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Aviso para Bongo Bong
Bongo: te he agregado a mis contactos pero tú todavía no me has aceptado la invitación; o quizás tengo mal tu correo.
Puedes ver mi profile de ffnet, ahí está mi dirección de Hotmail.
n.n
Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le pertenece a mi idolatrado Leonardo Hamato; tampoco gano dinero por escribir este fic, yo escribo por gusto, con todo el gusto de mundo; mi recompensa son sus invaluables reviews y uno que otro jalón de oreja.
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¡VAMOS A LA PLAYA!
- Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh.
Vamos a la playa,
la bomba estalló.
Las playas son hermosas,
y matizan de azul.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh.
Vamos a la playa,
todos con sombrero.
El viento es radiactivo,
y despeina los cabellos.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh. -
Miguel Ángel va cantando una alegre canción, moviendo la cabeza y un pie al ritmo de ésta.
- Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh.
Vamos a la playa,
al fin el mar es limpio.
Nomás quince segundos,
sin agua fluorescente.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.
Vamos a la playa, oh oh oh oh oh. -
La canción por fin acaba.
El único ruido que se escucha es el ruido del motor de la camper.
Los chicos, su Maestro y sus dos únicos amigos humanos van a bordo de una camper que han rentado.
Hace unas horas que salieron de su hogar para ir de viaje, un viaje de vacaciones.
Pensaron que ya necesitaban vacaciones: Abril por lo pesado y tenso que es atender una tienda de antigüedades, y Casey y las tortugas por lo pesado y tenso que es mantener a salvo a los habitantes de la Ciudad de Nueva York de la Mafia, los Dragones Púrpura y de El Clan de Pie; así que les pareció buena idea ir a una playa para descansar, pero pensaron que estaría bien ir a una exótica playa de su país vecino: México, aprovechando que a Casey le llegó un mail a su cuenta de correo electrónico con una excelente promoción por ser temporada baja; fue uno de esos correos que llegan a tu bandeja y no sabes cómo habrán obtenido tu dirección, pero fue un detalle que Casey no creyó necesario comentar.
Todos hicieron maletas, felices de tomarse unas merecidas vacaciones, salvo que los vigilantes nocturnos de Nueva York no se molestaron en llevar su equipo de combate, se supone que van a divertirse y a descansar.
El único inconveniente ha sido el largo trayecto, además de que los chicos y su Maestro tuvieron que ir escondidos en el compartimento de carga del avión, pero como arribaron al aeropuerto en la noche, fue más sencillo para ellos pasar desapercibidos. Se quedaron en un hotel, y muy temprano al día siguiente, Abril y Casey buscaron rentar un auto, y rentaron una camper para que cupieran todos, además de brindarles cierta discreción para sus amigos mutantes, y partieron rumbo a la playa soñada.
Ya que van a una playa a la que no irán humanos gracias a la temporada baja, y obviamente hará calor, Donatelo preparó con tiempo ropa especial para sus hermanos y para él, porque usar ropa de humano los cubre hasta el caparazón, pero Donatelo hizo increíbles modificaciones a playeras y camisetas para que al ponérselas sólo cubrieran sus tórax de la parte de enfrente y no el caparazón, así estarían más cómodos.
Y ya que por la carretera en la que transitan tampoco hay otros vehículos, los chicos han aprovechado para ponerse esas camisetas especiales de cuello alargado y amplio, y shorts o un pantalón delgado para soportar mejor el calor que ya está abrasando a pesar de ser todavía temprano, y sin ponerse zapatos, para no perder la costumbre de andar descalzos.
Ha sido un largo viaje que esperan que valga la pena.
Horas tras hora tras hora, y aún no llegan a la playa; y para matar el aburrimiento, Miguel Ángel ha estado cantando canciones alegres… o más bien sólo se la ha pasado cantando una única canción; aunque ahorita ha estado callado por unos minutos, y los demás rezan por que ya se quede así, sin embargo…
- Vamos a la playa, oh oh oh oh oh… -
- ¡Mikey! – el primero en arrojar la piedra es Rafael - ¡Ya pareces disco rayado! ¿No te sabes otra? -
- Pero si está muy bonita. -
- Pero ya canta otra. -
- Ay qué genio. A ti te hace falta más la vacación que a cualquiera de nosotros. -
Rafael se levanta de su asiento.
