Digimon no me pertenece, le pertenece a la Toei.

Esto es un fic de fan's para fan's.

Advertencia: No mentes susceptibles ni en tiempo de.


Continué mi camino sin ti…

-.-.-

3.- Koushiro

/Con cada paso, era como si me asfixiara.
Lo increíble es que podía respirar,
pero igual los pulmones me quemaban
como si no tuvieran aire./

Tai estaba recostado en su cama, se había cansado de esperar que se cargara el disco que había puesto. Francamente no recordaba de qué se trataba pero esperó, ya que seguramente debía ser algo importante porque traía una etiqueta de que debía de escucharlo.

Volvió a lanzar la pelota de manera vertical hacía el techo y la cachó, regresando a repetir el mismo paso. Era acolchonada y pequeña con la que jugaba cuando solía no tener mucho que hacer, o cuando deseaba pensar. No sabía cuándo fue adquiriendo esa maña, pero seguro databa de tiempos antiguos.

Hey Tai, ¡deja de ser un holgazán y levántate!

Algo dentro picó recorriendo desde la médula hasta la nuca y luego muy profundo en el pecho, haciendo que cuando la pelota regresara a él, se le fuera de las manos y cayera al piso en algún lugar que ni siquiera se fijo.

Oye, ¡dame eso!

Ahora todo mundo sabrá que el gran Taichi Yagami capitán de fútbol, ¡babea mientras duerme!

El vídeo se apagó repentinamente. Tai se había levantado y quedado ahí, quieto, mientras aplanaba el botón del encendido en su laptop.

Un ruidito sospechoso y la puerta se abrió, asomándose instantes después una cabellera castaña.

–¿Taichi?

Se trataba de Hikari. Tai sacudió sus pensamientos y giró a verle. Intentó sonreírle pero la menor no pareció regresar el gesto.

–Koushiro acaba de llegar.

–Ya... –Aún con las manos temblándole y el corazón bombeándole dolorosamente, atinó a tomar sus llaves de la mesilla, echarlas al pantalón y caminar afuera–, gracias. Regresaré más tarde, cuídate.

Hikari sólo le observó salir, dio una miradita más al aparato azul a un lado de la cama y decidió mejor salirse.

––/––/––

Koushiro no pudo evitar notar que Tai cada ciertos minutos se llevaba una mano al cuello y jalaba intentando abrirse más la camisa, que de por sí, ya no llevaba corbata y se encontraban los dos primeros botones abiertos.

–Hace calor, ¿eh?

El moreno medió sonrió, medio asintió, pasó una mano por la nuca y nuevamente llevó la mano a sostener la correa de la mochila que le colgaba del hombro; mas no dijo nada.

––/Koushiro/––

Se le había cerrado la garganta cuando recibió la llamada de Mimi. En un principio no supo quién le contó a quién, pero después se enteró que la madre de Sora lo supo gracias a que se había topado con la madre de Tai que iba a reportar la inasistencia de su hijo a la escuela. Entonces Sora había llamado a Mimi llorando y dicha, al pelirrojo.

Aún recordaba haberse caído sobre su asiento en el salón dejando de escuchar todo el barullo de los demás cuando el profesor aún no llegaba. Fue algo... surrealista.

Recordaba también haber salido de ahí corriendo sin disculparse con el profesor que recién entraba y en busca de localizar ese hospital. Había llegado sudando, los mayores hablaban en silencio, alejados. Sora, con el rostro lleno de lágrimas, se encontraba al otro lado del pasillo junto a Hikari, quien la abrazaba; a su lado Takeru estaba inexpresivo y, Tai, silencioso, dos bancas más alejado. Solo.

Ya también después se enteró que los golpes que el moreno traía a la cara habían sido producto de un forcejeo con enfermeros que le sacaran cuando éste, en un ataque de enojo, quiso golpear a Yamato por quedarse dormido cuando hablaban. Lo cierto era que Yamato había entrado en paro y Tai, sabía lo que significaba si se quedaba inconsciente.

Minutos después la puerta se abrió, un doctor caminó hasta el Sr. Ishida y, al verlo negar, Sora no pudo evitar una exclamación de lamentación que ahogó tapándose la boca y se abrazó a él, fuerte, como si de ello dependiera su vida. De lo último que recordaba en aquel momento fue ver de reojo como Takeru abrazaba a Hikari y ella le besaba por encima de la frente.

Pensaba que quizás fue un limbo que se lo comió, pero la siguiente imagen en su cabeza era la de él viéndose al espejo con un traje negro y de ahí, pasó a estar rodeado de muchos con el mismo color.

––/End/––

Volvió a la realidad percatándose que se encontraban ya en la escuela, aquel día habían cambiado una materia de horario por un asunto extraordinario para varios grupos, entre ellos el de él y Tai.

Giró a verlo, iba serio y, muy muy bajito, se le escuchaba tararear una canción. Le costó reconocerla, pero al final lo hizo.

–Taichi... –Habían pasado tres meses desde lo sucedido y, en todas esas ocasiones en las que intentaba hablarle, el castaño lo evadía. Respiró hondo y, soltando el aire, negó. El otro parecía no haberle escuchado, o no querido hacerlo.

Siguió en silencio a su lado y ya entrando, los dos se separaron a sus correspondientes aulas.

-.-.-

Continuará...


Comentarios: Espero que les haya gustado.

Ni hablar, gracias por su atención.

Me despido y cualquier cosa manden un mail o facilítense la vida y dejen un review.

Fin de la transmisión...