ROOTS THAT ASCEND, WITHER OR ROT
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
WARNING: Esta historia contiene descripciones y menciones de actos de violencia sexual, física y psicológica, así como de temas de abuso de poder y adoctrinamiento religioso. Por favor, tomarlo en cuenta antes de leer.
...
Capítulo 1. Los que dudan
Naruto podía pensar en un número limitado de cosas que le gustaban en su comunidad. Una que otra costumbre cotidiana, alguna tradición inofensiva o ciertos aspectos de su sistema.
Pero solo cuando estaba así: recostado en la hierba, con sus ojos cerrados, mientras disfrutaba de la sombra de un precioso árbol y el suave viento aminoraba el calor del campo, se olvidaba de todo lo demás y disfrutaba su privacidad.
Una que no solía durar mucho tiempo.
—Jiraiya-sama me envió a buscarte — una voz profunda que conocía desde su más tierna infancia interrumpió su descanso.
—¿Ya me metí en problemas, no es cierto? — pregunto al chico que se alzaba frente a él.
—Como si te importara...
Naruto finalmente abrió sus ojos y se incorporó, pero todavía estaba dudando en levantarse y volver a sus tareas del día.
Su amigo, Sasuke, tampoco hizo ademán de retirarse y volver a las suyas si es que las tenía.
Aunque nunca se lo había dicho, sabía que al igual que él, a Sasuke le gustaba desaparecer un rato y pasar tiempo solo. Con la diferencia de que él siempre esperaba hasta terminar sus labores.
Naruto apreciaba bastante al chico, en Konoha, su comuna, era normal apreciarse los unos a los otros, pero ellos dos habían formado una amistad y unión particular por sobre todas sus relaciones con otros miembros de la comunidad. Aun cuando tenían muchos desacuerdos y eran tan diferentes entre ellos, sobre todo físicamente.
Muchas mujeres mayores habían comparado a Naruto con un ángel desde que era niño. Tenía el cabello corto y rubio; ojos azules, alegres y transparentes; la piel algo bronceada por el trabajo en el campo y un físico fuerte y robusto.
Sasuke por su lado, daba una impresión más lúgubre, aunque pacífica. Su cabello largo y ojos afilados eran profundamente oscuros, de un negro que combinaba a la perfección con su piel pálida. Gracias a ello y a su cuerpo atlético tenía un gran parecido con el máximo líder y ya que se consideraba una bendición tener similitudes, aunque fueran pequeñas con él, era un chico muy respetado.
Luego de un momento en silencio Naruto finalmente sacudió su ropa para quitar cualquier evidencia de su holgazanería y emprendió camino de regreso a la guardia de Jiraiya. Sasuke se demoró un rato más en seguirlo, pero podía escuchar sus pasos a su espalda. Estaba por preguntarle como iban sus meditaciones cuando se dio cuenta que alguien se aproximaba.
—Ahí viene Sakura-chan — anunció emocionado en cuanto la reconoció.
Como si se hubiera tratado de la más alta figura de autoridad en la comuna, Sasuke troto hasta alcanzarlo y comprobar sus palabras.
—Pude escaparme un poquito y pensé en buscarlos — la voz de la chica sonaba cansada pero claramente estaba feliz de verlos.
Justo cuando por fin pudo estar frente a ambos muchachos sonrió encantadoramente y se lanzó a los brazos de Naruto en un fuerte abrazo. Él en respuesta la levantó entre sus brazos mientras la besaba en la frente. Casi de inmediato, ella se separó y abrazo con más suavidad a Sasuke, quien prefería las muestras de cariño menos llamativas, aunque se molestaba si no las recibía en igual o mayor cantidad que Naruto.
—Me enviaron a buscar a este charlatán, cuando se dieron cuenta que no estaba con los pescadores.
Aun en los brazos del pelinegro Sakura giro su mirada hacia el rubio esperando escuchar su defensa.
—Simplemente no tenía ánimos de pasar así mi día — se encogió de hombros. — Ya estoy acostumbrado a los regaños de todas formas.