Miguel Ángel también se levanta de su lugar, pero para huir en cuanto Rafael se le vaya encima, aunque tiene un pequeño problema: ¿para dónde huir si van en un vehículo en movimiento?
- Puedo descargar mi tensión en ti con unos buenos m… -
- Rafael, Miguel Ángel… - Splinter los llama con un tono de voz de "estense quietos".
Y como buenos niños, toman asiento otra vez.
- No se preocupen, chicos, - Abril trata de calmarlos – estamos por llegar, ¿no es así, Casey? –
- Ya mero llegamos. -
Casey va al volante y Donatelo va de copiloto; no hay manera alguna que pierdan el rumbo en una carretera que no conocen.
- Pero eso dijiste hace 10 minutos, Casey, - dice Miguel Ángel ya muy fastidiado – y hace 15, y hace 20, y hace 25, y hace… -
- La primera vez que uno va por un lugar nuevo – dice Abril – el trayecto parece hacerse eterno, no me digas que no. -
- Para qué digo que no si sí, pero ya quiero llegar. –
- El viaje sería más pasable, - dice Rafael aun malhumorado – si cerraras tu bocota. -
- Yo estaba pasándola de lo lindo, pero tu insípido carácter me arruina la diversión. -
- ¡Uy, qué divertido! Cantar la misma rola durante tooooodooooo el camino… -
- Sería más llevadero – dice Donatelo no sin estar cansado también de estar oyendo las quejas de sus hermanos – si ambos cerraran la boca. -
Miguel Ángel y Rafael miran a su hermano de la camiseta morada con la firme decisión de cerrar la boca pero a él.
- Hijos: en toda difícil situación se pone a prueba su resistencia. Deben ser capaces de resistir la impaciencia hasta llegar a nuestro destino. –
- ¡Pero es muy difícil, Sensei! – se exaspera Miguel Ángel.
- Deberías seguir el ejemplo de tu niisan [hermano mayor]. -
Leonardo está en el último asiento de atrás, recargado en el respaldo para poder ver por la ventana trasera.
- ¿Y cómo le haces Leo? – Miguel Ángel se acerca a su hermano que parece que no lo ha oído – ¿O sigues pensando que fue mala idea irnos así como así? – sonríe al pensar que su hermano es quien está más inquieto de todos ellos.
Hasta que la tortuga de la camiseta naranja toca su hombro, Leonardo sale de su ensimismamiento; gira un poco la cabeza.
- ¿Decías? –
Sí se ve algo tenso.
- ¡Relájate, Leo! Nueva York y el mundo entero sobrevivirán en nuestra ausencia. -
Leonardo se sienta correctamente en su asiento.
- Quizás nosotros tomemos un descanso, pero el crimen nunca lo hace. –
El ambiente ya era algo tenso, ahora lo está más; todos dudan que haya sido una buena idea salir de vacaciones; pero Rafael no permite que el pesimismo de su hermano mayor le afecte.
- ¿No será más bien que estás preocupado por haber dejado en casa a tu oso de peluche? –
- No… yo… en realidad… - se estar angustiado ahora se ha puesto nervioso.
Como se dice en el esgrima: Touché.
- Qué osito abandonado a su suerte ni qué nada; - dice Miguel Ángel – Leonardo está fastidiado como todos nosotros por el viaje y no por su osito porque yo lo vi con estos lindos ojitos color cielo cuando lo echó en su maleta. –
- Yo… yo… -
- Y también vi cuando lo sacó de la maleta para esconderlo… ¡aquí! -
Miguel Ángel le arrebata una pequeña frazada a cuadros de sus brazos, y muestra a los demás un osito de peluche color amarillo marfil.
La única opción de Leonardo es permanecer en silencio y avergonzado.
- ¡Pásamelo Mikey! – le dice Rafal estando un par de metros más allá levantando los brazos como si fuera a recibir un pase de futbol americano.
