Digimon no me pertenece, le pertenece a la Toei.
Esto es un fic de fan's para fan's.
Advertencia: No mentes susceptibles ni en tiempo de.
Continué mi camino sin ti…
-.-.-
1.– Sora
/Todo parecía un mal chiste en el cual, seguía soñando./
Iba con su mochila colgando al brazo y caminaba de forma normal sin prestar mucha atención a nada. El camino de casa a la escuela había resultado silencioso, aburrido y con un dejo que no estaba seguro de qué era. Así igual entro a la escuela y caminó por los pasillos sin prestar más atención a nadie excepto a quien le saludara, como los amigos del futbol o de videojuegos, mas la conversación sólo llegaba hasta ahí y él continuaba su camino cortando en abrupto al saber que harían esa pregunta que él aún no deseaba contestar.
Todo seguía tan rápido aún. Incluso si cerraba los ojos podía escuchar su propia respiración agitada al correr por los pasillos y el dolor de las rodillas diciéndole que en cualquier momento caería.
Se detuvo frente a una puerta y miró por momentos el número 2D.
–Él intentaba marcar su número.
–¿Marcar? ¿A que…?
–Un joven rubio, él intentaba marcarle. He tomado su celular, lo han llevado al hospital de Takishimo.
–¿Taichi?
Salió abruptamente de su pensamiento y terminó encontrándose de golpe con un rostro algo pálido y preocupado, sus ojos estaban hinchados y traía ojeras.
–Taichi, ¿te encuentras bien?
–¿Sora?
La aludida parpadeó y decidiendo alejarse le miró con igual preocupación que antes, sino es que más.
–Deberías ir a clase.
Éste iba a responder, pero viendo hacia la puerta se dio cuenta de algo importante: su salón era el 2A. Generalmente tomaba aquella ruta para acompañar al rubio y de ahí, éste seguía.
–Sí, eso haré. Ten un buen día.
Dio media vuelta, pero la voz de Sora volvió a regresarle.
–Oye Tai… –era baja y algo insegura. Pareció dudarlo un par de segundos y desistir negando–. Oye Taichi, ¿te gustaría comer hoy conmigo?
El castaño se giró a verla. Sora llevaba su uniforme, que siempre pulcro, ahora mostraba un par de arrugas, y parecía traer un portafolio un poco más pequeño de lo usual. Eso le hizo recordar que él no había traído lonche.
–Vendré por ti al terminar clase.
Y se marchó dejándola atrás continuando a su salón.
Ahora que lo pensaba, aquella mañana tampoco había desayunado.
––/––/––
Sora se la pasó en todo momento pensativa, tanto así que a esa quinta vez que le llamaban la atención y el que la profesora tamborilera la tiza contra el pizarrón, no la hicieron alertarse, como normalmente se supondría.
––/Sora/––
–Cariño... tenemos que hablar.
En su casi caída, su madre le había abrazado tan fuerte que se estuvo así un momento más, sin creerlo, balbuceando algo como "tiene que ser una broma" y "eso no puede ser posible". ¡No podía! Justo le había visto el día de ayer comprando un par de paletas al lado de Tai. Y además... el día de hoy tenían planes como... como... ¡el juego de Tai! y... el con...cierto.
Su celular timbró, se trataba de un mensaje de Mimi. Lo vio y, con la vista empapada sólo picó marcar.
––/End/––
–¿Entonces?
Parpadeó leyendo por primera vez.
–Seis.
Y se controló cuando se sentó mientras la profesora asentía, agradecía demasiado haberse esforzado mucho el año pasado estudiando.
Volvió a desviar la mirada a la ventana y siguió observando el cielo. Era tan azul.
––/––/––
Por la tarde cuando llegó con Tai quien se marchaba en su ensimismamiento, al principio no le pareció raro el verlo tan distraído como siempre, pero después al saberse que había olvidado la cita, volvió a punzarle esa sincera preocupación.
–Entonces… ¿te ha gustado?
Sora le miró y después sutilmente a la hamburguesa, haciéndole entender a lo que se refería y, al mismo tiempo, hacerle ver que no había tocado bocado.
–Sí, bueno… –éste balbuceó algunas cosas, parafraseó otras in entendibles y terminó jugando con media papa tras haberla mordido–, es que comí hace rato.
Mentira. Sora lo sabía. Incluso aunque Tai lo hubiese hecho cinco minutos atrás, igual hubiera aceptado comer nuevamente con gusto.
–Taichi… –Iba a continuar pero apenas pudo completar el nombre antes que se le rompiera la voz y tuviera que obligarse a tomar aire.
Había pasado una semana, una donde ella lloró y lloró y seguía llorando cada que se acordaba. Pero con el tiempo se hacía más pesado el aire y más confuso el recuerdo.
Aquel primer día durmió con su madre, se había quedado en su cuarto mientras le abrazaba y se ahogaba en lágrimas. No recordaba cuánto había sido, pero sabía que lo suficiente para haber caído por el cansancio.
Al siguiente, al despertar, sin haberse aminorado el sentimiento, con los ojos hinchados y la cabeza martillándole, el primer paso le dio nauseas haciéndole correr al baño y devolver saliva tras no comer anteriormente nada. De esa tarde recordaba haberse sentado a ver televisión echada en el sillón, cobijada y sin querer salir mientra abrazaba una almohada.
Esa almohada con forma de un pájaro rosa… de verdad que le había ayudado. Incluso con el cariño adquirido le nombró: Piyomon.
–Taichi... ¿cómo t-...
–Es tarde –anunció repentinamente sin siquiera ver su reloj, y mecánicamente guardando la comida–. Debo pasar por Hikari y Takeru, ellos se han quedado tiempo extra por la limpieza del salón.
La pelirroja guardó silencio y queriendo detenerle, se guardó el deseo. No estaba segura de siquiera lograr conjeturar una completa pregunta y, tras ello, un eficiente apoyo. Se mordió el labio inferior y pasándose un brazo sobre los ojos, acto que el castaño fingió no ver, ella se borró las lágrimas, asintió y ambos salieron.
–Te veré mañana –vio a Tai levantar la mano en gesto de despido pero antes, lo detuvo–. Taichi... cuídate.
Esa tarde, caminó despacio donde le esperaban. Hikari conversó de algunos proyectos para la obra estudiantil y Takeru pareció ponerle algo de atención mas, así como se mantuvo en el camino, en silencio, fue como se despidió, volviendo educadamente a rechazar una invitación a comer.
La menor lo observó entrar a su casa y cuando volteó, no pudo evitar comparar ese silencio que se reflejaba también en su hermano.
-.-.-
Continuará...
Comentarios: Espero que les haya gustado.
Ni hablar, gracias por su atención.
Me despido y cualquier cosa manden un mail o facilítense la vida y dejen un review.
Fin de la transmisión...