—No puedo culparte, es una actividad realmente aburrida — suspiró la chica y se separó de Sasuke para seguir su camino sola. — Bueno, entonces los veré en la cena más tarde, si alguien les pregunta, ninguno me ha visto.
Ambos asintieron jurando cubrirla y feliz por haberlos visto, aunque fuera un momento breve, la chica levantó nuevamente su vestido y comenzó a trotar rumbo al río.
Una vez que la perdieron de vista ambos volvieron a caminar tranquilamente de regreso.
Sakura era por mucho la doncella más bella de la comuna. Tenía el cabello largo y rizado hasta debajo de sus glúteos, de un tono rubio rosado imposible de ignorar; sus ojos eran grandes y verdes rodeados de espesas pestañas; labios llenos, del color de una fresa; un rostro pequeño y un cuerpo menudo, aunque con las curvas propias de una mujer madura.
Era la criatura más hermosa de todo Konoha y era su novia. Toda suya, aun si tenía que compartirla con Sasuke.
Bajo las reglas establecidas por el primer líder muchos años atrás, una mujer o un hombre podían tener más de una pareja a la vez, siempre y cuando el gran líder lo autorizara. Cuando era pequeño había tenido un gesto que agrado al máximo cabecilla, por lo que le prometió que un día lo recompensaría por ello, tiempo después esa recompensa fue comprometerlo en unión con la preciosa Sakura.
Sin embargo, Sasuke era familiar en segundo grado del líder, así que también contaba con su simpatía e igualmente le comprometieron con la chica.
Dentro de poco entonces ella estaría casada con ambos, compartiéndoles su cuerpo y corazón, teniendo descendientes con los dos y viviendo hasta morir tanto por uno como por el otro, como dictaba su deber.
Era lo común en su sistema y aunque no le gustaba la idea de compartirla con otro hombre, aún si se trataba de su mejor amigo, no podía siquiera expresarlo en voz alta, mucho menos cambiarlo por decisión propia.
Lo reprenderían duramente por ser egoísta e incluso podían considerar quitársela definitivamente por atreverse a desafiar la voluntad del líder
—Te preocupas demás, ella sabe a dónde ir y a donde no... — Sasuke debió confundir su silencio reflexivo con preocupación por dejar sola a la chica.
—Lo sé, pero ya sabes que me gusta que este donde pueda verla — le respondió siguiéndole el juego.
No tenía muy claro cómo sería su matrimonio con Sakura, pero sí sabía el tipo de esposo que sería para ella. Contando con que el taciturno Sasuke no cambiaría su forma de ser aun cuando estuvieran casados, Naruto se enfocaría en hacerla la mujer más dichosa de toda Konoha, cuidándola y mimándola hasta cumplir su fantasía de ser el más grande objeto de afecto de la doncella. Tenía toda una lista de planes para conseguir dicho objetivo.
Solo necesitaba que el supremo decidiera quien sería el primero en casarse con ella.
Debido a que eran dos uniones por separado, sin importar que fueran con la misma mujer, la costumbre dictaba que debían hacerse en ceremonias separadas y claramente uno de los dos estaría unido a ella antes que el otro. Lo importante era que, como todo en la comuna, existía una jerarquía y el primer esposo tenía beneficios y derechos por encima de los demás, otorgándole también más peso a sus decisiones.
Sasuke y Naruto siempre habían tenido una sana rivalidad entre ellos que los impulsaba a superar al otro, aun en la tarea más mínima. Pero nada los había enfrentado con tanta pasión como convertirse en el primer marido de la chica, ese al que Sakura amaría más y a quien pondría por encima de todo.
—Ahí estas, apresúrate — interrumpiendo sus pensamientos el pequeño Konohamaru le tomó de la mano y lo jalo para guiarlo con su maestro. — Cada instante que pasas aquí Jiraiya-sama se molesta más.
—Ya ya, está bien, nos vemos Sasuke.
En respuesta él susodicho solo levantó su mano como despedida y emprendió su propio camino, ahora solo, rumbo al santuario.
...
Agradeció bastante que, dentro del lugar, además de él, solo había una persona rezando en silencio.
