"El león mago"


Resumen: Scar no era lo que parecía… en realidad era un animago… era sólo un niño de diez años, que es salvado por Albus de las hienas y puesto al cuidado de Severus, que debe ayudarlo durante el primer año del muchacho.

Disclaimer: Ni El Rey león, ni Harry Potter me pertenecen, ¡el fic es lo único que es mió aquí!.


Epilogo:

Habían pasado unos cuantos años desde el final de la guerra en el mundo mágico. Años en que Scar había sido dado por muerto, puesto que nunca más se supo nada de él, aunque muchos aurores lo habían buscado.

Las cosas habían ido bien para todos, después de que la guerra acabo, como debía ser, según pensaba Harry Potter, aquel hombre que había derrotado al mago obscuro más peligroso.

Muchas veces se había recriminado lo mal que estuvo en dudar de aquello dos hombres, que muchas le salvaron la vida, sin cuestionarse nada, simplemente lo salvaban. Ellos habían sido grandes hombres, que él nunca supo valorar y ahora uno estaba muerto y el otro posiblemente lo estaba.

Pero Harry Potter despejó su cabeza de aquellos pensamientos, puesto que ese día estaba en el Londres Muggle junto con su pequeño hijo, Albus Severus, comprando ropa para el pequeño, puesto que ya estaba creciendo. Ginny se había ido a casa de Molly con James y Lily, así que él había tomado al niño para ir comprar ropa.

Estaba paseando por el centro comercial, buscando alguna tienda para poder ver ropa, cuando frente a una tienda le pareció ver una silueta muy familiar, pero, no podía ser, ¿verdad?...

Camino con su hijo tomado de la mano, esquivando a varias personas, observando a aquellos dos hombres… uno de larga cabellera negra, como la noche, tomado en una caleta. Sus ojos verdes observaban una gabardina en el exhibidor, mientras que otro hombre, de cabello igual negro, hasta los hombros, de unos profundos ojos de la misma tonalidad, también veía el aparador en la tienda.

— ¡Scar! ¡Snape! — Gritó sin darse cuenta cuando estaba a punto de llegar a ellos, siendo que ellos voltearon sus miradas a obsérvalo, pero al ir tan rápido choco con una señora, derribándole los paquetes, maldiciendo mentalmente la ayudo a recogerlos, con su hijo tomado de su mano, pero cuando alzo la vista, aquellos hombres ya no estaban.

— Papi… ¿a quién llamabas? — La pregunta de su hijo lo trajo a la realidad.

— Pensé que vi a unos viejos conocidos… pero no lo creo… Anda, vamos a comprarte ropa, para ir donde tu abuela. — Sonriéndole al pequeño lo tomó en brazos, comenzando a caminar hacia la tienda de ropa, pensando que tal vez su imaginación le habría jugado una mala pasada….