- Entrégamelo, Mikey. – le dice Abril, justo a tiempo de que Rafael y Miguel Ángel comiencen a jugar con el osito a la pelota, pero el osito es la pelota; de haber sido Leonardo, Miguel Ángel no lo obedecería, pero como se lo ha pedido Abril y él es un caballero, no puede negarse.
- Y yo que creí que ya había encontrado en que distraerme. -
- Este osito también se merece relajarse de las travesuras que hacen con él. –
Leonardo mira agradecido a su amiga quien le sonríe.
Miguel Ángel regresa a su lugar para volver a sumergirse en el mar de la aburrición.
Pero apenas pasan unos minutos, cuando…
- Según el mapa que imprimiste, Casey, - dice el copiloto quien tiene el mapa – hay que tomar la siguiente desviación a la izquierda. –
- ¡Entendido y anotado! – dice Casey con emoción, también ya quiere llegar.
En menos de un minuto toman la desviación, pero más que carretera es un camino de terracería, pero siguen, y otro par de minutos yendo por ese camino, llegan a su destino.
- ¡Por fin! – Miguel Ángel es el primero en descender de la camper, y estira sus entumecidos brazos y piernas; enseguida se encarga de bajar la caja en la que lleva a su gatito.
Los demás también han descendido y exploran los alrededores.
- Oye Casey, - dice Rafael - ¿esta es la playa que anuncia el folleto? -
Casey saca de los bolsillos de sus shorts el folleto impreso y arrugado. Lo observa y luego compara el paisaje, vuelve a ver el dibujo del folleto y luego el paisaje, mira de nuevo el dibujo y luego el paisaje…
- Mmmmhhhhh… en el folleto se ve una hermosa ola rompiendo en la playa, y aquí no veo la ola rompiendo en la playa; en el folleto también hay muchas palmeras, y aquí no hay ni una pequeña palmerita; en el folleto hay una pintoresca cabaña de descanso y aquí no hay una pintoresca cabaña de descanso. –
- ¡Casey! ¡Si no hay nada! –
El amigo de Rafael mira a todo su alrededor.
Han llegado a una extensa pradera, y sólo hay algunos árboles y lo que parece ser un acantilado.
- ¡Nos han visto la cara de… ! – Casey se enfurece.
- Lo dudo mucho Casey. – dice Donatelo, que lo que primero que ha hecho es examinar la ruta por la que han llegado – Fíjate. – le acerca el mapa – Esta fue la primera desviación que tomamos hace aproximadamente 45 minutos. -
- ¿Y? -
Donatelo pasa un dedo sobre la línea de esa desviación… el papel y el dedo se manchan de un raro polvito color negro.
Casey le arrebata el mapa y también pasa su dedo por la línea que representa la carretera, y también se mancha con el polvito.
- ¿Qué rayos… ? -
- Es tinta del toner. – Donatelo, con su mente ágil, ya ha deducido lo que ha pasado – Cuando imprimiste el mapa de la ruta a seguir hacia la playa exótica de nuestros sueños, el toner, estando en mal estado, regó algo de tinta, tinta que se adhirió al papel formando una delgada línea que confundí con la primera desviación que debíamos tomar; en realidad, la primera desviación estaba kilómetros más adelante. –
Señala la verdadera desviación que debieron tomar.
- Es por eso – dice Abril - que anduvimos varios minutos sin hallar un camino hasta que nos encontramos otra vez con la carretera, de suerte. -
- ¿Entonces en dónde estamos? -
- ¡Estamos perdidos! – Rafael se queja amargamente.
- En realidad no. – dice Donatelo con esa seguridad que le da el poder del conocimiento de saber exactamente dónde han llegado – O casi no. Todo lo que debemos hacer es regresar por el mismo camino recorrido. –
- ¿Otra vez? -
- ¡Si ya me cansé? -
- ¡Estoy molido! –
- Yo tengo hambre. –
Todas las protestas se hacen oír, pero no hay alternativa. Vuelven a abordar la camper, y Miguel Ángel debe regresar a su cansado gatito a su caja porque lo ha dejado correr a gusto por un rato, pero debe meterlo otra vez a la caja.