El pelinegro tomó asiento en la esquina más oscura del recinto y cerró sus ojos queriendo reflexionar un rato para calmarse.
Aun podía sentir la delicada figura de su prometida en sus manos y en su nariz persistía el suave y dulce aroma que ella desprendía.
Hubiera querido enviar solo a Naruto de regreso y acompañarla un rato en el río, pero últimamente le era cada vez más difícil reprimir sus deseos cuando la tenía cerca, por lo que era mejor evitar estar a solas con ella y en situaciones comprometedoras.
Si la hubiera acompañado seguramente se habrían bañado juntos, solo cubiertos por la ropa interior como muchas otras veces antes habían hecho. Con la diferencia de que, con seguridad, gracias a sus cada vez más incontrolables impulsos y los insanos sueños que estaba teniendo cada noche, él no hubiera podido evitar tomarla en sus brazos, besarla y acariciarla hasta perder el conocimiento.
Estaba mal tener ese tipo de deseos y fantasías que, aunque emocionantes, también eran impuras y prohibidas, sin importar que la protagonista de dichos sueños fuera a ser suya eventualmente. No era algo que el máximo hubiera predicado en sus enseñanzas, estaba seguro de que con "adorar" a su compañero de vida se había referido a proteger, cuidar y respetar. Pero lo que le sucedía cuando la tenía cerca era más biológico que mental.
Porque su mente tenía muy resuelto que la amaba profundamente, mucho más de lo que ella le quería a él y por supuesto más de lo que Naruto la quería a ella. Pero era su cuerpo el que reaccionaba con conflicto, era cuestión de tiempo para que en la intimidad de su vida de casados pudiera hacer con ella todo lo que venía deseando por años, pero esa parte de él clamaba que lo quería ahora.
Levantó la vista hacia el atrio, la parte más alta del santuario, donde sólo el máximo y los tres maestros de la comuna podían pararse. Visualizó que el supremo líder estaba ahí y que estaba por darle exactamente la charla que necesitaba escuchar, pero su imaginación no podía reproducir lo que aquel hombre diría para aliviarlo en su situación.
Frustrado entonces Sasuke suspiro fuertemente, llamando la atención de la única otra persona en el lugar.
—Sasuke-chan, estas preocupado — frente a él quien había estado rezando era Kurenai, una mujer de la comunidad a quien todos reconocían como la mujer más fiel a la palabra del máximo, pues se dedicaba a orar casi todo el día. — Deberías hablar con nuestro líder, él tendrá algo amable que decir para ayudarte.
No dijo más y siguió con lo suyo dejándolo sopesar sus palabras.
Realmente no quería hablar de ello en voz alta y había una posibilidad de que le dieran alguna reprimenda o castigo por la confesión que haría. Pero también necesitaba un consejo, así que levantándose de su lugar y despidiéndose respetuosamente del recinto salió para visitar al líder.
El hogar del hombre a quien llamaban "supremo", "líder", "máximo" o simplemente por su nombre original "Madara", era una de las cuatro viviendas de la comunidad que estaban diseñadas para que solo fueran habitadas por una persona.
Al igual que las demás construcciones era de madera algo vieja y consumida por los diferentes climas del lugar y por su uso durante 7 generaciones desde el inicio de la comuna. Amplia por dentro y bien decorada, digna de la figura de autoridad más respetada del lugar. La puerta estaba abierta, lo que indicaba que no se encontraba ocupado y podía recibirlo.
Desde afuera pudo ver la gran figura de la líder sentada en medio de la habitación meditando, así que decidió esperar a que notara que estaba ahí no queriendo interrumpir. No tuvo que hacerlo durante mucho tiempo, pues luego de unos segundos Madara finalmente se dio la vuelta y le ofreció una sonrisa.
—Ah, Sasuke-kun, adelante.
Desde su lugar el recién llegado hizo una breve apreciación del supremo como siempre hacia cuando lo veía.
