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Hola n.n
Muchas gracias a todas por estar tan al pendiente de este fic que salen corre y corre apenas se enteran que lo he actualizado.
Ahora yo fui la que estuvo corre y corre: está semana sí tuve mucho trabajo, aparte, me dio gripe y me atrasé con mi trabajo (el miércoles me quede muy tarde para acabar), aunque hoy que subo este cap ya me siento mucho mejor y ya acabé desde ayer el trabajo que tenía que acabar, pero hoy, apenas llegué, y pensando que iba a tener todo el día para terminar este cap, mi jefe me mandó a un curso que acabó hasta la 1:30 pm, y como hoy es viernes, me voy a las 6:00 pm, y para colmo, hubo un simulacro; con tan poco tiempo para escribir, haber cómo quedó este cap.
Pero antes, una pequeña aclaración:
En el cap anterior hubo quienes estuvieron de acuerdo y otras no con la decisión de Leo sobre que Karai se quedara en la misma playa que los demás.
Yo tengo mis propios argumentos al respecto:
Leo tiene un buen corazón;
ya lo ha dicho Splinter, hasta le dijo que está bien que permita que su corazón le guie;
además, yo pienso que no se puede juzgar a Karai tan severamente porque la pobre está en medio de un gran dilema;
así que, ¿por qué Leo no puede darle una segunda oportunidad a Karai?
Yo entiendo perfecto a Leo sobre esa pregunta tan tremenda porque yo estoy pasando exactamente por lo mismo: alguien traicionó mi confianza de una manera tan vil como hizo Karai con Leo (sucedió en enero de este año y fue por razones tan contradictorias como las de Karai; no tengo destrozado mi caparazón pero sí tengo mi corazoncito todo quebrado), pero a esta persona yo le he dado una segunda oportunidad (aunque ya no me ha contactado desde entonces, quizás quiere decir que en verdad no vale la pena), pero claro, este fic refleja en parte mi manera muy personal de divagar cómo Leo puede darle esa segunda oportunidad a Karai.
Después de mis acostumbrados mega rollos (quién me manda escuchar programas de pisicología barata como el de W Radio), disfruten de la lectura.
n.n
Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no le pertenecen a la seudo-escritora Yunuen. Ella escribe sin fines de lucro y sólo para hacer pasar un agradable rato a quien sea que tenga la gentileza de pasar y tomarse su tiempo para leer sus divagaciones.
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¡VAMOS A LA PLAYA!
Rafael se acerca a Leonardo, toma su cabeza entre sus manos y lo obliga a girarse. Lo suelta al comprobar que ha obtenido el resultado que esperaba.
Leonardo se queda anonadado por lo que está mirando, incluso, sus mejillas se tornar de un intenso color carmesí.
Ve a Karai dirigirse a una parte de la playa, llevando puesto un bikini.
Mientras esto ocurre en la playa...
Abril, desde la lancha, mira que sus amigos y las chicas ya terminaron con la guerra que habían desatando unos contra otros, pero entonces, otra figura capta su atención.
Abril: ¿Karai?
Casey: ¿Qué pasa con Karai? (pregunta porque, aunque quisiera, no puede no preocuparse por la recién llegada)
Abril: Nada, pero ha dejado su tienda y ahora está en la playa.
Casey voltea a ver a Karai, y es tal su sorpresa verla con un atuendo tan diferente a como está acostumbrado a verla, que por un segundo, pierde el control de la lancha.
Abril: ¡Ah!
Abril casi cae por la borda por el brusco movimiento que debe hacer Casey para tomar el control de la pequeña lancha.
Margui: ¡AH!
Doni: ¡AH!
Margui y Donatelo no corren con la misma suerte que Abril; al estar esquiando, ambos son despedidos por el repentino movimiento y caen al agua.
Abril: ¡DONI!
Abril voltea al escuchar un fuerte chapoteo, y mira que Donatelo y Margui desaparecen en las profundidades del mar.
El pequeño pero poderoso motor aleja rápidamente la lancha de Donatelo y Margui.
Mientras tanto, en la playa...
Karai viste un bikini color blanco y trae recogido todo su cabello en un chongo; trae consigo una silla plegable de playa.
Ella se detiene a una prudente distancia del agua (y del otro grupo de vacacionistas), extiende la silla y la deja sobre la arena; se detiene un momento a contemplar la inmensidad del mar. El fresco aire salado juguetea con algunos mechones de su cabello.