- Klunk, ven, aquí no es la playa y tenemos que volver lo recorrido... -
Pero Klunk ignora a su amo; está distraído mirando demasiado cerca del acantilado.
- No te acerques más, - Miguel Ángel toma y abraza a su mascota justo a tiempo – te puedes caer y… -
Hay algo que a él también le roba la atención como a su gatito.
- ¡Mikey! – Rafael lo llama - ¿Qué tanto haces? -
- ¡Miren! – grita muy emocionado - ¡Miren lo que halló Klunk! -
- Ay no… - se vuelve a los demás – Yo no voy a ir nomás para ver que Klunk halló una rata de campo… sin ofender Sensei. –
- Pues alguien tiene que ir, hijo, porque tu hermano no va a regresar hasta que alguien vaya a ver qué es lo que Klunk ha hallado. –
- Entonces… -
Todos ponen una mano enfrente cerrada en puño, y…
- ¡Piedra, papel o tijeras! – dicen a la vez.
Splinter, Leonardo y Casey "sacan" unas tijeras que cortan el papel que "sacó" Donatelo, pero Donatelo envuelve a la piedra que "sacó" Abril.
Es Abril la designada por los Dioses para ir con Miguel Ángel.
- ¡Apúrate, Abril!, ¡Apúrate!, ¡Apúrate!, ¡Apúrate! -
Abril tarda un poco en llegar con la impaciente tortuga porque se ha alejado bastante.
- Ya estoy aquí, Mikey, deja de agitar el brazo. –
- ¡Mira! –
Abril se inclina un poco para ver mejor.
Lo que ella ve es una grieta entre las rocas del acantilado, que ya viéndolo de cerca, no es tan alto. La grieta es lo suficientemente ancha como para que pase una persona de complexión delgada o media.
- El viento sopla por esta grieta... huele a… –
- ¡Mar!, ¡Es el mar!, ¡Así es como huele el mar! ¿Verdad? –
Abril se yergue un tanto confusa por las palabras de su amigo.
- Mikey, tu eres una tortuga marina, y el mar es tu ambiente natural, ¿no reconoces el olor del mar? –
- Más o menos, no lo recuerdo bien… ¡pero este aroma es un millón de veces más agradable que las playas en la Gran Manzana! –
Miguel Ángel y sus hermanos, reflexiona Abril, fueron capturados en la playa apenas unos minutos de haber salido del huevo y llevados a una tienda de mascotas… es obvio que apenas si recuerda el olor del mar; y lo que son las playas en Nueva York… el aroma es tan diferente, será acaso por las multitudes que van a disfrutar de sol y la arena, y la contaminación de la ciudad quizás también tenga qué ver.
Abril se vuelve a asomar por la grieta, y escucha el suave murmullo de las olas.
No lo piensa más y regresa a la camper; cuenta el hallazgo de Klunk a los demás.
Deciden explorar y todos descienden por la grieta porque es preferible que regresar y tratar de hallar el camino correcto a la playa del dichoso folleto.
Bajan con calma, nadie quiere romperse una pierna (o ensuciar a un gatito o a un osito de peluche, por eso Ogima y Klunk se han quedado en la camper), pero el descenso es breve. Al llegar al final de ese estrecho y accidentado camino…
Los siete vacacionistas, seguros de que esa vacaciones iban a resultar un fiasco después de haber tomado la ruta incorrecta que no los llevaría a la exótica playa de sus sueños… ha resultado que sí han llegado a la playa de sus sueños.
Protegida por el acantilado, se dan cuenta que jamás nadie nunca ha pisado las arenas de ese pequeño paraíso.