Madara era un hombre muy alto, le sacaba una cabeza en estatura, aun cuando Sasuke medía 1.75 metros; también usaba su cabello largo, pero prefería dejarlo despeinado y suelto; era un tipo ancho en cada parte de su cuerpo, ya fueran sus hombros, el pecho, su cintura, destacaba de entre los demás con su fornido tamaño fácilmente; pero era su rostro lo que imponía el respeto que todos le tenían, con la mandíbula y la nariz bien definida, sus labios delgados y sus oscuros ojos afilados.
Siempre le habían dicho que se parecían mucho, pero contrario a cómo debería ser, Sasuke nunca se sintió complacido con la comparación.
—¿Tiene un momento para escucharme señor supremo? — pregunto tímidamente habiéndose acercado apenas un paso dentro de la vivienda.
El más joven comenzó a ponerse nervioso en cuanto hizo contacto visual con su líder, estaba por revelarle algo muy vergonzoso y no ayudaría mucho a confesarse el que la mirada de su superior fuera tan intimidante e indescifrable.
—Para cualquiera de mis fieles, tengo todo el tiempo que necesiten — le respondió con simpleza y le indico que se sentará junto a él a tomar té. Sasuke obediente lo hizo y acepto también la bebida que le ofrecía. — ¿De qué quieres hablar hijo?
Hubo un silencio que duró más de lo que se suponía cómodo en una conversación educada, pero tenía que elegir bien sus palabras y agradeció que el líder lo estuviera esperando con paciencia.
—Sobre mi prometida señor...
—La dulce Sakura — reconoció Madara y utilizó un particular tono de voz para referirse a ella que a Sasuke le disgusto un poco, entre contemplativo y cariñoso. — Si me atrevo a adivinar ¿Estás aquí para saber si ya he puesto fecha para su unión?
El pelinegro más joven simplemente negó con la cabeza.
—Es más complicado.
—Bueno, entonces te escucho hijo.
—Yo... últimamente... he pensado en ella mucho más que antes. — comenzó a relatar observando fijamente el líquido en su taza, buscando concentración para poder ser lo más claro posible sin develar información de más. — He pensado cosas que no debería.
—Mírame a los ojos Sasuke — ordenó su superior arruinando su evasión. — ¿Qué clase de pensamientos has tenido?
Obedeciendo, no encontró enojo o indignación en la mirada del hombre, quien era lo suficientemente inteligente para ya saber hacia dónde iba la conversación, por lo que continuo sin dejar de ser cauteloso.
—He estado deseando que la consumación de nuestra unión llegue.
Era todo lo que estaba a dispuesto a detallar sobre sus fantasías por lo que guardo silencio esperando la respuesta del supremo.
—¿Te aflige mancillar a tu novia en pensamiento? ¿o el innegable hecho de que es un pecado lo que sientes?
—Ambos, señor.
Madara frente a él suspiro y con calma dejo su taza vacía en la mesita frente a ellos, para posteriormente posar su mano a un costado del cuello de su acompañante, obligándolo a mantener sus ojos sobre él y escuchar atentamente lo que estaba por decir.
—No serias el primer hombre de esta comunidad en pecar de esa manera hijo, me da un poco de consuelo saber que al menos el objeto de tu deseo es la mujer que escogí para ti y que estas aquí hablándome de ello. — comenzó firmemente su discurso, Sasuke no estaba muy seguro de si era decepción o simple condescendencia lo que percibía en sus palabras. —Nunca te dije porque decidí unirlos... ¿Quieres saberlo?
Ya seguro de que el chico estaría atento finalmente lo soltó y regreso su atención al té volviendo a servirse.
—Sí, por favor — Sasuke asintió interesado.
—Mmm, cuando eran pequeños, siempre estaban pegados el uno al otro ¿recuerdas? comían juntos, jugaban juntos y estudiaban juntos, incluso se aseaban juntos. Yo noto todo lo que sucede aquí y desde entonces supe que tenían que casarse en un futuro, porque serían infelices de otra manera — Madara pauso su relato para tomar un poco más de su bebida y aunque fue breve Sasuke se impaciento porque continuará. — Cuando comenzaron a crecer, ciertamente Sakura desarrollo una belleza que era necesario tener controlada por el bien de la pureza de todos los nuestros. Existen buenas pasiones, así como bajas pasiones en este mundo hijo y tu prometida puede despertar ambas si uno es débil de mente. Tu decidiste estudiar con Orochimaru para fortalecer tu espíritu y eso reforzó mi decisión de que estuvieran juntos, pensé que serias más fuerte resistiendo los impulsos prohibidos que los más hedonistas sienten con mayor facilidad.