El tiempo parece que se detiene para Leonardo, o será que sencillamente va más despacio, pero Karai parece haber quedado hechizada por la majestuosidad del mar porque no se mueve, sólo su cabello ondea con el aire. Ese momento lo aprovecha su corazón para susurrar palabras que el mismo Leonardo se siente incapaz de decir.
Esplendoroso ángel,
creí que eras tú mi salvadora
cuando lo necesitara.
Cegado por la fe
no pude oír todos esos susurros
y las advertencias tan claras.
Veo a los ángeles.
Los llevaré a tu puerta.
No hay escape ahora.
No hay misericordia,
no más,
y sin remordimientos,
porque sigo recordando
tu sonrisa cuando me heriste.
Tomaste mi corazón.
Me engañaste desde el principio.
Tú me mostraste sueños;
yo deseé que se volvieran realidad.
Rompiste la promesa,
e hiciste darme cuenta que
todo era sólo una mentira.
Esplendoroso ángel,
no pude ver tus oscuras intenciones,
tus sentimientos por mí.
Ángel caído, dime por qué,
cuál es la razón
de la espina en tu ojo.
Veo a los ángeles.
Los llevaré a tu puerta.
No hay escape ahora.
No hay misericordia,
no más,
y sin remordimientos,
porque sigo recordando
tu sonrisa cuando me heriste.
Tomaste mi corazón.
Me engañaste desde el principio.
Tú me mostraste sueños;
yo deseé que se volvieran realidad.
Rompiste la promesa,
y me hiciste darme cuenta que
todo era sólo una mentira.
Pudo haber sido para siempre,
pero ahora hemos llegado al final.
Este mundo tal vez te ha fallado,
pero eso no te da ninguna razón;
tú pudiste haber escogido
otro camino en esta vida.
.
Tu sonrisa cuando me heriste…
.
Tomaste mi corazón.
Me engañaste desde el principio.
Tú me mostraste sueños;
yo deseé que se volvieran realidad.
Rompiste la promesa,
e hiciste darme cuenta que
todo era sólo una mentira.
Karai vuelve a moverse tras pasar largos segundos. Se recuesta en la silla plegable con sutiles movimientos, como si deseara que nadie se percate de su presencia.
Es cuando Leonardo reacciona: se gira cubriendo sus ojos.
Rafa: ¿De qué te apenas, Leo? Karai es hermosa y pensé que te gustaría admirar su belleza. (dice con descaro)
Leonardo se pone de pie, apenadísimo, y camina de prisa hacia su tienda, pero a escasos pasos se detiene; aunque ya le da la espalda a Karai, no se atreve a descubrir sus ojos, y al tener su corazón muy sobresaltado en su pecho, no puede concentrarse en la ubicación de la tienda, pero entonces, una gentil mano toma su brazo.
Leo: Yun…
Ella lo guía hacia la tienda de campaña en la que están instalados los chicos.
Haoyoh está de pie mirando detenidamente a Karai. Toda la inseguridad que la paralizaba al estar al lado de Leonardo ha desaparecido, ahora, en su corazón, hay otro sentimiento mucho más decidido y poderoso, es un sentimiento que le dice que debe pelear para proteger de esa chica al chico a quien ella quiere.
Las otras chicas también miran detenidamente a Karai. Voltearon a verla en cuanto notaron la reacción de Leonardo.
Rose: Con que ha salido a tomar el sol. Yo esperaba que estuviera todavía tan cansada como para que se la pasara todo el día en su tienda.
Haoyoh: Nosotras también podemos tomar el sol después de un buen tratamiento con arcilla.
Mikey: ¿Cuál tratamiento? ¿Cuál arcilla?
D.A.: ¡Puaf! ¡Puaf! La que me he tragado.
D.A. escupe la arena que ha entrado en su boca durante el combate.
Haoyoh comienza a caminar.
Las chicas han entendido lo que ella pretende. Se levantan y todas se dirigen a la tienda, pero antes, deben tomar una ducha para quitarse la arena que tienen embarrada en todo el cuerpo.