Es una playa pequeña, apenas de medio kilometro, pero tiene lo que el folleto de Casey dice que una playa debe tener, y hasta más: una arena tan suave que parece que caminas sobre terciopelo; unas aguas tan transparentes que se puede ver el fondo del mar y los corales; unas altas y abundantes palmeras repletas de cocos; un sol tan cálido pero apacible que no te quema la piel; un cielo tan azul que te invita a que te salgan alas en la espalda y eches a volar…
- ¿Pero y la cabaña de descanso? Me estoy muriendo de cansancio y de hambre. -
Excepto por la cabaña de descanso…
- Parece ser que nadie ha pasado sus vacaciones en esta playa. – dice Rafael – Por eso no hay ni una choza donde guarecerse. -
- Eso no es problema. – dice Donatelo – Podemos levantar tiendas de campaña. – y regresa a la grieta.
- ¿Trajiste tiendas de campaña aunque íbamos a quedarnos en una cabaña? – lo sigue, y los demás también.
- Tiendas de campaña, alimentos enlatados, agua embotellada, sartenes, cazuelas, cerrillos, platos, vasos, cucharas, encendedores, botiquín de primeros auxilios… nunca está de más ser precavido. –
- ¿Y todo eso lo trajiste de equipaje? ¿Cómo le hiciste? –
- "Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar." -
- ¿Y si quiero ir al baño? – Miguel Ángel empieza a dar de brinquitos de un pie a otro porque es urgente que vaya al WC.
- Ve a la camper. – le dice Donatelo de lo más despreocupado.
- ¡Compermisito! – y a eso va.
Aunque tienen que ir y venir por la grieta, entre todos, no tardan mucho en levantar un campamento.
Después de comer, pasan el resto de la tarde descansado porque fue un viaje bastante largo y tedioso.
Pronto llega la noche.
Todos duermen arrullados por el apacible murmullo de las olas; las estrellas velan sus sueños asegurándose que tengan un descanso tranquilo…
Pero ni las estrellas pueden evitar lo que está a punto de pasar.
¡AAAHHH!
Un grito como de ultratumba despierta a todos y salen de sus tiendas de campaña.
- ¡¿Qué fue eso? – pregunta Miguel Ángel bastante aterrado; pero no es el único, Abril también está asustada.
Leonardo, Casey y Rafael van a investigar.
- Esperen. – Donatelo trae una linterna pero no es tan necesaria porque una Media Luna les brinda un poco de luz, pero desde el punto de vista de la tortuga genio sí lo es.
Va deprisa tras sus hermanos y amigo.
Cuando Leonardo, Casey y Rafael están a escasos metros, ven "algo" tirando en el suelo.
¡AAAHHH!
Ese algo se retuerce, como si estuviera sufriendo la agonía.
Los chicos retroceden porque a esa distancia el alarido se oye más aterrador.
- ¡AAAAHH! –
Voltean al oír otro grito a sus espaldas, un grito de chica aterrada, pero ha sido Miguel Ángel, aunque se dan cuenta que el chico de los shorts naranjas tiembla como una hoja y que apunta con una mano temblorosa hacia la grieta.
Abril, Splinter y Donatelo también miran con absoluto terror hacia donde apunta Miguel Ángel…
El miedo les dice a los otros tres que no debe mirar, pero el espíritu guerrero que habita en ellos les dice que deben mirar y ver a lo que deben enfrentarse…
Y giran…
Y lo que ven… les hace sentir un escalofrió recorrer su espalda obligándolos a temblar.
Seis monstruosas sombras van bajando por la grieta…
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N/A:
.La canción que canta Mikey se llama Vamos a la playa y la canta un grupo llamado Los Joao. Es una canción ya viejita, pero puedes buscarla en youtube, aunque hay una versión de unos 3 minutos y hay otra de 6, y entre una y otra hay pequeñas diferencias en la letra
. Jamás he ido a la playa, entonces no tengo la más mínima idea de cómo será una playa o sus alrededores, y por las prisas no pude ver algún programa como CSI Miami y darme una idea; así que si te parece muy raro cómo llegan los vacacionistas a esa playa alejada de la civilización, esa es mi excusa
Comentarios, sugerencias, dudas, peticiones, aclaraciones, aplausos, zapes, jitomatazos, abucheos, reclamos, ultimátums, jalones de oreja, etc., etc., todo es bienvenido.
Muchas gracias por tomarte tu tiempo, estimado(a) lector(a), y leer mi fic.
n.n