—Nunca la he tocado de esa manera señor — estaba mal que le hablara sin permiso a su líder, pero no quería ser malinterpretado. — Juro que todo ha estado solo en mi mente.
—Lo sé hijo, continuando, me di cuenta también de que eras asertivo y muy pacífico, que amabas a Sakura lo suficiente como para incluso aceptar compartirla. Naruto, aun con su bondadoso corazón, a diferencia de ti, siempre ha sido inquieto y más dado a perseguir sus deseos, un auténtico despropósito hacia las enseñanzas de nuestro creador en muchos aspectos. Él también la ama con la misma fuerza que tú y te aseguro que piensa las mismas cosas respecto a ella, pero él no me lo dirá y podría incluso atreverse a volver realidad sus fantasías. Es una preocupación que he tenido desde hace mucho y por eso poco después de anunciar tu compromiso también declare el de él.
—¿Cree que puedo equilibrar la naturaleza de Naruto? — el más joven adivino el porqué de las decisiones de Madara. No estaba particularmente sorprendido, siempre fue más que obvio que su rubio amigo era su polo opuesto y que tenían convicciones espirituales que diferían, pero pondría su mano al fuego para asegurar que Naruto jamás se atrevería a perjudicar a Sakura.
—Debes hacerlo, mantenerlo a raya por el bien de la comunidad — sentenció el máximo. — Pero volviendo a tu problema Sasuke-kun, debes seguir resistiendo, te prometo que no falta mucho para que tu día llegue. Hasta entonces, cada que esos pensamientos te invadan debes recordar que preservar la inocencia de tu novia es tu deber con ella, con la comuna y conmigo. Sakura será tuya por la eternidad tarde o temprano, pero el altísimo se enfurecerá con nosotros si se apresuran las cosas y tu o Naruto se atreven a desafiar su voluntad y sus reglas.
El pelinegro menor guardo silencio un momento tratando de reordenar en su mente todo lo que había escuchado. Algo le sentaba mal sobre todo el sermón en conjunto.
—¿Entonces me comprometió con Sakura como una estrategia para evitar que ella tentara a otros hombres? — se aventuró a preguntar, tratando de ocultar la irritación que sentía por la simple insinuación.
—Eso fue lo que me pidió el creador, fue su voluntad y lo que consideró que era mejor para todos — un pensamiento pareció cruzar por la cabeza del supremo y frunció el ceño contrariado. — Puede que, de no haberlo hecho, fuera ella misma quien cediera al pecado y ensuciara su pureza.
Sasuke apretó el puño sobre su regazo frustrado por no poder argumentar en contra, era simplemente ridículo considerar que una doncella tan inocente como su prometida se atreviera a algo como eso. Lo máximo que habían hecho era compartir unos cuantos besos en los labios y con eso bastaba para avergonzarla profundamente. Lo que Madara o el creador pensaban de ella estaba muy lejos de ser posible.
—Lo entiendo señor — ahí estaba nuevamente cometiendo un pecado al mentirle. Por supuesto que no lo entendía y mucho menos lo aceptaba, pero quería cerrar rápido la charla. No soportaría escuchar otra injuria en contra de su novia.
—Bien hijo, espero te detengas a partir de ahora... puedes irte — Sasuke hizo una reverencia como correspondía en despedida y se levantó yendo directamente a la salida, pero se detuvo en seco cuando volvió a ser llamado. — Ya hablaré con tu maestro para que te comunique tu penitencia y la cumplas como es debido.
Nuevamente dio un cabeceo aceptando sus palabras y ese fue el fin de la conversación. Una vez que estuvo fuera de la guardia de Madara, Sasuke llegó a la innegable conclusión de que no había sido de ayuda en lo absoluto, más bien fue todo lo contrario.