Miguel Ángel voltea a ver a Rafael para preguntarle con una mirada qué es lo que van a hacer las chicas, y Rafael va a responderle, pero en ese instante, una bola de arena se estrella contra su cara. Rafael quiere gritarle a ese alguien que se ha atrevido a atacarlo por sorpresa, pero ha tragado arena y tose repetidamente.
Rafa: ¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! ¡Cof!
Miguel Ángel mira con una sonrisa y levantando su pulgar derecho a quien ha realizado tal proeza.
Rose también levanta su pulgar derecho (no podía dejar en empate su combate contra Rafael) antes de continuar su camino hacia una refrescante ducha.
Y en el mar…
Abril: ¡Casey, regresa!
Casey: ¡Ya voy!
Casey ya se ha dado cuenta lo que ha ocasionado su torpeza.
Donatelo surge de entre el calmado oleaje. Cuando sale a respirar, pronuncia con angustia un nombre.
Doni: ¡Margui!
Donatelo busca desesperadamente a Margui, pero no la ve en la superficie del agua, entonces, se zambulle; gracias a la claridad de las aguas, la ubica en un instante: Margui lucha por subir a la superficie para respirar, pero no sabe nadar muy bien; Donatelo nada rápidamente hacia ella, la toma por la cintura y le ayuda a llegar a la superficie.
Margui: ¡Ah!
La chica toma una gran bocanada de aire, sintiendo instantáneamente un gran alivio por poder respirar de nuevo, y gracias al vital aire, puede llamar a ese chico, que ahora le debe la vida, con gran alegría.
Margui: ¡DONI!
Ella, temblorosa y con los ojos cerrados, se aferra al cuello de Donatelo, como si sintiera que si no lo hace, volverá a sumergirse, y esta vez, el tranquilo pero implacable mar no la dejara ir.
Donatelo abraza a Margui aunque sea con un solo brazo, sintiendo de repente un gran pánico en su corazón, sintiendo que su propio corazón se hubiera partido en mil pedazos de haberle ocurrido algo a la chica que ahora se aferra a él con angustia; pero trata de mantener la calma, trata en vano en serenarse, trata de decirse a sí mismo que no tiene por qué sentir pánico, porque él hubiera sido perfectamente capaz de construir un submarino con algas y conchas, si hubiera sido necesario, para rescatar a Margui de las profundidades del mar; pero la angustia sobrepasa sus razonamientos, su corazón se sobrepone a su lógica, y el temor le obliga a usar el brazo con el que se ayuda para mantenerlos a ambos flotando para abrazar a Margui con todas sus fuerzas. Sólo así, teniendo tan estrechamente cerca a Margui, el temor desaparece, pero, en cuanto la abraza con ambos brazos, ellos dos se sumergen apaciblemente de vuelta al mar.
Margui deja de tener miedo al sentirse protegida por Donatelo, pero su tranquilidad no dura mucho; por un segundo se asusta porque siente que se sumergen y abre los ojos, de nuevo está rodeada completamente por agua, pero Donatelo está con ella; estando entre sus brazos, no le parece que estuvieran hundiéndose hasta el fondo del mar, sino que tiene la sensación como si estuvieran volando. Tranquilamente, se aparta de él para poder verle la cara.
La perfecta claridad de esas aguas, le permite a Donatelo ver con nitidez el rostro de Margui. Con los cabellos ondulando en torno a su rostro, le parece que está contemplando a una bella sirena, aunque, en ese momento, su mente le ordena regresar a la superficie para que ella pueda respirar aire; él puede aguantar la respiración por mucho tiempo, pero ella no; sin embargo, Donatelo ignora la advertencia al sentirse hechizado por la bella sirena que no ha tenido que cantar su glorioso canto para conjurar un embrujo sobre él; además, las sirenas también pueden respirar bajo el agua, o eso le asegura su despreocupado sentido común.
Donatelo atrae más así sí a la sirena, y la sirena se desliza delicadamente hacia su tritón… Ambos seres marinos funden sus labios en un intenso y dulce beso.
Abril: ¡DONI!
Casey: ¡MARGUI!, ¡DONI!
La pequeña lancha ya está donde Abril y Casey vieron hundirse a Donatelo y Margui. Ambos gritan con fuerza para que sus gritos puedan ser oídos en esa inmensidad verde azulada.
Casey: ¡Voy a zambullirme!
