Disclaimer: Todo el potterverso pertenece a J.K Rowling


Este fic es para el reto Solsticio de Invierno del foro La Noble y Ancestral casa de los Black, que consistía escribir dos viñetas sobre la Navidad, una que fuese agradable y otra que fuese desagradable con unas palabras que nos daban, las mías fueron: estrellas y bastón de caramelo.Ahora toca la desagradable y la palabra: estrellas.


Te he echado de menos

Oliver llamó a la puerta con unos toques, tal y como le habían indicado que lo hiciese si quería seguir vivo. La que abrió fue una Katie Bell muy desmejorada. Sus cabellos que en el pasado habían sido largos y habían estado peinados cuidadosamente, ahora estaban muy cortos y despeinados; las ojeras, más patentes que nunca, le surcaban el rostro; su piel, que ya de por si era pálida, parecía nieve recién caída y, por último, sus ojos, esos ojos tan alegres que habían hecho que medio Hogwarts cayese a los pies de la ex cazadora.

Desde que se habían conocido el día de Navidad en las cocinas, su amistad había crecido hasta límites insospechados. Se ayudaban y se respaldaban uno a otro, eran como hermanos. Pero todo había cambiado cuando él había terminado su educación en Hogwarts. Tras terminar Hogwarts entró en un equipo profesional, el Puddlemere United, Oliver se olvidó de todo lo que había hecho en Hogwarts, dejando atrás a sus amigos.

Unos meses después, su pequeña amiga cayó en un hechizo y pasó unos meses en San Mungo, pero cuando fue a visitarla ya había vuelto a Hogwarts. Había llegado demasiado tarde. Intentó mandarle cartas, pero su amiga siempre había sido muy rencorosa y que él no la hubiese visitado le parecía un acto que merecía su castigo y ese fue enviarle de vuelta las cartas sin ninguna respuesta.

Pero ese día, era diferente. Ella estaba sumida en las tinieblas y él debía sacarle a la luz. Su mejor amiga, Leanne, una chica menuda con cara de no enterarse de mucho, pero con un corazón como una montaña, había muerto. Por lo que le habían dicho, los Carroñeros la habían capturado, y ella, Gryffindor como era se negó a dejarse coger, pero los Carroñeros eran mucho más fuertes que ella. Y su derrota derivó en su asesinato.

No hubo entierro, su cuerpo fue arrojado a una fosa común en paradero desconocido. Leanne nunca había sido del agrado de Oliver, era demasiado metomentodo, dicharachera y ruidosa, pero había sido la gran amiga de Katie durante su estadía en Hogwarts. Y si era amiga de la chica también era amiga suya.

—Wood—Oliver apretó los puños. Que una amiga con la que había compartido tantas cosas le hablase con tanta frialdad le dolía— ¿Qué quieres?

—Katie, yo quería…—Intentó decir Oliver sin ningún éxito ya que fue interrumpido rápidamente por su amiga.

—¿Querías darme el pésame por Leanne? Oh, pues podrías haberlo hecho, ¡El día que murió! ¡O incluso el mes! Pero no, el señorito se pasa dos meses después.

—Tienes que entender que estaba ocupado, Katie, tengo muchas cosas que hacer—Explicó Wood, intentando que sus palabras le hiciesen el menor daño posible a su amiga.

—¿Como qué, Oliver? ¿Estar con tu querido equipo profesional?— Preguntó Katie cruzando los brazos

—No, intentando proteger a medio mundo mágico de la amenaza del que no debe ser nombrado —Explicó Oliver con contundencia

Katie se quedó de piedra, claro, ella no sabía que había formado parte de un grupo que protegía a la comunidad mágica del mal que acechaba tras todas las esquinas.

—Oliver, yo…—Sin terminar la frase se echó hacia sus brazos llorando a lágrima viva. Oliver sabía que su amiga era bipolar, pero eso era tan exagerado que le hizo sonreír— Te he echado de menos, mucho, muchísimo.

El chico le devolvió el abrazo, él también le había echado de menos. Su risa cantarina, sus instintos asesinos, sus alocadas ideas… los necesitaba.

—Yo no sabía qué hacer, llevo mucho tiempo viviendo sola y con la muerte de Leanne, no sé lo que me ha pasado antes, lo siento Oliver. Pasa si quieres, pero todo está hecho un completo...Eh, mira una estrella fugaz.

Oliver miró hacia arriba, pero ya había desaparecido, solo estaban las estrellas inmóviles, como siempre.

—¿Dónde están esa velocidad y esos reflejos de guardián de los que tanto presumías?—Cuestionó Katie, entrando mientras emitía una sonora carcajada.


Nota de autora: Creo que me ha salido dramático ¿No? Decidme que si, decidme que si si no os mataré lenta y dolorosamente xDDD Vale no, era broma.

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