Él ya se había repetido muchas veces que debía esperar, iba a hacerlo sin importar cuánto tardará, pero eso no cambiaba que cuando la tenía cerca sus pensamientos volaban a lugares llenos de lujuria y placer. Mismos que tenía prohibido disfrutar antes del matrimonio.
El altísimo no prohibía el disfrute sexual siempre y cuando fuera dentro del matrimonio, pero condenaba que los creyentes sintieran o llevaran a cabo esos impulsos antes de estar casados o con personas con la que no estaban unidos.
No le gustó pensar en lo frustrante de su conversación con Madara, era otro pecado si quiera dudar de la competencia y sabiduría del gran líder en turno, pero era uno pequeño comparado con sentir enojo hacia él, como hace unos minutos le había pasado.
Ojalá hubiera ignorado a Kurenai y preferido optar por hablar de su problema con otra persona.
Porque incluso su asexuado maestro Orochimaru le hubiera podido dar una mejor respuesta.
...
Haber estado escondida por tanto tiempo ya era para ser considerada como su victoria del día. Había decidido bañarse en el río, deshaciéndose de toda su ropa y concentrándose solo en la temperatura del agua y la sensación de tenerla corriendo por su piel.
Sakura normalmente no actuaría de la misma forma que Naruto, quien siempre evadía tanto como se podía las actividades de la comunidad, pero comprendía muy bien el sentimiento de querer abstraerse en sus propios pensamientos sin influencia de su alrededor.
Parte de su rutina diaria consistía en esconderse de las doncellas más jóvenes e incluso de las que eran mayores que ella para así no tener que soportar toda la atención que le profesaban.
Cuando era pequeña creyó que el cariño y mimos que recibía de las demás mujeres de la comuna era debido a que no tenía padres y querían compensarla por eso, pero el tiempo se encargó de hacerla más suspicaz y luego comprendió que en realidad lo hacían porque una vez el líder la había llamado "la novia de Konoha", una forma de reconocer que se convertiría en la más virtuosa de las jóvenes y tendría una posición alta y respetada a futuro.
Así entonces, como si se tratara de una regla, las doncellas solían buscarla para regalarle vestidos, flores o para ofrecerse a peinar su cabello. Era menos agotador cuando sus gestos eran bailar con ella o cantarle una canción, pero no dejaba al fin y al cabo de hacerla sentir incomoda.
Sakura hacia lo mismo por ellas en muchas ocasiones y admitía que ver la satisfacción en sus rostros y escucharlas decir que se sentían especiales con sus atenciones la hacía sentir bien ¿así se sentiría el supremo todos los días?
Quería mucho a todas las doncellas de la comuna, pero prefería tener cerca solamente a Ino, quien era la única que no se deshacía por ella y la trataba como a cualquier otra. Ella siempre le aconsejaba que le hiciera saber sus sentimientos a quien la molestara, pero nunca tomó en serio el consejo ya que las enseñanzas del altísimo indicaban que no debían rechazar los favores bien intencionados y debían ser siempre agradecidos.
Así entonces, cuando terminaba sus estudios con su maestra, Lady Tsunade y cumplía con sus deberes, se escabullía al campo para respirar. Era la mejor forma de perder de vista a las demás, aunque no la más efectiva, pues algunas veces terminaban encontrándola.
Si realmente quería tenerlas lejos el método infalible era estar con Sasuke, quien como si de algún repelente se tratara, ahuyentaba a cualquier chica de la comuna. Agradecía que fuera así pero nunca entendió el porqué.
Su prometido era el hombre más gentil, puro y respetuoso que conocía, incapaz de ser grosero con una mujer, pero quizá su apariencia fría y taciturna daba la impresión contraria.
Aunque no siempre podía usar al pelinegro para esconderse pues a veces ni siquiera con él le apetecía estar.
Era algo que la avergonzaba cuando pensaba en ello, ya que como su novia y futura esposa debía ser su deseo siempre estar a su lado o con Naruto, pero, aunque disfrutaba estar acompañada por ellos, a veces su mente necesitaba despejarse y obtener claridad, algo que solo podía lograr cuando estaba sola.