Casey se prepara para arrojarse al mar, pero en ese momento, Donatelo y Margui vuelven a la superficie tan tranquilamente como una flor que extiende sus pétalos en una fresca mañana. En un par de brazadas, Donatelo lleva a Margui a la lancha.
Abril y Casey les ayudan a abordar.
Abril: ¿Están bien? (cubre a Margui con una manta aunque ella no está temblando)
Margui toma la mano de Donatelo.
En un silencio acompañado por el murmullo del mar, Donatelo descifra un mensaje oculto en esos ojos marrón oscuro.
Hundida yo estaba ahogada en soledad.
Mi corazón lloraba de un vacío total.
Todo lo intenté. Por donde quiera te busqué.
Eras tú mi necesidad.
Triste y desolada ya no pude soportar.
Más desesperada era imposible estar.
Todo lo intenté. Por donde quiera te busqué.
Eras tú mi necesidad.
Alcé mi rostro,
y llegaste tú y todo cambió.
Llegaste tú, la esperanza triunfó.
Llegaste tú, volví a nacer.
Por tanto tiempo quise encontrar la solución
a ese gran vacío que llevaba en mi interior.
Todo lo intenté. Por donde quiera te busqué.
Eras tú mi necesidad.
Alcé mi rostro
y llegaste tú y todo cambió.
Llegaste tú, la esperanza triunfó.
Llegaste tú. Volví a nacer.
Llegaste tú y todo cambió.
Llegaste tú, la esperanza triunfó.
Llegaste tú. Volví a nacer.
Margui: Sí, estoy bien.
Responde sin siquiera mirar a Abril.
Regresan a la playa al tiempo que algunas de las otras chicas salen de su tienda tras haberse cambiado de ropa.
Y en la tienda de los chicos…
Leonardo está sentado abrazando sus rodillas y ocultando su rostro en ellas, sin dejar de pensar en lo torpe que ha sido por atreverse a mirar a Karai estando semidesnuda.
Yunuen está sentada a un lado, sin saber exactamente qué decirle para levantarle al ánimo al apenado chico.
Yun: Yo creo… yo creo que el cuerpo humano es una de las más bellas maravillas de la naturaleza.
Leonardo levanta su rostro con lentitud, como si estuviera a la espera de un ataque enemigo, pero recuerda que no está solo en la tienda. Mira a la chica de apariencia frágil tratando de encontrarle algún sentido a sus palabras, y lo encuentra. Sonríe y asiente con un leve movimiento de cabeza.
La chica sonríe al ver que Leonardo ha hecho a un lado el momento vergonzoso.
Pero ahora Leonardo se pregunta cómo pudo caer en la treta de Rafael, cómo pudo avergonzarse por ver a Karai.
Leo: Ahora me siento como el más tonto de los tontos que existen sobre la faz de la Tierra.
Toma una frazada color azul y se cubre con ella.
Yunuen deja caer sus hombros en señal de derrota.
En la playa…
Las chicas ven que Casey lanza el ancla por fuera de la borda de la pequeña lancha y cómo Donatelo ayuda a Margui llegar a la playa.
Rafael y Miguel Ángel, que siguen sentados sobre la arena y todavía embarrados con arena, ya se han dado cuenta que las chicas se han mudado de ropa. Ambos quedan impresionados por toda la belleza que se despliega en ese paraíso.
D.A. viste un bikini color negro medianoche.
Rose viste un bikini color verde jade.
Mike trae puesto un bikini color rojo amanecer.
Haoyoh luce un bikini azul marino.
Y Umi se ve encantadora vistiendo un elegante trikini color amarillo arena, o es lo que piensa Rafael.
Mikey: ¡WOW!
Miguel Ángel se pone de pie y agita su mano para llamar la atención de Mike; Mike le responde de la misma manera y va con él.
Umi también agita su mano para llamar la atención de Rafael.
Mikey: Vamos Rafa que no podemos ignorar a esos bellos ángeles que… (voltea a ver a Rafael) ¿Rafa? (Rafael ya no está con él) ¡Rafita!
Se da cuenta que Rafael va yendo muy deprisa hacia la tienda de los chicos.
Rafael, en cuanto entra a la tienda de campaña, se va a esconder debajo de una frazada color rojo.
Yun: ¿Qué pasa, Rafa?
Leonardo escucha atento de debajo de la frazada.
