8…9…
-¡LYNC!- grito fuertemente solo para irse detrás de dicha persona, que mientras corría se reía del mayor.