Sakura dio una profunda aspiración guardando el suficiente oxígeno en sus pulmones y se zambullo en el agua por completo. Con sus ojos cerrados siguió concentrándose en ese nuevo ambiente líquido, uno donde no había nadie más que ella. A solas por fin, disfrutando de su propio mundo.
Pero cuando su cuerpo le pidió aire nuevamente, volvió a la superficie y se dio cuenta de que el sol estaba cayendo, pintando el cielo de naranja y rosado. En unos minutos comenzarían a buscarla para avisarle que la cena estaba lista y lo mejor era salir para ponerse algo seco.
Si la llegaba a ver mojada Naruto podría molestarse, preocupado porque se llegará a enfermar y aunque Sasuke siempre la defendía, pues bañarse en el río había sido algo que siempre habían hecho juntos desde niños, no quería que pelearan.
Ojalá ninguno de los dos actuará siempre como si ella no pudiera cuidar de sí misma, como si tuvieran que estar al tanto de todo lo que hacía o sentía, o como si el aprobar o desaprobar cualquier cosa que tuviera que ver con ella fuera únicamente su decisión. Pero no podía cambiarlo, en Konoha eso era lo que un esposo hacía por su esposa.
Sakura salió del agua y comenzó a sacar toda el agua que se pudiera de su cabello. El viento ya estaba enfriándose y sentirlo le dio a su piel húmeda intensos escalofríos. Se puso a toda prisa su ropa no queriendo perder más tiempo y comenzó a correr de regreso a la comuna.
Era una chica muy buena escondiéndose, pero ni siquiera con esa habilidad suya tan entrenada, pudo ocultarse de la mirada de Lady Tsunade, quien la había descubierto aún a la distancia.
Pudo ver que entrecerró los ojos acusándola de estar jugando mientras los demás preparaban la cena y ponían la mesa, pero como era mujer gentil y comprensiva rápidamente suavizo su expresión y con los labios le indicó que se apurara. Sakura le sonrió encantadoramente y obedeció.
Amaba a su maestra, era la mujer más admirable del mundo. No solo por su posición de poder en la comunidad, sino también por su belleza, su corazón magnánimo y sus conocimientos.
Sakura quería ser como ella. Para cuidar a otros, curar sus heridas e investigar nuevas formas de tratar enfermedades, hacer todo tipo de experimentos para medicinas herbales y absorber todo el conocimiento que estuviera a su alcance.
Tal vez un día, incluso tomar el lugar de su maestra y acompañar al próximo supremo líder en su mandato.
Pero esa posición no admitía ser ocupada por mujeres cuyo destino era el de agrandar la comunidad con nuevos hijos.
Y Sakura ya tenía dos maridos esperando que cumpliera su deber.
...
NOTAS FINALES: ¿Qué rayos estoy haciendo saliendo del seguro mundo de los one-shots? pues tratando de volver a hacer cosas que me gustan. Digamos que no estoy en la mejor etapa de mi vida ahora mismo, por lo que como una estrategia para no caer en depresión estoy volviendo a actividades que me hacen feliz. Quiero volver a tener un compromiso conmigo misma y ahora mismo ese será el de terminar esta historia.
Tengo que admitir que a pesar de que los cultos y sectas son uno de mis miedos mas reales, tengo una curiosidad enorme por su estudio. Lo que tengo pensado hacer con este fic esta totalmente inspirado en hechos, costumbres o patrones de diferentes organizaciones sectarias de las que he leido o investigado. POR LO QUE SI ERES SENSIBLE A ACTOS DE VIOLENCIA SEXUAL, FISICA, PSICOLOGICA Y TEMAS DE ABUSO DE AUTORIDAD O ADOCTRINAMIENTO, por favor te pido que no leas mas allá de este capitulo y busques otra cosa que leer, en mis escritos seguro encontraras algo mas agradable y adecuado para ti.
Sin mas que decir les agradeceré millones los reviews, favoritos y follows que me dejen y nos vemos en la siguiente actualización muy pronto.
Muchos besos! Bye 3