Rafa: Las chicas (parece que trata de mantener la calma aunque su voz se escucha ahuecada por la frazada) se han cambiado otra vez… ¿Por qué las chicas tienen que cambiarse de ropa a cada rato?
Yun: No estoy segura, pero creo que es para lucir bien.
Rafa: ¡Pero Umi no tiene por qué estarse cambie y cambie! (no pudo conservar la calma por mucho tiempo) ¡Ella está bien así! ¡Ella es muy bonita no importa lo que traiga puesto, pero…!
Yun: Pero…
Rafa: Pero ahora… parece una Diosa.
Rafael no dice más, y a Yunuen le gana la curiosidad. Sale de la tienda para ver qué han hecho sus amigas. Descubre que todas se han puesto un traje de baño de dos piezas, a excepción de Abril y Margui (y ella por supuesto); debe ser porque ellas dos estaban esquiando, pero ahora ya están de regreso en la playa.
Donatelo ayuda a Margui a llegar a la playa a través de las pacificas olas.
D.A.: ¡Margui! (la saluda desde la playa, pero no espera a que Margui le responda o siquiera que llegue a la playa aunque ya está a escasos metros; corre hacia ella) ¡Ven! ¡Tú también tienes que cambiarte! (no le pregunta por qué está tan mojada; toma su mano y le la lleva lejos de Donatelo)
Margui voltea a ver a Donatelo para decirle con una mirada que la espere. Donatelo le responde con una sonrisa.
Donatelo se queda a examinar que los esquíes no hayan sufrido algún daño.
Y en la tienda de los chicos, Leonardo trata de averiguar qué sucede con su hermano, sin que ninguno de los dos abandone la seguridad que les proporciona la frazada con la que se oculta cada uno.
Leo: Rafa, no tienes por qué avergonzarte ante la hermosura de Umi, después de todo, el cuerpo humano es una de las más bellas creaciones de la naturaleza…
Rafa: No me vengas con tu filosofía barata. (Rafael se oye ofendido)
Leo: Yo sólo quiero…
Rafa: Ya sé, (su tono de voz se relaja) ya sé que no puedes dejar de ser el hermano mayor ni estando de vacaciones… es sólo que…
Leonardo aguarda para que Rafael no sienta que lo presiona de ninguna manera.
Rafa: Umi me agrada, pero… he descubierto que ella sólo me ve como un amigo, y se me está haciendo muy difícil no cruzar esa delgada línea que hay entre una amistad y... algo más.
Leonardo piensa cuidadosamente las palabras que pueden decirle a su hermano para aliviar su dolor, pero parece que no halla esas palabras correctas tan fácilmente esta vez.
Abril ya está en la playa mientras Casey y Donatelo revisan la lancha y el motor para comprobar su funcionamiento tras varias horas de uso.
Abril: Qué buena idea han tenido, chicas. Con el calor que hace hoy, es más práctico un traje de baño.
Haoyoh: Sí, hoy hace más calor que otros días.
Abril nota el cambio de actitud de Haoyoh; intuye a qué puede deberse ese sutil cambio.
Abril: Ojala no hayan olvidado aplicarse bloqueador solar.
Lac chicas afirman que se han aplicado debidamente el bloqueador solar.
Abril: Creo que yo también voy a ponerme mi traje. Iré a mi tienda a cambiarme, y mientras, tal vez quieran dar una vuelta en la lancha las que no han tenido oportunidad.
Abril se va y D.A. y Margui están de regreso. Margui lleva puesto un bikini color rosa coral.
D.A.: Vas tú, Rose. No tienes que esquiar, puedes ir como copiloto.
Rose: No… no… yo… ¡voy por Yun! Es la que falta de cambiarse. (la busca con la mirada y ve que Yunuen está cerca de la tienda de los chicos; camina hacia allá rápidamente)
Yunuen vio cómo D.A. se llevó a Margui a la tienda de campaña y ahora Margui viste un bikini. También ha visto que Abril ha ido a su tienda, tal vez a ponerse un bikini también. Ella es la única que sigue trayendo jeans y una playera, y Rose va por ella.
Rose: ¡Yun, ven!
Yunuen no va con Rose, corre a esconderse en la tienda de los chicos; entra de prisa y se oculta bajo una frazada color gris.
Leo: ¿Qué pasa Yun? (pregunta bajo la frazada, aún) ¿Por qué te has asustado?
Yun: ¡Todas las chicas traen bikinis y Rose quiere que yo también traiga un bikini!
Rafael y Leonardo descubren sus caras, confusos por lo que acaba de decir la chica.
Rafa: Entonces… Umi sí trae puesto un bonito trikini amarillo como el sol.
Yun: Sí.
Rafael, avergonzado, vuelve ocultarse bajo la frazada.
Leonardo no está seguro si esta situación es graciosa o debería compadecerse de los otros dos, pero recuerda que las chicas debieron darse cuenta de su exagerada reacción al ver a Karai.
Leo: Entonces… todas van a tomar el sol.
Yun: Creo que sí, hasta Abril ha ido a su tienda a cambiarse.
Leonardo vuelve a esconderse en la frazada, apenado.
Otro incomodo silencio embarga esa tienda en la que están los dos chicos tortuga y la chica que ha preferido descansar durmiendo casi todo el día, pero esta chica igual trata de decir algo para acabar con ese silencio.
Yun: Somos… los tres patéticos. No somos "Los Tres Chiflados", pero sí nos queda llamarnos "Los Tres Patéticos".
El incomodo silencio cobra mayor incomodidad… hasta que Rafael y Leonardo ríen a carcajadas. Ambos dejan su "escondite".
Rafa: Ah que Yun. Qué ocurrencias se te ocurren.
Rafael le habla a la frazada color gris, pero Yunuen es la única que no deja su escondite.
Rafa: Pero en algo tienes razón: no puedo dejar 'plantada' a Umi; le dije que esquiaría con ella y voy a esquiar con ella… aunque yo me esté muriendo por…
Calla y voltea para otro lado.
Leo: Me parece un gesto muy caballeresco de tu parte, hermano.
Rafael vuelve la mirada hacia Leonardo; parece que va a decirle algo más, así que Leonardo sigue hablando para ver si su hermano se anima a decirle algo más.
Leo: Yo tampoco puedo decepcionar a Haoyoh, aunque…me incomode la presencia de Karai.
Rafael mira Leonardo con seriedad.
Rafa: ¿Sólo te incomoda su presencia porque no sabes cómo tratarla después de "tú ya sabes qué", o es porque de verdad ella te g…?
Rose: Yun, sal de ahí.
Los dos voltean a ver la entrada de la tienda.
Yunuen parece encogerse más bajo la frazada y no responde al llamado.
Rose: Yun, creo que ya has descansado suficiente; ya es hora de que salgas a tomar el sol.
Leonardo se acerca a Rafael y pone una mano sobre el hombro de él.
Leo: Vamos.
Rafael asiente y se dirige a la entrada de la tienda.
Luego, Leonardo, con cuidado, descubre la cabeza de Yunuen. En cuanto él tiene su atención, le sonríe.
Ella asiente y ambos dejan la tienda de campaña.
Mientras Leonardo convence a Rose sobre que no es necesario que Yunuen se ponga un traje de baño (y ella escondiéndose tras la espalda de él), Rafael va con Umi tratando de dominar los nervios que le invaden al estar cerca de ella.
Rafa: Qué… bonita te ves.
Umi: Gracias.
Rafa: ¿Quieres… dar otra vuelta en la lancha… o prefieres tomar el sol?
Umi: Quiero dar otra vuelta contigo.
Toma su mano y lo guía hacia la lancha que ya está lista, al tiempo que los chicos recién llegados se unen a la diversión.
Roshi y Moncho llevan cargando en sus hombros una pequeña moto acuática, y Fye Fye y Tsukimine llevan otro par de esquíes.
Ajena a todo este movimiento, Karai permanece recostada en la silla plegable, pero lejos de disfrutar de su descanso, su mente se encuentra abrumada por la confusión de sus sentimientos para con cierto chico tortuga.
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N/A:
.Los primeros versos son letra de una canción llamada Angels, de Within Temptation.
Los segundos versos son otra canción llamada Llegaste tú, de Jesse y Joy.
.Los Tres Chiflados es una serie cómica de los años 30, y se llama así por sus 3 protagonistas: Moe, Larry y Curly.
Y ya mejor dejo este cap así antes de que suceda otra cosa.
Son bienvenidos todos sus comentarios.
Muchas gracias por leer este alucinado fic.
n.n
